Observatorio del Sur Global

Turbulencias geopolíticas entre la inflación y la recesión global, con la guerra en Ucrania en un punto de inflexión

Observatorio
Observatorio
23 Minutos Leídos
(Photo by Thomas SAMSON / AFP)

El incidente con el globo chino derribado en EEUU aumenta las tensiones con Pekín. Las economías desarrolladas de occidente se alinearon con la política de la Reserva Federal norteamericana que volvió a subir la tasa de interés para reducir la inflación, aún a costa de enfriar la economía. Con la guerra y las políticas de ajuste de la UE como telón de fondo, se produjeron masivas protestas en Francia contra la reforma previsional y huelgas en el Reino Unido en reclamo de aumentos salariales. En Ucrania, tras la movilización de tropas rusa, la OTAN y la UE continúan endureciendo posiciones a partir del apoyo con armamento pesado a Kiev y las sanciones a Moscú. Como contrapartida, en su histórica gira por África, el Papa Francisco pidió por la Paz y denunció el colonialismo económico que esclaviza al continente. La gira de Scholz por América del Sur mostró el interés de Alemania por los recursos naturales estratégicos y la energía y reflotó la perspectiva del acuerdo Mercosur-UE

Por Federico Montero y Pablo Macia

Aumento de tipo de interés en EEUU y políticas de ajuste en la UE en medio de huelgas y movilizaciones en el Reino Unido y Francia

El derribo de un globo aerostático chino en espacio aéreo norteamericano, transmitido en vivo, aumentó las tensiones entre Washington y Pekín. China expresó su “fuerte descontento” por el derribo del globo en EE.UU, considerando un uso desproporcionado de la fuerza y una seria violación internacional. Por su parte, desde el ministerio de defensa norteamericano se calificó la operación como “una acción deliberada y legal” que se dio como respuesta a la “inaceptable violación de nuestra soberanía” por parte de China. El incidente significó la suspensión de la visita que el secretario de Estado norteamericano Antony Blinken tenía programada a Pekin y  abre la posibilidad de desandar el camino de distensión que venían ensayando ambos países.

En el plano doméstico, Biden sale fortalecido tras el incidente, mientras la Reserva Federal, con el horizonte de bajar la inflación a un rango del 2%, volvió a elevar la tasa de interés de referencia, que se ubicó del 4,5 al 4,75 %, constituyendo la más alta de los últimos 15 años. Estas medidas encarecen el acceso al crédito tanto personal como corporativo y eleva el costo de los repagos, así como presiona a la baja sobre el consumo y el nivel de actividad, aumentando los riesgos de caer en una recesión. Si bien el incremento de la tasa va disminuyendo y se registra una desaceleración de la inflación, no se descartan nuevos ajustes en los próximos meses.

En Europa, mientras la guerra en Ucrania ha apalancado la inflación por el aumento de los costos de la energía y los países europeos aumentan sus presupuestos bélicos, la propia UE ha exigido nuevas políticas de ajuste para bajar los déficit de los países miembro hacia 2027.

En ese marco, en línea con la FED, el Banco Central Europeo (BCE) anunció un aumento de los tipos de interés en 50 puntos básicos, desde 2,5% hasta 3% anuales. Estas subas de la tasa de interés ya han causado un desplome histórico de los créditos hipotecarios en la zona euro, y complejidades adicionales para la financiación de las inversiones empresariales.

La situación se vuelve particularmente crítica en Inglaterra, cuyo Banco Central  también elevó las tasas de interés por décima vez consecutiva el jueves del 3,5% al 4%, aduciendo que los salarios del sector privado aumentaron más que sus previsiones. Pero el promedio de incrementos salariales fue del 7,2%, menor a la inflación, y la mayoría de los sectores alcanzaron alrededor de un 4%. Con esta política de ajuste, el organismo espera que la tasa general de inflación caiga rápidamente este año del 10,5% de 2022, al 3,5% para fin de año, y luego al 1% en 2024. En estas condiciones el Reino Unido estima que durante el 2023 entrará en recesión hasta el primer trimestre del 2024, con una contracción del 0,6%. La crisis actual derivada del estancamiento de los últimos años y potenciada por las consecuencias del Brexit se evidencian en un magro promedio de crecimiento anual de apenas el 1% entre 2006 y 2025, “el período de crecimiento de 20 años más débil desde 1919-1938″. Para empeorar la situación, se estima que el endurecimiento crediticio implique un aumento de 3.000 libras anuales por pagos de intereses para 1,5 millones de hipotecados, y un aumento proporcional para los inquilinos.

Las consecuencias sociales de estas políticas han desatado las mayores huelgas de los últimos 10 años en el Reino Unido. Más de 500 mil trabajadores pararon este miércoles pasado, liderados por el sector de educación, transporte y salud, entre otros gremios que reclaman aumentos salariales que compensen el 10,5% de inflación anual del 2022. Las medidas de fuerza van ganando adhesión desde las realizadas durante el año pasado y en estas últimas manifestaron su apoyo los padres y estudiantes del sector educativo y los docentes universitarios. Además, se ha desplegado un intenso plan de lucha con un calendario de huelgas por ramas de actividad que abarcan todos los días del mes de febrero y marzo. Estas movilizaciones están minando el gobierno del primer ministro conservador Rishi Sunak, que en sus primeros 100 días de gobierno se ha mostrado intransigente con los reclamos de los trabajadores, incluso con los del sector público. En ese contexto, los conservadores, luego de la salida de Boris Johnson y Lis Truss, continúan debilitándose de cara a las próximas elecciones generales del 2025, en las que los laboristas conducidos por Keir Starmer vienen liderando en las encuestas desde fines del 2021.

La crisis social adquirió otro contenido en Francia a partir de las masivas movilizaciones en contra de la reforma previsional que intenta llevar a cabo el presidente francés Emmanuel Macron y su primera ministra Elisabeth Borne, que pretenden elevar la jubilación a los 64 años con una cotización al sistema de 43 años. Desde los sindicatos afirman que en la última movilización del 31 de enero participaron 2,8 millones de manifestantes con epicentro en Paris, Marsella, Lyon, Nantes y en todas las ciudades del país. La manifestación fue más grande que la convocada el 19 de enero y tanto la Confederación General de Trabajadores CGT como la Confederación Francesa de Trabajadores (CFDT), ratificaron que el plan de lucha continuará el 7 y 11 de febrero. Según encuestas, más del 60% de los franceses se opone a la reforma pensional.

Sin embargo desde el gobierno se mantienen intransigentes con la propuesta, aduciendo que fue parte del programa de campaña con el que Macron ganó las elecciones el año pasado y afirmando que la medida es la forma de equilibrar las cuentas en un sistema que ya es deficitario con una población que cada vez envejece más. Pero en rigor, los fondos de pensión no necesariamente tienen que sostenerse exclusivamente con los aportes de los trabajadores activos, sino también con impuestos progresivos de otros ámbitos, como las contribuciones empresariales. Además, una buena parte de la ciudadanía votó en segunda vuelta a Macron por rechazo a Marine Le Pen, y no por acordar con esta reforma. Por otro lado, Francia es un país de Europa donde la proporción de trabajadores de entre 60 y 64 años es la más baja, un 35,5%, lo que imposibilita a muchas personas a alcanzar los años de cotización requeridos por la propuesta.

En este contexto, tanto la izquierda de La Francia insumisa como la Agrupación Nacional de Le Pen y los sindicatos están rechazando la reforma en el congreso, mientras que Macron cuenta con el apoyo de Los Republicanos pero sin llegar a la mayoría parlamentaria. Sin embargo la puja entre el gobierno y la oposición continuará durante las próximas semanas en el palacio y en las calles.

Occidente entrega nuevas armas a Ucrania y la confrontación con Rusia se endurece.

Este viernes se desarrolló en Kiev la primera cumbre entre la Unión Europea y Ucrania, en la que abordaron una nueva provisión de armas, más sanciones a Rusia y el estado de la integración al bloque europeo. El Consejo de la Unión Europea  informó que 2.200 millones de dólares en armas y municiones, sumando hasta el momento 50  mil millones de euros en asistencia a Ucrania. También se han comprometido en ampliar la ayuda militar duplicando el entrenamiento de 15.000 soldados adicionales a los que ya vienen formando, totalizando 30.000. Frente a los reclamos de Ucrania de juzgar “los crímenes de guerra de Rusia” se abordó la intención de organizar un centro internacional para el enjuiciamiento del crimen de agresión en Ucrania que se ubicará en La Haya.

Además, el bloque europeo anunció que realizará un nuevo paquete de sanciones a Rusia que el domingo aplicará el G7, en el que según la Presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, le costará “unos 160 millones de euros por día” a Moscú. Las medidas restrictivas están orientadas a dañar el financiamiento de la “maquinaria de guerra rusa” tanto en componentes para drones como en el tope de precios a sus productos petrolíferos. Se estima que pondrían un tope de 100 u$s por barril a los productos Premium y de 60 a los rebajados. Pero algunos analistas indican que las sanciones no harán caer el caudal de crudo comerciado por Rusia sino apenas bajar el precio del petróleo ruso Urals, que cotizaba a casi 50 u$s en enero. De esta situación se vienen beneficiando países emergentes como China e India entre otros. Además, bajo la expansión ya importante de las restricciones económicas es probable que sectores lucrativos como las exportaciones rusas de diamantes y la industria nuclear permanezcan intactos.

Por último, la cumbre trató como tema central el avance hacia la integración de Ucrania a la Unión Europea, que según el presidente Volodimir Zelenski “es irreversible”. Sin embargo, más allá del apoyo europeo, no se han fijado fechas y la incorporación está atada al cumplimiento de estándares que pueden llevar años para su realización. Así la Unión Europea reclamó que Kiev continúe impulsando medidas anticorrupción, reforme su poder judicial para preservar su independencia de los poderes políticos, y una serie de variables económicas y socio-laborales de difícil cumplimiento incluso para países que no atraviesan una guerra.

La cumbre fue complementada con los anuncios de ayuda militar realizados por los principales países occidentales. Así, Estados Unidos que enviará cohetes de precisión que duplicaran el alcance de los otorgados hasta el momento, alcanzando los 150 km, con los que podrán amenazar la infraestructura rusa muy por encima de las líneas del frente de ataque. Por su parte, Francia e Italia enviarán a Ucrania dispositivos de defensa antiaérea tierra-aire de medio alcance MAMBA, que permitirán defenderse de los ataques de drones, de misiles y de aviones rusos. La semana pasada Alemania, ya se comprometió a enviar tanques Leopard 2 a Ucrania, endureciendo su política militar que desde la 2° guerra mundial se mantenía al margen de los conflictos.

Mientras tanto, Rusia conmemoró el 80 aniversario de la derrota de los nazis en la batalla de Stalingrado del 2 de febrero de 1943, con un discurso del presidente Vladimir Putin afirmando que “Rusia vuelve a verse amenazada por los tanques alemanes” y por los seguidores del líder nazi Stepán Bandera. Así, insistió en que más allá de la propaganda de las élites occidentales, “Rusia tiene muchos pueblos amigos en todo el mundo incluidas América, Norteamérica y Europa”. En la misma línea, el canciller Sergei Lavrov cuestionó la hegemonía occidental y las intenciones de gobernar el mundo por la fuerza a través de la OTAN frente a los países emergentes que impulsan transformaciones geopolíticas y nuevos equilibrios en la gobernanza mundial.

En cuanto al aspecto militar, Rusia anunció el acercamiento con Bielorrusia mediante la implementación de tres programas de defensa y seguridad en 2023. Los analistas ucranianos y occidentales advierten que Rusia podría estar planificando una nueva ofensiva militar para el aniversario de la guerra, el 24 de febrero o antes de la primavera. El ejército ruso controla la mayor parte del Donbass y el sur de Ucrania hasta Crimea y los combates se han estancado durante semana en estado. Un reciente artículo en The Guardian advierte que la prolongación indefinida de la guerra y las complicaciones para hacer llegar el material bélico occidental al frente de batalla ucraniano, podrían mejorar las opciones para la recuperación de la iniciativa de las fuerzas rusas.

De esta forma, en la extensión del conflicto, además de la estrategia y la táctica de guerra, jugará de manera cada vez más fuerte la motivación y la moral de los reclutas de ambos bandos, y las consecuencias económicas y sociales que aquejen a los pueblos en este escenario convulsionado.

El Papa Francisco visitó África para denunciar el saqueo económico y la violencia política.

El Papa Francisco realizó esta semana una nueva gira por África, el continente donde la población católica viene en aumento con intensidad a partir del trabajo pastoral de la iglesia. La primera parada la realizó en la República Democrática del Congo, que con sus 105 millones de habitantes es el país africano con más católicos, abarcando el 50% de la población entre la que se encuentran más de 6.000 curas, 10.000 monjas y más de 4.000 seminaristas. En el aeropuerto internacional de N’dolo, en su capital Kinshasa, Francisco congregó a más de un millón de fieles denunciando entre otras cuestiones que “Tras el colonialismo político, se ha desatado un ‘colonialismo económico’ igualmente esclavizador…”. El pontífice cuestionó que las riquezas en diamantes y tierras fértiles del Congo son apropiadas por compañías extractivistas multinacionales que dejan como resultado el despojo de dos tercios de la población que viven con apenas 2,15 dólares al día. En ese contexto exigió: “Dejen de asfixiar a África: no es una mina que explotar ni una tierra que robar”.

Además de la expoliación económica, Francisco denunció la violencia política y militar que vive el país con alrededor de 120 grupos armados como el M23 o el Estado Islámico, que están en conflicto con el Ejército congoleño, masacrando, saqueando y amenazando a la población civil. Según datos de la  ONU, los combates produjeron el desplazamiento de 5,7 millones de personas que están condenadas a vivir en refugios y campamentos. La iglesia católica tuvo un papel destacado denunciando en su momento a la dictadura de Mobutu Sese Seko y contribuyendo a propiciar su salida. En la actualidad, Francisco cuenta con un gran predicamento en el país para acompañar el proceso de pacificación.

El segundo destino del Papa fue Sudan del Sur, que con 12 millones de habitantes se separó de Sudán en 2011 y mantiene un 60% de población católica. Entre el 2013 y 2018 el país fue azotado por una sangrienta guerra civil entre los bandos de Salva Kiir y Riek Machar, que dejaron 380.000 muertos antes de la firma de paz. En 2019 Francisco recibió en el Vaticano a ambos líderes para besarles los pies y rogarles que hagan las paces, en un gesto de gran simbolismo. Sin embargo la violencia continúa con 2,2 millones de desplazados internos y niños que viven en campos de refugiados. Francisco también denunció la violencia sexual contra mujeres y niñas que es moneda corriente en el país y reclamo su fin. El país es víctima de abusos institucionales por parte de sus autoridades que en muchos casos malversan fondos públicos y reprimen las libertades y derechos civiles. En ese contexto, la iglesia católica desarrolla una actividad comunitaria para reemplazar la ausencia del Estado, y en algunos casos es perseguida por ello.

De esta manera, el pontífice cerró una gira que permitió potenciar el trabajo misional de la iglesia con el llamado a organizar a los pueblos en un sentido humanista, con justicia social y cuidado del ambiente que caracteriza a su papado.

La gira de Scholz por América del Sur: litio, energía y la perspectiva del acuerdo MERCOSUR – UE

La gira de Scholz comenzó por la Argentina, donde se firmó un memorándum de entendimiento sobre la transición hacia la energía limpia, una carta de intención para fortalecer las startups y la economía circular. Alemania es el principal socio comercial de Argentina en Europa, con un comercio que superó en 2022 los 3.600 millones de dólares, con un crecimiento del 8 por ciento respecto a 2021. Sin embargo, Argentina mantuvo un déficit de 1.835 millones de dólares, ya que exportó bienes por 884 millones e importó otros 2.719 millones en 2022, siendo el gas argentino uno de los recursos más inmediatos para equilibrar la balanza comercial.

En su visita a Chile, Scholz  impulsó con el país trasandino una agenda centrada en energía, crisis climática y democracia. El litio que comparte Chile con Bolivia y Argentina fue el principal eje de discusión en su visita, junto con acuerdos en inversiones en hidrogeno verde.

Por último, la visita a Brasil estuvo marcada por la reactivación del llamado Fondo Amazonía, constituido en 2008, durante el segundo mandato de Lula, contando con unos 600 millones de dólares para invertir en energías limpias. Lula mantuvo una posición neutralista con respecto a la guerra en Ucrania, lo que tensó la relación bilateral con Alemania. Sin embargo, sí se mostraron avances en acelerar los acuerdos Mercosur-UE para intentar cerrarlos durante este año.

La visita del canciller alemán Olaf Scholz a Chile, Argentina y Brasil revivió el interés por el acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur en especial a partir de la llegada de Lula al poder en Brasil. Firmado en 2019, el acuerdo UE-Mercosur fue dejado de lado a partir de las políticas de deforestación ambiental del Amazonas que Jair Bolsonaro propició durante su mandato. En esta oportunidad, con el compromiso manifiesto de Lula en la preservación del amazonia el acuerdo toma nuevos bríos potenciados por el interés de la UE en los recursos estratégicos de América Latina luego del impacto de la guerra en Ucrania. Los países europeos están interesados en recursos como el gas, las energías verdes, el litio y otros recursos estratégicos que abundan en la región. Así, mientras Europa pretende garantías medioambientales para reencausar el acuerdo, desde América del Sur se proponen acuerdos de cooperación y comercio de recursos energéticos y bienes y servicios con valor agregado y la protección de Pymes.

Compartir este artículo
Dejanos tu comentario