¿Cómo influyen Francia y Rusia en la rivalidad greco-turca?

¿Cómo influyen Francia y Rusia en la rivalidad greco-turca?

por Andrew Korybko para OneWorld

Francia y Rusia están jugando un papel importante a la hora de influir en la competencia greco-turca en el Mediterráneo oriental. Ese segundo par de estados son miembros de la OTAN, pero se acusan mutuamente de provocaciones regionales relacionadas con sus respectivos reclamos territoriales. Grecia también cree que el acuerdo fronterizo marítimo de Turquía con Libia del año pasado infringe su soberanía. Las dos naciones vecinas también tienen enfoques opuestos para resolver el conflicto congelado del cercano Chipre. Es en este contexto tenso que Francia está mejorando sus relaciones militares con Grecia, mientras que Rusia hace lo mismo con Turquía.

Francia y Grecia firmaron un acuerdo de defensa naval de aproximadamente € 3 mil millones a principios de esta semana, para que París equipe a Atenas con tres fragatas. También hay una cláusula que obliga a los dos países a ayudarse mutuamente si son atacados. El primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, dijo que no desea una carrera armamentista con Turquía, pero también expresó su preocupación sobre si la cláusula de defensa mutua del Artículo 5 de la OTAN se aplicaría si un miembro ataca al otro. Esto sugiere que el eje de defensa mutua franco-griego, explícitamente estipulado dentro de la OTAN, está impulsado en parte por los temores de que el líder estadounidense del bloque no se apresure a rescatar a Atenas si choca con Ankara.

Mientras esto sucedía, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se reunió con su homólogo ruso Vladimir Putin en Sochi. La transcripción oficial del Kremlin de las palabras de bienvenida, señala que ambos líderes elogiaron el excelente estado de las relaciones entre ellos. The New York Times luego publicó una entrevista con el líder turco, realizada la semana anterior, en la que defendió la adquisición de los sistemas de defensa aérea S-400 por parte de su país, que desencadenó sanciones estadounidenses. The Middle East Eye informó que el presidente Erdogan dijo a los periodistas en el vuelo de regreso de Sochi que su país trabajará en estrecha colaboración con Rusia en los ámbitos del  Espacio, motores a reacción, submarinos y buques de guerra.

La búsqueda de Turquía de una política exterior equilibrada entre sus socios tradicionales de la OTAN y Rusia está motivada por sus preocupaciones sobre el bloque liderado por Estados Unidos, que son algo similares a las de Grecia. El presidente Erdogan ha condenado a su aliado estadounidense en numerosas ocasiones por armar a grupos kurdos sirios que su gobierno considera terroristas. Los funcionarios turcos también insinuaron que Estados Unidos podría haber jugado un papel en el fallido intento de golpe de Estado del verano de 2016. Culpan a Fethullah Gulen por organizarlo y creen que no podría haberlo hecho sin que Estados Unidos, al menos, lo hubiera sabido de antemano desde que está radicado en ese país.

El denominador común que impulsa las asociaciones militares recientemente mejoradas de Francia y Rusia con sus rivales Grecia y Turquía, respectivamente, es, por lo tanto, las preocupaciones de esos dos países del Mediterráneo oriental sobre la confiabilidad de su aliado estadounidense. Aunque los ex presidentes de los Estados Unidos, Barack Obama y Donald Trump, parecían estar más cerca de Grecia que de Turquía, como parece estarlo el actual presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, Atenas todavía sospecha que Washington no lo defendería resueltamente si hubiera un enfrentamiento con Ankara, debido a la consecuencias geoestratégicas de gran alcance que podrían acompañar a ese escenario.

Desde la perspectiva opuesta, Turquía sospecha que Estados Unidos está tratando de socavar su seguridad financiera y nacional a través de medios económicos y armando a los grupos kurdos sirios para presionar al país para que revierta su política exterior cada vez más independiente. El anuncio del primer ministro Mitsotakis a principios de esta semana de que “Estamos a punto de firmar … un nuevo acuerdo de cooperación y defensa mutua de cinco años con Estados Unidos” sugiere que Estados Unidos podría apoyar seriamente a Grecia contra Turquía si esos dos chocan. Esto podría haber influido en Turquía para acelerar la mejora de los lazos con Rusia, especialmente en el ámbito militar.

Para concluir, la reciente falta de confiabilidad de Estados Unidos como aliado inspiró a Grecia y Turquía a buscar socios militares más confiables como Francia y Rusia, respectivamente, en un intento por restaurar el equilibrio estratégico regional entre ellos y protegerse contra el escenario de Estados Unidos apoyando a su rival en un futuro posible choque. Los pasos que Estados Unidos está considerando tomar con Grecia podrían inclinar la balanza contra Turquía y posiblemente incluso sentar las bases para reparar las relaciones con Francia que fueron dañadas inesperadamente por la alianza sorpresa AUKUS de mediados de septiembre. En respuesta, se espera que los lazos militares turco-rusos se expandan en paralelo para mantener el equilibrio regional.

Mirada Multipolar | AUKUS: una alianza desestabilizadora

Mirada Multipolar | AUKUS: una alianza desestabilizadora

por Sebastián Tapia

Estados Unidos, el Reino Unido y Australia anunciaron este miércoles un nuevo pacto de seguridad para compartir inteligencia y tecnología avanzada de defensa, con miras a consolidar su política de contención de China en el área del Indo-Pacífico. Sin embargo, tan sólo el anuncio de esta nueva alianza enemistó más a otros aliados interesados en la región. La forma en la que este pacto fue negociado, sumado al desastre causado por la retirada unilateral de Estados Unidos de Afganistán, crea una mayor incertidumbre en sus aliados, especialmente europeos, que comienzan a considerar otras alternativas.

El AUKUS

Esta nueva asociación fue bautizada según el acrónimo en inglés de Australia (A), Reino Unido (UK) y Estados Unidos (US). Fue presentada en un acto oficial por Joe Biden desde Washington, acompañado por videoconferencia por el primer ministro británico, Boris Johnson, y el australiano, Scott Morrison, de quien el presidente estadounidense olvidó su nombre y se refirió como “el tipo de allá abajo”.

Que el mundo anglosajón se reúna para compartir inteligencia en seguridad sobre otros estados, no es algo nuevo. La alianza de los Cinco Ojos (Reino Unido, Estados Unidos, Australia, Canadá y Nueva Zelanda) que viene de la posguerra mundial continúa en actividad, por lo que es extraño que hayan decidido dejar a dos de sus miembros fuera de este nuevo pacto.

Por otro lado, la estrategia estadounidense para contener a China se había centrado en el Quad. Esta asociación de países (India, Japón, Australia y Estados Unidos), con larga data de confrontamiento con China, no había podido materializarse todavía. Curiosamente, debe reunirse la semana que viene en Washington, pero tampoco se ha explicado por qué se dejó a Japón e India afuera del AUKUS. En especial, teniendo en cuenta que India también posee submarinos nucleares, un punto importante en esta alianza.

Bajo el mar

Uno de los puntos más controversiales del acuerdo es la transferencia tecnológica para que Australia construya submarinos de propulsión nuclear por primera vez. De acuerdo al comunicado conjunto:

“Como primera iniciativa de AUKUS, reconociendo nuestra tradición común como democracias marítimas, nos comprometemos con una ambición compartida de apoyar a Australia en la adquisición de submarinos de propulsión nuclear para la Royal Australian Navy.”

El comunicado también deja en claro que sólo la propulsión será nuclear en estos submarinos, no tendrán armamento nuclear. Hasta ahora Estados Unidos solo había compartido su tecnología para desarrollar submarinos con propulsión nuclear con un solo país, el Reino Unido, en 1958. El objetivo de esta transferencia tecnológica es emparejar el escenario naval en el Pacífico con China, cuya flota cuenta con este tipo de submarinos. Desde el diario chino Global Times dejaron en claro que esta acción tendrá repercusiones más fuertes que sólo el enfrentamiento con China:

“Si Washington ayuda a Australia a adquirir submarinos con capacidad nuclear, esto acabará por legalizar la exportación de esta tecnología, con lo que más regiones se verán envueltas en más tensiones, y obtener estos submarinos se convertirá en una tentación universal”

La posesión de submarinos nucleares por parte de Australia también la enfrenta con sus vecinos. La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, afirmó que su país no cambiará su política nuclear ni la prohibición de submarinos de propulsión nuclear.

“La posición de Nueva Zelanda en relación con la prohibición de embarcaciones de propulsión nuclear en nuestras aguas se mantiene sin cambios (…) Ciertamente, los submarinos (de propulsión nuclear) no podrán entrar en nuestras aguas… esa es la postura de todos los partidos”.

La puñalada en la espalda

La adquisición de submarinos nucleares por Australia también afecta la relación de los Estados Unidos y del Reino Unido con otros aliado, debido a los compromisos de la industria naval australiana.

El nuevo pacto habría puesto fin a un acuerdo de Australia con Francia para fabricar submarinos de diseño francés firmado en 2016 por 50.000 millones de dólares australianos. El trato incluía la construcción de 12 submarinos para la Armada australiana por la empresa francesa Naval Group y había llevado un largo tiempo de negociación por la exigencia de Canberra de darle prioridad a la producción local. Ahora, el estado australiano deberá enfrentar multas entre 140 y 400 millones de dólares, dependiendo de qué tan avanzado esté el proyecto en la naviera francesa. Pero no es sólo una cuestión económica, sino de confianza. El canciller francés, Yves Le Drian, definió la situación de la siguiente manera:

“Es realmente una puñalada por la espalda. Habíamos establecido una relación de confianza con Australia, esta confianza ha sido traicionada ”

Como respuesta, Francia retiró sus embajadores en Washington y en Canberra en protesta por el acuerdo AUKUS. Pero no lo hizo todavía con el embajador en Londres. Es probable que lo haga tras la revelación que el acuerdo fue negociado durante la cumbre del G7 en Cornwall, a espaldas del presidente Emmanuel Macron.

Un quiebre en Occidente

El AUKUS parece ser el último quiebre dentro de Occidente entre Europa y el mundo anglosajón. El Brexit, la salida desordenada de Afganistán sin consultar con sus socios europeos y ahora el acuerdo a costa de las industrias francesas pone en cuestión qué tan unida es la OTAN y hasta dónde está dispuesta Europa a acompañar los objetivos estadounidenses. Porque si hay algo de lo que Europa carece, es de objetivos propios en política exterior y defensa.

Poco a poco hay señales de una búsqueda de independencia del liderazgo estadounidense, al menos por algunos países europeos. El completar el gasoducto Nordstream II por parte de Alemania fue un desafío a la provisión de gas licuado estadounidense por barco, mucho más caro, justo en un momento en que los mil metros cúbicos superan los 950 dólares.  Por otro lado, Ursula van der Leyen en su discurso del Estado de la Unión Europea anunció la necesidad de crear una esfera de decisión propia de Europa en cuanto a defensa:

“Por todo lo que antecede, el presidente Macron y yo convocaremos una Cumbre Europea de la Defensa durante la Presidencia francesa del Consejo de la Unión Europea: ha llegado, en definitiva, la hora de que Europa pase a un nuevo nivel.”

Esto retoma varios proyectos franceses y alemanes de crear fuerzas armadas propias de Europa, por fuera de la OTAN, pero manteniendo la colaboración. En cambio, cuando van der Leyen se refirió a la cooperación con Estados Unidos no nombró a la seguridad ni defensa:

“Con los Estados Unidos desarrollaremos nuestra nueva agenda para el cambio global, desde el nuevo Consejo de Comercio y Tecnología a la seguridad sanitaria y la sostenibilidad.”

El contraste

Es importante destacar cómo las iniciativas de asociación dentro del bloque occidental se caracterizan por estar dirigidas contra terceros países, principalmente rondando el área de lo militar. Si bien el primer ministro Boris Johnson declaró en el parlamento que “el AUKUS no tiene la intención de ser adversario de ningún otro poder “, la intención es tan manifiesta que su propia compañera, Theresa May, se vió obligada a cuestionar si el acuerdo obliga al Reino Unido a reaccionar en caso que China ocupe la isla de Taiwán.

Mientras tanto, otras regiones del planeta apuestan a otro tipo de cooperación. Hemos hablado recientemente de los avances en la integración euroasiática, profundizada tras la última reunión de la Organización de Cooperación de Shanghái donde Irán fue admitido como miembro pleno. Incluso en el continente americano, donde la Cumbre de la CELAC concluyó con una declaración de 44 puntos de acuerdo entre 32 países latinoamericanos y del Caribe. Además, se firmaron declaraciones especiales sobre el fin del bloqueo económico sobre Cuba, el tema de las Malvinas o la Cumbrec del Cambio Climátioco Cop26.

Queda cada vez más claro quienes apuestan a un mundo multipolar estable y basado en la cooperación, y quienes apuestan a sabotearlo.

Fernández consigue apoyo europeo frente al FMI

Fernández consigue apoyo europeo frente al FMI

por Manuel Lozano

El domingo 9 de mayo el Presidente de la República Argentina, Alberto Fernández, inició una gira por diversos países de Europa, que implica visitas a Portugal, España, Francia, Italia y el Vaticano. En la misma busca apoyo en la renegociación de la deuda que el país tiene con el Fondo Monetario Internacional y a donde también espera generar consensos respectos a la liberación de las patentes de la vacuna contra el COVID-19.

Portugal

La comitiva conformada por el Ministro de Economía, Martín Guzman, el Canciller, Felipe Solá, entre otros, arribó el lunes 10 a su primer destino: Lisboa, capital de Portugal. Allí, Fernández mantuvo una reunión bilateral con el Presidente Marcelo Rebelo de Sousa y al día siguiente, el lunes fue recibido por el Primer Ministro Antonio Costa.

El tema central fue la cuestión del FMI, con especial énfasis en los sobrecargos que el organismo establece para la tasa de interés en los países que han superado su cuota de endeudamiento. El Presidente Fernández destacó el apoyo de Portugal en esta discusión que Argentina tiene con el organismo acreedor, con el objetivo de obtener una mejor situación para su país pero también buscando modificar algunas reglas del sistema financiero internacional, ante esta situación de sobretasas. Problemática que Portugal ha atravesado y que hoy la Argentina debe enfrentar con el pago de 952 millones de dólares para este año.

Otro de los temas abordados fue la relación entre el Mercosur y la Unión Europea, destacando la necesidad de avanzar en temas donde no haya contradicciones, como por ejemplo el cambio climático.

España

Luego la comitiva presidencial se trasladó a España. En Madrid, Fernández se reunió con su par Pedro Sanchez así como también con el Rey Felipe VI. Allí se buscó profundizar el apoyo en la renegociación de Argentina con el FMI y se oficializó la futura visita del presidente español para el 8 y 9 de junio próximo. Visita que tiene como objetivo la consolidación de un acuerdo estratégico entre ambos países, buscando la obtención de inversiones españolas en Argentina que se enmarcan dentro de un plan para América Latina que busca invertir más de 4.500 millones de euros.

Francia

Más tarde, se trasladaron a Francia, donde el Presidente se reunió con su par Emmanuel Macron. Obtuvo un fuerte apoyo por parte del mandatario francés respecto a la situación con el FMI pero fundamentalmente con el Club de París, al cual Argentina debe afrontar un vencimiento el próximo 30 de mayo de 2.900 millones de dólares. Así lo destacó Macron:

“Francia está a su lado, y queremos que Argentina hable de manera constructiva con el Club de París, lo que será muy importante para el conjunto de la población.”

En la sede de la Embajada Argentina en Francia, Fernández se reunió con un grupo de empresarios franceses que tienen inversiones en Argentina. Entre ellos se encontraron Arnaud Breuillac (Total), Laurent Dassault (Dassault), Eric Scotto (Akuo Energy), Christel Bories (Eramet), David Corchia (Total Eren), Raphael Latz (Louis Dreyfus Company), Jean-Louis Girodolle (Lazard) y Facundo Etchebehere (Danone).

Vaticano

Finalizado su paso por Francia, el Presidente Fernández se trasladó hacia Italia. Primero mantuvo una cálida reunión en la Ciudad del Vaticano con el Papa Francisco.

El encuentro con el sumo pontífice duró menos de media hora y el comunicado de la Santa Sede destacó:

“nos centramos en la situación del país, con especial referencia a algunos problemas como la gestión de la emergencia pandémica, la crisis económico-financiera y la lucha contra la pobreza, destacando, en este contexto, el importante aporte que la Iglesia Católica ofrecido y sigue asegurando”.

Luego Fernández se reunió con Pietro Parolin, un hombre de mucho peso en el Vaticano y lo acompañaron el canciller Felipe Solá y el secretario de Culto Guillermo Olivieri. También estuvo presente el Monseñor Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede.

Italia

El jueves 13, el Presidente se reunió con su par de Italia, Sergio Mattarella, y por el premier, Mario Draghi. Allí, los mandatarios analizaron la situación global y la evolución epidemiológica de ambos países, en el marco de la pandemia del COVID-19, y a su vez destacaron la importancia de fortalecer la relación bilateral.

Las reuniones anteriores dieron su fruto el viernes, cuando Fernández se encontró con la titular del FMI, Kristalina Georgieva,en el hotel Sofitel, ubicado en Vila Borghese, Roma. Esta reunión fue positiva, exploratoria y continuará con el trabajo de los equipos técnicos. En palabras de Georgieva:

“Nos comprometimos a continuar trabajando juntos en un programa respaldado por el FMI que puede ayudar a Argentina y a su gente a superar estos desafíos, fortaleciendo la estabilidad económica, protegiendo a los más vulnerables y sentando las bases para un crecimiento más sostenible e inclusivo” (…) Tomé nota de la solicitud del presidente Fernández de reformar la política de sobrecargos del FMI y consultaré con nuestros miembros sobre este tema”

De esta manera, en una gira de cinco días, el Presidente Fernandez sumó apoyos significativos para lo que significa una difícil negociación por la problemática que afecta a los argentinos que es la deuda externa contraída por la gestión de Mauricio Macri y también se permitió conversar con líderes europeos sobre la situación epidemiológica y la posibilidad de distribuir más equitativamente a nivel global las vacunas contra el COVID-19.

Mirada Multipolar |Armisticio en Libia ¿llega la paz?

Mirada Multipolar |Armisticio en Libia ¿llega la paz?

por Sebastián Tapia

El establecimiento de un alto al fuego en Libia podría llevar la paz al país norafricano por primera vez desde 2011. Ambas facciones (el Gobierno de Acuerdo Nacional libio con sede en Trípoli y el Parlamento de Tobruk) han logrado obtener diversos apoyos externos, pero justo antes que el conflicto crezca involucrando a más países de la región, se alcanza el cese de las hostilidades. El conflicto desde sus inicios se vio afectado por el papel de potencias externas, europeas y asiáticas, y es el cruce de intereses de estos actores externos el que lleva a los actores internos considerar una salida política.

El origen del conflicto

Libia fue durante muchos años el país más desarrollado del Magreb. La Revolución del 1° de Septiembre de 1969 abolió la monarquía del recientemente liberado Reino de Libia e instauró una república liderada por el coronel Muamar al Gadafi, en el contexto de un mundo bipolar y la avanzada de movimientos nacionalistas árabes. Años después, el proceso se radicalizó y en 1977, se convirtió en un original modelo de socialismo árabe, la Jamahiriya, el cual combinaba la distribución de las amplias ganancias de la venta del petróleo para mejorar las condiciones de vida del pueblo con una fuerte centralización del poder político. De la mano de Gadafi, el gobierno libio apoyó todo tipo de movimiento revolucionario y de liberación nacional en el mundo árabe.

Terminada la Guerra Fría, Gadafi supo adaptarse a las cambiantes condiciones geopolíticas y de correlación de fuerzas en la región, acercándose al islamismo y luego el ideal de unidad africana, buscando mantener un margen de autonomía tras el agotamiento del nacionalismo árabe. Las realistas críticas de Occidente por su manejo autoritario del gobierno tenían en su mira los ingentes recursos petroleros de Libia, como se comprobó a comienzos de los 2000, cuando supo acercarse a Europa reconociendo y arrepintiéndose del apoyo que había dado a algunos grupos terroristas y utilizando el Euro como moneda para el comercio del petróleo. Particularmente convincente resultó para Occidente la apertura de Gadafi al capital privado en las inversiones petroleras.

Pero en 2011, una vez iniciada la “primavera árabe”, tanto Estados Unidos como los países europeos aprovecharon la violenta represión a las manifestaciones de la oposición para remover a este viejo rival del poder. Se logró que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas autorice zonas de exclusión aérea, para evitar que la fuerza aérea libia ataque a los rebeldes o a la población civil. Los países europeos, como Gran Bretaña o Francia, utilizaron esta autorización para mantener la zona de exclusión aérea como una carta blanca para funcionar como fuerza aérea de los movimientos rebeldes y ayudarlos a derrocar al gobierno.

Una vez que Gadafi fue capturado y ejecutado en su ciudad natal de Sirte, el Consejo Nacional de Transición tomó las riendas del país y llamó a elecciones para conformar un gobierno provisorio por 18 meses que redactaría la constitución, el Congreso General Nacional de Libia (CGN). Este gobierno tampoco pudo tomar control efectivo de todo el territorio, debido al surgimiento de diferentes milicias tribales y el establecimiento del Estado Islámico, que ingresa al país aprovechando el caos.

Al finalizar el mandato del CGN en 2014, se llama a elecciones para formar el gobierno definitivo,  creándose la Cámara de Representantes de Libia (CRL). Sin embargo, algunos diputados de ideología islamista deciden no participar, especialmente tras el avance del ejército libio sobre milicias islamistas en Benghasi, y retomar el mandato del CGN creando el Gobierno del Acuerdo Nacional (GAN).

Desde entonces, el país se encuentra con un gobierno dual, el GAN con sede en Trípoli, al Oeste, y la Cámara de Representantes, en la ciudad de Tobruk, al Este. Esta última logró controlar más de 2/3 de la superficie del país a partir de los avances del Ejército Nacional Libio (ENL), liderado por el general Jalifa Haftar.

En abril de 2019 el ENL lanzó una ofensiva sobre la antigua capital del país, Trípoli. De haber tenido éxito, la reunificación del país bajo el gobierno de la Cámara de Representantes hubiera sido un hecho. Pero el GAN no sólo logró frenar  al ENL, sino que recuperó gran parte del terreno perdido, llegando casi hasta la ciudad de Sirte. ¿Cómo pudo lograr esto? Mediante ayuda que llegó del exterior.

La intervención turca

Ambos bandos lograron conformar una serie de apoyos externos que les permitió mantenerse en la contienda todos estos años. Los rumores dicen que Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Arabia Saudita y Jordania han apoyado al ENL principalmente con armamento, nada es seguro porque no hay un reconocimiento oficial. Rusia actúa oficialmente como mediador entre las partes, pero los mercenarios de la compañía rusa Wagner luchan del lado del ENL. Francia también colaboró con el ENL, incluso perdiendo un helicóptero con fuerzas especiales. Cabe destacar que gran parte del enfrentamiento contra el Estados Islámico en Libia lo llevó adelante el ENL, por lo que la colaboración con otros países que también lo combatían en otros lugares no es inesperado.

Por otro lado, el GAN cuenta con apoyo de Catar y de Turquía, este último es quizás el apoyo más importante hasta la fecha. Turquía comenzó el apoyo directo y abierto al GAN durante la ofensiva sobre Trípoli. Comenzó con el envío de drones en septiembre de 2019, que funcionaron como fuerza aérea del GAN. Luego, en enero de 2020, la Asamblea Nacional de Turquía aprobó la intervención militar en Libia.

La decisión de la Asamblea Nacional de Turquía llega tras haber firmado dos memorándum de cooperación en Noviembre de 2019 entre el ejecutivo turco y el libio (el GAN), uno de cooperación militar y otro de reconocimiento de las fronteras marítimas. Este último es fundamental para la política exterior turca, ya que extiende su zona económica exclusiva (ZEE) y le permite explorar yacimientos hidrocarburíferos en el mediterráneo oriental.

Este acuerdo marítimo fue inmediatamente rechazado por Grecia, que sostiene que no se apega a la Convención de Naciones Unidas sobre la Ley del Mar (UNCLOS) y recorta su propia ZEE. Incluso el gobierno griego expulsó al embajador libio y firmó un acuerdo con Egipto reconociendo sus límites marítimos, colisionando con las ZEE establecidas en el acuerdo turco-libio, que el gobierno de Turquía rechaza. La Cámara de Representantes de Libia tampoco reconoce los acuerdos turco-libios y los considera nulos.

La intervención militar turca le permitió al GAN obtener el control del espacio aéreo a partir del aporte de sistemas de misiles anti-aéreos, el uso de drones para atacar al ENL, inteligencia arérea sobre el campo de batalla y apoyo logístico marítimo. También se considera que Turquía facilitó el transporte de miles de militantes islámicos del norte de Siria a Libia, como parte integral de su política de expansión de influencia regional en Siria, Irak, Chipre y Libia.  Estos refuerzos le permitieron al GAN recuperar el control de aeropuerto de Trípoli y avanzar sobre el ENL hasta las puertas de la ciudad de Sirte, en el centro de la costa mediterránea.

 

El apoyo egipcio

El presidente egipcio, Abdulfatah al Sisi, simplemente no podía permitir que el GAN avance hacia las fronteras de su país. Una buena parte del GAN responde a los intereses de la Hermandad Musulmana, un grupo político de influencia regional que busca imponer la prevalencia del Islam por sobre la política laica, y Al Sisi lideró la lucha contra la Hermandad en Egipto desde el golpe de Estado del 2013 que lo llevó al poder. Por este motivo, en Julio pasado, el parlamento egipcio aprobó el despliegue de tropas en el país vecino para apoyar al ENL. El presidente egipcio puso a la ciudad de Sirte como línea roja, si las tropas del GAN intentaban tomar la ciudad, Egipto intervendría de manera completa.

El armisticio

Ante la paridad de fuerzas entre ambos bandos, el estancamiento prolongado del conflicto y la amenaza de una intervención egipcia más fuerte que la turca, ambos bandos comunicaron el establecimiento de un alto al fuego el viernes 21 de Agosto.

El jefe del GAN, Fayez Sarraj, no sólo informó el armisticio sino que puso una condición: “La implementación de un amplio alto el fuego requiere que las regiones de Sirte y Al Jufra sean desmilitarizadas y que las fuerzas del orden de ambos lados lleguen a acuerdos sobre seguridad”.

Esta condición no fue directamente aceptada por la Cámara de Representantes, sino que el presidente de la Cámara, Agila Saleh, respondió con otra condición: “El alto el fuego cierra el camino para cualquier intervención militar y debe conducir a la expulsión de todos los mercenarios y la disolución de todas las milicias para restablecer la soberanía nacional en su plenitud”

Sarraj también habla de una fecha tentativa de elecciones el próximo marzo, pero ésta será fijada por el diálogo entre las partes.

La tregua es bienvenida por Italia, Alemania, Rusia, la representante especial interina para Libia del secretario general de la ONU, Stephanie Williams, y el mismo presidente de Egipto, Abdulfatah al Sisi.

La principal noticia desprendida de esta tregua es el fin del bloqueo a los puertos petroleros, que le permitirán a la empresa estatal Compañía Nacional de Petróleo de Libia reanudar las exportaciones y depositar las ganancias en una cuenta que será utilizada luego que se alcance una solución política al conflicto.

De reanudarse el diálogo político entre las partes podría finalmente haber un acuerdo de paz, un llamado a elecciones y un gobierno unificado y soberano por primera vez desde 2011. Sin embargo, esta es la tercer tregua en tres meses, y no todos los actores la consideran como definitiva. Tan sólo tres días antes, el 18 de Agosto, Catar, Turquía y el GAN firmaban un acuerdo para que Catar establezca un centro de entrenamiento de tropas, y Turquía una base naval, en la ciudad de Misrata. Ninguno de los bandos aclaró si este acuerde seguirá en pie, o si se reconocerá el acuerdo por la ZEE con Turquía. No es esperable que Erdogan acepte tan rápido perder todo lo invertido en estos años.

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