Mirada Multipolar | ¿Hacia dónde va el mundo después de la pandemia?

Mirada Multipolar | ¿Hacia dónde va el mundo después de la pandemia?

por Sebastián Tapia

A pesar que en algunas regiones del planeta disminuyen los casos de COVID-19 y otras sufren una nueva ola, el consenso general es que la enfermedad nos va acompañar un largo tiempo. La normalidad está regresando, de a poco, a las economías y sociedades de todo el mundo. Los efectos de la pandemia aceleraron la decadencia económica estadounidense, coincidiendo con su decadencia militar y el claro ascenso de China. La transición hegemónica en el sistema internacional se está completando y el nuevo orden que surja de ella se encuentra en discusión.

La inflación como característica de la época

La economía de la pospandemia se caracteriza por una marcada inflación a nivel global. Esto se debe al aumento de los combustibles, la falta de mano de obra en varios sectores de la economía debido a las cuarentenas, la interrupción de líneas de abastecimiento de insumos a nivel global, entre otras razones. Este último punto incluso fue tema de debate en el G20 a pedido de la parte estadounidense, quien sufre de una crisis en abastecimiento de microchips.

Desde el punto de vista monetarista, los esfuerzos estatales desmedidos por estimular a la economía durante la pandemia también facilitaron el crecimiento de la inflación. De acuerdo al presidente ruso, Vladimir Putin, en su discurso del G20:

“El estímulo excesivo se ha traducido en una falta generalizada de estabilidad, precios crecientes de bienes y activos financieros en ciertos mercados como energía, alimentos, etc. Una vez más, los importantes déficits presupuestarios de las economías desarrolladas son la principal causa de estos desarrollos. Con la persistencia de estos déficits, existe el riesgo de una alta inflación global en el mediano plazo, lo que no solo aumenta el riesgo de menor actividad empresarial sino que refuerza y exacerba la desigualdad que también se mencionó hoy.”

Tal vez la inflación más preocupante para nuestros pueblos es aquella que rige sobre los alimentos. De acuerdo al índice de precios de alimentos mensual de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) los alimentos aumentaron casi un 33% en septiembre de 2021 en comparación con el año anterior. Una tendencia acelerada ahora, pero que viene siendo positiva desde los años 2000. En este caso no sólo coinciden las causas comunes a la inflación en otros bienes originadas en la pandemia, sino que además el cambio climático afecta directamente la producción de alimentos. Sequías, inundaciones, heladas, huracanes, todo afecta a los cultivos de los que depende la alimentación de la mayoría de la población (trigo, cebada, maíz, sorgo, arroz, etc).

En este contexto de altos precios para los alimentos, la tentación de primarizar la producción de una economía es un hecho. Esto lleva al debate económico sobre si favorecer una industrialización que necesita mano de obra calificada y salarios altos, o apostar al ingreso de divisas del sector primario con poca mano de obra, y no calificada.  Y la necesidad de obtener divisas se encuentra en que tanto los alimentos, como los combustibles, y otras commodities se negocian en dólares estadounidenses. Considerando que Estados Unidos se encuentra sufriendo un proceso inflacionario, que podría convertirse en estanflacionario, y  la confianza en esa moneda le permite sostener una deuda pública superior a los 28 trillones de dólares, otros páises apuestan por un proceso de desdolarización. Tanto China como Rusia han reducido la cantidad de dólares en sus bancos centrales y apostado por un comercio compensado en monedas nacionales. Esta tendencia puede acrecentarse en la pospandemia, en especial si la economía estadounidense comienza a mostrar peores índices.

Instituciones globales

La pandemia no sólo mostró la fragilidad de la economía mundial, sino que también llamó la atención sobre la ineficacia del sistema internacional para responder a una crisis de estas características. La falta de una respuesta común a la pandemia y la imposibilidad de coordinar políticas de alcance global obligan a repensar las instituciones globales. El ex-ministro de relaciones exteriores y de defensa de Brasil durante el gobierno de Lula, Celso Amorim, propuso recientemente en el Club de Discusión Valdai reformar al G20 para se alce como un coordinador de políticas de otros organismos internacionales:

“Creo que lo más cercano que combina cierto grado de legitimidad o representatividad con cierto grado de efectividad es el G20. Creo que tendríamos que cambiar un poco el G20 para hacerlo un poco más africano, un poco más oscuro de alguna manera, un poco menos europeo, tal vez. Pero también para otorgar autoridad al G20 sobre organizaciones concretas, muy concretas, muy específicas: como el Banco Mundial, el FMI y la Organización Mundial del Comercio. Es inútil decidir algo en el G20 y luego hacer algo completamente diferente de acuerdo a los tecnócratas del banco mundial, que obedecen a un país más que a otro.”

Para que el G20 se convierta en un grupo con una representación más amplia, es necesario que los países de la misma región asistan con posiciones coordinadas entre ellos. En el caso latinoamericano, son tres los miembros que proceden de la región: Argentina, Brasil y México. Si ellos van a plantear la posición en nombre de toda la región, es necesario que la integración de la región avance en nuevas instituciones propias – sin elementos extrarregionales.

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, en su discurso en la última cumbre de la CELAC propuso que esta organización avance en complejidad como lo hizo la Unión Europea en su momento:

“La CELAC, en estos tiempos, puede convertirse en el principal instrumento para consolidar las relaciones entre nuestros países de América Latina y el Caribe (…) es decir, construir en el continente americano algo parecido a lo que fue la Comunidad Económica que dio origen a la actual Unión Europea.”

El fortalecimiento de los organismos regionales es necesario en un mundo que tiende a la construcción de bloques regionales, desde los cuales se establece un nuevo orden mundial multipolar.  Estos procesos avanzan en todas las regiones del mundo: en el sudeste asiático con el ASEAN y el RCEP, en Eurasia con la Organización de Cooperación de Shangai y la Unión Económica Eurasiática, en África con la Unión Africana  y el Acuerdo Continental Africano de Libre Comercio. Es verdad que la Unión Europea sufrió el Brexit, pero ya cuenta con un nivel de integración avanzado. América latina, en cambio, vio retroceder sus organismos regionales – en especial sudamérica con la pérdida de la UNASUR y el estancamiento del MERCOSUR. Por esto, el llamado a reactivar la CELAC y convertirla en un profundo proceso de integración es una señal de hacia dónde debería ir nuestra región.

Una positiva experiencia reciente

El rol que llevó adelante el presidente argentino, Alberto Fernández, tanto en la cumbre del G20 en Roma como en la reunión COP 26 en Glasgow, muestra cómo se posiciona la Argentina frente a los cambios económicos e institucionales planteados anteriormente.

Con respecto a lo político institucional, Argentina abogó por un problema propio – la deuda con el FMI – pero que afecta también a otros países en desarrollo. Por un lado cuestionó el sistema internacional de crédito actual, que asigna la culpa en quien pide el crédito y no en quien lo otorga:

“son tan responsables los que se endeudaron sin atender las ruinosas consecuencias sobrevinientes, como los que dieron esos recursos para financiar la fuga de divisas en una economía desquiciada”

Pero no sólo quedó en declaraciones de denuncia, sino que se negoció la incorporación en la declaración final de varios temas propuestos por Argentina relacionados con la deuda: la creación de un Fondo de Resiliencia y Sostenibilidad, para asistir a los países de bajos y medios recursos para reducir los riesgos derivados de las pandemias y el cambio climático, y la revisión de la política del FMI sobre los sobrecargos aplicados a la deuda.

El G20 alienta a la colaboración con otros organismos internacionales, como la OIT, ACNUR y otros, en su declaración final, además del FMI. La propuesta de Amorim ya se está cumpliendo en parte, sólo falta hacer al G20 más representativo de los países en desarrollo.

En cuanto a lo económico, la posición argentina buscó presentar los problemas de la transición de una economía basada en carbono a una libre de él para los países en desarrollo. En el G20, Alberto Fernández planteó que para las economías primarizadas, los nuevos requisitos de una economía verde pueden ser injustos:

“Para nosotros el impacto de esta transición puede ser negativo en términos de cohesión social. Al mismo tiempo y dada la primarización de nuestras exportaciones, es imprescindible que las nuevas reglas ambientales estén respaldadas en evidencia científica para que no constituyan una barrera injustificada al comercio.

En la COP 26, Alberto propuso algunas medidas para hacer que esta transición ecológica sea un poco más justa con las economías menos desarrolladas del planeta:

“debemos crear mecanismos de pagos por servicios ecosistémicos, canje de deuda por acción climática e instalar el concepto de deuda ambiental”.

Además propuso crear un  “comité político y técnico sobre financiamiento climático, con representación equitativa de países desarrollados y países en desarrollo, que trabaje en la definición de una hoja de ruta sobre cómo movilizar los fondos necesarios, que reconozca el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas y que tenga en cuenta el endeudamiento y las limitaciones estructurales, así como las necesidades de bienestar social.”

Muchos son los desafíos que se presentan tras la pandemia. El Sur Global necesita de cambios fundamentales en el sistema que le permitan transicionar a una economía libre de carbono, sin quedar atrapados en una deuda eterna. Para ello, busca cómo organizar mejor las instituciones globales. Es el momento de profundizar nuestra integración, para que nuestra voz suene más fuerte en medio de esta discusión.

Mirada Multipolar | G20: Energía, finanzas y pandemia

Mirada Multipolar | G20: Energía, finanzas y pandemia

por Sebastián Tapia

El G20 vuelve a reunirse presencialmente tras la pandemia de COVID-19. La cita en Roma plantea cómo reorganizar las relaciones entre las grandes potencias mundiales en el escenario de pos-pandemia y favorece el contacto bilateral entre los asistentes. Energía, pandemia, finanzas e impuestos son los principales temas de la cumbre.

Todos los caminos conducen a Roma

Joseph Biden llegó a Roma unos días antes del comienzo de la reunión del G20, para poder encontrarse con el primer ministro de Italia y mantener un encuentro con el Papa Francisco. Biden es el segundo presidente católico de los Estados Unidos y se encuentra enfrentado con la Conferencia Episcopal estadounidense por su posición en favor del derecho al aborto. Más allá de resolver cuestiones religiosas personales, Biden trae a la mesa del G20 cuatro grandes temas: la provisión de energía a nivel mundial, la restauración de las cadenas de suministros globales, la relación con sus aliados europeos y el apoyo a la propuesta de un impuesto mundial a las grandes empresas.

En el primer día de reunión del G20, Joe Biden instó  a los principales países productores de energía del G20 con capacidad sobrante (Arabia Saudita en petróleo y Rusia en gas natural)  a aumentar la producción para garantizar una recuperación económica mundial. La presión sobre estos países se da en un momento en que el precio del gas europeo llega a un punto máximo – en medio de tensiones en el este de Ucrania, la falta de habilitación del gasoducto Nordstream II y la negativa de países europeos a negociar contratos a largo plazo – y mientras se negocia con la OPEP un aumento de la producción para lograr una baja del precio del petróleo.

En el segundo día, la propuesta de debate por parte de Estados Unidos es identificar y mejorar los puntos débiles de las cadenas de suministros globales, que fueron afectadas seriamente por la pandemia de COVID-19. Los problemas logísticos creados a partir de las cuarentenas y la falta de trabajadores en logística han creado cuellos de botella en los suministros de materias primas y de bienes de consumo. Lo cual se vuelve más serio ante el aumento de la demanda estacional por la época de fiestas navideñas y de fin de año.

En cuanto a mejorar la relación con los aliados estadounidenses, Biden recurrió a una serie de reuniones bilaterales. En su encuentro con el presidente francés, Emmanuel Macron, el presidente estadounidense se disculpó por la manera en la que se llevó adelante la negociación del AUKUS pero no dió un paso atrás con respecto a la construcción de submarinos para Australia:

“Lo que hicimos fue torpe. No se hizo con mucha gracia. Tenía la impresión de que habían sucedido cosas que no habían sucedido, pero quiero dejar claro que Francia es un socio extremadamente, extremadamente valorado. Extremadamente, es una potencia en sí misma”

La respuesta de Macron muestra que ambos países siguen manteniendo muchos intereses en común, más allá de lo que ellos definieron como una “puñalada en la espalda”:

“Para mí, lo importante es que en las últimas semanas hemos construido acciones muy concretas para reforzar la asociación en el Sahel. Se ha aclarado lo que significa la defensa europea y su total compatibilidad con la OTAN, pero también lo que significa la soberanía europea y su importancia para su seguridad global, y ésta es una aclaración extremadamente importante”.

Otro miembro de la OTAN con quien se había deteriorado la relación bilateral es Turquía. Biden se reunió con Erdogan para intentar recomponer la relación. Por un lado, Estados Unidos le pide un mayor respeto a los derechos humanos, cuestión que la semana pasada casi termina con la expulsión del embajador estadounidense y otros 9 embajadores occidentales. Por otro lado, Turquía requiere la compra de nuevos aviones F-16 con el excedente de la inversión que hizo en el programa F-35, del cual fue expulsada por haber comprado misiles antiaéreos a Rusia. Ambos temas fueron tratados en la reunión y quedaron en continuar la negociación.

En otra reunión al margen del G20, se emitió un comunicado entre Estados Unidos, Francia, Alemania y el Reino Unido, en el cual Biden se compromete a volver a la mesa de negociación del Acuerdo Nuclear con Irán. El nuevo compromiso estadounidense sería que no se retirarán del acuerdo, a menos que Teherán viole el pacto. Esto sucede dos días después que el principal negociador iraní anuncia que Irán estaría dispuesto a volver a negociar hacia finales de Noviembre.

Un impuesto global

Uno de los logros de la diplomacia estadounidense en este G20 fue lograr el apoyo de las otras naciones para el establecimiento de un impuesto mínimo global a las grandes empresas del 15%. La medida fue aprobada al finalizar el primer día del G20, pero entrará en vigencia lentamente hasta ser efectiva en 2023.

Si bien es un paso adelante para evitar la competencia desleal que las guaridas fiscales realizan contra los otros estados, el proyecto tiene algunas desventajas que ya hemos comentado antes. El porcentaje del 15% es muy cercano al que cobran estas guaridas fiscales y lejano de la mayoría de los estados, la recaudación de este impuesto favorece principalmente a las economías más grandes, entre otras.

La posición rusa

El presidente ruso, Vladimir Putin, no asistió personalmente al encuentro. En su lugar participó el canciller, Sergei Lavrov, quien mantuvo las reuniones bilaterales con otros estados. Sin embargo, Putin participó del plenario mediante videoconferencia.

En su mensaje, Putin realizó un análisis de la situación económica mundial, haciendo incapié en el aumento de los déficit presupuestarios durante la pandemia:

“Mientras que en 2017-2019, el déficit presupuestario promedio fue de alrededor del 3.8 por ciento del PIB, creció al 11.2 por ciento en 2020 en medio de la pandemia. Este año, aunque ligeramente más bajo, el déficit presupuestario sigue siendo bastante alto, con un 8,7 por ciento. Me gustaría señalar que Estados Unidos representará el 40 por ciento de los déficits presupuestarios de los países del G20 combinados en 2020-2021. Digo esto porque todos entendemos muy bien que el estado de la economía estadounidense es lo que determina el estado de la economía global.”

Putin identifica en estos déficits desorbitados, principalmente el estadounidense, la causa de la inflación que sufrimos a nivel mundial y el peor escollo para la reactivación post-pandemia:

“El estímulo excesivo se ha traducido en una falta generalizada de estabilidad, precios crecientes de bienes y activos financieros en ciertos mercados como energía, alimentos, etc. Una vez más, los importantes déficits presupuestarios de las economías desarrolladas son la principal causa de estos desarrollos. Con la persistencia de estos déficits, existe el riesgo de una alta inflación global en el mediano plazo, lo que no solo aumenta el riesgo de menor actividad empresarial sino que refuerza y ??exacerba la desigualdad que también se mencionó hoy.”

Como solución al problema del déficit no propuso austeridad, sino:

“normalizar las políticas presupuestarias y monetarias, mejorar la calidad de la gestión de la demanda en la economía y actualizar las prioridades económicas, y priorizar principalmente la superación de la desigualdad y el impulso del bienestar público.”

En cuanto a la pandemia, sostuvo que hay proteccionismo y una competencia deshonesta que impide que todo el mundo pueda acceder a las vacunas. Para mejorar la circulación y favorecer el restablecimiento de lazos comerciales y turísiticos propuso “instruir a los ministerios de salud del G20 para que aborden la cuestión del reconocimiento mutuo de los certificados nacionales de vacunación en el plazo más breve posible.”

En respuesta a la presión estadounidense y europea para aumentar el suministro de gas, Putin respondió que el mercado energético es un juego de a dos:

“Suministrar energía asequible a los consumidores es extremadamente importante y nuestros colegas acaban de hablar de ello. Me gustaría añadir que la estabilidad de los mercados energéticos mundiales depende directamente de la conducta responsable de todos los participantes del mercado, tanto los productores de energía como los consumidores de energía, teniendo debidamente en cuenta los intereses a largo plazo de cada una de las partes.”

Argentina: la deuda y la transición ecológica

El presidente argentino, Alberto Fernández, también participó personalmente de la reunión del G20 en Roma. Viajó acompañado por el ministro de Relaciones Exteriores, Santiago Cafiero,  y el de Economía, Martín Guzmán. Entre los tres llevaron adelante una serie de encuentros bilaterales con el objetivo de mejorar la posición de negociación argentina con el FMI, en cuanto a la deuda contraída por el gobierno anterior.

Fernández se reunió con la canciller alemana Angela Merkel, con el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, con el presidente francés, Emmanuel Macron, con el presidente del Gobierno español Pedro Sánchez, con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen y mantuvo un encuentro virtual con Vladimir Putin, el presidente de Rusia. La estrategia es reunir la mayor cantidad de apoyo posible de los países europeos, que cuentan con una participación importante en el FMI. Sin embargo, no pudo realizar una bilateral con Joseph Biden, siendo que Estados Unidos es el principal accionista del FMI. Pero pudo lograr un encuentro casual donde expresaron su voluntad de una pronta reunión.

Con respecto al FMI, Fernández sostuvo una bilalteral con la Directora Gerenta del FMI, Kristalina Georgieva en la embajada argentina en Roma. La reunión fue considerada buena y continuará el diálogo el lunes Martín Guzmán, cuando se reuna con Julie Kozack, la vicedirectora para el Hemisferio Occidental del FMI.

El discurso de Alberto Fernández el primer día del G20 se enfocó en la deuda y de cómo debe mejorarse el sistema financiero internacional:

“La deuda externa que mi gobierno heredó con el Fondo Monetario Internacional y que hoy estamos afrontando es un claro ejemplo de lo que está mal: única en la historia por su monto y por sus condiciones de repago, aprobada para favorecer a un gobierno en la coyuntura, acaba condenando a generaciones que miran impávidas el destino que les ha sido impuesto”

En este caso, considera que la deuda también es un juego de a dos. No sólo es responsabilidad de quién pide el préstamo, sino también del organismo que lo autoriza e impone las condiciones de pago:

“son tan responsables los que se endeudaron sin atender las ruinosas consecuencias sobrevinientes, como los que dieron esos recursos para financiar la fuga de divisas en una economía desquiciada”

En el segundo día, Fernandez vinculó el tema del financiamiento internacional con el de la acción para evitar el cambio climático, una antesala a la reunión COP 26 a la que asistirá en Glasgow a partir del lunes.

“La justicia ambiental requiere justicia financiera global. Sin financiamiento sostenible no habrá desarrollo sostenible. Los recursos para la implementación del Acuerdo de París siguen siendo insuficientes, especialmente para los países más desfavorecidos.”

También resaltó la desigualdad con la que los países afrontan la transición a una economía más verde, marcando la diferencia entre los más desarrollados y los que están en desarrollo.

“Son los países desarrollados quienes más se beneficiaron del uso intensivo de los recursos ambientales del planeta durante los últimos siglos. Por eso es esencial el concepto de responsabilidades comunes pero diferenciadas. Los países que produjeron la mayor huella ambiental son los mismos que dominan las tecnologías que pueden reducir el impacto de la producción sobre el medio ambiente. Esta transición tendrá sobre ellos un efecto positivo, no solo en materia ambiental, sino sobre la producción y el empleo.”

Y destacó que los países de ingresos medios, como la Argentina, son quienes más tienen para perder en esta transición:

“Para nosotros el impacto de esta transición puede ser negativo en términos de cohesión social. Al mismo tiempo y dada la primarización de nuestras exportaciones, es imprescindible que las nuevas reglas ambientales estén respaldadas en evidencia científica para que no constituyan una barrera injustificada al comercio. El deterioro de la casa común reclama revisar sus cimientos. No es suficiente con una renovación cosmética.”

No parece haber un resultado claro de esta reunión del G20. El impuesto global mínimo a las grandes empresas es un acuerdo palpable, aunque de dudosa eficacia. Lo que deja en claro esta reunión en Roma es que todos los países, desarrollados o no, coinciden en identificar las amenazas globales. Pero el abordaje de estos problemas sigue siendo difícil a escala global si no se tiene en cuenta las asimetrías entre los distintos actores.

Mirada Multipolar | Propuestas para el orden mundial post-COVID19 ¿Y si nos organizamos?

Mirada Multipolar | Propuestas para el orden mundial post-COVID19 ¿Y si nos organizamos?

por Sebastián Tapia

La pandemia de COVID-19 parece estar disminuyendo en la región, lo que ayuda a comenzar a pensar el papel que jugará latinoamérica en el escenario global. Un mundo que ya no será igual, con un Estados Unidos más débil a nivel global, pero lo suficientemente fuerte para imponerse en la región, una China más decidida a reclamar el liderazgo en el concierto internacional, una Rusia mirando al Este y una Europa con crisis de identidad. Algunas ideas comienzan a surgir, centrándose principalmente en la integración regional.

La propuesta de Amorim

Esta semana el ex-ministro de relaciones exteriores y de defensa de Brasil durante el gobierno de Lula, Celso Amorim, estuvo participando de la reunión anual del Club de Discusión Valdai. Este think tank ruso hace años que viene discutiendo los cambios que se ven a nivel global en el siglos XXI. Amorim expuso mediante videoconferencia en una mesa llamada “¿Sustituto de una guerra mundial o preludio de ella?”, en referencia a la pandemia de COVID-19.

Celso comenzó por plantear que hay que cambiar la manera en que las naciones del mundo enfrentan las grandes cuestiones globales como la pandemia, el cambio climático, la dislocación causada por la globalización y, especialmente, la desigualdad.

“Para abordar estas cuestiones, primero tenemos que favorecer un mundo multipolar. Y creo que eso es lo que Brasil intentó hacer junto con Rusia, China, Sudáfrica e India al crear BRICS. Por ejemplo. Es un ejemplo de cómo hacer un esfuerzo por tener un mundo más multipolar. Pero la otra cosa, muy, muy importante, es cambiar la organización institucional del mundo. No podemos tener un mundo en el que hayamos discutido algo como la pandemia o el cambio climático en el consejo de seguridad, sujeto al veto de algún país. Eso es algo que está totalmente fuera de lugar “.

La frase podría ser considerada como un pedido de eliminación del poder de veto que mantienen los 5 miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Rusia, China, Estados Unidos, Francia y el Reino Unido), algo que al día siguiente el presidente de Rusia, Vladimir Putin se opuso en el mismo foro. “Si destruimos el derecho de veto de los miembros permanentes, Naciones Unidas morirá ese mismo día. Se convertiría en una liga de naciones”, dijo. Pero Amorim no se refería a los temas de seguridad, sino a estos grandes temas globales que deberían ser resueltos por consenso. Para esto, propone que el G20 tome un rol más decisivo, pero que a la vez este foro sea más representativo de la comunidad global.

“Creo que lo más cercano que combina cierto grado de legitimidad o representatividad con cierto grado de efectividad es el G20. Creo que tendríamos que cambiar un poco el G20 para hacerlo un poco más africano, un poco más oscuro de alguna manera, un poco menos europeo, tal vez. Pero también para otorgar autoridad al G20 sobre organizaciones concretas, muy concretas, muy específicas: como el Banco Mundial, el FMI y la Organización Mundial del Comercio. Es inútil decidir algo en el G20 y luego hacer algo completamente diferente de acuerdo a los tecnócratas del banco mundial, que obedecen a un país más que a otro.”

Pero este modelo no puede ser impuesto. Para adoptar estos cambios, Amorim propone una gran conferencia mundial, como se ha realizado en otros tiempos:

“Necesitamos un replanteamiento global del orden mundial. Y un replanteamiento global del orden mundial, que trata no solo del poder sino también de las instituciones, requiere una conferencia como la de San Francisco, Dumbarton Oaks o Bretton Woods.”

En la mesa expusieron otros invitados, entre los cuales uno propuso volver al principio de la escuela realista de esferas de influencia entre los grandes poderes. Amorim defendió la posición de los que él llamó “una región olvidada”:

“Creo que debemos tener mucho cuidado con su idea de esferas de influencia. Ciertamente, a Brasil y la mayor parte de América Latina no les gustaría ser tratados como el patio trasero de Estados Unidos. Hasta cierto punto es inevitable, pero podemos intentar equilibrar eso con la influencia de otras potencias: Europa, China, Rusia y también nuestras propias iniciativas. La regionalización de alguna manera es muy importante en términos de integración para América del Sur y América Latina, y hemos trabajado mucho en eso, pero también es importante combinar eso con alguna acción multilateral. O múltiples, digamos, acciones globales que de alguna manera lo ayudarían a crecer en un mejor equilibrio. No solo porque buscamos justicia en términos de equidad, sino también porque ustedes buscan un mundo en el que la guerra sea, digamos, menos probable. Y la dominación también sea menos probable.”

La propuesta de AMLO

Y en este punto, la integración latinoamericana como una manera de evitar la influencia de potencias extrarregionales, la única propuesta en pie en este momento proviene del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador. En su discurso en la última reunión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), el pasado 18 de Septiembre, AMLO propuso intensificar la institucionalidad de la CELAC para transformarlo en un organismo supranacional:

“La CELAC, en estos tiempos, puede convertirse en el principal instrumento para consolidar las relaciones entre nuestros países de América Latina y el Caribe, y alcanzar el ideal de una integración económica con Estados Unidos y Canadá en un marco de respeto a nuestras soberanías; es decir, construir en el continente americano algo parecido a lo que fue la Comunidad Económica que dio origen a la actual Unión Europea.”

En su propuesta, hay dos dimensiones clave. La política, en la cual predominan los principios de “no intervención” y de “autodeterminación de los pueblos”, y la económica, basada en la cooperación para el desarrollo y la ayuda mutua.

Las diferencias políticas deben ser resueltas entre los países latinoamericanos, con el sistema de Naciones Unidas como último árbitro. En sus palabras:

“Que las controversias sobre democracia y derechos humanos se diriman a petición de las partes en instancias verdaderamente neutrales creadas por los países de América y que la última palabra la tengan las agencias especializadas de la Organización de las Naciones Unidas.”

En cuanto a lo económico, su idea es fomentar el comercio intrarregional pero que el crecimiento sea repartido entre los países con criterios de justicia social:

“La propuesta es sencilla: se trata de reactivar pronto la economía en nuestro continente para producir en América lo que consumimos.
Las ventajas son muchas; entre otras, contamos con fuerza de trabajo joven y creativa; hay buen desarrollo tecnológico; somos un continente rico en recursos naturales, con una amplia diversidad cultural; las distancias entre nuestros países nos permiten ahorrar en fletes y, reitero, existe suficiente demanda de mercancías en nuestros mercados.
Solo se requiere hacer una planeación conjunta con la participación de organismos como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otros, y pedir a estas instituciones la elaboración de un plan con el objetivo superior de promover la comunidad económica, financiera y comercial de los países de América.
Por último, esta integración productiva con dimensión social debe contar con el componente de inversión para el bienestar de todos los pueblos de América, bajo el criterio de que el progreso sin justicia es retroceso. Se trata de ir hacia la modernidad, pero forjada desde abajo y para todos.”

 

Ambas propuestas son complementarias. La profundización de un proceso de integración latinoamericano, que fue destruido en la última oleada de gobiernos neoliberales, puede otorgarle a la región un peso mayor en el plano internacional. Las viejas palabras del Martín Fierro sobre la desunión de los hermanos que invita a la amenaza externa, es una lección que la región no ha sabido aprender en 200 años de independencia. La reorganización mundial tras la pandemia del COVID 19 es una oportunidad a aprovechar para integrarnos como región y así competir en el mundo.

Mirada Multipolar | Nuland en Moscú: una visita con las manos vacías

Mirada Multipolar | Nuland en Moscú: una visita con las manos vacías

por Sebastián Tapia

Hay visitas que son bienvenidas, recibidas con afecto y con cariño, y hay otras que son utilitarias, son recibidas sólo para lograr un fin. La visita de la vice Secretaria de Estado para Asuntos Políticos de los Estados Unidos, Victoria Nuland, a Moscú corresponde efectivamente a la segunda categoría. Por qué es necesaria esta visita y qué estrategias se encuentran detrás.

Gira mundial

La visita de Nuland a Moscú se enmarca en una gira mundial de la vice Secretaria de Estado, siendo Rusia la primer escala de un viaje que incluyó al Líbano y al Reino Unido. La reunión con los funcionarios del gobierno ruso fue pedida por la parte estadounidense, como un gesto de distensión que fue correspondido por Moscú. Ambos negociaron levantar las sanciones económicas personales sobre Nuland, y sobre otro funcionario ruso, para que la reunión pueda tener lugar en la capital rusa. Nuland tenía prohibido entrar al territorio ruso como parte de las sanciones. Cabe destacar que allá es considerada una figura non-grata tras su papel en el euro-maidán ucraniano que terminó en el golpe de Estado a Yanukovich y la posterior guerra civil.

En esta ocasión, la agenda de Nuland no incluía visitas a la oposición o a organizaciones no gubernamentales, posiblemente en un gesto de buena voluntad. En cambio, es más sospechosa su visita al Líbano, donde se reunió con “representantes de la sociedad civil” un día antes de la emboscada a partidarios de Hizbula y Amal en el centro de la ciudad que terminó con 7 muertos. Estos partidos denunciaron la posible influencia estadounidense en el hecho.

Durante su estadía en Moscú de tres días, Nuland se reunió con el vice ministro de exteriores, Sergei Ryabkov, con el jefe de gabinete de la oficina presidencial, Dmitri Kozak, y con el asesor presidencial Yuri Ushakov. 

Resultados

Las reuniones no dejaron acciones concretas como resultado, sino que fueron un paso adelante en el proceso de construcción de confianza comenzado con en el encuentro entre Putin y Biden en Ginebra. De acuerdo al vocero presidencial, Dmitri Peskov:

“No hay que quejarse de que no se alcancen algunos acuerdos importantes de una vez, esto no es posible. Los archivos de nuestras relaciones bilaterales son demasiado vastos, no es posible resolverlos de inmediato, pero, sin duda, esos contactos son necesarios”.

Desde el lado norteamericano, las reuniones fueron vistas como “francas y productivas”  y dejaban un “compromiso para una relación estable y predecible”.

Uno de los principales puntos discutidos con Ryakob fueron las relaciones consulares y diplomáticas. Rusia le prohibe a Estados Unidos contratar personal ruso para sus oficinas, a la vez que ambos mantienen limitadas las cantidad de personal de cada delegación. Los senadores estadounidenses incluso llegaron a proponer la expulsión de 300 diplomáticos rusos del país. Si bien el asunto no fue resuelto en la reunión con Nuland, Ryakob anunció que será tratado en reuniones específicas:

“Estados Unidos no está escuchando nuestras demandas […] Pero, sin embargo, la conversación fue útil. Al menos acordamos intensificar estas discusiones y realizar consultas especializadas. Además, acordamos realizar consultas adicionales en algunas áreas de las relaciones bilaterales aparte de visados ??y trabajo de misiones [diplomáticas] extranjeras “.

Sobre la reunión con Ushakov no hay mucha información, pero siendo quien arregla los encuentros internacionales de Putin, podría tratarse de una nueva reunión cumbre con Biden. Pero no son más que especulaciones, porque no hubo declaraciones tras la reunión.

Tal vez el mayor avance, o el más palpable, haya sido simplemente retórico. El vocero de la embajada estadounidense en Moscú twiteó las declaraciones de Nuland sobre su reunión con Kozak:

“Tuvimos una discusión productiva con Dmitry Kozak sobre nuestros intereses compartidos, junto con los de Ucrania, Francia y Alemania, en la implementación total de los Acuerdos de Minsk y el restablecimiento de la paz, la estabilidad y la soberanía ucraniana en Donbas.”

El reconocimiento de la vigencia de los Acuerdos de Minsk sobre la situación en Ucrania implica que este país debe reconocer la autonomía de las regiones de Donetsk y Lugansk, no así su independencia. El gobierno de Biden está manteniendo una relación bastante fría con Ucrania, desconociendo sus pedidos de ingresar a la OTAN, por lo que podría interpretarse como un paso previo a la presión estadounidense para que se cumplan con los acuerdos. Por otro lado, también es posible que sólo sea una formalidad retórica de reconocer la vigencia de los acuerdos, sin voluntad de hacerlos cumplir.

La estrategia estadounidense

Cabe la posibilidad que esta visita haya sido el primer paso en una reducción de la tensión entre Estados Unidos y Rusia. No es que se vaya a eliminar la enemistad entre ellos, pero el gobierno de Biden puede estar buscando cerrar el enfrentamiento en un flanco para concentrar sus esfuerzos en el “Indo-pacífico”, especialmente en la contención de China.

La implementación efectiva de los acuerdos de Minsk, tal como se firmaron en 2015, podrían resolver el problema territorial ucraniano – salvo Crimea, que es irrenunciable para Rusia – y así reducir tensiones en la región. Facilitaría el ingreso de Ucrania a la OTAN y a UE, a la vez de permitir la normalización de las relaciones entre Rusia y la UE.

Este escenario podría ser la zanahoria que Washington balancea frente a Moscú para debilitar su relación estratégica con Beijing. Pero mucha agua pasó bajo el puente. El escenario actual no es igual al de 2015, cuando esto podría haber funcionado.

La realidad en Eurasia

La desorganizada retirada estadounidense de Afganistán le hizo perder una posición favorable en Eurasia, justo donde se cruzan las zonas de influencia china y rusa. Ahora, es más difícil para Estados Unidos expandir su influencia en la región. Durante el encuentro entre Nuland y Ryakob se discutió el tema de Afganistán. Ryakob reconoció la responsabilidad estadounidense de la crisis afgana, pero se niega a que respondan con elementos militares:

“Estados Unidos y sus aliados tienen la principal responsabilidad entre los actores extranjeros de normalizar la vida en Afganistán, ya que su presencia condujo realmente a la situación actual (…) Reafirmamos enérgicamente la inaceptabilidad de Rusia de cualquier forma de presencia militar estadounidense en los países de Asia Central”.

La intención estadounidense de romper el eje Moscú-Beijing, especialmente a cambio de una mejora de la relación con socios inestables como la UE o el mismo Estados Unidos (donde cualquier otro gesto posterior podría ser respondido con un corte de relaciones), se basa en una subvaluación del estado de la relación entre los gigantes de Eurasia.

El 14 de octubre, en la sesión anual de preguntas y respuestas en el Foro de la Semana de Energía de Rusia, el presidente ruso, Vladimir Putin, definió la intensidad de la relación con China:

“China es nuestro mayor socio comercial y económico … El volumen de comercio entre Rusia y China está aumentando, y superará los 100.000 millones de dólares estadounidenses en los primeros nueve meses de este año”

Estados Unidos se ve complicado en el Pacífico frente a una China que cada día expone más claramente sus intereses y objetivos. En la conmemoración del 110 aniversario de la Revolución de Xinhai, el 9 de Octubre, el presidente de China, Xi Jinping, declaró:

“Lograr la reunificación de la patria por medios pacíficos es lo más acorde con los intereses generales de la nación china, incluidos nuestros compatriotas en Taiwán”

Al día siguiente, la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, respondió que “nadie pueda obligar a Taiwán a tomar el camino que China nos ha trazado”.

Con el aumento de la tensión en el estrecho, uno podría pensar que otros países se mantendrían en silencio, o neutrales, en esta discusión. Sin embargo, Sergei Lavrov, el canciller ruso, dejó en claro la tradicional posición de Rusia:

“Como saben, Rusia al igual que la mayoría de los países en el mundo, considera a Taiwán como parte de la República Popular China. Es por eso que nosotros procederemos así en nuestra política”

No debería sorprender a nadie la declaración. Pero es un tiro por elevación a Estados Unidos, que dice reconocer una sólo China, pero trabaja activamente para mantener la separación entre la China continental y la isla de Taiwán.

Ejemplo efectivo de la cooperación ruso-china a nivel militar son los ejercicios navales realizados en el Mar de Japón hace unos días atrás. Parece poco efectiva la diplomacia de Nuland, prometiendo rebajar las tensiones, cuando los almirantes estadounidenses vuelven a elevar el conflicto, interrumpiendo los ejercicios navales al intentar ingresar al espacio marítimo ruso. 

Las contradicciones entre dichos y acción en la política exterior norteamericana, jugando a hacer la paz y elevar el conflicto a la vez, no sólo provocan más desestabilización en las relaciones entre las grandes potencias, sino que refuerzan el concepto que tienen los rusos sobre ellos. Hace años que en Moscú se describe a los estadounidenses como “nedogovoroposobny”, es decir, que son incapaces de mantener un acuerdo. El kremlin juega el juego del diálogo y los encuentros, pero se prepara para cuando sus “socios occidentales” borran con el codo lo escrito con la mano.

Mirada Multipolar | Polonia: entre la UE y la soberanía

Mirada Multipolar | Polonia: entre la UE y la soberanía

por Sebastián Tapia

El Tribunal Constitucional de Polonia sorprendió al resto de la comunidad europea el pasado 7 de Octubre con un fallo lapidario: los artículos 1 y 19 del Tratado de la Unión Europea son incompatibles con la Constitución polaca. Esta decisión acaba con la primacía del derecho comunitario por sobre el derecho nacional, en medio de una lucha de poder entre Bruselas y Varsovia.

La importancia del fallo

El tribunal polaco no es el primero en cuestionar la capacidad del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para modificar leyes internas de los estados miembros. En 2012, la corte constitucional checa ignoró una sentencia relativa al sistema de seguridad social del país y en 2020 el Tribunal Constitucional alemán desoyó la sentencia sobre el programa de compra de deuda soberana de 2015. Pero la desobediencia a estos fallos pone en juicio la capacidad del Tribunal Europeo en algunas áreas específicas. En cambio, el fallo polaco cuestiona el núcleo mismo del derecho comunitario, que la decisión de los tribunales comunitarios es superior al orden jurídico nacional.

El fallo es sí es una reacción a la intromisión de Bruselas en el sistema jurídico polaco. La UE cuestiona una serie de reformas llevadas adelante por el gobierno del partido Ley y Justicia (PiS), mediante la cual permite la reasignación de jueces y la creación de un régimen disciplinario para los jueces. Esto es visto por Bruselas como un retroceso en la división de poderes, un avance del ejecutivo por sobre el poder judicial. El fallo del Tribunal Constitucional, en cambio, considera que “la Unión Europea no tiene competencia para evaluar a la Justicia polaca y su funcionamiento”

La reacción europea

Desde la Comisión Europea, Ursula von der Leyen dejó muy en claro la posición del bloque continental:

“Todas las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea son vinculantes para las autoridades de todos los Estados miembros, incluidos los tribunales nacionales (…) El derecho de la UE tiene primacía sobre el derecho nacional, incluidas las disposiciones constitucionales (…) Esto es lo que todos los Estados miembros de la UE han firmado como miembros de la Unión Europea. Utilizaremos todos los poderes que tenemos en virtud de los Tratados para garantizarlo”.

El ministro de relaciones exteriores alemán, Heiko Maas, respaldo a von der Leyen: “La Comisión cuenta con todo nuestro apoyo para hacer cumplir la legislación de la UE” y a la vez, le recordó al premier polaco, Mateusz Morawiecki, que “si un país decide formar parte de la UE, debe aplicar plenamente las normas acordadas”. Habría que recordarle a Maas que por el fallo alemán de 2020 que desoye el al TJUE, hay en la Comisión Europea un procedimiento de infracción iniciado en junio de 2021.

Por su parte, el ministro luxemburgués de Asuntos Exteriores, Jean Asselborn, declaró que:

“La primacía de la ley europea es esencial para la integración. Si se rompe este principio, la Europa que conocemos, que fue creada con el Tratado de Roma, dejará de existir”

Y tal vez ese es el punto, pero visto de otra manera. Para Polonia, esa Unión Europea a la cual quiso entrar en su momento, ya no existe. En el fallo, el Tribunal Constitucional polaco dice que “los órganos de la Unión Europea actúan más allá de los límites de las competencias delegadas por la República de Polonia en los Tratados”. Es decir, esa Europa del mercado común, del libre tránsito de personas, que se presentaba como un mercado potencial para los productos y trabajadores polacos se convirtió en una maquinaria que le impone condiciones y regulaciones, que no siempre van de la mano con la política nacional.

Otras cuestiones

La vinculación de temas que lleva adelante Bruselas para imponer su voluntad es lo que le permite aumentar la presión sobre los miembros de la Unión. En el caso polaco, el tema de las reformas judiciales está vinculada a la ayuda económica para enfrentar la pandemia de COVID-19. Hace más de dos meses que la Comisión Europea no aprueba el Plan de Recuperación de Polonia, que le permitiría acceder a 24 mil millones de euros en transferencias directas y uno 15 mil millones en créditos, hasta que este país no de garantías de respetar el Estado de Derecho. El gobierno polaco dio un paso al anunciar el desmantelamiento de la sala que impondría las sanciones a los jueces, pero todavía no es suficiente. Por eso el TJUE falló en contra del traslado forzoso de jueces, un día antes del fallo del Tribunal Constitucional polaco.

Otro tema en el cual Polonia choca con la Unión Europea es en cuanto a los medios de comunicación. La Ley de Medios aprobada por el parlamento polaco en Agosto evita que las compañías pertenecientes a países fuera del área económica europea puedan poseer la mayoría de acciones en compañías de medios polacos. Desde el gobierno lo presentan como la manera de evitar que sus medios caigan en manos de empresarios de “países autoritarios”, sin embargo la medida apunta al principal medio opositor cuyo mayoría accionaria recae en la compañía estadounidense Discovery.

Si bien la ley no contraviene el derecho comunitario, la vicepresidenta de la Comisión Europea, V?ra Jourová, fue muy crítica de la ley:

“El pluralismo de los medios de comunicación y la diversidad de opiniones son lo que las democracias fuertes acogen, no es lo que combaten (…) El proyecto de ley de radiodifusión polaca envía una señal negativa. Necesitamos una Ley de Libertad de Medios en toda la Unión Europea para defender la libertad de los medios y apoyar el Estado de derecho”

No sólo está el planteo geopolítico de la alianza atlántica entre Europa y Estados Unidos, por lo que un ataque al capital estadounidense tendría altos costos, sino que Bruselas ve la posibilidad de aumentar su control sobre otra área más que hasta ahora era regulada por los estados nacionales.

La incómoda posición de Polonia

Si bien Polonia es una de los principales socios estadounidenses en Europa, liderando el avance de la OTAN hacia el Este e incluso recibiendo sistemas del escudo antimisiles estadounidense en Europa, el desafío a las empresas estadounidenses mediante la Ley de Medios podría costarle caro. Como recordatorio – o amenaza –  el Secretario de Estado, Anthony Blinken, dijo:

“Las grandes inversiones comerciales estadounidenses en Polonia unen nuestra prosperidad y mejoran nuestra seguridad colectiva”

La presión estadounidense logró que el Senado rechaze la ley, que volvió a diputados para ser modificada. Pero es difícil saber cómo se comportará la cámara de diputados controlada por PiS. El líder del partido, Jaroslaw Kaczynski, mantiene la posición de que Polonia no quiere abandonar la UE, sino mejorar la relación entre la Unión y sus miembros. En una entrevista en Septiembre declaró:

“el futuro de Polonia es estar en la Unión Europea” aunque “se viola el principio de igualdad de los estados, y de forma muy drástica. También hay tendencia a instrumentalizar la UE por parte de los estados más fuertes, en particular uno: Alemania”.

Para colmo, Polonia no puede contar con la opción de acercarse al Este para balancera su relación con Berlín y Bruselas. Actualmente se encuentra con una crisis fronteriza con Bielorrusia por el cruce de migrantes ilegales entre un país y el otro.  Kaczynski sostiene que es un plan elaborado por Lukashenko, con la venia de Putin, contra Polonia y la UE por haber apoyado a la oposición en el intento de destitución tras las elecciones del 2020. Más allá de la paranoia de Kaczynski, está claro que una mejroa en las relaciones con Bielorrusia y Rusia no son una opción.

El enfrentamiento con la Unión Europea, el choque con Estados Unidos por la Ley de Medios y su historial de rusofobia deja a Polonia en la posibilidad de ser un paria en medio de una zona de conflicto. No cuenta con la capacidad para disputar el liderazgo de la UE con Alemania o Francia y depende de los Estados Unidos para su defensa estratégica. Si Polonia no comienza a cooperar con sus socios occidentales, se verá aislada. Entonces, tal vez, su única opción sea una relación periférica con el Reino Unido, si viejo amigo.

Mirada Multipolar | La desconfianza entre Irán y Azerbaiyán tensa al Caspio

Mirada Multipolar | La desconfianza entre Irán y Azerbaiyán tensa al Caspio

por Sebastián Tapia

La relativa paz de la zona se vio alterada tras la guerra entre Armenia y Azerbaiyán en 2020. El cambio en la correlación de fuerzas en el cáucaso está generando un foco de tensión regional que se expande hacia el sur para incluir a Irán. ¿Qué está pasando en el Caspio y quién se beneficia de ello?

Tránsito cerrado

La tensión entre Azerbaiyán e Irán viene acumulándose hace unos meses. En principio, el problema comienza a partir de la decisión azerbaiyana de cobrarle aranceles a los camiones iraníes que circulan por el territorio azerí, recién ganado a partir de la guerra del año pasado, durante su viaje entre Irán y Armenia. Incluso el paso entre Armenia y Nagorno Karabaj es considerado por Azerbaiyán como un cruce fronterizo ilegal, por lo que al menos dos camioneros iraníes fueron detenidos. Esto llevó a un proceso de encuentros y discusiones entre diplomáticos iraníes y azeríes, incluyendo una reunión del más alto nivel en paralelo a la inauguración de la Asamblea General de la ONU en Nueva York. Esto sirvió para relajar la situación un poco, pero terminó con el paso de camiones iraníes hacia Nagorno Karabaj. En una entrevista, el presidente azerí lham Aliyev explicó su posición:

“Sin embargo, del 11 de agosto al 11 de septiembre, unos 60 camiones procedentes de Irán volvieron a entrar ilegalmente en Karabaj. Para evitar esto, ya cambiamos a una acción específica. En otras palabras, nuestra conducta y acciones son responsables y se basan en lazos de amistad. La primera vez, dimos una advertencia verbal, la segunda vez entregamos una nota oficial y la tercera vez instalamos puestos de control: aduanas, fronteras, policía. Así, comenzamos a controlar la carretera que conduce a Armenia a través del territorio de Azerbaiyán, tras lo cual se detuvo la entrada de camiones a Karabaj.”

Ejercicios militares

El viernes 1° de Octubre, Irán comenzó unos importantes ejercicios militares en el norte del país, en la frontera con Azerbaiyán. Es la primera vez desde la desintegración de la Unión Soviética, y la independencia de Azerbaiyán, que Irán realiza ejercicios en esa zona del país. Los ejercicios son importantes, incluyendo tanques, helicópteros, drones y piezas de artillería.

El presidente Aliyev se mostró sorprendido por la envergadura de los ejercicios y declaró en una entrevista:

“Este es un evento muy sorprendente. Cada país puede realizar cualquier ejercicio militar en su propio territorio. Es su derecho soberano. Pero ¿por qué ahora y por qué en nuestra frontera?”

Sin embargo, la sorpresa no debería ser tan grande, considerando que del 13 al 20 de Septiembre, Azerbaiyán realizó los ejercicios militares conjuntos “Tres hermanos 2021”, con Turquía y Pakistán. Lejos de haber pasado desapercibidos, estos ejercicios fueron denunciados por Irán como una violación a la Convención sobre el Estatuto Legal del Mar Caspio, que prohíbe la presencia militar de países que no pertenezcan al Caspio. El General Heidari, a cargo de los ejercicios militares iraníes, recordó que:

“Han habido cuatro o cinco ejercicios al norte de nuestras fronteras durante el mes pasado y actualmente Turquía también está llevando a cabo otro ejercicio militar cerca de nuestras fronteras del norte”.

Esto plantea que la situación es tensa y no es culpa de un sólo país. No sólo Turquía ha incrementado su presencia en la región, mediante su alianza con Azerbaiyán, sino que Irán considera que la fuente de la desestabilización en la región proviene de otro enemigo.

Interferencia foránea

Irán considera que la ayuda brindada por Israel a Azerbaiyán durante la guerra con Armenia en 2020, busca dinamitar los lazos entre Irán y Azerbaiyán. Entonces, Israel le brindó drones de alta tecnología a Yereván, lo que llevó a profundizar una relación que ya estaba firme en lo comercial por la compra de combustible azerí. Varios funcionarios iraníes sostienen esta posición, por ejemplo el representante de Jamenei para la provincia de Ardabil, Mohammad-Ali Ale-Hashem, acusó a Israel de “buscar crear disrupción y tensión en las buenas relaciones entre los países musulmanes”. Por otro lado, el ministro del interior, Ahmad Vahidi dijo que Israel y los “enemigos de la amistad entre Irán y Azerbaiyán” buscan sabotear la relación entre estos países.

Desde el ámbito militar, el general Heidari comentó:

“Hay elementos no deseados en nuestra región que desean desestabilizar la región y socavar su seguridad (…) Hemos sido más sensibles sobre los desarrollos en nuestras fronteras desde que los elementos israelíes llegaron a nuestra región. Estamos monitoreando su actividad”.

Nuevo balance regional

El triunfo de Azerbaiyán sobre Armenia en la guerrra de 44 días del 2020 planteó un cambio importante en la correlación de fuerzas en la región. Turquía busca proyectarse al Este, para poder mejorar su liderazgo sobre los pueblos túrquicos, e Israel, cooperando con Azerbaiyán, aumenta la incertidumbre sobre una frontera anteriormente pacífica para Irán.

Irán ve una amenaza en un Azerbaiyán más asertivo, envalentonado por su triunfo sobre Armenia, porque teme el levantamiento de parte de su población de origen azerí en sus provincias del norte. El peligro del separatismo es considerado por Teherán, tanto como Turquía teme el separatismo kurdo. Pero más allá del peligro interno, un Azerbaiyán que busca modificar las fronteras con Armenia para integrar su territorio y a toda la población azerí, podría transformarse en una potencia revisionista que quiera integrar a la población azerí iraní en su propio territorio. En ese caso, la región estallaría por los aires.

Por ahora, sólo son ejercicios militares unilaterales. El diálogo entre las partes sigue siendo efectivo. A pesar de la tensión, es esperable que los intereses comunes de la región euroasiática por mantener la estabilidad pesen más que la desconfianza entre vecinos.

Mirada Multipolar | Coincidencias y diferencias en la Asamblea General

Mirada Multipolar | Coincidencias y diferencias en la Asamblea General

por Sebastián Tapia

La sesión de apertura de la Asamblea General de Naciones Unidas es un escenario mundial donde cada país expone sus logros y objetivos anuales. La 76° sesión, la de 2021, nos permite ver qué proponen las grandes potencias para el mundo pospandemia. A continuación, veremos las diferencia y coincidencias en los discursos de Joseph Biden y Xi Jinping.

Los discursos

Este fue el primer discurso de Joe Biden a la Asamblea General desde su asunción en Enero. Siendo el país anfitrión, Biden brindó su discurso de manera presencial. En cambio, Xi Jinping se hizo presente en la Asamblea mediante un mensaje grabado en video. El discurso de Xi es más corto y conciso que el de Biden, pero ambos tienen una estructura similar.

Ambos presidentes hicieron incapié en dos grandes problemas globales que afectan a todos los países por igual: el COVID-19 y el cambio climático.

Acciones por la pandemia

Ambos países hicieron gala de los esfuerzos realizados para enfrentar la pandemia hasta ahora y propusieron herramientas para continuar la lucha. En el caso de Biden:

“Y para el futuro, necesitamos crear un nuevo mecanismo para financiar la seguridad sanitaria global que se base en nuestra asistencia para el desarrollo existente, y un Consejo Global de Amenazas a la Salud que esté armado con las herramientas que necesitamos para monitorear e identificar las pandemias emergentes para que podamos tomar medidas inmediatas.
Estados Unidos ya ha invertido más de $ 15 mil millones en la respuesta global de COVID, la respuesta global de COVID. Hemos enviado más de 160 millones de dosis de la vacuna COVID-19 a otros países. Esto incluye 130 millones de dosis de nuestro propio suministro y los primeros tramos de los 500 millones de dosis de la vacuna Pfizer que compramos para donar a través de COVAX.”

Como vemos, la propuesta de un Consejo Global de Amenazas a la Salud sería un nuevo organismo que sobrepase a la Organización Mundial de la Salud, o al menos duplique sus capacidades. Esta es una constante en el discurso de Biden: dice sostener el Sistema de Naciones Unidas, pero continuamente propone alterarlo o desconocerlo.

En el caso de Xi, la apuesta es por mejorar el acceso a las vacunas a través de los métodos ya establecidos.

“La vacunación es nuestra poderosa arma contra COVID-19. En muchas ocasiones he subrayado la necesidad de hacer de las vacunas un bien público mundial y garantizar la accesibilidad y asequibilidad de las vacunas en los países en desarrollo. Una prioridad apremiante es garantizar la distribución justa y equitativa de las vacunas en todo el mundo. China se esforzará por proporcionar un total de dos mil millones de dosis de vacunas al mundo para fines de este año. Además de donar 100 millones de dólares estadounidenses a COVAX, China donará 100 millones de dosis de vacunas a otros países en desarrollo en el transcurso de este año. China continuará apoyando y participando en el rastreo de los orígenes basado en la ciencia a nivel mundial, y se opone firmemente a las maniobras políticas en cualquier forma.”

El cambio climático

Ambos mandatarios coincidieron en la necesidad de reducir emisiones de carbono para evitar el impacto de la actividad humana en el clima.

En cuanto a sus propias metas, Biden recordó que Estados Unidos volvió al Acuerdo de París y anunció una mejora en sus metas:

“En abril, anuncié el nuevo y ambicioso objetivo de los Estados Unidos en virtud del Acuerdo de París de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de los Estados Unidos entre un 50 y un 52 por ciento por debajo de los niveles de 2005 para 2030, mientras trabajamos para lograr una economía de energía limpia con cero emisiones netas. emisiones para 2050.
Y mi administración está trabajando en estrecha colaboración con nuestro Congreso para realizar las inversiones críticas en infraestructura verde y vehículos eléctricos que nos ayudarán a mantener el progreso en casa hacia nuestros objetivos climáticos.”

Para lograr esto y ayudar a otros países a seguir este camino, Biden comentó sobre los esfuerzos que realiza el país para favorecer el crédito para las iniciativas en este sentido:

“En abril, anuncié que Estados Unidos duplicaría nuestro financiamiento público internacional para ayudar a las naciones en desarrollo a enfrentar la crisis climática. Y hoy, me enorgullece anunciar que trabajaremos con el Congreso para duplicar ese número nuevamente, incluso para los esfuerzos de adaptación.
Esto convertirá a Estados Unidos en un líder en finanzas públicas para el clima. Y con nuestro apoyo adicional, junto con un mayor capital privado y otros – de otros donantes, podremos cumplir la meta de movilizar $ 100 mil millones para apoyar la acción climática en las naciones en desarrollo.”

Xi Jinping no se refirió a las acciones propias de su país, sino que propuso vincular los esfuerzos para mitigar el cambio climático con el desarrollo social y económico de los pueblos. Para esto propone una Iniciativa de Desarrollo Global que cuenta con los siguientes puntos:

  • Mantener el compromiso con el desarrollo como prioridad: “Fomentar asociaciones de desarrollo globales que sean más equitativas y equilibradas, forjar una mayor sinergia entre los procesos de cooperación multilateral para el desarrollo y acelerar la implementación de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible”.
  • Mantener el compromiso con un enfoque centrado en las personas. “debemos continuar nuestro trabajo para que la gente tenga un mayor sentido de felicidad, beneficio y seguridad, y logre un desarrollo integral”.
  • Mantenerse comprometido con los beneficios para todos. “Deberíamos preocuparnos por las necesidades especiales de los países en desarrollo. Podemos emplear medios como la suspensión de la deuda y la ayuda para el desarrollo para ayudar a los países en desarrollo”
  • Mantener el compromiso con el desarrollo impulsado por la innovación. “redoblar los esfuerzos para aprovechar los logros tecnológicos para impulsar la productividad y fomentar un entorno abierto, justo, equitativo y no discriminatorio para el desarrollo de la ciencia y la tecnología.”
  • Mantenerse comprometido con la armonía entre el hombre y la naturaleza. “Necesitamos acelerar la transición hacia una economía ecológica y con bajas emisiones de carbono y lograr la recuperación y el desarrollo ecológicos”
  • Mantener el compromiso de acciones orientadas a resultados. “Necesitamos aumentar los aportes al desarrollo, avanzar de manera prioritaria en la cooperación en el alivio de la pobreza, la seguridad alimentaria, la respuesta al COVID-19 y las vacunas, la financiación del desarrollo, el cambio climático y el desarrollo verde, la industrialización, la economía digital y la conectividad”

En cuanto a lo estrictamente medioambiental, Xi anunció los siguientes compromisos:

China se esforzará por alcanzar un pico de emisiones de dióxido de carbono antes de 2030 y lograr la neutralidad de carbono antes de 2060. Esto requiere un trabajo tremendo y haremos todo lo posible para alcanzar estos objetivos. China intensificará el apoyo a otros países en desarrollo en el desarrollo de energía verde y baja en carbono, y no construirá nuevos proyectos de energía a carbón en el extranjero.

Esto último es particularmente interesante, debido a que el 70% de todas las plantas de carbón del mundo construidas actualmente dependen de fondos chinos. Sin dudas, este anuncio generará un cimbronazo en la industria del carbón y ayudará a buscar alternativas más limpias.

Paz y multilateralismo

A diferencia de su antecesor, Donald Trump, el presidente Biden buscó presentarse como un defensor de la paz internacional y del multilateralismo. Sin embargo se movió en una dualidad contínua: negó la necesidad de confrontación internacional, pero marcaba límites y establecía advertencias a otros países.

“Estados Unidos competirá, competirá vigorosamente y liderará con nuestros valores y nuestra fuerza. Defenderemos a nuestros aliados y amigos y nos opondremos a los intentos de países más fuertes de dominar a los más débiles, ya sea mediante cambios territoriales por la fuerza, coacción económica, explotación tecnológica o desinformación. Pero no buscamos, lo diré de nuevo, no buscamos una nueva Guerra Fría o un mundo dividido en bloques rígidos.”

La relación con sus aliados, especialmente europeos, no se encuentra en su mejor momento tras la salida de Afganistán y la formación del AUKUS. Y la promesa de no comenzar una nueva Guerra Fría no parece coincidir con un tópico propio de la política exterior de Biden y que se ve en el resto del discurso: la división entre países autoritarios y países democráticos.

Por ejemplo, hablando de los avances tecnológicos, sólo se propone trabajar con los países “democráticos”:

“A medida que las nuevas tecnologías continúen evolucionando, trabajaremos junto con nuestros socios democráticos para garantizar que los nuevos avances en áreas desde la biotecnología hasta la computación cuántica, 5G, inteligencia artificial y más se utilicen para elevar a las personas, resolver problemas y avanzar. libertad humana: no reprimir la disidencia ni apuntar a las comunidades minoritarias.”

Da por terminada la guerra contra el terrorismo, pero ahora pone el centro en la promoción de la democracia, según promete, sólo por medios diplomáticos:

“Hemos terminado 20 años de conflicto en Afganistán. Y al cerrar este período de guerra implacable, estamos abriendo una nueva era de diplomacia implacable; de utilizar el poder de nuestra ayuda al desarrollo para invertir en nuevas formas de ayudar a las personas en todo el mundo; de renovar y defender la democracia; de demostrar que no importa cuán desafiantes o complejos sean los problemas que vamos a enfrentar, el gobierno por y para la gente sigue siendo la mejor manera de cumplir para toda nuestra gente.”

Esto pone en cuestión por qué es necesario firmar un acuerdo militar como el AUKUS que favorece la difusión de tecnología bélica nuclear. Pero puede sentar las bases para futuras intervenciones en terceros países bajo la excusa de promoción de la democracia. En otro pasaje asegura:

“La gente ha salido a las calles en todas las regiones para exigir que sus gobiernos aborden las necesidades básicas de las personas, les den a todos una oportunidad justa para tener éxito y protejan los derechos que Dios les ha otorgado.
Y en ese coro de voces a través de idiomas y continentes, escuchamos un grito común: un grito de dignidad, simple dignidad. Como líderes, es nuestro deber responder a ese llamado, no silenciarlo.
Estados Unidos se compromete a usar nuestros recursos y nuestra plataforma internacional para apoyar estas voces, escucharlas, asociarse con ellas para encontrar formas de responder que promuevan la dignidad humana en todo el mundo.”

Poco dice de las protestas que sacudieron a Estados Unidos en 2019, como si la situación fue mágicamente resuelta por la elección presidencial. Pero queda claro que justo aquellos que están del lado correcto, del democrático, son aquellos que componen las oposiciones a los gobiernos que no coinciden con Estados Unidos:

“La verdad es: el mundo democrático está en todas partes. Vive en los activistas anticorrupción, los defensores de los derechos humanos, los periodistas, los manifestantes por la paz en el frente de esta lucha en Bielorrusia, Birmania, Siria, Cuba, Venezuela y en todas partes.”

En cambio, Xi mantuvo su línea llamando a la cooperación internacional y reconociendo a la democracia como un valor universal, cuya definición no depende de un sólo país:

“La democracia no es un derecho especial reservado a un país en particular, sino un derecho del que disfrutan las personas de todos los países. Los acontecimientos recientes en la situación mundial muestran una vez más que la intervención militar desde el exterior y la llamada transformación democrática no implican más que daños. Necesitamos defender la paz, el desarrollo, la equidad, la justicia, la democracia y la libertad, que son los valores comunes de la humanidad, y rechazar la práctica de formar pequeños círculos o juegos de suma cero.”

La crítica a las intervenciones militares en nombre de la Democracia toma un nuevo sentido tras el fracaso de 20 años de intervención estadounidense en Afganistán. Para eso, la apuesta de China pasa por el multilateralismo y el diálogo internacional:

“Las diferencias y problemas entre países, difícilmente evitables, deben manejarse mediante el diálogo y la cooperación sobre la base de la igualdad y el respeto mutuo. El éxito de un país no tiene por qué significar el fracaso de otro, y el mundo es lo suficientemente grande como para dar cabida al desarrollo y progreso común de todos los países. Necesitamos buscar el diálogo y la inclusión sobre la confrontación y la exclusión. Necesitamos construir un nuevo tipo de relaciones internacionales basadas en el respeto mutuo, la equidad, la justicia y la cooperación de beneficio mutuo, y hacer lo mejor que podamos para expandir la convergencia de nuestros intereses y lograr la mayor sinergia posible.”

Y para lograr ese diálogo y cooperación, Xi jinping dejó en claro que el único sistema vigente a nivel internacional es el orden establecido por Naciones Unidas:

“En el mundo, solo hay un sistema internacional, es decir, el sistema internacional con las Naciones Unidas en su centro. Existe un solo orden internacional, es decir, el orden internacional sustentado por el derecho internacional. Y solo hay un conjunto de reglas, es decir, las normas básicas que rigen las relaciones internacionales respaldadas por los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.”

Y esta es la principal discusión hoy en día entre las grandes potencias. Mantener el orden internacional multilateral establecido tras la Segunda Guerra Mundial, basado principalmente en la Carta de Naciones Unidas y el Sistema creado a partir de ella, o establecer nuevas reglas según la voluntad propia.

Aquí es Estados Unidos que se posiciona como una potencia revisionista. De acuerdo a Biden, su compromiso es con la misión y los valores de Naciones Unidas – no con su Carta:

“Nuestro enfoque está firmemente arraigado y es plenamente coherente con la misión de las Naciones Unidas y los valores que acordamos cuando redactamos esta Carta. Estos son compromisos que todos asumimos y que todos estamos obligados a respetar.”

Queda claro que juzgar a alguien por su adhesión a valores es más un criterio más laxo y subjetivo que si efectivamente cumple o no con los compromisos escritos en la Carta de Naciones Unidas. Pero no tiene duda en proponer cambios en las áreas en las que ya no se cree que cuente con ventaja. Por ejemplo:

“Buscaremos nuevas reglas de comercio global y crecimiento económico que se esfuercen por nivelar el campo de juego para que no se incline artificialmente a favor de ningún país a expensas de otros y cada nación tiene el derecho y la oportunidad de competir de manera justa.”

 

La transición hegemónica entre Estados Unidos y China se ve claramente reflejada en estos dos discursos. Para China no es necesario alterar el orden internacional, ya que bajo estas reglas creció y se posiciona como el nuevo líder. Sí hay es necesario hacer esfuerzos por mejorar las condiciones de vida y el bienestar de los pueblos dentro de este sistema, para eso hay que trabajar en conjunto con aquellos países que también lo deseen. En cambio, Estados Unidos propone crear nuevas organizaciones, bajo nuevos principios, donde pueda mantener su influencia. Y para ello es necesario mantener una línea divisoria entre un “ellos” y  un “nosotros”, entre amigos y enemigos: en este caso, demócratas y autócratas.

Mirada Multipolar | AUKUS: una alianza desestabilizadora

Mirada Multipolar | AUKUS: una alianza desestabilizadora

por Sebastián Tapia

Estados Unidos, el Reino Unido y Australia anunciaron este miércoles un nuevo pacto de seguridad para compartir inteligencia y tecnología avanzada de defensa, con miras a consolidar su política de contención de China en el área del Indo-Pacífico. Sin embargo, tan sólo el anuncio de esta nueva alianza enemistó más a otros aliados interesados en la región. La forma en la que este pacto fue negociado, sumado al desastre causado por la retirada unilateral de Estados Unidos de Afganistán, crea una mayor incertidumbre en sus aliados, especialmente europeos, que comienzan a considerar otras alternativas.

El AUKUS

Esta nueva asociación fue bautizada según el acrónimo en inglés de Australia (A), Reino Unido (UK) y Estados Unidos (US). Fue presentada en un acto oficial por Joe Biden desde Washington, acompañado por videoconferencia por el primer ministro británico, Boris Johnson, y el australiano, Scott Morrison, de quien el presidente estadounidense olvidó su nombre y se refirió como “el tipo de allá abajo”.

Que el mundo anglosajón se reúna para compartir inteligencia en seguridad sobre otros estados, no es algo nuevo. La alianza de los Cinco Ojos (Reino Unido, Estados Unidos, Australia, Canadá y Nueva Zelanda) que viene de la posguerra mundial continúa en actividad, por lo que es extraño que hayan decidido dejar a dos de sus miembros fuera de este nuevo pacto.

Por otro lado, la estrategia estadounidense para contener a China se había centrado en el Quad. Esta asociación de países (India, Japón, Australia y Estados Unidos), con larga data de confrontamiento con China, no había podido materializarse todavía. Curiosamente, debe reunirse la semana que viene en Washington, pero tampoco se ha explicado por qué se dejó a Japón e India afuera del AUKUS. En especial, teniendo en cuenta que India también posee submarinos nucleares, un punto importante en esta alianza.

Bajo el mar

Uno de los puntos más controversiales del acuerdo es la transferencia tecnológica para que Australia construya submarinos de propulsión nuclear por primera vez. De acuerdo al comunicado conjunto:

“Como primera iniciativa de AUKUS, reconociendo nuestra tradición común como democracias marítimas, nos comprometemos con una ambición compartida de apoyar a Australia en la adquisición de submarinos de propulsión nuclear para la Royal Australian Navy.”

El comunicado también deja en claro que sólo la propulsión será nuclear en estos submarinos, no tendrán armamento nuclear. Hasta ahora Estados Unidos solo había compartido su tecnología para desarrollar submarinos con propulsión nuclear con un solo país, el Reino Unido, en 1958. El objetivo de esta transferencia tecnológica es emparejar el escenario naval en el Pacífico con China, cuya flota cuenta con este tipo de submarinos. Desde el diario chino Global Times dejaron en claro que esta acción tendrá repercusiones más fuertes que sólo el enfrentamiento con China:

“Si Washington ayuda a Australia a adquirir submarinos con capacidad nuclear, esto acabará por legalizar la exportación de esta tecnología, con lo que más regiones se verán envueltas en más tensiones, y obtener estos submarinos se convertirá en una tentación universal”

La posesión de submarinos nucleares por parte de Australia también la enfrenta con sus vecinos. La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, afirmó que su país no cambiará su política nuclear ni la prohibición de submarinos de propulsión nuclear.

“La posición de Nueva Zelanda en relación con la prohibición de embarcaciones de propulsión nuclear en nuestras aguas se mantiene sin cambios (…) Ciertamente, los submarinos (de propulsión nuclear) no podrán entrar en nuestras aguas… esa es la postura de todos los partidos”.

La puñalada en la espalda

La adquisición de submarinos nucleares por Australia también afecta la relación de los Estados Unidos y del Reino Unido con otros aliado, debido a los compromisos de la industria naval australiana.

El nuevo pacto habría puesto fin a un acuerdo de Australia con Francia para fabricar submarinos de diseño francés firmado en 2016 por 50.000 millones de dólares australianos. El trato incluía la construcción de 12 submarinos para la Armada australiana por la empresa francesa Naval Group y había llevado un largo tiempo de negociación por la exigencia de Canberra de darle prioridad a la producción local. Ahora, el estado australiano deberá enfrentar multas entre 140 y 400 millones de dólares, dependiendo de qué tan avanzado esté el proyecto en la naviera francesa. Pero no es sólo una cuestión económica, sino de confianza. El canciller francés, Yves Le Drian, definió la situación de la siguiente manera:

“Es realmente una puñalada por la espalda. Habíamos establecido una relación de confianza con Australia, esta confianza ha sido traicionada ”

Como respuesta, Francia retiró sus embajadores en Washington y en Canberra en protesta por el acuerdo AUKUS. Pero no lo hizo todavía con el embajador en Londres. Es probable que lo haga tras la revelación que el acuerdo fue negociado durante la cumbre del G7 en Cornwall, a espaldas del presidente Emmanuel Macron.

Un quiebre en Occidente

El AUKUS parece ser el último quiebre dentro de Occidente entre Europa y el mundo anglosajón. El Brexit, la salida desordenada de Afganistán sin consultar con sus socios europeos y ahora el acuerdo a costa de las industrias francesas pone en cuestión qué tan unida es la OTAN y hasta dónde está dispuesta Europa a acompañar los objetivos estadounidenses. Porque si hay algo de lo que Europa carece, es de objetivos propios en política exterior y defensa.

Poco a poco hay señales de una búsqueda de independencia del liderazgo estadounidense, al menos por algunos países europeos. El completar el gasoducto Nordstream II por parte de Alemania fue un desafío a la provisión de gas licuado estadounidense por barco, mucho más caro, justo en un momento en que los mil metros cúbicos superan los 950 dólares.  Por otro lado, Ursula van der Leyen en su discurso del Estado de la Unión Europea anunció la necesidad de crear una esfera de decisión propia de Europa en cuanto a defensa:

“Por todo lo que antecede, el presidente Macron y yo convocaremos una Cumbre Europea de la Defensa durante la Presidencia francesa del Consejo de la Unión Europea: ha llegado, en definitiva, la hora de que Europa pase a un nuevo nivel.”

Esto retoma varios proyectos franceses y alemanes de crear fuerzas armadas propias de Europa, por fuera de la OTAN, pero manteniendo la colaboración. En cambio, cuando van der Leyen se refirió a la cooperación con Estados Unidos no nombró a la seguridad ni defensa:

“Con los Estados Unidos desarrollaremos nuestra nueva agenda para el cambio global, desde el nuevo Consejo de Comercio y Tecnología a la seguridad sanitaria y la sostenibilidad.”

El contraste

Es importante destacar cómo las iniciativas de asociación dentro del bloque occidental se caracterizan por estar dirigidas contra terceros países, principalmente rondando el área de lo militar. Si bien el primer ministro Boris Johnson declaró en el parlamento que “el AUKUS no tiene la intención de ser adversario de ningún otro poder “, la intención es tan manifiesta que su propia compañera, Theresa May, se vió obligada a cuestionar si el acuerdo obliga al Reino Unido a reaccionar en caso que China ocupe la isla de Taiwán.

Mientras tanto, otras regiones del planeta apuestan a otro tipo de cooperación. Hemos hablado recientemente de los avances en la integración euroasiática, profundizada tras la última reunión de la Organización de Cooperación de Shanghái donde Irán fue admitido como miembro pleno. Incluso en el continente americano, donde la Cumbre de la CELAC concluyó con una declaración de 44 puntos de acuerdo entre 32 países latinoamericanos y del Caribe. Además, se firmaron declaraciones especiales sobre el fin del bloqueo económico sobre Cuba, el tema de las Malvinas o la Cumbrec del Cambio Climátioco Cop26.

Queda cada vez más claro quienes apuestan a un mundo multipolar estable y basado en la cooperación, y quienes apuestan a sabotearlo.

Mirada Multipolar | Eurasia se consolida como un espacio integrado

Mirada Multipolar | Eurasia se consolida como un espacio integrado

por Sebastián Tapia

Dos avances en la integración euroasiática tuvieron lugar esta semana. Por un lado, se anunció un tratado de cooperación entre la Unión Económica Euroasiática y la Organización de Cooperación de Shangai. Por otro, se adoptaron nuevos programas de integración económica entre Rusia y Belarús en el marco de su Estado de la Unión.

Acuerdo entre organizaciones

Sobre el cierre del Foro Económico Oriental, en la ciudad de Vladivostok, el responsable de Integración y Macroeconomía de la Comisión Económica Euroasiática, Sergei Glazyev, anunció que en pocos días se firmará un acuerdo de colaboración entre la Unión Económica Euroasiática (UEE) y la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS).

La cooperación entre ambas permitirá un mayor intercambio económico y la incorporación de dos estados más occidentales, Belarús y Armenia, a la lógica de la integración del Asia central. A la vez, la UEE ya cuenta con acuerdos de libre comercio con Vietnam y Singapur, además de estar negociando uno con Irán. Si a esto sumamos el proyecto chino de la Franja y la Ruta, pronto se verá en todo el espacio eurasiático un nivel de integración económica no visto anteriormente en la región.

Se consolida el Estado de la Unión

Los presidentes Vladimir Putin y Alexandr Lukashenko cerraron el jueves un acuerdo de integración económica entre Rusia y Bielorrusia en el marco de su Unión Estatal. El viernes, los 28 programas que incluye el acuerdo fueron revisados y aprobados por el Consejo de la Unión de Rusia y Belarús, que reúne a los ministros de gobierno de ambos países.

Los programas avanzan sobre la integración económica entre ambos países, principalmente en la coordinación de política macroeconómica en la armonización de cuestiones legales. En este case se trabajó sobre el procedimiento en los casos de bancarrotas y las legislaciones para luchar contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo.

Rusia y Belarús acordaron unificar sus sistemas de pagos y plataformas de comunicaciones financieras, además de la regulación de las monedas nacionales. También están trabajando en un acuerdo para recaudar impuestos indirectos y establecer un sistema para administrar estos impuestos dentro de la Unión.

En cuanto a una de las medidas más discutidas para el Estados de la Unión, la presidenta del Banco Central de Rusia, Elvira Nabiúllina, explicó que “la creación de una moneda única para ambos estados es aún prematura”. La posibilidad de renunciar a una política monetaria inquieta tanto a Minsk como a Moscú, especialmente por el ejemplo que ven en sus vecinos de la Unión Europea. En palabras del presidente Putin:

“En una determinada situación podrían usar la devaluación pero no pueden, no tienen una moneda nacional, mientras que el euro es una moneda fuerte. Eso es todo, ¿y qué deberían hacer? Solo hay una forma: es subir los precios de todo, y esto está plagado de dificultades sociales, consecuencias (…) Es por eso que debemos actuar con mucho cuidado, analizar los pros y los contras, los aspectos positivos de nuestros vecinos y los ejemplos negativos. Estamos tratando de hacer esto”

Con respecto a la integración política, la creación de un parlamento común está pensada para una fase posterior de la integración. Putin lo explica así:

“hará falta antes crear una base económica y avanzar en las cuestiones de ámbito político (…) para dotarnos de un Parlamento común se necesitará todavía crecer”.

Además del acuerdo, se anunció que Moscú concederá a Minsk créditos a entregar en 2022 por valor de más de 600 millones de euros, lo que será beneficioso para Lukashenko ante la continua imposición de sanciones por parte de la Unión Europea.

Los dos gobiernos se dieron tiempo para establecer hasta julio de 2022 los principios para el funcionamiento de un mercado único de gas. Además se comprometieron a suscribir un convenio para unificar sus mercados de petróleo y sus derivados, entre otras medidas. Esto le permitirá acceder a un precio menor del gas ruso, reduciendo aún más el costo de producción de las fábricas bielorrusas. La conformación de este mercado único de gas ayudará a redefinir el mercado de gas europeo, junto con la inauguración del gasoducto Nord Stream 2, que acaba de terminar su construcción.

La seguridad en el frente occidental

En paralelo con los acuerdos económicos y políticos entre Rusia y Belarús, ambos países han comenzado una maniobras militares conjuntas, los ejercicios Západ 2021, en los que participan unos 200.000 militares, mas de 80 aviones y helicópteros y 760 vehículos, incluyendo 290 tanques, 240 sistemas de artillería y 15 navíos. A los ejercicios también fueron invitados contingentes de Armenia, India, Kazajistán, Kirguistán y Mongolia.

Ambos países encuentran más amenazas a su supervivencia en su flanco occidental que en el oriental, principalmente por la ampliación que ha sostenido la OTAN en las últimas décadas y el aumento de tensión que se dió en Ucrania, a principios de año, y con los vecinos de Belarús tras las elecciones del año pasado.

Y la tensión en la región no se reduce. Actualmente, las fronteras con Polonia y con Letonia y Lituania han sido militarizadas, debido a una crisis migratoria de refugiados afganos, iraquíes y sirios. Mientras que el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, declaró este viernes que Ucrania está lista para ser miembro de la OTAN. Sostiene que Ucrania se ha vuelto necesaria para occidente:

“Creo que sin Ucrania la OTAN saldría perdiendo, creo que sin Ucrania la UE se iría debilitando poco a poco”

Ante el aumento de la tensión en su frontera occidental, es lógico que ambos países, Rusia y Belarús, se esfuercen por integrarse entre ellos y con sus vecinos orientales. La idea de una “Casa Común Europea”, como soñaba Gorbachov o de una “Europa unida desde Lisboa a Vladivostok”, como promovía Vladimir Putin años atrás deberá esperar un tiempo más. Mientras tanto, China se presenta como un socio confiable para trabajar con toda la región euroasiática.

Mirada Multipolar | El Oriente ahora es más atractivo para Rusia

Mirada Multipolar | El Oriente ahora es más atractivo para Rusia

por Sebastián Tapia

Rusia aprovecha las buenas condiciones climáticas estivales para promover la inversión extranjera y el desarrollo regional. El verano comienza con el Foro Económico Internacional de San Petersburgo y termina con el El Foro Económico Oriental, en la ciudad de Vladivostok. Este último tuvo lugar del 2 al 4 de Septiembre y atrajo a varios líderes de la región para discutir el desarrollo económico y social del Asia-Pacífico, así como temas de cooperación regional.

El foro tiene lugar en los terrenos de la Universidad Federal del Lejano Oriente, donde se realiza cada año desde 2015, y concentra muchas mesas de debate y promoción de proyectos gubernamentales y privados en diferentes áreas económicas de la región. El 3 de Septiembre tuvo lugar la sesión plenaria, de la cual participaron el presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, el presidente de la República de Kazajstán, Kassym-Jomart Tokayev, y el presidente de Mongolia, Ukhnaagiin Khurelsukh, en vivo aunque a través de videoconferencia. El presidente de la República Popular China, Xi Jinping, el primer ministro de la República de la India, Narendra Modi, y el primer ministro del Reino de Tailandia, Prayut Chan-o-cha, enviaron mensajes grabados en video.

Desarrollando el Lejano Oriente

Putin comenzó su exposición nombrando los esfuerzos que se están realizando para mejorar las condiciones de inversión y producción en el este de Rusia. En sus palabras:

El volumen de inversión extranjera directa acumulada en el Lejano Oriente ruso casi se ha duplicado en los últimos seis años, alcanzando los 80.000 millones de dólares. El crecimiento industrial de la región superó el promedio nacional. Durante el mismo período, la producción industrial en la región ha mostrado una tasa de crecimiento de alrededor del 20 por ciento, o el doble de la tasa nacional. Los nuevos mecanismos especiales para apoyar la inversión de capital han permitido que más de 2.500 residentes se registren en los territorios de desarrollo prioritario y el puerto libre de Vladivostok. Se han creado 68.000 puestos de trabajo modernos. Se han lanzado proyectos globales en aviación, construcción naval, industria química, procesamiento de gas y logística en las regiones del Lejano Oriente, como la región de Amur, el territorio de Khabarovsk y el territorio de Primorye.

Se refirió al establecimiento de ventajas impositivas en una zona muy especial del Lejano Oriente, las islas Kuriles:

“Estamos planeando crear un paquete sin precedentes de beneficios e incentivos en las Islas Kuriles. Liberaremos a las empresas de muchos impuestos: impuestos sobre las ganancias, la propiedad, la tierra y el transporte durante un largo período de diez años. (…) Además, estableceremos una zona franca de aduanas en todo el territorio de las Kuriles. Será más fácil importar productos básicos y equipos y exportar productos terminados. No se cobrará IVA dentro de esta zona antes de que las mercancías salgan de las Kuriles.”

Esta zona es especial porque su soberanía es discutida por Japón, que perdió posesión de las islas tras la Segunda Guerra Mundial y ahora reclama 2 de las 4 islas, y es el principal impedimento para establecer un tratado de paz entre Rusia y Japón. Sobre esto, Putin recordó que hay fuertes inversiones japonesas en la región y dijo:

“Creemos que la ausencia del tratado de paz en nuestras relaciones es absurda. Además, tanto Rusia como Japón están interesados en la normalización completa y absoluta de las relaciones, considerando nuestro mutuo interés estratégico en desarrollar la cooperación.”

El presidente ruso también destacó que las inversiones se van a concentrar en la capacidad logística de la región, principalmente en la renovación de la línea férrea Baikal-Amur, que celebra su 50° aniversario, así como mejoras en los puertos de la región como Nakhodka y Vladivostok.

Pero no todas las inversiones son sólo en infraestructura. El gran problema de la región es la expulsión de la población adulta. Para eso se han tomado medidas para promover el crecimiento de la población desde 2019: beneficios de capital de maternidad en el nacimiento de un segundo hijo, pagos de suma global en el nacimiento del primer hijo y beneficios de pago mensual en el nacimiento de un tercer hijo y los hijos posteriores. También se busca mejorar los servicios públicos en la región, con una inversión de más de 70 mil millones de rublos en salud, una reconstrucción del sistema postal y sus establecimientos, la renovación de más de mil escuelas e hipotecas a baja tasa de interés para la mejora de las condiciones de vivienda.

Nuevos caminos

El objetivo de desarrollar la presencia rusa en el Lejano Oriente es aprovechar su posición geográfica para promover el control de lo que podrá ser una futura revolución en el sistema logístico mundial: la apertura de la Ruta Marítima del Norte, o Ruta Ártica.

Esta ruta busca comunicar la producción asiática con los mercados europeos, y norteamericanos también, a través de la navegación por el círculo polar ártico. Esto reduciría la navegación en varias semanas. La mayoría del recorrido se realiza por aguas territoriales rusas en el ártico, las cuales cada vez son más navegables debido al calentamiento global.

De acuerdo al presidente ruso:

Literalmente antes de la sesión plenaria, acabo de ver a nuestros colegas, los moderadores de las sesiones que se están llevando a cabo como parte del foro, se hizo una propuesta para lanzar una línea de transporte de contenedores a lo largo de la Ruta Marítima del Norte con regularidad durante todo el año. Ya he expresado mi opinión allí, y aquí también repasaré varias cosas: es necesario evaluar cuidadosamente, pero sin demora, las perspectivas de este corredor de transporte. Esto es vital y definitivamente debemos hacerlo; y lo haremos, pero tenemos que trabajar en la parte técnica. Necesitamos desarrollar la infraestructura portuaria, garantizar la seguridad, etc. Pero, sin duda, depara el futuro para los envíos globales desde Asia a Europa y viceversa.

La apertura de esta ruta no es una necesidad sólo de Rusia. Incluso Narendra Modi, en su discuso, se sumó al esfuerzo:

“Hoy me complace que uno de los astilleros más grandes de la India, Mazagon Docks Limited, se asocie con Zvezda para la construcción de algunos de los barcos comerciales más importantes del mundo. India y Rusia son socios en la exploración espacial a través del programa Gaganyaan. India y Rusia también serán socios en la apertura de la Ruta Marítima del Norte para el comercio internacional.”

Putin remarcó que el objetivo de esta nueva ruta es que esté abierta a todos los países que deseen usarla:

“Estamos bien con esto. Nos complace señalar que el paso por la Ruta Marítima del Norte más seguro y económicamente beneficioso es a través de las aguas territoriales rusas, nuestros mares internos. ¿Qué objeciones podríamos tener a esto? Estamos bien con eso. Y cuanto más utilicen todas las partes interesadas esta ruta, mejor. Agradecemos el interés de India, China y otros países asiáticos y europeos en esta cooperación. Creo que volveremos repetidamente a este tema en el Consejo Ártico, que mencioné y que estamos presidiendo actualmente.”

Un futuro más amigable con el medio ambiente

Todos los participantes expusieron sus esfuerzos por adoptar tecnologías más verdes y reducir su impronta de carbono. Vladimir Putin nombró algunos de los proyectos que se están llevando adelante en la región del Lejano Oriente:

“Las fuentes de energía fiables y respetuosas con el medio ambiente, incluidas las autónomas, son vitales para el Lejano Oriente con su vasto territorio y ciudades remotas. Estos proyectos ya se están implementando. Una central nuclear termoeléctrica flotante, la unidad de energía Akademik Lomonosov, ya está funcionando en Chukotka; en Buriatia se puso en marcha la planta de energía solar Toreyskaya con una capacidad de 90 MW; Se planean plantas de metanol en Nakhodka y la región de Amur, y el metanol puede usarse no solo como materia prima para la producción química, sino también como combustible de próxima generación, principalmente para el transporte marítimo. Pido al Gobierno ya las autoridades regionales que brinden la máxima asistencia en la implementación de estos proyectos.”

Tokayev, el presidente de Kazajistán, habló de su plan nacional para reducir sus emisiones:

“En cuanto a Kazajstán, el carbón representa más del 70 por ciento de nuestro balance energético. Por eso nos interesan las tecnologías limpias. (…) Creo que Kazajstán anunció una estrategia lo suficientemente racional para lograr la neutralidad de carbono para 2060. Este período es lo suficientemente largo como para permitirnos modernizar todos los equipos relevantes y cambiar a nuevas tecnologías. Solo Dios sabe lo que pasará en 30 años, pero Dios ayuda a quienes se ayudan a sí mismos. Por eso debemos trabajar muy duro.”

Por su parte, el presidente de Mongolia, Ukhnaagiin Khürelsükh dijo:

“El clima y los ecosistemas cambiantes son nuestro problema común. Creo que este no es un problema de ningún país en particular, sino un problema global. Hoy, la pandemia de coronavirus es una prueba más de que hemos maltratado la naturaleza y el ecosistema. Es mi opinion personal. Es por esto que el desarrollo del sector de energía eléctrica renovable es una prioridad para la economía de nuestro país. Tenemos amplias oportunidades para todo esto, así como un gran potencial para desarrollar la producción de energía eólica y solar. Por esta razón, nuestros planes son elevar el nivel de producción de energía renovable al 20 por ciento del total para 2025 y alcanzar el 30 por ciento para 2030. También es muy importante tener interdependencia e interacción para la cooperación del sector energético en el noreste de Asia. (…) Proteger la Tierra es nuestro objetivo y trabajo común, así como el propósito de nuestra cooperación. Por ejemplo, el programa 100,000 Yurtas Solares se ha implementado en Mongolia desde 2005. Este programa proporciona energía a las familias nómadas; 100.000 familias nómadas utilizan paneles solares y eólicos móviles. Es de gran importancia para la preservación del ecosistema en nuestro país.”

Está claro que la región busca invertir en nuevos proyectos de desarrollo económico, pero sin abandonar su preocupación por el estado del medio ambiente. Muchos de los proyectos anunciados en esta región rica en recursos naturales son de carácter extractivo, pero a la vez se ha anunciado que se trata de implementar los métodos menos dañinos para eso. Si el objetivo es facilitar el establecimiento de población en la región y sus condiciones de vida, la situación ambiental debe ser respetada.

Seguridad regional

El tema que no podía quedar fuera del foro es el de la seguridad regional, a partir de la crisis en Afganistán tras la salida de los ejércitos occidentales y la toma del poder por el Talibán.

El presidente kazajo sintetizó la situación regional de manera breve:

Primero, definitivamente Afganistán no será el Afganistán que solía ser. Allí tienen un nuevo gobierno y es muy probable que el régimen haya venido para quedarse. (…) Tomamos nota de las declaraciones pacíficas, notamos que los líderes talibanes dicen que les gustaría tener relaciones amistosas con todos los países. Evidentemente, también afecta a los estados de Asia Central. En cualquier caso, me gustaría volver a la tesis inicial de que nosotros, los estados de Asia Central, especialmente aquellos que son parte de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, debemos mantenernos unidos porque los desarrollos son impredecibles.”

Sobre esa unidad regional aclaró específicamente:

“Me complace decir que sobre estas cuestiones tan delicadas tenemos una posición común con la Federación de Rusia y los miembros de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC). Recientemente, hubo una conferencia o cumbre de la OTSC a iniciativa del presidente de Rusia. Tuvimos una discusión detallada y significativa de todos los temas relacionados con Afganistán y decidimos adoptar una posición consolidada sobre los riesgos que emanan de ese país.”

Tokayev recordó que Kazajistán tiene un vínculo tradicional con Afganistán a través de la venta de alimentos, especialmente de trigo, por lo que cree que las relaciones económicas continuarán con quien sea que gobierne el país. Pero el reconocimiento del gobierno talibán dependerá primero de que Naciones Unidas deje de considerarlo como un movimiento terrorista.

Sobre esto, Putin reconoció que es necesario tener a alguien con quién negociar e influeciar, en este caso, el gobierno talibán:

“Rusia no está interesada en la desintegración de Afganistán y, si ocurre, no habrá nadie con quien hablar. Si este es el caso, debemos darnos cuenta de que cuanto antes se unan los talibanes a la familia de naciones civilizadas, más fácil será comunicarse con ellos e influir en ellos, hacer ciertas preguntas y sugerir, si no exigir, que observen ciertas reglas civilizadas. en el marco de estas relaciones civilizadas. En caso de desintegración, no habrá nadie con quien hablar. Existe el Movimiento Islámico de Uzbekistán y muchos otros en Afganistán y todo esto amenaza a nuestros aliados y vecinos. Teniendo en cuenta que no tenemos restricciones de visado y que el movimiento a través de las fronteras es libre, esto es muy importante para nosotros, para garantizar la seguridad de Rusia. Todos debemos aunar nuestros esfuerzos ahora para hacer frente juntos a estos problemas.”

 

El Foro Económico Oriental es una muestra más del alto nivel de coordinación política que se está construyendo entre las naciones asiáticas. No sólo a nivel de seguridad, sino también en lo económico – principalmente en cuanto a inversiones productivas. Hay que reconocer que China además prevee un aumento en las inversiones financieras en la región, por lo que anunció la apertura de una bolsa de valores en Beijing, que se suman a la de Shangai y Hong Kong. Rusia ahora prefiere enfocarse al futuro, al Este, y esperar a que Occidente reflexione y pueda volver a presentarse como un socio creíble a la hora de brindar estabilidad a la región y al mundo.