Una “Cumbre de la Democracia” sin China ni Rusia

Una “Cumbre de la Democracia” sin China ni Rusia

por Gustavo Girado para La Ruta China

La administración Biden convocó a una “Cumbre por la Democracia” para el 9 y 10 de diciembre de la que participarán 110 países. ¿Qué lugar tiene esta cumbre en la estrategia geopolítica norteamericana?

En las últimas horas las agencias de noticias más importantes han dado cuenta de un evento convocado por la administración estadounidense, dado en llamar “Cumbre por la Democracia”, a realizarse en forma virtual y para el cual ha invitado a una serie de “participantes”. En breve se explican las comillas. El encuentro será virtual y tendrá a lugar el 9 y 10 de diciembre. Según se anunció oficialmente, será un espacio para que dialoguen entre sí los líderes y puedan anunciar diversos compromisos e iniciativas que sean funcionales a la defensa del sistema democrático. Pero no estarán todos los líderes, como tampoco todos los países. Desde el mismo instante en que la convocatoria se hizo pública, llamó la atención que de los casi dos centenares de economías reconocidas por la ONU, solamente hayan sido invitadas algo más que la mitad. Por supuesto, se puso la atención inmediatamente sobre los ausentes, más que en los invitados (que serían 110 en total). Las líneas que siguen son un intento de especular sobre ciertas ausencias y presencias.

Por ejemplo así como China no fue invitada, al igual que Rusia, aquella expresó su firme oposición a la decisión de invitar a la autoridad que gobierna Taiwán, invitación que constituye un movimiento provocador que desafía la soberanía de China ya que se trata de una invitación oficial emitida por el Departamento de Estado de Estados Unidos. Pero no solamente aparecen esos gestos políticos. La lista de convocados y, más importante, la de no convocados, pone en evidencia que no es precisamente la vigencia de valores democráticos el eje convocante: las agencias de prensa destacan que hay aliados árabes tradicionales como Egipto, Arabia Saudita, Jordania, Qatar o Emiratos Árabes Unidos, que no aparecen invitados, así como tampoco Venezuela, Cuba y Nicaragua, además de China y Rusia, que son los no-invitados de lujo. El hecho de que tampoco aliados regionales como Singapur o Bolivia, que hace poco celebrara elecciones, despeja dudas sobre lo interesado de la convocatoria norteamericana.

Para el caso chino, en efecto y en un delicado equilibrio diplomático, la convocatoria al encuentro virtual fue realizada a “participantes” y no a “países”, lo que no parece suficiente para evitar poner en duda la voluntad de la administración Biden de continuar manteniendo la política de “una sola China”, compromiso asumido hace décadas por EE.UU. al momento de promover y alentar la participación de la República Popular China en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ocupando así el lugar de Taiwán (hecho del cual se conmemoró recientemente el aniversario). Al respecto ameritan al menos una serie de consideraciones que podrían poner algo de luz en las razones para que la iniciativa tengas estas características. Por un lado, diversas comisiones del Congreso norteamericano continúan (tal y como lo hicieran en tiempo de Donald Trump) alentando diversas legislaciones ferozmente anti-chinas, sin ambages, y esta convocatoria podría eventualmente poner al Ejecutivo norteamericano del lado del Congreso, alineándose, luego del encuentro virtual ente Xi y Biden, que intentara poner paños fríos sobre una importante cantidad de temas que los tienen enfrentados. Los halcones de ambos partidos, agradecidos.

Por otro, el reverdecer del QUAD (acuerdo político entre EE.UU. Japón, India y Australia) en virtud del sorpresivo armado del AUKUS (acuerdo militar entre Gran Bretaña, Australia y EE.UU.) pone nuevamente los ojos de los analistas en el nuevo perfil de la política de EE.UU. sobre el Pacífico, ostensiblemente pensada para mostrar los dientes y obligar a China a acciones de tipo defensivo. Soslayar a China y Rusia de un encuentro entre “participantes democráticos” no hace sino debilitar aún más los caminos del entendimiento entre algunas de las economías más poderosas del globo, en este caso afectando valores y consideraciones políticas. En todo caso, no es solamente el QUAD lo que ha revivido: la administración Biden revive una vieja práctica como lo es la de promocionar y promover los estándares estadounidenses de democracia a nivel mundial, en suma, un golpe de timón del principal representante de las democracias liberales de occidente, ante la sensible pérdida de hegemonía en algunos sectores.

De todo el entramado, queremos destacar algo en particular, al menos a primera vista, en virtud del mencionado encuentro entre los presidentes, y es que esta invitación es especialmente útil a los intereses de los secesionistas taiwaneses. Entendemos que se corre un serio riesgo de arruinar cualquier posible recuperación de los vínculos entre China y EE.UU., que se estaban pretendiendo más intensos con la idea de “bajar los decibeles” ante la importante serie de encontronazos de diversa índole que vienen manteniendo, y arruinar una mejora potencial en la cooperación entre ambos gigantes. Conocida la especie, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Zhao Lijian, advirtió que “aquellos que jueguen con fuego con las fuerzas de la ‘independencia de Taiwán’ terminarán quemados”, según relatan diversas agencias. Ese discurso permite, claro, anclarlo con una discusión más de fondo, desde donde el portavoz indicó que “la democracia es un valor común de toda la humanidad, no la patente de unos pocos países”, poniendo en evidencia que Estados Unidos utilizaría al sistema democrático como herramienta para avanzar en sus objetivos geoestratégicos.

Cuando la diplomacia norteamericana trabaja en ese sentido, no parece que quiera lograr un equilibrio ya que mientras muestra su voluntad de usar la “Carta Taiwán” todas las veces que lo considere necesario, alentando las divergencias con la República Popular China, simultáneamente alienta a quienes gestionan la isla y pretenden su independencia. Desde la autoridad del partido en el gobierno en Taiwán -DPP- hasta los medios de comunicación de la isla, se refieren insistentemente a la “sólida asociación” entre la isla y Estados Unidos, aunque Biden haya declarado abiertamente que su país no apoya la “independencia de Taiwán” después de su reciente reunión virtual con Xi Jinping. Más contradictorio aún, durante la semana se difundió que el KMT -principal partido de oposición en la isla- se prepara para abrir una oficina de representación en EE.UU., y su presidente, Eric Chu, planea visitar los EE.UU. la próxima primavera. Mensajes más contrarios al interés de la República Popular China, imposible y que tienen incluso una traducción material: el 4 de noviembre pasado los senadores republicanos presentaron un proyecto de ley denominado “Ley de Disuasión de Taiwán”, que pretende otorgar 2 mil millones de dólares anuales en subvenciones y préstamos militares a Taiwán, hasta 2032. Congreso y Ejecutivo norteamericano avanzando en el mismo sentido en rumbo de colisión con el gigante asiático.

Alemania congelada

Alemania congelada

por Pepe Escobar para Strategic Culture

Una “tormenta perfecta de agresión rusa durante los próximos meses de invierno” es casi inevitable. Mírelo en sus pantallas mientras se congela correctamente.

Tanto como con la OTAN con “muerte cerebral” (copyright Emmanuel Macron), nadie perdió activos valiosos apostando por la incompetencia, la estrechez de miras y la cobardía de los “líderes” políticos de la UE atlantista.

Hay dos razones principales para la última táctica legal alemana de suspender la certificación del gasoducto Nord Stream 2.

  1. Represalias, directamente contra Bielorrusia y Rusia, “culpables” del vergonzoso drama de refugiados en la frontera entre Polonia y Bielorrusia.
  2. El politiqueo de los Verdes alemanes.

Un ejecutivo europeo de una compañía energética de alto rango me dijo, “este es un juego en el que Alemania no tiene una mano ganadora. Gazprom es muy profesional. Pero imagínese si Gazprom decidiera ralentizar deliberadamente sus entregas de gas natural. El precio podría multiplicarse por diez, colapsando toda la UE. Rusia tiene a China. Pero Alemania no tiene un plan de contingencia viable”.

Esto se relaciona con una propuesta que está sentada en un escritorio crucial en Moscú para su aprobación desde hace dos años, como informé en su momento: una oferta de una empresa de energía occidental de renombre de $ 700 mil millones para que Rusia desvíe sus exportaciones de petróleo y gas a China y otros clientes asiáticos, fuera de la UE.

Esta propuesta fue en realidad la razón clave para que Berlín contrarrestara resueltamente el intento de los EE. UU. para detener el Nord Stream 2. Sin embargo, la tortura nunca se detiene. Rusia ahora enfrenta un obstáculo adicional: un impuesto al carbono sobre las exportaciones a la UE que incluyen acero, cemento y electricidad. Eso bien puede extenderse al petróleo y al gas natural.

Todos los seres racionales de la UE saben que Nord Stream 2 es el camino más fácil para bajar los precios del gas natural en Europa, y no la apuesta neoliberal ciega de la UE de comprar a corto plazo en el mercado al contado.

“Se van a congelar”

Parece que el Bundesnetzagentur, el regulador de energía alemán, se despertó de un profundo letargo solo para descubrir que la empresa suiza Nord Stream 2 AG no cumplía las condiciones para ser un “operador de transmisiones independiente” y podría obtener la certificación solo si es “organizada en forma legal bajo la ley alemana”.

Es muy difícil de creer que ni los alemanes ni la empresa suiza lo supieran durante las largas, previas, siempre turbulentas etapas. Entonces, ahora parece que Nord Stream 2 AG tendrá que establecer una subsidiaria bajo la ley alemana solo para la sección alemana del gasoducto.

Tal como está, la empresa no está “en posición” de comentar los detalles y especialmente “el momento del inicio de las operaciones del oleoducto”.

Nord Stream 2 AG tendrá que transferir capital y personal a esta nueva subsidiaria, que luego deberá presentar un conjunto completo de documentación para la certificación nuevamente.

Traducción: el gas de Nord Stream 2 estará ausente durante el próximo invierno en Europa y el gasoducto, en el mejor de los casos, podría comenzar a funcionar solo a mediados de 2022.

Y eso ciertamente se relaciona con el ángulo de la politiquería, ya que los reguladores alemanes están esperando de facto que surja la nueva coalición gobernante alemana, incluidos los Verdes neoliberales que son visceralmente anti-Nord Stream y anti-Rusia.

El ejecutivo energético europeo no se anda con rodeos en sus palabras sobre un escenario bastante posible: “Si Alemania no obtiene su petróleo y gas natural por tierra ahora, no puede adoptar una posición de respaldo, ya que no hay suficiente capacidad de GNL, o petróleo para el caso, para abastecer a la UE este invierno. Se van a congelar. Gran parte de su economía se verá obligada a cerrar. El desempleo se disparará. Se necesitarían cuatro años para desarrollar la capacidad de GNL para gas natural, pero ¿quién la construirá para ellos? “

Alemania tiene un margen de maniobra cero para imponer condiciones a Gazprom y Rusia. El gas que Gazprom no venderá al norte de Europa se venderá al este y sur de Europa a través de Turk Stream y, sobre todo, a clientes asiáticos, que no se dedican al chantaje y pagan mucho mejor que los europeos.

Lo que también está claro es que si por una decisión política equivocada se bloquea finalmente el gas de Nord Stream 2, las multas que debe cobrar Gazprom al consorcio europeo que pidió la construcción del gasoducto podrían superar los 200.000 millones de euros. El consorcio está formado por Engie, Shell, Uniper, Wintershall Dea y OMV.

Es en este contexto que la oferta sobre la mesa en Moscú se convierte en algo más que un cambio de juego. La audaz recomendación para el Kremlin, que ya cuenta con financiamiento, es que los recursos naturales de Rusia, incluidos el petróleo y el gas natural, deben redirigirse a China, como parte de la asociación estratégica Rusia-China.

La propuesta argumenta que Rusia no necesita comerciar con la UE, ya que China está muy por delante de ellos en la mayoría de las tecnologías avanzadas. Eso ciertamente le da a Moscú la ventaja en cualquier negociación con cualquier gobierno alemán. Como se lo mencioné al ejecutivo europeo de energía, su escueto comentario fue: “Dudo que deseen suicidarse”.

Todo es culpa de Putin

Sería demasiado esperar de los políticos alemanes y de la UE la clarividencia del gobierno de Serbia, que está considerando importar 3 mil millones de metros cúbicos de gas natural ruso anualmente durante 10 años. Gazprom lleva años demostrando los aspectos prácticos, fiables y consciente de los costos, de los contratos a largo plazo.

El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, al comentar sobre la crisis migratoria en la frontera entre Polonia y Bielorrusia, señaló cómo “Polonia se comporta escandalosamente, mientras que el liderazgo en Bruselas aplica dobles raseros que son tan evidentes y desnudos que no pueden dejar de entender que son avergonzarse a sí mismos “.

El caso de Nord Stream 2 añade capas adicionales a la autovergüenza de la UE en lo que respecta al bienestar de las poblaciones que ya viven dentro de la Fortaleza Europa. Dejemos que se congelen, de hecho, o paguen virtudes fortunas por el gas natural que debería estar fácilmente disponible.

Como todos sabemos, Alemania, Nord Stream 2, Ucrania, Bielorrusia, todo está interconectado. Y según un lunático ucraniano que se beneficia de una plataforma atlantista, todo es culpa de Putin, culpable de llevar a cabo una guerra híbrida contra la UE.

Dependerá de la “determinación de Polonia y Lituania” de “contrarrestar la amenaza del Kremlin”. El marco ideal en este caso debería ser el Triángulo de Lublin, que une a Polonia y Lituania con Ucrania. Estos son los lineamientos del nuevo Telón de Acero, erigido por los atlantistas, desde el Báltico hasta el Mar Negro, para “aislar” a Rusia. Como era de esperar, los atlantistas alemanes son una parte crucial del paquete.

Por supuesto, para tener éxito, estos actores deben “también buscar una mayor participación en los EE. UU. y el compromiso del Reino Unido ”, y cada movimiento complementa “el papel de la OTAN como garante final de la paz en la región”.

Así que he aquí, mortales de la UE: una “tormenta perfecta de agresión rusa durante los próximos meses de invierno” es casi inevitable. Míralo en tus pantallas mientras te congelas correctamente.

Marx y Confucio en el sueño chino de Xi Jinping

Marx y Confucio en el sueño chino de Xi Jinping

por Lucas Villasenin para La Ruta China

El rejuvenecimiento de China está lejos de ser una negación de las principales guías ideológicas que marcaron a su historia. El sueño chino más que grandes rupturas tiene mucho de continuidades y sincretismo entre las distintas tradiciones ideológicas.

En el sueño chino que propone Xi Jinping no deja de haber huellas del marxismo porque haya mucho mercado ni deja de haber huellas de confucianismo por la restauración del legalismo. Según la proyección de los dirigentes chinos el país está en la primera fase del socialismo en la que hay que alcanzar una modernización de la nación. El proyecto comunista no solo sigue estando presente en la liturgia, la simbología de los actos o los museos sino que es parte del horizonte futuro en la mente de quienes planifican destino del país más poblado del mundo.

A diferencia del universalismo que el comunismo adquirió para los seguidores de Marx en los siglos anteriores, los dirigentes chinos asumen que este tiene particularidades chinas. Desde occidente más que dedicarnos a calificar si esto se trata de comunismo o capitalismo deberíamos esforzarnos por entender más a qué hace referencia el proyecto del sueño chino.

Xi Jinping defiende al marxismo en sus tesis más pragmáticas al igual que Mao lo hizo en el pasado. Xi sostuvo en uno de sus primeros discursos como presidente que: “Como sostiene el fundamento principal del marxismo, buscar la verdad desde los hechos es un requerimiento básico de los comunistas chinos para transformar el mundo”. También en su recuperación del marxismo reivindica repetidamente el “principio básico” de la “línea de masas” en la que “el pueblo es el creador de la historia”.

El sueño chino no cae del cielo para Xi o se realiza a partir de las grandes ideas de los gobernantes como sostenía la milenaria tradición del mandato celeste. En diversos mensajes sostiene que la clase trabajadora es la fuerza principal, es la clase dirigente, representa el avance productivo de China y de las relaciones producción. También que el Partido Comunista Chino (PCCh) es la principal fuerza para realizar una sociedad moderadamente prospera y construir el socialismo con características chinas.  La vigencia de una filosofía de la praxis, la defensa de la clase trabajadora como motor de la historia y una arraigada defensa del humanismo son elementos de la tradición marxista que están sumamente presente en las ideas que transmite el líder chino en sus discursos.

La diferencia más marcada de la actual interpretación del marxismo respecto al maoísmo es su relación con el confucianismo. Durante décadas el confucianismo fue entendido como una herejía ideológica del pasado que había que destruir a tal punto que en el periodo de la Revolución Cultural los templos confucianos fueron asediados por los guardias rojos.

El confucianismo era entendido como parte de las tradiciones conservadoras y los valores familiares que se oponían a la modernización del país. El confucianismo era parte del pasado “feudal” que había que erradicar para dar lugar al proyecto comunista. El marxismo, en su interpretación maoísta, siempre fue entendido como una ideología de la modernidad que debía imponerse sobre el conservadurismo confuciano.

En 2011 se produjo un hecho que hubiera sido imposible hace décadas: la instalación de una estatua de Confucio en el frente del Museo Nacional de China a escasos metros del mausoleo de Mao en la plaza Tiananmen. Si bien la estatua fue removida y meses después colocada  en el patio del Museo, Confucio es parte de la reivindicación milenaria de la cultura china por parte de sus principales dirigentes. Tal como sostiene la historiadora Lin Chun el socialismo con características chinas actualmente “tiene deudas con el marxismo humanista y la sabiduría autóctona”.

La reivindicación del confucianismo es una realidad de la ideología que impregna el proyecto del nuevo sueño chino. Actualmente la valorización de la educación y la virtud, vinculados a la capacidad para gobernar, son elementos fundamentales de la revitalización del confucianismo llevada adelante por el PCCh. Este cambio en la mentalidad de la dirigencia china es un cambio sustancial respecto a la forma de selección de dirigentes durante el maoísmo ligada a la fidelidad ideológica.

En la reivindicación confuciana contemporánea se incorporan justamente elementos que no deberían ser antagónicos con el pensamiento marxista que se reivindica. El humanismo, la unidad entre teoría y práctica o el rechazo a las justificaciones extraterrenales son puntos que pueden buscar diálogos entre el marxismo y el confucianismo.

Una coincidencia histórica para nada menor entre ambos legados es que las dos fueron ideología de estado y sirvieron para garantizar el orden y la estabilidad en el país. También se puede sostener que ambas tradiciones de pensamieno fueron concebidas como tradiciones antagónicas con los valores occidentales, liberales y capitalistas.

Más que ceñirnos al dogmatismo, quienes intentamos entender este sincretismo ideológico debemos asumir que en los últimos siglos en el mundo hubo diversas interpretaciones de los textos de Marx, así como en los últimos milenios en China hubo diversas interpretaciones del legado de Confucio.

Durante siglos se intentó distinguir tajantemente el humanismo confuciano del naturalismo taoísta. Pero el especialista en filosofía china Wing-Tsist Chan en el último siglo ofreció una lectura alternativa al sostener que esta distinción radical es equivocada. Según Chan hay paralelismos claros en tanto que la idea de armonía es muy valiosa para ambas filosofías milenarias. Si es posible trazar sincronías entre estas filosofías sería extraño no poder hacerlo con la filosofía heredada de los textos de Marx que ha dado lugar a tantas interpretaciones en tan solo un par de siglos. Actualmente es evidente que en la sociedad armoniosa que propone construir el PCCh convive el marxismo como ideología modernizadora con los valores milenarios del confucianismo.

Es común escuchar hablar de que los comunistas chinos con Deng Xiaoping, desde hace cuatro décadas, abandonaron el dogmatismo marxista para devenir en un pragmatismo que les permitió tener éxitos en un mundo capitalista. Por cierto que el pragmatismo como corriente filosófica tiene diversas expresiones pero en el caso de ese cliché sobre la dirigencia china tiene más que ver con un desconocimiento sobre cómo ellos piensan que con estudios minucioso sobre sus discursos y decisiones. El razonamiento que sostenía (y, aún sostiene) que para que China logre progresos debía abandonar las ideas legadas por Marx o Confucio para avanzar hacia una modernización del país fracasó. En la misma plaza Tiananmen, en los discursos de Xi Jinping o en los logros de la economía china encontramos escenas de la derrota de semejante razonamiento simplista.

La experiencia histórica reciente de China demuestra que el “fin de la historia” propuesto por Francis Fukuyama o el agotamiento de los grandes relatos que defendió Jean-François Lyotard resultan más anacrónicos que las estatuas de Confucio y Marx.

Argentina busca una salida para el canje de deuda

Argentina busca una salida para el canje de deuda

GPS Internacional para Sputnik

Entrevista al director del Observatorio del Sur Global, Federico Montero, por Fabián Cardozo en el programa GPS Internacional de Radio Sputnik.

GPS Internacional: El Presidente Argentino Alberto Fernández dio su discurso en las últimas horas en la Cumbre climática de Naciones Unidas. El foco estuvo puesto en el necesario financiamiento climático para la implementación de políticas sustentables y el canje de deuda por acción climática. Además Fernández pidió la creación de un comité técnico y político integrado por países ricos y en desarrollo para construir la arquitectura financiera necesaria para movilizar el financiamiento. Además se aprovechó la oportunidad para hablar de las negociaciones con el fondo monetario internacional compartió un panel con John Biden, donde dijo que la Argentina necesita mayor flexibilidad para honrar la deuda en plazos y tasas. Esto es parte de la agenda internacional distinguida, calificada, que viene teniendo el presidente Alberto Fernández en el marco de esta COP26, antes del G20, y también en lo que intenta hacer negociaciones con el fondo monetario internacional.

Vamos a recibir a Federico Montero, Director del Observatorio para el Sur Global desde Argentina para analizar estos puntos de la agenda del Presidente. Federico ¿qué es lo que busca Alberto Fernández con esta gira?, y ¿qué resultados se han podido tener hasta ahora?

Federico Montero: Bueno, el presidente Alberto Fernández está teniendo un lugar destacado en la agenda internacional en relación a dos cuestiones que vos has mencionado, que se intentan articular en una estrategia común. Por un lado, la oportunidad que aparece en el marco de la discusión instalada, sobre todo por los países del capitalismo occidental y motorizada por la nueva administración norteamericana, que tiene que ver con este paradigma de la energía verde, de la reconversión energética, como paradigma o como puntapié de una reconversión productiva más general de la matriz que organizó el capitalismo en el siglo 20 y la distinción que se le pretende instalar hacia el siglo XXI. Esa discusión es una agenda promovida, como te decía, sobretodo por el capitalismo occidental, que no es inocente. Por un lado tiene que ver con una realidad que es el cambio climático, las dificultades crecientes, la conciencia cada vez mayor que existe entre los lideres occidental respecto de las consecuencias que ha tenido el desarrollo industrial para el medio ambiente, pero también, y no hay que ser ingenuos, tiene que ver con un posicionamiento geopolítico a partir del cual se espera que, en la disputa con fundamentalmente con China, esta agenda de reconversión productiva hacia formas más amigables con el medio ambiente, le permita a Estados Unidos volverse a posicionar liderando esa agenda.

En este contexto, para la Argentina esto representa una oportunidad y el Presidente lo ha visto esta manera para poder posicionarse con propuestas, con iniciativas y con algunas inversiones importantes. Como la que se anunciado en el día de ayer, de una inversión importante de una empresa Australiana para la producción en Argentina del denominado “hidrógeno verde”. O sea, la Argentina pretende con esto posicionar un discurso que intenta articular este nuevo paradigma de la producción amigable con el medio ambiente con un criterio de Justicia social y de contemplar las asimetrías existentes en el escenario financiero internacional. Lo que nos lleva al segundo punto de la agenda, que es la negociación de Argentina con el Fondo Monetario Internacional en relación a la herencia de deuda que dejó la administración del gobierno de Macri. El modo en que estas dos cosas se vinculan, tiene que ver con la propuesta del canje de deuda por la reconversión industrial amistosa, por decirlo así, con el medio ambiente. Lo que pretende Alberto Fernández es como una diagonal que interpele a la agenda verde a partir de las desigualdades y asimetrías financieras del orden económico internacional. De manera tal de que los países que más dificultades y qué más postergados están en las lógicas del capitalismo financiero, encuentren en la agenda verde una oportunidad para ir nivelando esas desigualdades. A grandes rasgos este es el mapa conceptual que nos permite entender el desempeño de Alberto Fernández en estos días.

GPS Internacional: Claro, se informa además de que en el texto del G20, Argentina hizo dos planteos que finalmente quedaron en la declaración: una es una recomendación al Fondo Monetario para que revisen la política de sobrecargos y la otra, la creación de un nuevo fondo de resiliencia para financiación a largo plazo de los países de ingresos medianos y bajos. De alguna manera, con esto marca Fernández también su impronta en la agenda internacional.

Federico Montero: Efectivamente, esto nos lleva al segundo punto de la agenda, que es específicamente ya la negociación de Argentina con el Fondo Monetario Internacional. Para que la audiencia recuerde, porque quizás no está en el día a día de la situación financiera de la Argentina, el gobierno argentino heredó de la gestión de Mauricio Macri dos enormes problemas de deuda externa. Por un lado, la deuda con acreedores privados, que fue resuelta con un canje a comienzo de la gestión de Alberto Fernández, y por otro lado, la deuda con el Fondo Monetario Internacional, qué es astronómica. Supera los 45 mil millones de dólares, a lo que sumándole los intereses está en el orden de los 60 mil millones de dólares. Un préstamo sin precedentes para la historia del Fondo Monetario Internacional que, reconocido incluso por el propio tesoro Norteamericano, tuvo un objetivo político que fue garantizar o intentar garantizar la continuidad en el gobierno de Mauricio Macri en el escenario electoral del 2019; y que ahora el gobierno de Alberto Fernandez tiene que ver cómo se encarga de renegociar esa deuda. En concreto, lo que la Argentina está pidiendo es ateniéndose a que el préstamo fue otorgado de manera excepcional, e incumpliendo gran parte de la normativa misma del Fondo Monetario Internacional. Es decir, fue un préstamo de carácter político. La renegociación no puede darse en los términos de las renegociaciones usuales y estándares del Fondo Monetario Internacional, sino que el Fondo tiene que reconocer que acá hubo un criterio especial, por decirlo de alguna manera, en la asignación de este préstamo. Entonces tiene que haber también un criterio especial en la renegociación. Y ese escritorio especial de la renegociación remite cláusulas. Otros dos aspectos, que vos mencionas, que la Argentina pudo colocar en la agenda y en la declaración final del G20, tienen que ver con los plazos. Es decir, en cuánto tiempo la Argentina puede devolver esta cantidad de dinero. Para que la audiencia sepa: si no hubiera ningún cambio de Argentina, el año que viene debería pagar 19.000 millones de dólares. Lo cual es totalmente imposible de realizar por la Argentina en la condición en que se encuentra. Es decir, por un lado el tema de los plazos y por el tema de las tasas, porque el Fondo Monetario Internacional tiene en su reglamento el concepto de sobre tasas, que son tasas extras de intereses que se le cobran a los países en el momento que deben refinanciar su deuda. Estos dos aspectos son la línea de base con la cual Argentina se está moviendo para intentar plasmar su negociación con el Fondo Monetario Internacional. Y como el Fondo Monetario Internacional no es un banco, sino que es una institución internacional administrada por los estados, mayoritariamente los estados del Fondo Monetario Internacional están representados en el G20, que el G20 haya aceptado esta propuesta Argentina es un indicio político. Que luego en el directorio del Fondo Monetario Internacional podría haber chances de que estos criterios se terminen imponiendo en la renegociación que busca la Argentina.

GPS Internacional: Federico, de alguna manera, bueno, es el retorno de una agenda de primera línea del presidente argentino, en el marco también de lo que es una agenda local intensa. Porque estamos a pocos días del clima de lo que va hacer la consolidación, el fin de de una larga campaña electoral luego de las PASO, con lo que es la elección de medio término, la elección parlamentaria. ¿Cuál es el clima político rumbo a esa elección?

Federico Montero: Bueno, el clima político es de una relativa incertidumbre. Las primarias manifestaron un resultado que lo que mostró fue un cierto distanciamiento del electorado del Frente de Todos respecto a sus candidaturas. Se termina imponiendo, si uno ve los números, que termina imponiendo en casi todo el país la oposición de derecha, Juntos por el Cambio. Pero cuando uno desmenuza esos votos, no es que hubo votantes que emigraron del Frente de Todos a la oposición de derecha, Juntos por el Cambio. Sino que hay un sector muy importante del electorado del Frente de Todos, alrededor de 2.000.000 de votos, que directamente no se presentaron a votar en la elección. Y esto es leído en términos de que la gestión del actual gobierno de Alberto Fernández, atravesada por la pandemia, no pudo realizar gran parte del programa político por la cual había sido electo. Esto le sucede a la mayoría de los oficialismos en el mundo, como resultado de la situación de pandemia. El desafío que tiene el gobierno, digamos la fuerza política del Frente de Todos en la Argentina, es mostrar señales hacia su propio electorado que permitan volverlo enamorar de este rumbo político y convencerlo para que vaya a votar y se posicione activamente de cara a lo que van a hacer las legislativas del próximo 14 de noviembre. Todo está sucediendo en una situación económica que, producto de la doble herencia, digamos de la doble pandemia: por un lado la crisis económica, a la que nos referíamos antes resultado de la gestión macrista, y además la pandemia. Que ha marcado índices socioeconomicos, fundamentalmente  desigualdad, muy grande para la Argentina, qué es un país que en los gobierno de Néstor y Cristina Kirchner había logrado revertir en lo que había sido las consecuencias del crecimiento de las igualdad, la pobreza y el desempleo, lo que había sido en la época de los 90. Había tenido 12 años que, no exento de conflicto, no exento de dificultades, habían mostrado un sendero de crecimiento económico que se esperaba volviera a recuperarse de la mano de Alberto Fernandez. Hay, hoy por hoy, algunas señales de recuperación económica, pero la Argentina vive una situación complicada producto de la deuda contraída que está obligada a renegociar. Lo cual le cercena posibilidad de financiamiento internacional. Y luego también situaciones socioeconómicas muy difíciles, a lo que se le suma una situación de estanflación, donde hay un estancamiento con Inflación. La estanflación, sabemos, rompió todos los manuales clásicos del Keynesianismo en el siglo XX sobre cómo resolverla y lo que se terminó imponiendo en todo el mundo a partir de los 80 y los 90 frente a la inflación fueron las viejas recetas monetaristas de ajustes, que es lo que hoy volvió a aparecer en la agenda de la mano de Juntos por el Cambio. Entonces, el gobierno de Alberto Fernandez tiene una especie de tormenta perfecta, donde tiene que lidiar por un lado con el frente externo, la renegociación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional, por el otro lado, con el frente interno con la dificultad socioeconómica, con el desencanto de una parte de su electorado y por otro lado, con la resolución de una situación de estanflación, de muy difícil tránsito. Bueno, todos esos factores se van a ir ordenando a partir de lo que suceda el 14 de noviembre, con algunos cambios de gabinete que el gobierno hizo después de las primarias y donde hay un signo de pregunta respecto del cuál va a ser la continuidad y la orientación sobre todo la política después del 14.

GPS Internacional: Además se da como siempre en una agenda de ofensiva mediática muy fuerte, de confrontación, donde también los medios de comunicación juegan un papel. Más allá de eso el gobierno ha logrado imponer una agenda.

Federico Montero: Bueno, el gobierno ha cambiado un poquito su dinámica de comunicación pública. Eso también ha sido objeto de un gran debate. Hubo cambios institucionales, se creó una especie de Ministerio que es la vocería oficial del poder ejecutivo. Se designó a la exdiputada Gabriela Cerruti, hoy a cargo de esa nueva institución, que lleva adelante un poco el mensaje presidencial, asumiendo un balance respecto de las dificultades en el campo mediático de las redes sociales. Tal cómo está planteada la complicación política en la Argentina, es una cancha muy inclinada, donde, a su vez, no es solamente un problema estrictamente comunicacional, sino también de cómo ciertas ideas propias de un discurso liberal, autoritario, que va cobrando fuerza también en la Argentina, como parte también de lo que sucede en la región. Se apoya en la crisis socioeconómica que atraviesa la Argentina para potenciar estos discursos y desnaturalizar las medidas que el gobierno está llevando adelante. Entonces, por eso el gobierno ha intentado responder, por un lado, mejorando su comunicación, por otro lado, siendo más fuerte con alguno de los factores del poder económico alrededor de, por ejemplo, el control de precios, etcétera. Y por otro lado, volviendo a convocar a la movilización de sus bases políticas a través de actos y acciones que intentan romper un poco con el circuito de la comunicación política mediatizada, y vuelvan a establecer un canal de comunicación directa a través de los actos y las movilizaciones del Frente de Todos y sus dirigentes con su aceptación.

GPS Internacional: Federico Montero desde Buenos Aires, Director del Observatorio del Sur Global.

Anticipando la COP26: ¿Por qué es tan importante la financiación climática?

Anticipando la COP26: ¿Por qué es tan importante la financiación climática?

por Mehmet Emin Birpinar para Daily Sabah

Antes de que sea demasiado tarde, la comunidad internacional debe encontrar una forma de movilizarse para abordar la crisis climática. La COP26 en Glasgow podría ser un buen comienzo para ello.

Han pasado casi cinco años desde que entró en vigor el histórico Acuerdo de París, adoptado en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2015, o COP21. Una de las expectativas del acuerdo, que se convirtió en la pieza central de la política internacional de cambio climático, fue dirigir los flujos financieros en las áreas de reducción de emisiones y adaptación al cambio climático.

De hecho, el acuerdo estipulaba que los países desarrollados deberían continuar proporcionando financiamiento público a los países en desarrollo para reducir las emisiones y realizar inversiones en adaptación al cambio climático. También invitó a otros países a brindar apoyo de forma voluntaria.

A partir de 2020, los países en desarrollo hicieron hincapié en las obligaciones de los países desarrollados de proporcionar 100.000 millones de dólares anuales en el contexto de la financiación climática. Se decidió aumentar aún más esta cifra después de 2025. El acuerdo también acordó la distribución equilibrada de los recursos financieros climáticos entre la adaptación y la mitigación en el campo de la financiación de la adaptación.

Las conferencias climáticas pasadas generalmente han intentado crear regulaciones para monitorear las finanzas proporcionadas por los países desarrollados. Además, el acceso de los países en desarrollo a estas finanzas o la insuficiencia de las inversiones en adaptación ha sido a menudo un tema de discusión.

En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2021, también conocida como COP26, que se celebrará en Glasgow en Escocia el 31 de octubre, se espera que los países discutan el objetivo de financiación climática después de 2025 y la posibilidad de aumentar las inversiones en adaptación.

A medida que se acerca la COP26, el tema del financiamiento climático pasa a un primer plano cada vez más en la agenda internacional. El informe de 2021 del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) mostró que si el aumento de la temperatura global se quiere mantener por debajo de 1,5 grados Celsius (2,7 grados Fahrenheit) en los próximos 20 años en comparación con la era preindustrial, se deben realizar conversiones estructurales a gran escala. La forma de realizar esta transformación es proporcionar suficientes recursos financieros y dirigir estos recursos financieros de la manera más adecuada.

Por lo tanto, los desarrollos globales en el contexto de la financiación climática deben abordarse durante las negociaciones de Glasgow, donde Turquía será parte por primera vez.

El objetivo anual de $ 100 mil millones

En 2010, los países desarrollados prometieron movilizar un recurso financiero anual de $ 100 mil millones para 2020 para ser transferidos a los países en desarrollo. Para ayudar a lograr este objetivo, se estableció el Fondo Verde para el Clima (FVC) en el ámbito de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y se preveía que se convertiría en el fondo más importante del mecanismo financiero de la CMNUCC.

En este punto, está claro que el FVC o el mecanismo financiero de la CMNUCC no deben evaluarse por sí solos para alcanzar la meta anual de $ 100 mil millones en la lucha contra el cambio climático. El sistema de financiamiento climático internacional consta de muchas estructuras y actores complejos e integrados, cada uno de los cuales tiene sus propias reglas y prioridades. De manera muy general, los mecanismos de este sistema contienen el mecanismo financiero de la CMNUCC, ayuda bilateral de países donantes, donaciones, préstamos y otras herramientas provistas por instituciones multilaterales de desarrollo.

Además, existe un apoyo directo del sector privado expresado en diversas plataformas. Todos estos actores y los países en desarrollo, que son los beneficiarios de estos fondos, constituyen el cuadro mencionado en la meta anual de $ 100 mil millones.

Según los datos proporcionados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la financiación climática total proporcionada y movilizada por los países desarrollados a los países en desarrollo en 2019 fue de 79.600 millones de dólares. En otras palabras, en 2020, se requerirá un aumento de más de $ 20 mil millones para alcanzar el objetivo de $ 100 mil millones. Los datos de 2020 aún no se han compartido. Teniendo en cuenta que los recursos financieros aumentaron en un 2% en 2019 en comparación con 2018, parece bastante discutible cuánto del aumento de $ 20 mil millones se puede lograr realmente.

En el mismo período, mientras que la financiación climática pública multilateral proporcionada por los países desarrollados creció en un 15%, la disminución de la financiación climática pública bilateral en un 10% es otra estadística notable.

Nos enfrentamos a una situación familiar entre la mitigación y la adaptación. Según los informes, la proporción de fondos proporcionados para la reducción de gases de efecto invernadero en 2019 fue del 64%, mientras que la participación asignada a las inversiones para el cumplimiento del acuerdo fue del 25% y la participación de los fondos que sirven a ambas áreas fue del 11%.

El papel de los bancos en la batalla

Los bancos multilaterales de desarrollo han decidido cambiar la composición del apoyo que brindan a los países, especialmente desde el acuerdo de París. En este contexto, anunciaron que realizarán sus inversiones en línea con el acuerdo. En otras palabras, en el próximo período, los bancos multilaterales de desarrollo dejarán de apoyar las inversiones basadas en combustibles fósiles y apoyarán las inversiones verdes y ambientalistas.

Estos bancos han comenzado a proporcionar informes completos sobre el progreso que han realizado. Los nueve bancos, incluidos el Banco Mundial, el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD), que compartieron su análisis de sus inversiones en 2020, anunciaron que contribuyeron con un total de 66 mil millones de dólares a la financiación climática en 2020, de los cuales 38 mil millones se destinaron a economías de ingresos bajos y medios.

Durante este período, el monto de financiamiento gastado en la reducción de gases de efecto invernadero fue de aproximadamente 50 mil millones de dólares, mientras que el monto asignado para la adaptación fue de  16 mil millones. Estas cifras nos muestran que el 76% del apoyo financiero brindado por los bancos multilaterales de desarrollo en 2020 se dirige a inversiones de reducción y el 24% restante a inversiones de adaptación.

El FVC, que se espera que sea el elemento principal de la financiación climática en el marco de la CMNUCC, ha desempeñado un papel en la financiación de 190 proyectos desde su establecimiento y ha creado un valor de 37.200 millones de dólares cuando se calcula junto con el cofinanciamiento.

Se ve que los países desarrollados y algunos países en desarrollo, que contribuyen voluntariamente, han hecho un compromiso de 10 mil millones de dólares en total para el FVC. De este monto, 6.1 mil millones se asignaron a proyectos actualmente en progreso y el fondo aprobó 13 nuevos proyectos en 2021. Si bien el 62% de dichas inversiones se realizaron con un enfoque de reducción, el 38% restante se gastó en inversiones de cumplimiento.

Debate en el horizonte

Cuando evaluamos todas estas cifras y hallazgos, surgen dos resultados principales. Primero, los recursos financieros climáticos son insuficientes en esta etapa en términos de alcanzar la meta anual de $ 100 mil millones y las inversiones en adaptación continúan a la zaga de las inversiones en mitigación.

Con frecuencia se menciona que los países del G-20 no cumplen con sus compromisos financieros con respecto a la insuficiencia del financiamiento climático. No reducen suficientemente sus inversiones basadas en combustibles fósiles. Basta pensar en el reciente aumento de los precios de la energía que ha impulsado la demanda de inversiones basadas en gas natural. Este mismo desarrollo también puede causar una disminución en la cantidad de fondos que se pueden asignar a inversiones ambientales. Al considerar esto, no es realista esperar que los países desarrollados tomen las medidas necesarias en un futuro próximo. Teniendo en cuenta el financiamiento climático bilateral de origen público, que disminuyó en un 10% incluso en 2019, cuando no se observó el impacto de la pandemia global, vemos el riesgo de una disminución en la participación de los presupuestos de los países para inversiones ambientales en el próximo período.

Los países en desarrollo, especialmente los menos desarrollados, necesitan apoyo para financiar inversiones en energía limpia debido a sus riesgos políticos o macroeconómicos. Los países en desarrollo claramente necesitan más ayuda, especialmente en el campo de la adaptación, donde es difícil atraer inversiones debido al creciente número de eventos climáticos adversos y desastres naturales causados ??por el cambio climático.

Por ejemplo, el Banco Mundial calculó que el costo del ciclón Idai, que devastó Malawi, Mozambique y Zimbabwe en 2019, fue de $ 2 mil millones. En el contexto de la reducción, la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) afirmó que se debe alcanzar un nivel de inversión anual de $ 5,7 billones para 2030 para que el sector energético alcance emisiones netas cero a escala global. La Comisión Europea reveló que se necesita una inversión adicional de $ 417 mil millones por año para alcanzar el objetivo climático de 2030.

A pesar de esta imagen pesimista, en la reciente reunión de la Asamblea General de la ONU (AGNU), el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, anunció que la participación del gobierno de los EE. UU. en la financiación climática aumentaría a 11.400 millones de dólares para 2024. O el presidente chino, Xi Jinping, dijo que Beijing pondría fin a los subsidios al carbón en el extranjero. En lo que respecta a la Unión Europea, el bloque tiene objetivos y compromisos ambiciosos para combatir el cambio climático. Estos ejemplos pueden definirse como desarrollos prometedores.

Es posible que se observe un impulso ascendente en la financiación climática a medida que los bancos multilaterales de desarrollo dejen de apoyar los combustibles fósiles y dirijan los fondos que asignarán en estas áreas a inversiones de conformidad con el Acuerdo de París.

En cuanto a la insuficiencia de las inversiones en adaptación, no se ha avanzado lo suficiente en la decisión tomada en el ámbito del Acuerdo de París, a pesar del tiempo transcurrido en cuanto al reparto equilibrado de fondos entre reducción y armonización. Especialmente en un momento en que han aumentado los eventos climáticos adversos y los desastres debido al cambio climático, este problema se ha convertido en una lucha por la supervivencia para muchos países subdesarrollados y pequeños estados insulares. En la composición de fondos de la ayuda bilateral y los bancos multilaterales de desarrollo, las inversiones en reducción dominan con mucho.

En este punto, sería útil abrir un paréntesis separado para el FVC. A pesar de su objetivo de crear una fuente de fondos para eliminar el desequilibrio entre la inversión y las inversiones de reducción, el FVC no puede lograr plenamente este objetivo. El mismo fondo es objeto de discusión en el momento de la aprobación de los proyectos. Como resultado de los conflictos políticos entre países desarrollados y en desarrollo en la junta directiva, los países en desarrollo se quejan de que los proyectos que necesitan no son aprobados por los países desarrollados por diversas excusas.

Responsabilidades de los estados desarrollados

En resumen, está claro que el objetivo de proporcionar financiación climática de 100.000 millones de dólares anuales a los países en desarrollo (lo prometieron los países desarrollados hace unos 11 años) todavía no se ha cumplido. Con esta promesa, aunque el mecanismo de financiamiento climático global se ha remodelado y ha ganado impulso con la aceptación del Acuerdo de París, es obvio que los países desarrollados con responsabilidades históricas deberían hacer más esfuerzos para cumplir con sus compromisos.

Los países subdesarrollados y los pequeños estados insulares, que necesitan importantes recursos financieros para realizar sus inversiones de adaptación, creían que algunos de los fondos gastados en inversiones de reducción con el Acuerdo de París podrían finalmente utilizarse para satisfacer estas necesidades. Sin embargo, a día de hoy, está claro que se necesita mucha más determinación a este respecto. La proporción de fondos para la mitigación en la financiación climática proporcionada tanto por la ayuda bilateral como por los bancos multilaterales de desarrollo es predominante, y esta brecha no se ha cerrado a pesar de los años.

El FVC juega un papel muy importante en el objetivo anual de $ 100 mil millones bajo la CMNUCC y se ha centrado en las discusiones dentro de sí mismo. Se ha impedido injustamente a Turquía beneficiarse de este importante fondo de la CMNUCC, y tampoco se ha incluido en ningún proyecto relacionado ya que no está clasificado como país en desarrollo.

Para concluir, la reciente Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York mostró cuánto se preocupan los líderes mundiales por el tema climático. Por lo tanto, sin lugar a dudas, la financiación climática estará a la cabeza de la agenda mundial. Es de esperar que todas las partes de las próximas negociaciones en Glasgow puedan actuar con responsabilidad y dar un paso histórico contra el cambio climático.

Desde Rusia, con amor (talibán)

Desde Rusia, con amor (talibán)

por Pepe Escobar para The Cradle

Enfrentando grandes expectativas, una banda de cinco hombres talibanes finalmente tocó en Moscú. Sin embargo, la estrella del espectáculo, como era de esperar, fue el Mick Jagger de la geopolítica: el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov.

Desde el principio, Lavrov marcó la pauta para las consultas del formato de Moscú, que cuentan con el mérito de “unir a Afganistán con todos los países vecinos”. Sin perder el ritmo, se dirigió al elefante estadounidense en la sala, o la falta de él: “Nuestros colegas estadounidenses decidieron no participar”, en realidad “por segunda vez, evadiendo una reunión extendida en formato troika”.

Washington invocó vagas “razones logísticas” para su ausencia.

La troika, que solía reunirse en Doha, está formada por Rusia, Estados Unidos, China y Pakistán. La troika ampliada en Moscú esta semana incluyó a Rusia, China, India, Irán, Pakistán y los cinco “stans” de Asia Central. Eso, en esencia, la convirtió en una reunión de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) al más alto nivel.

La presentación de Lavrov amplió esencialmente los temas destacados por la reciente Declaración de Dushanbe de la OCS: Afganistán debe ser un “estado independiente, neutral, unido, democrático y pacífico, libre de terrorismo, guerra y drogas”, y con un gobierno inclusivo “con representantes de todos grupos étnicos, religiosos y políticos”.

La declaración conjunta emitida después de la reunión puede no haber sido exactamente un thriller. Pero luego, justo al final, el párrafo 9 ofrece la verdadera bomba:

“Las partes han propuesto lanzar una iniciativa colectiva para convocar una conferencia internacional de donantes de base amplia bajo los auspicios de las Naciones Unidas lo antes posible, ciertamente con el entendimiento de que la carga principal de la reconstrucción económica y financiera después del conflicto y el desarrollo de Afganistán debe ser apoyado por agentes de tropas que estuvieron en el país durante los últimos 20 años”.

Occidente argumentará que ya se llevó a cabo una especie de conferencia de donantes: esa fue la cumbre especial del G-20 por videoconferencia a principios de octubre, que incluyó al secretario general de la ONU, Antonio Guterres. Luego, la semana pasada, se habló mucho de la promesa europea de mil millones de euros en ayuda humanitaria, que, tal como está, sigue siendo extremadamente vaga, sin detalles concretos.

En el G-20, los diplomáticos europeos admitieron, a puerta cerrada, que la principal brecha era entre Occidente “queriendo decirle a los talibanes cómo gobernar su país y cómo tratar a las mujeres” como condiciones necesarias a cambio de un poco de ayuda, en comparación con Rusia y China siguiendo sus mandatos de política exterior de no interferencia.

Los vecinos de Afganistán, Irán y Pakistán, no fueron invitados al G-20, y eso es una tontería. Es una pregunta abierta si el G-20 oficial en Roma, del 30 al 31 de octubre, también abordará Afganistán junto con los temas principales: cambio climático, Covid-19 y una recuperación económica global aún esquiva.

Sin EE. UU. en Asia Central

De modo que el formato de Moscú, como debidamente destacó Lavrov, sigue siendo el foro de referencia cuando se trata de abordar los graves desafíos de Afganistán.

Ahora llegamos a la crisis. La noción de que la reconstrucción económica y financiera de Afganistán debería ser realizada principalmente por el antiguo ocupante imperial y sus secuaces de la OTAN – curiosamente denominados como “actores basados ??con tropas” – no tiene futuro.

Estados Unidos no construye naciones, como todo el Sur Global lo sabe por experiencia. Incluso desbloquear los casi $ 10 mil millones del Banco Central afgano confiscados por Washington será un trabajo duro. El FMI predijo que sin ayuda extranjera la economía afgana podría contraerse en un 30 por ciento.

Los talibanes, encabezados por el segundo primer ministro Abdul Salam Hanafi, intentaron poner cara de valiente. Hanafi argumentó que el actual gobierno interino ya es inclusivo: después de todo, más de 500.000 empleados de la anterior administración han mantenido sus puestos de trabajo.

Pero una vez más, se perdieron muchos detalles preciosos en la traducción, y los talibanes carecían de una figura de primera línea capaz de capturar la imaginación euroasiática. El misterio persiste: ¿dónde está Mullah Baradar?

Baradar, quien dirigió la oficina política en Doha, fue ampliamente considerado como el rostro de los talibanes ante el mundo exterior después de la toma de control de Kabul por parte del grupo el 15 de agosto. Ha sido efectivamente marginado.

Sin embargo, el trasfondo del formato de Moscú ofrece algunas pepitas. No hubo filtraciones, pero los diplomáticos insinuaron que estaba tenso. Rusia tuvo que jugar a ser un mediador cuidadoso, especialmente cuando se trataba de abordar las quejas de la India y las preocupaciones de Tayikistán.

Todos sabían que Rusia, y todos los demás actores, no reconocerían a los talibanes como el nuevo gobierno afgano, al menos no todavía. Ese no es el punto. Una vez más, la prioridad tenía que ser inculcada en los líderes talibanes: ningún refugio seguro para los grupos yihadistas que puedan atacar “terceros países, especialmente los vecinos”, como destacó Lavrov.

Cuando el presidente Putin deja caer casualmente la información, en el registro, de que hay al menos 2.000 yihadistas de ISIS-K en el norte de Afganistán, esto significa que la inteligencia rusa sabe exactamente dónde están y tiene la capacidad para matarlos, en caso de que los talibanes indiquen que la ayuda es necesaria.

Ahora compárelo con la OTAN, recién salida de su masiva humillación afgana, que celebra una cumbre de ministros de Defensa en Bruselas este jueves y viernes para básicamente dar una lección a los talibanes. El secretario general de la OTAN, el espectacularmente mediocre Jens Stoltenberg, insiste en que “los talibanes son responsables ante la OTAN” de abordar el terrorismo y los derechos humanos.

Como si esto no fuera lo suficientemente intrascendente, lo que realmente importa, como trasfondo del formato de Moscú, es cómo los rusos rechazaron rotundamente una solicitud de Estados Unidos para desplegar su aparato de inteligencia en algún lugar de Asia Central, en teoría, para monitorear Afganistán.

Primero, querían una base militar “temporal” en Uzbekistán o Tayikistán: Putin-Biden lo discutieron en la cumbre de Ginebra. Putin se ofreció, medio en broma, a recibir a los estadounidenses en una base rusa, probablemente en Tayikistán. Moscú siguió el juego alegremente durante unas semanas solo para llegar a una conclusión inamovible: no hay lugar para ninguna travesura “antiterrorista” de Estados Unidos en Asia Central.

En resumen, Lavrov en Moscú fue extremadamente conciliador. Hizo hincapié en cómo los participantes del formato de Moscú planean aprovechar todas las oportunidades para “incluir” a los talibanes a través de varios organismos multilaterales, como la ONU, la OCS – donde Afganistán es una nación observadora – y, de manera crucial, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (CSTO), que es una alianza militar.

Tantas capas de “inclusión” atraen. La ayuda humanitaria de naciones de la OCS como Pakistán, Rusia y China está en camino. Lo último que necesitan los talibanes es “rendir cuentas” a una OTAN con muerte cerebral.

Las revoluciones de color se desvanecen

Las revoluciones de color se desvanecen

por Patrick Armstrong para Strategic Culture

Probablemente la primera “revolución de color” trazada por Estados Unidos fue el derrocamiento del Reino de Hawai en 1893. Las islas hawaianas se habían unido a principios del siglo XIX y eran reconocidas internacionalmente como un país independiente, pero los nativos polinesios habían sido superados en número por forasteros que había adquirido una buena parte de la tierra y la había dedicado al cultivo de azúcar. Estados Unidos era el principal mercado del azúcar, pero cuando los productores nacionales de azúcar persuadieron a Washington de imponer un arancel, los productores de Hawai vieron amenazada su riqueza. El golpe derrocó a la Reina, proclamó una república y unos años más tarde Hawai se convirtió en territorio de Estados Unidos y se salvó el mercado del azúcar. Nada de esto fue declarado abiertamente como justificación, por supuesto: el golpe, como las posteriores “revoluciones de colores”, se llevó a cabo por razones más altisonantes que la mera codicia. Se “descubrió” una amenaza, “la seguridad pública está amenazada, vidas y propiedades están en peligro”, se formó un comité de seguridad, se llevaron a cabo reuniones masivas simuladas. Convenientemente un barco de la armada estadounidense estaba en el puerto y las tropas desembarcaron “para garantizar la seguridad”, etc. La presencia de la armada no fue una coincidencia porque el presidente de los EEUU y el secretario de Estado estaban de acuerdo con la conspiración. El representante diplomático, aunque fingió neutralidad, fue un participante activo. Todo se hizo rápidamente y los golpistas se autoproclamaron como el nuevo gobierno provisional. Total y obviamente falso: no había ningún desorden y el “comité de seguridad pública” estaba formado por los barones del azúcar y sus lacayos, pero se erige como un evento históricamente significativo porque fue el primer intento burdo de algo que se perfeccionará en años posteriores.

Un informe del Congreso de 1894 decidió que todo era perfectamente perfecto, pero un siglo después el Congreso estadounidense aprobó la “resolución de disculpa” por el golpe. ¿Quién puede decir que el orden internacional basado en reglas no es real después de eso? ¿Putin o Xi se han disculpado alguna vez por algo por lo que no se habían disculpado antes?

La “revolución del color” exitosa más reciente ocurrió en Ucrania en 2013-2014. Entran en escena las Organizaciones “No Gubernamentales” – la parte no gubernamental es una mentira pero ciertamente están bien organizadas; preparan el camino. Victoria Nuland, entonces subsecretaria de Estado para Asuntos Europeos y Euroasiáticos, admitió haber gastado cinco mil millones de dólares para “asegurar una Ucrania segura, próspera y democrática”: una suma enorme para un país pobre. (Aquí se aprende lo que ha cambiado desde la “revolución del color” hawaiana 120 años antes: 1) la retórica es más melosa 2) cuesta más. Ella era la John Stevens de la “revolución del color” ucraniana, enviada por el Departamento de Estado estadounidense para repartir el dinero, tomar las decisiones y dirigir la actuación. Y, como demuestra las grabaciones de teléfono, para bloquear la participación de otros, “que se joda la UE”.) Recomiendo tomarse el tiempo para escuchar algunos de los discursos de Nuland para ver cuán dulce se ha vuelto el discurso que encubre estas “revoluciones de color” – democracia, derechos humanos, libertad, reformas, Europa; la caravana de los “valores occidentales” está encadenada al monstruo de la codicia y el poder. Ninguno de estos valores antes estimables es visible en la Ucrania actual; pero los intereses de los ucranianos (o hawaianos) nunca fueron el objetivo de las “revoluciones de color”: los magnates del azúcar querían mantener su entrada en el mercado estadounidense, Washington quería causar problemas a Rusia y la armada estadounidense quería una base en Crimea.

Pero los días de la “revolución del color” parece que se están acabando. Las mecánicas se notan y se contrarrestan. Observe, por ejemplo, el momento en este video de una protesta en Sebastopol cuando el comentarista –que lo había visto antes en el Maidan– señala a las personas cuidadosamente espaciadas, vestidas de rojo para que se reconozcan, dirigiendo la supuesta protesta genuina y espontánea. Los organizadores estaban tratando de hacer de la cuestión de los tártaros de Crimea una causa de lucha. (Me pregunto, por cierto, ¿cuántos consumidores de los medios de “noticias” occidentales piensan que los tártaros son autóctonos?) Recuerdo bien este documental porque fue la primera vez que vi a las personas en el extremo receptor de una “revolución de color” adelantarse a los organizadores; hasta ese momento habían estado reaccionando, siempre mal y demasiado tarde. Pero muchas de las fuerzas de seguridad en Crimea en 2014 habían estado en el Maidan y tuvieron la oportunidad de observar cómo se organiza la “espontaneidad”.

Las autoridades y sus servicios de seguridad se están volviendo proactivos y están utilizando las redes sociales; un buen ejemplo fue la grabación de la reunión de los organizadores de las protestas de Hong Kong con un funcionario de la embajada de Estados Unidos. Y tenemos la grabación de uno de los asociados de Navalny pidiendo dinero a un funcionario de la embajada del Reino Unido; No es, aseguró al funcionario, “una gran cantidad de dinero para las personas que tienen miles de millones en juego”. A veces es fortuito y no es el resultado de la planificación de los servicios de seguridad del objetivo. Un avión civil recibe una (falsa) amenaza de bomba, aterriza según las reglas, uno de los pasajeros es un operativo de la “revolución de colores”, lo arrestan, canta. Todavía hay algo de misterio en la historia de Protasevich, pero la versión occidental ciertamente no es verdadera.

Y cuando se acabó y fracasó, Washington descartó casualmente sus herramientas. ¿Dónde está Yushchenko hoy? Una vez que fue el niño mimado de la “Revolución Naranja” en Kiev, hoy es una no-persona. Saakashvili, reutilizado y fallido nuevamente en Ucrania, se encuentra hoy en prisión en Tbilisi. No se hace ningún escándalo por él. Áñez está en la cárcel, Protasevich olvidado. Hemos visto a muchos salvadores democráticos de tendencia occidental ir y venir en Rusia: Berezovsky, Khodorkovsky y Pussy Riot están en el pasado; hoy es Navalny, pero probablemente haya superado su fecha de caducidad. Solo son accesorios en el teatro de la “revolución del color”.

Y llegamos a otro secreto para superar la “revolución del color”: aguantar. El emperador Alejandro le dijo al embajador francés que los enemigos de Napoleón se habían rendido demasiado pronto; él, por otro lado, iría a Kamchatka si fuera necesario. En cambio, fue a París. Maduro sigue sentado en la oficina presidencial en Caracas, Guaidó se reduce a mendigar; Bruselas ha dejado de fingir, pero Washington se aferra al engaño. Lukashenko permanece. Beijing lo enfrentó en Hong Kong. Por el contrario, en Georgia Shevardnadze (de la “Revolución Rosa“) no estaba dispuesto a usar la fuerza y ??en Kiev Yanukovych (de la “Revolución Naranja” y el Maidan) tampoco estaba dispuesto a usar la fuerza. No, por supuesto que no fueron culpados de todos modos por el aparato de propaganda occidental (que no se avergonzó de llamar “pacíficas” a las escenas en Kiev y Hong Kong y nunca se preguntó de dónde venían todas las tiendas de campaña naranjas). Todo diseñado, por supuesto, para incitar a una reacción violenta de las autoridades que los complacientes medios occidentales considerarían violencia contra manifestantes pacíficos. No es en absoluto lo mismo, por supuesto, en la construcción occidental del orden internacional basado en reglas de “derechos humanos”, que todo lo que está sucediendo en Melbourne, París o Londres. Hasta cierto punto, las “revoluciones de color” son juegos de espera y el gobierno, si se mantiene firme, tiene ciertas ventajas.

Pero probablemente el profiláctico más fuerte contra una “revolución de color” es evitar que comience. Y aquí es necesario expulsar a las Organizaciones “No Gubernamentales” extranjeras antes de que se establezcan. Por supuesto, habrá muchas protestas de Occidente, pero es importante que los objetivos comprendan que su cobertura de prensa en Occidente es y siempre será negativa, sin importar lo que hagan, digan o discutan. Es propaganda, no se supone que se base en hechos. Y a menudo es graciosamente repetitivo: los propagandistas occidentales son demasiado perezosos y desprecian demasiado a su audiencia como para no reciclar los pánicos de ayer. Por ejemplo: ¿recuerdas cuando Rusia pirateó la red eléctrica de Vermont en 2016? esta vez se trata deun presidente chino enojado, Xi Jinping, que cierra las plantas de energía canadienses. A veces es descuidadamente idiota: CNN nos dice que Rusia, China e Irán están pirateando el sistema electoral de Estados Unidos; luego continúa diciendo que a Rusia le gusta Trump y a China le gusta Biden; Por lo tanto, como concluiría Sherlock Holmes, CNN debe creer que Irán decidió el resultado. El objetivo no debe preocuparse por la cobertura occidental: si usted es el objetivo de hoy, toda la cobertura será negativa. Transmita la emoción contemporánea por las “violaciones del espacio aéreo de Taiwán” sin mencionar que un portaaviones británico lidera una flota que navega por aguas que reclama China al mismo tiempo. Los hechos no importan: los Papeles de Panamá eran sobre Putin, excepto que no lo mencionaron y, por lo tanto, deben haber sido de Putin. Los Pandora Papers nos dan la repetición.

Los antiguos éxitos – en los últimos tiempos Ucrania dos veces, Georgia – se están convirtiendo en fracasos: Hong Kong, Venezuela y Bielorrusia. Los objetivos han aprendido a contrarrestar los ataques. Las reglas esenciales para derrotar las “revoluciones de color” son:

  1. Vienen de afuera. Así que elimine a los forasteros y elimine las ONGs extranjeras. Este es probablemente el preventivo más importante: los operadores de la “revolución del color” no tenían obstáculos, por ejemplo, en Ucrania.
  2. Recuerde el consejo de Alexander: no se rinda demasiado pronto. Maduro y Lukashenka siguen ahí. Por no hablar de Rusia, China e Irán.
  3. No tenga miedo de que lo culpen: lo será de todos modos. La máquina de propaganda occidental no está interesada en los hechos.
  4. Sea duro. Hay un ritmo en estas cosas; si los interrumpes, les resultará difícil volver a encarrilarse.
  5. Tenga paciencia, como vimos en Hong Kong, la indignación es en su mayor parte artificial y perderá fuerza.
  6. Aprenda las técnicas de cómo se hacen, esté atento a ellas y contrarréselas.
  7. Y finalmente: el tiempo está de tu lado. Occidente no se está fortaleciendo. Lo que los neoconservadores llaman “el eje de los revisionistas” sí.
Malos vecinos

Malos vecinos

por Damián Paikin para Diagonales

Lacalle Pou choca a la Argentina con la propuesta de reducir sensiblemente el arancel externo común desde el MERCOSUR, y por encarar una agenda de liberalización comercial.

La relación entre los gobiernos de Argentina y Uruguay atraviesa hoy un muy mal momento. Más allá del uso que se hace en estas costas de la figura de Lacalle Pou como virtual antagonista ideológico del presidente argentino, lo cierto es que por temas coyunturales y estructurales el propio presidente oriental ha tomado una actitud extremadamente beligerante con respecto a la Argentina.

Con respecto a la coyuntura, vale la pena recordar que Lacalle Pou llegó a la presidencia luego de un reñido ballotage donde obtuvo 50,8 contra 49,2 del candidato del Frente Amplio Daniel Martínez. En la primera vuelta, la diferencia de Martínez había sido de más de 10 puntos sobre el actual presidente.

Es decir que para ganar, y para gobernar, debió construir una variopinta alianza, denominada multicolor, con los restos del tradicional Partido Colorado y con el novedoso Cabildo Abierto, una expresión derechista admiradora de Bolsonaro que obtuvo en esa elección el 11% de los votos y generó por primera vez desde el surgimiento del propio Frente Amplio un cimbronazo en el estable sistema de partidos del Uruguay.

En este contexto, su posicionamiento extremo contra el populismo latinoamericano, donde incluye tanto al gobierno argentino como el venezolano o cubano, actúa como cohesionador de dicha alianza, buscando además tomar un liderazgo regional de derecha en el marco de un declive de las viejas referencias como pueden haber sido las figuras de Sebastián Piñeira o Iván Duque.

El MERCOSUR en el centro del debate

El punto donde se cruza este terreno coyuntural, más discursivo-ideológico, con el terreno estructural es en su posición en relación al MERCOSUR, donde nuevamente choca de frente con la Argentina a partir de la propuesta de reducir sensiblemente el arancel externo común y encarar con agresividad una agenda de liberalización comercial a partir de acuerdos comerciales con terceros países.

Estructural decimos por que más allá de las formas, esta idea uruguaya no es una propuesta nueva. Ni siquiera el anunciado acuerdo de libre comercio con China lo es. Ya había sido planteado por el propio Tabaré Vásquez en el año 2016, quien a su vez –anteriormente- había intentando avanzar con un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos en 2006 cosa que fue rechazada de pleno por su propio partido.

Las razones para esto se vinculan al modelo de inserción internacional que se propone Uruguay como proveedor de materias primas y receptor de servicios financieros y logísticos para la región. Esta definición en pos de la construcción de una economía hiper especializada parte de un análisis negativo del devenir del propio MERCOSUR, el cual en su mirada impidió, ante la ausencia de políticas de combates a las asimetrías, generar encadenamientos productivos regionales o mecanismos de compensación que permitieran al Uruguay desarrollar en parte su perfil industrial.

A este diagnóstico se suma un dato fáctico. A partir de 2016 China pasó a ser el principal socio comercial de Uruguay, por encima del propio bloque.

Sin embargo, estos análisis habitualmente pecan de una parcialidad pasmosa ya que sólo ponen en la balanza supuestas ganancias sin atender a los costos que traería una ruptura del MERCOSUR, sobre todo para una economía tan pequeña y dependiente como la uruguaya.

En un interesante estudio de Daniel Canggiani se aprecia que un cuarto de las exportaciones uruguayas, obviamente las de mayor valor agregado y las que más empleo generan, siguen fluyendo hacía la región. Pero además, la coordinación de políticas migratorias, educativas, viales, y un largo etc. que se conducen en el MERCOSUR quedarían afectadas, aumentando los costos de coordinación y generando grandes dificultades al país de la banda oriental. De esto puede servir como ejemplo la enorme crisis en la provisión de combustibles que hoy está sufriendo el Reino Unido a raíz de las políticas migratorias adoptadas a partir del Brexit.

Todos datos que no aparecen cuando se promociona con bombos y platillos un acuerdo con China que, de todos modos, no ocurrirá, principalmente porque China no tiene nada que ganar en el mercado uruguayo y difícilmente se enfrentaría a la Argentina, con quien tiene mayores relaciones políticas y comerciales, para sellar ese acuerdo.

Obviamente, el fiel de la balanza en este punto, así como también en el destino del MERCOSUR, no es Uruguay, sino Brasil, economía que sí podría proyectarse al mundo sin el bloque tal como plantea su ministro Paulo Guedes, pero donde aún el proyecto de desarrollo no está saldado ni frente a sectores opositores, ni al interior del propio gobierno.

En definitiva, la compleja y nutrida agenda de relaciones que vinculan  la Argentina con Uruguay merecería principalmente de parte del gobierno uruguayo una presentación más amigable de las diferencias, así como también de parte del gobierno argentino un reconocimiento de las dificultades estructurales en las que se encuentra la economía oriental.

Los cambios en el MERCOSUR son necesarios e inevitables, pero posiblemente no en el sentido destructivo que plantea Lacalle Pou, sobre todo teniendo en cuenta que la baja unilateral de aranceles afecta directamente la capacidad de negociación futura del bloque con otros países o regiones. Y, por otra parte, pensando que un modelo de desarrollo primarizado, aún en el Uruguay, puede generar consecuencias en el empleo y el ambiente que pongan en jaque la economía del país a futuro.

¿Cómo influyen Francia y Rusia en la rivalidad greco-turca?

¿Cómo influyen Francia y Rusia en la rivalidad greco-turca?

por Andrew Korybko para OneWorld

Francia y Rusia están jugando un papel importante a la hora de influir en la competencia greco-turca en el Mediterráneo oriental. Ese segundo par de estados son miembros de la OTAN, pero se acusan mutuamente de provocaciones regionales relacionadas con sus respectivos reclamos territoriales. Grecia también cree que el acuerdo fronterizo marítimo de Turquía con Libia del año pasado infringe su soberanía. Las dos naciones vecinas también tienen enfoques opuestos para resolver el conflicto congelado del cercano Chipre. Es en este contexto tenso que Francia está mejorando sus relaciones militares con Grecia, mientras que Rusia hace lo mismo con Turquía.

Francia y Grecia firmaron un acuerdo de defensa naval de aproximadamente € 3 mil millones a principios de esta semana, para que París equipe a Atenas con tres fragatas. También hay una cláusula que obliga a los dos países a ayudarse mutuamente si son atacados. El primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, dijo que no desea una carrera armamentista con Turquía, pero también expresó su preocupación sobre si la cláusula de defensa mutua del Artículo 5 de la OTAN se aplicaría si un miembro ataca al otro. Esto sugiere que el eje de defensa mutua franco-griego, explícitamente estipulado dentro de la OTAN, está impulsado en parte por los temores de que el líder estadounidense del bloque no se apresure a rescatar a Atenas si choca con Ankara.

Mientras esto sucedía, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se reunió con su homólogo ruso Vladimir Putin en Sochi. La transcripción oficial del Kremlin de las palabras de bienvenida, señala que ambos líderes elogiaron el excelente estado de las relaciones entre ellos. The New York Times luego publicó una entrevista con el líder turco, realizada la semana anterior, en la que defendió la adquisición de los sistemas de defensa aérea S-400 por parte de su país, que desencadenó sanciones estadounidenses. The Middle East Eye informó que el presidente Erdogan dijo a los periodistas en el vuelo de regreso de Sochi que su país trabajará en estrecha colaboración con Rusia en los ámbitos del  Espacio, motores a reacción, submarinos y buques de guerra.

La búsqueda de Turquía de una política exterior equilibrada entre sus socios tradicionales de la OTAN y Rusia está motivada por sus preocupaciones sobre el bloque liderado por Estados Unidos, que son algo similares a las de Grecia. El presidente Erdogan ha condenado a su aliado estadounidense en numerosas ocasiones por armar a grupos kurdos sirios que su gobierno considera terroristas. Los funcionarios turcos también insinuaron que Estados Unidos podría haber jugado un papel en el fallido intento de golpe de Estado del verano de 2016. Culpan a Fethullah Gulen por organizarlo y creen que no podría haberlo hecho sin que Estados Unidos, al menos, lo hubiera sabido de antemano desde que está radicado en ese país.

El denominador común que impulsa las asociaciones militares recientemente mejoradas de Francia y Rusia con sus rivales Grecia y Turquía, respectivamente, es, por lo tanto, las preocupaciones de esos dos países del Mediterráneo oriental sobre la confiabilidad de su aliado estadounidense. Aunque los ex presidentes de los Estados Unidos, Barack Obama y Donald Trump, parecían estar más cerca de Grecia que de Turquía, como parece estarlo el actual presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, Atenas todavía sospecha que Washington no lo defendería resueltamente si hubiera un enfrentamiento con Ankara, debido a la consecuencias geoestratégicas de gran alcance que podrían acompañar a ese escenario.

Desde la perspectiva opuesta, Turquía sospecha que Estados Unidos está tratando de socavar su seguridad financiera y nacional a través de medios económicos y armando a los grupos kurdos sirios para presionar al país para que revierta su política exterior cada vez más independiente. El anuncio del primer ministro Mitsotakis a principios de esta semana de que “Estamos a punto de firmar … un nuevo acuerdo de cooperación y defensa mutua de cinco años con Estados Unidos” sugiere que Estados Unidos podría apoyar seriamente a Grecia contra Turquía si esos dos chocan. Esto podría haber influido en Turquía para acelerar la mejora de los lazos con Rusia, especialmente en el ámbito militar.

Para concluir, la reciente falta de confiabilidad de Estados Unidos como aliado inspiró a Grecia y Turquía a buscar socios militares más confiables como Francia y Rusia, respectivamente, en un intento por restaurar el equilibrio estratégico regional entre ellos y protegerse contra el escenario de Estados Unidos apoyando a su rival en un futuro posible choque. Los pasos que Estados Unidos está considerando tomar con Grecia podrían inclinar la balanza contra Turquía y posiblemente incluso sentar las bases para reparar las relaciones con Francia que fueron dañadas inesperadamente por la alianza sorpresa AUKUS de mediados de septiembre. En respuesta, se espera que los lazos militares turco-rusos se expandan en paralelo para mantener el equilibrio regional.

La UE busca el liderazgo con el Pacto Verde, pero podría conducir al proteccionismo para los “países de la periferia”

La UE busca el liderazgo con el Pacto Verde, pero podría conducir al proteccionismo para los “países de la periferia”

por Fernanda Paixão para Brasil de Fato

En un contexto donde la crisis climática obliga a nuestras sociedades a revisar modelos de producción y consumo, la cooperación, los pactos y los acuerdos comerciales internacionales juegan un papel decisivo en el logro de las metas propuestas por el IPCC (Panel Intergubernamental de Política de Cambio Climático de la ONU).

El informe destaca, por ejemplo, que debemos tomar medidas inmediatas para limitar el calentamiento global a 1,5°C o 2°C para evitar catástrofes medioambientales.

El tema adquiere cierto nivel de complejidad al pensar en cómo los países deben adoptar posturas y estándares para cumplir objetivos como la reducción de emisiones de carbono, dadas las grandes asimetrías económicas que existen, por ejemplo, entre los países que integran el Mercosur y la Unión Europea (UE).

Desafíos para la cooperación global ante la crisis climática

Esta semana, especialistas se reunieron para debatir el tema en una mesa virtual promovida por el Observatorio de Regionalismos.

Como destacan los exponentes europeos, la UE ha sido pionera en la taxonomía medioambiental para la regulación de las finanzas sostenibles y busca ser líder en políticas medioambientales.

En gran parte, los logros del bloque se explican por la fuerza de los partidos verdes y los movimientos por la justicia climática, que culminaron en el llamado Pacto Verde, una propuesta de la UE para convertirse en la primera zona climáticamente neutra para 2050.

Su enfoque en los acuerdos con otros países puede, por tanto, servir de modelo, como defiende el experto en relaciones internacionales José Antonio Sanahuja, director de la Fundación Carolina, en Madrid.

“En estas conexiones entre comercio y sostenibilidad, es fundamental establecer un impuesto a las importaciones de carbono en las fronteras exteriores de la Unión. Esto también es un incentivo para que se establezcan sistemas similares en otros países o incluso a escala global”, enfatiza. “Ya se está considerando la posibilidad de que este sea el elemento más importante para lograr la neutralidad climática”, dice Sanahuja.

Según el especialista en relaciones internacionales, existe un incentivo por parte del bloque para que Estados Unidos y China también se sumen al mecanismo, señalando que este último sería un país particularmente afectado por la tasa de emisiones de carbono. China financia el 70% de las plantas de carbono del mundo, según datos del Instituto Nacional de Finanzas Verdes, publicados por Bloomberg.

Esta semana, en la Asamblea de la ONU, el presidente chino, Xi Jinping, anunció que el país suspenderá la participación en inversiones en plantas de carbono en el extranjero. La vicepresidenta de clima y economía del Instituto de Recursos Mundiales, Helen Mountford, dijo que la decisión sería un importante punto de inflexión histórico en una entrevista con la agencia AFP.

“La promesa de China muestra que se está borrando la manguera de la financiación pública internacional del carbono”, dijo.

En este sentido, María Eva Carballera, funcionaria de la Comisión Europea, entidad encargada de establecer las reglas de los acuerdos comerciales, enfatiza que los acuerdos comerciales son oportunidades para asegurar, por ejemplo, que se cumplan las metas del Acuerdo de París, aunque el los países involucrados en la negociación no forman parte del Acuerdo.

“La política comercial es un instrumento para promover nuestra acción climática”, dice Carballera, quien dirige la unidad de gestión de las relaciones comerciales entre la UE y América Latina.

Tenemos acuerdos con todos los países de la región, excepto Bolivia y Venezuela. Para nosotros es una gran oportunidad porque es un mercado muy protegido, siempre lo ha sido, y también es una oportunidad para la región porque el acuerdo es una posibilidad de reformar sus economías e introducir una plataforma para continuar con nuestra política de desarrollo sostenible ”.

La otra faceta del planeta: los acuerdos comerciales

La UE busca ser líder en los acuerdos climáticos y, con sus acuerdos, expandir su influencia en otras regiones, pero el acuerdo comercial no resuelto de 20 años con Mercosur entra en juego como contraste con las políticas relacionadas con el clima.

Mariana Vázquez, profesora de Integración Regional y Política Internacional de la Universidad de Buenos Aires y ex funcionaria del Mercosur, señaló que, incluso ante un tema ineludible como es la crisis climática, no se debe descuidar el problema de las asimetrías entre regiones para afrontar un acuerdo de esa magnitud.

“Si bien la dimensión geopolítica y el sistema comercial multilateral se han transformado en estos 20 años, las asimetrías y dificultades estructurales en América Latina y el Caribe se han incrementado”, destaca Vázquez. “Los cambios políticos en Argentina, con la llegada de Mauricio Macri como presidente, y en Brasil, con Michel Temer y Jair Bolsonaro, explican los avances del acuerdo con la UE en 2019”.

Para la profesora, el acuerdo profundiza el lugar de los países de América Latina y el Caribe como exportadores de materias primas, algo que ella denomina “primarización”. “Hay una retroalimentación viciosa ya que la primarización está vinculada con el aumento de los lazos comerciales con socios extrarregionales, donde el bloque exporta productos primarios, principalmente a China”.

Según la CEPAL, en 2020 las exportaciones de la región latinoamericana fueron del 70,8%, cifra que, como señala Vázquez, es la más alta desde la creación del Mercosur. Esto se explica por la recuperación acelerada de China, el mayor socio comercial del bloque, durante el primer año de la pandemia del covid-19.

¿Acuerdos ambientales como nuevo proteccionismo?

La ex funcionaria del Mercosur forma parte, con el Observatorio del Sur Global, de un equipo de investigación que ha estado analizando los numerosos estudios que se han realizado durante estas dos décadas sobre el acuerdo entre la UE y Mercosur. El proyecto evaluó 35 estudios utilizando diferentes metodologías, incluidos los encargados por la propia Comisión Europea.

“Estamos realizando un estudio de impacto específico en la provincia de Buenos Aires, la más importante del país en cuanto a economía, industrialización, empleo, etc. Hay consenso en lo que se profundizaría con el acuerdo: ruptura de cadenas regionales, mayor primarización, pérdida de empleo, mayor dependencia productiva y tecnológica, deterioro del dinamismo y, como consecuencia, mayor vulnerabilidad externa ”, enumera.

“Sin negar la relevancia de la crisis ambiental y la urgente necesidad de buscar una respuesta cooperativa global en este sentido, el marco de acuerdos verdes terminaría inscribiendo nuevas normas que, tarde o temprano, se incorporarán al marco legal multilateral, incluso si hoy no es el caso ”, alerta Vázquez.

“Esto conduciría a escenarios de mayor proteccionismo, en este caso verde, mayor expulsión del mercado, dependencia tecnológica para los países periféricos. Esto puede conducir al desarrollo de estas geografías, además del crecimiento económico en sí, la inclusión social, la inestabilidad de los regímenes democráticos ”, concluye.

En este sentido, Sanahuja está de acuerdo. “La forma en que producimos, comercializamos y los requisitos en la UE están cambiando. El gran debate y el desafío es cómo evitar que esto se convierta en un factor de proteccionismo en una generación de normas técnicas que obstaculizan el comercio ”.

En el sentido de cooperación global, la defensa de la democracia aparece como un aspecto transversal. “Las fuerzas de extrema derecha cuestionan lo que llaman globalismo, ya sea Bolsonaro en Brasil, Vox en España u Orbán en Hungría.
El ataque al globalismo es un ataque a las normas multilaterales que amplían nuestros horizontes de progreso en términos de igualdad de género, migración, medio ambiente, derechos humanos. Compartimos este problema, que concierne a la salud de nuestra democracia y al desafío del cambio climático ”
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