Mirada Multipolar | AUKUS: una alianza desestabilizadora

Mirada Multipolar | AUKUS: una alianza desestabilizadora

por Sebastián Tapia

Estados Unidos, el Reino Unido y Australia anunciaron este miércoles un nuevo pacto de seguridad para compartir inteligencia y tecnología avanzada de defensa, con miras a consolidar su política de contención de China en el área del Indo-Pacífico. Sin embargo, tan sólo el anuncio de esta nueva alianza enemistó más a otros aliados interesados en la región. La forma en la que este pacto fue negociado, sumado al desastre causado por la retirada unilateral de Estados Unidos de Afganistán, crea una mayor incertidumbre en sus aliados, especialmente europeos, que comienzan a considerar otras alternativas.

El AUKUS

Esta nueva asociación fue bautizada según el acrónimo en inglés de Australia (A), Reino Unido (UK) y Estados Unidos (US). Fue presentada en un acto oficial por Joe Biden desde Washington, acompañado por videoconferencia por el primer ministro británico, Boris Johnson, y el australiano, Scott Morrison, de quien el presidente estadounidense olvidó su nombre y se refirió como “el tipo de allá abajo”.

Que el mundo anglosajón se reúna para compartir inteligencia en seguridad sobre otros estados, no es algo nuevo. La alianza de los Cinco Ojos (Reino Unido, Estados Unidos, Australia, Canadá y Nueva Zelanda) que viene de la posguerra mundial continúa en actividad, por lo que es extraño que hayan decidido dejar a dos de sus miembros fuera de este nuevo pacto.

Por otro lado, la estrategia estadounidense para contener a China se había centrado en el Quad. Esta asociación de países (India, Japón, Australia y Estados Unidos), con larga data de confrontamiento con China, no había podido materializarse todavía. Curiosamente, debe reunirse la semana que viene en Washington, pero tampoco se ha explicado por qué se dejó a Japón e India afuera del AUKUS. En especial, teniendo en cuenta que India también posee submarinos nucleares, un punto importante en esta alianza.

Bajo el mar

Uno de los puntos más controversiales del acuerdo es la transferencia tecnológica para que Australia construya submarinos de propulsión nuclear por primera vez. De acuerdo al comunicado conjunto:

“Como primera iniciativa de AUKUS, reconociendo nuestra tradición común como democracias marítimas, nos comprometemos con una ambición compartida de apoyar a Australia en la adquisición de submarinos de propulsión nuclear para la Royal Australian Navy.”

El comunicado también deja en claro que sólo la propulsión será nuclear en estos submarinos, no tendrán armamento nuclear. Hasta ahora Estados Unidos solo había compartido su tecnología para desarrollar submarinos con propulsión nuclear con un solo país, el Reino Unido, en 1958. El objetivo de esta transferencia tecnológica es emparejar el escenario naval en el Pacífico con China, cuya flota cuenta con este tipo de submarinos. Desde el diario chino Global Times dejaron en claro que esta acción tendrá repercusiones más fuertes que sólo el enfrentamiento con China:

“Si Washington ayuda a Australia a adquirir submarinos con capacidad nuclear, esto acabará por legalizar la exportación de esta tecnología, con lo que más regiones se verán envueltas en más tensiones, y obtener estos submarinos se convertirá en una tentación universal”

La posesión de submarinos nucleares por parte de Australia también la enfrenta con sus vecinos. La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, afirmó que su país no cambiará su política nuclear ni la prohibición de submarinos de propulsión nuclear.

“La posición de Nueva Zelanda en relación con la prohibición de embarcaciones de propulsión nuclear en nuestras aguas se mantiene sin cambios (…) Ciertamente, los submarinos (de propulsión nuclear) no podrán entrar en nuestras aguas… esa es la postura de todos los partidos”.

La puñalada en la espalda

La adquisición de submarinos nucleares por Australia también afecta la relación de los Estados Unidos y del Reino Unido con otros aliado, debido a los compromisos de la industria naval australiana.

El nuevo pacto habría puesto fin a un acuerdo de Australia con Francia para fabricar submarinos de diseño francés firmado en 2016 por 50.000 millones de dólares australianos. El trato incluía la construcción de 12 submarinos para la Armada australiana por la empresa francesa Naval Group y había llevado un largo tiempo de negociación por la exigencia de Canberra de darle prioridad a la producción local. Ahora, el estado australiano deberá enfrentar multas entre 140 y 400 millones de dólares, dependiendo de qué tan avanzado esté el proyecto en la naviera francesa. Pero no es sólo una cuestión económica, sino de confianza. El canciller francés, Yves Le Drian, definió la situación de la siguiente manera:

“Es realmente una puñalada por la espalda. Habíamos establecido una relación de confianza con Australia, esta confianza ha sido traicionada ”

Como respuesta, Francia retiró sus embajadores en Washington y en Canberra en protesta por el acuerdo AUKUS. Pero no lo hizo todavía con el embajador en Londres. Es probable que lo haga tras la revelación que el acuerdo fue negociado durante la cumbre del G7 en Cornwall, a espaldas del presidente Emmanuel Macron.

Un quiebre en Occidente

El AUKUS parece ser el último quiebre dentro de Occidente entre Europa y el mundo anglosajón. El Brexit, la salida desordenada de Afganistán sin consultar con sus socios europeos y ahora el acuerdo a costa de las industrias francesas pone en cuestión qué tan unida es la OTAN y hasta dónde está dispuesta Europa a acompañar los objetivos estadounidenses. Porque si hay algo de lo que Europa carece, es de objetivos propios en política exterior y defensa.

Poco a poco hay señales de una búsqueda de independencia del liderazgo estadounidense, al menos por algunos países europeos. El completar el gasoducto Nordstream II por parte de Alemania fue un desafío a la provisión de gas licuado estadounidense por barco, mucho más caro, justo en un momento en que los mil metros cúbicos superan los 950 dólares.  Por otro lado, Ursula van der Leyen en su discurso del Estado de la Unión Europea anunció la necesidad de crear una esfera de decisión propia de Europa en cuanto a defensa:

“Por todo lo que antecede, el presidente Macron y yo convocaremos una Cumbre Europea de la Defensa durante la Presidencia francesa del Consejo de la Unión Europea: ha llegado, en definitiva, la hora de que Europa pase a un nuevo nivel.”

Esto retoma varios proyectos franceses y alemanes de crear fuerzas armadas propias de Europa, por fuera de la OTAN, pero manteniendo la colaboración. En cambio, cuando van der Leyen se refirió a la cooperación con Estados Unidos no nombró a la seguridad ni defensa:

“Con los Estados Unidos desarrollaremos nuestra nueva agenda para el cambio global, desde el nuevo Consejo de Comercio y Tecnología a la seguridad sanitaria y la sostenibilidad.”

El contraste

Es importante destacar cómo las iniciativas de asociación dentro del bloque occidental se caracterizan por estar dirigidas contra terceros países, principalmente rondando el área de lo militar. Si bien el primer ministro Boris Johnson declaró en el parlamento que “el AUKUS no tiene la intención de ser adversario de ningún otro poder “, la intención es tan manifiesta que su propia compañera, Theresa May, se vió obligada a cuestionar si el acuerdo obliga al Reino Unido a reaccionar en caso que China ocupe la isla de Taiwán.

Mientras tanto, otras regiones del planeta apuestan a otro tipo de cooperación. Hemos hablado recientemente de los avances en la integración euroasiática, profundizada tras la última reunión de la Organización de Cooperación de Shanghái donde Irán fue admitido como miembro pleno. Incluso en el continente americano, donde la Cumbre de la CELAC concluyó con una declaración de 44 puntos de acuerdo entre 32 países latinoamericanos y del Caribe. Además, se firmaron declaraciones especiales sobre el fin del bloqueo económico sobre Cuba, el tema de las Malvinas o la Cumbrec del Cambio Climátioco Cop26.

Queda cada vez más claro quienes apuestan a un mundo multipolar estable y basado en la cooperación, y quienes apuestan a sabotearlo.

La zanahoria del brexit: daños colaterales

La zanahoria del brexit: daños colaterales

por Amparo Sayago

Cinco años transcurrieron desde la celebración del referéndum donde el 52% de los británicos votó a favor del brexit el pasado 23 de junio del año 2016. Los pronósticos indicaban que poner fin a una relación de casi cinco décadas – Inglaterra ingresó a la Unión Europea en 1973 – no sería una tarea sencilla. Sin embargo, las sucesivas prórrogas interpuestas por el Reino Unido en la forzosa negociación con la UE y una mala jugada del destino, hicieron que el timing en el cual se había previsto la entrada en vigor del Acuerdo de Retirada no pudo ser peor.

El período de transición que oficializó la salida del Reino Unido de la UE coincidió con el pleno apogeo de la segunda ola de contagios producto de la pandemia del COVID-19. Ya es de público conocimiento que, además de los efectos devastadores en términos sanitarios y de vidas humanas perdidas, la pandemia ocasionó una crisis económica global sin precedentes, equiparable al fin de la Segunda Guerra Mundial. El Reino Unido no fue la excepción, el PIB disminuyó en un 9.7% respecto al 2019. A ello se sumaron, a partir del primer día hábil del año del 2021, las nuevas complejidades económicas y sociales producto del divorcio de la UE.

Brexit blando pero problemático

El acuerdo se plasmó en un texto de mil páginas. A pesar del ambiente hostil durante las largas rondas de negociación entre el gobierno británico de Boris Johnson y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, ambas partes optaron por un brexit “blando”. Esto implica un acuerdo de libre comercio donde no existen aranceles sobre los bienes cuando cruzan las fronteras entre el bloque y el Reino Unido. Tampoco se limitó la cantidad de productos destinados al intercambio comercial. Los motivos radican en la interdependencia económica ya que Bruselas representa casi la mitad del comercio exterior británico. El gobierno del Reino Unido indica que el comercio bilateral tuvo un valor US$91 mil millones en 2019. A pesar del euroescepticismo de Johnson, la apuesta por un brexit duro hubiera sido catastrófica. Cabe recordar que dentro del acuerdo, Bruselas ha calculado la deuda que Londres debe pagar 47.500 millones de euros por los compromisos asumidos en el presupuesto de siete años de la Unión Europea.

La imposición de fronteras a principios de este año fue el comienzo de una nueva era. La burocracia produjo costos adicionales en el control administrativo, sanitario y fitosanitario, principalmente aletargando el trabajo de los transportistas. La interrupción en la cadena de producción y distribución británica está afectando en gran medida las exportaciones de alimentos y bebidas a la Unión Europea como consecuencia de la entrada en vigor de las barreras aduaneras del brexit. Durante el primer semestre del año se estimó una reducción del comercio bilateral entre la UE y el Reino Unido en un 20%, con un descenso del 15% en el comercio hacia la UE y una caída del 32% de la importación de productos provenientes del bloque. Los principales bienes afectados fueron la exportación de carne que cayó un 37%, el queso un 34% y la crema de leche un 19%; las pérdidas rondan en los 2 billones de libras.

Si bien, la escasez de mano de obra era un problema preexistente en Inglaterra durante la era pre-pandemia, en los últimos meses se ha agudizado, por un lado, como consecuencia del fin de los confinamientos y la reactivación económica; por el otro, coincidió con la entrada en vigor del acuerdo del brexit. El nudo gordiano de los desabastecimientos es la ausencia de transportistas. Según la asociación de transportadores RHA, actualmente hay unos 300 mil camioneros y faltan alrededor de 100 mil trabajadores en el sector. En particular los conductores de larga distancia que ven como una pérdida realizar el trámite aduanero en la frontera entre Inglaterra y la UE ya que pierden horas de trabajo que no serán remuneradas dado que el salario lo perciben en términos de millas recorridas. También poca oferta de mano de obra en la construcción, la industria de la carne y el sector gastronómico y hotelero. Empresarios cárnicos están contratando presos con permiso especial de salida para trabajar e incluso le han pedido al Ministerio de Justicia una ampliación del cupo permitido.

Con anterioridad al brexit, se calculaba que al menos 3 millones de europeos habitaban suelo británico. El éxodo de no residentes – principalmente de trabajadores provenientes de Europa del Este – ha coadyuvado a la escasez de mano de obra. A partir de este año, los europeos tienen que tramitar un visado especial para trabajar en Inglaterra dificultando la afluencia de extranjeros europeos. La falta de personal ha desembocado en un problema de desabastecimiento en las góndolas que obstaculiza el despegue de la economía pese a la liberación de las restricciones del confinamiento. Los empresarios concuerdan que la faltante de productos en los supermercados podría prolongarse poniendo en peligro la tradicional cena navideña inglesa y podría extenderse hasta por 18 meses. La confederación de industria británica (CBI) alertó del faltante de stock de manufacturas cayó a los niveles de 1983.

Irlanda del Norte en el ojo del huracán

La frontera de Irlanda del Norte es otro conflicto vertebral del brexit, todavía irresuelto. La firma del Acuerdo de Viernes Santo (Belfast) en 1998 puso fin al histórico conflicto de tres décadas entre los irlandeses unionistas protestantes y los católicos republicanos (más conocido como el IRA); se buscó así, sellar la paz y resguardar la economía entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte, actualmente territorio que forma parte del Gran Bretaña. Para ello, se priorizó el desarme y el no establecimiento de fronteras físicas en los 499 km que unen ambos países. Sin embargo, el brexit puso en entredicho este entendimiento.

En las negociaciones iniciales, Theresa May acordó junto a la Comisión Europea el backstop, un ítem que contemplaba que, en el caso de no llegar a un acuerdo comercial, principalmente respecto a Irlanda, Gran Bretaña mantendría la unión aduanera con UE. Esto le costó el gobierno a May y catapultó a nuevas negociaciones de la mano de Boris Johnson. Downing Street junto con la Comisión Europea finalmente firmó el Protocolo sobre Irlanda e Irlanda del Norte que estipula:

Evitar una frontera física entre Irlanda e Irlanda del Norte, posibilitando así el correcto funcionamiento de la economía de la isla en su totalidad y protegiendo el Acuerdo de Viernes Santo (Belfast) en todas sus dimensiones (…) preserva la integridad del mercado único de mercancías de la UE, junto con todas las garantías que ofrece en cuanto a la protección de los consumidores, la salud pública y la sanidad animal, y la lucha contra el fraude y el contrabando”.

Así, Irlanda del Norte tiene estatus económico como parte de la UE. Esto generó episodios de violencia en las calles por parte de los irlandeses unionistas que se sienten ciudadanos de segunda del Reino Unido. También hay desabastecimientos de productos ingleses en las góndolas de Irlanda del Norte ya que se introdujeron controles fronterizos sobre productos británicos para evitar el tráfico “ilegal” hacia la República de Irlanda. Sin embargo, estos controles nunca se aplicaron completamente ya que Boris Johnson extendió unilateralmente el periodo de gracia pautado para su plena vigencia hasta octubre del 2021. Ahora Reino Unido pide renegociar el acuerdo con amenazas de poner fin al protocolo, a lo cual Bruselas ha respondido que en tal caso, se llevará la disputa al Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

El mito de Global Britain

La narrativa del brexit se impulsó bajó la visión de los líderes conservadores – primero con Theresa May y luego con su sucesor Boris Johnson – bajo el slogan de “Global Britain”. Desde esta perspectiva, eliminar las restricciones de pertenecer al bloque, permitiría generar acuerdos comerciales con otros países del mundo. Algunos analistas ven una conexión entre esta visión y cierta nostalgia por el pasado colonialista, momento en el cual Inglaterra se irguió como potencia hegemónica.

El discurso pro-brexit le sirvió a Boris Johnson para legitimarse como Primer Ministro. Sin embargo, pandemia de por medio, los efectos colaterales como la escasez de mano de obra y el conflicto en Irlanda del Norte pueden ser un arma de doble filo para los tories. El gobierno debe sancionar leyes que permitan resolver los problemas en la cadena de suministros. Resulta imprescindible además lograr un acuerdo respecto al protocolo de Irlanda evitando no tensar las ya frágiles relaciones con la UE. El adverso escenario económico y político hace tambalear la mítica expectativa de la zanahoria del brexit, un asunto medular en el viejo continente que generó gran polarización en la sociedad europea, y particularmente en la británica. El divorcio de la UE es un laberinto cuyo recorrido es largo y presenta grandes desafíos todavía de incierta resolución.

 

Mirada Multipolar | Al mundo lo han partido en dos ¿otra vez?

Mirada Multipolar | Al mundo lo han partido en dos ¿otra vez?

Hace tiempo que se habla de una nueva Guerra Fría o, al menos, de una nueva división bipolar: atlanticistas vs eurasiáticos, liberales vs soberanistas o, según la Estrategia de Seguridad Nacional Provisoria, demócratas vs autócratas. Por un lado, Estados Unidos, el Reino Unido, la Unión Europea, etc., por el otro Rusia, China, Irán, etc. Esta semana, una serie de hechos marcaron más la diferencia entre estos bloques, aumentando la tensión e invalidando el diálogo entre bloques.

Pasando revista en Londres

El 16 de Marzo, el primer ministro británico, Boris Johnson, presentó ante el Parlamento la Revisión Integrada de Seguridad, Defensa, Desarrollo y Relaciones Exteriores. Un documento extenso de 114 páginas, muy elaborado, a diferencia de la Estrategia de Seguridad Nacional Provisoria de Biden, que fue filtrado a la prensa unos días antes. Esta Revisión busca orientar el camino del Reino Unido tras su salida de la Unión Europea, reafirmando su independencia y sus añoranzas de cuando era una potencia hegemónica.

Hay cosas que no cambian, como es la relación especial con Washington: “Estados Unidos seguirá siendo el aliado y socio estratégico más importante del Reino Unido” o el mantenimiento de Alemania y Francia como sus principales aliados en el continente europeo.

Pero hay algo más inmutable en la política exterior británica, que es el imperialismo:

Continuaremos defendiendo la soberanía del Reino Unido sobre las Islas Malvinas, Georgia del Sur y Sandwich del Sur y aseguraremos que los intereses de las 3.500 personas que viven allí estén protegidos de conformidad con el principio de autodeterminación.”

Un principio de autodeterminación que no es el reconocido por Naciones Unidas debido a que se trata de población implantada. El resto de la Revisión deja en claro que poco le importa al Reino Unido esos 3500 habitantes, sino que las colonias británicas sólo sirven como puestos de control estratégicos:

Las fuerzas armadas continuarán disuadiendo y desafiando las incursiones en las aguas territoriales británicas de Gibraltar. Una inversión significativa en las Zonas de la Base Soberana de Chipre garantizará nuestra capacidad para contribuir a la seguridad, con aliados, en el Mediterráneo Oriental. Las fuerzas armadas también mantendrán una presencia permanente en las Islas Malvinas, la Isla Ascensión y el Territorio Británico del Océano Índico;

Como era de esperarse, el gobierno argentino condenó las declaraciones de Boris Johnson sobre la militarización de las islas Malvinas, además de volver a reclamar la soberanía sobre las islas. El comunicado de la Cancillería argentina deja en claro que el tono militarista de Johnson se debe a que, tras el Brexit, las islas Malvinas se encuentran fuera del amparo de la UE:

“Esta situación ocurre además en un contexto de profunda preocupación por parte de quienes creen que el Brexit ha debilitado la posición británica en el mundo y en particular afectados por la exclusión de los territorios de ultramar como Malvinas, Sándwich del Sur y Georgias del Sur y de los espacios marítimos circundantes del tratado de libre comercio con la UE.”

Otra región identificada como importante para los intereses británicos es la del Indo-Pacífico, tal como la llaman los estadounidenses, incluyendo la promesa de desplegar el portaaviones HMS Queen Elizabeth en la zona. No queda claro cuál sería la función de este portaaviones, pues el Reino Unido no forma parte del Quad y mantiene una relación ambigua con China.

Esta Revisión identifica a China como una amenaza sistémica a los intereses británicos, pero a la vez necesaria para el mantenimiento de la economía internacional:

“El hecho de que China sea un estado autoritario, con valores diferentes a los nuestros, presenta desafíos para el Reino Unido y nuestros aliados. China contribuirá más al crecimiento global que cualquier otro país en la próxima década con beneficios para la economía global ”

Claramente la marca como parte del bloque contrario, pero no la declara abiertamente como un enemigo. Incluso a pesar de las diferencias que tiene el Reino Unido con China sobre las reformas políticas en la Región Autónoma de Hong Kong.

Muy diferente es la relación con Rusia, sobre la que sostiene que Rusia sigue siendo la amenaza más grave para nuestra seguridad”. No sólo la señala como la mayor amenaza sobre Europa, sino que también a nivel sistémico.

“Hasta que mejoren las relaciones con su gobierno, disuadiremos y defenderemos activamente contra el espectro completo de amenazas que emanan de Rusia (…) Haremos respetar las reglas y normas internacionales y haremos que Rusia rinda cuentas por sus incumplimientos, trabajando con nuestros socios internacionales. “

Pero el punto más importante de esta Revisión se encuentra en el ámbito nuclear. Con la tradicional hipocresía inglesa, sostiene que:

debemos abordar las crecientes amenazas de estados como Irán, Rusia y Corea del Norte; responder a amenazas emergentes como la adquisición ilícita de tecnologías avanzadas y de doble uso; y reforzar la arquitectura global de lucha contra la proliferación contra las crecientes presiones, configurando su futuro en nuestro interés.

Es decir, culpa a Rusia, Irán y Corea del Norte de la proliferación de armamento nuclear, para más adelante anunciar que aumentará su propio tope de 180 cabezas nucleares a 260.

“En 2010, el Gobierno manifestó su intención de reducir nuestro techo total de existencias de ojivas nucleares de no más de 225 a no más de 180 para mediados de la década de 2020. Sin embargo, en reconocimiento del entorno de seguridad en evolución, incluida la gama en desarrollo de amenazas tecnológicas y doctrinales, esto ya no es posible, y el Reino Unido pasará a un arsenal total de armas nucleares de no más de 260 ojivas.

No sólo admite que va contra la política de desarme nuclear de gobiernos anteriores, sino que incumple el artículo 6 del Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT). De acuerdo al portavoz de Naciones Unidas, Stéphane Dujarric, esto “podría tener un impacto perjudicial en la estabilidad internacional”.

Declaraciones fuertes y desconcertantes

No sólo el Reino Unido amenaza la estabilidad mundial con el aumento de sus armas nucleares, sino los Estados Unidos continúa esta desestabilización al dinamitar la pobre relación que le quedaba con Rusia. En una entrevista para la cadena ABC, el presidente Biden declaró que cree que el presidente Putin es un asesino y que “deberá pagar un precio” por interferir en las elecciones estadounidenses.

La falta de tacto y diplomacia de Biden, sumada a su arrogancia imperial, llevaron a la relación bilateral a su punto más bajo desde la caída de la URSS. Como en los peores momentos de la Guerra Fría, Moscú llamó a consultas a su embajador en Washington. Algunos analistas llaman a cortar del todo los lazos, como para hacerle entender a los estadounidenses que la diplomacia no es un juego unilateral.

Como respuesta, el presidente Putin le deseó salud a Biden y lo desafió a un debate en vivo televisado por internet, mientras celebraba el séptimo aniversario de la reintegración de Crimea y Sebastopol a Rusia. La Casa Blanca no aceptó el desafío, obviamente.

Frío encuentro en Alaska

Las relaciones con China tampoco mejoran. El gobierno estadounidense invitó al gobierno chino a mantener conversaciones en la ciudad de Anchorage, Alaska, para discutir temas de la agenda bilateral. La reunión había sido concertada en un llamado telefónico entre Biden y Xi, con motivo del año nuevo chino.

Lo que debió ser una conversación exploratoria, en la que los estadounidenses jugarían de local y bajo sus propias reglas, fue rápidamente subvertida por la delegación china. La escena fue muy similar a la pelea entre Apollo Creed e Iván Drago en Rocky IV.

Por el lado estadounidense, acudió el secretario de Estado, Antony Blinken, y el asesor de Seguridad Nacional, Jake Sullivan; y por el lado chino, el canciller, Wang Yi, y el responsable del Partido Comunista de China para Asuntos Exteriores, Yang Jiechi.

Para entender el tono de las conversaciones, veremos algunos extractos de los discursos de apertura:

Secretario de Estado, Antony Blinken:

La alternativa a un orden basado en reglas es un mundo en el que la fuerza es lo correcto y los ganadores se llevan todo, y ese sería un mundo mucho más violento e inestable para todos nosotros. Hoy, tendremos la oportunidad de discutir las prioridades clave, tanto nacionales como globales, para que China pueda comprender mejor las intenciones y el enfoque de nuestra administración.

También discutiremos nuestras profundas preocupaciones con las acciones de China, incluso en Xinjiang, Hong Kong, Taiwán, los ciberataques a Estados Unidos y la coerción económica hacia nuestros aliados. Cada una de estas acciones amenaza el orden basado en reglas que mantiene la estabilidad global. Es por eso que no son meramente asuntos internos y por eso sentimos la obligación de plantear estos problemas aquí hoy.

Dije que la relación de Estados Unidos con China será competitiva donde debería ser, colaborativa donde pueda ser, contradictoria donde deba ser.

Asesor de Seguridad Nacional, Jake Sullivan:

Hoy dejaremos en claro que nuestra principal prioridad por parte de Estados Unidos es garantizar que nuestro enfoque en el mundo y nuestro enfoque hacia China beneficien al pueblo estadounidense y protejan los intereses de nuestros aliados y socios. No buscamos conflictos, pero damos la bienvenida a la competencia dura y siempre defenderemos nuestros principios, nuestra gente y nuestros amigos.

El canciller, Wang Yi:

China ha logrado logros decisivos e importantes avances estratégicos en la lucha contra el COVID-19, y hemos logrado una victoria total para poner fin a la pobreza absoluta en China. El PIB per cápita de China es solo una quinta parte del de Estados Unidos, pero hemos logrado acabar con la pobreza absoluta para todas las personas en China. Y esperamos que otros países, especialmente los países avanzados, realicen esfuerzos similares en este sentido. 
(…)
Lo que China y la comunidad internacional siguen o defienden es el sistema internacional centrado en las Naciones Unidas y el orden internacional sustentado por el derecho internacional, no lo que defienden un pequeño número de países del llamado orden internacional basado en reglas.
(…)
No creemos en invadir mediante el uso de la fuerza, o derrocar a otros regímenes por diversos medios, o masacrar a la gente de otros países, porque todo eso solo causaría confusión e inestabilidad en este mundo. Y al final del día, todos esos no servirían bien a los Estados Unidos.
(…)
Y con Xinjiang, Tíbet y Taiwán, son una parte inalienable del territorio de China. China se opone firmemente a la interferencia de Estados Unidos en los asuntos internos de China. Hemos expresado nuestra firme oposición a tal interferencia y tomaremos medidas firmes en respuesta.

En materia de derechos humanos, esperamos que a Estados Unidos le vaya mejor en materia de derechos humanos. China ha hecho un progreso constante en los derechos humanos.
(…)
Los propios Estados Unidos no representan la opinión pública internacional, ni tampoco lo hace el mundo occidental.”

Yang Jiechi:

China insta a la parte estadounidense a abandonar por completo la práctica hegemónica de interferir deliberadamente en los asuntos internos de China. Este ha sido un problema de larga data y debería cambiarse. Es hora de que cambie.
(…)
Sin embargo, el otro día, antes de nuestra partida, Estados Unidos aprobó estas nuevas sanciones. Se supone que esta no es la forma en que uno debe recibir a sus invitados, y nos preguntamos si esta es una decisión tomada por Estados Unidos para tratar de obtener alguna ventaja en el trato con China, pero ciertamente esto está mal calculado y solo refleja la vulnerabilidad y la debilidad dentro de los Estados Unidos. Y esto no alterará la posición de China ni resolverá esos problemas.

Las conversaciones no parecen haber comenzado con el pie derecho y dudosamente lleven a un buen puerto. En el mejor de los casos, se podrá arreglar algunas condiciones para suavizar la competencia económica. Pero dudo que Blinken logre que China siga el juego diplomático estadounidense, como presionar a Corea del Norte para que abandone sus armas nucleares. Mucho menos ahora que el socio británico anuncia la expansión de su arsenal nuclear.

Consecuencias

La pregunta que surge de todo esto es: ¿cómo grandes potencias como EEUU y el Reino Unido no pueden discutir sus diferencias con otras como China y Rusia? De acuerdo a Patrick Armstrong, el diálogo no es posible porque detrás de esa fachada democrática y liberal hay una verdadera incapacidad para imaginar, comprender, aceptar o tolerar la diferencia.

Esa línea trazada por el gobierno de Biden entre “Demócratas y Autócratas”, tan similar a aquella de “Civilización y Barbarie”, impide que los miembros de un bando discutan con el otro. Y eso, sólo sirve para homogeneizar al grupo contrario. Por eso, después de la reunión en Alaska, el gobierno chino recibirá la visita del canciller ruso, Sergei Lavrov. Y en ese caso sí se discutirá sobre verdadera cooperación e integración.

Mirada Multipolar | Davos y el problema de la distribución

Mirada Multipolar | Davos y el problema de la distribución

por Sebastián Tapia

La pandemia de la COVID-19 impidió la tradicional reunión de millonarios y políticos mundiales en la ciudad suiza de Davos para una nueva edición del Foro Económico Mundial. Sin embargo, el encuentro se realizó de manera virtual, así como en Noviembre se realizó el G20, la Asamblea General de la ONU y prácticamente todo foro multilateral internacional. Además del tradicional tema económico, en el que se destaca el cómo organizar la economía mundial post pandemia, un tema recurrente en las exposiciones fue el de la distribución de la vacuna contra la COVID-19.

China abierta al mundo

La primer presentación de un líder mundial en esta edición virtual del Foro fue la de Xi Jinping, presidente de la República Popular China. En su discurso defendió la función de los organismos multilaterales, llamó a desechar la mentalidad de Guerra Fría, a disminuir la brecha en el desarrollo entre naciones y a construir una comunidad de futuro compartido de la Humanidad.

En cuanto a la vacuna, sostuvo la posición que ha mantenido China desde el comienzo de la pandemia: la vacuna debe ser de libre acceso para todos. Xi dijo:

“Hemos de fortalecer especialmente la cooperación en la investigación, el desarrollo, la producción y la distribución de las vacunas para que sean bienes públicos globales accesibles y asequibles para todos los pueblos. China ya ha ofrecido asistencia antiepidémica a más de 150 países y 13 organizaciones internacionales. Hemos enviado 36 grupos de expertos médicos a los países en necesidad. Apoyamos y tomamos activa parte en la cooperación internacional en vacunas. China seguirá compartiendo nuestras experiencias provechosas sobre el control antiepidémico con los demás países del mundo, dando ayuda dentro de nuestro alcance a los países y regiones vulnerables, y trabajando por una mayor accesibilidad y asequibilidad de las vacunas en los países en desarrollo, para aportar nuestra contribución al pronto y definitivo triunfo de la lucha global contra la COVID-19.”

China ya lleva vacunado más de 22 millones de personas, tanto con la vacuna de Sinovac como las de Sinopharma, y ha exportado sus vacunas a Indonesia, Emiratos Árabes Unidos y Turquía. Mexico, Camboya, Myanmar, Laos, Tailandia, Vietnam, Afganistán y Malasia también serán destino de las vacunas chinas.

Europa no recibe lo pedido

Angela Merkel también se mencionó el tema en su exposición desde una posición multilateral. Saludó el primer contrato de la iniciativa COVAX para distribuir vacunas en varios países del tercer mundo y declaró:

“El dinero es una cosa, pero la disponibilidad de la vacuna en las condiciones de su déficit es otra cosa; aquí no se trata de dinero, sino de una distribución justa”

Esta justicia no sólo es en nombre del Tercer Mundo al que hay que ayudar, sino también para la Unión Europea que no cree que esté recibiendo su parte justa de las vacunas.

A diferencia de China, que cuenta con varias vacunas desarrolladas localmente, la Unión Europea depende de la importación de la vacuna. Los candidatos vacunales europeos todavía están en etapas de pruebas, mientras que las vacunas estadounidenses de Pfizer/BioNTech y Moderna fueron aprobadas para ser usadas en el territorio de la UE. Además Bruselas promovió la compra en conjunto para todos sus miembros, aprovechando la importancia de su mercado interno.

Esto que hubiera sido un punto a favor en una negociación tradicional, se presenta ahora como una debilidad del bloque europeo al forzar la dependencia de 28 países a la voluntad de dos empresas privadas. Pfizer anunció el 15 de Enero que no podrá cumplir con sus obligaciones de entrega de vacunas a Europa, debido a que su planta en Bélgica está modernizando el proceso de producción. La semana siguiente, el laboratorio AstraZeneca, que desarrolló la vacuna junto a la universidad británica de Oxford, anunció que debido a un problema en la producción va a entregar menos dosis de las acordadas a la Unión Europea. La vacuna todavía no había sido aprobada por la Agencia Europea del Medicamento, pero se da por hecho que a fines de Enero lo sería. El contrato entre la UE y AstraZeneca es por más de 100 millones de dosis.

Estas demoras no fueron bien aceptadas por la Unión Europea. En el Foro Económico Mundial a jefa de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dijo

“Europa invirtió miles de millones para ayudar a desarrollar las primeras vacunas del mundo contra el COVID-19. (…) Y ahora, las empresas deben cumplir con sus compromisos”

Algunos pocos acaparan la producción

De acuerdo a Our World in Data, Estados Unidos está liderando la vacunación con casi 25 millones de dosis dadas. Pero además se ha asegurado la provisión, tanto de Pfizer como de Moderna, para toda su población. Además de la fuerte inversión realizada por el gobierno de Trump en su Operación Warp Speed para el desarrollo de la vacuna, Biden acaba de firmar un contrato por 200 millones de dosis más. Teniendo en cuenta el problema logístico de mantener la vacuna de Pfizer a -70°C, la mayoría de la producción queda en este país.

Israel es otro destino que se aseguró la provisión de Pfizer rápidamente por haber negociado al principio. Esto le permitió llevar la delantera en la vacunación de manera proporcional, cubriendo ya al 50% de su población.

El Reino Unido cuenta con la misma prioridad para AstraZeneca que los EEUU para Pfizer. El haber invertido en su desarrollo y autorizado velozmente la vacuna hace que las entregas sean prioritarias antes que a la Unión Europea. El ministro británico, Michael Gove, aseguró que la prioridad de la producción de AstraZeneca es para el sistema de salud público británico (NHS) y que no serán exportadas a la UE, a pesar que se diera a conocer que el Reino Unido cuenta con una cantidad de dosis más que suficiente para este año.

No es de extrañar que EEUU y el Reino Unido utilicen su peso económico para acelerar sus campañas de vacunación. Al fin y al cabo, son los países desarrollados que peor ha impactado la COVID-19. Estados Unidos sobrepasando los 26 millones de casos y 442.000 muertes y el Reino Unido con 3.7 millones de casos y más de 100.000 muertes.

La Europa disidente

No toda Europa está de acuerdo con el programa de vacunación de la Unión Europea. Hungría, que suele estar en desacuerdo con Bruselas, aprobó unilateralmente dos vacunas: la de AstraZeneca y la Sputnik V. Incluso ya acordó la entrega de esta última con el gobierno ruso. Esta opción alternativa húngara pronto podría ser una más del menú europeo, si la UE logra dejar de lado su sentimiento antirruso. Como un primer paso, Angela Merkel se ofreció de mediadora para lograr la aprobación de la Sputnik V por la agencia europea.

La necesidad de terminar con la segunda ola de la pandemia de COVID-19 es cada vez mayor en Europa. La resistencia a las medidas de restricción al movimiento aumenta, por ejemplo en los Paises Bajos. Las protestas en contra del toque de queda han dejado locales saqueados, destrozos,  cientos de detenidos e incluso hicieron explotar un puente.

La necesidad del Tercer Mundo

Esta competencia por la rapidez en la entrega de las vacunas entre los países más desarrollados, y mejor equipados para sobrellevar la pandemia, deja de lado a quienes sólo verán las vacunas de lejos.

De acuerdo a Oxfam, hay 67 países en los que sólo podrán vacunar al 10% de su población. Estos países de ingresos bajos y medio-bajos no han podido negociar con las farmaceuticas y sólo dependen de la iniciativa COVAX de Naciones Unidas.

El presidente de Sudáfrica y de la Unión Africana, Cyril Ramaphosa, realizó en el Foro Económico Mundial un pedido:

“Los países ricos del mundo salieron y adquirieron grandes dosis (…) Algunos incluso adquirieron hasta cuatro veces más de lo que necesita su población excluyendo a otros países (…) Nos preocupa el nacionalismo de las vacunas (…) Los países ricos del mundo se están aferrando a estas vacunas y nosotros decimos: liberen el exceso de vacunas que han pedido y acumulado”

Sudáfrica es el país africano más golpeado por la COVID-19, con 1,4 millones de casos y más de 40.000 muertes.

Algunos esfuerzos

Exponiendo en el Foro Económico Mundial, ministro de Finanzas saudí, Mohammed Jadaan, anunció:

“Arabia Saudí sostiene negociaciones con muchas compañías fabricantes de vacunas contra el coronavirus con el fin de suministrarlas a los países de bajos ingresos, como Yemen y varios Estados africanos”

Si bien no aclaró cuáles son los Estados africanos que ayudará, y se sobreentiende que el Yemen al que ayudará es el mismo que ocupa su ejército en la guerra contra los Houthis, es una demostración de ayuda internacional que no han presentado potencias más grandes.

Otro líder que llamó a ayudar en la vacunación a los países menos desarrollados fue el presidente de Rusia, Vladimir Putin. En su exposición en el Foro Económico Mundial dijo:

“Es esencial unirnos y coordinar los esfuerzos del mundo para contrarrestar el contagio del virus y hacer la tan necesitada vacuna más accesible. Necesitamos ayudar a los países que necesitan apoyo, incluyendo a las naciones africanas. Me refiero a aumentar la esacala de testeo y vacunaciones.
Vemos que hoy en día la vacunación es accesible, principalmente a las personas de los países desarrollados. Mientras tanto, millones de personas en el mundo carecen de la esperanza de esta protección. En la práctica, esta inequidad puede crear una amenaza común porque, es bien sabido y se ha dicho muchas veces, que alargará la epidemia y continuarán los caldos de cultivos sin control. La epidemia no tiene fronteras.”

Ya sea por motivos altruístas o egoístas, la ayuda internacional es necesaria para terminar con la pandemia. La discusión ahora pasa por a quién se ayuda primero. Si los países desarrollados deben inmunizarse primero para luego asistir a los no desarrollados, o si encontramos una manera más equitativa que le permita a los países no desarrollados poder evitar un mayor golpe económico de la pandemia.

Una pandemia que según la OIT ha causado cuatro veces más despidos que la crisis del 2009.

Y aquí vemos la misma distinción que se ve en la economía y la política. Un bloque conformado por EEUU, el Reino Unido y la Unión Europea, concentrados en salvarse ellos mismos primero – compitiendo entre ellos inclusive. Por otro vemos a China, Rusia y otras potencias menores tratando de reorganizar el mundo para una mejor distribución.