Mirada Multipolar | Davos y el problema de la distribución

por Sebastián Tapia

La pandemia de la COVID-19 impidió la tradicional reunión de millonarios y políticos mundiales en la ciudad suiza de Davos para una nueva edición del Foro Económico Mundial. Sin embargo, el encuentro se realizó de manera virtual, así como en Noviembre se realizó el G20, la Asamblea General de la ONU y prácticamente todo foro multilateral internacional. Además del tradicional tema económico, en el que se destaca el cómo organizar la economía mundial post pandemia, un tema recurrente en las exposiciones fue el de la distribución de la vacuna contra la COVID-19.

China abierta al mundo

La primer presentación de un líder mundial en esta edición virtual del Foro fue la de Xi Jinping, presidente de la República Popular China. En su discurso defendió la función de los organismos multilaterales, llamó a desechar la mentalidad de Guerra Fría, a disminuir la brecha en el desarrollo entre naciones y a construir una comunidad de futuro compartido de la Humanidad.

En cuanto a la vacuna, sostuvo la posición que ha mantenido China desde el comienzo de la pandemia: la vacuna debe ser de libre acceso para todos. Xi dijo:

“Hemos de fortalecer especialmente la cooperación en la investigación, el desarrollo, la producción y la distribución de las vacunas para que sean bienes públicos globales accesibles y asequibles para todos los pueblos. China ya ha ofrecido asistencia antiepidémica a más de 150 países y 13 organizaciones internacionales. Hemos enviado 36 grupos de expertos médicos a los países en necesidad. Apoyamos y tomamos activa parte en la cooperación internacional en vacunas. China seguirá compartiendo nuestras experiencias provechosas sobre el control antiepidémico con los demás países del mundo, dando ayuda dentro de nuestro alcance a los países y regiones vulnerables, y trabajando por una mayor accesibilidad y asequibilidad de las vacunas en los países en desarrollo, para aportar nuestra contribución al pronto y definitivo triunfo de la lucha global contra la COVID-19.”

China ya lleva vacunado más de 22 millones de personas, tanto con la vacuna de Sinovac como las de Sinopharma, y ha exportado sus vacunas a Indonesia, Emiratos Árabes Unidos y Turquía. Mexico, Camboya, Myanmar, Laos, Tailandia, Vietnam, Afganistán y Malasia también serán destino de las vacunas chinas.

Europa no recibe lo pedido

Angela Merkel también se mencionó el tema en su exposición desde una posición multilateral. Saludó el primer contrato de la iniciativa COVAX para distribuir vacunas en varios países del tercer mundo y declaró:

“El dinero es una cosa, pero la disponibilidad de la vacuna en las condiciones de su déficit es otra cosa; aquí no se trata de dinero, sino de una distribución justa”

Esta justicia no sólo es en nombre del Tercer Mundo al que hay que ayudar, sino también para la Unión Europea que no cree que esté recibiendo su parte justa de las vacunas.

A diferencia de China, que cuenta con varias vacunas desarrolladas localmente, la Unión Europea depende de la importación de la vacuna. Los candidatos vacunales europeos todavía están en etapas de pruebas, mientras que las vacunas estadounidenses de Pfizer/BioNTech y Moderna fueron aprobadas para ser usadas en el territorio de la UE. Además Bruselas promovió la compra en conjunto para todos sus miembros, aprovechando la importancia de su mercado interno.

Esto que hubiera sido un punto a favor en una negociación tradicional, se presenta ahora como una debilidad del bloque europeo al forzar la dependencia de 28 países a la voluntad de dos empresas privadas. Pfizer anunció el 15 de Enero que no podrá cumplir con sus obligaciones de entrega de vacunas a Europa, debido a que su planta en Bélgica está modernizando el proceso de producción. La semana siguiente, el laboratorio AstraZeneca, que desarrolló la vacuna junto a la universidad británica de Oxford, anunció que debido a un problema en la producción va a entregar menos dosis de las acordadas a la Unión Europea. La vacuna todavía no había sido aprobada por la Agencia Europea del Medicamento, pero se da por hecho que a fines de Enero lo sería. El contrato entre la UE y AstraZeneca es por más de 100 millones de dosis.

Estas demoras no fueron bien aceptadas por la Unión Europea. En el Foro Económico Mundial a jefa de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dijo

“Europa invirtió miles de millones para ayudar a desarrollar las primeras vacunas del mundo contra el COVID-19. (…) Y ahora, las empresas deben cumplir con sus compromisos”

Algunos pocos acaparan la producción

De acuerdo a Our World in Data, Estados Unidos está liderando la vacunación con casi 25 millones de dosis dadas. Pero además se ha asegurado la provisión, tanto de Pfizer como de Moderna, para toda su población. Además de la fuerte inversión realizada por el gobierno de Trump en su Operación Warp Speed para el desarrollo de la vacuna, Biden acaba de firmar un contrato por 200 millones de dosis más. Teniendo en cuenta el problema logístico de mantener la vacuna de Pfizer a -70°C, la mayoría de la producción queda en este país.

Israel es otro destino que se aseguró la provisión de Pfizer rápidamente por haber negociado al principio. Esto le permitió llevar la delantera en la vacunación de manera proporcional, cubriendo ya al 50% de su población.

El Reino Unido cuenta con la misma prioridad para AstraZeneca que los EEUU para Pfizer. El haber invertido en su desarrollo y autorizado velozmente la vacuna hace que las entregas sean prioritarias antes que a la Unión Europea. El ministro británico, Michael Gove, aseguró que la prioridad de la producción de AstraZeneca es para el sistema de salud público británico (NHS) y que no serán exportadas a la UE, a pesar que se diera a conocer que el Reino Unido cuenta con una cantidad de dosis más que suficiente para este año.

No es de extrañar que EEUU y el Reino Unido utilicen su peso económico para acelerar sus campañas de vacunación. Al fin y al cabo, son los países desarrollados que peor ha impactado la COVID-19. Estados Unidos sobrepasando los 26 millones de casos y 442.000 muertes y el Reino Unido con 3.7 millones de casos y más de 100.000 muertes.

La Europa disidente

No toda Europa está de acuerdo con el programa de vacunación de la Unión Europea. Hungría, que suele estar en desacuerdo con Bruselas, aprobó unilateralmente dos vacunas: la de AstraZeneca y la Sputnik V. Incluso ya acordó la entrega de esta última con el gobierno ruso. Esta opción alternativa húngara pronto podría ser una más del menú europeo, si la UE logra dejar de lado su sentimiento antirruso. Como un primer paso, Angela Merkel se ofreció de mediadora para lograr la aprobación de la Sputnik V por la agencia europea.

La necesidad de terminar con la segunda ola de la pandemia de COVID-19 es cada vez mayor en Europa. La resistencia a las medidas de restricción al movimiento aumenta, por ejemplo en los Paises Bajos. Las protestas en contra del toque de queda han dejado locales saqueados, destrozos,  cientos de detenidos e incluso hicieron explotar un puente.

La necesidad del Tercer Mundo

Esta competencia por la rapidez en la entrega de las vacunas entre los países más desarrollados, y mejor equipados para sobrellevar la pandemia, deja de lado a quienes sólo verán las vacunas de lejos.

De acuerdo a Oxfam, hay 67 países en los que sólo podrán vacunar al 10% de su población. Estos países de ingresos bajos y medio-bajos no han podido negociar con las farmaceuticas y sólo dependen de la iniciativa COVAX de Naciones Unidas.

El presidente de Sudáfrica y de la Unión Africana, Cyril Ramaphosa, realizó en el Foro Económico Mundial un pedido:

“Los países ricos del mundo salieron y adquirieron grandes dosis (…) Algunos incluso adquirieron hasta cuatro veces más de lo que necesita su población excluyendo a otros países (…) Nos preocupa el nacionalismo de las vacunas (…) Los países ricos del mundo se están aferrando a estas vacunas y nosotros decimos: liberen el exceso de vacunas que han pedido y acumulado”

Sudáfrica es el país africano más golpeado por la COVID-19, con 1,4 millones de casos y más de 40.000 muertes.

Algunos esfuerzos

Exponiendo en el Foro Económico Mundial, ministro de Finanzas saudí, Mohammed Jadaan, anunció:

“Arabia Saudí sostiene negociaciones con muchas compañías fabricantes de vacunas contra el coronavirus con el fin de suministrarlas a los países de bajos ingresos, como Yemen y varios Estados africanos”

Si bien no aclaró cuáles son los Estados africanos que ayudará, y se sobreentiende que el Yemen al que ayudará es el mismo que ocupa su ejército en la guerra contra los Houthis, es una demostración de ayuda internacional que no han presentado potencias más grandes.

Otro líder que llamó a ayudar en la vacunación a los países menos desarrollados fue el presidente de Rusia, Vladimir Putin. En su exposición en el Foro Económico Mundial dijo:

“Es esencial unirnos y coordinar los esfuerzos del mundo para contrarrestar el contagio del virus y hacer la tan necesitada vacuna más accesible. Necesitamos ayudar a los países que necesitan apoyo, incluyendo a las naciones africanas. Me refiero a aumentar la esacala de testeo y vacunaciones.
Vemos que hoy en día la vacunación es accesible, principalmente a las personas de los países desarrollados. Mientras tanto, millones de personas en el mundo carecen de la esperanza de esta protección. En la práctica, esta inequidad puede crear una amenaza común porque, es bien sabido y se ha dicho muchas veces, que alargará la epidemia y continuarán los caldos de cultivos sin control. La epidemia no tiene fronteras.”

Ya sea por motivos altruístas o egoístas, la ayuda internacional es necesaria para terminar con la pandemia. La discusión ahora pasa por a quién se ayuda primero. Si los países desarrollados deben inmunizarse primero para luego asistir a los no desarrollados, o si encontramos una manera más equitativa que le permita a los países no desarrollados poder evitar un mayor golpe económico de la pandemia.

Una pandemia que según la OIT ha causado cuatro veces más despidos que la crisis del 2009.

Y aquí vemos la misma distinción que se ve en la economía y la política. Un bloque conformado por EEUU, el Reino Unido y la Unión Europea, concentrados en salvarse ellos mismos primero – compitiendo entre ellos inclusive. Por otro vemos a China, Rusia y otras potencias menores tratando de reorganizar el mundo para una mejor distribución.

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