Una “Cumbre de la Democracia” sin China ni Rusia

Una “Cumbre de la Democracia” sin China ni Rusia

por Gustavo Girado para La Ruta China

La administración Biden convocó a una “Cumbre por la Democracia” para el 9 y 10 de diciembre de la que participarán 110 países. ¿Qué lugar tiene esta cumbre en la estrategia geopolítica norteamericana?

En las últimas horas las agencias de noticias más importantes han dado cuenta de un evento convocado por la administración estadounidense, dado en llamar “Cumbre por la Democracia”, a realizarse en forma virtual y para el cual ha invitado a una serie de “participantes”. En breve se explican las comillas. El encuentro será virtual y tendrá a lugar el 9 y 10 de diciembre. Según se anunció oficialmente, será un espacio para que dialoguen entre sí los líderes y puedan anunciar diversos compromisos e iniciativas que sean funcionales a la defensa del sistema democrático. Pero no estarán todos los líderes, como tampoco todos los países. Desde el mismo instante en que la convocatoria se hizo pública, llamó la atención que de los casi dos centenares de economías reconocidas por la ONU, solamente hayan sido invitadas algo más que la mitad. Por supuesto, se puso la atención inmediatamente sobre los ausentes, más que en los invitados (que serían 110 en total). Las líneas que siguen son un intento de especular sobre ciertas ausencias y presencias.

Por ejemplo así como China no fue invitada, al igual que Rusia, aquella expresó su firme oposición a la decisión de invitar a la autoridad que gobierna Taiwán, invitación que constituye un movimiento provocador que desafía la soberanía de China ya que se trata de una invitación oficial emitida por el Departamento de Estado de Estados Unidos. Pero no solamente aparecen esos gestos políticos. La lista de convocados y, más importante, la de no convocados, pone en evidencia que no es precisamente la vigencia de valores democráticos el eje convocante: las agencias de prensa destacan que hay aliados árabes tradicionales como Egipto, Arabia Saudita, Jordania, Qatar o Emiratos Árabes Unidos, que no aparecen invitados, así como tampoco Venezuela, Cuba y Nicaragua, además de China y Rusia, que son los no-invitados de lujo. El hecho de que tampoco aliados regionales como Singapur o Bolivia, que hace poco celebrara elecciones, despeja dudas sobre lo interesado de la convocatoria norteamericana.

Para el caso chino, en efecto y en un delicado equilibrio diplomático, la convocatoria al encuentro virtual fue realizada a “participantes” y no a “países”, lo que no parece suficiente para evitar poner en duda la voluntad de la administración Biden de continuar manteniendo la política de “una sola China”, compromiso asumido hace décadas por EE.UU. al momento de promover y alentar la participación de la República Popular China en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ocupando así el lugar de Taiwán (hecho del cual se conmemoró recientemente el aniversario). Al respecto ameritan al menos una serie de consideraciones que podrían poner algo de luz en las razones para que la iniciativa tengas estas características. Por un lado, diversas comisiones del Congreso norteamericano continúan (tal y como lo hicieran en tiempo de Donald Trump) alentando diversas legislaciones ferozmente anti-chinas, sin ambages, y esta convocatoria podría eventualmente poner al Ejecutivo norteamericano del lado del Congreso, alineándose, luego del encuentro virtual ente Xi y Biden, que intentara poner paños fríos sobre una importante cantidad de temas que los tienen enfrentados. Los halcones de ambos partidos, agradecidos.

Por otro, el reverdecer del QUAD (acuerdo político entre EE.UU. Japón, India y Australia) en virtud del sorpresivo armado del AUKUS (acuerdo militar entre Gran Bretaña, Australia y EE.UU.) pone nuevamente los ojos de los analistas en el nuevo perfil de la política de EE.UU. sobre el Pacífico, ostensiblemente pensada para mostrar los dientes y obligar a China a acciones de tipo defensivo. Soslayar a China y Rusia de un encuentro entre “participantes democráticos” no hace sino debilitar aún más los caminos del entendimiento entre algunas de las economías más poderosas del globo, en este caso afectando valores y consideraciones políticas. En todo caso, no es solamente el QUAD lo que ha revivido: la administración Biden revive una vieja práctica como lo es la de promocionar y promover los estándares estadounidenses de democracia a nivel mundial, en suma, un golpe de timón del principal representante de las democracias liberales de occidente, ante la sensible pérdida de hegemonía en algunos sectores.

De todo el entramado, queremos destacar algo en particular, al menos a primera vista, en virtud del mencionado encuentro entre los presidentes, y es que esta invitación es especialmente útil a los intereses de los secesionistas taiwaneses. Entendemos que se corre un serio riesgo de arruinar cualquier posible recuperación de los vínculos entre China y EE.UU., que se estaban pretendiendo más intensos con la idea de “bajar los decibeles” ante la importante serie de encontronazos de diversa índole que vienen manteniendo, y arruinar una mejora potencial en la cooperación entre ambos gigantes. Conocida la especie, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Zhao Lijian, advirtió que “aquellos que jueguen con fuego con las fuerzas de la ‘independencia de Taiwán’ terminarán quemados”, según relatan diversas agencias. Ese discurso permite, claro, anclarlo con una discusión más de fondo, desde donde el portavoz indicó que “la democracia es un valor común de toda la humanidad, no la patente de unos pocos países”, poniendo en evidencia que Estados Unidos utilizaría al sistema democrático como herramienta para avanzar en sus objetivos geoestratégicos.

Cuando la diplomacia norteamericana trabaja en ese sentido, no parece que quiera lograr un equilibrio ya que mientras muestra su voluntad de usar la “Carta Taiwán” todas las veces que lo considere necesario, alentando las divergencias con la República Popular China, simultáneamente alienta a quienes gestionan la isla y pretenden su independencia. Desde la autoridad del partido en el gobierno en Taiwán -DPP- hasta los medios de comunicación de la isla, se refieren insistentemente a la “sólida asociación” entre la isla y Estados Unidos, aunque Biden haya declarado abiertamente que su país no apoya la “independencia de Taiwán” después de su reciente reunión virtual con Xi Jinping. Más contradictorio aún, durante la semana se difundió que el KMT -principal partido de oposición en la isla- se prepara para abrir una oficina de representación en EE.UU., y su presidente, Eric Chu, planea visitar los EE.UU. la próxima primavera. Mensajes más contrarios al interés de la República Popular China, imposible y que tienen incluso una traducción material: el 4 de noviembre pasado los senadores republicanos presentaron un proyecto de ley denominado “Ley de Disuasión de Taiwán”, que pretende otorgar 2 mil millones de dólares anuales en subvenciones y préstamos militares a Taiwán, hasta 2032. Congreso y Ejecutivo norteamericano avanzando en el mismo sentido en rumbo de colisión con el gigante asiático.

Marx y Confucio en el sueño chino de Xi Jinping

Marx y Confucio en el sueño chino de Xi Jinping

por Lucas Villasenin para La Ruta China

El rejuvenecimiento de China está lejos de ser una negación de las principales guías ideológicas que marcaron a su historia. El sueño chino más que grandes rupturas tiene mucho de continuidades y sincretismo entre las distintas tradiciones ideológicas.

En el sueño chino que propone Xi Jinping no deja de haber huellas del marxismo porque haya mucho mercado ni deja de haber huellas de confucianismo por la restauración del legalismo. Según la proyección de los dirigentes chinos el país está en la primera fase del socialismo en la que hay que alcanzar una modernización de la nación. El proyecto comunista no solo sigue estando presente en la liturgia, la simbología de los actos o los museos sino que es parte del horizonte futuro en la mente de quienes planifican destino del país más poblado del mundo.

A diferencia del universalismo que el comunismo adquirió para los seguidores de Marx en los siglos anteriores, los dirigentes chinos asumen que este tiene particularidades chinas. Desde occidente más que dedicarnos a calificar si esto se trata de comunismo o capitalismo deberíamos esforzarnos por entender más a qué hace referencia el proyecto del sueño chino.

Xi Jinping defiende al marxismo en sus tesis más pragmáticas al igual que Mao lo hizo en el pasado. Xi sostuvo en uno de sus primeros discursos como presidente que: “Como sostiene el fundamento principal del marxismo, buscar la verdad desde los hechos es un requerimiento básico de los comunistas chinos para transformar el mundo”. También en su recuperación del marxismo reivindica repetidamente el “principio básico” de la “línea de masas” en la que “el pueblo es el creador de la historia”.

El sueño chino no cae del cielo para Xi o se realiza a partir de las grandes ideas de los gobernantes como sostenía la milenaria tradición del mandato celeste. En diversos mensajes sostiene que la clase trabajadora es la fuerza principal, es la clase dirigente, representa el avance productivo de China y de las relaciones producción. También que el Partido Comunista Chino (PCCh) es la principal fuerza para realizar una sociedad moderadamente prospera y construir el socialismo con características chinas.  La vigencia de una filosofía de la praxis, la defensa de la clase trabajadora como motor de la historia y una arraigada defensa del humanismo son elementos de la tradición marxista que están sumamente presente en las ideas que transmite el líder chino en sus discursos.

La diferencia más marcada de la actual interpretación del marxismo respecto al maoísmo es su relación con el confucianismo. Durante décadas el confucianismo fue entendido como una herejía ideológica del pasado que había que destruir a tal punto que en el periodo de la Revolución Cultural los templos confucianos fueron asediados por los guardias rojos.

El confucianismo era entendido como parte de las tradiciones conservadoras y los valores familiares que se oponían a la modernización del país. El confucianismo era parte del pasado “feudal” que había que erradicar para dar lugar al proyecto comunista. El marxismo, en su interpretación maoísta, siempre fue entendido como una ideología de la modernidad que debía imponerse sobre el conservadurismo confuciano.

En 2011 se produjo un hecho que hubiera sido imposible hace décadas: la instalación de una estatua de Confucio en el frente del Museo Nacional de China a escasos metros del mausoleo de Mao en la plaza Tiananmen. Si bien la estatua fue removida y meses después colocada  en el patio del Museo, Confucio es parte de la reivindicación milenaria de la cultura china por parte de sus principales dirigentes. Tal como sostiene la historiadora Lin Chun el socialismo con características chinas actualmente “tiene deudas con el marxismo humanista y la sabiduría autóctona”.

La reivindicación del confucianismo es una realidad de la ideología que impregna el proyecto del nuevo sueño chino. Actualmente la valorización de la educación y la virtud, vinculados a la capacidad para gobernar, son elementos fundamentales de la revitalización del confucianismo llevada adelante por el PCCh. Este cambio en la mentalidad de la dirigencia china es un cambio sustancial respecto a la forma de selección de dirigentes durante el maoísmo ligada a la fidelidad ideológica.

En la reivindicación confuciana contemporánea se incorporan justamente elementos que no deberían ser antagónicos con el pensamiento marxista que se reivindica. El humanismo, la unidad entre teoría y práctica o el rechazo a las justificaciones extraterrenales son puntos que pueden buscar diálogos entre el marxismo y el confucianismo.

Una coincidencia histórica para nada menor entre ambos legados es que las dos fueron ideología de estado y sirvieron para garantizar el orden y la estabilidad en el país. También se puede sostener que ambas tradiciones de pensamieno fueron concebidas como tradiciones antagónicas con los valores occidentales, liberales y capitalistas.

Más que ceñirnos al dogmatismo, quienes intentamos entender este sincretismo ideológico debemos asumir que en los últimos siglos en el mundo hubo diversas interpretaciones de los textos de Marx, así como en los últimos milenios en China hubo diversas interpretaciones del legado de Confucio.

Durante siglos se intentó distinguir tajantemente el humanismo confuciano del naturalismo taoísta. Pero el especialista en filosofía china Wing-Tsist Chan en el último siglo ofreció una lectura alternativa al sostener que esta distinción radical es equivocada. Según Chan hay paralelismos claros en tanto que la idea de armonía es muy valiosa para ambas filosofías milenarias. Si es posible trazar sincronías entre estas filosofías sería extraño no poder hacerlo con la filosofía heredada de los textos de Marx que ha dado lugar a tantas interpretaciones en tan solo un par de siglos. Actualmente es evidente que en la sociedad armoniosa que propone construir el PCCh convive el marxismo como ideología modernizadora con los valores milenarios del confucianismo.

Es común escuchar hablar de que los comunistas chinos con Deng Xiaoping, desde hace cuatro décadas, abandonaron el dogmatismo marxista para devenir en un pragmatismo que les permitió tener éxitos en un mundo capitalista. Por cierto que el pragmatismo como corriente filosófica tiene diversas expresiones pero en el caso de ese cliché sobre la dirigencia china tiene más que ver con un desconocimiento sobre cómo ellos piensan que con estudios minucioso sobre sus discursos y decisiones. El razonamiento que sostenía (y, aún sostiene) que para que China logre progresos debía abandonar las ideas legadas por Marx o Confucio para avanzar hacia una modernización del país fracasó. En la misma plaza Tiananmen, en los discursos de Xi Jinping o en los logros de la economía china encontramos escenas de la derrota de semejante razonamiento simplista.

La experiencia histórica reciente de China demuestra que el “fin de la historia” propuesto por Francis Fukuyama o el agotamiento de los grandes relatos que defendió Jean-François Lyotard resultan más anacrónicos que las estatuas de Confucio y Marx.

Mirada Multipolar | Nuland en Moscú: una visita con las manos vacías

Mirada Multipolar | Nuland en Moscú: una visita con las manos vacías

por Sebastián Tapia

Hay visitas que son bienvenidas, recibidas con afecto y con cariño, y hay otras que son utilitarias, son recibidas sólo para lograr un fin. La visita de la vice Secretaria de Estado para Asuntos Políticos de los Estados Unidos, Victoria Nuland, a Moscú corresponde efectivamente a la segunda categoría. Por qué es necesaria esta visita y qué estrategias se encuentran detrás.

Gira mundial

La visita de Nuland a Moscú se enmarca en una gira mundial de la vice Secretaria de Estado, siendo Rusia la primer escala de un viaje que incluyó al Líbano y al Reino Unido. La reunión con los funcionarios del gobierno ruso fue pedida por la parte estadounidense, como un gesto de distensión que fue correspondido por Moscú. Ambos negociaron levantar las sanciones económicas personales sobre Nuland, y sobre otro funcionario ruso, para que la reunión pueda tener lugar en la capital rusa. Nuland tenía prohibido entrar al territorio ruso como parte de las sanciones. Cabe destacar que allá es considerada una figura non-grata tras su papel en el euro-maidán ucraniano que terminó en el golpe de Estado a Yanukovich y la posterior guerra civil.

En esta ocasión, la agenda de Nuland no incluía visitas a la oposición o a organizaciones no gubernamentales, posiblemente en un gesto de buena voluntad. En cambio, es más sospechosa su visita al Líbano, donde se reunió con “representantes de la sociedad civil” un día antes de la emboscada a partidarios de Hizbula y Amal en el centro de la ciudad que terminó con 7 muertos. Estos partidos denunciaron la posible influencia estadounidense en el hecho.

Durante su estadía en Moscú de tres días, Nuland se reunió con el vice ministro de exteriores, Sergei Ryabkov, con el jefe de gabinete de la oficina presidencial, Dmitri Kozak, y con el asesor presidencial Yuri Ushakov. 

Resultados

Las reuniones no dejaron acciones concretas como resultado, sino que fueron un paso adelante en el proceso de construcción de confianza comenzado con en el encuentro entre Putin y Biden en Ginebra. De acuerdo al vocero presidencial, Dmitri Peskov:

“No hay que quejarse de que no se alcancen algunos acuerdos importantes de una vez, esto no es posible. Los archivos de nuestras relaciones bilaterales son demasiado vastos, no es posible resolverlos de inmediato, pero, sin duda, esos contactos son necesarios”.

Desde el lado norteamericano, las reuniones fueron vistas como “francas y productivas”  y dejaban un “compromiso para una relación estable y predecible”.

Uno de los principales puntos discutidos con Ryakob fueron las relaciones consulares y diplomáticas. Rusia le prohibe a Estados Unidos contratar personal ruso para sus oficinas, a la vez que ambos mantienen limitadas las cantidad de personal de cada delegación. Los senadores estadounidenses incluso llegaron a proponer la expulsión de 300 diplomáticos rusos del país. Si bien el asunto no fue resuelto en la reunión con Nuland, Ryakob anunció que será tratado en reuniones específicas:

“Estados Unidos no está escuchando nuestras demandas […] Pero, sin embargo, la conversación fue útil. Al menos acordamos intensificar estas discusiones y realizar consultas especializadas. Además, acordamos realizar consultas adicionales en algunas áreas de las relaciones bilaterales aparte de visados ??y trabajo de misiones [diplomáticas] extranjeras “.

Sobre la reunión con Ushakov no hay mucha información, pero siendo quien arregla los encuentros internacionales de Putin, podría tratarse de una nueva reunión cumbre con Biden. Pero no son más que especulaciones, porque no hubo declaraciones tras la reunión.

Tal vez el mayor avance, o el más palpable, haya sido simplemente retórico. El vocero de la embajada estadounidense en Moscú twiteó las declaraciones de Nuland sobre su reunión con Kozak:

“Tuvimos una discusión productiva con Dmitry Kozak sobre nuestros intereses compartidos, junto con los de Ucrania, Francia y Alemania, en la implementación total de los Acuerdos de Minsk y el restablecimiento de la paz, la estabilidad y la soberanía ucraniana en Donbas.”

El reconocimiento de la vigencia de los Acuerdos de Minsk sobre la situación en Ucrania implica que este país debe reconocer la autonomía de las regiones de Donetsk y Lugansk, no así su independencia. El gobierno de Biden está manteniendo una relación bastante fría con Ucrania, desconociendo sus pedidos de ingresar a la OTAN, por lo que podría interpretarse como un paso previo a la presión estadounidense para que se cumplan con los acuerdos. Por otro lado, también es posible que sólo sea una formalidad retórica de reconocer la vigencia de los acuerdos, sin voluntad de hacerlos cumplir.

La estrategia estadounidense

Cabe la posibilidad que esta visita haya sido el primer paso en una reducción de la tensión entre Estados Unidos y Rusia. No es que se vaya a eliminar la enemistad entre ellos, pero el gobierno de Biden puede estar buscando cerrar el enfrentamiento en un flanco para concentrar sus esfuerzos en el “Indo-pacífico”, especialmente en la contención de China.

La implementación efectiva de los acuerdos de Minsk, tal como se firmaron en 2015, podrían resolver el problema territorial ucraniano – salvo Crimea, que es irrenunciable para Rusia – y así reducir tensiones en la región. Facilitaría el ingreso de Ucrania a la OTAN y a UE, a la vez de permitir la normalización de las relaciones entre Rusia y la UE.

Este escenario podría ser la zanahoria que Washington balancea frente a Moscú para debilitar su relación estratégica con Beijing. Pero mucha agua pasó bajo el puente. El escenario actual no es igual al de 2015, cuando esto podría haber funcionado.

La realidad en Eurasia

La desorganizada retirada estadounidense de Afganistán le hizo perder una posición favorable en Eurasia, justo donde se cruzan las zonas de influencia china y rusa. Ahora, es más difícil para Estados Unidos expandir su influencia en la región. Durante el encuentro entre Nuland y Ryakob se discutió el tema de Afganistán. Ryakob reconoció la responsabilidad estadounidense de la crisis afgana, pero se niega a que respondan con elementos militares:

“Estados Unidos y sus aliados tienen la principal responsabilidad entre los actores extranjeros de normalizar la vida en Afganistán, ya que su presencia condujo realmente a la situación actual (…) Reafirmamos enérgicamente la inaceptabilidad de Rusia de cualquier forma de presencia militar estadounidense en los países de Asia Central”.

La intención estadounidense de romper el eje Moscú-Beijing, especialmente a cambio de una mejora de la relación con socios inestables como la UE o el mismo Estados Unidos (donde cualquier otro gesto posterior podría ser respondido con un corte de relaciones), se basa en una subvaluación del estado de la relación entre los gigantes de Eurasia.

El 14 de octubre, en la sesión anual de preguntas y respuestas en el Foro de la Semana de Energía de Rusia, el presidente ruso, Vladimir Putin, definió la intensidad de la relación con China:

“China es nuestro mayor socio comercial y económico … El volumen de comercio entre Rusia y China está aumentando, y superará los 100.000 millones de dólares estadounidenses en los primeros nueve meses de este año”

Estados Unidos se ve complicado en el Pacífico frente a una China que cada día expone más claramente sus intereses y objetivos. En la conmemoración del 110 aniversario de la Revolución de Xinhai, el 9 de Octubre, el presidente de China, Xi Jinping, declaró:

“Lograr la reunificación de la patria por medios pacíficos es lo más acorde con los intereses generales de la nación china, incluidos nuestros compatriotas en Taiwán”

Al día siguiente, la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, respondió que “nadie pueda obligar a Taiwán a tomar el camino que China nos ha trazado”.

Con el aumento de la tensión en el estrecho, uno podría pensar que otros países se mantendrían en silencio, o neutrales, en esta discusión. Sin embargo, Sergei Lavrov, el canciller ruso, dejó en claro la tradicional posición de Rusia:

“Como saben, Rusia al igual que la mayoría de los países en el mundo, considera a Taiwán como parte de la República Popular China. Es por eso que nosotros procederemos así en nuestra política”

No debería sorprender a nadie la declaración. Pero es un tiro por elevación a Estados Unidos, que dice reconocer una sólo China, pero trabaja activamente para mantener la separación entre la China continental y la isla de Taiwán.

Ejemplo efectivo de la cooperación ruso-china a nivel militar son los ejercicios navales realizados en el Mar de Japón hace unos días atrás. Parece poco efectiva la diplomacia de Nuland, prometiendo rebajar las tensiones, cuando los almirantes estadounidenses vuelven a elevar el conflicto, interrumpiendo los ejercicios navales al intentar ingresar al espacio marítimo ruso. 

Las contradicciones entre dichos y acción en la política exterior norteamericana, jugando a hacer la paz y elevar el conflicto a la vez, no sólo provocan más desestabilización en las relaciones entre las grandes potencias, sino que refuerzan el concepto que tienen los rusos sobre ellos. Hace años que en Moscú se describe a los estadounidenses como “nedogovoroposobny”, es decir, que son incapaces de mantener un acuerdo. El kremlin juega el juego del diálogo y los encuentros, pero se prepara para cuando sus “socios occidentales” borran con el codo lo escrito con la mano.

Las revoluciones de color se desvanecen

Las revoluciones de color se desvanecen

por Patrick Armstrong para Strategic Culture

Probablemente la primera “revolución de color” trazada por Estados Unidos fue el derrocamiento del Reino de Hawai en 1893. Las islas hawaianas se habían unido a principios del siglo XIX y eran reconocidas internacionalmente como un país independiente, pero los nativos polinesios habían sido superados en número por forasteros que había adquirido una buena parte de la tierra y la había dedicado al cultivo de azúcar. Estados Unidos era el principal mercado del azúcar, pero cuando los productores nacionales de azúcar persuadieron a Washington de imponer un arancel, los productores de Hawai vieron amenazada su riqueza. El golpe derrocó a la Reina, proclamó una república y unos años más tarde Hawai se convirtió en territorio de Estados Unidos y se salvó el mercado del azúcar. Nada de esto fue declarado abiertamente como justificación, por supuesto: el golpe, como las posteriores “revoluciones de colores”, se llevó a cabo por razones más altisonantes que la mera codicia. Se “descubrió” una amenaza, “la seguridad pública está amenazada, vidas y propiedades están en peligro”, se formó un comité de seguridad, se llevaron a cabo reuniones masivas simuladas. Convenientemente un barco de la armada estadounidense estaba en el puerto y las tropas desembarcaron “para garantizar la seguridad”, etc. La presencia de la armada no fue una coincidencia porque el presidente de los EEUU y el secretario de Estado estaban de acuerdo con la conspiración. El representante diplomático, aunque fingió neutralidad, fue un participante activo. Todo se hizo rápidamente y los golpistas se autoproclamaron como el nuevo gobierno provisional. Total y obviamente falso: no había ningún desorden y el “comité de seguridad pública” estaba formado por los barones del azúcar y sus lacayos, pero se erige como un evento históricamente significativo porque fue el primer intento burdo de algo que se perfeccionará en años posteriores.

Un informe del Congreso de 1894 decidió que todo era perfectamente perfecto, pero un siglo después el Congreso estadounidense aprobó la “resolución de disculpa” por el golpe. ¿Quién puede decir que el orden internacional basado en reglas no es real después de eso? ¿Putin o Xi se han disculpado alguna vez por algo por lo que no se habían disculpado antes?

La “revolución del color” exitosa más reciente ocurrió en Ucrania en 2013-2014. Entran en escena las Organizaciones “No Gubernamentales” – la parte no gubernamental es una mentira pero ciertamente están bien organizadas; preparan el camino. Victoria Nuland, entonces subsecretaria de Estado para Asuntos Europeos y Euroasiáticos, admitió haber gastado cinco mil millones de dólares para “asegurar una Ucrania segura, próspera y democrática”: una suma enorme para un país pobre. (Aquí se aprende lo que ha cambiado desde la “revolución del color” hawaiana 120 años antes: 1) la retórica es más melosa 2) cuesta más. Ella era la John Stevens de la “revolución del color” ucraniana, enviada por el Departamento de Estado estadounidense para repartir el dinero, tomar las decisiones y dirigir la actuación. Y, como demuestra las grabaciones de teléfono, para bloquear la participación de otros, “que se joda la UE”.) Recomiendo tomarse el tiempo para escuchar algunos de los discursos de Nuland para ver cuán dulce se ha vuelto el discurso que encubre estas “revoluciones de color” – democracia, derechos humanos, libertad, reformas, Europa; la caravana de los “valores occidentales” está encadenada al monstruo de la codicia y el poder. Ninguno de estos valores antes estimables es visible en la Ucrania actual; pero los intereses de los ucranianos (o hawaianos) nunca fueron el objetivo de las “revoluciones de color”: los magnates del azúcar querían mantener su entrada en el mercado estadounidense, Washington quería causar problemas a Rusia y la armada estadounidense quería una base en Crimea.

Pero los días de la “revolución del color” parece que se están acabando. Las mecánicas se notan y se contrarrestan. Observe, por ejemplo, el momento en este video de una protesta en Sebastopol cuando el comentarista –que lo había visto antes en el Maidan– señala a las personas cuidadosamente espaciadas, vestidas de rojo para que se reconozcan, dirigiendo la supuesta protesta genuina y espontánea. Los organizadores estaban tratando de hacer de la cuestión de los tártaros de Crimea una causa de lucha. (Me pregunto, por cierto, ¿cuántos consumidores de los medios de “noticias” occidentales piensan que los tártaros son autóctonos?) Recuerdo bien este documental porque fue la primera vez que vi a las personas en el extremo receptor de una “revolución de color” adelantarse a los organizadores; hasta ese momento habían estado reaccionando, siempre mal y demasiado tarde. Pero muchas de las fuerzas de seguridad en Crimea en 2014 habían estado en el Maidan y tuvieron la oportunidad de observar cómo se organiza la “espontaneidad”.

Las autoridades y sus servicios de seguridad se están volviendo proactivos y están utilizando las redes sociales; un buen ejemplo fue la grabación de la reunión de los organizadores de las protestas de Hong Kong con un funcionario de la embajada de Estados Unidos. Y tenemos la grabación de uno de los asociados de Navalny pidiendo dinero a un funcionario de la embajada del Reino Unido; No es, aseguró al funcionario, “una gran cantidad de dinero para las personas que tienen miles de millones en juego”. A veces es fortuito y no es el resultado de la planificación de los servicios de seguridad del objetivo. Un avión civil recibe una (falsa) amenaza de bomba, aterriza según las reglas, uno de los pasajeros es un operativo de la “revolución de colores”, lo arrestan, canta. Todavía hay algo de misterio en la historia de Protasevich, pero la versión occidental ciertamente no es verdadera.

Y cuando se acabó y fracasó, Washington descartó casualmente sus herramientas. ¿Dónde está Yushchenko hoy? Una vez que fue el niño mimado de la “Revolución Naranja” en Kiev, hoy es una no-persona. Saakashvili, reutilizado y fallido nuevamente en Ucrania, se encuentra hoy en prisión en Tbilisi. No se hace ningún escándalo por él. Áñez está en la cárcel, Protasevich olvidado. Hemos visto a muchos salvadores democráticos de tendencia occidental ir y venir en Rusia: Berezovsky, Khodorkovsky y Pussy Riot están en el pasado; hoy es Navalny, pero probablemente haya superado su fecha de caducidad. Solo son accesorios en el teatro de la “revolución del color”.

Y llegamos a otro secreto para superar la “revolución del color”: aguantar. El emperador Alejandro le dijo al embajador francés que los enemigos de Napoleón se habían rendido demasiado pronto; él, por otro lado, iría a Kamchatka si fuera necesario. En cambio, fue a París. Maduro sigue sentado en la oficina presidencial en Caracas, Guaidó se reduce a mendigar; Bruselas ha dejado de fingir, pero Washington se aferra al engaño. Lukashenko permanece. Beijing lo enfrentó en Hong Kong. Por el contrario, en Georgia Shevardnadze (de la “Revolución Rosa“) no estaba dispuesto a usar la fuerza y ??en Kiev Yanukovych (de la “Revolución Naranja” y el Maidan) tampoco estaba dispuesto a usar la fuerza. No, por supuesto que no fueron culpados de todos modos por el aparato de propaganda occidental (que no se avergonzó de llamar “pacíficas” a las escenas en Kiev y Hong Kong y nunca se preguntó de dónde venían todas las tiendas de campaña naranjas). Todo diseñado, por supuesto, para incitar a una reacción violenta de las autoridades que los complacientes medios occidentales considerarían violencia contra manifestantes pacíficos. No es en absoluto lo mismo, por supuesto, en la construcción occidental del orden internacional basado en reglas de “derechos humanos”, que todo lo que está sucediendo en Melbourne, París o Londres. Hasta cierto punto, las “revoluciones de color” son juegos de espera y el gobierno, si se mantiene firme, tiene ciertas ventajas.

Pero probablemente el profiláctico más fuerte contra una “revolución de color” es evitar que comience. Y aquí es necesario expulsar a las Organizaciones “No Gubernamentales” extranjeras antes de que se establezcan. Por supuesto, habrá muchas protestas de Occidente, pero es importante que los objetivos comprendan que su cobertura de prensa en Occidente es y siempre será negativa, sin importar lo que hagan, digan o discutan. Es propaganda, no se supone que se base en hechos. Y a menudo es graciosamente repetitivo: los propagandistas occidentales son demasiado perezosos y desprecian demasiado a su audiencia como para no reciclar los pánicos de ayer. Por ejemplo: ¿recuerdas cuando Rusia pirateó la red eléctrica de Vermont en 2016? esta vez se trata deun presidente chino enojado, Xi Jinping, que cierra las plantas de energía canadienses. A veces es descuidadamente idiota: CNN nos dice que Rusia, China e Irán están pirateando el sistema electoral de Estados Unidos; luego continúa diciendo que a Rusia le gusta Trump y a China le gusta Biden; Por lo tanto, como concluiría Sherlock Holmes, CNN debe creer que Irán decidió el resultado. El objetivo no debe preocuparse por la cobertura occidental: si usted es el objetivo de hoy, toda la cobertura será negativa. Transmita la emoción contemporánea por las “violaciones del espacio aéreo de Taiwán” sin mencionar que un portaaviones británico lidera una flota que navega por aguas que reclama China al mismo tiempo. Los hechos no importan: los Papeles de Panamá eran sobre Putin, excepto que no lo mencionaron y, por lo tanto, deben haber sido de Putin. Los Pandora Papers nos dan la repetición.

Los antiguos éxitos – en los últimos tiempos Ucrania dos veces, Georgia – se están convirtiendo en fracasos: Hong Kong, Venezuela y Bielorrusia. Los objetivos han aprendido a contrarrestar los ataques. Las reglas esenciales para derrotar las “revoluciones de color” son:

  1. Vienen de afuera. Así que elimine a los forasteros y elimine las ONGs extranjeras. Este es probablemente el preventivo más importante: los operadores de la “revolución del color” no tenían obstáculos, por ejemplo, en Ucrania.
  2. Recuerde el consejo de Alexander: no se rinda demasiado pronto. Maduro y Lukashenka siguen ahí. Por no hablar de Rusia, China e Irán.
  3. No tenga miedo de que lo culpen: lo será de todos modos. La máquina de propaganda occidental no está interesada en los hechos.
  4. Sea duro. Hay un ritmo en estas cosas; si los interrumpes, les resultará difícil volver a encarrilarse.
  5. Tenga paciencia, como vimos en Hong Kong, la indignación es en su mayor parte artificial y perderá fuerza.
  6. Aprenda las técnicas de cómo se hacen, esté atento a ellas y contrarréselas.
  7. Y finalmente: el tiempo está de tu lado. Occidente no se está fortaleciendo. Lo que los neoconservadores llaman “el eje de los revisionistas” sí.
Pensar la Unidad Sudamericana hoy | ¿Qué significa hoy pensar en la Unidad Regional en América Latina? Condicionantes y dilemas

Pensar la Unidad Sudamericana hoy | ¿Qué significa hoy pensar en la Unidad Regional en América Latina? Condicionantes y dilemas

El miércoles 29 de Septiembre se llevó adelante el primer diálogo del segundo ciclo de “Pensar la Unidad Sudamericana Hoy”, coordinado por Mariana Vázquez y presentado por el Director del Observatorio del Sur Global, Federico Montero. Los participantes del panel fueron: Maximiliano Reyes Zúñiga, subsecretario para América Latina y el Caribe de los Estados Unidos Mexicanos, Daiana Ferraro, ex coordinadora de la secretaría del MERCOSUR y ex coordinadora adjunta del MERCOSUR por Uruguay, Pablo Vilas, parlamentario del MERCOSUR por Argentina y Amado Boudou, ex vice-presidente y ex ministro de Economía de Argentina.

Podés ver el video completo aquí:

Maximiliano Reyes Zúñiga abrió el debate mediante un mensaje grabado en video, donde destacó la apuesta de México por la CELAC, porque creen que las similaridades de la región deben prevelecer por sobre las diferencias, y recorrió los logros obtenidos durante la presidencia pro-témpore de ese país. Hizo hincapié en los alcanzados en la última reunión como: la creación del fondo CELAC para desastres, el plan de autosuficiencia sanitaria y la Agencia Latinoamericana y Caribeña del Espacio (ALCE). Recordó que los retos de nuestra región no tienen ideologías y nos afectan de igual manera, por lo que destacó que las diferencias ideológicas fueron superadas en la última cumbre de la CELAC, al poder sentar a la misma mesa presidentes que antes no lo habían hecho. Finalmente propuso discutir el sistema interamericano para construir una América latina unida, fuerte y próspera.

El panel continuó con la presentación de Daiana Ferraro, quien reflexionó sobre los objetivos y los condicionantes de la unidad latinoamericana hoy en día. Comenzó por plantear la pregunta: ¿Tiene vigencia la unidad regional de América Latina? ¿Para qué la queremos? 
Ella respondió con tres objetivos que buscamos en la Unidad: El bienestar de la ciudadania, que incluye temas de sustentabilidad social: distribución del ingreso, derechos humanos, tipo de empleo, etc.; La solución pacífica de conflictos, siendo increíble que no haya más espacios para esto a nivel regional; y la autonomía, mediante la cual América Latina necesita para el desarrollo de sus propias políticas y para proyectar algunos principios a escala global. 

Pero hay varios condicionantes en el marco actual. Entre ellos encuentra: la transición hegemónica entre Estados Unidos y China, el paso de la economía centrada en el Atlántico al Pacífico, la aceleración de los cambios económicos, y el resultado de lo que quede de la pandemia. Planteó que la idea de una unidad latinoamericana implica la idea de una comunidad que comparte una visión del mundo y que a partir de ahí se relaciona con el mundo, por lo que es muy importante decidir con quién se vincula esa unidad.

Pablo Vilas continuó con el debate, explicando cómo la idea de una identidad común se vió contrastada con la realidad de los diferentes pueblos del continente, porque no somos tan iguales, pero sí tenemos las mismas necesidades. En pocas palabras:
“no es por amor, sino por espanto que buscamos la unidad”. El momento más plausible de alcanzar esa unidad fue el No al ALCA en 2005, cuando el principal desafío era la unidad de los sectores populares y los trabajadores. Sin embargo, para resistir a la crisis económica de 2009, se dejó de lado los procesos de cooperación con los pueblos hermanos de la región.

Vilas terminó dejando en claro que es desde la diversidad que vamos a lograr construir lo objetivos que nos lleven a la unidad. Recordó que la UNASUR fue una buena experiencia, marcó  un piso, pero no hay que volver a lo mismo, sino hay que buscar nuevas estructuras adecuadas a la realidad actual. 

El último en exponer fue Amado Boudou. Sostuvo que además de preguntarse para qué queremos tener una Patria Grande, es importante dilucidar a quién le sirve la no integración. Comentó que tiene la sensación que a partir de la instauración de la Razón Neoliberal, desaparecieron los seres humanos del análisis político, económico e histórico. Aparece en reemplazo la Economía, y ésta es más importante que los hombres. Recordó que en algún G20, ante el discurso dominante de la libertad de capital y de comercio, hizo la pregunta de por qué no la libertad de movilidad de las personas. La respuesta fue claramente negativa. Esto debido a que la no integración le sirve a las potencias coloniales, que aún existen, y a las oligarquías locales que son los socios de las potencias coloniales. Son las potencias coloniales que crearon las repúblicas puerto, desde donde sacar los productos locales hacia el exterior.

Según Boudou, los mercados ya no son lo que dicen las antiguas teorías liberales, donde se crea valor y se lo distribuye. Los mercados son mecanismos para extraer valor de la ciudadanía para llevárselo a los países centrales. Explicó que gran parte del valor de lo que exportamos, todos nuestros países, sufre la discriminación en la morfología de los mercados. Para los productos primarios, un precio con rentabilidad mínima. Para los servicios necesarios para esa exportación, precios monopólicos u oligopólicos.

Sobre el contexto internacional explicó que la irrupción de China es una gran oportunidad para todos nuestros países. Pero no todo lo que es bueno para China es bueno para nosotros. Estamos en otro tipo de enfrentamiento entre las grandes potencias, pero tan determinante como lo fue la Guerra Fría. En esta nueva situación, estamos en presencia de una guerra entre dos potencias, pero una de ellas está en decadencia. No produce un discurso que pueda entusiasmar a otros países. Necesita cada vez más violencia para sostener su hegemonía. 

El próximo encuentro de “Pensar la Unidad Sudamericana Hoy” tendrá lugar el próximo miércoles 13 de octubre y buscará responder a la pregunta: ¿Hacia dónde va el MERCOSUR?

Mirada Multipolar | Coincidencias y diferencias en la Asamblea General

Mirada Multipolar | Coincidencias y diferencias en la Asamblea General

por Sebastián Tapia

La sesión de apertura de la Asamblea General de Naciones Unidas es un escenario mundial donde cada país expone sus logros y objetivos anuales. La 76° sesión, la de 2021, nos permite ver qué proponen las grandes potencias para el mundo pospandemia. A continuación, veremos las diferencia y coincidencias en los discursos de Joseph Biden y Xi Jinping.

Los discursos

Este fue el primer discurso de Joe Biden a la Asamblea General desde su asunción en Enero. Siendo el país anfitrión, Biden brindó su discurso de manera presencial. En cambio, Xi Jinping se hizo presente en la Asamblea mediante un mensaje grabado en video. El discurso de Xi es más corto y conciso que el de Biden, pero ambos tienen una estructura similar.

Ambos presidentes hicieron incapié en dos grandes problemas globales que afectan a todos los países por igual: el COVID-19 y el cambio climático.

Acciones por la pandemia

Ambos países hicieron gala de los esfuerzos realizados para enfrentar la pandemia hasta ahora y propusieron herramientas para continuar la lucha. En el caso de Biden:

“Y para el futuro, necesitamos crear un nuevo mecanismo para financiar la seguridad sanitaria global que se base en nuestra asistencia para el desarrollo existente, y un Consejo Global de Amenazas a la Salud que esté armado con las herramientas que necesitamos para monitorear e identificar las pandemias emergentes para que podamos tomar medidas inmediatas.
Estados Unidos ya ha invertido más de $ 15 mil millones en la respuesta global de COVID, la respuesta global de COVID. Hemos enviado más de 160 millones de dosis de la vacuna COVID-19 a otros países. Esto incluye 130 millones de dosis de nuestro propio suministro y los primeros tramos de los 500 millones de dosis de la vacuna Pfizer que compramos para donar a través de COVAX.”

Como vemos, la propuesta de un Consejo Global de Amenazas a la Salud sería un nuevo organismo que sobrepase a la Organización Mundial de la Salud, o al menos duplique sus capacidades. Esta es una constante en el discurso de Biden: dice sostener el Sistema de Naciones Unidas, pero continuamente propone alterarlo o desconocerlo.

En el caso de Xi, la apuesta es por mejorar el acceso a las vacunas a través de los métodos ya establecidos.

“La vacunación es nuestra poderosa arma contra COVID-19. En muchas ocasiones he subrayado la necesidad de hacer de las vacunas un bien público mundial y garantizar la accesibilidad y asequibilidad de las vacunas en los países en desarrollo. Una prioridad apremiante es garantizar la distribución justa y equitativa de las vacunas en todo el mundo. China se esforzará por proporcionar un total de dos mil millones de dosis de vacunas al mundo para fines de este año. Además de donar 100 millones de dólares estadounidenses a COVAX, China donará 100 millones de dosis de vacunas a otros países en desarrollo en el transcurso de este año. China continuará apoyando y participando en el rastreo de los orígenes basado en la ciencia a nivel mundial, y se opone firmemente a las maniobras políticas en cualquier forma.”

El cambio climático

Ambos mandatarios coincidieron en la necesidad de reducir emisiones de carbono para evitar el impacto de la actividad humana en el clima.

En cuanto a sus propias metas, Biden recordó que Estados Unidos volvió al Acuerdo de París y anunció una mejora en sus metas:

“En abril, anuncié el nuevo y ambicioso objetivo de los Estados Unidos en virtud del Acuerdo de París de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de los Estados Unidos entre un 50 y un 52 por ciento por debajo de los niveles de 2005 para 2030, mientras trabajamos para lograr una economía de energía limpia con cero emisiones netas. emisiones para 2050.
Y mi administración está trabajando en estrecha colaboración con nuestro Congreso para realizar las inversiones críticas en infraestructura verde y vehículos eléctricos que nos ayudarán a mantener el progreso en casa hacia nuestros objetivos climáticos.”

Para lograr esto y ayudar a otros países a seguir este camino, Biden comentó sobre los esfuerzos que realiza el país para favorecer el crédito para las iniciativas en este sentido:

“En abril, anuncié que Estados Unidos duplicaría nuestro financiamiento público internacional para ayudar a las naciones en desarrollo a enfrentar la crisis climática. Y hoy, me enorgullece anunciar que trabajaremos con el Congreso para duplicar ese número nuevamente, incluso para los esfuerzos de adaptación.
Esto convertirá a Estados Unidos en un líder en finanzas públicas para el clima. Y con nuestro apoyo adicional, junto con un mayor capital privado y otros – de otros donantes, podremos cumplir la meta de movilizar $ 100 mil millones para apoyar la acción climática en las naciones en desarrollo.”

Xi Jinping no se refirió a las acciones propias de su país, sino que propuso vincular los esfuerzos para mitigar el cambio climático con el desarrollo social y económico de los pueblos. Para esto propone una Iniciativa de Desarrollo Global que cuenta con los siguientes puntos:

  • Mantener el compromiso con el desarrollo como prioridad: “Fomentar asociaciones de desarrollo globales que sean más equitativas y equilibradas, forjar una mayor sinergia entre los procesos de cooperación multilateral para el desarrollo y acelerar la implementación de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible”.
  • Mantener el compromiso con un enfoque centrado en las personas. “debemos continuar nuestro trabajo para que la gente tenga un mayor sentido de felicidad, beneficio y seguridad, y logre un desarrollo integral”.
  • Mantenerse comprometido con los beneficios para todos. “Deberíamos preocuparnos por las necesidades especiales de los países en desarrollo. Podemos emplear medios como la suspensión de la deuda y la ayuda para el desarrollo para ayudar a los países en desarrollo”
  • Mantener el compromiso con el desarrollo impulsado por la innovación. “redoblar los esfuerzos para aprovechar los logros tecnológicos para impulsar la productividad y fomentar un entorno abierto, justo, equitativo y no discriminatorio para el desarrollo de la ciencia y la tecnología.”
  • Mantenerse comprometido con la armonía entre el hombre y la naturaleza. “Necesitamos acelerar la transición hacia una economía ecológica y con bajas emisiones de carbono y lograr la recuperación y el desarrollo ecológicos”
  • Mantener el compromiso de acciones orientadas a resultados. “Necesitamos aumentar los aportes al desarrollo, avanzar de manera prioritaria en la cooperación en el alivio de la pobreza, la seguridad alimentaria, la respuesta al COVID-19 y las vacunas, la financiación del desarrollo, el cambio climático y el desarrollo verde, la industrialización, la economía digital y la conectividad”

En cuanto a lo estrictamente medioambiental, Xi anunció los siguientes compromisos:

China se esforzará por alcanzar un pico de emisiones de dióxido de carbono antes de 2030 y lograr la neutralidad de carbono antes de 2060. Esto requiere un trabajo tremendo y haremos todo lo posible para alcanzar estos objetivos. China intensificará el apoyo a otros países en desarrollo en el desarrollo de energía verde y baja en carbono, y no construirá nuevos proyectos de energía a carbón en el extranjero.

Esto último es particularmente interesante, debido a que el 70% de todas las plantas de carbón del mundo construidas actualmente dependen de fondos chinos. Sin dudas, este anuncio generará un cimbronazo en la industria del carbón y ayudará a buscar alternativas más limpias.

Paz y multilateralismo

A diferencia de su antecesor, Donald Trump, el presidente Biden buscó presentarse como un defensor de la paz internacional y del multilateralismo. Sin embargo se movió en una dualidad contínua: negó la necesidad de confrontación internacional, pero marcaba límites y establecía advertencias a otros países.

“Estados Unidos competirá, competirá vigorosamente y liderará con nuestros valores y nuestra fuerza. Defenderemos a nuestros aliados y amigos y nos opondremos a los intentos de países más fuertes de dominar a los más débiles, ya sea mediante cambios territoriales por la fuerza, coacción económica, explotación tecnológica o desinformación. Pero no buscamos, lo diré de nuevo, no buscamos una nueva Guerra Fría o un mundo dividido en bloques rígidos.”

La relación con sus aliados, especialmente europeos, no se encuentra en su mejor momento tras la salida de Afganistán y la formación del AUKUS. Y la promesa de no comenzar una nueva Guerra Fría no parece coincidir con un tópico propio de la política exterior de Biden y que se ve en el resto del discurso: la división entre países autoritarios y países democráticos.

Por ejemplo, hablando de los avances tecnológicos, sólo se propone trabajar con los países “democráticos”:

“A medida que las nuevas tecnologías continúen evolucionando, trabajaremos junto con nuestros socios democráticos para garantizar que los nuevos avances en áreas desde la biotecnología hasta la computación cuántica, 5G, inteligencia artificial y más se utilicen para elevar a las personas, resolver problemas y avanzar. libertad humana: no reprimir la disidencia ni apuntar a las comunidades minoritarias.”

Da por terminada la guerra contra el terrorismo, pero ahora pone el centro en la promoción de la democracia, según promete, sólo por medios diplomáticos:

“Hemos terminado 20 años de conflicto en Afganistán. Y al cerrar este período de guerra implacable, estamos abriendo una nueva era de diplomacia implacable; de utilizar el poder de nuestra ayuda al desarrollo para invertir en nuevas formas de ayudar a las personas en todo el mundo; de renovar y defender la democracia; de demostrar que no importa cuán desafiantes o complejos sean los problemas que vamos a enfrentar, el gobierno por y para la gente sigue siendo la mejor manera de cumplir para toda nuestra gente.”

Esto pone en cuestión por qué es necesario firmar un acuerdo militar como el AUKUS que favorece la difusión de tecnología bélica nuclear. Pero puede sentar las bases para futuras intervenciones en terceros países bajo la excusa de promoción de la democracia. En otro pasaje asegura:

“La gente ha salido a las calles en todas las regiones para exigir que sus gobiernos aborden las necesidades básicas de las personas, les den a todos una oportunidad justa para tener éxito y protejan los derechos que Dios les ha otorgado.
Y en ese coro de voces a través de idiomas y continentes, escuchamos un grito común: un grito de dignidad, simple dignidad. Como líderes, es nuestro deber responder a ese llamado, no silenciarlo.
Estados Unidos se compromete a usar nuestros recursos y nuestra plataforma internacional para apoyar estas voces, escucharlas, asociarse con ellas para encontrar formas de responder que promuevan la dignidad humana en todo el mundo.”

Poco dice de las protestas que sacudieron a Estados Unidos en 2019, como si la situación fue mágicamente resuelta por la elección presidencial. Pero queda claro que justo aquellos que están del lado correcto, del democrático, son aquellos que componen las oposiciones a los gobiernos que no coinciden con Estados Unidos:

“La verdad es: el mundo democrático está en todas partes. Vive en los activistas anticorrupción, los defensores de los derechos humanos, los periodistas, los manifestantes por la paz en el frente de esta lucha en Bielorrusia, Birmania, Siria, Cuba, Venezuela y en todas partes.”

En cambio, Xi mantuvo su línea llamando a la cooperación internacional y reconociendo a la democracia como un valor universal, cuya definición no depende de un sólo país:

“La democracia no es un derecho especial reservado a un país en particular, sino un derecho del que disfrutan las personas de todos los países. Los acontecimientos recientes en la situación mundial muestran una vez más que la intervención militar desde el exterior y la llamada transformación democrática no implican más que daños. Necesitamos defender la paz, el desarrollo, la equidad, la justicia, la democracia y la libertad, que son los valores comunes de la humanidad, y rechazar la práctica de formar pequeños círculos o juegos de suma cero.”

La crítica a las intervenciones militares en nombre de la Democracia toma un nuevo sentido tras el fracaso de 20 años de intervención estadounidense en Afganistán. Para eso, la apuesta de China pasa por el multilateralismo y el diálogo internacional:

“Las diferencias y problemas entre países, difícilmente evitables, deben manejarse mediante el diálogo y la cooperación sobre la base de la igualdad y el respeto mutuo. El éxito de un país no tiene por qué significar el fracaso de otro, y el mundo es lo suficientemente grande como para dar cabida al desarrollo y progreso común de todos los países. Necesitamos buscar el diálogo y la inclusión sobre la confrontación y la exclusión. Necesitamos construir un nuevo tipo de relaciones internacionales basadas en el respeto mutuo, la equidad, la justicia y la cooperación de beneficio mutuo, y hacer lo mejor que podamos para expandir la convergencia de nuestros intereses y lograr la mayor sinergia posible.”

Y para lograr ese diálogo y cooperación, Xi jinping dejó en claro que el único sistema vigente a nivel internacional es el orden establecido por Naciones Unidas:

“En el mundo, solo hay un sistema internacional, es decir, el sistema internacional con las Naciones Unidas en su centro. Existe un solo orden internacional, es decir, el orden internacional sustentado por el derecho internacional. Y solo hay un conjunto de reglas, es decir, las normas básicas que rigen las relaciones internacionales respaldadas por los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.”

Y esta es la principal discusión hoy en día entre las grandes potencias. Mantener el orden internacional multilateral establecido tras la Segunda Guerra Mundial, basado principalmente en la Carta de Naciones Unidas y el Sistema creado a partir de ella, o establecer nuevas reglas según la voluntad propia.

Aquí es Estados Unidos que se posiciona como una potencia revisionista. De acuerdo a Biden, su compromiso es con la misión y los valores de Naciones Unidas – no con su Carta:

“Nuestro enfoque está firmemente arraigado y es plenamente coherente con la misión de las Naciones Unidas y los valores que acordamos cuando redactamos esta Carta. Estos son compromisos que todos asumimos y que todos estamos obligados a respetar.”

Queda claro que juzgar a alguien por su adhesión a valores es más un criterio más laxo y subjetivo que si efectivamente cumple o no con los compromisos escritos en la Carta de Naciones Unidas. Pero no tiene duda en proponer cambios en las áreas en las que ya no se cree que cuente con ventaja. Por ejemplo:

“Buscaremos nuevas reglas de comercio global y crecimiento económico que se esfuercen por nivelar el campo de juego para que no se incline artificialmente a favor de ningún país a expensas de otros y cada nación tiene el derecho y la oportunidad de competir de manera justa.”

 

La transición hegemónica entre Estados Unidos y China se ve claramente reflejada en estos dos discursos. Para China no es necesario alterar el orden internacional, ya que bajo estas reglas creció y se posiciona como el nuevo líder. Sí hay es necesario hacer esfuerzos por mejorar las condiciones de vida y el bienestar de los pueblos dentro de este sistema, para eso hay que trabajar en conjunto con aquellos países que también lo deseen. En cambio, Estados Unidos propone crear nuevas organizaciones, bajo nuevos principios, donde pueda mantener su influencia. Y para ello es necesario mantener una línea divisoria entre un “ellos” y  un “nosotros”, entre amigos y enemigos: en este caso, demócratas y autócratas.

Mirada Multipolar | AUKUS: una alianza desestabilizadora

Mirada Multipolar | AUKUS: una alianza desestabilizadora

por Sebastián Tapia

Estados Unidos, el Reino Unido y Australia anunciaron este miércoles un nuevo pacto de seguridad para compartir inteligencia y tecnología avanzada de defensa, con miras a consolidar su política de contención de China en el área del Indo-Pacífico. Sin embargo, tan sólo el anuncio de esta nueva alianza enemistó más a otros aliados interesados en la región. La forma en la que este pacto fue negociado, sumado al desastre causado por la retirada unilateral de Estados Unidos de Afganistán, crea una mayor incertidumbre en sus aliados, especialmente europeos, que comienzan a considerar otras alternativas.

El AUKUS

Esta nueva asociación fue bautizada según el acrónimo en inglés de Australia (A), Reino Unido (UK) y Estados Unidos (US). Fue presentada en un acto oficial por Joe Biden desde Washington, acompañado por videoconferencia por el primer ministro británico, Boris Johnson, y el australiano, Scott Morrison, de quien el presidente estadounidense olvidó su nombre y se refirió como “el tipo de allá abajo”.

Que el mundo anglosajón se reúna para compartir inteligencia en seguridad sobre otros estados, no es algo nuevo. La alianza de los Cinco Ojos (Reino Unido, Estados Unidos, Australia, Canadá y Nueva Zelanda) que viene de la posguerra mundial continúa en actividad, por lo que es extraño que hayan decidido dejar a dos de sus miembros fuera de este nuevo pacto.

Por otro lado, la estrategia estadounidense para contener a China se había centrado en el Quad. Esta asociación de países (India, Japón, Australia y Estados Unidos), con larga data de confrontamiento con China, no había podido materializarse todavía. Curiosamente, debe reunirse la semana que viene en Washington, pero tampoco se ha explicado por qué se dejó a Japón e India afuera del AUKUS. En especial, teniendo en cuenta que India también posee submarinos nucleares, un punto importante en esta alianza.

Bajo el mar

Uno de los puntos más controversiales del acuerdo es la transferencia tecnológica para que Australia construya submarinos de propulsión nuclear por primera vez. De acuerdo al comunicado conjunto:

“Como primera iniciativa de AUKUS, reconociendo nuestra tradición común como democracias marítimas, nos comprometemos con una ambición compartida de apoyar a Australia en la adquisición de submarinos de propulsión nuclear para la Royal Australian Navy.”

El comunicado también deja en claro que sólo la propulsión será nuclear en estos submarinos, no tendrán armamento nuclear. Hasta ahora Estados Unidos solo había compartido su tecnología para desarrollar submarinos con propulsión nuclear con un solo país, el Reino Unido, en 1958. El objetivo de esta transferencia tecnológica es emparejar el escenario naval en el Pacífico con China, cuya flota cuenta con este tipo de submarinos. Desde el diario chino Global Times dejaron en claro que esta acción tendrá repercusiones más fuertes que sólo el enfrentamiento con China:

“Si Washington ayuda a Australia a adquirir submarinos con capacidad nuclear, esto acabará por legalizar la exportación de esta tecnología, con lo que más regiones se verán envueltas en más tensiones, y obtener estos submarinos se convertirá en una tentación universal”

La posesión de submarinos nucleares por parte de Australia también la enfrenta con sus vecinos. La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, afirmó que su país no cambiará su política nuclear ni la prohibición de submarinos de propulsión nuclear.

“La posición de Nueva Zelanda en relación con la prohibición de embarcaciones de propulsión nuclear en nuestras aguas se mantiene sin cambios (…) Ciertamente, los submarinos (de propulsión nuclear) no podrán entrar en nuestras aguas… esa es la postura de todos los partidos”.

La puñalada en la espalda

La adquisición de submarinos nucleares por Australia también afecta la relación de los Estados Unidos y del Reino Unido con otros aliado, debido a los compromisos de la industria naval australiana.

El nuevo pacto habría puesto fin a un acuerdo de Australia con Francia para fabricar submarinos de diseño francés firmado en 2016 por 50.000 millones de dólares australianos. El trato incluía la construcción de 12 submarinos para la Armada australiana por la empresa francesa Naval Group y había llevado un largo tiempo de negociación por la exigencia de Canberra de darle prioridad a la producción local. Ahora, el estado australiano deberá enfrentar multas entre 140 y 400 millones de dólares, dependiendo de qué tan avanzado esté el proyecto en la naviera francesa. Pero no es sólo una cuestión económica, sino de confianza. El canciller francés, Yves Le Drian, definió la situación de la siguiente manera:

“Es realmente una puñalada por la espalda. Habíamos establecido una relación de confianza con Australia, esta confianza ha sido traicionada ”

Como respuesta, Francia retiró sus embajadores en Washington y en Canberra en protesta por el acuerdo AUKUS. Pero no lo hizo todavía con el embajador en Londres. Es probable que lo haga tras la revelación que el acuerdo fue negociado durante la cumbre del G7 en Cornwall, a espaldas del presidente Emmanuel Macron.

Un quiebre en Occidente

El AUKUS parece ser el último quiebre dentro de Occidente entre Europa y el mundo anglosajón. El Brexit, la salida desordenada de Afganistán sin consultar con sus socios europeos y ahora el acuerdo a costa de las industrias francesas pone en cuestión qué tan unida es la OTAN y hasta dónde está dispuesta Europa a acompañar los objetivos estadounidenses. Porque si hay algo de lo que Europa carece, es de objetivos propios en política exterior y defensa.

Poco a poco hay señales de una búsqueda de independencia del liderazgo estadounidense, al menos por algunos países europeos. El completar el gasoducto Nordstream II por parte de Alemania fue un desafío a la provisión de gas licuado estadounidense por barco, mucho más caro, justo en un momento en que los mil metros cúbicos superan los 950 dólares.  Por otro lado, Ursula van der Leyen en su discurso del Estado de la Unión Europea anunció la necesidad de crear una esfera de decisión propia de Europa en cuanto a defensa:

“Por todo lo que antecede, el presidente Macron y yo convocaremos una Cumbre Europea de la Defensa durante la Presidencia francesa del Consejo de la Unión Europea: ha llegado, en definitiva, la hora de que Europa pase a un nuevo nivel.”

Esto retoma varios proyectos franceses y alemanes de crear fuerzas armadas propias de Europa, por fuera de la OTAN, pero manteniendo la colaboración. En cambio, cuando van der Leyen se refirió a la cooperación con Estados Unidos no nombró a la seguridad ni defensa:

“Con los Estados Unidos desarrollaremos nuestra nueva agenda para el cambio global, desde el nuevo Consejo de Comercio y Tecnología a la seguridad sanitaria y la sostenibilidad.”

El contraste

Es importante destacar cómo las iniciativas de asociación dentro del bloque occidental se caracterizan por estar dirigidas contra terceros países, principalmente rondando el área de lo militar. Si bien el primer ministro Boris Johnson declaró en el parlamento que “el AUKUS no tiene la intención de ser adversario de ningún otro poder “, la intención es tan manifiesta que su propia compañera, Theresa May, se vió obligada a cuestionar si el acuerdo obliga al Reino Unido a reaccionar en caso que China ocupe la isla de Taiwán.

Mientras tanto, otras regiones del planeta apuestan a otro tipo de cooperación. Hemos hablado recientemente de los avances en la integración euroasiática, profundizada tras la última reunión de la Organización de Cooperación de Shanghái donde Irán fue admitido como miembro pleno. Incluso en el continente americano, donde la Cumbre de la CELAC concluyó con una declaración de 44 puntos de acuerdo entre 32 países latinoamericanos y del Caribe. Además, se firmaron declaraciones especiales sobre el fin del bloqueo económico sobre Cuba, el tema de las Malvinas o la Cumbrec del Cambio Climátioco Cop26.

Queda cada vez más claro quienes apuestan a un mundo multipolar estable y basado en la cooperación, y quienes apuestan a sabotearlo.

Mirada Multipolar | El Oriente ahora es más atractivo para Rusia

Mirada Multipolar | El Oriente ahora es más atractivo para Rusia

por Sebastián Tapia

Rusia aprovecha las buenas condiciones climáticas estivales para promover la inversión extranjera y el desarrollo regional. El verano comienza con el Foro Económico Internacional de San Petersburgo y termina con el El Foro Económico Oriental, en la ciudad de Vladivostok. Este último tuvo lugar del 2 al 4 de Septiembre y atrajo a varios líderes de la región para discutir el desarrollo económico y social del Asia-Pacífico, así como temas de cooperación regional.

El foro tiene lugar en los terrenos de la Universidad Federal del Lejano Oriente, donde se realiza cada año desde 2015, y concentra muchas mesas de debate y promoción de proyectos gubernamentales y privados en diferentes áreas económicas de la región. El 3 de Septiembre tuvo lugar la sesión plenaria, de la cual participaron el presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, el presidente de la República de Kazajstán, Kassym-Jomart Tokayev, y el presidente de Mongolia, Ukhnaagiin Khurelsukh, en vivo aunque a través de videoconferencia. El presidente de la República Popular China, Xi Jinping, el primer ministro de la República de la India, Narendra Modi, y el primer ministro del Reino de Tailandia, Prayut Chan-o-cha, enviaron mensajes grabados en video.

Desarrollando el Lejano Oriente

Putin comenzó su exposición nombrando los esfuerzos que se están realizando para mejorar las condiciones de inversión y producción en el este de Rusia. En sus palabras:

El volumen de inversión extranjera directa acumulada en el Lejano Oriente ruso casi se ha duplicado en los últimos seis años, alcanzando los 80.000 millones de dólares. El crecimiento industrial de la región superó el promedio nacional. Durante el mismo período, la producción industrial en la región ha mostrado una tasa de crecimiento de alrededor del 20 por ciento, o el doble de la tasa nacional. Los nuevos mecanismos especiales para apoyar la inversión de capital han permitido que más de 2.500 residentes se registren en los territorios de desarrollo prioritario y el puerto libre de Vladivostok. Se han creado 68.000 puestos de trabajo modernos. Se han lanzado proyectos globales en aviación, construcción naval, industria química, procesamiento de gas y logística en las regiones del Lejano Oriente, como la región de Amur, el territorio de Khabarovsk y el territorio de Primorye.

Se refirió al establecimiento de ventajas impositivas en una zona muy especial del Lejano Oriente, las islas Kuriles:

“Estamos planeando crear un paquete sin precedentes de beneficios e incentivos en las Islas Kuriles. Liberaremos a las empresas de muchos impuestos: impuestos sobre las ganancias, la propiedad, la tierra y el transporte durante un largo período de diez años. (…) Además, estableceremos una zona franca de aduanas en todo el territorio de las Kuriles. Será más fácil importar productos básicos y equipos y exportar productos terminados. No se cobrará IVA dentro de esta zona antes de que las mercancías salgan de las Kuriles.”

Esta zona es especial porque su soberanía es discutida por Japón, que perdió posesión de las islas tras la Segunda Guerra Mundial y ahora reclama 2 de las 4 islas, y es el principal impedimento para establecer un tratado de paz entre Rusia y Japón. Sobre esto, Putin recordó que hay fuertes inversiones japonesas en la región y dijo:

“Creemos que la ausencia del tratado de paz en nuestras relaciones es absurda. Además, tanto Rusia como Japón están interesados en la normalización completa y absoluta de las relaciones, considerando nuestro mutuo interés estratégico en desarrollar la cooperación.”

El presidente ruso también destacó que las inversiones se van a concentrar en la capacidad logística de la región, principalmente en la renovación de la línea férrea Baikal-Amur, que celebra su 50° aniversario, así como mejoras en los puertos de la región como Nakhodka y Vladivostok.

Pero no todas las inversiones son sólo en infraestructura. El gran problema de la región es la expulsión de la población adulta. Para eso se han tomado medidas para promover el crecimiento de la población desde 2019: beneficios de capital de maternidad en el nacimiento de un segundo hijo, pagos de suma global en el nacimiento del primer hijo y beneficios de pago mensual en el nacimiento de un tercer hijo y los hijos posteriores. También se busca mejorar los servicios públicos en la región, con una inversión de más de 70 mil millones de rublos en salud, una reconstrucción del sistema postal y sus establecimientos, la renovación de más de mil escuelas e hipotecas a baja tasa de interés para la mejora de las condiciones de vivienda.

Nuevos caminos

El objetivo de desarrollar la presencia rusa en el Lejano Oriente es aprovechar su posición geográfica para promover el control de lo que podrá ser una futura revolución en el sistema logístico mundial: la apertura de la Ruta Marítima del Norte, o Ruta Ártica.

Esta ruta busca comunicar la producción asiática con los mercados europeos, y norteamericanos también, a través de la navegación por el círculo polar ártico. Esto reduciría la navegación en varias semanas. La mayoría del recorrido se realiza por aguas territoriales rusas en el ártico, las cuales cada vez son más navegables debido al calentamiento global.

De acuerdo al presidente ruso:

Literalmente antes de la sesión plenaria, acabo de ver a nuestros colegas, los moderadores de las sesiones que se están llevando a cabo como parte del foro, se hizo una propuesta para lanzar una línea de transporte de contenedores a lo largo de la Ruta Marítima del Norte con regularidad durante todo el año. Ya he expresado mi opinión allí, y aquí también repasaré varias cosas: es necesario evaluar cuidadosamente, pero sin demora, las perspectivas de este corredor de transporte. Esto es vital y definitivamente debemos hacerlo; y lo haremos, pero tenemos que trabajar en la parte técnica. Necesitamos desarrollar la infraestructura portuaria, garantizar la seguridad, etc. Pero, sin duda, depara el futuro para los envíos globales desde Asia a Europa y viceversa.

La apertura de esta ruta no es una necesidad sólo de Rusia. Incluso Narendra Modi, en su discuso, se sumó al esfuerzo:

“Hoy me complace que uno de los astilleros más grandes de la India, Mazagon Docks Limited, se asocie con Zvezda para la construcción de algunos de los barcos comerciales más importantes del mundo. India y Rusia son socios en la exploración espacial a través del programa Gaganyaan. India y Rusia también serán socios en la apertura de la Ruta Marítima del Norte para el comercio internacional.”

Putin remarcó que el objetivo de esta nueva ruta es que esté abierta a todos los países que deseen usarla:

“Estamos bien con esto. Nos complace señalar que el paso por la Ruta Marítima del Norte más seguro y económicamente beneficioso es a través de las aguas territoriales rusas, nuestros mares internos. ¿Qué objeciones podríamos tener a esto? Estamos bien con eso. Y cuanto más utilicen todas las partes interesadas esta ruta, mejor. Agradecemos el interés de India, China y otros países asiáticos y europeos en esta cooperación. Creo que volveremos repetidamente a este tema en el Consejo Ártico, que mencioné y que estamos presidiendo actualmente.”

Un futuro más amigable con el medio ambiente

Todos los participantes expusieron sus esfuerzos por adoptar tecnologías más verdes y reducir su impronta de carbono. Vladimir Putin nombró algunos de los proyectos que se están llevando adelante en la región del Lejano Oriente:

“Las fuentes de energía fiables y respetuosas con el medio ambiente, incluidas las autónomas, son vitales para el Lejano Oriente con su vasto territorio y ciudades remotas. Estos proyectos ya se están implementando. Una central nuclear termoeléctrica flotante, la unidad de energía Akademik Lomonosov, ya está funcionando en Chukotka; en Buriatia se puso en marcha la planta de energía solar Toreyskaya con una capacidad de 90 MW; Se planean plantas de metanol en Nakhodka y la región de Amur, y el metanol puede usarse no solo como materia prima para la producción química, sino también como combustible de próxima generación, principalmente para el transporte marítimo. Pido al Gobierno ya las autoridades regionales que brinden la máxima asistencia en la implementación de estos proyectos.”

Tokayev, el presidente de Kazajistán, habló de su plan nacional para reducir sus emisiones:

“En cuanto a Kazajstán, el carbón representa más del 70 por ciento de nuestro balance energético. Por eso nos interesan las tecnologías limpias. (…) Creo que Kazajstán anunció una estrategia lo suficientemente racional para lograr la neutralidad de carbono para 2060. Este período es lo suficientemente largo como para permitirnos modernizar todos los equipos relevantes y cambiar a nuevas tecnologías. Solo Dios sabe lo que pasará en 30 años, pero Dios ayuda a quienes se ayudan a sí mismos. Por eso debemos trabajar muy duro.”

Por su parte, el presidente de Mongolia, Ukhnaagiin Khürelsükh dijo:

“El clima y los ecosistemas cambiantes son nuestro problema común. Creo que este no es un problema de ningún país en particular, sino un problema global. Hoy, la pandemia de coronavirus es una prueba más de que hemos maltratado la naturaleza y el ecosistema. Es mi opinion personal. Es por esto que el desarrollo del sector de energía eléctrica renovable es una prioridad para la economía de nuestro país. Tenemos amplias oportunidades para todo esto, así como un gran potencial para desarrollar la producción de energía eólica y solar. Por esta razón, nuestros planes son elevar el nivel de producción de energía renovable al 20 por ciento del total para 2025 y alcanzar el 30 por ciento para 2030. También es muy importante tener interdependencia e interacción para la cooperación del sector energético en el noreste de Asia. (…) Proteger la Tierra es nuestro objetivo y trabajo común, así como el propósito de nuestra cooperación. Por ejemplo, el programa 100,000 Yurtas Solares se ha implementado en Mongolia desde 2005. Este programa proporciona energía a las familias nómadas; 100.000 familias nómadas utilizan paneles solares y eólicos móviles. Es de gran importancia para la preservación del ecosistema en nuestro país.”

Está claro que la región busca invertir en nuevos proyectos de desarrollo económico, pero sin abandonar su preocupación por el estado del medio ambiente. Muchos de los proyectos anunciados en esta región rica en recursos naturales son de carácter extractivo, pero a la vez se ha anunciado que se trata de implementar los métodos menos dañinos para eso. Si el objetivo es facilitar el establecimiento de población en la región y sus condiciones de vida, la situación ambiental debe ser respetada.

Seguridad regional

El tema que no podía quedar fuera del foro es el de la seguridad regional, a partir de la crisis en Afganistán tras la salida de los ejércitos occidentales y la toma del poder por el Talibán.

El presidente kazajo sintetizó la situación regional de manera breve:

Primero, definitivamente Afganistán no será el Afganistán que solía ser. Allí tienen un nuevo gobierno y es muy probable que el régimen haya venido para quedarse. (…) Tomamos nota de las declaraciones pacíficas, notamos que los líderes talibanes dicen que les gustaría tener relaciones amistosas con todos los países. Evidentemente, también afecta a los estados de Asia Central. En cualquier caso, me gustaría volver a la tesis inicial de que nosotros, los estados de Asia Central, especialmente aquellos que son parte de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, debemos mantenernos unidos porque los desarrollos son impredecibles.”

Sobre esa unidad regional aclaró específicamente:

“Me complace decir que sobre estas cuestiones tan delicadas tenemos una posición común con la Federación de Rusia y los miembros de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC). Recientemente, hubo una conferencia o cumbre de la OTSC a iniciativa del presidente de Rusia. Tuvimos una discusión detallada y significativa de todos los temas relacionados con Afganistán y decidimos adoptar una posición consolidada sobre los riesgos que emanan de ese país.”

Tokayev recordó que Kazajistán tiene un vínculo tradicional con Afganistán a través de la venta de alimentos, especialmente de trigo, por lo que cree que las relaciones económicas continuarán con quien sea que gobierne el país. Pero el reconocimiento del gobierno talibán dependerá primero de que Naciones Unidas deje de considerarlo como un movimiento terrorista.

Sobre esto, Putin reconoció que es necesario tener a alguien con quién negociar e influeciar, en este caso, el gobierno talibán:

“Rusia no está interesada en la desintegración de Afganistán y, si ocurre, no habrá nadie con quien hablar. Si este es el caso, debemos darnos cuenta de que cuanto antes se unan los talibanes a la familia de naciones civilizadas, más fácil será comunicarse con ellos e influir en ellos, hacer ciertas preguntas y sugerir, si no exigir, que observen ciertas reglas civilizadas. en el marco de estas relaciones civilizadas. En caso de desintegración, no habrá nadie con quien hablar. Existe el Movimiento Islámico de Uzbekistán y muchos otros en Afganistán y todo esto amenaza a nuestros aliados y vecinos. Teniendo en cuenta que no tenemos restricciones de visado y que el movimiento a través de las fronteras es libre, esto es muy importante para nosotros, para garantizar la seguridad de Rusia. Todos debemos aunar nuestros esfuerzos ahora para hacer frente juntos a estos problemas.”

 

El Foro Económico Oriental es una muestra más del alto nivel de coordinación política que se está construyendo entre las naciones asiáticas. No sólo a nivel de seguridad, sino también en lo económico – principalmente en cuanto a inversiones productivas. Hay que reconocer que China además prevee un aumento en las inversiones financieras en la región, por lo que anunció la apertura de una bolsa de valores en Beijing, que se suman a la de Shangai y Hong Kong. Rusia ahora prefiere enfocarse al futuro, al Este, y esperar a que Occidente reflexione y pueda volver a presentarse como un socio creíble a la hora de brindar estabilidad a la región y al mundo.

Salida de EEUU de Afganistán: ¿va a por Rusia y China?

Salida de EEUU de Afganistán: ¿va a por Rusia y China?

Entrevista en “Octavo Mandamiento” para Radio Sputnik
 
 
El porqué de la retirada norteamericana de Afganistán lo explica la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU –presentada por el expresidente Donald Trump en 2017– que apunta a Rusia y China como las mayores amenazas. Así opina el analista argentino Sebastián Tapia, miembro del Observatorio del Sur Global.
 
“EEUU se va a concentrar ahora principalmente en los lugares donde quiere más influencia”, indicó el experto.
En este contexto, indicó que la estrategia de Washington contra Pekín incluirá una mayor acumulación militar en zonas tan sensibles para su seguridad, como el mar de China Meridional y el estrecho de Taiwán, entre otras acciones.
Al mismo tiempo, EEUU intensificará sus actividades en el flanco europeo, agudizando la crisis de Ucrania y desestabilizando a Bielorrusia en el marco de su estrategia para “contener a Rusia”, señaló Tapia.
Mirada Multipolar | El fin de la Guerra contra el Terrorismo

Mirada Multipolar | El fin de la Guerra contra el Terrorismo

por Sebastián Tapia

El 20 de Septiembre de 2001, en una alocución al Congreso estadounidense, el presidente George W. Bush daba inicio a la Guerra contra el Terrorismo. Tras el atentado a las torres gemelas por parte de Al Qaeda, el presidente comenzó por responder la agresión mediante la invasión de Afganistán. Pero esto era sólo el comienzo. En palabras de Bush jr. :

“Nuestra guerra contra el terrorismo comienza con Al Qaeda, pero no termina allí. No terminará hasta que todos los grupos terroristas de alcance global hayan sido encontrados, detenidos y derrotados”.

Hoy en día, la ocupación de Afganistán está terminando, con la vuelta del Talibán al poder y la salida de la OTAN y los Estados Unidos, y con ella también termina la Guerra contra el Terrorismo.

La Guerra contra el Terrorismo

La retirada estadounidense de Afganistán, que termina el 31 de Agosto, da fin a la última gran operación militar justificada en el accionar terrorista. Dentro del gran paraguas de la Guerra contra el Terrorismo se realizó la invasión y ocupación de Irak, el bombardeo de Libia, la invasión y ocupación de Siria, el bombardeo a Yemen, entre otros.

De acuerdo al informe del Instituto Watson para Asuntos Internacionales y Públicos de la Universidad de Brown, para finales de 2020 – sin contar la desmovilización de tropas de Afganistán – el costo de esta Guerra contra el Terrorismo para el gobierno estadounidense asciende a 6.4 billones de dólares. 

Hace unos años ya que esta guerra había dejado de ser el principal objetivo de la política exterior estadounidense. En Diciembre de 2017, el entonces presidente Donald Trump publicó una nueva Estrategia de Seguridad Nacional donde introduce la idea de la Competencia Estratégica con China y Rusia como eje central. Para entonces, Estados Unidos se había retirado formalmente de Irak (aunque sigue contando con una gran presencia), la guerra en Siria se había estabilizado, Arabia Saudita se encargaba personalmente de bombardear Yemen y Libia era un caos sin un bando triunfador. Trump fue quien se encargó de cerrar el capítulo de Afganistán, negociando un acuerdo con los Talibán en Doha. Biden, en plena continuación de la política exterior de Trump, simplemente llevó adelante lo acordado.

Final de ciclo hegemónico

En el artículo “El ascenso de China desde la perspectiva de la economía-mundo”, de esta misma columna, hemos hablado de cómo se relaciona el ascenso de China con los ciclos de Kondratiev. En él se ve que el ascenso económico de China, a partir de los años ’90, coincide con la etapa unipolar de control estadounidense y con el inicio de la Guerra contra el Terrorismo. Y ahora se puede ver que ésta guerra es la que marca el fin de su ciclo hegemónico, al igual que lo hiciera la Segunda Guerra Mundial para el Reino Unido o las guerras napoleónicas para Francia.

Teniendo en cuenta lo que dice Paul Kennedy en su “Auge y caída de las grandes potencias”:

“si un Estado se excede estratégicamente – digamos por la conquista de territorios extensos o el mantenimiento de guerras costosas – , corre el riesgo de que los beneficios potenciales de la expansión externa sean superados por el enorme gasto del proceso, problema que se agudiza si la nación involucrada ha entrado en un período de declive económico relativo.” (Kennedy 1994, págs. 10-11)

El costo de 6,4 billones de dólares en una economía de servicios con poca base productiva puede ser más de lo que haya podido soportar.

Esto no quita que continúen las operaciones militares antiterroristas en otros lugares, como se está dando en África o se continuará a distancia en Afganistán, Siria o Yemen. Pero es probable que se vea un repliegue del accionar estadounidense a sus zonas de influencias más cercanas: el continente americano, en especial el Caribe, y Europa occidental.

Así como Gran Bretaña vio mermar su influencia global, en especial tras la invasión del canal de Suez, y aprendió a adoptar un rol secundario, hoy Estados Unidos se ve en la misma posición. No es probable que acepte el liderazgo chino, sino que tras la salida de Afganistán es esperable la consolidación de un verdadero sistema multipolar donde Estados Unidos sea una más de las potencias líderes y no un primo inter pares como se consideraba hasta ahora.

Nueva etapa

Tal vez un ejemplo de cómo está cambiando la situación se ve claramente en el pacífico y en el estrecho de Taiwan. Anteriormente, la presencia de la flota estadounidense permitía proteger al gobierno de Taiwan de la recuperación de la isla por parte de China, como sucedió en 1958 en la segunda crisis del estrecho.  Hoy, la presencia estadounidense no funciona como una disuación, sino como una carnada para iniciar un nuevo conflicto a partir de las “operaciones de libertad de navegación” que hacen buques guardacostas estadounidenses en la zona.

Incluso la visita realizada por Kamala Harris a Vietnam, que buscaba sumar a este país al esfuerzo estadounidense por contener a China basándose en la disputa de las islas Spratley en la Mar de la China Meridional, no tuvo éxito. No sólo la generosa donación estadounidense de un millón de vacunas de Pfizer fue superada por la donación de dos millones de vacunas chinas, sino que momentos antes de encontrarse con Harris, el primer ministro Pham Minh Chinh le aseguró al embajador chino que no se aliará a ningún país contra China. Es decir, la diplomacia estadounidense en su más alto nivel ya no tiene los efectos que solía tener.