Rusia y América Latina: Cada vez más cerca

Rusia y América Latina: Cada vez más cerca

El Observatorio del Sur Global, junto a la agencia de noticias y radio Sputnik y al programa GPS Internacional, los invita a participar de esta charla sobre la creciente relación entre Rusia y América Latina. Participarán como expositores:

  • Sebastián Tapia, licenciado en relaciones internacionales y editor general del Observatorio del Sur Global
  • Patricia Lee, jefa de redacción de Sputnik para América Latina

Modera: Fabián Cardozo, conductor de GPS Internacional

La charla tendrá lugar el martes 14 de Diciembre a las 19:00hs (Buenos Aires) por Zoom. Para recibir el enlace, por favor inscríbase aquí

Una “Cumbre de la Democracia” sin China ni Rusia

Una “Cumbre de la Democracia” sin China ni Rusia

por Gustavo Girado para La Ruta China

La administración Biden convocó a una “Cumbre por la Democracia” para el 9 y 10 de diciembre de la que participarán 110 países. ¿Qué lugar tiene esta cumbre en la estrategia geopolítica norteamericana?

En las últimas horas las agencias de noticias más importantes han dado cuenta de un evento convocado por la administración estadounidense, dado en llamar “Cumbre por la Democracia”, a realizarse en forma virtual y para el cual ha invitado a una serie de “participantes”. En breve se explican las comillas. El encuentro será virtual y tendrá a lugar el 9 y 10 de diciembre. Según se anunció oficialmente, será un espacio para que dialoguen entre sí los líderes y puedan anunciar diversos compromisos e iniciativas que sean funcionales a la defensa del sistema democrático. Pero no estarán todos los líderes, como tampoco todos los países. Desde el mismo instante en que la convocatoria se hizo pública, llamó la atención que de los casi dos centenares de economías reconocidas por la ONU, solamente hayan sido invitadas algo más que la mitad. Por supuesto, se puso la atención inmediatamente sobre los ausentes, más que en los invitados (que serían 110 en total). Las líneas que siguen son un intento de especular sobre ciertas ausencias y presencias.

Por ejemplo así como China no fue invitada, al igual que Rusia, aquella expresó su firme oposición a la decisión de invitar a la autoridad que gobierna Taiwán, invitación que constituye un movimiento provocador que desafía la soberanía de China ya que se trata de una invitación oficial emitida por el Departamento de Estado de Estados Unidos. Pero no solamente aparecen esos gestos políticos. La lista de convocados y, más importante, la de no convocados, pone en evidencia que no es precisamente la vigencia de valores democráticos el eje convocante: las agencias de prensa destacan que hay aliados árabes tradicionales como Egipto, Arabia Saudita, Jordania, Qatar o Emiratos Árabes Unidos, que no aparecen invitados, así como tampoco Venezuela, Cuba y Nicaragua, además de China y Rusia, que son los no-invitados de lujo. El hecho de que tampoco aliados regionales como Singapur o Bolivia, que hace poco celebrara elecciones, despeja dudas sobre lo interesado de la convocatoria norteamericana.

Para el caso chino, en efecto y en un delicado equilibrio diplomático, la convocatoria al encuentro virtual fue realizada a “participantes” y no a “países”, lo que no parece suficiente para evitar poner en duda la voluntad de la administración Biden de continuar manteniendo la política de “una sola China”, compromiso asumido hace décadas por EE.UU. al momento de promover y alentar la participación de la República Popular China en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ocupando así el lugar de Taiwán (hecho del cual se conmemoró recientemente el aniversario). Al respecto ameritan al menos una serie de consideraciones que podrían poner algo de luz en las razones para que la iniciativa tengas estas características. Por un lado, diversas comisiones del Congreso norteamericano continúan (tal y como lo hicieran en tiempo de Donald Trump) alentando diversas legislaciones ferozmente anti-chinas, sin ambages, y esta convocatoria podría eventualmente poner al Ejecutivo norteamericano del lado del Congreso, alineándose, luego del encuentro virtual ente Xi y Biden, que intentara poner paños fríos sobre una importante cantidad de temas que los tienen enfrentados. Los halcones de ambos partidos, agradecidos.

Por otro, el reverdecer del QUAD (acuerdo político entre EE.UU. Japón, India y Australia) en virtud del sorpresivo armado del AUKUS (acuerdo militar entre Gran Bretaña, Australia y EE.UU.) pone nuevamente los ojos de los analistas en el nuevo perfil de la política de EE.UU. sobre el Pacífico, ostensiblemente pensada para mostrar los dientes y obligar a China a acciones de tipo defensivo. Soslayar a China y Rusia de un encuentro entre “participantes democráticos” no hace sino debilitar aún más los caminos del entendimiento entre algunas de las economías más poderosas del globo, en este caso afectando valores y consideraciones políticas. En todo caso, no es solamente el QUAD lo que ha revivido: la administración Biden revive una vieja práctica como lo es la de promocionar y promover los estándares estadounidenses de democracia a nivel mundial, en suma, un golpe de timón del principal representante de las democracias liberales de occidente, ante la sensible pérdida de hegemonía en algunos sectores.

De todo el entramado, queremos destacar algo en particular, al menos a primera vista, en virtud del mencionado encuentro entre los presidentes, y es que esta invitación es especialmente útil a los intereses de los secesionistas taiwaneses. Entendemos que se corre un serio riesgo de arruinar cualquier posible recuperación de los vínculos entre China y EE.UU., que se estaban pretendiendo más intensos con la idea de “bajar los decibeles” ante la importante serie de encontronazos de diversa índole que vienen manteniendo, y arruinar una mejora potencial en la cooperación entre ambos gigantes. Conocida la especie, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Zhao Lijian, advirtió que “aquellos que jueguen con fuego con las fuerzas de la ‘independencia de Taiwán’ terminarán quemados”, según relatan diversas agencias. Ese discurso permite, claro, anclarlo con una discusión más de fondo, desde donde el portavoz indicó que “la democracia es un valor común de toda la humanidad, no la patente de unos pocos países”, poniendo en evidencia que Estados Unidos utilizaría al sistema democrático como herramienta para avanzar en sus objetivos geoestratégicos.

Cuando la diplomacia norteamericana trabaja en ese sentido, no parece que quiera lograr un equilibrio ya que mientras muestra su voluntad de usar la “Carta Taiwán” todas las veces que lo considere necesario, alentando las divergencias con la República Popular China, simultáneamente alienta a quienes gestionan la isla y pretenden su independencia. Desde la autoridad del partido en el gobierno en Taiwán -DPP- hasta los medios de comunicación de la isla, se refieren insistentemente a la “sólida asociación” entre la isla y Estados Unidos, aunque Biden haya declarado abiertamente que su país no apoya la “independencia de Taiwán” después de su reciente reunión virtual con Xi Jinping. Más contradictorio aún, durante la semana se difundió que el KMT -principal partido de oposición en la isla- se prepara para abrir una oficina de representación en EE.UU., y su presidente, Eric Chu, planea visitar los EE.UU. la próxima primavera. Mensajes más contrarios al interés de la República Popular China, imposible y que tienen incluso una traducción material: el 4 de noviembre pasado los senadores republicanos presentaron un proyecto de ley denominado “Ley de Disuasión de Taiwán”, que pretende otorgar 2 mil millones de dólares anuales en subvenciones y préstamos militares a Taiwán, hasta 2032. Congreso y Ejecutivo norteamericano avanzando en el mismo sentido en rumbo de colisión con el gigante asiático.

Alemania congelada

Alemania congelada

por Pepe Escobar para Strategic Culture

Una “tormenta perfecta de agresión rusa durante los próximos meses de invierno” es casi inevitable. Mírelo en sus pantallas mientras se congela correctamente.

Tanto como con la OTAN con “muerte cerebral” (copyright Emmanuel Macron), nadie perdió activos valiosos apostando por la incompetencia, la estrechez de miras y la cobardía de los “líderes” políticos de la UE atlantista.

Hay dos razones principales para la última táctica legal alemana de suspender la certificación del gasoducto Nord Stream 2.

  1. Represalias, directamente contra Bielorrusia y Rusia, “culpables” del vergonzoso drama de refugiados en la frontera entre Polonia y Bielorrusia.
  2. El politiqueo de los Verdes alemanes.

Un ejecutivo europeo de una compañía energética de alto rango me dijo, “este es un juego en el que Alemania no tiene una mano ganadora. Gazprom es muy profesional. Pero imagínese si Gazprom decidiera ralentizar deliberadamente sus entregas de gas natural. El precio podría multiplicarse por diez, colapsando toda la UE. Rusia tiene a China. Pero Alemania no tiene un plan de contingencia viable”.

Esto se relaciona con una propuesta que está sentada en un escritorio crucial en Moscú para su aprobación desde hace dos años, como informé en su momento: una oferta de una empresa de energía occidental de renombre de $ 700 mil millones para que Rusia desvíe sus exportaciones de petróleo y gas a China y otros clientes asiáticos, fuera de la UE.

Esta propuesta fue en realidad la razón clave para que Berlín contrarrestara resueltamente el intento de los EE. UU. para detener el Nord Stream 2. Sin embargo, la tortura nunca se detiene. Rusia ahora enfrenta un obstáculo adicional: un impuesto al carbono sobre las exportaciones a la UE que incluyen acero, cemento y electricidad. Eso bien puede extenderse al petróleo y al gas natural.

Todos los seres racionales de la UE saben que Nord Stream 2 es el camino más fácil para bajar los precios del gas natural en Europa, y no la apuesta neoliberal ciega de la UE de comprar a corto plazo en el mercado al contado.

“Se van a congelar”

Parece que el Bundesnetzagentur, el regulador de energía alemán, se despertó de un profundo letargo solo para descubrir que la empresa suiza Nord Stream 2 AG no cumplía las condiciones para ser un “operador de transmisiones independiente” y podría obtener la certificación solo si es “organizada en forma legal bajo la ley alemana”.

Es muy difícil de creer que ni los alemanes ni la empresa suiza lo supieran durante las largas, previas, siempre turbulentas etapas. Entonces, ahora parece que Nord Stream 2 AG tendrá que establecer una subsidiaria bajo la ley alemana solo para la sección alemana del gasoducto.

Tal como está, la empresa no está “en posición” de comentar los detalles y especialmente “el momento del inicio de las operaciones del oleoducto”.

Nord Stream 2 AG tendrá que transferir capital y personal a esta nueva subsidiaria, que luego deberá presentar un conjunto completo de documentación para la certificación nuevamente.

Traducción: el gas de Nord Stream 2 estará ausente durante el próximo invierno en Europa y el gasoducto, en el mejor de los casos, podría comenzar a funcionar solo a mediados de 2022.

Y eso ciertamente se relaciona con el ángulo de la politiquería, ya que los reguladores alemanes están esperando de facto que surja la nueva coalición gobernante alemana, incluidos los Verdes neoliberales que son visceralmente anti-Nord Stream y anti-Rusia.

El ejecutivo energético europeo no se anda con rodeos en sus palabras sobre un escenario bastante posible: “Si Alemania no obtiene su petróleo y gas natural por tierra ahora, no puede adoptar una posición de respaldo, ya que no hay suficiente capacidad de GNL, o petróleo para el caso, para abastecer a la UE este invierno. Se van a congelar. Gran parte de su economía se verá obligada a cerrar. El desempleo se disparará. Se necesitarían cuatro años para desarrollar la capacidad de GNL para gas natural, pero ¿quién la construirá para ellos? “

Alemania tiene un margen de maniobra cero para imponer condiciones a Gazprom y Rusia. El gas que Gazprom no venderá al norte de Europa se venderá al este y sur de Europa a través de Turk Stream y, sobre todo, a clientes asiáticos, que no se dedican al chantaje y pagan mucho mejor que los europeos.

Lo que también está claro es que si por una decisión política equivocada se bloquea finalmente el gas de Nord Stream 2, las multas que debe cobrar Gazprom al consorcio europeo que pidió la construcción del gasoducto podrían superar los 200.000 millones de euros. El consorcio está formado por Engie, Shell, Uniper, Wintershall Dea y OMV.

Es en este contexto que la oferta sobre la mesa en Moscú se convierte en algo más que un cambio de juego. La audaz recomendación para el Kremlin, que ya cuenta con financiamiento, es que los recursos naturales de Rusia, incluidos el petróleo y el gas natural, deben redirigirse a China, como parte de la asociación estratégica Rusia-China.

La propuesta argumenta que Rusia no necesita comerciar con la UE, ya que China está muy por delante de ellos en la mayoría de las tecnologías avanzadas. Eso ciertamente le da a Moscú la ventaja en cualquier negociación con cualquier gobierno alemán. Como se lo mencioné al ejecutivo europeo de energía, su escueto comentario fue: “Dudo que deseen suicidarse”.

Todo es culpa de Putin

Sería demasiado esperar de los políticos alemanes y de la UE la clarividencia del gobierno de Serbia, que está considerando importar 3 mil millones de metros cúbicos de gas natural ruso anualmente durante 10 años. Gazprom lleva años demostrando los aspectos prácticos, fiables y consciente de los costos, de los contratos a largo plazo.

El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, al comentar sobre la crisis migratoria en la frontera entre Polonia y Bielorrusia, señaló cómo “Polonia se comporta escandalosamente, mientras que el liderazgo en Bruselas aplica dobles raseros que son tan evidentes y desnudos que no pueden dejar de entender que son avergonzarse a sí mismos “.

El caso de Nord Stream 2 añade capas adicionales a la autovergüenza de la UE en lo que respecta al bienestar de las poblaciones que ya viven dentro de la Fortaleza Europa. Dejemos que se congelen, de hecho, o paguen virtudes fortunas por el gas natural que debería estar fácilmente disponible.

Como todos sabemos, Alemania, Nord Stream 2, Ucrania, Bielorrusia, todo está interconectado. Y según un lunático ucraniano que se beneficia de una plataforma atlantista, todo es culpa de Putin, culpable de llevar a cabo una guerra híbrida contra la UE.

Dependerá de la “determinación de Polonia y Lituania” de “contrarrestar la amenaza del Kremlin”. El marco ideal en este caso debería ser el Triángulo de Lublin, que une a Polonia y Lituania con Ucrania. Estos son los lineamientos del nuevo Telón de Acero, erigido por los atlantistas, desde el Báltico hasta el Mar Negro, para “aislar” a Rusia. Como era de esperar, los atlantistas alemanes son una parte crucial del paquete.

Por supuesto, para tener éxito, estos actores deben “también buscar una mayor participación en los EE. UU. y el compromiso del Reino Unido ”, y cada movimiento complementa “el papel de la OTAN como garante final de la paz en la región”.

Así que he aquí, mortales de la UE: una “tormenta perfecta de agresión rusa durante los próximos meses de invierno” es casi inevitable. Míralo en tus pantallas mientras te congelas correctamente.

Mirada Multipolar | G20: Energía, finanzas y pandemia

Mirada Multipolar | G20: Energía, finanzas y pandemia

por Sebastián Tapia

El G20 vuelve a reunirse presencialmente tras la pandemia de COVID-19. La cita en Roma plantea cómo reorganizar las relaciones entre las grandes potencias mundiales en el escenario de pos-pandemia y favorece el contacto bilateral entre los asistentes. Energía, pandemia, finanzas e impuestos son los principales temas de la cumbre.

Todos los caminos conducen a Roma

Joseph Biden llegó a Roma unos días antes del comienzo de la reunión del G20, para poder encontrarse con el primer ministro de Italia y mantener un encuentro con el Papa Francisco. Biden es el segundo presidente católico de los Estados Unidos y se encuentra enfrentado con la Conferencia Episcopal estadounidense por su posición en favor del derecho al aborto. Más allá de resolver cuestiones religiosas personales, Biden trae a la mesa del G20 cuatro grandes temas: la provisión de energía a nivel mundial, la restauración de las cadenas de suministros globales, la relación con sus aliados europeos y el apoyo a la propuesta de un impuesto mundial a las grandes empresas.

En el primer día de reunión del G20, Joe Biden instó  a los principales países productores de energía del G20 con capacidad sobrante (Arabia Saudita en petróleo y Rusia en gas natural)  a aumentar la producción para garantizar una recuperación económica mundial. La presión sobre estos países se da en un momento en que el precio del gas europeo llega a un punto máximo – en medio de tensiones en el este de Ucrania, la falta de habilitación del gasoducto Nordstream II y la negativa de países europeos a negociar contratos a largo plazo – y mientras se negocia con la OPEP un aumento de la producción para lograr una baja del precio del petróleo.

En el segundo día, la propuesta de debate por parte de Estados Unidos es identificar y mejorar los puntos débiles de las cadenas de suministros globales, que fueron afectadas seriamente por la pandemia de COVID-19. Los problemas logísticos creados a partir de las cuarentenas y la falta de trabajadores en logística han creado cuellos de botella en los suministros de materias primas y de bienes de consumo. Lo cual se vuelve más serio ante el aumento de la demanda estacional por la época de fiestas navideñas y de fin de año.

En cuanto a mejorar la relación con los aliados estadounidenses, Biden recurrió a una serie de reuniones bilaterales. En su encuentro con el presidente francés, Emmanuel Macron, el presidente estadounidense se disculpó por la manera en la que se llevó adelante la negociación del AUKUS pero no dió un paso atrás con respecto a la construcción de submarinos para Australia:

“Lo que hicimos fue torpe. No se hizo con mucha gracia. Tenía la impresión de que habían sucedido cosas que no habían sucedido, pero quiero dejar claro que Francia es un socio extremadamente, extremadamente valorado. Extremadamente, es una potencia en sí misma”

La respuesta de Macron muestra que ambos países siguen manteniendo muchos intereses en común, más allá de lo que ellos definieron como una “puñalada en la espalda”:

“Para mí, lo importante es que en las últimas semanas hemos construido acciones muy concretas para reforzar la asociación en el Sahel. Se ha aclarado lo que significa la defensa europea y su total compatibilidad con la OTAN, pero también lo que significa la soberanía europea y su importancia para su seguridad global, y ésta es una aclaración extremadamente importante”.

Otro miembro de la OTAN con quien se había deteriorado la relación bilateral es Turquía. Biden se reunió con Erdogan para intentar recomponer la relación. Por un lado, Estados Unidos le pide un mayor respeto a los derechos humanos, cuestión que la semana pasada casi termina con la expulsión del embajador estadounidense y otros 9 embajadores occidentales. Por otro lado, Turquía requiere la compra de nuevos aviones F-16 con el excedente de la inversión que hizo en el programa F-35, del cual fue expulsada por haber comprado misiles antiaéreos a Rusia. Ambos temas fueron tratados en la reunión y quedaron en continuar la negociación.

En otra reunión al margen del G20, se emitió un comunicado entre Estados Unidos, Francia, Alemania y el Reino Unido, en el cual Biden se compromete a volver a la mesa de negociación del Acuerdo Nuclear con Irán. El nuevo compromiso estadounidense sería que no se retirarán del acuerdo, a menos que Teherán viole el pacto. Esto sucede dos días después que el principal negociador iraní anuncia que Irán estaría dispuesto a volver a negociar hacia finales de Noviembre.

Un impuesto global

Uno de los logros de la diplomacia estadounidense en este G20 fue lograr el apoyo de las otras naciones para el establecimiento de un impuesto mínimo global a las grandes empresas del 15%. La medida fue aprobada al finalizar el primer día del G20, pero entrará en vigencia lentamente hasta ser efectiva en 2023.

Si bien es un paso adelante para evitar la competencia desleal que las guaridas fiscales realizan contra los otros estados, el proyecto tiene algunas desventajas que ya hemos comentado antes. El porcentaje del 15% es muy cercano al que cobran estas guaridas fiscales y lejano de la mayoría de los estados, la recaudación de este impuesto favorece principalmente a las economías más grandes, entre otras.

La posición rusa

El presidente ruso, Vladimir Putin, no asistió personalmente al encuentro. En su lugar participó el canciller, Sergei Lavrov, quien mantuvo las reuniones bilaterales con otros estados. Sin embargo, Putin participó del plenario mediante videoconferencia.

En su mensaje, Putin realizó un análisis de la situación económica mundial, haciendo incapié en el aumento de los déficit presupuestarios durante la pandemia:

“Mientras que en 2017-2019, el déficit presupuestario promedio fue de alrededor del 3.8 por ciento del PIB, creció al 11.2 por ciento en 2020 en medio de la pandemia. Este año, aunque ligeramente más bajo, el déficit presupuestario sigue siendo bastante alto, con un 8,7 por ciento. Me gustaría señalar que Estados Unidos representará el 40 por ciento de los déficits presupuestarios de los países del G20 combinados en 2020-2021. Digo esto porque todos entendemos muy bien que el estado de la economía estadounidense es lo que determina el estado de la economía global.”

Putin identifica en estos déficits desorbitados, principalmente el estadounidense, la causa de la inflación que sufrimos a nivel mundial y el peor escollo para la reactivación post-pandemia:

“El estímulo excesivo se ha traducido en una falta generalizada de estabilidad, precios crecientes de bienes y activos financieros en ciertos mercados como energía, alimentos, etc. Una vez más, los importantes déficits presupuestarios de las economías desarrolladas son la principal causa de estos desarrollos. Con la persistencia de estos déficits, existe el riesgo de una alta inflación global en el mediano plazo, lo que no solo aumenta el riesgo de menor actividad empresarial sino que refuerza y ??exacerba la desigualdad que también se mencionó hoy.”

Como solución al problema del déficit no propuso austeridad, sino:

“normalizar las políticas presupuestarias y monetarias, mejorar la calidad de la gestión de la demanda en la economía y actualizar las prioridades económicas, y priorizar principalmente la superación de la desigualdad y el impulso del bienestar público.”

En cuanto a la pandemia, sostuvo que hay proteccionismo y una competencia deshonesta que impide que todo el mundo pueda acceder a las vacunas. Para mejorar la circulación y favorecer el restablecimiento de lazos comerciales y turísiticos propuso “instruir a los ministerios de salud del G20 para que aborden la cuestión del reconocimiento mutuo de los certificados nacionales de vacunación en el plazo más breve posible.”

En respuesta a la presión estadounidense y europea para aumentar el suministro de gas, Putin respondió que el mercado energético es un juego de a dos:

“Suministrar energía asequible a los consumidores es extremadamente importante y nuestros colegas acaban de hablar de ello. Me gustaría añadir que la estabilidad de los mercados energéticos mundiales depende directamente de la conducta responsable de todos los participantes del mercado, tanto los productores de energía como los consumidores de energía, teniendo debidamente en cuenta los intereses a largo plazo de cada una de las partes.”

Argentina: la deuda y la transición ecológica

El presidente argentino, Alberto Fernández, también participó personalmente de la reunión del G20 en Roma. Viajó acompañado por el ministro de Relaciones Exteriores, Santiago Cafiero,  y el de Economía, Martín Guzmán. Entre los tres llevaron adelante una serie de encuentros bilaterales con el objetivo de mejorar la posición de negociación argentina con el FMI, en cuanto a la deuda contraída por el gobierno anterior.

Fernández se reunió con la canciller alemana Angela Merkel, con el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, con el presidente francés, Emmanuel Macron, con el presidente del Gobierno español Pedro Sánchez, con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen y mantuvo un encuentro virtual con Vladimir Putin, el presidente de Rusia. La estrategia es reunir la mayor cantidad de apoyo posible de los países europeos, que cuentan con una participación importante en el FMI. Sin embargo, no pudo realizar una bilateral con Joseph Biden, siendo que Estados Unidos es el principal accionista del FMI. Pero pudo lograr un encuentro casual donde expresaron su voluntad de una pronta reunión.

Con respecto al FMI, Fernández sostuvo una bilalteral con la Directora Gerenta del FMI, Kristalina Georgieva en la embajada argentina en Roma. La reunión fue considerada buena y continuará el diálogo el lunes Martín Guzmán, cuando se reuna con Julie Kozack, la vicedirectora para el Hemisferio Occidental del FMI.

El discurso de Alberto Fernández el primer día del G20 se enfocó en la deuda y de cómo debe mejorarse el sistema financiero internacional:

“La deuda externa que mi gobierno heredó con el Fondo Monetario Internacional y que hoy estamos afrontando es un claro ejemplo de lo que está mal: única en la historia por su monto y por sus condiciones de repago, aprobada para favorecer a un gobierno en la coyuntura, acaba condenando a generaciones que miran impávidas el destino que les ha sido impuesto”

En este caso, considera que la deuda también es un juego de a dos. No sólo es responsabilidad de quién pide el préstamo, sino también del organismo que lo autoriza e impone las condiciones de pago:

“son tan responsables los que se endeudaron sin atender las ruinosas consecuencias sobrevinientes, como los que dieron esos recursos para financiar la fuga de divisas en una economía desquiciada”

En el segundo día, Fernandez vinculó el tema del financiamiento internacional con el de la acción para evitar el cambio climático, una antesala a la reunión COP 26 a la que asistirá en Glasgow a partir del lunes.

“La justicia ambiental requiere justicia financiera global. Sin financiamiento sostenible no habrá desarrollo sostenible. Los recursos para la implementación del Acuerdo de París siguen siendo insuficientes, especialmente para los países más desfavorecidos.”

También resaltó la desigualdad con la que los países afrontan la transición a una economía más verde, marcando la diferencia entre los más desarrollados y los que están en desarrollo.

“Son los países desarrollados quienes más se beneficiaron del uso intensivo de los recursos ambientales del planeta durante los últimos siglos. Por eso es esencial el concepto de responsabilidades comunes pero diferenciadas. Los países que produjeron la mayor huella ambiental son los mismos que dominan las tecnologías que pueden reducir el impacto de la producción sobre el medio ambiente. Esta transición tendrá sobre ellos un efecto positivo, no solo en materia ambiental, sino sobre la producción y el empleo.”

Y destacó que los países de ingresos medios, como la Argentina, son quienes más tienen para perder en esta transición:

“Para nosotros el impacto de esta transición puede ser negativo en términos de cohesión social. Al mismo tiempo y dada la primarización de nuestras exportaciones, es imprescindible que las nuevas reglas ambientales estén respaldadas en evidencia científica para que no constituyan una barrera injustificada al comercio. El deterioro de la casa común reclama revisar sus cimientos. No es suficiente con una renovación cosmética.”

No parece haber un resultado claro de esta reunión del G20. El impuesto global mínimo a las grandes empresas es un acuerdo palpable, aunque de dudosa eficacia. Lo que deja en claro esta reunión en Roma es que todos los países, desarrollados o no, coinciden en identificar las amenazas globales. Pero el abordaje de estos problemas sigue siendo difícil a escala global si no se tiene en cuenta las asimetrías entre los distintos actores.

Desde Rusia, con amor (talibán)

Desde Rusia, con amor (talibán)

por Pepe Escobar para The Cradle

Enfrentando grandes expectativas, una banda de cinco hombres talibanes finalmente tocó en Moscú. Sin embargo, la estrella del espectáculo, como era de esperar, fue el Mick Jagger de la geopolítica: el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov.

Desde el principio, Lavrov marcó la pauta para las consultas del formato de Moscú, que cuentan con el mérito de “unir a Afganistán con todos los países vecinos”. Sin perder el ritmo, se dirigió al elefante estadounidense en la sala, o la falta de él: “Nuestros colegas estadounidenses decidieron no participar”, en realidad “por segunda vez, evadiendo una reunión extendida en formato troika”.

Washington invocó vagas “razones logísticas” para su ausencia.

La troika, que solía reunirse en Doha, está formada por Rusia, Estados Unidos, China y Pakistán. La troika ampliada en Moscú esta semana incluyó a Rusia, China, India, Irán, Pakistán y los cinco “stans” de Asia Central. Eso, en esencia, la convirtió en una reunión de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) al más alto nivel.

La presentación de Lavrov amplió esencialmente los temas destacados por la reciente Declaración de Dushanbe de la OCS: Afganistán debe ser un “estado independiente, neutral, unido, democrático y pacífico, libre de terrorismo, guerra y drogas”, y con un gobierno inclusivo “con representantes de todos grupos étnicos, religiosos y políticos”.

La declaración conjunta emitida después de la reunión puede no haber sido exactamente un thriller. Pero luego, justo al final, el párrafo 9 ofrece la verdadera bomba:

“Las partes han propuesto lanzar una iniciativa colectiva para convocar una conferencia internacional de donantes de base amplia bajo los auspicios de las Naciones Unidas lo antes posible, ciertamente con el entendimiento de que la carga principal de la reconstrucción económica y financiera después del conflicto y el desarrollo de Afganistán debe ser apoyado por agentes de tropas que estuvieron en el país durante los últimos 20 años”.

Occidente argumentará que ya se llevó a cabo una especie de conferencia de donantes: esa fue la cumbre especial del G-20 por videoconferencia a principios de octubre, que incluyó al secretario general de la ONU, Antonio Guterres. Luego, la semana pasada, se habló mucho de la promesa europea de mil millones de euros en ayuda humanitaria, que, tal como está, sigue siendo extremadamente vaga, sin detalles concretos.

En el G-20, los diplomáticos europeos admitieron, a puerta cerrada, que la principal brecha era entre Occidente “queriendo decirle a los talibanes cómo gobernar su país y cómo tratar a las mujeres” como condiciones necesarias a cambio de un poco de ayuda, en comparación con Rusia y China siguiendo sus mandatos de política exterior de no interferencia.

Los vecinos de Afganistán, Irán y Pakistán, no fueron invitados al G-20, y eso es una tontería. Es una pregunta abierta si el G-20 oficial en Roma, del 30 al 31 de octubre, también abordará Afganistán junto con los temas principales: cambio climático, Covid-19 y una recuperación económica global aún esquiva.

Sin EE. UU. en Asia Central

De modo que el formato de Moscú, como debidamente destacó Lavrov, sigue siendo el foro de referencia cuando se trata de abordar los graves desafíos de Afganistán.

Ahora llegamos a la crisis. La noción de que la reconstrucción económica y financiera de Afganistán debería ser realizada principalmente por el antiguo ocupante imperial y sus secuaces de la OTAN – curiosamente denominados como “actores basados ??con tropas” – no tiene futuro.

Estados Unidos no construye naciones, como todo el Sur Global lo sabe por experiencia. Incluso desbloquear los casi $ 10 mil millones del Banco Central afgano confiscados por Washington será un trabajo duro. El FMI predijo que sin ayuda extranjera la economía afgana podría contraerse en un 30 por ciento.

Los talibanes, encabezados por el segundo primer ministro Abdul Salam Hanafi, intentaron poner cara de valiente. Hanafi argumentó que el actual gobierno interino ya es inclusivo: después de todo, más de 500.000 empleados de la anterior administración han mantenido sus puestos de trabajo.

Pero una vez más, se perdieron muchos detalles preciosos en la traducción, y los talibanes carecían de una figura de primera línea capaz de capturar la imaginación euroasiática. El misterio persiste: ¿dónde está Mullah Baradar?

Baradar, quien dirigió la oficina política en Doha, fue ampliamente considerado como el rostro de los talibanes ante el mundo exterior después de la toma de control de Kabul por parte del grupo el 15 de agosto. Ha sido efectivamente marginado.

Sin embargo, el trasfondo del formato de Moscú ofrece algunas pepitas. No hubo filtraciones, pero los diplomáticos insinuaron que estaba tenso. Rusia tuvo que jugar a ser un mediador cuidadoso, especialmente cuando se trataba de abordar las quejas de la India y las preocupaciones de Tayikistán.

Todos sabían que Rusia, y todos los demás actores, no reconocerían a los talibanes como el nuevo gobierno afgano, al menos no todavía. Ese no es el punto. Una vez más, la prioridad tenía que ser inculcada en los líderes talibanes: ningún refugio seguro para los grupos yihadistas que puedan atacar “terceros países, especialmente los vecinos”, como destacó Lavrov.

Cuando el presidente Putin deja caer casualmente la información, en el registro, de que hay al menos 2.000 yihadistas de ISIS-K en el norte de Afganistán, esto significa que la inteligencia rusa sabe exactamente dónde están y tiene la capacidad para matarlos, en caso de que los talibanes indiquen que la ayuda es necesaria.

Ahora compárelo con la OTAN, recién salida de su masiva humillación afgana, que celebra una cumbre de ministros de Defensa en Bruselas este jueves y viernes para básicamente dar una lección a los talibanes. El secretario general de la OTAN, el espectacularmente mediocre Jens Stoltenberg, insiste en que “los talibanes son responsables ante la OTAN” de abordar el terrorismo y los derechos humanos.

Como si esto no fuera lo suficientemente intrascendente, lo que realmente importa, como trasfondo del formato de Moscú, es cómo los rusos rechazaron rotundamente una solicitud de Estados Unidos para desplegar su aparato de inteligencia en algún lugar de Asia Central, en teoría, para monitorear Afganistán.

Primero, querían una base militar “temporal” en Uzbekistán o Tayikistán: Putin-Biden lo discutieron en la cumbre de Ginebra. Putin se ofreció, medio en broma, a recibir a los estadounidenses en una base rusa, probablemente en Tayikistán. Moscú siguió el juego alegremente durante unas semanas solo para llegar a una conclusión inamovible: no hay lugar para ninguna travesura “antiterrorista” de Estados Unidos en Asia Central.

En resumen, Lavrov en Moscú fue extremadamente conciliador. Hizo hincapié en cómo los participantes del formato de Moscú planean aprovechar todas las oportunidades para “incluir” a los talibanes a través de varios organismos multilaterales, como la ONU, la OCS – donde Afganistán es una nación observadora – y, de manera crucial, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (CSTO), que es una alianza militar.

Tantas capas de “inclusión” atraen. La ayuda humanitaria de naciones de la OCS como Pakistán, Rusia y China está en camino. Lo último que necesitan los talibanes es “rendir cuentas” a una OTAN con muerte cerebral.

Mirada Multipolar | Nuland en Moscú: una visita con las manos vacías

Mirada Multipolar | Nuland en Moscú: una visita con las manos vacías

por Sebastián Tapia

Hay visitas que son bienvenidas, recibidas con afecto y con cariño, y hay otras que son utilitarias, son recibidas sólo para lograr un fin. La visita de la vice Secretaria de Estado para Asuntos Políticos de los Estados Unidos, Victoria Nuland, a Moscú corresponde efectivamente a la segunda categoría. Por qué es necesaria esta visita y qué estrategias se encuentran detrás.

Gira mundial

La visita de Nuland a Moscú se enmarca en una gira mundial de la vice Secretaria de Estado, siendo Rusia la primer escala de un viaje que incluyó al Líbano y al Reino Unido. La reunión con los funcionarios del gobierno ruso fue pedida por la parte estadounidense, como un gesto de distensión que fue correspondido por Moscú. Ambos negociaron levantar las sanciones económicas personales sobre Nuland, y sobre otro funcionario ruso, para que la reunión pueda tener lugar en la capital rusa. Nuland tenía prohibido entrar al territorio ruso como parte de las sanciones. Cabe destacar que allá es considerada una figura non-grata tras su papel en el euro-maidán ucraniano que terminó en el golpe de Estado a Yanukovich y la posterior guerra civil.

En esta ocasión, la agenda de Nuland no incluía visitas a la oposición o a organizaciones no gubernamentales, posiblemente en un gesto de buena voluntad. En cambio, es más sospechosa su visita al Líbano, donde se reunió con “representantes de la sociedad civil” un día antes de la emboscada a partidarios de Hizbula y Amal en el centro de la ciudad que terminó con 7 muertos. Estos partidos denunciaron la posible influencia estadounidense en el hecho.

Durante su estadía en Moscú de tres días, Nuland se reunió con el vice ministro de exteriores, Sergei Ryabkov, con el jefe de gabinete de la oficina presidencial, Dmitri Kozak, y con el asesor presidencial Yuri Ushakov. 

Resultados

Las reuniones no dejaron acciones concretas como resultado, sino que fueron un paso adelante en el proceso de construcción de confianza comenzado con en el encuentro entre Putin y Biden en Ginebra. De acuerdo al vocero presidencial, Dmitri Peskov:

“No hay que quejarse de que no se alcancen algunos acuerdos importantes de una vez, esto no es posible. Los archivos de nuestras relaciones bilaterales son demasiado vastos, no es posible resolverlos de inmediato, pero, sin duda, esos contactos son necesarios”.

Desde el lado norteamericano, las reuniones fueron vistas como “francas y productivas”  y dejaban un “compromiso para una relación estable y predecible”.

Uno de los principales puntos discutidos con Ryakob fueron las relaciones consulares y diplomáticas. Rusia le prohibe a Estados Unidos contratar personal ruso para sus oficinas, a la vez que ambos mantienen limitadas las cantidad de personal de cada delegación. Los senadores estadounidenses incluso llegaron a proponer la expulsión de 300 diplomáticos rusos del país. Si bien el asunto no fue resuelto en la reunión con Nuland, Ryakob anunció que será tratado en reuniones específicas:

“Estados Unidos no está escuchando nuestras demandas […] Pero, sin embargo, la conversación fue útil. Al menos acordamos intensificar estas discusiones y realizar consultas especializadas. Además, acordamos realizar consultas adicionales en algunas áreas de las relaciones bilaterales aparte de visados ??y trabajo de misiones [diplomáticas] extranjeras “.

Sobre la reunión con Ushakov no hay mucha información, pero siendo quien arregla los encuentros internacionales de Putin, podría tratarse de una nueva reunión cumbre con Biden. Pero no son más que especulaciones, porque no hubo declaraciones tras la reunión.

Tal vez el mayor avance, o el más palpable, haya sido simplemente retórico. El vocero de la embajada estadounidense en Moscú twiteó las declaraciones de Nuland sobre su reunión con Kozak:

“Tuvimos una discusión productiva con Dmitry Kozak sobre nuestros intereses compartidos, junto con los de Ucrania, Francia y Alemania, en la implementación total de los Acuerdos de Minsk y el restablecimiento de la paz, la estabilidad y la soberanía ucraniana en Donbas.”

El reconocimiento de la vigencia de los Acuerdos de Minsk sobre la situación en Ucrania implica que este país debe reconocer la autonomía de las regiones de Donetsk y Lugansk, no así su independencia. El gobierno de Biden está manteniendo una relación bastante fría con Ucrania, desconociendo sus pedidos de ingresar a la OTAN, por lo que podría interpretarse como un paso previo a la presión estadounidense para que se cumplan con los acuerdos. Por otro lado, también es posible que sólo sea una formalidad retórica de reconocer la vigencia de los acuerdos, sin voluntad de hacerlos cumplir.

La estrategia estadounidense

Cabe la posibilidad que esta visita haya sido el primer paso en una reducción de la tensión entre Estados Unidos y Rusia. No es que se vaya a eliminar la enemistad entre ellos, pero el gobierno de Biden puede estar buscando cerrar el enfrentamiento en un flanco para concentrar sus esfuerzos en el “Indo-pacífico”, especialmente en la contención de China.

La implementación efectiva de los acuerdos de Minsk, tal como se firmaron en 2015, podrían resolver el problema territorial ucraniano – salvo Crimea, que es irrenunciable para Rusia – y así reducir tensiones en la región. Facilitaría el ingreso de Ucrania a la OTAN y a UE, a la vez de permitir la normalización de las relaciones entre Rusia y la UE.

Este escenario podría ser la zanahoria que Washington balancea frente a Moscú para debilitar su relación estratégica con Beijing. Pero mucha agua pasó bajo el puente. El escenario actual no es igual al de 2015, cuando esto podría haber funcionado.

La realidad en Eurasia

La desorganizada retirada estadounidense de Afganistán le hizo perder una posición favorable en Eurasia, justo donde se cruzan las zonas de influencia china y rusa. Ahora, es más difícil para Estados Unidos expandir su influencia en la región. Durante el encuentro entre Nuland y Ryakob se discutió el tema de Afganistán. Ryakob reconoció la responsabilidad estadounidense de la crisis afgana, pero se niega a que respondan con elementos militares:

“Estados Unidos y sus aliados tienen la principal responsabilidad entre los actores extranjeros de normalizar la vida en Afganistán, ya que su presencia condujo realmente a la situación actual (…) Reafirmamos enérgicamente la inaceptabilidad de Rusia de cualquier forma de presencia militar estadounidense en los países de Asia Central”.

La intención estadounidense de romper el eje Moscú-Beijing, especialmente a cambio de una mejora de la relación con socios inestables como la UE o el mismo Estados Unidos (donde cualquier otro gesto posterior podría ser respondido con un corte de relaciones), se basa en una subvaluación del estado de la relación entre los gigantes de Eurasia.

El 14 de octubre, en la sesión anual de preguntas y respuestas en el Foro de la Semana de Energía de Rusia, el presidente ruso, Vladimir Putin, definió la intensidad de la relación con China:

“China es nuestro mayor socio comercial y económico … El volumen de comercio entre Rusia y China está aumentando, y superará los 100.000 millones de dólares estadounidenses en los primeros nueve meses de este año”

Estados Unidos se ve complicado en el Pacífico frente a una China que cada día expone más claramente sus intereses y objetivos. En la conmemoración del 110 aniversario de la Revolución de Xinhai, el 9 de Octubre, el presidente de China, Xi Jinping, declaró:

“Lograr la reunificación de la patria por medios pacíficos es lo más acorde con los intereses generales de la nación china, incluidos nuestros compatriotas en Taiwán”

Al día siguiente, la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, respondió que “nadie pueda obligar a Taiwán a tomar el camino que China nos ha trazado”.

Con el aumento de la tensión en el estrecho, uno podría pensar que otros países se mantendrían en silencio, o neutrales, en esta discusión. Sin embargo, Sergei Lavrov, el canciller ruso, dejó en claro la tradicional posición de Rusia:

“Como saben, Rusia al igual que la mayoría de los países en el mundo, considera a Taiwán como parte de la República Popular China. Es por eso que nosotros procederemos así en nuestra política”

No debería sorprender a nadie la declaración. Pero es un tiro por elevación a Estados Unidos, que dice reconocer una sólo China, pero trabaja activamente para mantener la separación entre la China continental y la isla de Taiwán.

Ejemplo efectivo de la cooperación ruso-china a nivel militar son los ejercicios navales realizados en el Mar de Japón hace unos días atrás. Parece poco efectiva la diplomacia de Nuland, prometiendo rebajar las tensiones, cuando los almirantes estadounidenses vuelven a elevar el conflicto, interrumpiendo los ejercicios navales al intentar ingresar al espacio marítimo ruso. 

Las contradicciones entre dichos y acción en la política exterior norteamericana, jugando a hacer la paz y elevar el conflicto a la vez, no sólo provocan más desestabilización en las relaciones entre las grandes potencias, sino que refuerzan el concepto que tienen los rusos sobre ellos. Hace años que en Moscú se describe a los estadounidenses como “nedogovoroposobny”, es decir, que son incapaces de mantener un acuerdo. El kremlin juega el juego del diálogo y los encuentros, pero se prepara para cuando sus “socios occidentales” borran con el codo lo escrito con la mano.

Las revoluciones de color se desvanecen

Las revoluciones de color se desvanecen

por Patrick Armstrong para Strategic Culture

Probablemente la primera “revolución de color” trazada por Estados Unidos fue el derrocamiento del Reino de Hawai en 1893. Las islas hawaianas se habían unido a principios del siglo XIX y eran reconocidas internacionalmente como un país independiente, pero los nativos polinesios habían sido superados en número por forasteros que había adquirido una buena parte de la tierra y la había dedicado al cultivo de azúcar. Estados Unidos era el principal mercado del azúcar, pero cuando los productores nacionales de azúcar persuadieron a Washington de imponer un arancel, los productores de Hawai vieron amenazada su riqueza. El golpe derrocó a la Reina, proclamó una república y unos años más tarde Hawai se convirtió en territorio de Estados Unidos y se salvó el mercado del azúcar. Nada de esto fue declarado abiertamente como justificación, por supuesto: el golpe, como las posteriores “revoluciones de colores”, se llevó a cabo por razones más altisonantes que la mera codicia. Se “descubrió” una amenaza, “la seguridad pública está amenazada, vidas y propiedades están en peligro”, se formó un comité de seguridad, se llevaron a cabo reuniones masivas simuladas. Convenientemente un barco de la armada estadounidense estaba en el puerto y las tropas desembarcaron “para garantizar la seguridad”, etc. La presencia de la armada no fue una coincidencia porque el presidente de los EEUU y el secretario de Estado estaban de acuerdo con la conspiración. El representante diplomático, aunque fingió neutralidad, fue un participante activo. Todo se hizo rápidamente y los golpistas se autoproclamaron como el nuevo gobierno provisional. Total y obviamente falso: no había ningún desorden y el “comité de seguridad pública” estaba formado por los barones del azúcar y sus lacayos, pero se erige como un evento históricamente significativo porque fue el primer intento burdo de algo que se perfeccionará en años posteriores.

Un informe del Congreso de 1894 decidió que todo era perfectamente perfecto, pero un siglo después el Congreso estadounidense aprobó la “resolución de disculpa” por el golpe. ¿Quién puede decir que el orden internacional basado en reglas no es real después de eso? ¿Putin o Xi se han disculpado alguna vez por algo por lo que no se habían disculpado antes?

La “revolución del color” exitosa más reciente ocurrió en Ucrania en 2013-2014. Entran en escena las Organizaciones “No Gubernamentales” – la parte no gubernamental es una mentira pero ciertamente están bien organizadas; preparan el camino. Victoria Nuland, entonces subsecretaria de Estado para Asuntos Europeos y Euroasiáticos, admitió haber gastado cinco mil millones de dólares para “asegurar una Ucrania segura, próspera y democrática”: una suma enorme para un país pobre. (Aquí se aprende lo que ha cambiado desde la “revolución del color” hawaiana 120 años antes: 1) la retórica es más melosa 2) cuesta más. Ella era la John Stevens de la “revolución del color” ucraniana, enviada por el Departamento de Estado estadounidense para repartir el dinero, tomar las decisiones y dirigir la actuación. Y, como demuestra las grabaciones de teléfono, para bloquear la participación de otros, “que se joda la UE”.) Recomiendo tomarse el tiempo para escuchar algunos de los discursos de Nuland para ver cuán dulce se ha vuelto el discurso que encubre estas “revoluciones de color” – democracia, derechos humanos, libertad, reformas, Europa; la caravana de los “valores occidentales” está encadenada al monstruo de la codicia y el poder. Ninguno de estos valores antes estimables es visible en la Ucrania actual; pero los intereses de los ucranianos (o hawaianos) nunca fueron el objetivo de las “revoluciones de color”: los magnates del azúcar querían mantener su entrada en el mercado estadounidense, Washington quería causar problemas a Rusia y la armada estadounidense quería una base en Crimea.

Pero los días de la “revolución del color” parece que se están acabando. Las mecánicas se notan y se contrarrestan. Observe, por ejemplo, el momento en este video de una protesta en Sebastopol cuando el comentarista –que lo había visto antes en el Maidan– señala a las personas cuidadosamente espaciadas, vestidas de rojo para que se reconozcan, dirigiendo la supuesta protesta genuina y espontánea. Los organizadores estaban tratando de hacer de la cuestión de los tártaros de Crimea una causa de lucha. (Me pregunto, por cierto, ¿cuántos consumidores de los medios de “noticias” occidentales piensan que los tártaros son autóctonos?) Recuerdo bien este documental porque fue la primera vez que vi a las personas en el extremo receptor de una “revolución de color” adelantarse a los organizadores; hasta ese momento habían estado reaccionando, siempre mal y demasiado tarde. Pero muchas de las fuerzas de seguridad en Crimea en 2014 habían estado en el Maidan y tuvieron la oportunidad de observar cómo se organiza la “espontaneidad”.

Las autoridades y sus servicios de seguridad se están volviendo proactivos y están utilizando las redes sociales; un buen ejemplo fue la grabación de la reunión de los organizadores de las protestas de Hong Kong con un funcionario de la embajada de Estados Unidos. Y tenemos la grabación de uno de los asociados de Navalny pidiendo dinero a un funcionario de la embajada del Reino Unido; No es, aseguró al funcionario, “una gran cantidad de dinero para las personas que tienen miles de millones en juego”. A veces es fortuito y no es el resultado de la planificación de los servicios de seguridad del objetivo. Un avión civil recibe una (falsa) amenaza de bomba, aterriza según las reglas, uno de los pasajeros es un operativo de la “revolución de colores”, lo arrestan, canta. Todavía hay algo de misterio en la historia de Protasevich, pero la versión occidental ciertamente no es verdadera.

Y cuando se acabó y fracasó, Washington descartó casualmente sus herramientas. ¿Dónde está Yushchenko hoy? Una vez que fue el niño mimado de la “Revolución Naranja” en Kiev, hoy es una no-persona. Saakashvili, reutilizado y fallido nuevamente en Ucrania, se encuentra hoy en prisión en Tbilisi. No se hace ningún escándalo por él. Áñez está en la cárcel, Protasevich olvidado. Hemos visto a muchos salvadores democráticos de tendencia occidental ir y venir en Rusia: Berezovsky, Khodorkovsky y Pussy Riot están en el pasado; hoy es Navalny, pero probablemente haya superado su fecha de caducidad. Solo son accesorios en el teatro de la “revolución del color”.

Y llegamos a otro secreto para superar la “revolución del color”: aguantar. El emperador Alejandro le dijo al embajador francés que los enemigos de Napoleón se habían rendido demasiado pronto; él, por otro lado, iría a Kamchatka si fuera necesario. En cambio, fue a París. Maduro sigue sentado en la oficina presidencial en Caracas, Guaidó se reduce a mendigar; Bruselas ha dejado de fingir, pero Washington se aferra al engaño. Lukashenko permanece. Beijing lo enfrentó en Hong Kong. Por el contrario, en Georgia Shevardnadze (de la “Revolución Rosa“) no estaba dispuesto a usar la fuerza y ??en Kiev Yanukovych (de la “Revolución Naranja” y el Maidan) tampoco estaba dispuesto a usar la fuerza. No, por supuesto que no fueron culpados de todos modos por el aparato de propaganda occidental (que no se avergonzó de llamar “pacíficas” a las escenas en Kiev y Hong Kong y nunca se preguntó de dónde venían todas las tiendas de campaña naranjas). Todo diseñado, por supuesto, para incitar a una reacción violenta de las autoridades que los complacientes medios occidentales considerarían violencia contra manifestantes pacíficos. No es en absoluto lo mismo, por supuesto, en la construcción occidental del orden internacional basado en reglas de “derechos humanos”, que todo lo que está sucediendo en Melbourne, París o Londres. Hasta cierto punto, las “revoluciones de color” son juegos de espera y el gobierno, si se mantiene firme, tiene ciertas ventajas.

Pero probablemente el profiláctico más fuerte contra una “revolución de color” es evitar que comience. Y aquí es necesario expulsar a las Organizaciones “No Gubernamentales” extranjeras antes de que se establezcan. Por supuesto, habrá muchas protestas de Occidente, pero es importante que los objetivos comprendan que su cobertura de prensa en Occidente es y siempre será negativa, sin importar lo que hagan, digan o discutan. Es propaganda, no se supone que se base en hechos. Y a menudo es graciosamente repetitivo: los propagandistas occidentales son demasiado perezosos y desprecian demasiado a su audiencia como para no reciclar los pánicos de ayer. Por ejemplo: ¿recuerdas cuando Rusia pirateó la red eléctrica de Vermont en 2016? esta vez se trata deun presidente chino enojado, Xi Jinping, que cierra las plantas de energía canadienses. A veces es descuidadamente idiota: CNN nos dice que Rusia, China e Irán están pirateando el sistema electoral de Estados Unidos; luego continúa diciendo que a Rusia le gusta Trump y a China le gusta Biden; Por lo tanto, como concluiría Sherlock Holmes, CNN debe creer que Irán decidió el resultado. El objetivo no debe preocuparse por la cobertura occidental: si usted es el objetivo de hoy, toda la cobertura será negativa. Transmita la emoción contemporánea por las “violaciones del espacio aéreo de Taiwán” sin mencionar que un portaaviones británico lidera una flota que navega por aguas que reclama China al mismo tiempo. Los hechos no importan: los Papeles de Panamá eran sobre Putin, excepto que no lo mencionaron y, por lo tanto, deben haber sido de Putin. Los Pandora Papers nos dan la repetición.

Los antiguos éxitos – en los últimos tiempos Ucrania dos veces, Georgia – se están convirtiendo en fracasos: Hong Kong, Venezuela y Bielorrusia. Los objetivos han aprendido a contrarrestar los ataques. Las reglas esenciales para derrotar las “revoluciones de color” son:

  1. Vienen de afuera. Así que elimine a los forasteros y elimine las ONGs extranjeras. Este es probablemente el preventivo más importante: los operadores de la “revolución del color” no tenían obstáculos, por ejemplo, en Ucrania.
  2. Recuerde el consejo de Alexander: no se rinda demasiado pronto. Maduro y Lukashenka siguen ahí. Por no hablar de Rusia, China e Irán.
  3. No tenga miedo de que lo culpen: lo será de todos modos. La máquina de propaganda occidental no está interesada en los hechos.
  4. Sea duro. Hay un ritmo en estas cosas; si los interrumpes, les resultará difícil volver a encarrilarse.
  5. Tenga paciencia, como vimos en Hong Kong, la indignación es en su mayor parte artificial y perderá fuerza.
  6. Aprenda las técnicas de cómo se hacen, esté atento a ellas y contrarréselas.
  7. Y finalmente: el tiempo está de tu lado. Occidente no se está fortaleciendo. Lo que los neoconservadores llaman “el eje de los revisionistas” sí.
Mirada Multipolar | Polonia: entre la UE y la soberanía

Mirada Multipolar | Polonia: entre la UE y la soberanía

por Sebastián Tapia

El Tribunal Constitucional de Polonia sorprendió al resto de la comunidad europea el pasado 7 de Octubre con un fallo lapidario: los artículos 1 y 19 del Tratado de la Unión Europea son incompatibles con la Constitución polaca. Esta decisión acaba con la primacía del derecho comunitario por sobre el derecho nacional, en medio de una lucha de poder entre Bruselas y Varsovia.

La importancia del fallo

El tribunal polaco no es el primero en cuestionar la capacidad del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para modificar leyes internas de los estados miembros. En 2012, la corte constitucional checa ignoró una sentencia relativa al sistema de seguridad social del país y en 2020 el Tribunal Constitucional alemán desoyó la sentencia sobre el programa de compra de deuda soberana de 2015. Pero la desobediencia a estos fallos pone en juicio la capacidad del Tribunal Europeo en algunas áreas específicas. En cambio, el fallo polaco cuestiona el núcleo mismo del derecho comunitario, que la decisión de los tribunales comunitarios es superior al orden jurídico nacional.

El fallo es sí es una reacción a la intromisión de Bruselas en el sistema jurídico polaco. La UE cuestiona una serie de reformas llevadas adelante por el gobierno del partido Ley y Justicia (PiS), mediante la cual permite la reasignación de jueces y la creación de un régimen disciplinario para los jueces. Esto es visto por Bruselas como un retroceso en la división de poderes, un avance del ejecutivo por sobre el poder judicial. El fallo del Tribunal Constitucional, en cambio, considera que “la Unión Europea no tiene competencia para evaluar a la Justicia polaca y su funcionamiento”

La reacción europea

Desde la Comisión Europea, Ursula von der Leyen dejó muy en claro la posición del bloque continental:

“Todas las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea son vinculantes para las autoridades de todos los Estados miembros, incluidos los tribunales nacionales (…) El derecho de la UE tiene primacía sobre el derecho nacional, incluidas las disposiciones constitucionales (…) Esto es lo que todos los Estados miembros de la UE han firmado como miembros de la Unión Europea. Utilizaremos todos los poderes que tenemos en virtud de los Tratados para garantizarlo”.

El ministro de relaciones exteriores alemán, Heiko Maas, respaldo a von der Leyen: “La Comisión cuenta con todo nuestro apoyo para hacer cumplir la legislación de la UE” y a la vez, le recordó al premier polaco, Mateusz Morawiecki, que “si un país decide formar parte de la UE, debe aplicar plenamente las normas acordadas”. Habría que recordarle a Maas que por el fallo alemán de 2020 que desoye el al TJUE, hay en la Comisión Europea un procedimiento de infracción iniciado en junio de 2021.

Por su parte, el ministro luxemburgués de Asuntos Exteriores, Jean Asselborn, declaró que:

“La primacía de la ley europea es esencial para la integración. Si se rompe este principio, la Europa que conocemos, que fue creada con el Tratado de Roma, dejará de existir”

Y tal vez ese es el punto, pero visto de otra manera. Para Polonia, esa Unión Europea a la cual quiso entrar en su momento, ya no existe. En el fallo, el Tribunal Constitucional polaco dice que “los órganos de la Unión Europea actúan más allá de los límites de las competencias delegadas por la República de Polonia en los Tratados”. Es decir, esa Europa del mercado común, del libre tránsito de personas, que se presentaba como un mercado potencial para los productos y trabajadores polacos se convirtió en una maquinaria que le impone condiciones y regulaciones, que no siempre van de la mano con la política nacional.

Otras cuestiones

La vinculación de temas que lleva adelante Bruselas para imponer su voluntad es lo que le permite aumentar la presión sobre los miembros de la Unión. En el caso polaco, el tema de las reformas judiciales está vinculada a la ayuda económica para enfrentar la pandemia de COVID-19. Hace más de dos meses que la Comisión Europea no aprueba el Plan de Recuperación de Polonia, que le permitiría acceder a 24 mil millones de euros en transferencias directas y uno 15 mil millones en créditos, hasta que este país no de garantías de respetar el Estado de Derecho. El gobierno polaco dio un paso al anunciar el desmantelamiento de la sala que impondría las sanciones a los jueces, pero todavía no es suficiente. Por eso el TJUE falló en contra del traslado forzoso de jueces, un día antes del fallo del Tribunal Constitucional polaco.

Otro tema en el cual Polonia choca con la Unión Europea es en cuanto a los medios de comunicación. La Ley de Medios aprobada por el parlamento polaco en Agosto evita que las compañías pertenecientes a países fuera del área económica europea puedan poseer la mayoría de acciones en compañías de medios polacos. Desde el gobierno lo presentan como la manera de evitar que sus medios caigan en manos de empresarios de “países autoritarios”, sin embargo la medida apunta al principal medio opositor cuyo mayoría accionaria recae en la compañía estadounidense Discovery.

Si bien la ley no contraviene el derecho comunitario, la vicepresidenta de la Comisión Europea, V?ra Jourová, fue muy crítica de la ley:

“El pluralismo de los medios de comunicación y la diversidad de opiniones son lo que las democracias fuertes acogen, no es lo que combaten (…) El proyecto de ley de radiodifusión polaca envía una señal negativa. Necesitamos una Ley de Libertad de Medios en toda la Unión Europea para defender la libertad de los medios y apoyar el Estado de derecho”

No sólo está el planteo geopolítico de la alianza atlántica entre Europa y Estados Unidos, por lo que un ataque al capital estadounidense tendría altos costos, sino que Bruselas ve la posibilidad de aumentar su control sobre otra área más que hasta ahora era regulada por los estados nacionales.

La incómoda posición de Polonia

Si bien Polonia es una de los principales socios estadounidenses en Europa, liderando el avance de la OTAN hacia el Este e incluso recibiendo sistemas del escudo antimisiles estadounidense en Europa, el desafío a las empresas estadounidenses mediante la Ley de Medios podría costarle caro. Como recordatorio – o amenaza –  el Secretario de Estado, Anthony Blinken, dijo:

“Las grandes inversiones comerciales estadounidenses en Polonia unen nuestra prosperidad y mejoran nuestra seguridad colectiva”

La presión estadounidense logró que el Senado rechaze la ley, que volvió a diputados para ser modificada. Pero es difícil saber cómo se comportará la cámara de diputados controlada por PiS. El líder del partido, Jaroslaw Kaczynski, mantiene la posición de que Polonia no quiere abandonar la UE, sino mejorar la relación entre la Unión y sus miembros. En una entrevista en Septiembre declaró:

“el futuro de Polonia es estar en la Unión Europea” aunque “se viola el principio de igualdad de los estados, y de forma muy drástica. También hay tendencia a instrumentalizar la UE por parte de los estados más fuertes, en particular uno: Alemania”.

Para colmo, Polonia no puede contar con la opción de acercarse al Este para balancera su relación con Berlín y Bruselas. Actualmente se encuentra con una crisis fronteriza con Bielorrusia por el cruce de migrantes ilegales entre un país y el otro.  Kaczynski sostiene que es un plan elaborado por Lukashenko, con la venia de Putin, contra Polonia y la UE por haber apoyado a la oposición en el intento de destitución tras las elecciones del 2020. Más allá de la paranoia de Kaczynski, está claro que una mejroa en las relaciones con Bielorrusia y Rusia no son una opción.

El enfrentamiento con la Unión Europea, el choque con Estados Unidos por la Ley de Medios y su historial de rusofobia deja a Polonia en la posibilidad de ser un paria en medio de una zona de conflicto. No cuenta con la capacidad para disputar el liderazgo de la UE con Alemania o Francia y depende de los Estados Unidos para su defensa estratégica. Si Polonia no comienza a cooperar con sus socios occidentales, se verá aislada. Entonces, tal vez, su única opción sea una relación periférica con el Reino Unido, si viejo amigo.

¿Cómo influyen Francia y Rusia en la rivalidad greco-turca?

¿Cómo influyen Francia y Rusia en la rivalidad greco-turca?

por Andrew Korybko para OneWorld

Francia y Rusia están jugando un papel importante a la hora de influir en la competencia greco-turca en el Mediterráneo oriental. Ese segundo par de estados son miembros de la OTAN, pero se acusan mutuamente de provocaciones regionales relacionadas con sus respectivos reclamos territoriales. Grecia también cree que el acuerdo fronterizo marítimo de Turquía con Libia del año pasado infringe su soberanía. Las dos naciones vecinas también tienen enfoques opuestos para resolver el conflicto congelado del cercano Chipre. Es en este contexto tenso que Francia está mejorando sus relaciones militares con Grecia, mientras que Rusia hace lo mismo con Turquía.

Francia y Grecia firmaron un acuerdo de defensa naval de aproximadamente € 3 mil millones a principios de esta semana, para que París equipe a Atenas con tres fragatas. También hay una cláusula que obliga a los dos países a ayudarse mutuamente si son atacados. El primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, dijo que no desea una carrera armamentista con Turquía, pero también expresó su preocupación sobre si la cláusula de defensa mutua del Artículo 5 de la OTAN se aplicaría si un miembro ataca al otro. Esto sugiere que el eje de defensa mutua franco-griego, explícitamente estipulado dentro de la OTAN, está impulsado en parte por los temores de que el líder estadounidense del bloque no se apresure a rescatar a Atenas si choca con Ankara.

Mientras esto sucedía, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se reunió con su homólogo ruso Vladimir Putin en Sochi. La transcripción oficial del Kremlin de las palabras de bienvenida, señala que ambos líderes elogiaron el excelente estado de las relaciones entre ellos. The New York Times luego publicó una entrevista con el líder turco, realizada la semana anterior, en la que defendió la adquisición de los sistemas de defensa aérea S-400 por parte de su país, que desencadenó sanciones estadounidenses. The Middle East Eye informó que el presidente Erdogan dijo a los periodistas en el vuelo de regreso de Sochi que su país trabajará en estrecha colaboración con Rusia en los ámbitos del  Espacio, motores a reacción, submarinos y buques de guerra.

La búsqueda de Turquía de una política exterior equilibrada entre sus socios tradicionales de la OTAN y Rusia está motivada por sus preocupaciones sobre el bloque liderado por Estados Unidos, que son algo similares a las de Grecia. El presidente Erdogan ha condenado a su aliado estadounidense en numerosas ocasiones por armar a grupos kurdos sirios que su gobierno considera terroristas. Los funcionarios turcos también insinuaron que Estados Unidos podría haber jugado un papel en el fallido intento de golpe de Estado del verano de 2016. Culpan a Fethullah Gulen por organizarlo y creen que no podría haberlo hecho sin que Estados Unidos, al menos, lo hubiera sabido de antemano desde que está radicado en ese país.

El denominador común que impulsa las asociaciones militares recientemente mejoradas de Francia y Rusia con sus rivales Grecia y Turquía, respectivamente, es, por lo tanto, las preocupaciones de esos dos países del Mediterráneo oriental sobre la confiabilidad de su aliado estadounidense. Aunque los ex presidentes de los Estados Unidos, Barack Obama y Donald Trump, parecían estar más cerca de Grecia que de Turquía, como parece estarlo el actual presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, Atenas todavía sospecha que Washington no lo defendería resueltamente si hubiera un enfrentamiento con Ankara, debido a la consecuencias geoestratégicas de gran alcance que podrían acompañar a ese escenario.

Desde la perspectiva opuesta, Turquía sospecha que Estados Unidos está tratando de socavar su seguridad financiera y nacional a través de medios económicos y armando a los grupos kurdos sirios para presionar al país para que revierta su política exterior cada vez más independiente. El anuncio del primer ministro Mitsotakis a principios de esta semana de que “Estamos a punto de firmar … un nuevo acuerdo de cooperación y defensa mutua de cinco años con Estados Unidos” sugiere que Estados Unidos podría apoyar seriamente a Grecia contra Turquía si esos dos chocan. Esto podría haber influido en Turquía para acelerar la mejora de los lazos con Rusia, especialmente en el ámbito militar.

Para concluir, la reciente falta de confiabilidad de Estados Unidos como aliado inspiró a Grecia y Turquía a buscar socios militares más confiables como Francia y Rusia, respectivamente, en un intento por restaurar el equilibrio estratégico regional entre ellos y protegerse contra el escenario de Estados Unidos apoyando a su rival en un futuro posible choque. Los pasos que Estados Unidos está considerando tomar con Grecia podrían inclinar la balanza contra Turquía y posiblemente incluso sentar las bases para reparar las relaciones con Francia que fueron dañadas inesperadamente por la alianza sorpresa AUKUS de mediados de septiembre. En respuesta, se espera que los lazos militares turco-rusos se expandan en paralelo para mantener el equilibrio regional.

Sin novedades en la Duma

Sin novedades en la Duma

Las elecciones parlamentarias en Rusia dieron un resultado similar a la elección anterior, de 2016, apostando a la continuidad del sistema político ruso y señalando algunas pequeñas diferencias. Rusia Unida, el partido de gobierno, mantiene su mayoría absoluta, lo que le permitirá presentar y aprobar leyes sin necesitar alianzas con otros partidos.

Los resultados

La elección de los diputados de la Duma estatal se realiza de dos maneras, 225 de ellos son elegidos en distritos uninominales y 225 mediante lista partidaria, repartidos de manera proporcional a los votos.

En los distritos uninominales, la ventaja de Rusia Unida es más que importante. De los 225 asientos, obtuvo 198. Le siguió el Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR), con 9, luego Rusia Justa (RJ), con 8, el Partido Liberal Democrático de Rusia (PLDR), con 2, Patria, Partido del Crecimiento y Plataforma Cívica, con uno cada uno, y 5 diputados independientes. Cabe recordar que estos distritos son obtenidos con la mayoría simple de votos, por lo que la enorme estructura nacional de Rusia Unida es una ventaja.

Los asientos distribuidos proporcionalmente por el voto en el distrito único del país son repartidos de manera más pareja, pero igualmente refleja la hegemonía de Rusia Unida. El partido de gobierno obtuvo el 49,82% de los votos, seguido por el PCRF con 18,93%, el PLDR con 7,55%, Rusia Justa con 7,46% y Nueva Gente con el 5,33%. El resto de los partidos obtuvieron por debajo del 5%, por lo que no podrán ingresar a la Duma.

 

La conformación final de la Duma será la siguiente: Rusia Unida 324 diputados, PCFR 57, Rusia Justa 27, PLDR 21, Nueva Gente 13, Patria 1, Partido del Crecimiento 1, Plataforma Cívica 1 y 5 diputados independientes.

Cambios en el electorado

En definitiva, Rusia Unida logró obtener más de los 300 diputados necesarios para conservar la mayoría de 2/3 de la cámara y poder legislar sin la necesidad de aliados. Sin embargo, perdió 19 curules. Se podría decir que estos votos se fueron hacia la izquierda, ya que el Partido Comunista obtuvo 15 asientos más y Rusia Justa (partido de centro-izquierda) obtuvo 4 diputados más que en la legislatura anterior.

En el lado derecho del espectro, el partido Liberal Democrático perdió 18 curules. Gran parte de esta pérdida se ve en el surgimiento de nuevas alternativas que cumplen con la agenda liberal de manera más clara que el partido de Zhirinovsky. Principalmente el partido Nueva Gente de Alexey Nechayev, formado en 2020, comienza su historia política con 13 diputados y una agenda de propuestas en favor de los emprendedores y pequeños empresarios. El Partido del Crecimiento, también de centro-derecha liberal en lo económico y conservador en lo social, ingresa a la Duma por primera vez con un diputado.  Los cuatro curules que sobran fueron obtenidos por candidatos independientes en sus respectivos distritos uninominales.

Es notable el nivel de desinterés que tienen las elecciones parlamentarias en el electorado ruso. Siendo su participación voluntaria, apenas ronda el 50%. En este caso, la participación fue del 51,72%, un poco por encima del 47,82% del 2016 pero muy por debajo del 67,54% de las elecciones presidenciales de 2018. Este es el principal problema de la oposición, que no logra movilizar a un electorado para votar en unas elecciones que consideran que no alterarán la realidad política del país.

Quejas y reclamos

La mayoría de las denuncias de irregularidades electorales se dieron en las provincias del interior de Rusia, con respecto al relleno de las urnas, actividad extraña por parte de las autoridades de mesa, etc. Sin embargo, no son estadísticamente relevantes al compararlas con el resultado final.

La principal queja de la oposición, en especial del Partido Comunista, fue sobre el sistema de voto electrónico. Implementado en sólo 6 regiones, pero que incluían a la ciudad de Moscú, el sistema de votación a través del celular, o computadora, en una página web del gobierno, fue presentado como una medida para mejorar la votación en pandemia, pero levantó suspicacias por los partidos de oposición.

El líder del Partido Comunista, Gennady Zyuganov, llamó a defender los resultados electorales y desconocer los votos electrónicos. Esto se debió al cambio registrado en la ciudad de Moscú, antes y después de contar el voto electrónico.

Mapa electoral del conteo de votos antes y después de incorporar los votos electrónicos. En azul, gana el candidato de Rusia Unida. En verde, gana un candidato de la oposición.

Sin embargo, esta diferencia era esperable, ya que quienes utilizaron el sistema electrónico de voto son principalmente simpatizantes de Rusia Unida o del gobierno nacional. Es un caso similar al conteo de los votos por correos como se dió en las elecciones presidenciales estadounidenses, donde los republicanos se rehusaron a aceptar el conteo de esos votos.

La oposición ahora trata de presentar una reforma al sistema electoral que impida la utilización de este sistema de votación, pero con la Duma resultante de estas elecciones, es poco probable que tenga éxito.

Repercusiones

La Unión Europea, en consonancia con lo que había decidido el Parlamente Europeo antes de las elecciones, declaró su preocupación sobre las irregularidades y cómo se llevó adelante la elección, pero no se expidió sobre el resultado. Su principal objeción es con el voto de los ciudadanos rusos en la península de Crimea y en las regiones de Donetsk y Lugansk, ya que las consideran parte de Ucrania.

Estados Unidos también emitió un comunicado declarando a las elecciones “ni libres ni justas”, debido a las leyes que impiden el financiamiento externo de los partidos políticos. Lo que es curioso, porque Estados Unidos cuenta con las mismas leyes y con una oferta política considerablemente menor que la que se presenta en Rusia. Al igual que la UE, no reconoce los resultados en Crimea.

La queja de ambos no va a alterar las relaciones, ya tensas, entre Rusia y la UE o  Estados Unidos. Sin embargo, el portavoz del ministerio de exteriores de Turquía declaró que el país no considera válidas las elecciones realizadas en Crimea por ser parte del territorio ucraniano. Esto se debe a la cercana relación que construyó el gobierno de Erdogan con Ucrania en los años recientes. Efectivamente, esta reacción fue respondida por Moscú, desde donde se aclaró que se podría poner en peligro la relación bilateral.

 

En definitiva, la nueva conformación de la Duma refleja una apuesta por el pueblo ruso por la estabilidad y la continuidad. A mucho pesar de sus vecinos europeos o de sus “socios occidentales”, el gobierno de Putin contará con el control del parlamento por el próximo lustro.