Brasil ante un desafío histórico: Federico Montero analiza la batalla de Lula contra el bolsonarismo

Federico Montero
Federico Montero  - Federico Montero es docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y analista político especializado en política internacional. Director del Observatorio del Sur Global.
13 Minutos Leídos
Federico Montero analiza las elecciones en Brasil
Federico Montero analiza las elecciones en Brasil

Desde Brasil, el politólogo, profesor universitario, analista internacional y Director del Observatorio del Sur Global analiza el resultado de la primera vuelta presidencial, el avance institucional de la derecha y los desafíos de Lula de cara al balotaje. “Estamos atravesando un momento histórico”, sostiene.

Las elecciones presidenciales de Brasil dejaron mucho más que una primera vuelta ajustada. El resultado abrió un escenario de enorme intensidad política: Lula da Silva quedó por detrás de Jair Bolsonaro, mientras el bolsonarismo logró avances significativos en gobernaciones y en el Congreso.

Desde Brasil, donde realizó el seguimiento del proceso electoral, Federico Montero, politólogo, profesor universitario, analista internacional y Director del Observatorio del Sur Global, analiza las claves de una elección que puede marcar un punto de inflexión para Brasil y para América Latina.

Para Montero, Lula enfrenta un escenario “muy difícil, aunque no imposible de revertir”. La segunda vuelta deberá disputarse en un contexto completamente diferente al de la primera: mayor polarización, una derecha fortalecida institucionalmente y la necesidad del PT de ampliar sus alianzas y recuperar participación electoral.

Pero la elección excede la disputa presidencial. El avance del bolsonarismo en el Congreso puede condicionar al próximo gobierno, cualquiera sea el resultado del balotaje. Y, en el plano regional, una eventual victoria de Bolsonaro tendría consecuencias directas sobre la relación de Brasil con Estados Unidos y sobre el escenario político argentino.

“Estamos atravesando un momento histórico. Lula es una de las figuras políticas más importantes de la historia de Brasil y, por una cuestión de edad, probablemente estamos ante su última campaña presidencial.”

“Es un escenario muy difícil para Lula, pero no imposible”

—¿Qué pasó en Brasil en la primera vuelta?

—Fueron unas elecciones presidenciales de primera vuelta en las que, además de elegir presidente, se eligieron gobernadores, diputados y senadores federales en todo el país.

Fueron elecciones muy reñidas y polarizadas entre el actual presidente, Lula da Silva, y Jair Bolsonaro. Se esperaba un resultado bastante ajustado. La mayoría de las encuestas indicaban una ventaja de Lula del orden de los tres puntos.

Finalmente, el resultado terminó consolidando un escenario diferente, con una ventaja de Bolsonaro de menos de dos puntos sobre Lula, en una jornada marcada por emociones cruzadas de todo tipo.

Nosotros vivimos la jornada en el hotel donde luego Lula dio su conferencia de prensa ante los medios internacionales.

Cuando comenzaron a cargarse los datos se veía una diferencia importante a favor de Bolsonaro, del orden de los diez puntos. Eso era esperable por el modo en que habitualmente se cargan los resultados, pero ya se advertía que la diferencia podía ser mayor que en elecciones anteriores y existían dudas sobre la capacidad de Lula para descontarla a medida que ingresaran los votos de los sectores donde el PT suele hacer la diferencia.

El avance del bolsonarismo más allá de la elección presidencial

—¿Cómo le fue al PT en las elecciones para gobernadores y en el Congreso?

—Si hacemos un análisis que vaya más allá de lo estrictamente presidencial, hay que decir que es un triunfo importante de la derecha.

En principio, la ventaja en la primera vuelta es reversible, pero va a costar bastante hacerlo. Y habrá que ver cómo Lula encara esta nueva etapa de la campaña, porque él mismo planteó que la segunda vuelta es otra elección, con otras características.

En las gobernaciones hubo triunfos muy importantes de la derecha. Yo estoy en el estado de San Pablo, donde se produjo un triunfo categórico del actual gobernador, Tarcísio de Freitas, con casi el 65% de los votos.

San Pablo es el estado más importante de Brasil, el corazón productivo del país, y allí el candidato del PT, Fernando Haddad, fue ampliamente superado.

También hay que destacar el resultado del Senado. La mayoría de los análisis están señalando un triunfo muy importante de los senadores del PL, el partido del bolsonarismo.

Esto implica que el Senado pasa a tener un componente muy fuerte de la derecha.

Hay que recordar que durante todos los gobiernos de Lula hubo que lidiar con un Congreso adverso. Para tener una dimensión del problema, la Cámara de Diputados tiene alrededor de 500 diputados y Lula nunca llegó a tener más de 100 propios. Siempre tuvo que manejarse con un esquema de alianzas muy amplio que incluía al centro político, o “centrão”, como se lo denomina en Brasil.

Son fuerzas políticas de los distintos estados del interior que pueden alinearse con el gobierno para una cuestión y con la oposición para otra.

Pero este crecimiento del bolsonarismo va a significar que el juego parlamentario, sea quien sea quien triunfe en la elección presidencial de la segunda vuelta, va a estar muy condicionado por la agenda que plantee la derecha en Brasil.

Una segunda vuelta que puede cambiar el rumbo

—¿Por qué el resultado de la primera vuelta puede ser reversible?

—Primero, por la distancia. Estamos hablando de menos de dos puntos.

Además, se produjo un efecto de polarización. La mayoría de los análisis coinciden en que, al polarizarse la elección, muchos de los candidatos que no eran Lula ni Bolsonaro terminaron obteniendo menos votos de los esperados. Hubo un voto útil hacia un lado y hacia el otro.

Muchos de esos candidatos, si uno los ubicaba ideológicamente, estaban más cerca de la derecha y del bolsonarismo que de Lula. Entonces, hay una parte de esos votos que el PT puede intentar recuperar en la segunda vuelta.

Después hay una apuesta importante del PT vinculada con la participación electoral.

Se espera que en una segunda vuelta haya una mayor participación que en la primera. Si uno mira la evolución histórica, la participación electoral en la primera vuelta en Brasil viene cayendo. Pero se espera que la politización y el dramatismo que va a adquirir esta segunda vuelta puedan generar una mayor participación.

También hay una apuesta muy fuerte que fue expresada por Lula en su discurso ante los medios internacionales y las delegaciones que estábamos allí: construir una nueva épica para esta segunda vuelta.

Lula dijo que, si bien creía que podía ganar en primera vuelta, no le sorprendía tener que ir a un balotaje, porque todas las veces que ganó tuvo que hacerlo.

Hay que reconocer, de todos modos, que ningún candidato que salió segundo en la primera vuelta logró revertir esa situación en un balotaje en Brasil.

Pero Lula es una figura excepcional de la política brasileña y su campaña para esta segunda vuelta va a tener otras características.

Brasil, Estados Unidos y el escenario político argentino

—¿Qué consecuencias tendría un triunfo del bolsonarismo para Brasil y para la región?

—Las consecuencias políticas para Brasil serían importantes, porque implicarían un cambio significativo en relación con las políticas públicas y con varios de los ejes de la agenda nacional.

Y para la región también tendría consecuencias.

Un triunfo de Bolsonaro, quien es un socio directo de Donald Trump, significaría la consolidación de un bloque político alineado con la política norteamericana para la región.

Particularmente para Argentina, esto también tendría consecuencias. Vimos, por ejemplo, el saludo de Javier Milei frente al resultado de Bolsonaro.

Para el contexto político argentino, un triunfo de Bolsonaro significaría darle más confianza a la política de alineamiento con Estados Unidos y al rumbo que lleva adelante Milei.

Por eso lo que está en juego en Brasil excede largamente la política interna brasileña.

“La elección puede ser un quiebre histórico”

—¿Cómo fue el clima durante la jornada electoral y después de conocerse los resultados?

—Durante todo el día recorrimos algunas de las escuelas de votación. En el centro de San Pablo se votó con tranquilidad. Brasil tiene un sistema de votación electrónico consolidado desde hace muchos años.

Cuando comenzaron a recibirse los resultados, se preveía una diferencia, pero no necesariamente con esta magnitud.

En un momento, cuando Lula comenzó a remontar, el ambiente cambió. Hubo más expectativa y esperanza entre la militancia del PT.

Creo que el discurso de Lula, si bien estamos ante una situación muy difícil y adversa, logró conectar nuevamente con cierta mística del PT y con su militancia.

También volvió a conectar con el clima que se había vivido en las últimas horas y días de campaña, cuando Lula confrontó con algunos de los poderes de Brasil.

Hubo varios ejes de agenda que conectaron con la realidad cotidiana de los brasileños.

El gobierno de Lula tuvo un desempeño económico defendible y, si uno mira los indicadores, las condiciones mejoraron respecto de lo que había sido el gobierno de Bolsonaro. Pero quizás no alcanzó las expectativas que la propia sociedad había construido respecto de lo que podía significar el regreso de Lula al gobierno.

Creo que allí está una de las claves de esta elección: la promesa de hacia dónde puede ir Brasil con Lula y la posibilidad de que las expectativas generadas comiencen a encontrar señales más claras de realización de la mano de un nuevo gobierno del PT.

Estamos atravesando un momento histórico.

Lula es una de las figuras políticas más importantes de la historia de Brasil y, por una cuestión de edad, probablemente estamos ante su última campaña presidencial.

Más allá del resultado, eso le agrega una carga emotiva muy fuerte a esta elección.

Pero lo que está en juego en términos políticos también es enorme. Brasil puede estar ante un punto de inflexión para su historia contemporánea.

La segunda vuelta no va a ser simplemente una repetición de la primera. Va a ser una nueva disputa política, en un escenario mucho más polarizado, con una derecha fortalecida institucionalmente y con Lula obligado a ampliar su capacidad de convocatoria.

Y lo que ocurra en Brasil tendrá consecuencias que excederán sus fronteras.


Federico Montero

Federico Montero es politólogo, profesor universitario y analista internacional. Es Director del Observatorio del Sur Global y desarrolla actividades de análisis político, seguimiento de procesos electorales y estudios sobre política latinoamericana y relaciones internacionales.

Desde Brasil realizó el seguimiento de las elecciones presidenciales y participó de actividades vinculadas con el sistema político y electoral brasileño, aportando una mirada regional sobre el proceso y sus implicancias para América Latina y Argentina.

Entrevista realizada desde Brasil tras la primera vuelta de las elecciones presidenciales.

Compartir este artículo
Por Federico Montero Federico Montero es docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y analista político especializado en política internacional. Director del Observatorio del Sur Global.
Seguir
Federico Montero es docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y analista político especializado en política internacional. Profesor de Política Latinoamericana (UBA) y de Estado, Sociedad y Universidad (UNA). Director del Observatorio del Sur Global.