1. Propiedad de la tierra y modelos de país
El debate político sobre la propiedad de la tierra en Argentina adquirió un alto voltaje durante la semana pasada a partir del intento del gobierno de Javier Milei de impulsar una ley de “inviolabilidad de la propiedad privada” que permitía desregular la adquisición de territorio argentino a manos de inversores y fondos soberanos extranjeros. El rechazo popular al intento de dar vía libre a la extranjerización y especulación sobre los bienes naturales de la Argentina logró doblegar, de momento, las aspiraciones del gobierno nacional en la materia.
Sin embargo, la disputa geopolítica por los recursos estratégicos es cada vez más cruenta en un escenario global en transición, en el que América Latina en general, y nuestro país en particular, es foco de creciente interés por parte de las potencias mundiales y los grandes fondos de inversión. Así, las predicciones de estadistas como Juan Domingo Perón[i] o de intelectuales como Arturo Jauretche[ii] que proyectaban a la Argentina del siglo XXI como una zona estratégica proveedora de alimentos y recursos energéticos en una región alejada de los conflictos armados se han cumplido con creces.
El desafío, como en aquel entonces, es si estos bienes naturales estratégicos van a estar destinados hacia un desarrollo económico y social sustentable, con el aporte de la industria, la ciencia y la tecnología desde una perspectiva soberana como el que sugiere Mónica Brukmann[iii], o si van a ser enajenados en favor de las grandes potencias mundiales y los inversores privados que desde un modelo extractivista nos asignan un papel marginal en el escenario global como meros proveedores de materias primas.
2. El fenómeno global de la extranjerización de tierras
A nivel mundial, el acaparamiento de tierras por parte de extranjeros ha experimentado un crecimiento sostenido desde el año 2000, impulsado por la confluencia de crisis alimentarias, la demanda de biocombustibles, la transición energética y la financiarización de los recursos naturales. Desde inicios del siglo,los inversores externos han adquirido 26,7 millones de hectáreas de tierras en todo el mundo para fines agrícolas, según un informe de Land Matrix[iv]. El continente africano es el más perjudicado, concentrando el 42% de estas transacciones, con 10 millones de hectáreas transferidas.
La competencia por la tierra en el siglo XXI, combina lógicas agroindustriales, extractivistas, energéticas y financieras que reflejan las múltiples dimensiones de un activo que ha dejado de ser un mero factor de producción para convertirse en un recurso geopolítico estratégico. Este fenómeno responde a múltiples motivaciones tales como Seguridad alimentaria; Recursos hídricos; Minerales críticos: litio, cobre y otros; y Especulación financiera y mercados de carbono: la tierra como activo de refugio y como sumidero de carbono.

Para Argentina, se han registrado 299 grandes transacciones de tierras concluidas entre el 2010 y el 2022, donde el 44% de la superficie está destinada a actividades petroleras, seguidas por la agricultura y la minería[v]. El 70% de la superficie de estas transacciones corresponde a inversores nacionales con múltiples intenciones, mientras que las inversiones extranjeras se enfocan exclusivamente en agricultura o minería.
3. Cartografía de actores internacionales
La red global de comercio de tierras es compleja e involucra a diversos actores: élites nacionales, inversores extranjeros regionales e inversores extranjeros globales, entre los que se cuentan empresas privadas y fondos soberanos. Cada uno de ellos persiguen diversos fines.
Desde los inversores privados, los Fondos financieros buscan rentabilidad y diversificación de activos, mientras que las empresas agroindustriales buscan integración vertical de cadenas de suministro. Por su parte, el sector de mineras y energéticas procuran el control de recursos estratégicos mientras que los Fondos soberanos con respaldo estatal, persiguen objetivos estratégicos de largo plazo vinculados a su desarrollo y seguridad nacional.
Además de Estados Unidos y las potencias occidentales, nuevos actores han irrumpido en el mercado de tierras, entre ellos China, Malasia, Emiratos Árabes Unidos y la India, lo que indica un cambio significativo en la dinámica global de control de tierras.
En el caso argentino, este año se comprobó la adquisición de casi 20 mil hectáreas en la Patagonia —con ríos, glaciares y bosques nativos— por apenas dos millones de dólares con fondos provenientes de Emiratos Árabes Unidos[vi]. La Unión Europea es el principal inversor extranjero en Argentina, concentrando cerca del 40% del stock de inversión extranjera directa, con más de USD 73.000 millones[vii].

4. Comparación internacional de regímenes regulatorios
A nivel internacional se han desarrollado diversos marcos regulatorios frente a la compra de tierras por manos extranjeras con diversos criterios que se vienen endureciendo a partir de conceptos clave como los de seguridad nacional.
A la cabeza de esta tendencia hacia imponer mayores restricciones se encuentra Estados Unidos. Allí, desde el estado federal se impulsa el Plan Nacional de Acción para la Seguridad de las Tierras Agrícolas que propone la prohibición de nuevas adquisiciones por parte de entidades vinculadas a países como China, Rusia, Irán y Corea del Norte. Cabe destacar que las regulaciones son potestad de los Estados de la Unión, pero más de 26 de ellos restringieron la propiedad extranjera en los últimos años.
Por su parte, Australia mantiene un registro obligatorio atado a la aprobación gubernamental para la adquisición de tierras por privados extranjeros a partir de un valor superior a los 15 millones de dólares australianos, mientras que a entidades gubernamentales se los somete a revisión en cada caso en particular. Canadá mantiene una estricta prohibición de compra de viviendas para los no residentes y controles provinciales para la compra por parte de extranjeros.

En la región Latinoamericana, Argentina y Brasil han fijado topes porcentuales estrictos a la propiedad en manos de titulares extranjeros. El resto de los países de la región aplica mecanismos diversos que van desde la prohibición absoluta de vender en zonas costeras y fronterizas hasta exigencias para identificar al dueño real de cada hectárea. Otros países de la región como Chile, Perú, Bolivia y Paraguay hay regulado la prohibición de compras de tierras extranjeras en sus zonas fronterizas.
5. Geopolítica de los recursos estratégicos
La zona continental argentina ocupa el 8° puesto en extensión territorial del mundo, con casi 2.800.000 km2. Su riqueza privilegiada en suelos fértiles, zonas cordilleranas, el litoral marítimo, las cuencas de agua dulce y su biodiversidad la convierten en un activo estratégico asociado al control del agua, los alimentos, la energía, los minerales críticos y los corredores logísticos.
Por lo tanto, la propiedad de la tierra en Argentina es fundamental para el uso, explotación, transporte y comercialización de recursos estratégicos en pugna. A la tradicional rentabilidad del complejo agroexportador se le han sumado los recursos provenientes de la producción de hidrocarburos (gas y shale oil) propiciada por la inversión en Vaca Muerta a partir de la nacionalización del 51% de YPF y del gasoducto Néstor Kirchner.
Además, se encuentran los recursos estratégicos de la cadena de valor del Litio y minerales críticos necesarios para la transición energética. El mapa minero argentino se organiza por regiones bien definidas: el NOA domina el litio, Cuyo concentra el cobre y la Patagonia lidera en oro y plata. Estos recursos se insertan en una discusión global donde las cadenas de suministro ya no se miden únicamente en términos económicos sino geopolíticos.
Estos bienes naturales se complementan una inmensa biodiversidad establecida en nuestro territorio junto con los recursos hídricos, eólicos y zonas frías para la creación de data centers que son codiciados por empresas trasnacionales, grupos inversores y estados.
En la zona del acuífero guaraní posee una de las mayores reservas de agua dulce del planeta. De allí se despliegan los recursos naturales para la producción maderera, yerbatera, agroindustrial y se despliega el sistema troncal del Paraná y el río de la plata, por donde pasa el 70% de las exportaciones nacionales.
Por todo ello, la disputa por el control y el sentido de la tierra y los bienes estratégicos contenidas en ellas excede la actual coyuntura y deviene estratégica.

6. Argentina: evolución histórica, Ley 26.737, distribución territorial y casos emblemáticos
Sancionada en diciembre de 2011 durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, la Ley 26.737 establece el “Régimen de Protección al Dominio Nacional sobre la Propiedad, Posesión o Tenencia de las Tierras Rurales”. La principal regulación de la norma es el tope del 15% a las tierras rurales en manos de extranjeros en la superficie a nivel nacional, provincial y departamental.
Por otro lado, ningún titular extranjero puede superar las 1.000 hectáreas en la zona núcleo mientras que las personas jurídicas con capital extranjero superior al 51% quedan alcanzadas por esta ley. Para el cumplimiento de la misma, se establece la obligación de inscribir todas las transacciones en el Registro Nacional de Tierras Rurales.
Actualmente hay aproximadamente 13 millones de hectáreas en manos de extranjeros, lo que representa cerca del 5% del territorio nacional[viii]. La proporción es equivalente a toda la provincia de Santa Fe. Pero existen 49 partidos y departamentos en zonas críticas que ya exceden el 15% que establece la Ley[ix], tierras adquiridas antes de su sanción. La prohibición porcentual departamental es central porque es allí donde están desafíos mas cruciales a los intereses nacionales, tales como en las zonas fronterizas, las reservas de agua dulce, los yacimientos y otras zonas estratégicas.

7. Análisis del proyecto oficial en el debate parlamentario
El proyecto de “Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada” impulsado por el gobierno de Javier Milei incluía originalmente un capítulo que modificaba la Ley de Tierras eliminando directamente los límites establecidos por la legislación actual.
A pesar del blindaje de gran parte de los medios de comunicación hegemónicos y del ecosistema virtual, el Ejecutivo perdió la batalla simbólica y su propuesta fue bautizada por la población como “Ley de extranjerización de la tierra”. El sentimiento nacional se reafirmó en este debate, encadenado al de la causa sobre la soberanía de las Islas Malvinas Argentinas que impulsó espontáneamente la selección nacional de futbol en su victoria mundialista frente al equipo inglés de la potencia invasora. Ese marco simbólico alimentó la identidad colectiva fortaleciendo la lucha política para enfrentar al gobierno anarco-capitalista de Milei, que promueve la destrucción del estado nacional y el alineamiento incondicional con Estados Unidos, Israel y las elites tecnológicas de Silicon Valley.
Frente a ello, el gobierno reformuló la propuesta con un nuevo dictamen que establecía un tope del 25% de la superficie nacional, provincial y departamental para la adquisición de tierras por extranjeros. Además, se prohibía explícitamente que los Estados extranjeros compren tierras rurales en el país, y se requería el aval conjunto de la Nación y la provincia para empresas con participación estatal extranjera.

Pero el oficialismo no logró reunir los votos necesarios y finalmente resolvió eliminar los capítulos que contenían modificaciones vinculadas a la compra de tierras por parte de ciudadanos extranjeros. También tuvo que declinar en el capítulo de la Ley de Manejo del Fuego (26.815), cuyo objetivo es destinar fondos para la prevención de incendios forestales, muchas veces impulsados intencionalmente para la especulación inmobiliaria.
En definitiva, el gobierno apenas logró la media sanción parcial de una ley en la que fue obligado a ceder en dos capítulos nodales. Aun así, la aprobación definitiva de la propuesta oficial implicaría un retroceso institucional en materia de soberanía estatal, en el plano de las expropiaciones por causa de utilidad pública o en las nacionalizaciones del patrimonio enajenado por privatizaciones previas como sucedió en la década de los ´90[x].
8. Comentarios finales
El debate sobre la propiedad de la tierra en Argentina cobra una nueva centralidad en el escenario geopolítico global en transición. A la tradicional crítica sobre concentración de la propiedad de la tierra por parte de la oligarquía agroexportadora se le suma en el siglo XXI la importancia de otros bienes naturales estratégicos que comienzan a estar en pugna por las potencias globales y los grandes inversores capitalistas privados.
En este marco, no sólo es central la defensa de los intereses nacionales en cuanto al uso de las zonas destinadas tradicionalmente al complejo agroindustrial, sino también en cuanto a los recursos energéticos, minerales críticos, hídricos, logísticos y en cuanto a la preservación ambiental de nuestra biodiversidad. La posibilidad de utilizar esos recursos estratégicos desde una política soberana de desarrollo nacional, con cadenas de valor que promuevan la industrialización y la innovación tecnológica nacional, generando valor agregado y fuentes de trabajo dignas son pilares centrales para la grandeza de la nación y la dignidad de los argentinos.
Pero justamente es en estos momentos históricos, donde mayores son las presiones internacionales, tanto de estados como de grandes inversores internacionales para apropiarse de esos recursos en beneficio de sus propios intereses. En un escenario global de creciente disputa entre China y Estados Unidos, Argentina y América Latina pueden construir una estrategia de autonomía relativa como ventana de oportunidad en este escenario en transición. En este marco, el debate sobre la propiedad de la tierra se inscribe en una disputa más profunda entre un modelo de soberanía nacional y de autonomía estratégica latinoamericana frente a un modelo de alineamiento incondicional a los intereses de las potencias internacionales y el gran capital trasnacional en una economía extractivista de enclave. Los sectores populares en Argentina han logrado una victoria parcial frente al proyecto de Ley que pretendía enajenar el patrimonio nacional, pero la disputa de fondo entre ambos modelos seguirá vigente
[i] Perón, Juan Domingo (2015). Modelo argentino para el proyecto nacional (1974). 2a. ed. / director: Prof. Oscar Castellucci. – Buenos Aires : Biblioteca del Congreso de la Nación.
[ii] Jauretche, Arturo (2008). Ejército y Política. (Obras Completas, 9). Ediciones Corregidor.
[iii] Brukmann, Mónica (2015) Recursos naturales y la geopolítica de la integración Sudamericana. Ediciones Luxemburg-Imago Mundi. https://edicionesluxemburg.com.ar/producto/recursos-naturales-y-la-geopolitica-de-la-integracion-sudamericana/
[iv] La Land Matrix Initiative —una iniciativa independiente de monitoreo que promueve la transparencia y la rendición de cuentas en las decisiones sobre grandes transacciones de tierras (en países de ingresos bajos y medios— constituye la fuente de datos más completa para cuantificar este fenómeno.
Magnitud global de las adquisiciones. https://landmatrix.org/map/
[v] Venencia; Salas Barboza; Agüero y Seghezzo (2020), Las grandes transacciones de tierras en Argentina: Dinámica de sus intenciones de producción, inversores y conflictividad. https://landmatrix-lac.org/informes-tecnicos/las-grandes-transacciones-de-tierras-en-argentina-dinamica-de-sus-intenciones-de-produccion-inversores-y-conflictividad/
[vi] https://noticiaslainsuperable.com.ar/2026/04/12/la-patagonia-entregada-una-confesion-tierras-baratas-y-soberania-en-retirada/?replytocom=18649#respond
[vii] https://www.bcr.com.ar/es/mercados/investigacion-y-desarrollo/informativo-semanal/noticias-informativo-semanal/radiografia-15
[viii] https://www.observatoriodetierras.ar/2025/12/la-extranjerizacion-de-tierras-en.html
[ix] https://www.cels.org.ar/web/2026/07/a-quien-beneficia-el-proyecto-de-inviolabilidad-de-la-propiedad-privada/
[x] https://www.parlamentario.com/2026/08/06/desalojos-expres-expropiaciones-y-ley-de-manejo-del-fuego-puntos-principales-del-proyecto-de-propiedad-privada/
