A pocos días de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, el politólogo y director del Observatorio del Sur Global, Federico Montero, analizó desde San Pablo el escenario electoral, la estrategia de Lula, la disputa territorial y las implicancias regionales de una elección clave para América Latina.
A horas de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, Federico Montero, politólogo, profesor universitario y director del Observatorio del Sur Global, analizó para la AM530 desde San Pablo el clima político brasileño y las perspectivas de la elección que tiene como principal protagonista al presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Montero participó en Brasil como acompañante del proceso electoral y realizó además una cobertura de la campaña y del escenario político brasileño. En esta entrevista, analiza la recta final de la campaña, la estrategia de polarización de Lula, la distribución territorial del voto, el papel de las nuevas derechas y las implicancias que el resultado brasileño puede tener para la Argentina y la región.
“San Pablo y Minas Gerais son estados clave para definir la elección”
—¿Cómo encontrás el clima político en Brasil a horas de la elección?
—Estamos en la Avenida Paulista, la avenida tradicional de San Pablo. Hay una multitud que se está reuniendo para la caminata que va a realizar Lula en unas horas, acá en el centro, en el corazón político de San Pablo y uno de los corazones políticos de Brasil.
En los últimos días la campaña se fue instalando sobre la base de la militancia del PT en distintos puntos del país, especialmente acá en San Pablo, donde el gobernador es Tarcísio de Freitas, un referente de la derecha bolsonarista.
Hay un clima de mucho fervor y una recta final de campaña en la que Lula buscó profundizar la polarización para tratar de licuar el voto que podía dirigirse hacia otros candidatos.
Hay varios candidatos más, casi todos de derecha o centroderecha. No quedaron candidatos progresistas o de izquierda por fuera de la alianza que conduce Lula.
San Pablo y Minas Gerais son estados clave donde se puede definir la elección. El Nordeste es el bastión de Lula y allí tiene la mayor concentración de votos propios. El Sudeste está en disputa, mientras que toda la región Centro y Sur es más claramente bolsonarista. Río de Janeiro también constituye un bastión muy fuerte para el bolsonarismo.
Una elección con segunda vuelta como escenario más probable
—¿Qué escenario imaginás para la primera vuelta?
—Lo más probable es que haya segunda vuelta, porque en Brasil hace falta alcanzar el 50% más un voto. Es un sistema distinto al argentino y es difícil alcanzar ese porcentaje en una primera vuelta. Por eso tradicionalmente ha habido segundas vueltas en Brasil.
Las últimas encuestas muestran una diferencia favorable a Lula, aunque con márgenes de error importantes. Por eso hay que esperar el resultado de la elección.
La eventual segunda vuelta va a ser un factor muy importante no solamente para el escenario político brasileño, sino también por las implicancias regionales y globales de esta elección.
Brasil, Trump, Bolsonaro y el escenario regional
Brasil ocupa un lugar central en la disputa política internacional. Trump está muy atento a esta elección y Bolsonaro mantiene un alineamiento fuerte con la política norteamericana, mientras que Lula busca mantener un equilibrio en un mundo en transición.
Para la Argentina, además, el resultado brasileño tendrá consecuencias políticas y geopolíticas.
Si Lula continúa en la presidencia, las fuerzas populares en Argentina tendrán una referencia y un testimonio de que es posible enfrentar electoralmente a una derecha radical que viene creciendo.
Pero un Brasil gobernado por Bolsonaro también modificaría fuertemente el escenario regional.
Sería muy difícil dar la pelea en Argentina con un Brasil gobernado por Bolsonaro, porque toda la injerencia, todo el sistema de presencia en las redes y toda la dinámica política y económica sumarían un elemento adicional de presión sobre esa coalición.
Y gobernar también sería más difícil.
La polarización como estrategia de Lula
—Si finalmente hay segunda vuelta y los candidatos que quedan fuera son mayoritariamente de derecha o centroderecha, ¿cómo ves el escenario?
—Está muy difícil. Por eso la apuesta de Lula fue polarizar al máximo en esta primera vuelta, para llegar a una eventual segunda vuelta con un porcentaje cercano al 50%, en el orden del 47% o 48%, y apelando sobre todo a la participación.
No solo hay que pescar adentro de la pecera: hay que ir a buscar el voto que quizás no está participando.
Lula tuvo un discurso muy claro hacia los sectores mayores de 70 años, que apoyan mayoritariamente a Lula, y también hacia los sectores juveniles. Hay un sector de jóvenes que está con Bolsonaro, pero también hay un sector disconforme que quizás no va a votar o que vota a otros candidatos por una cuestión de utilidad.
Lula está tratando de buscar ese voto.
Por eso, en esta primera vuelta, la estrategia es sacar todo lo posible y convocar a la mayor participación. Si crece la participación, a Lula le conviene.
Endeudamiento, apuestas online y problemas cotidianos
En las últimas semanas de campaña, Lula buscó instalar una agenda vinculada con las problemáticas cotidianas de la población.
Uno de los temas fue el endeudamiento de las familias. Brasil tiene un programa denominado Desenrola Brasil, destinado a enfrentar un problema de endeudamiento que tiene un carácter histórico y que fue relanzado durante la campaña.
También apareció con fuerza la cuestión de las apuestas online. Lula impulsó una prohibición provisoria de las apuestas, lo que generó un conflicto con algunos clubes de fútbol.
En Brasil se ha construido un negocio muy importante alrededor del fútbol, que tiene un enorme poder económico, y los clubes están muy vinculados con las apuestas.
Por ejemplo, Flamengo fue uno de los clubes que más criticó esta prohibición provisoria. Sin embargo, la medida tuvo una respuesta bastante positiva por parte de la población.
El endeudamiento también es un tema importante. En Brasil existe una cultura mayor del endeudamiento familiar y del manejo del crédito que quizás no estaba tan instalada en Argentina y que se expandió de la mano de las aplicaciones.
Hay además una diferencia importante: Brasil tiene Pix, un sistema público de pagos, por lo que este mecanismo no está completamente en manos de una fintech privada como ocurre en Argentina con Mercado Libre y otras plataformas.
Lula buscó conectar, en este último tramo de campaña, con temas cotidianos y con problemas concretos de la población.
Lula y la disputa por el escenario público
Hay otro elemento que permite comprender la estrategia de Lula: su capacidad para disputar las condiciones en las que se desarrolla la discusión pública.
Lula es un político con mucha experiencia. Viene del sindicalismo, sabe negociar, pero sabe también usar la polarización cuando la tiene que usar.
En esta semana se produjo una fuerte disputa con la cadena Globo alrededor del debate presidencial.
Lula se negó a participar porque consideraba que las condiciones eran adversas: participarían todos los candidatos y, siendo Lula el principal candidato de izquierda, podía quedar expuesto a una dinámica de todos contra uno.
La cadena Globo decidió entonces plantear un debate con Flávio Bolsonaro y una silla vacía para representar la ausencia de Lula.
Lula recurrió a la Justicia y finalmente el debate se canceló en esas condiciones.
Al mismo tiempo, Lula participó de una entrevista en un podcast que tuvo una enorme repercusión y dejó numerosos títulos y definiciones.
Esto también muestra que Lula conserva capacidad para manejar el escenario de la discusión pública.
Ubicarse en el centro de la escena y no dejarse condicionar por la cancha donde otros quieren llevar la discusión es también una clave de su estrategia electoral.
Federico Montero, desde Brasil
La mirada de Federico Montero combina su experiencia como analista de política latinoamericana con su trabajo académico y su actividad al frente del Observatorio del Sur Global, desde donde desarrolla análisis sobre democracia, procesos electorales, integración regional y política internacional.
Desde Brasil, su lectura de la elección pone el foco no solamente en quién obtendrá la mayor cantidad de votos, sino también en las condiciones políticas de la disputa: la polarización, la participación electoral, la territorialidad del voto, la capacidad de Lula para disputar la agenda pública y las consecuencias que el resultado brasileño tendrá sobre el escenario regional.
La elección brasileña, en ese sentido, no constituye solamente una disputa nacional. Su resultado tendrá consecuencias sobre el equilibrio político de América Latina y sobre la relación de la región con las principales potencias en un escenario internacional en transformación.
