Perspectiva Latinoamericana | ¡Alerta! ¿Camina la espada de Bolívar por América Latina?

por Pablo Vilas¹

En Noviembre del año 2005 se celebró en la Ciudad de Mar del Plata la cumbre de jefes y jefas de Estado de la Alianza de Libre Comercio de las Américas, ALCA. Esa reunión pasó a la historia por la conducción soberana de Néstor Kirchner, quien con la presencia del presidente George Bush Jr. representante de la potencia militar y económica del continente, le dejó en claro que en la Suramérica, que en la Argentina de este tiempo no se toleraría que nos vinieran a “patotear”, para imponer con números de mayorías coyunturales la desgracia y el hambre para nuestros pueblos.

También en esas tardes marplatenses, con el portaviones norteamericano anclado frente a su costa, apuntando sus cañones hacia nuestras casas, los movimientos sociales, sindicales, y el pueblo organizado, desde un estadio de futbol colmado de vida, le gritaba con fuerza un coro conducido por Hugo Chávez, “ALCA al carajo”.

Dos imágenes que nos acompañan y que nos recuerdan lo que representa la unidad nuestra americana. En Unidad, Todos, podíamos torcer la voluntad del imperialismo y hacer retroceder al capitalismo financiero.

A partir de este hito, Nuestra América vivió grandes conquistas de parte de las fuerzas populares democráticas, que lograron imponer un verdadero cambio de época. Ese mismo año Evo Morales, hijo de la tierra, protagonizaba el inicio de la transformación boliviana. Por primera vez un descendiente directo de los pueblos preexistentes ganaba las elecciones en Bolivia, dejando atrás en los años posteriores a la republica opresora y dando vida junto a las fuerzas vivas del pueblo al Estado Plurinacional.

Y en sus propios tiempos y con características particulares, se sucedieron triunfos en Ecuador, Paraguay, El Salvador, Nicaragua, Honduras. Nacieron la Alianza Bolivariana de América (ALBA), el Parlamento del Mercosur, la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC). Sin duda un “Cambio de Época y no una Época de Cambios”, como dijera Rafael Correa alguna vez.

Los otros también juegan

Sin embargo, esta consecución de triunfos populares y de gestación de instituciones para la integración regional, no fueron los únicos movimientos. Si nos reconocemos en la “Nuestra América” de José Martí, también reconocemos que hay la otra América. Y esta América imperialista, a partir del golpe que recibió cuando se rompió la intención del ALCA, no quedó expectante a una nueva oportunidad como nunca lo ha hecho en nuestros doscientos años de Estado Nación.

Mientras nuestra militancia cantaba en marchas consignas de liberación ¡Alerta..! El poder económico se reorganizó, y bajo nuevos nombres y copando nuevas instituciones volvió a la arremetida casi inmediatamente.

Si en los 70s la conjunción cívico militar, golpeó las democracias, torturó, desapareció y secuestró el futuro, en los 80s la escuela de Chicago formó a quienes darían anclaje al Consenso de Washington durante la década de los 90s, privatizando y destruyendo las estructuras que las dictaduras no alcanzaron y dando paso a las crisis financieras subregionales. Samba, Tequila, Tango, denominaciones que no solo georreferenciaban la crisis, sino que dejaban por atrás la necesidad de la fuerza militar para gobernar de facto y sin legitimidad democrática los destinos de nuestras patrias. El poder de los medios de comunicación saltó del cuarto lugar a convertirse en un instrumento indiscutible en los años siguientes, instalando “percepciones” o “relatos” de una falsa realidad sostenida por el individualismo y el sálvese quien pueda.

Frente a la recuperación del valor de la política como herramienta de transformación, principal legado de esa década que cambió la época, se gestó la banalización de la política, la judicialización de la política, y la corrupción de la política.

Si Néstor Kirchner y Hugo Chávez, resignificaron para nuestra región a la política, recuperando las nociones de Soberanía, Independencia Económica, Justicia Social, Solidaridad, Unidad Latinoamericana, Organización Popular y el Colectivo como principio antagónico al individualismo, “los otros” promovieron la concentración económica, la farándula que juzga a la política, la criminalización de la acción política, el “Lawfare” como brazo persecutor de la política y la oligarquía que fugó nuestros recursos, evadió y corrompió a sectores de la justicia.

Y entonces llegó… la Pandemia

En Argentina, la pandemia llegó en diciembre de 2015 con el gobierno de Mauricio Macri y este la promovió a la región. Fraude mediático previo al referéndum de Bolivia, radicalización de la derecha de Venezuela que al conseguir mayorías parlamentarias inició una ola de violencia contra el pueblo venezolano para intentar derrocar al gobierno de Nicolás Maduro. Golpe parlamentario a Dilma Rousseff en Brasil y posterior encarcelamiento ilegal a Lula. Destrucción de la UNASUR, alejamiento de Venezuela del MERCOSUR.

Destrucción del Estado, de la relación entre los Estados y de la cooperación desde una mirada global del sur, en pos de un nuevo alineamiento con los poderes económicos y financieros. Esta historia es más reciente por ende, está más fresca en nuestro imaginario, hambre, pobreza, endeudamiento, alianzas para la muerte, promoción de golpes, reconocimiento a gobiernos de facto.

Una pandemia económica, social y cultural, que promovida desde los gobiernos neoliberales intentó destruir la estructura misma del humanismo. El Estado dejó de ser la institución que regula las relaciones entre las personas a ser la herramienta de persecución y sometimiento de estas.

Presidentes auto proclamados, bloqueos económicos, represión de la protesta social, criminalización de movilización, persecución, encarcelamiento o asesinato de la dirigencia política que incomoda, con el fin de dividir al campo popular y generar más hambre y más pobreza. Es la única forma que tienen de “persuadir” a las mayorías para intentar instalarse en el gobierno.

Las consecuencias inmediatas de la primer pandemia quedaron visiblemente expuestas con la llegada de la pandemia sanitaria. Gobiernos asediados por el odio del capitalismo financiero, como Venezuela y Cuba. Estados vaciados y endeudados como Argentina y Perú. Gobiernos artífices de la crisis económica y social, mostrando desidia, negligencia e incompetencia a la hora de gestionar la pandemia. Pero también la falta de mecanismos regionales que existían y que en el marco de esta situación pudieron ahorrar millones de dólares y salvar miles de vidas.

No hubo compras de insumos colectivas por el Consejo Sudamericano de Salud, no se logró pronunciamientos y acciones concretas de Parlamentos regionales. La solidaridad internacional se quedó en casa mientras los piratas tomaban los suministros en aeropuertos de otro continente.

Rumbo a un nuevo Abrazo – la unidad es posible

La lucha de nuestros pueblos y la dirigencia democrática popular nos ha mostrado que la unidad de los gobiernos frente a desafíos comunes es posible. Pero tiene fecha de caducidad en el marco de las democracias burguesas liberales que rigen nuestras patrias: dos, tres, cuatro, cinco o seis años según el calendario electoral.

La unidad de Nuestra América es demasiado importante para dejarla en manos de los gobiernos. Fue el movimiento de trabajadores organizado el que generó tras años de lucha las condiciones para que en ese noviembre de 2005 los presidentes del MERCOSUR y Venezuela con Kirchner al frente le dijeran que NO al ALCA. Son los pueblos organizados los que resisten las olas neoliberales y que restituyen los gobiernos populares, como pasó en 2019 en Argentina con la conducción de Cristina Fernández de Kirchner.

“Los otros” necesitan de la violencia, el saqueo y la mentira para poder implantar sus modelos, es de nosotros la oportunidad que nos da el ser hijos de la América viva que dio vida a tantos hombres y mujeres que hoy llevamos como bandera. Un lápiz le ganó en Perú a ese imperio. La resistencia y persistencia en México abrió un nuevo tiempo. Las luchas resisten si hay un camino hacia el abrazo de los Pueblos.

No por romanticismo sino por necesidad, la espada de Bolívar, será afilada una vez más y empuñada hacia la definitiva concreción de la Nación Suramerianca.


¹ Parlamentario del Mercosur por la Argentina. Fue el primer director de la Casa Patria Grande “Presidente Néstor Carlos Kirchner” 2011 -2015. Militante de la causa latinoamericana y caribeña.

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