Una “Cumbre de la Democracia” sin China ni Rusia

Una “Cumbre de la Democracia” sin China ni Rusia

por Gustavo Girado para La Ruta China

La administración Biden convocó a una “Cumbre por la Democracia” para el 9 y 10 de diciembre de la que participarán 110 países. ¿Qué lugar tiene esta cumbre en la estrategia geopolítica norteamericana?

En las últimas horas las agencias de noticias más importantes han dado cuenta de un evento convocado por la administración estadounidense, dado en llamar “Cumbre por la Democracia”, a realizarse en forma virtual y para el cual ha invitado a una serie de “participantes”. En breve se explican las comillas. El encuentro será virtual y tendrá a lugar el 9 y 10 de diciembre. Según se anunció oficialmente, será un espacio para que dialoguen entre sí los líderes y puedan anunciar diversos compromisos e iniciativas que sean funcionales a la defensa del sistema democrático. Pero no estarán todos los líderes, como tampoco todos los países. Desde el mismo instante en que la convocatoria se hizo pública, llamó la atención que de los casi dos centenares de economías reconocidas por la ONU, solamente hayan sido invitadas algo más que la mitad. Por supuesto, se puso la atención inmediatamente sobre los ausentes, más que en los invitados (que serían 110 en total). Las líneas que siguen son un intento de especular sobre ciertas ausencias y presencias.

Por ejemplo así como China no fue invitada, al igual que Rusia, aquella expresó su firme oposición a la decisión de invitar a la autoridad que gobierna Taiwán, invitación que constituye un movimiento provocador que desafía la soberanía de China ya que se trata de una invitación oficial emitida por el Departamento de Estado de Estados Unidos. Pero no solamente aparecen esos gestos políticos. La lista de convocados y, más importante, la de no convocados, pone en evidencia que no es precisamente la vigencia de valores democráticos el eje convocante: las agencias de prensa destacan que hay aliados árabes tradicionales como Egipto, Arabia Saudita, Jordania, Qatar o Emiratos Árabes Unidos, que no aparecen invitados, así como tampoco Venezuela, Cuba y Nicaragua, además de China y Rusia, que son los no-invitados de lujo. El hecho de que tampoco aliados regionales como Singapur o Bolivia, que hace poco celebrara elecciones, despeja dudas sobre lo interesado de la convocatoria norteamericana.

Para el caso chino, en efecto y en un delicado equilibrio diplomático, la convocatoria al encuentro virtual fue realizada a “participantes” y no a “países”, lo que no parece suficiente para evitar poner en duda la voluntad de la administración Biden de continuar manteniendo la política de “una sola China”, compromiso asumido hace décadas por EE.UU. al momento de promover y alentar la participación de la República Popular China en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ocupando así el lugar de Taiwán (hecho del cual se conmemoró recientemente el aniversario). Al respecto ameritan al menos una serie de consideraciones que podrían poner algo de luz en las razones para que la iniciativa tengas estas características. Por un lado, diversas comisiones del Congreso norteamericano continúan (tal y como lo hicieran en tiempo de Donald Trump) alentando diversas legislaciones ferozmente anti-chinas, sin ambages, y esta convocatoria podría eventualmente poner al Ejecutivo norteamericano del lado del Congreso, alineándose, luego del encuentro virtual ente Xi y Biden, que intentara poner paños fríos sobre una importante cantidad de temas que los tienen enfrentados. Los halcones de ambos partidos, agradecidos.

Por otro, el reverdecer del QUAD (acuerdo político entre EE.UU. Japón, India y Australia) en virtud del sorpresivo armado del AUKUS (acuerdo militar entre Gran Bretaña, Australia y EE.UU.) pone nuevamente los ojos de los analistas en el nuevo perfil de la política de EE.UU. sobre el Pacífico, ostensiblemente pensada para mostrar los dientes y obligar a China a acciones de tipo defensivo. Soslayar a China y Rusia de un encuentro entre “participantes democráticos” no hace sino debilitar aún más los caminos del entendimiento entre algunas de las economías más poderosas del globo, en este caso afectando valores y consideraciones políticas. En todo caso, no es solamente el QUAD lo que ha revivido: la administración Biden revive una vieja práctica como lo es la de promocionar y promover los estándares estadounidenses de democracia a nivel mundial, en suma, un golpe de timón del principal representante de las democracias liberales de occidente, ante la sensible pérdida de hegemonía en algunos sectores.

De todo el entramado, queremos destacar algo en particular, al menos a primera vista, en virtud del mencionado encuentro entre los presidentes, y es que esta invitación es especialmente útil a los intereses de los secesionistas taiwaneses. Entendemos que se corre un serio riesgo de arruinar cualquier posible recuperación de los vínculos entre China y EE.UU., que se estaban pretendiendo más intensos con la idea de “bajar los decibeles” ante la importante serie de encontronazos de diversa índole que vienen manteniendo, y arruinar una mejora potencial en la cooperación entre ambos gigantes. Conocida la especie, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Zhao Lijian, advirtió que “aquellos que jueguen con fuego con las fuerzas de la ‘independencia de Taiwán’ terminarán quemados”, según relatan diversas agencias. Ese discurso permite, claro, anclarlo con una discusión más de fondo, desde donde el portavoz indicó que “la democracia es un valor común de toda la humanidad, no la patente de unos pocos países”, poniendo en evidencia que Estados Unidos utilizaría al sistema democrático como herramienta para avanzar en sus objetivos geoestratégicos.

Cuando la diplomacia norteamericana trabaja en ese sentido, no parece que quiera lograr un equilibrio ya que mientras muestra su voluntad de usar la “Carta Taiwán” todas las veces que lo considere necesario, alentando las divergencias con la República Popular China, simultáneamente alienta a quienes gestionan la isla y pretenden su independencia. Desde la autoridad del partido en el gobierno en Taiwán -DPP- hasta los medios de comunicación de la isla, se refieren insistentemente a la “sólida asociación” entre la isla y Estados Unidos, aunque Biden haya declarado abiertamente que su país no apoya la “independencia de Taiwán” después de su reciente reunión virtual con Xi Jinping. Más contradictorio aún, durante la semana se difundió que el KMT -principal partido de oposición en la isla- se prepara para abrir una oficina de representación en EE.UU., y su presidente, Eric Chu, planea visitar los EE.UU. la próxima primavera. Mensajes más contrarios al interés de la República Popular China, imposible y que tienen incluso una traducción material: el 4 de noviembre pasado los senadores republicanos presentaron un proyecto de ley denominado “Ley de Disuasión de Taiwán”, que pretende otorgar 2 mil millones de dólares anuales en subvenciones y préstamos militares a Taiwán, hasta 2032. Congreso y Ejecutivo norteamericano avanzando en el mismo sentido en rumbo de colisión con el gigante asiático.

Perspectiva Latinoamericana | ¡Alerta! ¿Camina la espada de Bolívar por América Latina?

Perspectiva Latinoamericana | ¡Alerta! ¿Camina la espada de Bolívar por América Latina?

por Pablo Vilas¹

En Noviembre del año 2005 se celebró en la Ciudad de Mar del Plata la cumbre de jefes y jefas de Estado de la Alianza de Libre Comercio de las Américas, ALCA. Esa reunión pasó a la historia por la conducción soberana de Néstor Kirchner, quien con la presencia del presidente George Bush Jr. representante de la potencia militar y económica del continente, le dejó en claro que en la Suramérica, que en la Argentina de este tiempo no se toleraría que nos vinieran a “patotear”, para imponer con números de mayorías coyunturales la desgracia y el hambre para nuestros pueblos.

También en esas tardes marplatenses, con el portaviones norteamericano anclado frente a su costa, apuntando sus cañones hacia nuestras casas, los movimientos sociales, sindicales, y el pueblo organizado, desde un estadio de futbol colmado de vida, le gritaba con fuerza un coro conducido por Hugo Chávez, “ALCA al carajo”.

Dos imágenes que nos acompañan y que nos recuerdan lo que representa la unidad nuestra americana. En Unidad, Todos, podíamos torcer la voluntad del imperialismo y hacer retroceder al capitalismo financiero.

A partir de este hito, Nuestra América vivió grandes conquistas de parte de las fuerzas populares democráticas, que lograron imponer un verdadero cambio de época. Ese mismo año Evo Morales, hijo de la tierra, protagonizaba el inicio de la transformación boliviana. Por primera vez un descendiente directo de los pueblos preexistentes ganaba las elecciones en Bolivia, dejando atrás en los años posteriores a la republica opresora y dando vida junto a las fuerzas vivas del pueblo al Estado Plurinacional.

Y en sus propios tiempos y con características particulares, se sucedieron triunfos en Ecuador, Paraguay, El Salvador, Nicaragua, Honduras. Nacieron la Alianza Bolivariana de América (ALBA), el Parlamento del Mercosur, la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC). Sin duda un “Cambio de Época y no una Época de Cambios”, como dijera Rafael Correa alguna vez.

Los otros también juegan

Sin embargo, esta consecución de triunfos populares y de gestación de instituciones para la integración regional, no fueron los únicos movimientos. Si nos reconocemos en la “Nuestra América” de José Martí, también reconocemos que hay la otra América. Y esta América imperialista, a partir del golpe que recibió cuando se rompió la intención del ALCA, no quedó expectante a una nueva oportunidad como nunca lo ha hecho en nuestros doscientos años de Estado Nación.

Mientras nuestra militancia cantaba en marchas consignas de liberación ¡Alerta..! El poder económico se reorganizó, y bajo nuevos nombres y copando nuevas instituciones volvió a la arremetida casi inmediatamente.

Si en los 70s la conjunción cívico militar, golpeó las democracias, torturó, desapareció y secuestró el futuro, en los 80s la escuela de Chicago formó a quienes darían anclaje al Consenso de Washington durante la década de los 90s, privatizando y destruyendo las estructuras que las dictaduras no alcanzaron y dando paso a las crisis financieras subregionales. Samba, Tequila, Tango, denominaciones que no solo georreferenciaban la crisis, sino que dejaban por atrás la necesidad de la fuerza militar para gobernar de facto y sin legitimidad democrática los destinos de nuestras patrias. El poder de los medios de comunicación saltó del cuarto lugar a convertirse en un instrumento indiscutible en los años siguientes, instalando “percepciones” o “relatos” de una falsa realidad sostenida por el individualismo y el sálvese quien pueda.

Frente a la recuperación del valor de la política como herramienta de transformación, principal legado de esa década que cambió la época, se gestó la banalización de la política, la judicialización de la política, y la corrupción de la política.

Si Néstor Kirchner y Hugo Chávez, resignificaron para nuestra región a la política, recuperando las nociones de Soberanía, Independencia Económica, Justicia Social, Solidaridad, Unidad Latinoamericana, Organización Popular y el Colectivo como principio antagónico al individualismo, “los otros” promovieron la concentración económica, la farándula que juzga a la política, la criminalización de la acción política, el “Lawfare” como brazo persecutor de la política y la oligarquía que fugó nuestros recursos, evadió y corrompió a sectores de la justicia.

Y entonces llegó… la Pandemia

En Argentina, la pandemia llegó en diciembre de 2015 con el gobierno de Mauricio Macri y este la promovió a la región. Fraude mediático previo al referéndum de Bolivia, radicalización de la derecha de Venezuela que al conseguir mayorías parlamentarias inició una ola de violencia contra el pueblo venezolano para intentar derrocar al gobierno de Nicolás Maduro. Golpe parlamentario a Dilma Rousseff en Brasil y posterior encarcelamiento ilegal a Lula. Destrucción de la UNASUR, alejamiento de Venezuela del MERCOSUR.

Destrucción del Estado, de la relación entre los Estados y de la cooperación desde una mirada global del sur, en pos de un nuevo alineamiento con los poderes económicos y financieros. Esta historia es más reciente por ende, está más fresca en nuestro imaginario, hambre, pobreza, endeudamiento, alianzas para la muerte, promoción de golpes, reconocimiento a gobiernos de facto.

Una pandemia económica, social y cultural, que promovida desde los gobiernos neoliberales intentó destruir la estructura misma del humanismo. El Estado dejó de ser la institución que regula las relaciones entre las personas a ser la herramienta de persecución y sometimiento de estas.

Presidentes auto proclamados, bloqueos económicos, represión de la protesta social, criminalización de movilización, persecución, encarcelamiento o asesinato de la dirigencia política que incomoda, con el fin de dividir al campo popular y generar más hambre y más pobreza. Es la única forma que tienen de “persuadir” a las mayorías para intentar instalarse en el gobierno.

Las consecuencias inmediatas de la primer pandemia quedaron visiblemente expuestas con la llegada de la pandemia sanitaria. Gobiernos asediados por el odio del capitalismo financiero, como Venezuela y Cuba. Estados vaciados y endeudados como Argentina y Perú. Gobiernos artífices de la crisis económica y social, mostrando desidia, negligencia e incompetencia a la hora de gestionar la pandemia. Pero también la falta de mecanismos regionales que existían y que en el marco de esta situación pudieron ahorrar millones de dólares y salvar miles de vidas.

No hubo compras de insumos colectivas por el Consejo Sudamericano de Salud, no se logró pronunciamientos y acciones concretas de Parlamentos regionales. La solidaridad internacional se quedó en casa mientras los piratas tomaban los suministros en aeropuertos de otro continente.

Rumbo a un nuevo Abrazo – la unidad es posible

La lucha de nuestros pueblos y la dirigencia democrática popular nos ha mostrado que la unidad de los gobiernos frente a desafíos comunes es posible. Pero tiene fecha de caducidad en el marco de las democracias burguesas liberales que rigen nuestras patrias: dos, tres, cuatro, cinco o seis años según el calendario electoral.

La unidad de Nuestra América es demasiado importante para dejarla en manos de los gobiernos. Fue el movimiento de trabajadores organizado el que generó tras años de lucha las condiciones para que en ese noviembre de 2005 los presidentes del MERCOSUR y Venezuela con Kirchner al frente le dijeran que NO al ALCA. Son los pueblos organizados los que resisten las olas neoliberales y que restituyen los gobiernos populares, como pasó en 2019 en Argentina con la conducción de Cristina Fernández de Kirchner.

“Los otros” necesitan de la violencia, el saqueo y la mentira para poder implantar sus modelos, es de nosotros la oportunidad que nos da el ser hijos de la América viva que dio vida a tantos hombres y mujeres que hoy llevamos como bandera. Un lápiz le ganó en Perú a ese imperio. La resistencia y persistencia en México abrió un nuevo tiempo. Las luchas resisten si hay un camino hacia el abrazo de los Pueblos.

No por romanticismo sino por necesidad, la espada de Bolívar, será afilada una vez más y empuñada hacia la definitiva concreción de la Nación Suramerianca.


¹ Parlamentario del Mercosur por la Argentina. Fue el primer director de la Casa Patria Grande “Presidente Néstor Carlos Kirchner” 2011 -2015. Militante de la causa latinoamericana y caribeña.

Desde Rusia, con amor (talibán)

Desde Rusia, con amor (talibán)

por Pepe Escobar para The Cradle

Enfrentando grandes expectativas, una banda de cinco hombres talibanes finalmente tocó en Moscú. Sin embargo, la estrella del espectáculo, como era de esperar, fue el Mick Jagger de la geopolítica: el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov.

Desde el principio, Lavrov marcó la pauta para las consultas del formato de Moscú, que cuentan con el mérito de “unir a Afganistán con todos los países vecinos”. Sin perder el ritmo, se dirigió al elefante estadounidense en la sala, o la falta de él: “Nuestros colegas estadounidenses decidieron no participar”, en realidad “por segunda vez, evadiendo una reunión extendida en formato troika”.

Washington invocó vagas “razones logísticas” para su ausencia.

La troika, que solía reunirse en Doha, está formada por Rusia, Estados Unidos, China y Pakistán. La troika ampliada en Moscú esta semana incluyó a Rusia, China, India, Irán, Pakistán y los cinco “stans” de Asia Central. Eso, en esencia, la convirtió en una reunión de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) al más alto nivel.

La presentación de Lavrov amplió esencialmente los temas destacados por la reciente Declaración de Dushanbe de la OCS: Afganistán debe ser un “estado independiente, neutral, unido, democrático y pacífico, libre de terrorismo, guerra y drogas”, y con un gobierno inclusivo “con representantes de todos grupos étnicos, religiosos y políticos”.

La declaración conjunta emitida después de la reunión puede no haber sido exactamente un thriller. Pero luego, justo al final, el párrafo 9 ofrece la verdadera bomba:

“Las partes han propuesto lanzar una iniciativa colectiva para convocar una conferencia internacional de donantes de base amplia bajo los auspicios de las Naciones Unidas lo antes posible, ciertamente con el entendimiento de que la carga principal de la reconstrucción económica y financiera después del conflicto y el desarrollo de Afganistán debe ser apoyado por agentes de tropas que estuvieron en el país durante los últimos 20 años”.

Occidente argumentará que ya se llevó a cabo una especie de conferencia de donantes: esa fue la cumbre especial del G-20 por videoconferencia a principios de octubre, que incluyó al secretario general de la ONU, Antonio Guterres. Luego, la semana pasada, se habló mucho de la promesa europea de mil millones de euros en ayuda humanitaria, que, tal como está, sigue siendo extremadamente vaga, sin detalles concretos.

En el G-20, los diplomáticos europeos admitieron, a puerta cerrada, que la principal brecha era entre Occidente “queriendo decirle a los talibanes cómo gobernar su país y cómo tratar a las mujeres” como condiciones necesarias a cambio de un poco de ayuda, en comparación con Rusia y China siguiendo sus mandatos de política exterior de no interferencia.

Los vecinos de Afganistán, Irán y Pakistán, no fueron invitados al G-20, y eso es una tontería. Es una pregunta abierta si el G-20 oficial en Roma, del 30 al 31 de octubre, también abordará Afganistán junto con los temas principales: cambio climático, Covid-19 y una recuperación económica global aún esquiva.

Sin EE. UU. en Asia Central

De modo que el formato de Moscú, como debidamente destacó Lavrov, sigue siendo el foro de referencia cuando se trata de abordar los graves desafíos de Afganistán.

Ahora llegamos a la crisis. La noción de que la reconstrucción económica y financiera de Afganistán debería ser realizada principalmente por el antiguo ocupante imperial y sus secuaces de la OTAN – curiosamente denominados como “actores basados ??con tropas” – no tiene futuro.

Estados Unidos no construye naciones, como todo el Sur Global lo sabe por experiencia. Incluso desbloquear los casi $ 10 mil millones del Banco Central afgano confiscados por Washington será un trabajo duro. El FMI predijo que sin ayuda extranjera la economía afgana podría contraerse en un 30 por ciento.

Los talibanes, encabezados por el segundo primer ministro Abdul Salam Hanafi, intentaron poner cara de valiente. Hanafi argumentó que el actual gobierno interino ya es inclusivo: después de todo, más de 500.000 empleados de la anterior administración han mantenido sus puestos de trabajo.

Pero una vez más, se perdieron muchos detalles preciosos en la traducción, y los talibanes carecían de una figura de primera línea capaz de capturar la imaginación euroasiática. El misterio persiste: ¿dónde está Mullah Baradar?

Baradar, quien dirigió la oficina política en Doha, fue ampliamente considerado como el rostro de los talibanes ante el mundo exterior después de la toma de control de Kabul por parte del grupo el 15 de agosto. Ha sido efectivamente marginado.

Sin embargo, el trasfondo del formato de Moscú ofrece algunas pepitas. No hubo filtraciones, pero los diplomáticos insinuaron que estaba tenso. Rusia tuvo que jugar a ser un mediador cuidadoso, especialmente cuando se trataba de abordar las quejas de la India y las preocupaciones de Tayikistán.

Todos sabían que Rusia, y todos los demás actores, no reconocerían a los talibanes como el nuevo gobierno afgano, al menos no todavía. Ese no es el punto. Una vez más, la prioridad tenía que ser inculcada en los líderes talibanes: ningún refugio seguro para los grupos yihadistas que puedan atacar “terceros países, especialmente los vecinos”, como destacó Lavrov.

Cuando el presidente Putin deja caer casualmente la información, en el registro, de que hay al menos 2.000 yihadistas de ISIS-K en el norte de Afganistán, esto significa que la inteligencia rusa sabe exactamente dónde están y tiene la capacidad para matarlos, en caso de que los talibanes indiquen que la ayuda es necesaria.

Ahora compárelo con la OTAN, recién salida de su masiva humillación afgana, que celebra una cumbre de ministros de Defensa en Bruselas este jueves y viernes para básicamente dar una lección a los talibanes. El secretario general de la OTAN, el espectacularmente mediocre Jens Stoltenberg, insiste en que “los talibanes son responsables ante la OTAN” de abordar el terrorismo y los derechos humanos.

Como si esto no fuera lo suficientemente intrascendente, lo que realmente importa, como trasfondo del formato de Moscú, es cómo los rusos rechazaron rotundamente una solicitud de Estados Unidos para desplegar su aparato de inteligencia en algún lugar de Asia Central, en teoría, para monitorear Afganistán.

Primero, querían una base militar “temporal” en Uzbekistán o Tayikistán: Putin-Biden lo discutieron en la cumbre de Ginebra. Putin se ofreció, medio en broma, a recibir a los estadounidenses en una base rusa, probablemente en Tayikistán. Moscú siguió el juego alegremente durante unas semanas solo para llegar a una conclusión inamovible: no hay lugar para ninguna travesura “antiterrorista” de Estados Unidos en Asia Central.

En resumen, Lavrov en Moscú fue extremadamente conciliador. Hizo hincapié en cómo los participantes del formato de Moscú planean aprovechar todas las oportunidades para “incluir” a los talibanes a través de varios organismos multilaterales, como la ONU, la OCS – donde Afganistán es una nación observadora – y, de manera crucial, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (CSTO), que es una alianza militar.

Tantas capas de “inclusión” atraen. La ayuda humanitaria de naciones de la OCS como Pakistán, Rusia y China está en camino. Lo último que necesitan los talibanes es “rendir cuentas” a una OTAN con muerte cerebral.

Mirada Multipolar | Nuland en Moscú: una visita con las manos vacías

Mirada Multipolar | Nuland en Moscú: una visita con las manos vacías

por Sebastián Tapia

Hay visitas que son bienvenidas, recibidas con afecto y con cariño, y hay otras que son utilitarias, son recibidas sólo para lograr un fin. La visita de la vice Secretaria de Estado para Asuntos Políticos de los Estados Unidos, Victoria Nuland, a Moscú corresponde efectivamente a la segunda categoría. Por qué es necesaria esta visita y qué estrategias se encuentran detrás.

Gira mundial

La visita de Nuland a Moscú se enmarca en una gira mundial de la vice Secretaria de Estado, siendo Rusia la primer escala de un viaje que incluyó al Líbano y al Reino Unido. La reunión con los funcionarios del gobierno ruso fue pedida por la parte estadounidense, como un gesto de distensión que fue correspondido por Moscú. Ambos negociaron levantar las sanciones económicas personales sobre Nuland, y sobre otro funcionario ruso, para que la reunión pueda tener lugar en la capital rusa. Nuland tenía prohibido entrar al territorio ruso como parte de las sanciones. Cabe destacar que allá es considerada una figura non-grata tras su papel en el euro-maidán ucraniano que terminó en el golpe de Estado a Yanukovich y la posterior guerra civil.

En esta ocasión, la agenda de Nuland no incluía visitas a la oposición o a organizaciones no gubernamentales, posiblemente en un gesto de buena voluntad. En cambio, es más sospechosa su visita al Líbano, donde se reunió con “representantes de la sociedad civil” un día antes de la emboscada a partidarios de Hizbula y Amal en el centro de la ciudad que terminó con 7 muertos. Estos partidos denunciaron la posible influencia estadounidense en el hecho.

Durante su estadía en Moscú de tres días, Nuland se reunió con el vice ministro de exteriores, Sergei Ryabkov, con el jefe de gabinete de la oficina presidencial, Dmitri Kozak, y con el asesor presidencial Yuri Ushakov. 

Resultados

Las reuniones no dejaron acciones concretas como resultado, sino que fueron un paso adelante en el proceso de construcción de confianza comenzado con en el encuentro entre Putin y Biden en Ginebra. De acuerdo al vocero presidencial, Dmitri Peskov:

“No hay que quejarse de que no se alcancen algunos acuerdos importantes de una vez, esto no es posible. Los archivos de nuestras relaciones bilaterales son demasiado vastos, no es posible resolverlos de inmediato, pero, sin duda, esos contactos son necesarios”.

Desde el lado norteamericano, las reuniones fueron vistas como “francas y productivas”  y dejaban un “compromiso para una relación estable y predecible”.

Uno de los principales puntos discutidos con Ryakob fueron las relaciones consulares y diplomáticas. Rusia le prohibe a Estados Unidos contratar personal ruso para sus oficinas, a la vez que ambos mantienen limitadas las cantidad de personal de cada delegación. Los senadores estadounidenses incluso llegaron a proponer la expulsión de 300 diplomáticos rusos del país. Si bien el asunto no fue resuelto en la reunión con Nuland, Ryakob anunció que será tratado en reuniones específicas:

“Estados Unidos no está escuchando nuestras demandas […] Pero, sin embargo, la conversación fue útil. Al menos acordamos intensificar estas discusiones y realizar consultas especializadas. Además, acordamos realizar consultas adicionales en algunas áreas de las relaciones bilaterales aparte de visados ??y trabajo de misiones [diplomáticas] extranjeras “.

Sobre la reunión con Ushakov no hay mucha información, pero siendo quien arregla los encuentros internacionales de Putin, podría tratarse de una nueva reunión cumbre con Biden. Pero no son más que especulaciones, porque no hubo declaraciones tras la reunión.

Tal vez el mayor avance, o el más palpable, haya sido simplemente retórico. El vocero de la embajada estadounidense en Moscú twiteó las declaraciones de Nuland sobre su reunión con Kozak:

“Tuvimos una discusión productiva con Dmitry Kozak sobre nuestros intereses compartidos, junto con los de Ucrania, Francia y Alemania, en la implementación total de los Acuerdos de Minsk y el restablecimiento de la paz, la estabilidad y la soberanía ucraniana en Donbas.”

El reconocimiento de la vigencia de los Acuerdos de Minsk sobre la situación en Ucrania implica que este país debe reconocer la autonomía de las regiones de Donetsk y Lugansk, no así su independencia. El gobierno de Biden está manteniendo una relación bastante fría con Ucrania, desconociendo sus pedidos de ingresar a la OTAN, por lo que podría interpretarse como un paso previo a la presión estadounidense para que se cumplan con los acuerdos. Por otro lado, también es posible que sólo sea una formalidad retórica de reconocer la vigencia de los acuerdos, sin voluntad de hacerlos cumplir.

La estrategia estadounidense

Cabe la posibilidad que esta visita haya sido el primer paso en una reducción de la tensión entre Estados Unidos y Rusia. No es que se vaya a eliminar la enemistad entre ellos, pero el gobierno de Biden puede estar buscando cerrar el enfrentamiento en un flanco para concentrar sus esfuerzos en el “Indo-pacífico”, especialmente en la contención de China.

La implementación efectiva de los acuerdos de Minsk, tal como se firmaron en 2015, podrían resolver el problema territorial ucraniano – salvo Crimea, que es irrenunciable para Rusia – y así reducir tensiones en la región. Facilitaría el ingreso de Ucrania a la OTAN y a UE, a la vez de permitir la normalización de las relaciones entre Rusia y la UE.

Este escenario podría ser la zanahoria que Washington balancea frente a Moscú para debilitar su relación estratégica con Beijing. Pero mucha agua pasó bajo el puente. El escenario actual no es igual al de 2015, cuando esto podría haber funcionado.

La realidad en Eurasia

La desorganizada retirada estadounidense de Afganistán le hizo perder una posición favorable en Eurasia, justo donde se cruzan las zonas de influencia china y rusa. Ahora, es más difícil para Estados Unidos expandir su influencia en la región. Durante el encuentro entre Nuland y Ryakob se discutió el tema de Afganistán. Ryakob reconoció la responsabilidad estadounidense de la crisis afgana, pero se niega a que respondan con elementos militares:

“Estados Unidos y sus aliados tienen la principal responsabilidad entre los actores extranjeros de normalizar la vida en Afganistán, ya que su presencia condujo realmente a la situación actual (…) Reafirmamos enérgicamente la inaceptabilidad de Rusia de cualquier forma de presencia militar estadounidense en los países de Asia Central”.

La intención estadounidense de romper el eje Moscú-Beijing, especialmente a cambio de una mejora de la relación con socios inestables como la UE o el mismo Estados Unidos (donde cualquier otro gesto posterior podría ser respondido con un corte de relaciones), se basa en una subvaluación del estado de la relación entre los gigantes de Eurasia.

El 14 de octubre, en la sesión anual de preguntas y respuestas en el Foro de la Semana de Energía de Rusia, el presidente ruso, Vladimir Putin, definió la intensidad de la relación con China:

“China es nuestro mayor socio comercial y económico … El volumen de comercio entre Rusia y China está aumentando, y superará los 100.000 millones de dólares estadounidenses en los primeros nueve meses de este año”

Estados Unidos se ve complicado en el Pacífico frente a una China que cada día expone más claramente sus intereses y objetivos. En la conmemoración del 110 aniversario de la Revolución de Xinhai, el 9 de Octubre, el presidente de China, Xi Jinping, declaró:

“Lograr la reunificación de la patria por medios pacíficos es lo más acorde con los intereses generales de la nación china, incluidos nuestros compatriotas en Taiwán”

Al día siguiente, la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, respondió que “nadie pueda obligar a Taiwán a tomar el camino que China nos ha trazado”.

Con el aumento de la tensión en el estrecho, uno podría pensar que otros países se mantendrían en silencio, o neutrales, en esta discusión. Sin embargo, Sergei Lavrov, el canciller ruso, dejó en claro la tradicional posición de Rusia:

“Como saben, Rusia al igual que la mayoría de los países en el mundo, considera a Taiwán como parte de la República Popular China. Es por eso que nosotros procederemos así en nuestra política”

No debería sorprender a nadie la declaración. Pero es un tiro por elevación a Estados Unidos, que dice reconocer una sólo China, pero trabaja activamente para mantener la separación entre la China continental y la isla de Taiwán.

Ejemplo efectivo de la cooperación ruso-china a nivel militar son los ejercicios navales realizados en el Mar de Japón hace unos días atrás. Parece poco efectiva la diplomacia de Nuland, prometiendo rebajar las tensiones, cuando los almirantes estadounidenses vuelven a elevar el conflicto, interrumpiendo los ejercicios navales al intentar ingresar al espacio marítimo ruso. 

Las contradicciones entre dichos y acción en la política exterior norteamericana, jugando a hacer la paz y elevar el conflicto a la vez, no sólo provocan más desestabilización en las relaciones entre las grandes potencias, sino que refuerzan el concepto que tienen los rusos sobre ellos. Hace años que en Moscú se describe a los estadounidenses como “nedogovoroposobny”, es decir, que son incapaces de mantener un acuerdo. El kremlin juega el juego del diálogo y los encuentros, pero se prepara para cuando sus “socios occidentales” borran con el codo lo escrito con la mano.

Las revoluciones de color se desvanecen

Las revoluciones de color se desvanecen

por Patrick Armstrong para Strategic Culture

Probablemente la primera “revolución de color” trazada por Estados Unidos fue el derrocamiento del Reino de Hawai en 1893. Las islas hawaianas se habían unido a principios del siglo XIX y eran reconocidas internacionalmente como un país independiente, pero los nativos polinesios habían sido superados en número por forasteros que había adquirido una buena parte de la tierra y la había dedicado al cultivo de azúcar. Estados Unidos era el principal mercado del azúcar, pero cuando los productores nacionales de azúcar persuadieron a Washington de imponer un arancel, los productores de Hawai vieron amenazada su riqueza. El golpe derrocó a la Reina, proclamó una república y unos años más tarde Hawai se convirtió en territorio de Estados Unidos y se salvó el mercado del azúcar. Nada de esto fue declarado abiertamente como justificación, por supuesto: el golpe, como las posteriores “revoluciones de colores”, se llevó a cabo por razones más altisonantes que la mera codicia. Se “descubrió” una amenaza, “la seguridad pública está amenazada, vidas y propiedades están en peligro”, se formó un comité de seguridad, se llevaron a cabo reuniones masivas simuladas. Convenientemente un barco de la armada estadounidense estaba en el puerto y las tropas desembarcaron “para garantizar la seguridad”, etc. La presencia de la armada no fue una coincidencia porque el presidente de los EEUU y el secretario de Estado estaban de acuerdo con la conspiración. El representante diplomático, aunque fingió neutralidad, fue un participante activo. Todo se hizo rápidamente y los golpistas se autoproclamaron como el nuevo gobierno provisional. Total y obviamente falso: no había ningún desorden y el “comité de seguridad pública” estaba formado por los barones del azúcar y sus lacayos, pero se erige como un evento históricamente significativo porque fue el primer intento burdo de algo que se perfeccionará en años posteriores.

Un informe del Congreso de 1894 decidió que todo era perfectamente perfecto, pero un siglo después el Congreso estadounidense aprobó la “resolución de disculpa” por el golpe. ¿Quién puede decir que el orden internacional basado en reglas no es real después de eso? ¿Putin o Xi se han disculpado alguna vez por algo por lo que no se habían disculpado antes?

La “revolución del color” exitosa más reciente ocurrió en Ucrania en 2013-2014. Entran en escena las Organizaciones “No Gubernamentales” – la parte no gubernamental es una mentira pero ciertamente están bien organizadas; preparan el camino. Victoria Nuland, entonces subsecretaria de Estado para Asuntos Europeos y Euroasiáticos, admitió haber gastado cinco mil millones de dólares para “asegurar una Ucrania segura, próspera y democrática”: una suma enorme para un país pobre. (Aquí se aprende lo que ha cambiado desde la “revolución del color” hawaiana 120 años antes: 1) la retórica es más melosa 2) cuesta más. Ella era la John Stevens de la “revolución del color” ucraniana, enviada por el Departamento de Estado estadounidense para repartir el dinero, tomar las decisiones y dirigir la actuación. Y, como demuestra las grabaciones de teléfono, para bloquear la participación de otros, “que se joda la UE”.) Recomiendo tomarse el tiempo para escuchar algunos de los discursos de Nuland para ver cuán dulce se ha vuelto el discurso que encubre estas “revoluciones de color” – democracia, derechos humanos, libertad, reformas, Europa; la caravana de los “valores occidentales” está encadenada al monstruo de la codicia y el poder. Ninguno de estos valores antes estimables es visible en la Ucrania actual; pero los intereses de los ucranianos (o hawaianos) nunca fueron el objetivo de las “revoluciones de color”: los magnates del azúcar querían mantener su entrada en el mercado estadounidense, Washington quería causar problemas a Rusia y la armada estadounidense quería una base en Crimea.

Pero los días de la “revolución del color” parece que se están acabando. Las mecánicas se notan y se contrarrestan. Observe, por ejemplo, el momento en este video de una protesta en Sebastopol cuando el comentarista –que lo había visto antes en el Maidan– señala a las personas cuidadosamente espaciadas, vestidas de rojo para que se reconozcan, dirigiendo la supuesta protesta genuina y espontánea. Los organizadores estaban tratando de hacer de la cuestión de los tártaros de Crimea una causa de lucha. (Me pregunto, por cierto, ¿cuántos consumidores de los medios de “noticias” occidentales piensan que los tártaros son autóctonos?) Recuerdo bien este documental porque fue la primera vez que vi a las personas en el extremo receptor de una “revolución de color” adelantarse a los organizadores; hasta ese momento habían estado reaccionando, siempre mal y demasiado tarde. Pero muchas de las fuerzas de seguridad en Crimea en 2014 habían estado en el Maidan y tuvieron la oportunidad de observar cómo se organiza la “espontaneidad”.

Las autoridades y sus servicios de seguridad se están volviendo proactivos y están utilizando las redes sociales; un buen ejemplo fue la grabación de la reunión de los organizadores de las protestas de Hong Kong con un funcionario de la embajada de Estados Unidos. Y tenemos la grabación de uno de los asociados de Navalny pidiendo dinero a un funcionario de la embajada del Reino Unido; No es, aseguró al funcionario, “una gran cantidad de dinero para las personas que tienen miles de millones en juego”. A veces es fortuito y no es el resultado de la planificación de los servicios de seguridad del objetivo. Un avión civil recibe una (falsa) amenaza de bomba, aterriza según las reglas, uno de los pasajeros es un operativo de la “revolución de colores”, lo arrestan, canta. Todavía hay algo de misterio en la historia de Protasevich, pero la versión occidental ciertamente no es verdadera.

Y cuando se acabó y fracasó, Washington descartó casualmente sus herramientas. ¿Dónde está Yushchenko hoy? Una vez que fue el niño mimado de la “Revolución Naranja” en Kiev, hoy es una no-persona. Saakashvili, reutilizado y fallido nuevamente en Ucrania, se encuentra hoy en prisión en Tbilisi. No se hace ningún escándalo por él. Áñez está en la cárcel, Protasevich olvidado. Hemos visto a muchos salvadores democráticos de tendencia occidental ir y venir en Rusia: Berezovsky, Khodorkovsky y Pussy Riot están en el pasado; hoy es Navalny, pero probablemente haya superado su fecha de caducidad. Solo son accesorios en el teatro de la “revolución del color”.

Y llegamos a otro secreto para superar la “revolución del color”: aguantar. El emperador Alejandro le dijo al embajador francés que los enemigos de Napoleón se habían rendido demasiado pronto; él, por otro lado, iría a Kamchatka si fuera necesario. En cambio, fue a París. Maduro sigue sentado en la oficina presidencial en Caracas, Guaidó se reduce a mendigar; Bruselas ha dejado de fingir, pero Washington se aferra al engaño. Lukashenko permanece. Beijing lo enfrentó en Hong Kong. Por el contrario, en Georgia Shevardnadze (de la “Revolución Rosa“) no estaba dispuesto a usar la fuerza y ??en Kiev Yanukovych (de la “Revolución Naranja” y el Maidan) tampoco estaba dispuesto a usar la fuerza. No, por supuesto que no fueron culpados de todos modos por el aparato de propaganda occidental (que no se avergonzó de llamar “pacíficas” a las escenas en Kiev y Hong Kong y nunca se preguntó de dónde venían todas las tiendas de campaña naranjas). Todo diseñado, por supuesto, para incitar a una reacción violenta de las autoridades que los complacientes medios occidentales considerarían violencia contra manifestantes pacíficos. No es en absoluto lo mismo, por supuesto, en la construcción occidental del orden internacional basado en reglas de “derechos humanos”, que todo lo que está sucediendo en Melbourne, París o Londres. Hasta cierto punto, las “revoluciones de color” son juegos de espera y el gobierno, si se mantiene firme, tiene ciertas ventajas.

Pero probablemente el profiláctico más fuerte contra una “revolución de color” es evitar que comience. Y aquí es necesario expulsar a las Organizaciones “No Gubernamentales” extranjeras antes de que se establezcan. Por supuesto, habrá muchas protestas de Occidente, pero es importante que los objetivos comprendan que su cobertura de prensa en Occidente es y siempre será negativa, sin importar lo que hagan, digan o discutan. Es propaganda, no se supone que se base en hechos. Y a menudo es graciosamente repetitivo: los propagandistas occidentales son demasiado perezosos y desprecian demasiado a su audiencia como para no reciclar los pánicos de ayer. Por ejemplo: ¿recuerdas cuando Rusia pirateó la red eléctrica de Vermont en 2016? esta vez se trata deun presidente chino enojado, Xi Jinping, que cierra las plantas de energía canadienses. A veces es descuidadamente idiota: CNN nos dice que Rusia, China e Irán están pirateando el sistema electoral de Estados Unidos; luego continúa diciendo que a Rusia le gusta Trump y a China le gusta Biden; Por lo tanto, como concluiría Sherlock Holmes, CNN debe creer que Irán decidió el resultado. El objetivo no debe preocuparse por la cobertura occidental: si usted es el objetivo de hoy, toda la cobertura será negativa. Transmita la emoción contemporánea por las “violaciones del espacio aéreo de Taiwán” sin mencionar que un portaaviones británico lidera una flota que navega por aguas que reclama China al mismo tiempo. Los hechos no importan: los Papeles de Panamá eran sobre Putin, excepto que no lo mencionaron y, por lo tanto, deben haber sido de Putin. Los Pandora Papers nos dan la repetición.

Los antiguos éxitos – en los últimos tiempos Ucrania dos veces, Georgia – se están convirtiendo en fracasos: Hong Kong, Venezuela y Bielorrusia. Los objetivos han aprendido a contrarrestar los ataques. Las reglas esenciales para derrotar las “revoluciones de color” son:

  1. Vienen de afuera. Así que elimine a los forasteros y elimine las ONGs extranjeras. Este es probablemente el preventivo más importante: los operadores de la “revolución del color” no tenían obstáculos, por ejemplo, en Ucrania.
  2. Recuerde el consejo de Alexander: no se rinda demasiado pronto. Maduro y Lukashenka siguen ahí. Por no hablar de Rusia, China e Irán.
  3. No tenga miedo de que lo culpen: lo será de todos modos. La máquina de propaganda occidental no está interesada en los hechos.
  4. Sea duro. Hay un ritmo en estas cosas; si los interrumpes, les resultará difícil volver a encarrilarse.
  5. Tenga paciencia, como vimos en Hong Kong, la indignación es en su mayor parte artificial y perderá fuerza.
  6. Aprenda las técnicas de cómo se hacen, esté atento a ellas y contrarréselas.
  7. Y finalmente: el tiempo está de tu lado. Occidente no se está fortaleciendo. Lo que los neoconservadores llaman “el eje de los revisionistas” sí.
Mirada Multipolar | Polonia: entre la UE y la soberanía

Mirada Multipolar | Polonia: entre la UE y la soberanía

por Sebastián Tapia

El Tribunal Constitucional de Polonia sorprendió al resto de la comunidad europea el pasado 7 de Octubre con un fallo lapidario: los artículos 1 y 19 del Tratado de la Unión Europea son incompatibles con la Constitución polaca. Esta decisión acaba con la primacía del derecho comunitario por sobre el derecho nacional, en medio de una lucha de poder entre Bruselas y Varsovia.

La importancia del fallo

El tribunal polaco no es el primero en cuestionar la capacidad del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para modificar leyes internas de los estados miembros. En 2012, la corte constitucional checa ignoró una sentencia relativa al sistema de seguridad social del país y en 2020 el Tribunal Constitucional alemán desoyó la sentencia sobre el programa de compra de deuda soberana de 2015. Pero la desobediencia a estos fallos pone en juicio la capacidad del Tribunal Europeo en algunas áreas específicas. En cambio, el fallo polaco cuestiona el núcleo mismo del derecho comunitario, que la decisión de los tribunales comunitarios es superior al orden jurídico nacional.

El fallo es sí es una reacción a la intromisión de Bruselas en el sistema jurídico polaco. La UE cuestiona una serie de reformas llevadas adelante por el gobierno del partido Ley y Justicia (PiS), mediante la cual permite la reasignación de jueces y la creación de un régimen disciplinario para los jueces. Esto es visto por Bruselas como un retroceso en la división de poderes, un avance del ejecutivo por sobre el poder judicial. El fallo del Tribunal Constitucional, en cambio, considera que “la Unión Europea no tiene competencia para evaluar a la Justicia polaca y su funcionamiento”

La reacción europea

Desde la Comisión Europea, Ursula von der Leyen dejó muy en claro la posición del bloque continental:

“Todas las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea son vinculantes para las autoridades de todos los Estados miembros, incluidos los tribunales nacionales (…) El derecho de la UE tiene primacía sobre el derecho nacional, incluidas las disposiciones constitucionales (…) Esto es lo que todos los Estados miembros de la UE han firmado como miembros de la Unión Europea. Utilizaremos todos los poderes que tenemos en virtud de los Tratados para garantizarlo”.

El ministro de relaciones exteriores alemán, Heiko Maas, respaldo a von der Leyen: “La Comisión cuenta con todo nuestro apoyo para hacer cumplir la legislación de la UE” y a la vez, le recordó al premier polaco, Mateusz Morawiecki, que “si un país decide formar parte de la UE, debe aplicar plenamente las normas acordadas”. Habría que recordarle a Maas que por el fallo alemán de 2020 que desoye el al TJUE, hay en la Comisión Europea un procedimiento de infracción iniciado en junio de 2021.

Por su parte, el ministro luxemburgués de Asuntos Exteriores, Jean Asselborn, declaró que:

“La primacía de la ley europea es esencial para la integración. Si se rompe este principio, la Europa que conocemos, que fue creada con el Tratado de Roma, dejará de existir”

Y tal vez ese es el punto, pero visto de otra manera. Para Polonia, esa Unión Europea a la cual quiso entrar en su momento, ya no existe. En el fallo, el Tribunal Constitucional polaco dice que “los órganos de la Unión Europea actúan más allá de los límites de las competencias delegadas por la República de Polonia en los Tratados”. Es decir, esa Europa del mercado común, del libre tránsito de personas, que se presentaba como un mercado potencial para los productos y trabajadores polacos se convirtió en una maquinaria que le impone condiciones y regulaciones, que no siempre van de la mano con la política nacional.

Otras cuestiones

La vinculación de temas que lleva adelante Bruselas para imponer su voluntad es lo que le permite aumentar la presión sobre los miembros de la Unión. En el caso polaco, el tema de las reformas judiciales está vinculada a la ayuda económica para enfrentar la pandemia de COVID-19. Hace más de dos meses que la Comisión Europea no aprueba el Plan de Recuperación de Polonia, que le permitiría acceder a 24 mil millones de euros en transferencias directas y uno 15 mil millones en créditos, hasta que este país no de garantías de respetar el Estado de Derecho. El gobierno polaco dio un paso al anunciar el desmantelamiento de la sala que impondría las sanciones a los jueces, pero todavía no es suficiente. Por eso el TJUE falló en contra del traslado forzoso de jueces, un día antes del fallo del Tribunal Constitucional polaco.

Otro tema en el cual Polonia choca con la Unión Europea es en cuanto a los medios de comunicación. La Ley de Medios aprobada por el parlamento polaco en Agosto evita que las compañías pertenecientes a países fuera del área económica europea puedan poseer la mayoría de acciones en compañías de medios polacos. Desde el gobierno lo presentan como la manera de evitar que sus medios caigan en manos de empresarios de “países autoritarios”, sin embargo la medida apunta al principal medio opositor cuyo mayoría accionaria recae en la compañía estadounidense Discovery.

Si bien la ley no contraviene el derecho comunitario, la vicepresidenta de la Comisión Europea, V?ra Jourová, fue muy crítica de la ley:

“El pluralismo de los medios de comunicación y la diversidad de opiniones son lo que las democracias fuertes acogen, no es lo que combaten (…) El proyecto de ley de radiodifusión polaca envía una señal negativa. Necesitamos una Ley de Libertad de Medios en toda la Unión Europea para defender la libertad de los medios y apoyar el Estado de derecho”

No sólo está el planteo geopolítico de la alianza atlántica entre Europa y Estados Unidos, por lo que un ataque al capital estadounidense tendría altos costos, sino que Bruselas ve la posibilidad de aumentar su control sobre otra área más que hasta ahora era regulada por los estados nacionales.

La incómoda posición de Polonia

Si bien Polonia es una de los principales socios estadounidenses en Europa, liderando el avance de la OTAN hacia el Este e incluso recibiendo sistemas del escudo antimisiles estadounidense en Europa, el desafío a las empresas estadounidenses mediante la Ley de Medios podría costarle caro. Como recordatorio – o amenaza –  el Secretario de Estado, Anthony Blinken, dijo:

“Las grandes inversiones comerciales estadounidenses en Polonia unen nuestra prosperidad y mejoran nuestra seguridad colectiva”

La presión estadounidense logró que el Senado rechaze la ley, que volvió a diputados para ser modificada. Pero es difícil saber cómo se comportará la cámara de diputados controlada por PiS. El líder del partido, Jaroslaw Kaczynski, mantiene la posición de que Polonia no quiere abandonar la UE, sino mejorar la relación entre la Unión y sus miembros. En una entrevista en Septiembre declaró:

“el futuro de Polonia es estar en la Unión Europea” aunque “se viola el principio de igualdad de los estados, y de forma muy drástica. También hay tendencia a instrumentalizar la UE por parte de los estados más fuertes, en particular uno: Alemania”.

Para colmo, Polonia no puede contar con la opción de acercarse al Este para balancera su relación con Berlín y Bruselas. Actualmente se encuentra con una crisis fronteriza con Bielorrusia por el cruce de migrantes ilegales entre un país y el otro.  Kaczynski sostiene que es un plan elaborado por Lukashenko, con la venia de Putin, contra Polonia y la UE por haber apoyado a la oposición en el intento de destitución tras las elecciones del 2020. Más allá de la paranoia de Kaczynski, está claro que una mejroa en las relaciones con Bielorrusia y Rusia no son una opción.

El enfrentamiento con la Unión Europea, el choque con Estados Unidos por la Ley de Medios y su historial de rusofobia deja a Polonia en la posibilidad de ser un paria en medio de una zona de conflicto. No cuenta con la capacidad para disputar el liderazgo de la UE con Alemania o Francia y depende de los Estados Unidos para su defensa estratégica. Si Polonia no comienza a cooperar con sus socios occidentales, se verá aislada. Entonces, tal vez, su única opción sea una relación periférica con el Reino Unido, si viejo amigo.

Pensar la Unidad Sudamericana hoy | ¿Qué significa hoy pensar en la Unidad Regional en América Latina? Condicionantes y dilemas

Pensar la Unidad Sudamericana hoy | ¿Qué significa hoy pensar en la Unidad Regional en América Latina? Condicionantes y dilemas

El miércoles 29 de Septiembre se llevó adelante el primer diálogo del segundo ciclo de “Pensar la Unidad Sudamericana Hoy”, coordinado por Mariana Vázquez y presentado por el Director del Observatorio del Sur Global, Federico Montero. Los participantes del panel fueron: Maximiliano Reyes Zúñiga, subsecretario para América Latina y el Caribe de los Estados Unidos Mexicanos, Daiana Ferraro, ex coordinadora de la secretaría del MERCOSUR y ex coordinadora adjunta del MERCOSUR por Uruguay, Pablo Vilas, parlamentario del MERCOSUR por Argentina y Amado Boudou, ex vice-presidente y ex ministro de Economía de Argentina.

Podés ver el video completo aquí:

Maximiliano Reyes Zúñiga abrió el debate mediante un mensaje grabado en video, donde destacó la apuesta de México por la CELAC, porque creen que las similaridades de la región deben prevelecer por sobre las diferencias, y recorrió los logros obtenidos durante la presidencia pro-témpore de ese país. Hizo hincapié en los alcanzados en la última reunión como: la creación del fondo CELAC para desastres, el plan de autosuficiencia sanitaria y la Agencia Latinoamericana y Caribeña del Espacio (ALCE). Recordó que los retos de nuestra región no tienen ideologías y nos afectan de igual manera, por lo que destacó que las diferencias ideológicas fueron superadas en la última cumbre de la CELAC, al poder sentar a la misma mesa presidentes que antes no lo habían hecho. Finalmente propuso discutir el sistema interamericano para construir una América latina unida, fuerte y próspera.

El panel continuó con la presentación de Daiana Ferraro, quien reflexionó sobre los objetivos y los condicionantes de la unidad latinoamericana hoy en día. Comenzó por plantear la pregunta: ¿Tiene vigencia la unidad regional de América Latina? ¿Para qué la queremos? 
Ella respondió con tres objetivos que buscamos en la Unidad: El bienestar de la ciudadania, que incluye temas de sustentabilidad social: distribución del ingreso, derechos humanos, tipo de empleo, etc.; La solución pacífica de conflictos, siendo increíble que no haya más espacios para esto a nivel regional; y la autonomía, mediante la cual América Latina necesita para el desarrollo de sus propias políticas y para proyectar algunos principios a escala global. 

Pero hay varios condicionantes en el marco actual. Entre ellos encuentra: la transición hegemónica entre Estados Unidos y China, el paso de la economía centrada en el Atlántico al Pacífico, la aceleración de los cambios económicos, y el resultado de lo que quede de la pandemia. Planteó que la idea de una unidad latinoamericana implica la idea de una comunidad que comparte una visión del mundo y que a partir de ahí se relaciona con el mundo, por lo que es muy importante decidir con quién se vincula esa unidad.

Pablo Vilas continuó con el debate, explicando cómo la idea de una identidad común se vió contrastada con la realidad de los diferentes pueblos del continente, porque no somos tan iguales, pero sí tenemos las mismas necesidades. En pocas palabras:
“no es por amor, sino por espanto que buscamos la unidad”. El momento más plausible de alcanzar esa unidad fue el No al ALCA en 2005, cuando el principal desafío era la unidad de los sectores populares y los trabajadores. Sin embargo, para resistir a la crisis económica de 2009, se dejó de lado los procesos de cooperación con los pueblos hermanos de la región.

Vilas terminó dejando en claro que es desde la diversidad que vamos a lograr construir lo objetivos que nos lleven a la unidad. Recordó que la UNASUR fue una buena experiencia, marcó  un piso, pero no hay que volver a lo mismo, sino hay que buscar nuevas estructuras adecuadas a la realidad actual. 

El último en exponer fue Amado Boudou. Sostuvo que además de preguntarse para qué queremos tener una Patria Grande, es importante dilucidar a quién le sirve la no integración. Comentó que tiene la sensación que a partir de la instauración de la Razón Neoliberal, desaparecieron los seres humanos del análisis político, económico e histórico. Aparece en reemplazo la Economía, y ésta es más importante que los hombres. Recordó que en algún G20, ante el discurso dominante de la libertad de capital y de comercio, hizo la pregunta de por qué no la libertad de movilidad de las personas. La respuesta fue claramente negativa. Esto debido a que la no integración le sirve a las potencias coloniales, que aún existen, y a las oligarquías locales que son los socios de las potencias coloniales. Son las potencias coloniales que crearon las repúblicas puerto, desde donde sacar los productos locales hacia el exterior.

Según Boudou, los mercados ya no son lo que dicen las antiguas teorías liberales, donde se crea valor y se lo distribuye. Los mercados son mecanismos para extraer valor de la ciudadanía para llevárselo a los países centrales. Explicó que gran parte del valor de lo que exportamos, todos nuestros países, sufre la discriminación en la morfología de los mercados. Para los productos primarios, un precio con rentabilidad mínima. Para los servicios necesarios para esa exportación, precios monopólicos u oligopólicos.

Sobre el contexto internacional explicó que la irrupción de China es una gran oportunidad para todos nuestros países. Pero no todo lo que es bueno para China es bueno para nosotros. Estamos en otro tipo de enfrentamiento entre las grandes potencias, pero tan determinante como lo fue la Guerra Fría. En esta nueva situación, estamos en presencia de una guerra entre dos potencias, pero una de ellas está en decadencia. No produce un discurso que pueda entusiasmar a otros países. Necesita cada vez más violencia para sostener su hegemonía. 

El próximo encuentro de “Pensar la Unidad Sudamericana Hoy” tendrá lugar el próximo miércoles 13 de octubre y buscará responder a la pregunta: ¿Hacia dónde va el MERCOSUR?

Mirada Multipolar | Coincidencias y diferencias en la Asamblea General

Mirada Multipolar | Coincidencias y diferencias en la Asamblea General

por Sebastián Tapia

La sesión de apertura de la Asamblea General de Naciones Unidas es un escenario mundial donde cada país expone sus logros y objetivos anuales. La 76° sesión, la de 2021, nos permite ver qué proponen las grandes potencias para el mundo pospandemia. A continuación, veremos las diferencia y coincidencias en los discursos de Joseph Biden y Xi Jinping.

Los discursos

Este fue el primer discurso de Joe Biden a la Asamblea General desde su asunción en Enero. Siendo el país anfitrión, Biden brindó su discurso de manera presencial. En cambio, Xi Jinping se hizo presente en la Asamblea mediante un mensaje grabado en video. El discurso de Xi es más corto y conciso que el de Biden, pero ambos tienen una estructura similar.

Ambos presidentes hicieron incapié en dos grandes problemas globales que afectan a todos los países por igual: el COVID-19 y el cambio climático.

Acciones por la pandemia

Ambos países hicieron gala de los esfuerzos realizados para enfrentar la pandemia hasta ahora y propusieron herramientas para continuar la lucha. En el caso de Biden:

“Y para el futuro, necesitamos crear un nuevo mecanismo para financiar la seguridad sanitaria global que se base en nuestra asistencia para el desarrollo existente, y un Consejo Global de Amenazas a la Salud que esté armado con las herramientas que necesitamos para monitorear e identificar las pandemias emergentes para que podamos tomar medidas inmediatas.
Estados Unidos ya ha invertido más de $ 15 mil millones en la respuesta global de COVID, la respuesta global de COVID. Hemos enviado más de 160 millones de dosis de la vacuna COVID-19 a otros países. Esto incluye 130 millones de dosis de nuestro propio suministro y los primeros tramos de los 500 millones de dosis de la vacuna Pfizer que compramos para donar a través de COVAX.”

Como vemos, la propuesta de un Consejo Global de Amenazas a la Salud sería un nuevo organismo que sobrepase a la Organización Mundial de la Salud, o al menos duplique sus capacidades. Esta es una constante en el discurso de Biden: dice sostener el Sistema de Naciones Unidas, pero continuamente propone alterarlo o desconocerlo.

En el caso de Xi, la apuesta es por mejorar el acceso a las vacunas a través de los métodos ya establecidos.

“La vacunación es nuestra poderosa arma contra COVID-19. En muchas ocasiones he subrayado la necesidad de hacer de las vacunas un bien público mundial y garantizar la accesibilidad y asequibilidad de las vacunas en los países en desarrollo. Una prioridad apremiante es garantizar la distribución justa y equitativa de las vacunas en todo el mundo. China se esforzará por proporcionar un total de dos mil millones de dosis de vacunas al mundo para fines de este año. Además de donar 100 millones de dólares estadounidenses a COVAX, China donará 100 millones de dosis de vacunas a otros países en desarrollo en el transcurso de este año. China continuará apoyando y participando en el rastreo de los orígenes basado en la ciencia a nivel mundial, y se opone firmemente a las maniobras políticas en cualquier forma.”

El cambio climático

Ambos mandatarios coincidieron en la necesidad de reducir emisiones de carbono para evitar el impacto de la actividad humana en el clima.

En cuanto a sus propias metas, Biden recordó que Estados Unidos volvió al Acuerdo de París y anunció una mejora en sus metas:

“En abril, anuncié el nuevo y ambicioso objetivo de los Estados Unidos en virtud del Acuerdo de París de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de los Estados Unidos entre un 50 y un 52 por ciento por debajo de los niveles de 2005 para 2030, mientras trabajamos para lograr una economía de energía limpia con cero emisiones netas. emisiones para 2050.
Y mi administración está trabajando en estrecha colaboración con nuestro Congreso para realizar las inversiones críticas en infraestructura verde y vehículos eléctricos que nos ayudarán a mantener el progreso en casa hacia nuestros objetivos climáticos.”

Para lograr esto y ayudar a otros países a seguir este camino, Biden comentó sobre los esfuerzos que realiza el país para favorecer el crédito para las iniciativas en este sentido:

“En abril, anuncié que Estados Unidos duplicaría nuestro financiamiento público internacional para ayudar a las naciones en desarrollo a enfrentar la crisis climática. Y hoy, me enorgullece anunciar que trabajaremos con el Congreso para duplicar ese número nuevamente, incluso para los esfuerzos de adaptación.
Esto convertirá a Estados Unidos en un líder en finanzas públicas para el clima. Y con nuestro apoyo adicional, junto con un mayor capital privado y otros – de otros donantes, podremos cumplir la meta de movilizar $ 100 mil millones para apoyar la acción climática en las naciones en desarrollo.”

Xi Jinping no se refirió a las acciones propias de su país, sino que propuso vincular los esfuerzos para mitigar el cambio climático con el desarrollo social y económico de los pueblos. Para esto propone una Iniciativa de Desarrollo Global que cuenta con los siguientes puntos:

  • Mantener el compromiso con el desarrollo como prioridad: “Fomentar asociaciones de desarrollo globales que sean más equitativas y equilibradas, forjar una mayor sinergia entre los procesos de cooperación multilateral para el desarrollo y acelerar la implementación de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible”.
  • Mantener el compromiso con un enfoque centrado en las personas. “debemos continuar nuestro trabajo para que la gente tenga un mayor sentido de felicidad, beneficio y seguridad, y logre un desarrollo integral”.
  • Mantenerse comprometido con los beneficios para todos. “Deberíamos preocuparnos por las necesidades especiales de los países en desarrollo. Podemos emplear medios como la suspensión de la deuda y la ayuda para el desarrollo para ayudar a los países en desarrollo”
  • Mantener el compromiso con el desarrollo impulsado por la innovación. “redoblar los esfuerzos para aprovechar los logros tecnológicos para impulsar la productividad y fomentar un entorno abierto, justo, equitativo y no discriminatorio para el desarrollo de la ciencia y la tecnología.”
  • Mantenerse comprometido con la armonía entre el hombre y la naturaleza. “Necesitamos acelerar la transición hacia una economía ecológica y con bajas emisiones de carbono y lograr la recuperación y el desarrollo ecológicos”
  • Mantener el compromiso de acciones orientadas a resultados. “Necesitamos aumentar los aportes al desarrollo, avanzar de manera prioritaria en la cooperación en el alivio de la pobreza, la seguridad alimentaria, la respuesta al COVID-19 y las vacunas, la financiación del desarrollo, el cambio climático y el desarrollo verde, la industrialización, la economía digital y la conectividad”

En cuanto a lo estrictamente medioambiental, Xi anunció los siguientes compromisos:

China se esforzará por alcanzar un pico de emisiones de dióxido de carbono antes de 2030 y lograr la neutralidad de carbono antes de 2060. Esto requiere un trabajo tremendo y haremos todo lo posible para alcanzar estos objetivos. China intensificará el apoyo a otros países en desarrollo en el desarrollo de energía verde y baja en carbono, y no construirá nuevos proyectos de energía a carbón en el extranjero.

Esto último es particularmente interesante, debido a que el 70% de todas las plantas de carbón del mundo construidas actualmente dependen de fondos chinos. Sin dudas, este anuncio generará un cimbronazo en la industria del carbón y ayudará a buscar alternativas más limpias.

Paz y multilateralismo

A diferencia de su antecesor, Donald Trump, el presidente Biden buscó presentarse como un defensor de la paz internacional y del multilateralismo. Sin embargo se movió en una dualidad contínua: negó la necesidad de confrontación internacional, pero marcaba límites y establecía advertencias a otros países.

“Estados Unidos competirá, competirá vigorosamente y liderará con nuestros valores y nuestra fuerza. Defenderemos a nuestros aliados y amigos y nos opondremos a los intentos de países más fuertes de dominar a los más débiles, ya sea mediante cambios territoriales por la fuerza, coacción económica, explotación tecnológica o desinformación. Pero no buscamos, lo diré de nuevo, no buscamos una nueva Guerra Fría o un mundo dividido en bloques rígidos.”

La relación con sus aliados, especialmente europeos, no se encuentra en su mejor momento tras la salida de Afganistán y la formación del AUKUS. Y la promesa de no comenzar una nueva Guerra Fría no parece coincidir con un tópico propio de la política exterior de Biden y que se ve en el resto del discurso: la división entre países autoritarios y países democráticos.

Por ejemplo, hablando de los avances tecnológicos, sólo se propone trabajar con los países “democráticos”:

“A medida que las nuevas tecnologías continúen evolucionando, trabajaremos junto con nuestros socios democráticos para garantizar que los nuevos avances en áreas desde la biotecnología hasta la computación cuántica, 5G, inteligencia artificial y más se utilicen para elevar a las personas, resolver problemas y avanzar. libertad humana: no reprimir la disidencia ni apuntar a las comunidades minoritarias.”

Da por terminada la guerra contra el terrorismo, pero ahora pone el centro en la promoción de la democracia, según promete, sólo por medios diplomáticos:

“Hemos terminado 20 años de conflicto en Afganistán. Y al cerrar este período de guerra implacable, estamos abriendo una nueva era de diplomacia implacable; de utilizar el poder de nuestra ayuda al desarrollo para invertir en nuevas formas de ayudar a las personas en todo el mundo; de renovar y defender la democracia; de demostrar que no importa cuán desafiantes o complejos sean los problemas que vamos a enfrentar, el gobierno por y para la gente sigue siendo la mejor manera de cumplir para toda nuestra gente.”

Esto pone en cuestión por qué es necesario firmar un acuerdo militar como el AUKUS que favorece la difusión de tecnología bélica nuclear. Pero puede sentar las bases para futuras intervenciones en terceros países bajo la excusa de promoción de la democracia. En otro pasaje asegura:

“La gente ha salido a las calles en todas las regiones para exigir que sus gobiernos aborden las necesidades básicas de las personas, les den a todos una oportunidad justa para tener éxito y protejan los derechos que Dios les ha otorgado.
Y en ese coro de voces a través de idiomas y continentes, escuchamos un grito común: un grito de dignidad, simple dignidad. Como líderes, es nuestro deber responder a ese llamado, no silenciarlo.
Estados Unidos se compromete a usar nuestros recursos y nuestra plataforma internacional para apoyar estas voces, escucharlas, asociarse con ellas para encontrar formas de responder que promuevan la dignidad humana en todo el mundo.”

Poco dice de las protestas que sacudieron a Estados Unidos en 2019, como si la situación fue mágicamente resuelta por la elección presidencial. Pero queda claro que justo aquellos que están del lado correcto, del democrático, son aquellos que componen las oposiciones a los gobiernos que no coinciden con Estados Unidos:

“La verdad es: el mundo democrático está en todas partes. Vive en los activistas anticorrupción, los defensores de los derechos humanos, los periodistas, los manifestantes por la paz en el frente de esta lucha en Bielorrusia, Birmania, Siria, Cuba, Venezuela y en todas partes.”

En cambio, Xi mantuvo su línea llamando a la cooperación internacional y reconociendo a la democracia como un valor universal, cuya definición no depende de un sólo país:

“La democracia no es un derecho especial reservado a un país en particular, sino un derecho del que disfrutan las personas de todos los países. Los acontecimientos recientes en la situación mundial muestran una vez más que la intervención militar desde el exterior y la llamada transformación democrática no implican más que daños. Necesitamos defender la paz, el desarrollo, la equidad, la justicia, la democracia y la libertad, que son los valores comunes de la humanidad, y rechazar la práctica de formar pequeños círculos o juegos de suma cero.”

La crítica a las intervenciones militares en nombre de la Democracia toma un nuevo sentido tras el fracaso de 20 años de intervención estadounidense en Afganistán. Para eso, la apuesta de China pasa por el multilateralismo y el diálogo internacional:

“Las diferencias y problemas entre países, difícilmente evitables, deben manejarse mediante el diálogo y la cooperación sobre la base de la igualdad y el respeto mutuo. El éxito de un país no tiene por qué significar el fracaso de otro, y el mundo es lo suficientemente grande como para dar cabida al desarrollo y progreso común de todos los países. Necesitamos buscar el diálogo y la inclusión sobre la confrontación y la exclusión. Necesitamos construir un nuevo tipo de relaciones internacionales basadas en el respeto mutuo, la equidad, la justicia y la cooperación de beneficio mutuo, y hacer lo mejor que podamos para expandir la convergencia de nuestros intereses y lograr la mayor sinergia posible.”

Y para lograr ese diálogo y cooperación, Xi jinping dejó en claro que el único sistema vigente a nivel internacional es el orden establecido por Naciones Unidas:

“En el mundo, solo hay un sistema internacional, es decir, el sistema internacional con las Naciones Unidas en su centro. Existe un solo orden internacional, es decir, el orden internacional sustentado por el derecho internacional. Y solo hay un conjunto de reglas, es decir, las normas básicas que rigen las relaciones internacionales respaldadas por los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.”

Y esta es la principal discusión hoy en día entre las grandes potencias. Mantener el orden internacional multilateral establecido tras la Segunda Guerra Mundial, basado principalmente en la Carta de Naciones Unidas y el Sistema creado a partir de ella, o establecer nuevas reglas según la voluntad propia.

Aquí es Estados Unidos que se posiciona como una potencia revisionista. De acuerdo a Biden, su compromiso es con la misión y los valores de Naciones Unidas – no con su Carta:

“Nuestro enfoque está firmemente arraigado y es plenamente coherente con la misión de las Naciones Unidas y los valores que acordamos cuando redactamos esta Carta. Estos son compromisos que todos asumimos y que todos estamos obligados a respetar.”

Queda claro que juzgar a alguien por su adhesión a valores es más un criterio más laxo y subjetivo que si efectivamente cumple o no con los compromisos escritos en la Carta de Naciones Unidas. Pero no tiene duda en proponer cambios en las áreas en las que ya no se cree que cuente con ventaja. Por ejemplo:

“Buscaremos nuevas reglas de comercio global y crecimiento económico que se esfuercen por nivelar el campo de juego para que no se incline artificialmente a favor de ningún país a expensas de otros y cada nación tiene el derecho y la oportunidad de competir de manera justa.”

 

La transición hegemónica entre Estados Unidos y China se ve claramente reflejada en estos dos discursos. Para China no es necesario alterar el orden internacional, ya que bajo estas reglas creció y se posiciona como el nuevo líder. Sí hay es necesario hacer esfuerzos por mejorar las condiciones de vida y el bienestar de los pueblos dentro de este sistema, para eso hay que trabajar en conjunto con aquellos países que también lo deseen. En cambio, Estados Unidos propone crear nuevas organizaciones, bajo nuevos principios, donde pueda mantener su influencia. Y para ello es necesario mantener una línea divisoria entre un “ellos” y  un “nosotros”, entre amigos y enemigos: en este caso, demócratas y autócratas.

Mirada Multipolar | AUKUS: una alianza desestabilizadora

Mirada Multipolar | AUKUS: una alianza desestabilizadora

por Sebastián Tapia

Estados Unidos, el Reino Unido y Australia anunciaron este miércoles un nuevo pacto de seguridad para compartir inteligencia y tecnología avanzada de defensa, con miras a consolidar su política de contención de China en el área del Indo-Pacífico. Sin embargo, tan sólo el anuncio de esta nueva alianza enemistó más a otros aliados interesados en la región. La forma en la que este pacto fue negociado, sumado al desastre causado por la retirada unilateral de Estados Unidos de Afganistán, crea una mayor incertidumbre en sus aliados, especialmente europeos, que comienzan a considerar otras alternativas.

El AUKUS

Esta nueva asociación fue bautizada según el acrónimo en inglés de Australia (A), Reino Unido (UK) y Estados Unidos (US). Fue presentada en un acto oficial por Joe Biden desde Washington, acompañado por videoconferencia por el primer ministro británico, Boris Johnson, y el australiano, Scott Morrison, de quien el presidente estadounidense olvidó su nombre y se refirió como “el tipo de allá abajo”.

Que el mundo anglosajón se reúna para compartir inteligencia en seguridad sobre otros estados, no es algo nuevo. La alianza de los Cinco Ojos (Reino Unido, Estados Unidos, Australia, Canadá y Nueva Zelanda) que viene de la posguerra mundial continúa en actividad, por lo que es extraño que hayan decidido dejar a dos de sus miembros fuera de este nuevo pacto.

Por otro lado, la estrategia estadounidense para contener a China se había centrado en el Quad. Esta asociación de países (India, Japón, Australia y Estados Unidos), con larga data de confrontamiento con China, no había podido materializarse todavía. Curiosamente, debe reunirse la semana que viene en Washington, pero tampoco se ha explicado por qué se dejó a Japón e India afuera del AUKUS. En especial, teniendo en cuenta que India también posee submarinos nucleares, un punto importante en esta alianza.

Bajo el mar

Uno de los puntos más controversiales del acuerdo es la transferencia tecnológica para que Australia construya submarinos de propulsión nuclear por primera vez. De acuerdo al comunicado conjunto:

“Como primera iniciativa de AUKUS, reconociendo nuestra tradición común como democracias marítimas, nos comprometemos con una ambición compartida de apoyar a Australia en la adquisición de submarinos de propulsión nuclear para la Royal Australian Navy.”

El comunicado también deja en claro que sólo la propulsión será nuclear en estos submarinos, no tendrán armamento nuclear. Hasta ahora Estados Unidos solo había compartido su tecnología para desarrollar submarinos con propulsión nuclear con un solo país, el Reino Unido, en 1958. El objetivo de esta transferencia tecnológica es emparejar el escenario naval en el Pacífico con China, cuya flota cuenta con este tipo de submarinos. Desde el diario chino Global Times dejaron en claro que esta acción tendrá repercusiones más fuertes que sólo el enfrentamiento con China:

“Si Washington ayuda a Australia a adquirir submarinos con capacidad nuclear, esto acabará por legalizar la exportación de esta tecnología, con lo que más regiones se verán envueltas en más tensiones, y obtener estos submarinos se convertirá en una tentación universal”

La posesión de submarinos nucleares por parte de Australia también la enfrenta con sus vecinos. La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, afirmó que su país no cambiará su política nuclear ni la prohibición de submarinos de propulsión nuclear.

“La posición de Nueva Zelanda en relación con la prohibición de embarcaciones de propulsión nuclear en nuestras aguas se mantiene sin cambios (…) Ciertamente, los submarinos (de propulsión nuclear) no podrán entrar en nuestras aguas… esa es la postura de todos los partidos”.

La puñalada en la espalda

La adquisición de submarinos nucleares por Australia también afecta la relación de los Estados Unidos y del Reino Unido con otros aliado, debido a los compromisos de la industria naval australiana.

El nuevo pacto habría puesto fin a un acuerdo de Australia con Francia para fabricar submarinos de diseño francés firmado en 2016 por 50.000 millones de dólares australianos. El trato incluía la construcción de 12 submarinos para la Armada australiana por la empresa francesa Naval Group y había llevado un largo tiempo de negociación por la exigencia de Canberra de darle prioridad a la producción local. Ahora, el estado australiano deberá enfrentar multas entre 140 y 400 millones de dólares, dependiendo de qué tan avanzado esté el proyecto en la naviera francesa. Pero no es sólo una cuestión económica, sino de confianza. El canciller francés, Yves Le Drian, definió la situación de la siguiente manera:

“Es realmente una puñalada por la espalda. Habíamos establecido una relación de confianza con Australia, esta confianza ha sido traicionada ”

Como respuesta, Francia retiró sus embajadores en Washington y en Canberra en protesta por el acuerdo AUKUS. Pero no lo hizo todavía con el embajador en Londres. Es probable que lo haga tras la revelación que el acuerdo fue negociado durante la cumbre del G7 en Cornwall, a espaldas del presidente Emmanuel Macron.

Un quiebre en Occidente

El AUKUS parece ser el último quiebre dentro de Occidente entre Europa y el mundo anglosajón. El Brexit, la salida desordenada de Afganistán sin consultar con sus socios europeos y ahora el acuerdo a costa de las industrias francesas pone en cuestión qué tan unida es la OTAN y hasta dónde está dispuesta Europa a acompañar los objetivos estadounidenses. Porque si hay algo de lo que Europa carece, es de objetivos propios en política exterior y defensa.

Poco a poco hay señales de una búsqueda de independencia del liderazgo estadounidense, al menos por algunos países europeos. El completar el gasoducto Nordstream II por parte de Alemania fue un desafío a la provisión de gas licuado estadounidense por barco, mucho más caro, justo en un momento en que los mil metros cúbicos superan los 950 dólares.  Por otro lado, Ursula van der Leyen en su discurso del Estado de la Unión Europea anunció la necesidad de crear una esfera de decisión propia de Europa en cuanto a defensa:

“Por todo lo que antecede, el presidente Macron y yo convocaremos una Cumbre Europea de la Defensa durante la Presidencia francesa del Consejo de la Unión Europea: ha llegado, en definitiva, la hora de que Europa pase a un nuevo nivel.”

Esto retoma varios proyectos franceses y alemanes de crear fuerzas armadas propias de Europa, por fuera de la OTAN, pero manteniendo la colaboración. En cambio, cuando van der Leyen se refirió a la cooperación con Estados Unidos no nombró a la seguridad ni defensa:

“Con los Estados Unidos desarrollaremos nuestra nueva agenda para el cambio global, desde el nuevo Consejo de Comercio y Tecnología a la seguridad sanitaria y la sostenibilidad.”

El contraste

Es importante destacar cómo las iniciativas de asociación dentro del bloque occidental se caracterizan por estar dirigidas contra terceros países, principalmente rondando el área de lo militar. Si bien el primer ministro Boris Johnson declaró en el parlamento que “el AUKUS no tiene la intención de ser adversario de ningún otro poder “, la intención es tan manifiesta que su propia compañera, Theresa May, se vió obligada a cuestionar si el acuerdo obliga al Reino Unido a reaccionar en caso que China ocupe la isla de Taiwán.

Mientras tanto, otras regiones del planeta apuestan a otro tipo de cooperación. Hemos hablado recientemente de los avances en la integración euroasiática, profundizada tras la última reunión de la Organización de Cooperación de Shanghái donde Irán fue admitido como miembro pleno. Incluso en el continente americano, donde la Cumbre de la CELAC concluyó con una declaración de 44 puntos de acuerdo entre 32 países latinoamericanos y del Caribe. Además, se firmaron declaraciones especiales sobre el fin del bloqueo económico sobre Cuba, el tema de las Malvinas o la Cumbrec del Cambio Climátioco Cop26.

Queda cada vez más claro quienes apuestan a un mundo multipolar estable y basado en la cooperación, y quienes apuestan a sabotearlo.

La América que ya no es prioridad

La América que ya no es prioridad

por Ariadna Dacil Lanza para Panamá

El mundo hasta el 10 de septiembre de 2001 no solo era un lugar donde tres Beatles aún estaban vivos y Oriana Fallaci caminaba las calles de Manhattan, era también un lugar donde “Lula” da Silva ya se había presentado a tres elecciones presidenciales en Brasil pero aún no había triunfado; Fernando de la Rúa tambaleaba pero seguía al frente del gobierno argentino; Álvaro Uribe en Colombia y Gonzalo Sánchez de Lozada en Bolivia recién preparaban sus candidaturas presidenciales; a Fidel Castro aún le pegaba el sol de Cuba en la cara; y habían pasado unos meses desde que Hugo Chávez recibió a George Bush -quien había ido por un viaje de pesca- en Miraflores, mientras Bush hijo subía a su primer vuelo internacional como Presidente con destino a México. Era un mundo donde se contabilizaban tres Cumbres de las Américas y se había escrito un borrador preliminar para avanzar en un Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA); en tanto la Concertación de Ricardo Lagos gobernaba Chile mientras Pinochet seguía libre bajo fianza; en Perú Alberto Fujimori había cumplido un ciclo y Alejandro Toledo ya estaba en Casa de Pizarro, donde sería anfitrión para la firma de la Carta Democrática Interamerica, y además aún no tenía causas asociadas a Odebrecht, la cual aún no era un símbolo de corrupción. 

Pero más allá de qué hacían los latinoamericanos con su destino, en tanto región “dependiente”, en “desarrollo” o parte “del tercer mundo”, resulta necesario saber cómo era vista, pero cómo era vista esencialmente por la principal potencia global. Jean Paul Sartre dijo que “el infierno son los otros”, no porque las relaciones con los otros esten “envenenadas” sino porque “nos juzgamos con los medios que los demás tienen -nos han dado- para juzgarnos. Diga yo lo que diga acerca de mí, siempre el juicio ajeno entra en ello”. Tomemos esa idea como metáfora para ponderar la mirada del otro, en este caso Estados Unidos (EU), sobre el “nosotros”, América Latina (AL) y volver un poco más explícita la visión y el lugar que le asignó pero exclusivamente en las distintas Estrategias de Seguridad Nacional desde los atentados del 11S. Está claro que no es posible juzgar esa relación únicamente partiendo desde aquí pero es un elemento a considerar.

Hasta ese momento, la última Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) era la que había definido William “Bill” Clinton en el año 2000 donde AL ocupaba un punto extenso. El terrorismo aún no tenía el peso que tomará después, y se atendía el tráfico de drogas con desembolsos por ejemplo para el Plan Colombia. Se destacaban avances en la “restauración de las instituciones democráticas” y se daba una línea de acción para casi todos sus países: en términos políticos por ejemplo se destacaba a Chile, Uruguay, Nicaragua, Guatemala, Ecuador, Paraguay, República Dominicana y México; mientras que en Cuba promoverían “una transición pacífica a la democracia”, manteniendo “la presión sobre el régimen para que haga reformas” y alentando el “surgimiento de una sociedad civil”;. Hablaban de actividades militares “modestas” en la región y en lo económico, continuarían con asociaciones a través del FMI, el Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) “para ayudar” a los países en su “transición hacia economías de mercado integradas” y en la “recuperación” de los bancos apoyando los “esfuerzos” por ejemplo de “Brasil y Argentina para reducir su vulnerabilidad los choques externos”, y a Ecuador en su “difícil camino hacia la recuperación” frente a sus altos servicio de deuda. Mientras que en Haití se continuaría con “asistencia humanitaria” y se aseguraba que en “cooperación con la OEA y las instituciones financieras” presionarían “al régimen haitiano” tanto para que vaya a elecciones libres como “para privatizar las industrias de propiedad estatal”. AL era en parte incluida en una visión multilateralista de Clinton, con un G20 en ciernes, pero la prioridad era el ALCA. Desde una visión más general se sostenía que “en algunos países de AL, los ciudadanos no se dan cuenta de todos los beneficios de la liberalización política” y una economía “sin leyes regulatorias”.

El 11S daría un giro relativo a esa mirada que se pasará sobre Oriente dejando en otro plano a la región. Y mientras esa atención declinaba, AL vivía transformaciones sustanciales. Steven Levitsky y Kenneth M. Roberts ubican en la década del 90 el inicio del “resquebrajamiento del consenso neoliberal” y describen algunos factores, tales como la creciente desigualdad hasta el incremento del precio de las commodities, como factores que favorecieron el surgimiento de lo que denominan “gobiernos de izquierda” en la región, aunque no se detienen en la relación de estos países con la principal potencia. Todavía era incipiente ese giro y el Congreso norteamericano aún no había aprobado la Ley Patriótica, Bush publicó su primera Estrategia de Seguridad Nacional (ESN-B). Si Clinton apelaba al multilateralismo y el G20, Bush sintonizará por el unilateralismo y el G7 ampliado con Rusia. Y si el primero reconocía algunos procesos “propios” de los países de la región, desde fenómenos electorales, climáticos o económicos, en el caso de Bush la región es vista principalmente bajo la lógica medios-fines y en el que “todas las naciones tienen responsabilidades importantes” en la cruzada norteamericana contra el terrorismo. La idea de “guerra global” habilitará que cualquier punto de la tierra pueda ser definido como tablero de operaciones y serán conflictos “de duración incierta”. La ESN-B se basaba en un “internacionalismo americano”, donde la idea de “autodefensa” incluye los “ataques preventivos” (ya no disuasivos) principalmente para evitar ofensivas contra EEUU o a “sus aliados y amigos”, con “Armas de Destrucción Masiva” (ADM) -químicas y biológicas-. En suma, si bien se postulaba un “equilibrio de poder” como define Gabriel Merino se apela en verdad a “la supremacía militar y al dominio de región de Medio Oriente para asegurar la posición hegemónica de Estados Unidos en el orden mundial”. Y más en general en palabras de Henry Kissinger: “sólo rara vez han existido sistemas de equilibrio del poder en la historia humana (…) el imperio ha sido la forma habitual de gobierno. Los imperios no tienen ningún interés en operar dentro de un sistema internacional; aspiran a ser ellos el sistema internacional. Los imperios no necesitan un equilibrio del poder. Así es como los EEUU han dirigido su política exterior en América”.

En esta guerra global, si bien se arrogan logros en Afganistán que “ha sido liberado” y dicen que siguen “cazando a los talibanes y al-Qaida” afirmaban que “no es solo este campo de batalla”. Las prioridades tenían más que ver con seguir comprometiendo a los países de la OTAN porque “los atentados del 11 de septiembre también fueron un ataque” a ellos. En tanto China y Rusia no eran vistos como enemigos y de hecho EEUU alentaba su participación en la OMC. El gigante asiático, que era el cuarto socio comercial de EEUU, era clave en la alianza Asia-Pacífico, y no una competencia (“Damos la bienvenida al surgimiento de una China fuerte, pacífica y próspera”). Mientras que el país liderado por Putin era adosado al G7 porque “ya no son adversarios estratégicos”. Sin embargo, Latinoamérica ocupaba un lugar secundario en la lucha contra el terrorismo islámico y solo continuarían haciendo esfuerzos para “aíslar a los terroristas” -en caso de haberlos- dando todas las “herramientas” a los estados “para terminar la tarea”. En la región decían que habían “formado coaliciones flexibles con países” que compartían las “prioridades” de EEUU, entre ellos México, Brasil, Canadá, Chile y Colombia y una prioridad era contar con una “hemisferio verdaderamente democrático”. AL era vista con preocupación en todo caso por actividades también definidas como terroristas pero de otro “tipo” y también por el tráfico de drogas. “Conflictos, especialmente derivado de la violencia de cárteles de la droga” que podrían poner en peligro a EEUU. Por eso, proponían ayudar a las “naciones andinas a ajustar sus economías”, a “derrotar a las organizaciones terroristas” y “cortar el suministro de drogas”. En Colombia, proponían “derrotar a los grupos armados ilegales de izquierda y derecha” para extender la “soberanía”. En el plano militar, se aseguraba que “la presencia de fuerzas estadounidenses en el extranjero es uno de los símbolos más profundos del compromiso de los EEUU con aliados y amigos” y que seguiría requiriendo “bases y estaciones” principalmente en Europa y noreste de Asia sin mención a AL. 

La mirada de EU siguió corrida y de hecho el foco de acciones terroristas fueron lugares como Egipto, Indonesia, Jordania, Marruecos, Rusia, Arabia Saudita, España y UK. En la región, en Argentina, Nestor Kirchner promediaba su mandato, Ecuador ya contaba con el dólar como moneda nacional y con Rafael Correa en la presidencia, Lula en Brasil, Michelle Bachelet en Chile, Tabaré Vázquez en Uruguay y Evo Morales en Bolivia.

En 2006 la adminsitración Bush aggiornó la ESN y arrancó diciendo que “EU está en guerra” y enfrenta un grave desafío: “el aumento del terrorismo alimentado por una ideología agresiva de odio y asesinato plenamente revelada al pueblo estadounidense el 11 de septiembre de 2001”. El diagnóstico es que han dejado a su enemigo “debilitado, pero aún no derrotado”. Afganistán e Irak son los estados que concentran mayor atención, se habla ahora también de tiranías, y aparecen Siria e Irán por ser “aliados del terror” al  “albergar terroristas”. Los acuerdos de no proliferación son otro aspecto de la misma lucha.

El foco sigue lejos de la AL pero cuando se mencionan por un lado los “nuevos avances” se hablaba de las “transferencias pacíficas de poder; crecimiento de los poderes judiciales independientes y del estado de derecho”, además de “mejores prácticas electorales y ampliación de derechos”. Por el lado de los pendientes ubican en Colombia, un aliado democrático en la lucha contra los “persistentes ataques de terroristas marxistas y narcotraficantes”; en Venezuela, apuntan contra lo que llamaban un “demagogo inundado de dinero del petróleo” que  estaba “socavando la democracia” y que buscaba “desestabilizar la región”; en Cuba, definían a Fidel Castro como “un dictador antinorteamericano” que continuaba “oprimiendo a su pueblo” y buscaba “subvertir la libertad en la región”. Ahora bien, a la hora de definir cómo abordar los conflictos en cada región, nombraban tres estrategias -“prevención y resolución de conflictos”; “intervención”; hasta “reconstrucción”- sin definir cuál sería aplicada en cada caso.

Mientras que aún la UNASUR no estaba conformada, en Argentina se había realizado la Cumbre de las Américas en 2005 y se sucedían reuniones entre Kirchner, Lula, Tabaré Vázquez, Nicanor Duarte Frutos y Chávez en la Cumbre del MERCOSUR. La estrategia comercial definida por Bush seguía impulsando iniciativas comerciales regionales y bilaterales: usar los TLC para hacer reformas económicas. El TLC de Centroamérica-República Dominicana” (CAFTA-DR), el cual había sido defendido un año antes por el presidente dominicano Leonel Fernández en la Cumbre de Mar del Plata y que esta ESN-B decía que había sido “buscado durante mucho tiempo”. En relación con Brasil, se pide trabajar en conjunto en tanto empezaba a ser visto como uno de los países que son “motor del crecimiento regional y global”. Toda la región es vista como un área de libre comercio basado en el TLC de América del Norte, el CAFTA-DR y el TLC con Chile, y se buscaba otros con Colombia, Perú, Ecuador y Panamá.

El “hemisferio occidental”, al que hacen equivaler con América, es la “primera línea de defensa de la seguridad” estadounidense porque “si los vecinos más cercanos de EEUU no son seguros y estables, los estadounidenses estarán menos seguros”, y México y Canadá es donde “comienza” la estrategia para el hemisferio. En esta zona el objetivo es tener un continente “democrático” y con “cooperación en materia de seguridad” mientras que “los tiranos (…) pertenecen a una época diferente”. Acá aparece por primera vez la palabra populismo: “No se debe permitir que el atractivo engañoso del populismo contra el libre mercado erosione las libertades políticas y atrape a los más pobres”. En síntesis, cuando repasaban la estrategia global, AL está en otro plano, África era de “importancia geoestratégica creciente” y “una de las principales prioridades de esta Administración”; Oriente Medio “en general sigue atrayendo la atención del mundo”; Europa como aliado con la OTAN como pilar vital de la política exterior de EU; Asia de “gran importancia estratégica” y “persistentes tensiones”, mientras que en menor medida se atendía a Rusia.  

Recién en 2010, dos años después de su victoria, Barack Obama publica su ESN y donde se afirmaba que “el lado oscuro de este mundo globalizado pasó a primer plano para el pueblo estadounidense el 11 de septiembre de 2001”. Allí el “orden internacional impulsado por el liderazgo de los EU” en tanto “única superpotencia” está “cediendo bajo el peso de nuevas amenazas”. La ESN-O no rechaza la idea de una defensa preventiva pero abandona el lenguaje de la “guerra global contra el terrorismo”, y sostiene que EU está en guerra con “un red de violencia y terror” además de insistir en la idea de “renovar el liderazgo” del país. El foco va a seguir en Irak y Afganistán; ahora también en Pakistán -donde recién un año después hallarían a Bin Laden-, además de en Irán por la potencial producción de armas químicas; mientras que la mirada sobre Rusia cambia para ser vista como amenaza por los ciberataques. Israel y Palestina, al igual que en la administración de Bush siempre tiene la atención norteamericana y China aún no ocupaba un lugar de amenaza a pesar de su creciente rol en la región, a lo sumo recibía críticas por algunas políticas restrictivas y descuidos respecto al cambio climático, y es valorada al igual que India. Pero advertían: las relaciones de “EEUU con China, India y Rusia, serán críticas”. El G-8 es visto como sus “socios probados y de larga data” y reaparece el G20, definido como “el principal foro económico internacional global” al representar el 80% del PBI mundial. 

¿Y América Latina? En parte, como dijimos, representada en el G20. Y si la administración Clinton hablaba de la región como la que tenía “las mayores disparidades” porque “el 20% más pobre de las personas” recibía “solo el 4,5% del ingreso total”, Obama enuncia una visión distinta de la región, con otro potencial. Insistimos en que hablamos de las visión o incluso los discursos que se trazaron en la ESN, y en este caso allí se apelaba a los “profundos lazos” y alianzas de la región “fundamentales para los intereses de EEUU”, luego en la misma ESN solo algunos países son definidos como aliados o “centros de influencia emergentes” como por ejemplo el caso de la Argentina, “la bienvenida al liderazgo de Brasil”, también parte del G20 y la Ronda de Doha, a su “éxito macroeconómico” y las medidas para “reducir las brechas socioeconómicas” y se alentaban “los esfuerzos brasileños contra las redes transnacionales ilícitas”. En términos de recursos se lo definía como “guardián de un patrimonio ambiental nacional único y líder en combustibles renovables”, por eso era “un socio importante”. Un año antes en Londres, Obama le había estrechado la mano a Lula diciendo: “amo a este tipo”. México lo ubicaban, al igual que Bush, junto a Canadá porque tienen “un efecto directo en la seguridad de nuestra patria”, además de importancia por el TLCAN, y para “identificar amenazas”. 

En 2015 Obama actualiza su ESN donde vuelven al tema del liderazgo norteamericano: “EU lidera desde una posición de fuerza”. Si bien en los seis años previos se da una reducción de 180 mil soldados de EEUU en Irak y Afganistán a 15 mil, según la misma ESN, se produce el surgimiento de otro actor de peso que vuelve a llevar la atención a Oriente: ISIS. Otro cambio entre las amenazas se da con Cuba, hay “apertura” en la relación bilateral. El neighborhood sigue bajo la misma lupa, se la menciona para hablar del tráfico de drogas en el Mar Caribe, el G20 aunque se insiste ahora ya no con el ALCA sino con la Asociación Transpacífica (TPP) y la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (T-TIP), pero que sigue buscando colocar “a los EEUU en el centro de una zona de libre comercio”. La ESN-O destacaba que en la región los gobiernos lograron que el número de personas de clase media superara el número de personas que viven en la pobreza “por primera vez en la historia” y que son “importantes para el suministro energético”. Pero sigue viendo que las ganancias de la región están en riesgo por las “instituciones débiles” además de “altas tasas de delincuencia” y “tráfico de drogas”. La mejora de los indicadores no es atribuida al “giro a la izquierda” pero tampoco a ninguno en particular salvo al Brasil de Dilma Rousseff a quienes sí le reconocen “logros en la reducción de la pobreza” y “altos estándares de servicios públicos”. Chile, Perú y México son colaboradores en pos de “sistemas comerciales abiertos para incluir TPP.  Derechos humanos, estado de derecho, asociación público-privada, migración eran también parte de la agenda regional.

“Creo que Trump puede ser uno de esos personajes en la historia que aparece de vez en cuando para marcar el final de una era y forzarla a renunciar a sus viejas pretensiones. No necesariamente quiere decir que él sepa esto, o que esté considerando una gran alternativa. Puede que sea sólo un accidente”, dijo Kissinger en una entrevista con el Financial Times justo después de que el norteamericano se reuniera con Putin en Helsinski. Ese final o giro de la historia del que habla KIssinger se expresa también en la ESN de Trump publicada el mismo año de su asunción en 2017 para “preservar la paz a través de la fuerza”. La rivalidad con China y Rusia copa la escena porque “desafían el poder, la influencia y los intereses estadounidenses” y que “están decididos a hacer economías menos libres (…) para hacer crecer sus ejércitos, y para controlar la información y los datos para reprimir sus sociedades”. Dicen que China “roba propiedad intelectual” de EU y que usa inteligencia artificial para “calificar la lealtad de sus ciudadanos”. En otro escalón, Corea del Norte e Irán, dos “dictaduras” ante las que había que construir un “escudo antimisiles”. Se mantiene la tensión también en Medio Oriente con centro en Siria, Irak y Afganistán. 

El desplazamiento de la mirada hacia estos países vuelve a ubicar a AL fuera de la escena principal, más aún si se considera el American First. La idea de “atacar al problema en su origen” aplicará tanto para las migraciones, ciberseguridad, como a los derivados de gobiernos definidos como “enemigos” entre ellos Cuba y Venezuela. Son gobiernos con “modelos autoritarios de izquierda anacrónicos” y por eso si insiste en las presiones sobre ambos. En lo económico, tanto el TLCAN está en la mira en un momento en que Trump postula, en la misma ESN, la construcción de muros fronterizos.

Desde aquel 11S pasaron dos décadas en la que América Latina no fue el centro de la mirada de la principal potencia global y eso se observa en una multiplicidad de factores, entre ellos también las ESN. Qué hicimos los latinoamericanos con eso es otra pregunta que corresponderá ser respondida a partir de estudios múltiples. Sartre aseguraba que “existe cantidad de gente en el mundo que está en el infierno, porque depende demasiado del juicio ajeno” y agregaba que “no quiere decir en absoluto que no se puedan tener otras relaciones con los demás, sólo señala la capital importancia de todos los demás para cada uno de nosotros”. Porque necesitamos de los otros, necesitamos saber cómo nos ven, y necesitamos también hacer algo con eso.