Mirada Multipolar | Más vale disidente en mano…

por Sebastian Tapia

El vuelo FR4978 de Ryanair que une Atenas, Grecia, con Vilnus, Lituania, alteró su rumbo el 23 de Mayo para aterrizar en Minsk, Belarús. Arriba del avión se encontraba Roman Protasevich, un periodista opositor al gobierno de Lukashenko, quien fue arrestado durante la parada en Minsk. La Unión Europea no tardó en considerar el incidente como “piratería” y ahora prohíbe que sus vuelos pasen por el espacio aéreo bielorruso. ¿Pero es realmente un caso de piratería? ¿Por qué se detiene al avión? ¿Quién es Protasevich? ¿Vale la pena el costo político de esta acción?

El caso

El aterrizaje forzoso del vuelo de Ryanair está siendo investigado por una comisión del Departamento de Aviación del ministerio de Transporte y Comunicaciones bielorruso, el cual invitó a otros organismos internacionales a participar. El director del departamento, Artiom Sikorski dijo:

“Nos dirigimos a la Organización de Aviación Civil Internacional, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, la Agencia Europea de Seguridad Aérea y a los representantes de las administraciones de aviación interesados a que participen en una investigación imparcial del suceso, estamos dispuestos a proporcionar toda la información objetiva necesaria, sobre todo los materiales de las conversaciones ‘controlador-piloto”

De acuerdo a la descripción que hace el gobierno bielorruso del incidente, el aeropuerto de Minsk recibió el 23 de Mayo un e-mail desde una dirección anónima del servicio protonmail.com, con la siguiente amenaza:

“Nosotros, soldados de Hamas, exigimos que Israel cese el fuego en la Franja de Gaza. Exigimos que la Unión Europea deje de apoyar a Israel en esta guerra. Sabemos que los participantes del Foro Económico Delfi regresan a casa a bordo del vuelo FR4978. Se ha colocado una bomba en el avión. Si no se cumplen nuestras demandas, la bomba explotará sobre Vilnius el 23 de mayo “

De lo que se sabe por la publicación de la desgrabación de la conversación entre el vuelo y el control de tráfico aéreo, es que se le comunica a los pilotos de la amenaza y se les sugiere aterrizar en Minsk, el aeropuerto más grande y cercano, en tanto entraban en el espacio aéreo bielorruso. Los pilotos piden seguir en ruta, consultan con su compañía y, justo antes de ingresar al espacio aéreo lituano, giran en U y comienzan su acercamiento al aeropuerto de Minsk. Mientras tanto, son escoltados por cazas Mig-29, como se suele hacer en los casos de secuestros o amenazas a vuelos internacionales.  Una vez aterrizado, el vuelo es revisado, pero no se encuentra ninguna bomba. Los 120 pasajeros vuelven a abordar el vuelo, salvo Protasevich y su novia que son detenidos debido a que contaban con una orden de captura por la justicia bielorrusa.

El incidente sucedió un día antes de la reunión del Consejo Europeo. No sólo se votó por aplicar una tercer tanda de sanciones económicas al gobierno y empresas bielorrusas, sino que también se le pidió a las aerolíneas europeas que no sobrevuelen el territorio de Belarús y se le prohibió a las compañías aéreas bielorrusas volar en el espacio aéreo de la Unión o aterrizar en sus aeropuertos.  

 

Diferentes hipótesis

Tal como se viene presentando la investigación, hay dos grandes hipótesis sobre el incidente. La primera, la hipótesis europea, es que Lukashenko, “el último dictador de Europa”, hizo descender al avión por la fuerza o por engaño para arrestar al inocente periodista Protasevich. Esta es la hipótesis más difundida, poco explicada por su “obviedad” y en concordancia con el relato europeo sobre las relaciones con Bielorrusia y el resultado de las elecciones de agosto del 2020.

La segunda hipótesis, la bielorrusa, sostiene que fue un evento externo, la amenaza de bomba, que obliga al avión a aterrizar, y eso casualmente permite el arresto de Protasevich.

La desgrabación de la comunicación entre el control de tráfico aéreo y el avión parece sostener la segunda hipótesis. Ante la amenaza de bomba, se toman las medidas correspondientes y los pilotos deciden libremente descender en Minsk. Los pilotos al principio prefieren continuar el rumbo y piden comunicarse con la empresa, hasta que terminan decidiendo por el aeropuerto bielorruso. La falta de publicación de la comunicación del avión con la empresa o con el aeropuerto de Vilnus, hace más creíble esta hipótesis.

Tal vez la mayor debilidad de la hipótesis bielorrusa es que el movimiento Hamas negó haber realizado ninguna amenaza. No sólo ya se encontraba vigente el alto al fuego en Palestina, sino que Hamas dice sólo enfrentarse al ocupador israelí, por lo que la amenaza no serviría de nada para sus fines. En ese caso, la hipótesis europea cobraría más fuerza, haciendo de la amenaza de bomba sólo una excusa del gobierno bielorruso para capturar el avión.

Pero, si la amenaza de bomba fuera un invento del mismo gobierno bielorruso, entonces la comisión investigadora no hubiera pedido ayuda a Suiza, lugar desde el que opera el servicio de correo protonmail.com, para investigar el origen de ese mensaje anónimo.

Por otro lado, se duda que haya sido una “casualidad” que el gobierno bielorruso se encuentre con Protasevich en el vuelo que fue desviado, ya que la compañía Ryanair sostiene que sólo dos personas fueron arrestadas pero 5 no volvieron a subir al vuelo cuando se reanudó hacia Vilnus. Estas tres personas podrían ser agentes del servicio de seguridad bielorruso (KGB) que lo estarían siguiendo a Protasevich.

Esto abre la posibilidad a una tercer hipótesis, en la que Protasevich fue utilizado de carnada para justificar más sanciones económicas a Bielorrusia y justificar su aislamiento de Europa. Sabiendo que el periodista estaba siendo seguido por la KGB, se realiza la amenaza de bomba de manera anónima. Esto le presenta al gobierno bielorruso la oportunidad de evitar una desgracia y arrestar a un opositor buscado por la justicia. Y esa generosa oportunidad no es más que el escenario perfecto para justificar las sanciones de la UE.

Antecedentes

Si la captura del avión fue planeada por el gobierno bielorruso o sólo una simple oportunidad del momento, igualmente no es extraña al accionar de otras potencias mundiales. Algunas en un pasado más remoto, pero otras mucho más cercanas. Y ninguna obtuvo la condena internacional como se le presenta a Belarús.

En 1954, Israel captura un avión de línea sirio para obtener rehenes para intercambiar por soldados israelíes. En 1956, cazas franceses obligan a descender en Argel a un vuelo que iba de Rabat a Túnez porque entre sus pasajeros se encontraba Ahmed ben Bella, quien era uno de los principales lideres de la rebelión argelina y sería luego el primer presidente del pais. En 2010, Estados Unidos le negó el espacio aéreo a un vuelo de Aeroméxico que unía París con México, desviándose hacia Montreal, Canadá. Allí fue arrestada una persona por tener orden de captura en Estados Unidos, motivo por el cual se le negó el sobrevuelo.  En 2012, un par de F-16 turcos forzaron el aterrizaje en Estambul de un vuelo de línea sirio que iba de Moscú a Damasco, bajo la sospecha de que transportaba armas. Ninguna fue encontrada abordo.

Tal vez el caso más recordado fue el de 2013, en el que el avión presidencial de Bolivia fue forzado a aterrizar en Austria porque el resto de los países europeos le cerraron el espacio aéreo. En el avión, Evo Morales buscaba regresar a Bolivia tras una vista a Moscú, pero ante el rumor que Edward Snowden se encontraba en ese avión, los países europeos le impidieron volar por pedido de los Estados Unidos. El avión, que contaba con inmunidad diplomática, fue revisado en Austria. Luego se le permitió continuar cuando se confirmó que Snowden no estaba allí. Este y otros casos fueron recordados por la portavoz de la cancillería rusa, Maria Zakharova en su perfil de Facebook, marcando que Occidente no es extraño a este tipo de acciones. En cambio, la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, se negó a comparar los casos y dijo que “ellos trabajan con sus socios en todas partes del mundo”. Es decir, que la vara es diferente para medir a los aliados que a los enemigos.

El ¿periodista? Protasevich

Más allá de si el aterrizaje fue forzado o voluntario, la pregunta es si valió la pena para Lukashenko volver a enemistarse con Europa por la detención de este joven. Todo parece indicar que Protasevich no es sólo un periodista.

La imagen que trata de presentar la prensa europea sobre Roman Protasevich es la de un periodista cuyo único crimen era tener un canal de Telegram contrario al dictador Lukashenko. Pero la trama es un poco más oscura que eso.

Protasevich efectivamente era el redactor en jefe del canal Nexta de Telegram. Este canal sirvió como aglutinador y organizador de las protestas tras las elecciones de Agosto del 2020, no siempre con información verificada. La dirección del canal no se hizo desde Belarús, sino desde Polonia en un principio y luego desde Lituania, donde radica el gobierno bielorruso paralelo creado por Svetlana Tikhanovskaya tras perder las elecciones.

La imposibilidad del gobierno bielorruso de controlar o censurar el canal de Telegram, debido a su cifrado y a su manejo desde el exterior, hizo que  la justicia presentara cargos por incitación a la violencia y al desorden público que podrían otorgarle más de 15 años de cárcel. La KGB lo incluyó en su lista de terroristas buscados, algo que pareció tomar con humor en su twitter, tal vez porque no pensaba en volver a Belarús. En  videos publicados en estos días, tanto él como su novia confiesan haber realizado estos cargos, pero la familia sospecha que estas confesiones han sido obtenidas por la fuerza.

Pero Protasevich no es sólo eso. También trabajó como fotógrafo de Tikhanovskaya, lo que marca su cercanía con el gobierno paralelo que radica en Lituania. Y cuenta con un pasado que no lo define como demócrata, sino como una amenaza al Estado Bielorruso.

En 2014 participó en la manifestación del Euromaidán junto al grupo de extrema derecha Right Sector y luego en 2015 en la Guerra del Donbás, en Ucrania, fue parte del servicio de prensa del Batallón Azov, una milicia de extrema derecha incorporada al ejército.  Incluso, su padre sostiene que no fue sólo como periodista, sino como combatiente.

Luego comenzó su carrera en los medios, de la mano del financiamiento extranjero. En 2017, tras cubrir las protestas contra Lukashenko desde la óptica de los movimientos neonazis, obtuvo la beca Vaclav Havel dada por el gobierno checo y Radio Europa Libre. En 2018 visitó el Departamento de Estado de los EEUU y comenzó a trabajar para Euroradio, una emisora que no oculta ser financiada por la USAID. Finalmente, en 2019, comenzó su trabajo como redactor en jefe de Nexta.

Este historial lo transforma a Protasevich en un elemento clave en la desestabilización del gobierno bielorruso. Desde iniciadas las protestas tras las elecciones de Agosto de 2020, Lukashenko siempre sostuvo que las movilizaciones fueron instigadas y alimentadas desde el exterior. Algo incluso revelado la semana pasada por miembros del National Endowment for Democracy (NED) de los Estados Unidos, a través de una conversación con humoristas rusos que se hicieron pasar por líderes de la oposición bielorrusa.

No es extraño que hayan aprovechado la oportunidad para arrestar al Protasevich, especialmente teniendo en cuenta que en Abril la KGB desarmó un grupo terrorista que planeaba asesinar a Lukashenko.

Otra pérdida de balance

Lamentablemente, esta crisis llega en un momento en que parecía haber cierta distensión entre Rusia y los Estados Unidos. La reunión del 20 de Mayo entre el canciller ruso, Sergei Lavrov, y el Secretario de Estado, Antony Blinken, en Reikiavik, Islandia, al margen del Consejo Ártico, fue un paso positivo para la relación bilateral. Ambos acordaron intentar mejorar su relación, y el primer paso fue dado por el gobierno de Biden que anunció que no instaurará sanciones económicas a las empresas que están construyendo el gasoducto Nordstream II, entre Rusia y Alemania. La señal fue bien vista por el Kremlin, que terminó por aceptar la invitación a un encuentro presidencial en un tercer país. Finalmente se anunció que Putin y Biden se encontrarán en Ginebra el 16 de Junio.

La crisis desatada por la detención de Protasevich, aumentando la tensión entre Europa y el principal aliado ruso, podría peligrar este encuentro y acercamiento entre Rusia y Estados Unidos. Si la situación fue generada por fuera de Bielorrusia, incluso pudo tener la intensión de desestabilizar este proceso y buscar aumentar la tensión en la frontera de Rusia.

Lukashenko advirtió sobre lo crítico que puede ser una desestabilización total del país. “Si algo estalla aquí, significará una guerra mundial”, declaró a la agencia BelTA. Pero por ahora puede contar con su aliado ruso. Ambos presidentes se reunieron el viernes 28 y sábado 29 en Sochi, Rusia, para discutir temas de agenda bilateral y el combate a la pandemia de COVID-19. Las declaraciones del portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dejaron en claro que Rusia confía en la explicación bielorrusa y apoya una investigación profunda de las causas del incidente.

A medida que avance la investigación será más claro qué hipótesis es la verdadera. Pero si Rusia y Estados Unidos buscan reducir la tensión en su relación, deberán tener que lograr que los países europeos reduzcan su injerencia en los asuntos internos bielorrusos.

 

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