Lo que fue y lo que será en Chile

Este domingo 21 se desarrollaron las elecciones presidenciales, de senadores, diputados y de consejeros regionales en Chile, con una participación del 47,34% del electorado, que corresponde a 7.115.590 de electores de un total de 15.030.973 habilitados para la votación.

El Servicio Electoral de Chile comunicó que escrutado el 99,99% de las mesas, los resultados arrojaron un 27,91% para el candidato por el Partido Republicano Jose Antonio Kast Rist (1.961.122 electores), seguido con un 25,83% por Gabriel Boric Font, nominado por el Pacto Apruebo Dignidad (1.814.809 electores). Ambos candidatos pasaron a la segunda vuelta a realizarse el 19 de diciembre para determinar el próximo presidente de Chile.

En tercer lugar se consagró Franco Parisi Fernández, líder de centro-derecha por el Partido de la Gente, quien realizó su campaña desde EEUU, donde tiene su residencia, con un 12,80% de los votos (899.403 electores). En cuarto lugar se encontró el candidato oficialista Sebastián Sichel Ramírez, nominado por el Pacto Chile Vamos, con 12,79%, (898.510 electores). En quinto lugar Yasna Provoste Campillay, del Partido Demócrata Cristiano obtuvo el 11,61% (815.558 electores), seguido de Marco Enríquez-Ominami Gumucio por el Partido Progresistas de Chile con el 7,61% (534.485 electores). En último lugar quedó Eduardo Artés Brichetti, candidato por el Partido Unión Patriótica con 1,47% (103.181 electores).

El dato curioso lo marca el hecho de que por primera vez los candidatos al ballotage pertenecen a fuerzas políticas ajenas a las dos coaliciones que lideraron el país desde el retorno de la democracia, obteniendo estas últimas el cuarto y quinto lugar. Este hecho marca el descredito de las formaciones políticas tradicionales luego de las movilizaciones del 2019.

Por otro lado, el porcentaje de participación confirmó la tendencia a la baja que registra el país, donde desde el 2009 (59,6%) no hubo ninguna elección presidencial con una afluencia mayor al 50%. En esta elección presidencial incluso participaron alrededor de 500 mil electores menos que en el Plebiscito constitucional del 2020.

Así las cosas, la sociedad chilena deberá elegir en un clima de polarización al nuevo presidente el 19 de diciembre entre Kast, abogado de 55 años, defensor del neoliberalismo y del pinochetismo, y Boric, exlíder estudiantil de 35 años, quien impulsa la salida del Chile neoliberal, con mayor fortalecimiento del Estado que promueva una mayor justicia social.

Si bien los votos no son transferibles y el resultado de diciembre está abierto en función del grado de participación de la ciudadanía, es previsible que gran parte de los votos de Parisi y Sichel se concentren en la candidatura de Kast, mientras que los de Provoste, Enríquez-Ominami y Artés jueguen para Boric.

Las elecciones incluían también la renovación parcial del Senado, en las que la Alianza Chile Podemos Más obtuvo 12 senadores electos; Nuevo Pacto Social 8; el Frente Social Cristiano 1; Apruebo Dignidad 4; y 2 Senadores por candidatos independientes. De esta forma el bloque de centroizquierda y Frente Amplio quedó con 23 senadores electos más dos independientes cercanos a la izquierda, sumado a otros 25 partidarios del Pacto Republicano y Chile Podemos Más. Así, por primera vez la derecha obtiene la mitad de senadores desde la apertura democrática post-pinochetista.

En cuanto a la Cámara de Diputados renovó sus 155 escaños y el resultado fue similar a lo ocurrido en el Senado, ya que la izquierda y centroizquierda retroceden de 82 diputados a 73 electos en esta ocasión. Pero en este caso la derecha sumó 68 diputados electos de los 72 parlamentarios con los que contaban en el periodo previo a la elección. Los 14 cupos restantes se consideran sin identificación con estos bandos, en especial los 6 electos del Partido de la Gente (presidido por Franco Parisi), quienes serán claves en la Cámara baja.

Resultados Presidenciales

Claves

El resultado de la elección muestra dos características: dispersión y cierta polarización, que también se plasma en la geografía chilena, mientras Boric ganó en el Gran Santiago y fue competitivo en los grandes centros urbanos. Kast, en cambio, se llevó las regiones y, especialmente, las pequeñas ciudades, pueblos y zonas rurales del sur.

La dispersión se explica por la crisis de representación de los partidos tradicionales que intentan presentar opciones del centro político, dejando a las candidaturas de Boric y Kast en una polarización relativa, pues sumadas no llegan al 60% del electorado.

El clima generado luego del estallido social del 2019, hacía suponer que la sociedad chilena buscaba un cambio, y la izquierda buscó capitalizar esa búsqueda de renovación a través de la propuesta de la reforma constitucional, que fue apoyada en el Plebiscito de octubre de 2020.

Sobre ese avance, la “nueva izquierda” planteó un programa a partir de la ampliación de derechos y reducción de las desigualdades sociales, políticas y económicas, con una apuesta fuerte a la renovación de liderazgos, centrando la participación en jóvenes provenientes de las luchas sociales y estudiantiles.

Junto a la “nueva izquierda”, se constituyó un espacio heterogéneo que aglutinó a los “independientes”, que lograron canalizar la mayor parte de los convencionales constituyentes, y la derecha tradicional pudo sostener un caudal de representación del orden del 30%

De esta forma, la Convención Constituyente ya marcó que el estallido social del 2019 no fue cristalizado en ningún partido o fuerza política, ni en ningún liderazgo único.

De cara a las presidenciales, la disputa se orientó a representar las demandas de renovación política y los candidatos Boric y Kast buscaron dar una respuesta ideológica a esa crisis. En este sentido, Boric intenta posicionarse como el verdadero portavoz del horizonte de emancipación que abrió el estallido social, mientras que Kast intenta cerrar ese proceso político.

No obstante, un gran interrogante se presenta ante el avance de la extrema derecha. Kast es el candidato que encarna el estilo, la ideología y los programas que ya vimos en Brasil con Bolsonaro y en EEUU con Trump. El éxito de Kast se debe, en parte, a que encarna el discurso del orden y la estabilidad en un contexto bastante movido y turbulento.

De cara a la segunda vuelta los candidatos buscan obtener el apoyo de los otros candidatos. Por un lado, Boric busca el apoyo de los electores de Yasna Provoste de Nuevo Pacto Social. Aunque las posibilidades de Boric se ven difíciles por la baja votación de Yasna Provoste, logrando un 11,6% y ubicándose en un quinto lugar. También aspira a sumar con los electores de Marco Enriquez-Ominami del Partido Progresista, de Eduardo Artés de Unión Patriótica.

Del lado de la derecha, el apoyo a Kast parece sumar más votos apelando a quienes quedaron en tercero y cuarto lugar, Franco Parisi del Partido de la Gente y Sebastián Sichel de Chile Podemos Más.

Sin embargo, la pregunta es si la estrategia debe orientarse a obtener el apoyo de los candidatos o de apelar a sus bases sociales que buscan ver sus demandas representadas en un contaxto de incertidumbre.

En cuanto a lo que se viene, es difícil predecir el camino que vendrá pero sin dudas estamos ante la disputa de dos proyectos opuestos. Por un lado, Boric representa la posibilidad de un giro a la izquierda en Chile, su presidencia será un marco institucional para iniciar un proceso de cambios y canalizar las demandas por la ampliación de derechos que inició en 2019. En cambio, Kast representa un giro hacia un nuevo tipo de pinochetismo que busca dar prioridad al “orden interno” con la autoridad de los carabineros, su presidencia pondrá fin a esas demandas de cambio y de ampliación de derechos limitando el poder de la Convención Constituyente.

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