Pueblo, historia y justicia. A raíz de las elecciones en Honduras

Pueblo, historia y justicia. A raíz de las elecciones en Honduras

por Florencia Tursi Colombo

El día que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) asumió su cargo como presidente de México sucedió un hecho que pasó inadvertido pero que es de gran significado. En el trayecto hacia la asunción, un joven en bicicleta alcanzó el auto en el que iba y le dijo una frase que luego, el electo presidente, contó en su primer discurso: “tú no tienes derecho a fallarnos”

En un acto similar, el día en que Alberto Fernandez asumió la presidencia de la Argentina, la electa vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner (CFK) le dijo en la plaza frente a miles “tenga fe en el pueblo y en la historia. La historia la terminan escribiendo, más tarde o más temprano, los pueblos. Sepa que este pueblo maravilloso nunca abandona a los que se juegan por él”.

El miércoles pasado, CFK hizo pública por twitter una parte de la conversación que mantuvo con Xiomara Castro luego de que se confirmara su victoria electoral y que se convertirá en la primera presidenta de Honduras, “finalmente, mi querida compañera y amiga Xiomara, más tarde o más temprano, el pueblo y la historia siempre hacen justicia”.

Las elecciones en Honduras

El pasado domingo 28 de noviembre hubo elecciones en Honduras para elegir presidente/a, 128 diputados/as titulares y 128 suplentes, 298 alcaldes, 2096 regidores y 20 diputados/as del Parlamento Centroamericano.

Los resultados arrojaron una contundente victoria de Xiomara Castro del Partido Libre, con una ventaja de 20 puntos porcentuales sobre el candidato Nasry Asfura del Partido Nacional, sucesor del actual presidente Orlando Hernández. 

Xiomara encabezaba la intención de voto semanas antes de la elección. Sin dudas, la campaña de Asfura denunciando la amenaza comunista no funcionó.

Un hecho destacable fue la alta participación electoral que superó al 68% del padrón electoral. 

Para diputados/as, el Partido Libre también encabeza la elección aunque no obtendrá mayoría propia. Libre se quedaría con 52 diputados/as pero podría llegar al quórum y mayoría simple con el apoyo del Partido Salvador de Honduras (PSH), juntos sumarían 65 diputados/as. El Partido Nacional se habría quedado con 42 diputados/as y el Partido Liberal con 21.

La historia

En 2009 se produjo el golpe de estado contra el presidente Manuel Zelaya, esposo de Xiomara Castro. Aquel fue identificado, algunos años después, como el primer golpe de una oleada de golpes y lawfare en la región, como el golpe contra Fernando Lugo en Paraguay en 2012, el impeachment contra Dilma Rousseff en Brasil en 2016 y el lawfare en Ecuador contra Rafael Correa, en Brasil contra Lula da Silva y en Argentina contra CFK.

Todos/as aquellos/as líderes/lideresas habían encarnado profundas transformaciones en sus países que ampliaban derechos a sectores sociales habitualmente excluidos. 

Los golpes o los procesos de lawfare fueron el camino abierto por las derechas para recuperar el poder político y revertir dicha ampliación de derechos.

En Honduras, el golpe que desplazó a Zelaya se hizo con apoyo de las Fuerzas Armadas e implicó la suspensión de libertades, la persecución y asesinato de líderes sociales y la criminalización de la protesta social. 

De hecho, en el último año hubo en Honduras 31 asesinatos por motivos políticos, a lo que se le suma las denuncias de corrupción y los lazos de la política con el narcotráfico, al punto tal que se habla del “narco-Estado”.

El golpe del 2009 afectó, sobre todo, al bipartidismo, los dos partidos tradicionales, el Liberal y el Nacional comenzaron a fragmentarse y su legitimidad se deterioró. El Partido Nacional ganó las elecciones de 2009 y también los comicios generales de 2013 y de 2017 con Orlando Hernández como presidente, para lo cual tuvo que infringir la Constitución ya que prohíbe la reelección.

El pueblo

En 2019 hubo una oleada de manifestaciones en la región, las más significativas fueron las de Chile. Pero también hubo protestas en Colombia, en Ecuador, en Perú y en Brasil.

En Honduras, en octubre del 2019, también hubo una oleada de protestas que pedían la renuncia del presidente Orlando Hernández, luego de que se descubriera que el hermano del presidente recibía dinero del narcotráfico. Esas protestas encontraban un antecedente en 2017, luego de las elecciones presidenciales de aquel año, miles salieron a las calles para denunciar fraude.

Al mismo tiempo se dio la aparición de un nuevo partido en el escenario político, el Partido Libre, Libertad y Refundación, que comenzó a crecer de la mano del quiebre del bipartidismo y la creciente insatisfacción social expresada en las calles. 

Asimismo, este año, con motivo de celebrarse el bicentenario de la independencia, los/as hondureños/as se movilizaron contra el gobierno para reclamar por la situación de pobreza, además señalaban que el país no vive en una “verdadera independencia”. 

Paradójicamente, el golpe del 2009 que buscaba clausurar la política popular provocó en el pueblo el efecto contrario, el interés por participar, movilizarse y reclamar elecciones democráticas, de aquí la alta participación electoral en estas elecciones. Sin olvidar, por supuesto, la contracara de todo esto que fue el aumento de la pobreza y la desigualdad y la consecuente migración de cientos de hondureños/as hacia EEUU.

La justicia

Xiomara Castro ganó la elección presidencial con más del 53% de los votos. Aunque aún no se han contabilizado todos los votos debido a la lenta llegada de las actas, la tendencia es irreversible y la diferencia con el segundo alcanza los 20 puntos porcentuales. 

Xiomara fue una figura central en las movilizaciones luego del golpe del 2009 encabezando la crítica a la oligarquía hondureña y posicionándose como la líder del Partido Libre, así fue acumulando capital político. Fue candidata presidencial en 2013 aunque quedó en segundo lugar, con 28,8% de los votos y volvió a intentarlo en 2016, pero abandonó la carrera en favor de Salvador Nasralla, líder de la Alianza de Oposición contra Hernández aunque el ya mencionado fraude manchó la elección. 

La campaña de Xiomara con el lema “es pa’fuera que se van”, se centró en el rechazo al modelo neoliberal, la corrupción y el narco-Estado. En cambio, propuso un “socialismo democrático”, dar un rol central a las mujeres, buscando erradicar la violencia de género y algunas medidas o gestos simbólicos como la venta del avión presidencial el cual representa un lujo ante una población empobrecida.

Una coalición de partidos y alianzas han acompañado a Xiomara, como Nasralla quién se sumó a la fórmula en calidad de primer vicepresidente, también Milton Benítez de Honduras Humana. 

Por un lado, el voto a Libre es un voto castigo contra el régimen de Hernández, pero por el otro lado, es la apuesta a una coalición amplia que presenta un proyecto alternativo. 

El desafío que se abre para Xiomara y para el Partido Libre es si podrán cumplir con las expectativas del pueblo.  

El malestar social y la polarización política marcan las elecciones en Honduras

El malestar social y la polarización política marcan las elecciones en Honduras

por Florencia Tursi Colombo

Este domingo habrá elecciones en Honduras en medio de un clima político y social complejo. Mientras la violencia, la corrupción, el narcotráfico y la pobreza dominan el escenario, al mismo tiempo, se mantiene la esperanza de que la elección cambie el devenir del país.

¿Qué se elige?

Este domingo 28 de noviembre se llevan a cabo elecciones en Honduras para elegir presidente/a, 128 diputados/as titulares y 128 suplentes, 298 alcaldes, 2096 regidores y 20 diputados/as del Parlamento Centroamericano. Hay 5,5 millones de hondureños/as habilitados/as para votar.

¿Quiénes son los/as candidatos/as?

En total, se han presentado 13 candidatos/as a la presidencia. Sin embargo, solo 3 aparecen como los favoritos según las encuestas.

Xiomara Castro de Zelaya

Edad: 62 años

Fuerza política: Partido LIBRE (Libertad y Refundación)

Ideología: izquierda

Biografía: Xiomara es esposa del expresidente Manuel Zelaya. Fue candidata a la presidencia en 2013, quedando en segundo lugar con el 28.78% de los votos. Busca convertirse en la primera mujer presidenta de Honduras.

Nasry Asfura

Edad: 63 años

Fuerza política: Partido Nacional

Ideología: derecha, conservador

Biografía: Nasry es el actual Alcalde de Tegucigalpa y se presenta como la sucesión del presidente Juan Orlando Hernández. Fue Diputado durante el período 2010-2014. Hay ciertas acusaciones de corrupción en su contra y su nombre aparece en los Pandora Papers.

Yani Rosenthal

Edad: 56 años

Fuerza política: Partido Liberal

Ideología: centro

Biografía: Yani fue Ministro de la Presidencia durante el gobierno de Manuel Zelaya entre 2006 y 2008, y fue Diputado durante el período 2010-2014 por el Partido Liberal.

¿Qué se espera?

La campaña electoral parece desenvolverse de manera similar a otras que se han desarrollado este año en la región, en donde los/as 2 candidatos/as que lideran la contienda electoral pertenecen a ideologías marcadamente opuestas dejando atrás a los/as candidatos/as de centro.

En este sentido, la principal característica de la elección en Honduras es la polarización. La disputa electoral se da, centralmente, entre dos fuerzas identificadas como la izquierda y la derecha.

Por izquierda, Xiomara Castro del Partido Libre, encabeza la intención de voto. Por derecha, Nasry Asfura del Partido Nacional, sucesor del actual presidente Orlando Hernández, permanece segundo en intención de votos.

El contenido de la campaña electoral también ha tendido a polarizarse. Mientras que, desde el sector de Xiomara se ha hecho campaña con la ampliación de derechos, como por ejemplo despenalizar el aborto, y sacar del poder a la derecha de siempre, “es pa’fuera que se van” repite Xiomara. Por el otro lado, desde la derecha, Asfura ha hecho campaña con el lema “patria o comunismo”.

El contexto

El escenario es complejo, en el último año hubo 31 asesinatos por motivos políticos, a lo que se le suma las denuncias de corrupción y los lazos de la política con el narcotráfico, al punto tal que se habla del “narco-Estado”.

El malestar social es una constante. En octubre del 2019 hubo una oleada de protestas que pedían la renuncia del presidente Orlando Hernández, luego de que se descubriera que el hermano del presidente recibía dinero del narcotráfico. Este año, con motivo de celebrarse el bicentenario de la independencia, los/as hondureños/as se movilizaron contra el gobierno para reclamar por la situación de pobreza, además señalaban que el país no vive en una “verdadera independencia”. Incluso, en las últimas elecciones presidenciales, en 2017, miles salieron a las calles para denunciar fraude. Pero los reclamos no son escuchados, por el contrario, se ha criminalizado la protesta social.

La migración también es una problemática que afecta. Los/as jóvenes no ven futuro en el país y arriesgan su vida al cruzar la frontera de México hacia EEUU. A lo que se sumó, durante el 2020, dos huracanes que golpearon al país empeorando la ya precaria situación de miles de personas.

Se estima que, para fin de año, 3 de cada 4 hondureños/as se encontrarán en la pobreza, esto como consecuencia también de la pandemia ya que se incrementó el costo de vida y se precipitó la desigualdad.

Cabe señalar que este escenario de malestar social y violencia política es una clara consecuencia del golpe de estado contra el presidente Manuel Zelaya llevado a cabo en 2009. Zelaya encarnaba un cambio de época en Honduras, su gobierno desplazó la hegemonía de derecha en el país, dándole el protagonismo a los sectores sociales habitualmente excluidos. El golpe y la ilegal expulsión de Zelaya implicaron el retorno de esa derecha al poder, con el apoyo de las Fuerzas Armadas, y acompañado de la suspensión de libertades, la persecución y asesinato de líderes sociales y la criminalización de la protesta social.

Lo que fue y lo que será en Chile

Lo que fue y lo que será en Chile

Este domingo 21 se desarrollaron las elecciones presidenciales, de senadores, diputados y de consejeros regionales en Chile, con una participación del 47,34% del electorado, que corresponde a 7.115.590 de electores de un total de 15.030.973 habilitados para la votación.

El Servicio Electoral de Chile comunicó que escrutado el 99,99% de las mesas, los resultados arrojaron un 27,91% para el candidato por el Partido Republicano Jose Antonio Kast Rist (1.961.122 electores), seguido con un 25,83% por Gabriel Boric Font, nominado por el Pacto Apruebo Dignidad (1.814.809 electores). Ambos candidatos pasaron a la segunda vuelta a realizarse el 19 de diciembre para determinar el próximo presidente de Chile.

En tercer lugar se consagró Franco Parisi Fernández, líder de centro-derecha por el Partido de la Gente, quien realizó su campaña desde EEUU, donde tiene su residencia, con un 12,80% de los votos (899.403 electores). En cuarto lugar se encontró el candidato oficialista Sebastián Sichel Ramírez, nominado por el Pacto Chile Vamos, con 12,79%, (898.510 electores). En quinto lugar Yasna Provoste Campillay, del Partido Demócrata Cristiano obtuvo el 11,61% (815.558 electores), seguido de Marco Enríquez-Ominami Gumucio por el Partido Progresistas de Chile con el 7,61% (534.485 electores). En último lugar quedó Eduardo Artés Brichetti, candidato por el Partido Unión Patriótica con 1,47% (103.181 electores).

El dato curioso lo marca el hecho de que por primera vez los candidatos al ballotage pertenecen a fuerzas políticas ajenas a las dos coaliciones que lideraron el país desde el retorno de la democracia, obteniendo estas últimas el cuarto y quinto lugar. Este hecho marca el descredito de las formaciones políticas tradicionales luego de las movilizaciones del 2019.

Por otro lado, el porcentaje de participación confirmó la tendencia a la baja que registra el país, donde desde el 2009 (59,6%) no hubo ninguna elección presidencial con una afluencia mayor al 50%. En esta elección presidencial incluso participaron alrededor de 500 mil electores menos que en el Plebiscito constitucional del 2020.

Así las cosas, la sociedad chilena deberá elegir en un clima de polarización al nuevo presidente el 19 de diciembre entre Kast, abogado de 55 años, defensor del neoliberalismo y del pinochetismo, y Boric, exlíder estudiantil de 35 años, quien impulsa la salida del Chile neoliberal, con mayor fortalecimiento del Estado que promueva una mayor justicia social.

Si bien los votos no son transferibles y el resultado de diciembre está abierto en función del grado de participación de la ciudadanía, es previsible que gran parte de los votos de Parisi y Sichel se concentren en la candidatura de Kast, mientras que los de Provoste, Enríquez-Ominami y Artés jueguen para Boric.

Las elecciones incluían también la renovación parcial del Senado, en las que la Alianza Chile Podemos Más obtuvo 12 senadores electos; Nuevo Pacto Social 8; el Frente Social Cristiano 1; Apruebo Dignidad 4; y 2 Senadores por candidatos independientes. De esta forma el bloque de centroizquierda y Frente Amplio quedó con 23 senadores electos más dos independientes cercanos a la izquierda, sumado a otros 25 partidarios del Pacto Republicano y Chile Podemos Más. Así, por primera vez la derecha obtiene la mitad de senadores desde la apertura democrática post-pinochetista.

En cuanto a la Cámara de Diputados renovó sus 155 escaños y el resultado fue similar a lo ocurrido en el Senado, ya que la izquierda y centroizquierda retroceden de 82 diputados a 73 electos en esta ocasión. Pero en este caso la derecha sumó 68 diputados electos de los 72 parlamentarios con los que contaban en el periodo previo a la elección. Los 14 cupos restantes se consideran sin identificación con estos bandos, en especial los 6 electos del Partido de la Gente (presidido por Franco Parisi), quienes serán claves en la Cámara baja.

Resultados Presidenciales

Claves

El resultado de la elección muestra dos características: dispersión y cierta polarización, que también se plasma en la geografía chilena, mientras Boric ganó en el Gran Santiago y fue competitivo en los grandes centros urbanos. Kast, en cambio, se llevó las regiones y, especialmente, las pequeñas ciudades, pueblos y zonas rurales del sur.

La dispersión se explica por la crisis de representación de los partidos tradicionales que intentan presentar opciones del centro político, dejando a las candidaturas de Boric y Kast en una polarización relativa, pues sumadas no llegan al 60% del electorado.

El clima generado luego del estallido social del 2019, hacía suponer que la sociedad chilena buscaba un cambio, y la izquierda buscó capitalizar esa búsqueda de renovación a través de la propuesta de la reforma constitucional, que fue apoyada en el Plebiscito de octubre de 2020.

Sobre ese avance, la “nueva izquierda” planteó un programa a partir de la ampliación de derechos y reducción de las desigualdades sociales, políticas y económicas, con una apuesta fuerte a la renovación de liderazgos, centrando la participación en jóvenes provenientes de las luchas sociales y estudiantiles.

Junto a la “nueva izquierda”, se constituyó un espacio heterogéneo que aglutinó a los “independientes”, que lograron canalizar la mayor parte de los convencionales constituyentes, y la derecha tradicional pudo sostener un caudal de representación del orden del 30%

De esta forma, la Convención Constituyente ya marcó que el estallido social del 2019 no fue cristalizado en ningún partido o fuerza política, ni en ningún liderazgo único.

De cara a las presidenciales, la disputa se orientó a representar las demandas de renovación política y los candidatos Boric y Kast buscaron dar una respuesta ideológica a esa crisis. En este sentido, Boric intenta posicionarse como el verdadero portavoz del horizonte de emancipación que abrió el estallido social, mientras que Kast intenta cerrar ese proceso político.

No obstante, un gran interrogante se presenta ante el avance de la extrema derecha. Kast es el candidato que encarna el estilo, la ideología y los programas que ya vimos en Brasil con Bolsonaro y en EEUU con Trump. El éxito de Kast se debe, en parte, a que encarna el discurso del orden y la estabilidad en un contexto bastante movido y turbulento.

De cara a la segunda vuelta los candidatos buscan obtener el apoyo de los otros candidatos. Por un lado, Boric busca el apoyo de los electores de Yasna Provoste de Nuevo Pacto Social. Aunque las posibilidades de Boric se ven difíciles por la baja votación de Yasna Provoste, logrando un 11,6% y ubicándose en un quinto lugar. También aspira a sumar con los electores de Marco Enriquez-Ominami del Partido Progresista, de Eduardo Artés de Unión Patriótica.

Del lado de la derecha, el apoyo a Kast parece sumar más votos apelando a quienes quedaron en tercero y cuarto lugar, Franco Parisi del Partido de la Gente y Sebastián Sichel de Chile Podemos Más.

Sin embargo, la pregunta es si la estrategia debe orientarse a obtener el apoyo de los candidatos o de apelar a sus bases sociales que buscan ver sus demandas representadas en un contaxto de incertidumbre.

En cuanto a lo que se viene, es difícil predecir el camino que vendrá pero sin dudas estamos ante la disputa de dos proyectos opuestos. Por un lado, Boric representa la posibilidad de un giro a la izquierda en Chile, su presidencia será un marco institucional para iniciar un proceso de cambios y canalizar las demandas por la ampliación de derechos que inició en 2019. En cambio, Kast representa un giro hacia un nuevo tipo de pinochetismo que busca dar prioridad al “orden interno” con la autoridad de los carabineros, su presidencia pondrá fin a esas demandas de cambio y de ampliación de derechos limitando el poder de la Convención Constituyente.

Chile elige presidente en medio del proceso constitucional

Chile elige presidente en medio del proceso constitucional

Chile va a elecciones generales en la misma semana en que el presidente Sebastián Piñera sorteara en el Senado la acusación constitucional que había avanzado en Diputados en la que se lo acusaba de “haber infringido abiertamente la constitución y las leyes” y “haber comprometido gravemente el honor de la nación”. La acusación surgió luego de que se conociera, a partir de la difusión de los Pandora Papers, que el presidente se había desprendido del proyecto minera Dominga en el año 2010, de su propiedad y que vendió a un íntimo amigo, a condición de que no declarara la protección ambiental de la zona en la que se emplazaba. 

En paralelo a la elección, se desarrollan las actividades de la Asamblea Constituyente -que fue una de las principales demandas durante el estallido de 2019 y que nació luego del referéndum de 2020-, encargada de redactar una nueva constitución para Chile, que supere la actual carta magna que fue impulsada por el dictador Augusto Pinochet.

A partir del estallido social del 2019, la imagen de Sebastián Piñera cayó. A esto se suma, el hecho de que durante la pandemia el país sufrió una fuerte caída económica, con una disminución del PBI de un 6%, siendo la peor recesión en décadas. 

Al desarrollarse en pandemia, las autoridades desplegarán un protocolo COVID-19 para convocar a que los electores asistan con sus propios elementos de protección y proveerán kit sanitarios para autoridades de mesa, además de sanitizar de los locales de votación.

Esta será una nueva instancia electoral para los chilenos y chilenas en 2021, año en que también eligieron en mayo las autoridades subnacionales, y las primarias en julio. 

¿Qué se elige?

Este próximo 21 de noviembre, Chile lleva a las urnas para elegir el Presidente de la República para el período 2022-2026 en conjunto con elecciones legislativas y de consejeros regionales.

  • Presidente de la República
  • 155 Diputados/as
  • 27 Senadores/as
  • 302 miembros de los dieciséis consejos regionales del país.

Partidos y candidatos presidenciales

Después de las Primarias celebradas en en el mes de julio de este año, son siete los candidatos habilitados para presentarse al cargo de Presidente de la República.

  1. Gabriel Boric Font: Candidato nominado por el Pacto Apruebo Dignidad
  2. José Antonio Kast Rist:  Candidato declarado por el Partido Republicano de Chile.
  3. Sebastián Sichel Ramírez: Candidato nominado por el Pacto Chile Vamos
  4. Franco Parisi Fernández: Candidato declarado por el Partido de la Gente.
  5. Marco Enríquez-Ominami Gumucio: Candidato declarado por el Partido Progresistas de Chile.
  6. Yasna Provoste Campillay: Candidata declarada por el Partido Demócrata Cristiano.
  7. Eduardo Artés Brichetti: Candidato declarado por el Partido Unión Patriótica.

Mecanismo de voto y elección

El voto en Chile es voluntario desde el año 2012. Además es personal, igualitario y secreto. 

En las elecciones presidenciales, parlamentarias, y de consejeros regionales pueden votar todos los ciudadanos y ciudadanas mayores de 18 años habilitados. 

En la categoría presidencial pueden participar las personas con derecho al voto en el país y en el extranjero, en las categorías de Senadores/as, Diputados/as y Consejeros Regionales solo se encuentra habilitado el voto en el país.

Para acceder al cargo de Presidente, debe obtenerse mayoría absoluta, de lo contrario se va a una segunda vuelta que está prevista para el 19 de diciembre entre los dos candidatos más votados.

Desde la reforma constitucional de 2005, el período del mandato presidencial es de cuatro años. Quien ocupa el cargo no puede ser reelecto para el período inmediatamente siguiente.

Asimismo, mientras que los integrantes de la Cámara baja son elegidos por un período de cuatro años, los/as Senadores/as lo hacen por uno de ocho años.

Padrón electoral

Teniendo en cuenta el voto en el exterior, son 15.030.974 los/as electores/as habilitados para estas elecciones, 14.959.956 corresponden a quienes se encuentran en el territorio nacional, y 71.018 a chilenos/as en el extranjero.

Las comunas que tienen mayor concentración de electores son las comunas de Puente Alto (403.129 electores/as), Maipú (392.526), Santiago (339.067), La Florida (308.804), y Viña del Mar (302.008).

Respecto al padrón por género, de acuerdo a los datos del SERVEL, un 49% se encuentra conformado por hombres (7.322.895), siendo 7.288.672 los habilitados en Chile y 34.223 los habilitados en el exterior, y un 51% conformado por mujeres (7.708.079), 7.671.284 correspondiente a las habilitadas en Chile y 36.795 en el exterior.

Voto desde el exterior

En las elecciones del año 2017 fueron las primeras en las que se reconoce el derecho a voto a chilenas y chilenos viviendo en el extranjero, pudiendo a partir de allí votar en las elecciones presidenciales (primarias, elecciones presidenciales y eventual segunda vuelta) y en los plebiscitos nacionales que se convoquen en el país. 

Voto migrante

El voto de los y las migrantes se encuentra también reconocido en la Constitución. Para las elecciones 2021, de acuerdo a los electores/as habilitados/as, la mayoría de los migrantes provienen de Perú (157.003), Colombia (56.489), Bolivia (50.766), Argentina (30.449) y Ecuador (17.990)

Elecciones legislativas

En la categoría de elecciones legislativas para el mandato 2022-2026 (Diputados) y 2022-2030 (Senadores) se renueva la totalidad de la Cámara de Diputados y 27 Senadores/as correspondientes a nueve regiones (Antofagasta, Coquimbo, Metropolitana de Santiago, O´Higgings, Ñuble, Biobío, Los Ríos, Los Lagos y Magallanes).

En el año 2020 el Congreso aprobó una ley que limita la reelección de parlamentarios y otras autoridades, pudiendo ser reelegidos sucesivamente hasta por dos períodos en el caso de Diputados y un período en el caso de Senadores, y aplicándose desde su promulgación, por lo que para estas elecciones fueron 37 diputados y 6 senadores los que no pudieron presentarse a la reelección.

A partir de las elecciones del año 2017, y con la aprobación de la ley 20.840, se dejó atrás el sistema binominal y se pasó a un método de asignación de escaños proporcional, el coeficiente proporcional D’Hont, con el fin de asegurar la proporcionalidad de los candidatos electos Mientras que, en las elecciones para la Cámara de Diputados, los diputados son electos en 28 distritos electorales, para la Cámara de Senadores son elegidos por voto directo en los distritos senatoriales que conforman cada una de las regiones donde se eligen 2, 3 o 5 senadores. 

Representación política de la mujer

Con la incorporación de la cuota de género que se utilizó por primera vez en las elecciones del año 2017, se obtuvo recién una representación del 22,5 % de mujeres en la Cámara de Diputados. Esta cuota de género establece que el total de varones o mujeres no debe representar más del 60% de la lista

En las últimas elecciones de Convencionales Constituyentes, donde por ley debía ser una Convención Paritaria, 11 mujeres debieron resignar sus escaños por la aplicación de la paridad. 

La paridad en los órganos legislativos, en todos sus niveles, es uno de los ejes de debate en la redacción de la nueva Carta Magna.

Composición actual de las cámaras

Actualmente, la Cámara de Diputados, con 155 miembros, tiene una primera minoría con el oficialismo si se tiene en cuenta la coalición Chile Vamos que integran Renovación Nacional, la Unión Demócrata Independiente, Evópoli y 4 independientes. Respecto a la representación política de la mujer, hoy en día sólo un 23% de la Cámara se encuentra integrada por mujeres

La Cámara de Senadores, actualmente se encuentra integrada por 43 miembros. A partir de la reforma constitucional del año 2015, se estableció la elección de 50 senadores distribuidos en 16 circunscripciones, por lo que en estas elecciones se completará la renovación total de la Cámara para alcanzar los 50 Senadores/as. De ese total de 43 Senadores/as, hoy el 27,9% son mujeres

Elecciones de consejeros regionales

Para esta elección se elegirán 302 miembros de los 16 consejos regionales que existen en el país. Esta elección es la última que se realizará de manera simultánea con las presidenciales y parlamentarias, ya que, a partir del año 2024, se realizará junto a las elecciones de alcaldes, concejales y gobernadores regionales. 

Por este motivo, de manera excepcional, el mandato de los consejeros regionales será en esta ocasión de tres años, 2022-2025.

Fueron legalmente declaradas por el SERVEL 27 listas, que corresponden a 21 pactos y 6 partidos políticos para las distintas regiones:

Fuente: OBSERVATORIO ELECTORAL DE LA COPPPAL

Nicaragua decidió por la estabilidad

Nicaragua decidió por la estabilidad

Las elecciones generales de Nicaragua no brindaron ninguna sorpresa, sino que ratificaron la progresión de elecciones anteriores. Aún sin la participación de parte de la oposición la elección fue llevada adelante sin mayores problemas, pero una gran cantidad de países del continente se expresaron en contra del proceso por no considerarlo limpio y justo.

Resultados

El Sandinismo volvió a renovar su mandato, consolidándose como el principal partido nicaragüense. Daniel Ortega obtuvo su quinto mandato presidencial, el cuarto consecutivo, con un 75,92% de los votos. En segundo lugar quedó Walter Espinoza, del PLC, con 14,15%. El resto de los candidatos no superaron el 4%.

Este resultado está en línea con el afianzamiento del FSLN a lo largo de sus mandatos, obteniendo 38,07% en 2006, 62,46% en 2011, 72,44% en 2016 y 75,92% ahora.

En cuanto a la Asamblea Nacional, la distribución de escaños para el período 2021-2026 es: Frente Sandinista de Liberación Nacional – FSLN – 75 diputados (15 nacionales, 60 departamentales), Partido Liberal Constitucionalista – PLC – 9 diputados (2 y 7), Alianza Liberal Nicaragüense – ALN – 2 diputados (1 y 1), Alianza por la República – APRE – un diputado nacional, Partido Liberal Independiente – PLI – un diputado nacional, Camino Cristiano Nicaragüense – CCN. – un diputado departamental y Yatama, un diputado departamental.

La cantidad de diputados del FSLN también acompaña la misma progresión: 38 en 2006, 63 en 2011, 71 en 2011 y 75 ahora.

Participación

De acuerdo con el Consejo Supremo Electoral de Nicaragua (CSE), el padrón electoral nicaragüense constaba de 4.478.334 electores. La participación se estableció en el 65,23% al contabilizarse 2.860.559 votantes, los cuales emitieron 2.704.705 votos válidos y 155,854 votos nulos.

La oposición más radical, que promovió la abstención debido a que sus principales figuras se encuentran encarceladas por procesos relacionados con lavado de dinero y acusaciones de traición a la patria, desconoce el dato de participación otorgado por el CSE. Para ellos es válida la medición que llevó adelante la ONG Urnas Abiertas, realizando muestras en un 18% de los centros de votación, que sostiene que la participación fue sólo del 18,5%.

Esta diferencia ahora también es cuestionada por Guillermo Osorno, candidato por CCN. Según él, las elecciones presidenciales reflejan la voluntad popular, pero fue inflada la participación, afectando la distribución de escaños. Sostiene que su partido debería haber obtenido más diputados. Realizó sus denuncias frente a la prensa y llamó a rehacer las elecciones generales junto a las elecciones municipales el año que viene.

Reacciones

Tal como se había previsto antes de las elecciones, ni los Estados Unidos, ni la Unión Europea ni la Organización de Estados Americanos (OEA) reconocieron las elecciones generales nicaragüenses.

El gobierno estadounidense aprovechó la situación para extender sus sanciones económicas contra Nicaragua. A las aplicadas en la Nica Act, ahora se le suma la Ley RENACER. Esta nueva ley, sancionada después de las elecciones, va más allá de las sanciones económicas dirigidas a personas físicas o legales del país, sino que amplía la supervisión de los préstamos de las instituciones financieras internacionales a Managua, y pide revisar la participación de Nicaragua en el pacto de libre comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (CAFTA-DR). Es decir que Estados Unidos aumentará su presión sobre Nicaragua en los organismos multilaterales de crédito (FMI, Banco Mundial, BID, etc), haciendo pesar su participación mayoritaria, además de retirarlo de un tratado comercial importante. Esto pondrá a Nicaragua en desventaja con otros países de la región en tanto su relación comercial con Estados Unidos.

La OEA, por su parte, aprobó una resolución declarando que las elecciones “no fueron libres, justas ni transparentes y no tienen legitimidad democrática”. Veinticinco países votaron a favor de la declaración, sólo Nicaragua votó en contra y siete países se abstuvieron: Bolivia, México, Honduras, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Belice y Dominica. La resolución también plantea la evaluación sobre la situación democrática en Nicaragua para considerar la aplicación de la Clausula democrática y la suspensión de su membresía.

Por otro lado, quienes apoyaron a Managua en la manera de llevar adelante las elecciones fueron: Bolivia, Rusia, Venezuela e Irán, además del Parlamento Centroamericano (PARLACEN), que saludó la realización de los comicios.

Mas allá de las dificultades a las que se enfrenta el gobierno de Ortega, sanciones económicas y una oposición que no desea jugar electoralmente, mantiene el control del aparato del Estado y las riendas de la economía. Es natural que tras el caos de las protestas del 2018, el pueblo nicaragüense haya apostado por la seguridad y estabilidad que brinda el gobierno. Sin embargo, ahora le toca al gobierno, con su renovado mandato, lograr encausar a la oposición de vuelta al diálogo, para poder resolver las dificultades en el frente externo que surgen a partir del no reconocimiento de las elecciones por terceros países.

La tierra de Sandino va a las urnas a pesar de las críticas

La tierra de Sandino va a las urnas a pesar de las críticas

Nicaragua asiste a las urnas en elecciones generales para decidir su futuro. Se disputan cargos parlamentarios a nivel nacional y también el control del poder ejecutivo. Las elecciones son cuestionadas desde el exterior pero cuentan con la participación de todo el arco político, que se ha ajustado a las leyes nicaragüenses.

Qué se vota

Los cargos en disputa son: presidente y vicepresidente, 92 diputados y suplentes a la Asamblea Nacional y 20 diputados y suplentes al Parlamento Centroamericano (PARLACEN). Estos cargos tienen una duración de 5 años y serán renovados conjuntamente en la próxima elección general.

Los 92 diputados de la Asamblea Nacional son elegidos de la siguiente manera: 70 por circucunscripción departamental, 20 por circunscripción nacional, una banca es reservada para el presidente saliente y otra para el candidato que haya quedado en segundo lugar.

De acuerdo a la legislación nicaragüense, las listas de diputados a la Asamblea, diputados al PARLACEN y las fórmulas presidenciales, deben estar compuestas por un 50% de hombres y un 50% de mujeres.

El padrón electoral nicaragüense está compuesto por 4.478.334 electores, que se deberán presentar en las 13.459 juntas receptoras de votos (mesas de votación). Las elecciones estarán acompañadas por observadores internacionales: 46 europeos, 124 latinoamericanos y 40 especialistas en comunicación.

Candidatos presidenciales

  • Daniel Ortega y Rosario Murillo Zambrana por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Ortega va en búsqueda de su cuarto mandato, siendo el primero entre 1985 y 1990 y el resto a partir de 2007. Rosario Murillo es su esposa, y vicepresidenta de Nicaragua desde 2017.
  • Walter Espinoza y Mayra Argüello Sandoval por el Partido Liberal Constitucionalista (PLC). Espinoza es diputado y estudió administación hotelera y turismo. Obtuvo la candidatura del partido cuando el anterior candidato, Milton Arcia, se bajó de la fórmula porque su partido pidió al Consejo Supremo Electoral (CSE) que se elimine a la alianza Ciudadanos por la Libertad (CxL) de las elecciones por violaciones a la ley electoral.
  • Guillermo Osorno y Violeta Martínez Zapata por el partido Camino Cristiano Nicaragüense (CCN). Osorno es pastor evangélico, fue candidato presidencial en 1996 y en 2011 y 2016 participó de la alianza Nicaragua Triunfa junto al Sandinismo.
  • Marcelo Montiel y Jennyfer Espinoza por el partido Alianza Liberal Nicaragüense (ALN). Montiel es abogado, opositor al sandinismo y sostiene que en el país hay una concentración de poder en la figura de Ortega.
  • Gerson Gutiérrez Gasparín y Claudia Romero por el partido Alianza por la República (Apre). Guitiérrez Gasparín es abogado y el candidato más joven, con 29 años. Aspira a convertirse en un presidente en la línea de Nayib Bukele, de El Salvador, y critica que desde el exterior sólo se escucha a una parte de la oposición al sandinismo.
  • Mauricio Orúe y Zobeyda Rodríguez Díaz por el Partido Liberal Independiente (PLI). Orúe actualmente es diputado por la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN). Es abogado, pastor evangélico y psicólogo. En campaña le pidió a la comunidad internacional que reconozca la validez de las elecciones.

La oposición que no está

Tres partidos políticos perdieron su personería jurídica entre Mayo y Agosto de este año, debido a que el Consejo Supremo Electoral (CSE) consideró que no se ajustaron a la ley electoral. Estos partidos son: el Partido Conservador (PC), el Partido de Restauración Democrática (PRD) y Ciudadanos por la Libertad (CxL).

Al mismo tiempo, 39 políticos opositores, incluyendo 7 posibles candidatos, fueron detenidos por investigaciones relacionadas al lavado de dinero y violaciones a la “Ley de defensa de los derechos del pueblo a la independencia, la soberanía y autodeterminación para la paz”. Esta ley, aprobada a fines de 2020, persigue a aquellos que hayan promovido o fomentado o instigado la aplicación de sanciones de gobiernos extranjeros a Nicaragua. En conjunto con la ley que requiere la publicación del financiamiento externo que reciben los partidos políticos y la ley contra el delito de traición y conspiración, conforman un marco legal para la desactivación de una oposición ligada a los gobiernos extranjeros. Es la consecuencia de las protestas de 2018 que desembocaron en un violento levantamiento en contra del gobierno, promovido desde afuera y reprimido por las fuerzas del Estado.

Dentro de los políticos opositores encarcelados por estas leyes, que ninguno había llegado a presentar su candidatura oficial a la presidencia, se encuentra Cristiana Chamorro, hija de la ex presidenta Violeta Barrios de Chamorro y principal figura de Ciudadanos por la Libertad y de esta oposición política ligada a intereses extranjeros. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Oficina Regional del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos para América Central y República Dominicana (Oacnudh) sostienen que el proceso electoral nicaragüense presenta “falta de garantías y de libertades”. El encargado de las relaciones exteriores de la Unión Europea, Josep Borrell, definió a estas elecciones como “completamente un ‘fake'”.

Encuestas

Las encuestas electorales son pocas. Los resultados de cada una varía según quién realice la encuesta. La compañía estadounidense Gallup realizó una encuesta en Septiembre, publicada hace unos días, donde sostiene que sólo el 19% del electorado eligiría a Ortega para renovar su presidencia.

En cambio, la empresa nicaragüense M&R Consultores presentó su informe diciendo que el Frente Sandinista obtiene una solidez del voto del 66.9%.

 

 

Conexión Brasil | La estrategia de Ciro Gomes es tratar al PT y a Lula como enemigos. ¿Tendrá éxito?

Conexión Brasil | La estrategia de Ciro Gomes es tratar al PT y a Lula como enemigos. ¿Tendrá éxito?

por Rogério Tomaz Jr. ¹

Militando en el séptimo partido en su extensa y tortuosa trayectoria de casi 40 años en la vida pública, Ciro Gomes es uno de los políticos más conocidos de Brasil – tiene mucho “recall”, en la jerga de los expertos en marketing. Aunque sea conocido por su carácter difícil e impredecible, sorprende su opción de atacar a Lula y al PT de forma sistemática y sin margen para diálogo. Sin embargo, antes de detallar su estrategia y la hipótesis que la orienta, vale la pena repasar su historial, para quienes no lo conozcan bien.Hoja de vida

Hoja de vida

Procedente de una familia oligárquica, el bisabuelo de Ciro, José Ferreira Gomes, fue el primer intendente de Sobral, en 1892. El hermano de Ciro, Ivo Ferreira Gomes, es el actual alcalde de la ciudad, base electoral de la familia. Sobral también fue comandada por otro hermano, Cid Ferreira Gomes (que fue gobernador de Ceará y llegó a ser, durante unos meses, ministro de Educación en el segundo mandato de Dilma Rousseff), por su padre, José Euclides Ferreira Gomes Júnior, por un tío abuelo, Vicente Antenor Ferreira Gomes, y por un tío bisabuelo, Vicente Cesário Ferreira Gomes.

Ciro fue diputado de estado en Ceará (1983-1986), diputado federal (2007-2010), alcalde de Fortaleza (1989-1990), gobernador del estado (1991-1994), ministro de gobierno de Itamar Franco (1994) y también del primero mandato del gobierno Lula (2003-2006).

Inició su militancia en uno de los partidos que apoyaban la dictadura, el Partido Democrático Social (PDS), heredero de la Alianza Renovadora Nacional (Arena). Luego pasó por el PMDB, el PSDB de Fernando Henrique Cardoso y Tasso Jereirssati, su amigo y padrino político desde los años 1980, por el ex PPS (ahora Ciudadanía), por el PSB y por el PROS, antes de incorporarse al PDT del caudillo gaúcho Leonel Brizola, en 2015.

En 1998 se postuló por primera vez al máximo cargo del país, por el PPS, ocupando el tercer lugar, con el 10,97% de los votos, teniendo el comunista arrepentido Roberto Freire como su compañero de fórmula. En 2002 volvió a postularse, esta vez por el PSB, ocupando el cuarto puesto y alcanzando el 11,97% de los votos.

En 2018 volvió a competir por la presidencia, llegando nuevamente en tercer lugar y logrando su mejor resultado: 12,47%. Sin embargo, lo que marcó su participación en esa elección fue el viaje que hizo a Europa justo al comienzo de la campaña para la segunda vuelta. Hasta el día de hoy, sigue siendo criticado por haber “viajado a París” en lugar de participar en la campaña de Fernando Haddad contra Jair Bolsonaro.

En campaña activa desde 2019, Ciro inauguró, a mediados de 2020, la estrategia de atacar al PT y a Lula, acusando al partido y al expresidente de traidores al pueblo, de corruptos y responsables por la victoria de Bolsonaro, ya que él cree que es el único candidato que podría haber derrotado al militar en el balotaje.

Hipótesis

Ciro y sus seguidores están muy convencidos de que es posible sacar a Bolsonaro de la segunda vuelta el próximo año. Así, la disputa sería entre él y Lula. De ahí la táctica de demarcar el espacio frente al PT y su candidato lo antes posible. El objetivo es mostrarse como un auténtico anti-PT, para así heredar los votos de la derecha para la batalla contra Lula.

El resultado hasta ahora es un rotundo fracaso. Ciro aparece en las encuestas con menos votos de los que tuvo en las tres elecciones a las que se presentó. El máximo que ha alcanzado hasta ahora es del 10%, pero en general aparece entre el 6 y el 8%. El creciente rechazo a Bolsonaro como presidente y como candidato no se ha convertido en apoyo al político del PDT. Al revés, varios partidarios de Ciro han expresado públicamente su repudio a la estrategia de surfear la ola de odio hacia el PT.

A medida que pasa el tiempo, Ciro Gomes se vuelve más desesperado y dedicado a seguir la estrategia al pie de la letra. El último blanco de las diatribas de Ciro fue la ex presidenta Dilma², quien respondió con dureza a los ataques del pedetista.

¿Tendrá éxito la estrategia? Es improbable. Incluso en la hipótesis cada vez más remota de la destitución de Bolsonaro del cargo de presidente y, por lo tanto, de la elección de 2022, Ciro Gomes parece no estar calificado para recibir un voto de confianza de la élite empresarial, y mucho menos del público más orgánicamente comprometido con la lucha contra el regreso de Lula y el PT al gobierno.

Varios simpatizantes y líderes del PDT criticaron la estrategia y algunos incluso indicaron que están dispuestos a apoyar a Lula y se han distanciado de la guerra creada por Ciro y su jefe de marketing, João Santana, quien trabajó en las campañas de Dilma Rousseff en 2010 y 2014.


¹ Periodista brasileño, residente en Argentina, cursando la Maestría en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza. Trabajó durante 11 años en la Cámara de Diputados de Brasil. Twitter: @rogeriotomazjr

² Ciro dijo que Lula conspiró a favor del impeachment de Dilma: https://www.poder360.com.br/brasil/lula-conspirou-pelo-impeachment-de-dilma-diz-ciro-gomes

Perspectiva Latinoamericana | Un escenario abierto en Chile en el marco de una nueva Constituyente

Perspectiva Latinoamericana | Un escenario abierto en Chile en el marco de una nueva Constituyente

por Florencia Tursi Colombo

El 21 de noviembre se llevarán a cabo elecciones en Chile para elegir presidente/a, diputados/as, senadores/as y consejeros/as regionales.

Ya se celebraron primarias en las agrupaciones Apruebo Dignidad y Chile Vamos y se definieron los candidatos. Aún falta la consulta ciudadana que definirá la candidatura de Unidad Constituyente.

Aunque hay alguna certeza sobre las listas y candidaturas, el escenario está abierto y es difícil adelantar que puede llegar a suceder en noviembre.

¿Quiénes son los/as candidatos/as? ¿Cuáles son sus propuestas? ¿Qué proyectan las encuestas? ¿Qué elementos se ponen en juego en la elección?

Nueva generación

Algunos/as hablan de “candidatos de nueva generación”, en referencia a la juventud de los/as candidatos/as. Estaríamos en presencia de una renovación en los dirigentes políticos que se expresa, en primer lugar, en la edad de los/as nuevos/as candidatos/as, pero también, en segundo lugar, en las propuestas y discursos ya que se hacen eco de las nuevas agendas y problemáticas que la juventud chilena ha puesto en escena los últimos años.

Por izquierda, quien encarna dicha renovación es Gabriel Boric, diputado y exlíder estudiantil. Por derecha, Sebastián Sichel, exministro de Desarrollo Social de Sebastián Piñera. Ambos casos son candidatos con experiencia política. Es decir, la crítica habitual a la juventud “que carecen de experiencia política”, no les cabe a dichos candidatos. Por el contrario, tanto Boric como Sichel han demostrado tener vocación y trayectoria.

Primarias

Boric se impuso en las primarias de Apruebo Dignidad, coalición que incluye a los partidos Frente Amplio, Partido Comunista y el Frente Regionalista Verde Social, con el 60,42% de los votos, frente a Daniel Jadue del Partido Comunista quien obtuvo el 39,58%. Jadue llegaba a las primarias como el favorito. Sin embargo, no pudo mantener dicho apoyo y se mostró incómodo en el debate realizado, hasta tuvo algunos cruces con los periodistas. En cambio, Boric hizo una buena campaña, se mantuvo más moderado que Jadue, y con una impronta que apelaba al voto joven. En el debate, pudo responder con claridad y señalando las propuestas concretas para cada temática.

Sichel se impuso en las primarias de Chile Vamos, coalición que incluye a los partidos Unión Demócrata Independiente, Renovación Nacional, Partido Regionalista Independiente Demócrata y Evópoli, con el 49,08% frente a Joaquín Lavín, exalcalde de Las Condes, quien obtuvo el 31,31%, más atrás en la interna quedaron Mario Desbordes e Ignacio Briones.

El próximo 21 de agosto se llevará a cabo una consulta ciudadana para definir la candidatura de Unidad Constituyente, una coalición que agrupa al Partido por la Democracia, el Partido Radical, el Partido Socialista, el Partido Demócrata Cristiano, el Partido Liberal, el Partido Progresista, Ciudadanos y Nuevo Trato. Una alianza de gobierno similar a la ex-Concertación. Los precandidatos son: Yasna Provoste, quien lleva la delantera, Paula Narváez, socialista y feminista, fue ministra de la Secretaría General de Gobierno de la segunda presidencia de Bachelet, y Carlos Maldonado, presidente del Partido Radical y ministro de Justicia durante el primer gobierno de Bachelet.

Candidatos/as

Gabriel Boric

Edad: 35

Partido: Apruebo Dignidad

Ideología: izquierda

Trayectoria: Estudió derecho en la Universidad de Chile. Inició como líder de las movilizaciones de estudiantes que se manifestaron en 2011 pidiendo educación gratuita y de calidad. En 2014 fue electo Diputado por la región sur de Chile, Puna Arenas. Desde el Congreso, mostró su apoyo a las manifestaciones que iniciaron en 2019 y fue uno de los diputados que firmó el acuerdo de paz para una nueva Constitución.

Propuestas: Boric basa su programa en tres ejes, los que define como: feminismo, transición ecológica justa y descentralización. Asimismo, identifica tres tareas fundamentales a resolver: la emergencia sanitaria y la crisis económica y social; un modelo socioeconómico que tenga al centro la sostenibilidad de la vida y el cuidado de las personas y comunidades y que apunte a la superación del neoliberalismo; y la profundización de la democracia en todos los ámbitos.

Edad: 43

Partido: Chile Vamos

Ideología: derecha

Trayectoria: Estudió derecho en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Fue ministro de Desarrollo Social del segundo gobierno de Sebastián Piñera, hasta el 2020 y luego presidente del Banco del Estado hasta diciembre pasado.

Propuestas: Sichel se proyecta como la continuación de Piñera. Sus propuestas hacen foco en las pymes para su reactivación y en el fomento del emprendimiento como motor económico.

Yasna Provoste

Edad: 51

Partido: Unidad Constituyente

Ideología: centro

Trayectoria: Es profesora de educación física y Magíster en Administración Educacional de la Universidad de Playa Ancha de Ciencias de la Educación (UPLA) de Valparaíso. Fue gobernadora de Huasco e intendenta de Atacama. También se desempeñó como ministra de Planificación en el gobierno de Lagos y ministra de Educación en el primer gobierno de Bachelet. Actualmente, es senadora por Atacama y presidenta del Senado.

Propuestas: Aún debe ganar la interna dentro de su coalición. Sin embargo ya se delinearon algunas líneas dentro de la propuesta que incluye: la necesidad de una reforma tributaria, una pensión básica universal y un sistema contributivo mixto, y fomentar el crecimiento económico desde una nueva relación entre el sector público y privado.

José Antonio Kast

Edad: 55

Partido: Partido Republicano

Ideología: extrema derecha

Trayectoria: Abogado por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Fue diputado entre 2002 y 2018, y candidato a la presidencia en 2017 cuando obtuvo el 7,93% de los votos.

Propuestas: El programa de gobierno se centra en la seguridad como prioridad y en recuperar el Estado de Derecho con un liderazgo fuerte. Asimismo remarca el rol fundamental de las Fuerzas Armadas y del orden. Propone romper relaciones diplomáticas con Cuba y Venezuela. Quiere reducir el número de diputados y de senadores en el Congreso. Limitar la participación del Estado en la economía. Y se manifiesta en contra del aborto.

Encuestas

Aunque aún falta más de 3 meses para la elección, las encuestas de opinión empezaron a sondear la intención de voto.

Luego de las primarias el favorito era Boric, quien proyectaba una intención de voto del 30% según las encuestas, seguido por Sichel con un 25% de la intención de votos. Asimismo, en una posible segunda vuelta, Boric vencería a Sichel.

En la última encuesta de la consultora Cadem, del 12 de agosto, Sichel encabeza la intención de voto con el 24%, mientras que Boric, quien llevaba la delantera semanas atrás, bajó a 21%, y Provoste se mantiene en un 10%. Aunque, cerca del 30% de los encuestados aún no decidieron su voto.

Por otro lado, la encuesta de Criteria de la última semana indica un empate técnico entre Boric y Sichel, con una intención de voto del 25% para cada uno. En tercer lugar quedaría Provoste con un 11% y en cuarto lugar el candidato de la extrema derecha Kast con el 7%.

También, las encuestas han medido el nivel de aprobación o rechazo de la Asamblea Constituyente, encargada de redactar una nueva Constitución, que fue elegida por el voto popular en mayo pasado y que empezó a funcionar en julio. La encuesta de Criteria indica que el 30% de los/as consultados/as aprueba la labor de la Convención Constituyente, en cambio hay un 47% que la desaprueba ya que los avances se dan con “demasiada lentitud”. Quien se lleva la mayor imagen positiva dentro de la Asamblea, es su presidenta, la líder mapuche Elisa Loncón con un 21%.

Conclusiones

El contexto electoral es singular ya que al mismo tiempo que se desarrolla la campaña para elegir un/a nuevo/a presidente/a, está la Asamblea Constituyente conformada en julio de este año para redactar una nueva Constitución.

La Asamblea Constituyente fue el resultado de una lucha y movilizaciones que desde algunos años se venían llevando a cabo, cuestionando el “modelo chileno”. Un modelo que impuso Pinochet en dictadura (1973-1990) cuya Constitución es la que permanece.

Las últimas movilizaciones, que iniciaron en 2019, tomaron gran dimensión. Lo que inició como una protesta por el alza del pasaje del metro en Santiago, se terminó expandiendo en todo el país, a lo que le siguió la brutal represión de los carabineros haciendo que más sectores nacionales e internacionales se involucren y se solidaricen en denunciar los abusos y la brutalidad.

En ese contexto aparece la necesidad de una nueva Constitución. La frase: “no son 30 pesos son 30 años” condensa lo profundo de la protesta y la crítica al modelo.

Sin embargo, en dichas movilizaciones y reclamos no había un partido o líder político claramente identificado. Por el contrario, fueron movilizaciones transversales, de estudiantes y del movimiento obrero. Esto implica una complejidad para el proceso político-electoral que el país atraviesa hoy. ¿Cómo incorporar al movimiento político y social más grande del momento dentro de la elección? Sin dudas, la clara expresión de dicho movimiento es la Asamblea Constituyente votada en mayo pasado.

No obstante, los/as candidatos/as se encuentran ante un desafío. La imagen de la renovación política y de las nuevas generaciones integrando las listas es, tal vez, la expresión más contundente de que estamos ante un cambio de época en donde, de alguna manera, se demandan nuevos/as políticos/as que estén a la altura de dichos cambios.

El/la próximo/a presidente/a de Chile jurará en marzo del 2022 en el marco de una Constitución a la que le quedan pocos meses de funcionamiento. El o ella deberá asumir el compromiso de un nuevo marco constituyente que garantice democracia, igualdad y ampliación de derechos para los/as chilenos/as.

El voto y el pueblo en la calle dan forma a la palabra de un maestro

El voto y el pueblo en la calle dan forma a la palabra de un maestro

por Florencia Tursi Colombo

El domingo 6 de junio el Perú eligió en balotaje a su próximo presidente. Con el 100% de las actas procesadas y el 99,89% contabilizadas, Pedro Castillo de Perú Libre será el próximo presidente del Perú con el 50,14% de los votos, mientras que Keiko Fujimori de Fuerza Popular pierde su tercer balotaje con el 49,85% de los votos. La diferencia es de 50 mil votos.

Aunque el resultado aún no fue pronunciado por el ente oficial, la tendencia ya es firme generando en el pueblo la esperanza por un nuevo gobierno.

Dudas y certezas en los resultados

Los primeros resultados que se dieron a conocer, a las 19 horas del domingo, correspondían a la boca de urna de IPSOS, los cuales arrojaban una ventaja del 0,6% para la candidata Keiko Fujimori. Sin embargo, dicho resultado debía tomarse como un empate técnico dado el margen de error del 3,3%.

Algunas horas después, el conteo rápido de IPSOS al 100% actualizó los resultados invirtiendo la tendencia, y por una mínima diferencia, Pedro Castillo habría obtenido el 50,2% y Keiko Fujimori el 49,8%.

Ambos candidatos llamaron a la tranquilidad en primera instancia. Por un lado, los simpatizantes de Pedro Castillo y militantes de Perú Libre comenzaron a movilizarse espontáneamente para “defender el voto”. Castillo, desde el balcón en Cajamarca y con un megáfono, pidió a sus seguidores calma y aguardar a los resultados de la ONPE (Oficina Nacional de Procesos Electorales). Por el otro lado, Keiko Fujimori, en conferencia de prensa, también aseguró que iba a respetar los resultados oficiales.

Finalmente, la ONPE, cerca de las 22 horas, dio a conocer los primeros datos oficiales. El primer avance, con el 42,3% de las actas contabilizadas registró una ventaja de Keiko Fujimori con el 52,9% y Pedro Castillo con el 47,1%.

Aunque la ventaja de Fujimori se fue revirtiendo a medida que iban llegando y cargándose las actas del interior, las cuales registraban mayor cantidad de votos para Castillo. De esta manera, el día lunes a las 11 de la mañana, con el 94% de las actas procesadas, la ONPE registró un 50,1% para Castillo y un 49,9% para Keiko.

La actualización de resultados de la ONPE fue lenta y transcurrió durante toda la semana pero la diferencia de votos que se configuró a partir de superar el 90% del procesamiento de actas fue siempre favorable a Castillo.

La economía y los mercados en la elección

A medida que los resultados arrojaban la ventaja de Pedro Castillo, durante el día lunes, la bolsa de Lima cayó y aumentó el dólar. La repercusión de la elección en los mercados no fue ingenua. Las especulaciones económicas tuvieron intenciones políticas. Con eso mismo habían jugado luego de la primera vuelta electoral cuando Castillo quedó primero con más del 19% de los votos. La elección puso en evidencia que el capital financiero juega a la derecha.

De hecho, el lunes, las entidades bancarias y negocios del centro de Lima aparecieron con sus vidrieras valladas y cubiertas con maderas para evitar cualquier tipo de daño que podría generarse por las posibles movilizaciones.

Sin embargo, la llegada de Castillo a Lima, a media mañana del lunes, cambió el panorama. Aunque su intención inicial era dirigirse desde el local de Perú Libre a los simpatizantes que se movilizaron hasta allí, la demora en la carga de los resultados sumado a la incertidumbre y especulaciones de los mercados, provocaron un valioso gesto por parte del candidato. La primera imágen de Castillo en Lima se dio desde el balcón del local de Perú Libre con el economista Pedro Francke (de Juntos por el Perú) y el médico Hernando Cevallos (del Frente Amplio). La imagen transmitió el significado de que otra economía es posible. “Haremos un gobierno con estabilidad financiera y económica” sostuvo. Además, contó que mantuvo comunicación con empresarios para llevar tranquilidad.

El jueves por la noche, en el mismo lugar y nuevamente ante sus seguidores movilizados, Castillo agradeció a los líderes de la región que, pese a que la entidad oficial aún no se había pronunciado, lo llamaron para felicitarlo por el triunfo.

La economía será un punto clave en el próximo gobierno, Castillo deberá desarmar una estructura anclada en grupos empresarios acostumbrados a tomar las decisiones sin consultar al resto de la población. Al mismo tiempo, recibirá un país en crisis, con un 70% de trabajo informal, no regulado y sin derechos laborales, con más de 2 millones de peruanos/as que perdieron su empleo durante la pandemia y con una de las tasas de mortalidad producto de la covid-19 más alta del mundo.

El fraude que no fue y el golpe que amenaza

El lunes por la noche, Keiko Fujimori, en una nueva conferencia de prensa que contradijo su primer anuncio de que iba a mantener la calma y esperar los resultados, denunció presunto fraude.

El fujimorismo, a través de sus abogados, se puso en campaña para impugnar las actas favorables a Castillo, especialmente aquellas mesas en las que Keiko obtuvo 0 votos, con el objetivo de buscar su nulidad. En total, estarían pidiendo la nulidad de 802 mesas de sufragio que suman un total de 200 mil votos.

Sin embargo, el pedido de nulidad de actas desencadenó un problema al interior del JNE (Jurado Nacional de Elecciones) ya que el plazo para presentar dicho pedido de nulidad estaba vencido. Por lo que el JNE consideró extender el plazo hasta el viernes aunque eso violaba la ley electoral.

Tanto Perú Libre como organismos internacionales denunciaron lo ilegal de la maniobra intentada por el propio JNE y llamaron al pueblo a mantenerse alerta. Finalmente, el JNE dio un paso atrás y decidió dejar sin efecto la extensión del plazo.

Los únicos pedidos presentados por Fuerza Popular dentro del plazo correspondiente fueron un total de 151 actas que suman poco menos de 34 mil votos, por lo que, teniendo en cuenta la ventaja que lleva Castillo, esos pedidos, de aceptarse su nulidad -cuestión que es poco probable- no le serían suficientes a Keiko para obtener la victoria.

Claro está que, desde el fujimorismo, se buscaba generar un clima de inestabilidad y de división social. Mientras que, para gran parte de la población, Castillo ya habría resultado ganador dado que mantiene la ventaja en los votos, por el otro lado, se sostiene la duda respecto de un supuesto fraude y a través de maniobras jurídicas, se trataba de dejar sin efecto la elección.

Lamentablemente, no sorprende la actitud de Keiko Fujimori y de su partido. Por el contrario, las maniobras de golpe son una constante en el fujimorismo.

Se sumó también el Congreso saliente al clima de inestabilidad al intentar aprobar una serie de reformas constitucionales (como la bicameralidad y la reelección de gobernadores y alcaldes) apresuradas en los 3 días de Pleno que le quedaban. Sin embargo, ante el rechazo de gran parte de la población y de distintos sectores políticos, dichos proyectos no prosperaron.

Una geografía que no olvida ni perdona

Al igual que en la primera vuelta, el mapa electoral del Perú se divide geográficamente. Por un lado, en las ciudades y en la costa, sobre todo en Lima y en Callao, Keiko Fujimori obtuvo ventaja. Por el otro lado, en la sierra central y el sur, Pedro Castillo sacó una amplia diferencia de votos a su favor.

Castillo se impuso en 16 departamentos, los mismos que en la primera vuelta electoral (Cajamarca, Amazonas, San Martín, Áncash, Arequipa, Moquegua, Ayacucho, Tacna, Puno, Cusco, Apurímac, Huancavelica, Junín, Pasco, Huánuco y Madre de Dios). Fujimori se impuso en 9 departamentos (Callao, Ica, La Libertad, Lambayeque, Lima, Loreto, Piura, Tumbes y Ucayali).

En algunos departamentos la diferencia de votos fue profunda. La mayor diferencia fue en Puno, donde Castillo obtuvo el 89,25% mientras que Keiko obtuvo el 10,74%; en Huancavelica con 84,81% para Castillo y 15,19% para Keiko; y en Cusco con 83,19% para Castillo y 16,80% para Keiko.

En el distrito de Vizcatán del Ene, departamento de Junín, arrasó Castillo. El resultado fue contundente, con el 100% de las actas procesadas, Castillo obtuvo el 95,48% mientras que Fujimori obtuvo el 4,52%. ¿Por qué es importante prestar atención a los resultados en ese lugar? Porque allí ocurrió la matanza dos semanas antes de la elección y que fue falsa e irresponsablemente atribuida a Sendero Luminoso, por el fujimorismo y los medios de comunicación de Lima y como mensaje electoral de algo que podría llegar a ser frecuente si ganaba Castillo, y otra vez el fujimorismo intentó impregnar el miedo para ganar la elección. El “terruqueo” no le funcionó.

El tiempo de Castillo

La prudencia de Castillo al esperar los resultados y la mesura de sus declaraciones evitaron una escalada en las agresiones que desde el fujimorismo se impulsaban.

Esta larga semana de incertidumbres fue la oportunidad para que Castillo demostrara sus profundas convicciones. Esas convicciones nacen y se sustentan en el Perú profundo.

Castillo mostró su liderazgo movilizando a la población para defender el voto. En un Perú donde el fraude y la corrupción han sido las constantes de su historia reciente, el maestro Castillo, condujo y fue acompañado por un pueblo en la calle poniendo el cuerpo en la defensa de su voto ante los intentos del fujimorismo de entorpecer el conteo. Al mismo tiempo, Castillo dio las declaraciones justas para eliminar las incertidumbres.

Fue una semana que parecía de pocas certezas en un país en donde la crisis de representación ha provocado el desencanto de la población con la política. Sin embargo, en la reacción de Perú Libre se vio la antigua sabiduría de haber aprendido, de ese pasado reciente que, cuando un líder es capaz de hablar ese mismo lenguaje que el pueblo, se acaba la incertidumbre. La ansiedad respecto de la espera por un resultado oficial, contrastó con la paciencia como resultado de esa certidumbre. Porque el triunfo de Castillo era inevitable.

Ganó ese Perú profundo la calle, el voto y la palabra. Es por fin el tiempo de Castillo de ponerse al frente y dar cátedra. No será fácil con semejante oposición. Ojalá pueda, aunque parece una enorme epopeya enfrentarse a la monstruosidad del poder con la convicción de que no haya más pobres en un país rico y desde su palabra de maestro.

Perú decide su futuro: Castillo o Fujimori

Perú decide su futuro: Castillo o Fujimori

Por Florencia Tursi Colombo

¿Qué se elige?

Este domingo 6 de junio los/as peruanos/as acceden nuevamente a las urnas para elegir en segunda vuelta al próximo/a presidente/a para el quinquenio 2021-2026.

La primera vuelta

El domingo 11 de abril se llevaron a cabo las elecciones en Perú para elegir presidente/a, 2 vicepresidentes/as, 130 congresistas y 5 parlamentarios/as andinos.

En la elección para presidente/a ninguna lista logró superar el piso para ganar en primera vuelta. Lejos de eso, el candidato Pedro Castillo de Perú Libre fue el candidato más votado con tan solo el 19,06% de los votos, mientras que el segundo lugar fue para la candidata Keiko Fujimori de Fuerza Popular con el 13,37% de los votos. Juntos, Castillo y Fujimori, sumaron poco más del 32% de los votos, el restante 68% se repartió entre 16 candidatos/as.

Castillo ganó en 16 departamentos (Cajamarca, Amazonas, San Martín, Áncash, Arequipa, Moquegua, Ayacucho, Tacna, Puno, Cusco, Apurímac, Huancavelica, Junín, Pasco, Huánuco y Madre de Dios), mientras que Keiko ganó en 7 (Callao, Ica, Lambayeque, Loreto, Piura, Tumbes y Ucayali). Por su parte, De Soto se impuso en Lima y Cesar Acuña en La Libertad. Aquellas regiones en donde Castillo obtuvo un mayor porcentaje, sobre todo el sur y la sierra central, son aquellas que, en 2016, habían votado por Verónika Mendoza (en esa elección quedó en tercer lugar con el 18,74%) y en 2011 por Ollanta Humala, se da allí con más fuerza un voto anti-neoliberal y anti-Fujimori.

El Congreso

La elección de abril configuró un Congreso fragmentado entre 10 fuerzas políticas. Sin embargo, ningún partido obtuvo mayoría. Perú Libre consiguió 37 curules, Fuerza Popular 24 curules, Acción Popular 16, Alianza Para el Progreso 15, Renovación Popular 13, Avanza País 7, Podemos Perú 5, Somos Perú 5, Juntos por el Perú 4 y el Partido Morado 4 curules.

La elección para el Congreso puso de manifiesto la debilidad de los partidos políticos peruanos y la desaparición de ciertos partidos tradicionales como el APRA. Quien gane la segunda vuelta no tendrá mayoría en el Congreso y deberá aliarse con otros partidos.

Respecto a los/as congresistas, el 42% de los/as electos/as se presentaron por primera vez a un cargo y un 78% consiguieron ser electos por primera vez en un cargo. De hecho, solo el 12% de los/as congresistas electos/as registran más de 10 años de trayectoria política en sus respectivos partidos.

Sin embargo, pese a esa renovación en los/as integrantes del Congreso, la paridad de género no estará presente en la conformación del próximo parlamento. Integrarán el Congreso, para el período 2021-2026, 81 varones y 49 mujeres.

 

Los candidatos

Nombre: Pedro Castillo
Edad: 51
Partido: Perú Libre
Primera vicepresidenta: Dina Boluarte
Segundo vicepresidente: Vladimir Cerrón (aunque su candidatura fue anulada por el JNE ya que fue sentenciado por caso de corrupción)
Biografía: Magíster en psicología educativa. Se desempeña como docente rural desde 1995. Fue miembro del comité de Cajamarca del partido político Perú Posible (PP), desde el 2005 hasta el 2017. En 2017 lideró la Conare-Sutep en lo que fue una de las huelgas docentes más importantes.
Nombre: Keiko Fujimori
Edad: 45
Partido: Fuerza Popular
Primer vicepresidente: Luis Galarreta
Segunda vicepresidenta: Patricia Juárez
Biografía: Licenciada en administradora de empresas por la Boston University y magíster en administración de empresas por la Columbia University. Fue congresista de la República durante el periodo 2006-2011. Fue candidata a la presidencia en 2011 y en 2016, llegando en ambos casos a la segunda vuelta. Desde el 2018 es investigada por el Ministerio Público a causa de los aportes irregulares de campaña en medio del caso Lava Jato.

La campaña

La campaña electoral del balotaje tendió a la polarización. Claro está que Keiko y Castillo representan proyectos opuestos. Sin embargo, la complejidad del panorama dificulta pensar la disputa por la segunda vuelta solamente como una disputa entre izquierda y derecha.

La campaña estuvo marcada, sobre todo, por la crisis política, la crisis de representación, la falta de liderazgos y el desencanto de la población con la clase política tradicional y con las instituciones. También hay que sumar la situación de la pandemia. La pandemia visibilizó las desigualdades y profundizó la crisis, más de 2 millones de peruanos/as perdieron su empleo en el 2020.

Mientras que Keiko Fujimori hizo campaña con la estabilidad, es decir, mantener la constitución del 93 y volver al crecimiento económico de años previos -que, pese a que fue un gran crecimiento, no redistribuyó esa prosperidad-, por el otro lado, Pedro Castillo hizo campaña con los ronderos rurales, buscando consensos para una Asamblea Constituyente y una nueva Constitución.

El lema “democracia o comunismo” fue movilizado por el fujimorismo para generar preocupación en los/as votantes. Así, aparecieron en escena los términos terruqueo y perruqueo, que hacen referencia al uso de la imagen de la guerra interna de los años 80 y 90 con el objetivo de catalogar a alguien como terrorista. Esa campaña del miedo llevada a cabo tanto por adeptos al fujimorismo como por los medios de comunicación consistió en señalar la posible ‘amenaza’ que representaría el gobierno de Castillo.

Asimismo, durante la campaña, se registró gran cantidad de fake news y escándalos que buscaron desprestigiar a Castillo. La más llamativa fue la masacre ocurrida en el Vraem a dos semanas de la segunda vuelta, el hecho fue apresuradamente atribuido a Sendero Luminoso. Las mismas fuerzas de seguridad del Perú atribuyeron la matanza a dicho grupo armado con la hipótesis de que era un “mensaje electoral” de algo que podría llegar a ser frecuente en la presidencia de Castillo. Sin embargo, Sendero Luminoso no tiene presencia en el lugar, por el contrario la zona suele ser espacio de tránsito de grupos narcoterroristas.

Los debates

Se realizaron dos debates presidenciales en la campaña por la segunda vuelta electoral y un debate entre los equipos técnicos. El primer debate presidencial fue convocado por los propios candidatos el 1 de mayo en la Plaza de Armas de Chota y el segundo organizado por el ente oficial, el JNE, el 30 de mayo en la Universidad Nacional San Agustín en Arequipa.

En ambos debates presidenciales hubo cruces, centralmente el tópico sobre la corrupción provocó los ataques más fuertes. Por un lado, Keiko Fujimori denunció la corrupción de Vladimir Cerrón, fundador de Perú Libre y candidato a la segunda vicepresidencia de Castillo hasta que el JNE anuló su candidatura. Según Fujimori, Cerrón es quien manda sobre Castillo y quien realmente gobernaría. También lo acusó de incitar a la violencia, luego de que una gran movilización rechazara la llegada de Keiko a Arequipa para el segundo debate, por eso, Keiko, asistió al debate con una piedra la cual mostró en cámara dando cuenta de las piedras que los manifestantes le habían arrojado a ella y a sus seguidores y responsabilizó a Castillo como el “tira piedras”. Por el otro lado, Castillo, a diferencia de las especulaciones de Keiko, expuso los verdaderos casos de corrupción de Keiko y de la familia Fujimori. Con claridad Castillo expresó en el debate convocado por el JNE: “¿No les suena a ustedes que hablar de corrupción es hablar del fujimorismo?”.

Sin embargo, las propuestas de ambos candidatos fueron escasas y poco claras.

El debate oficial fue dividido en 6 bloques: 1) el Perú del bicentenario; 2) salud y manejo de la pandemia; 3) economía y promoción del empleo; 4) educación, ciencia e innovación; 5) lucha contra la corrupción e integridad pública; 6) derechos Humanos, políticas sociales y atención a poblaciones en situación de vulnerabilidad.

Keiko Fujimori realizó promesas de todo tipo: ofreció bonos, exención de impuestos a pequeños y medianos empresarios, y créditos para empresas y pymes. También propuso un bono oxígeno para familias que hayan atravesado la covid y una canasta tecnológica con computadoras con internet para los/as niños/as en las escuelas. Un estimativo de todas las promesas y bonos ofrecidos por la candidata en el debate arroja un equivalente al 3% del PBI.

En cambio, Pedro Castillo habló en otro registro, no ofreció bonos ni planes, por el contrario, buscó sensibilizar al electorado con una fuerte crítica a la política y la economía expresada en un tono sincero: “no más pobres en un país rico” y “vamos a pensar en combatir el hambre de los de abajo y no en los bolsillos de los de arriba”. También agregó, respecto del sistema de salud: “¿Antes de la pandemia los hospitales no estaban colapsados? ¿Antes de la pandemia no había grandes problemas de salud? Esta pandemia ha desnudado el precario sistema de Salud”. Y sus propuestas respecto de educación, ciencia e innovación fueron concretas: educación desde el seno de la comunidad, libre acceso a las universidades, capacitación pedagógica para docentes, y creación del Ministerio de Ciencia, tecnología e investigación.

Las encuestas

Luego de la primera vuelta, Pedro Castillo mantenía, según las encuestas, una amplia ventaja por sobre Keiko Fujimori. Sin embargo, la diferencia se fue reduciendo según plasman las últimas encuestas presentadas el 30 de mayo, al punto tal que las últimas 3 encuestas señalan un empate técnico entre los candidatos.

Según último sondeo de IPSOS, Pedro Castillo mantiene una intención de voto del 51,1% y Keiko Fujimori del 48,9%. Mientras que la encuesta del IEP le otorga un 40,3% a Castillo y un 38,3% a Fujimori. La encuestadora Datum indica para Castillo un 42,6% y para Fujimori un 41,7%. El voto en blanco y nulo es del 11,8%, 13%, y 15,9% respectivamente para cada encuesta, motivo por el cual, y sumado al margen de error, es posible hablar de un empate técnico.

Sin dudas, el resultado está abierto ya que la diferencia entre ambos candidatos, según las encuestas, es mínima.

Asimismo, cabe destacar que, para la primera vuelta electoral, ninguna encuesta previó el resultado. Las encuestas en la primera vuelta ubicaban a Castillo con una intención de voto por debajo del cuarto puesto. Sólo una encuesta lo puso en segundo lugar, justo antes de la veda electoral.

¿Qué esperar?

El escenario es complejo. Perú llega a su bicentenario con una crisis sanitaria producto de la mala administración de la pandemia, una crisis económica producto del agotamiento del modelo neoliberal y una crisis política cuyo hecho más preocupante es la desafección de la población con la política.

Por un lado, Keiko Fujimori se encuentra en su tercer balotaje. En las dos ocasiones anteriores pesó más su imagen negativa. La consigna “Fujimori nunca más”, fue suficiente para agrupar a gran parte del espectro político a votar en su contra. En 2011 Humala ganó en segunda vuelta con el 51,45%, mientras que Keiko obtuvo el 48,55%, y en 2016 Kuczynski obtuvo 50,12% y Keiko 49,88%. En esta tercera oportunidad, las movilizaciones bajo la consigna “Fujimori nunca más” y “Keiko no va” convocaron a gran parte de la ciudadanía en el país y en el extranjero. Sin embargo, Keiko Fujimori consiguió el apoyo de sectores que antes la vapuleaban, es el caso de Mario Vargas Llosa, ante quien se comprometió a preservar la democracia.

Por el otro lado, Pedro Castillo llega como la sorpresa de la elección. A través de un discurso claro y veraz supo encauzar y dar significado a la crisis política y la desigualdad económica. Sus propuestas de una nueva constitución, una nueva reforma agraria y la nacionalización de los recursos despertó tanto el entusiasmo de algunos/as como el rechazo de otros/as. Durante la campaña pudo ir definiendo su equipo de gobierno y sus proyectos, en ese sentido, fue importante el acuerdo firmado con Veronika Mendoza con el objetivo de fijar un pacto social que implique el compromiso de un gobierno democrático, constituyente y de bienestar.