Elecciones Presidenciales en Ecuador: El intrincado camino a la segunda vuelta

Informe post electoral del Observatorio del Sur Global, que participa como organismo de observación electoral reconocido por el CNE desde Quito.

Introducción

El domingo 7 de febrero se celebraron elecciones presidenciales y legislativas en Ecuador. Debía elegirse binomio presidencial, 137 representantes para la Asamblea Nacional y 5 parlamentarios andinos. Ningún binomio logró imponerse en primera vuelta, por lo que se espera una segunda vuelta para el 11 de abril.

¿Cómo analizar los resultados? ¿Qué se espera para la segunda vuelta? ¿Cómo queda conformada la Asamblea Nacional? y algunos datos más en este informe.

Sistema electoral

La organización política del Ecuador se encuentra conformada por 24 provincias, 221 cantones y 1228 parroquias, entre urbanas (412) y rurales (816).

El reglamento máximo es la Constitución Política de la República del Ecuador del año 2008 y Ley de Régimen Municipal de Ecuador de 1971 (reformada a 1982). Asimismo, la Ley Orgánica Electoral y de Organizaciones Políticas de la República del Ecuador, denominada como el Código de la Democracia, que entró en vigencia en 2009, establece las reglas claras y democráticas de las elecciones, entre ellas establece cómo deben desarrollarse los procesos electorales y fija el manejo financiero de los partidos políticos, alianzas y movimientos.

El órgano encargado de convocar, organizar y garantizar las elecciones y el escrutinio, de acuerdo con los parámetros del Código de la Democracia, es el Consejo Nacional Electoral (CNE), junto con el Tribunal Contencioso Electoral (TCE).

El Ecuador es un país presidencialista que posee una Asamblea Nacional unicameral conformada por 137 miembros cuyos mandatos duran 4 años cumpliendo las funciones legislativas y con la posibilidad de reelección por un segundo ciclo de 4 años más.

El ejecutivo es comandado por un/a presidente/a y un/a vicepresidente/a cuyos mandatos duran 4 años con posibilidad de reelección por un mandato consecutivo más.

Se consagra ganador de una elección al binomio presidencial que obtenga más de la mitad de los votos válidos emitidos o más del 40% de los votos válidos con una diferencia del 10% sobre el segundo. En caso contrario se celebra balotaje o segunda vuelta electoral entre los 2 candidatos más votados.

El Código de la Democracia fue reformado en 2019 introduciendo algunos elementos y nuevas reglas. En primer lugar, se establece la paridad y alternabilidad de género en listas, siendo obligatorio una participación del 50% de las mujeres en las listas y sobre todo encabezadas por ellas, así como también una presencia de un 25% de jóvenes. Sin embargo, la aplicación de este punto, especialmente lo referido a que las fórmulas presidenciales deben ser binomios encabezados por una mujer y un varón, quedó pendiente de aplicación para el 2025.

En segundo lugar, se estableció que los/as votantes ya no podrán votar entre listas, sino que será obligatoriamente por plancha, es decir, votar a todos/as los/as candidatos/as de un mismo partido o alianza política. Por lo que no se puede votar candidatos para asambleístas de diferentes listas.

En tercer lugar, para la asignación de escaños se abandona el método D’Hondt y se aplica el de Webster. Este sistema se caracteriza por establecer promedios de los votos obtenidos por cada fuerza política para la Asamblea Nacional y asignar los escaños de acuerdo a los promedios más altos, buscando la mayor proporcionalidad posible en la representación.

Por último, establece que, aquellos partidos que no logren superar el 4% en dos elecciones seguidas, deberán devolver el 50% del fondo de promoción electoral recibido. Así como también se incorporan más regulaciones y controles a los fondos electorales.

En cuanto al conteo de los votos, para estas elecciones también se estableció el sistema de Conteo Rápido. El mismo consiste en una muestra de las actas de escrutinio oficial de 2.425 Juntas Receptoras del Voto, de un total de 38.806; exceptuando las del exterior, del Voto de las Personas Privadas de Libertad (PPL) y del Programa Voto en Casa, que representan el 2,78% de las juntas excluidas. Esa muestra que abarca 793.603 electores, que equivalen al 6.25% del Registro Electoral, sería el primer resultado electoral que daría a conocer el CNE la noche del domingo 7. En este sentido, los observadores regionales e internacionales, entre ellos el Observatorio del Sur Global, recomendaron a todos los actores políticos y a la ciudadanía ecuatoriana a esperar el escrutinio definitivo de los resultados totales oficiales emitidos por parte del CNE con tranquilidad y respeto.

Participación

Un poco más de 13 millones de ecuatorianos/as estaban habilitados/as para votar el 7 de febrero. Los observadores electorales, nacionales, regionales e internacionales, coinciden en indicar que la participación electoral fue alta, superando el 80%.

Cabe destacar que la alta participación estaba en duda semanas antes de la elección. Producto de la pandemia, el gobierno analizó la posibilidad de no cobrar, por esta vez, la multa a las personas que no sufraguen. Sin embargo, el Código de la Democracia establece una sanción económica por no ejercer el derecho al voto de 40 dólares, que el gobierno no pudo anular.

Por otro lado, atendiendo al contexto de pandemia, el Comité de Operaciones de Emergencia recomendó horarios de votación según el último número de la cédula de identidad, fijando dos turnos, aquellos con cédula par de 07:00 a 12:00 y aquellos con impar de 12:00 a 17:00. Esta recomendación buscaba evitar las aglomeraciones de personas en los centros de votación. Aunque no fue obligatoria, provocando que, en definitiva, no se cumpla y como consecuencia, pudimos observar largas filas en el día de la votación. Asimismo, muchos votantes manifestaron desconocer esa recomendación horaria. La gran afluencia de votantes hizo que se formaran en algunos establecimientos aglomeraciones, siendo dificultoso cumplir con el distanciamiento social. Sin embargo, pudo observarse entre los/las votantes un gran cumplimiento en el uso del barbijo o tapabocas.

El CNE en su Protocolo General para Prevención de la Propagación de la COVID-19 en el Proceso Electoral 2021, en un primer momento exigió que tanto los Miembros de las Juntas Receptoras del Voto como los observadores nacionales e internacionales presenten un PCR negativo. Lo cual también fue problemático ya que no todos los Miembros de las Juntas Receptoras del Voto tenían los recursos como para realizar dicho testeo, poniendo en duda la participación de dichos miembros en los comicios. Finalmente, la resolución fue anulada y el CNE junto al Ministerio de Salud llevaron adelante un programa de testeo gratuito y voluntario del 2 al 5 de febrero para aquellos miembros de las Juntas Receptoras del Voto que quisieran hacerlo. Pese a que, en algunos casos, hubo ausencia de miembros de las juntas receptoras del voto, esto no demoró sustancialmente el inicio y apertura de las mesas.

El intrincado camino a la segunda vuelta

  1. El domingo 7 de febrero a la noche se supo que en primera vuelta hubo un triunfo claro del binomio correísta Arauz – Rabascall
  2. Más de 10 puntos por detrás, se ubicaban el banquero Guillermo Lasso y Yaku Pérez, disputando el ingreso a segunda vuelta. Un poco más atrás se ubicaba Xavier Hervas, de Izquierda Democrática.
  3. De manera precipitada y contra las previsiones, el CNE informó que según sus cálculos, sería Yaku Pérez quien entraría en la segunda vuelta. Sus seguidores rodearon el Swissotel, donde se alojaban los Observadores electorales.
  4. Finalmente, el recuento ubicó a Lasso en segunda vuelta pero el CNE propició un inédito “pacto” entre Lasso y Yaku, auspiciado por la OEA, para revisar el 100% de las actas de Guayas y el 50 por ciento en 16 provincias sin la participación de los demás candidatos.
  5. En paralelo, se produjo la llegada “urgente” al Ecuador del Fiscal General de Colombia para investigar una dudosa denuncia sobre un supuesto financiamiento de la guerrilla a la campaña de Arauz.
  6. Entretanto, el gobierno de Lenin Moreno anunció la voluntad de profundizar la agenda de reformas neoliberales hasta tanto se suceda la segunda vuelta. La principal medida anunciada es la privatización del Banco Central de Ecuador
  7. Conocidos los resultados, la estrategia de Arauz ha sido apelar al “70% que votó por el progresismo, la plurinacionalidad y la social democracia”. Busca así traccionar a la base social del movimiento indígena y de Izquierda Democrática.
  8. En un giro político y ante la demora de definiciones, el 14 de febrero el candidato Guillermo Lasso se retractó en una carta pública al CNE del acuerdo con Yaku Pérez argumentando que buscaba “evitar un fraude y no fraguar uno”. Yaku Pérez respondió a su vez cuestionando al propio Lasso.
  9. Por su parte, el 15 de febrero la Misión de Observación Electoral de la OEA en Ecuador manifiestó su “preocupación sobre la falta de definiciones respecto al proceso electoral” e instó al CNE a informar de manera clara sobre los resultados.
  10. Posteriormente, autoridades del CNE anuncian que debe complirse con el calendario electoral y que “esperan poder proclamar los resultados el sábado 20 o domingo 21 de febrero”. Aclaronn que cualquier pedido de recuento deberá realizarse con posterioridad a esa proclamación.
  11. El día 19/2 el CNE rechazó un pedido de Yaku Pérez de realizar un recuento voto por voto.
  12. Ante la inminente proclamación de los resultados de la primera vuelta, el día sábado 20/2 a última hora, El contralor general del Estado, Pablo Celi, presentó una carta formal en la que solicita, al CNE, realizar una auditoría de su sistema informático, antes de que se celebre la segunda vuelta electoral. Cabe destacar que, aunque no posee competencias electorales, el rol del contralor Pablo Celi fue determinante durante el proceso de presentación de listas en la impugnación de 4 binomios, perjudicando centralmente al correísmo.
  13. En la madrugada del domingo 21/2, la Fiscalía General del Ecuador hace público un “impulso fiscal” para hacer una pericia al sistema informático del CNE para el mismo domingo 21.

Resultados

Asamblea Nacional
Se eligieron 137 miembros de la Asamblea Nacional, de ellos 15 son representantes Nacionales, 116 Provinciales y 6 delegados por los ecuatorianos/as residentes en el exterior.

La Asamblea Nacional para el período 2021-2025, con el 99,83% de las actas procesadas, quedó conformada por un bloque mayoritario compuesto por el correísmo cuya fórmula de Unión por la Esperanza (UNES) obtuvo una amplia diferencia de votos con respecto al resto de los movimiento (31,10%), en este sentido, se proyecta que la alianza UNES obtendría un total de 49 curules.

El segundo bloque de fuerza en la Asamblea será el movimiento Pachakutik (PK) que obtuvo en la votación para la asamblea un 17,92% de los votos, logrando 27 curules. Mientras que en tercer lugar se ubica la Izquierda Democrática con el 12,40%, proyectando 18 curules.

Le sigue, en cuarto lugar, el Partido Social Cristiano con 9,13 % habría obtenido 17 curules. Por último, el movimiento CREO con 9,77% que obtendría 12 curules. Las restantes 13 bancas se reparten entre partidos más pequeños y movimientos regionales.

Binomio presidencial
Las encuestas pre electorales habían señalado que de los 16 candidatos, 3 de ellos tenían más chances. En primer lugar se ubicaba el binomio Andrés Arauz y Carlos Rabascall de Unión por la Esperanza, en segundo lugar Guillermo Lasso y Alfredo Borrero de CREO, y en tercer lugar Yaku Pérez y Virna Cedeño de Pachakutik.

Aunque los pronósticos no fueron desacertados, ya que todos proyectaban una amplia ventaja de Arauz sobre el resto, nadie previó lo que sería en la noche del domingo 7 un empate técnico entre las 2 segundas fuerzas aplazando para varios días después el dictamen sobre qué binomios se enfrentarían en el balotaje del 11 de abril.

El escándalo provocado por las definiciones apresuradas del conteo rápido difundido por el propio CNE, llevó a que tanto Yaku Pérez de Pachakutik como Guillermo Lasso de CREO creyeran haber pasado a la segunda vuelta. El resultado definitivo se hizo esperar, provocando especulaciones y disputas de voto a voto por el segundo lugar para pasar a la segunda vuelta electoral.

Entre tanto, y ante los cambios numéricos, Yaku Pérez, quien en principio llevaba la ventaja sobre Lasso pero que luego fue quedando tercero, llamó a movilizar a las bases del movimiento indígena para vigilar y estar atentos a un posible fraude. Yaku Pérez fue el candidato que logró capitalizar políticamente lo que fueron las movilizaciones del 2019.

Finalmente, el miércoles 10 (a 3 días de la elección) comenzaron a conformarse los resultados definitivos de lo que sería la tendencia final e irreversible que indica que en balotaje se enfrentarán los binomios Andrés Arauz y Carlos Rabascall con Guillermo Lasso y Alfredo Borrero.

Con el 99,96% de las actas escrutadas, los resultados dan como ganador a Andrés Arauz con más de 3 millones de votos, lo que representa el 32,70%, y deberá enfrentarse en segunda vuelta con Guillermo Lasso, quien obtuvo un 19,74% de los votos. Mientras que en tercer lugar queda Yaku Pérez (19,38%) por una mínima diferencia de poco más de 33 mil votos. En cuarto lugar se ubica Xavier Hervas de Izquierda Democrática con el 15,69% de los votos.

Es llamativa la diferencia porcentual y en cantidad de votos que hay entre la primera fuerza y la segunda, algo que las encuestas preelectorales ya observaban. En los hechos estamos hablando de una diferencia de 1 millón 200 mil votos.

Segunda vuelta

La segunda vuelta presidencial se hará el próximo 11 de abril. Ese mismo día se celebran elecciones en Perú para elegir presidente, vice, congresistas y parlamentarios andinos; y en Chile para elegir convencionales constituyentes, junto con elecciones municipales y regionales.

La fecha es clave para empezar a pensar en una nueva configuración política de la región en general y de los países del pacífico en particular.

En Ecuador, vuelve a suceder, como en 2017, un balotaje entre un binomio correista y un binomio representante del neoliberalismo. Será la tercera oportunidad para Lasso, la segunda en llegar al balotaje. Mientras que para Arauz será la oportunidad de revertir el viraje de Lenin Moreno y demostrar que el correísmo sigue siendo la principal fuerza política del país.

Desde la primera presidencia de Rafael Correa, el correismo ha ganado cada elección presidencial, con Correa en 2007, en 2009 con la nueva Constitución, en 2013 y en 2017 con Lenin Moreno.

Aunque Moreno se distanció del correismo, y hasta provocó una de las persecuciones políticas más agresivas en democracia contra líderes de la Revolución Ciudadana, la primera vuelta de las elecciones presidenciales del 2021, siguen demostrando, como en años anteriores que la disputa es entre dos modelos de país -progresismo y neoliberalismo- y que el correismo, pese a los intentos de deslegitimarlo, sigue siendo el movimiento que representa a los sectores progresistas.

Al mismo tiempo, la agenda neoliberal ha marcado, con Lenin Moreno, un trágico capítulo en la historia del Ecuador. Cualquiera que asuma la presidencia se encontrará con una crisis económica y sanitaria, el aumento de la pobreza y del desempleo, y las dificultades políticas de gobernar un país con disputas entre diferentes sectores ya que la polarización política y la persecución judicial que deja Moreno no tienen precedentes.

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