Elecciones Presidenciales en Ecuador: El intrincado camino a la segunda vuelta

Elecciones Presidenciales en Ecuador: El intrincado camino a la segunda vuelta

Informe post electoral del Observatorio del Sur Global, que participa como organismo de observación electoral reconocido por el CNE desde Quito.

Introducción

El domingo 7 de febrero se celebraron elecciones presidenciales y legislativas en Ecuador. Debía elegirse binomio presidencial, 137 representantes para la Asamblea Nacional y 5 parlamentarios andinos. Ningún binomio logró imponerse en primera vuelta, por lo que se espera una segunda vuelta para el 11 de abril.

¿Cómo analizar los resultados? ¿Qué se espera para la segunda vuelta? ¿Cómo queda conformada la Asamblea Nacional? y algunos datos más en este informe.

Sistema electoral

La organización política del Ecuador se encuentra conformada por 24 provincias, 221 cantones y 1228 parroquias, entre urbanas (412) y rurales (816).

El reglamento máximo es la Constitución Política de la República del Ecuador del año 2008 y Ley de Régimen Municipal de Ecuador de 1971 (reformada a 1982). Asimismo, la Ley Orgánica Electoral y de Organizaciones Políticas de la República del Ecuador, denominada como el Código de la Democracia, que entró en vigencia en 2009, establece las reglas claras y democráticas de las elecciones, entre ellas establece cómo deben desarrollarse los procesos electorales y fija el manejo financiero de los partidos políticos, alianzas y movimientos.

El órgano encargado de convocar, organizar y garantizar las elecciones y el escrutinio, de acuerdo con los parámetros del Código de la Democracia, es el Consejo Nacional Electoral (CNE), junto con el Tribunal Contencioso Electoral (TCE).

El Ecuador es un país presidencialista que posee una Asamblea Nacional unicameral conformada por 137 miembros cuyos mandatos duran 4 años cumpliendo las funciones legislativas y con la posibilidad de reelección por un segundo ciclo de 4 años más.

El ejecutivo es comandado por un/a presidente/a y un/a vicepresidente/a cuyos mandatos duran 4 años con posibilidad de reelección por un mandato consecutivo más.

Se consagra ganador de una elección al binomio presidencial que obtenga más de la mitad de los votos válidos emitidos o más del 40% de los votos válidos con una diferencia del 10% sobre el segundo. En caso contrario se celebra balotaje o segunda vuelta electoral entre los 2 candidatos más votados.

El Código de la Democracia fue reformado en 2019 introduciendo algunos elementos y nuevas reglas. En primer lugar, se establece la paridad y alternabilidad de género en listas, siendo obligatorio una participación del 50% de las mujeres en las listas y sobre todo encabezadas por ellas, así como también una presencia de un 25% de jóvenes. Sin embargo, la aplicación de este punto, especialmente lo referido a que las fórmulas presidenciales deben ser binomios encabezados por una mujer y un varón, quedó pendiente de aplicación para el 2025.

En segundo lugar, se estableció que los/as votantes ya no podrán votar entre listas, sino que será obligatoriamente por plancha, es decir, votar a todos/as los/as candidatos/as de un mismo partido o alianza política. Por lo que no se puede votar candidatos para asambleístas de diferentes listas.

En tercer lugar, para la asignación de escaños se abandona el método D’Hondt y se aplica el de Webster. Este sistema se caracteriza por establecer promedios de los votos obtenidos por cada fuerza política para la Asamblea Nacional y asignar los escaños de acuerdo a los promedios más altos, buscando la mayor proporcionalidad posible en la representación.

Por último, establece que, aquellos partidos que no logren superar el 4% en dos elecciones seguidas, deberán devolver el 50% del fondo de promoción electoral recibido. Así como también se incorporan más regulaciones y controles a los fondos electorales.

En cuanto al conteo de los votos, para estas elecciones también se estableció el sistema de Conteo Rápido. El mismo consiste en una muestra de las actas de escrutinio oficial de 2.425 Juntas Receptoras del Voto, de un total de 38.806; exceptuando las del exterior, del Voto de las Personas Privadas de Libertad (PPL) y del Programa Voto en Casa, que representan el 2,78% de las juntas excluidas. Esa muestra que abarca 793.603 electores, que equivalen al 6.25% del Registro Electoral, sería el primer resultado electoral que daría a conocer el CNE la noche del domingo 7. En este sentido, los observadores regionales e internacionales, entre ellos el Observatorio del Sur Global, recomendaron a todos los actores políticos y a la ciudadanía ecuatoriana a esperar el escrutinio definitivo de los resultados totales oficiales emitidos por parte del CNE con tranquilidad y respeto.

Participación

Un poco más de 13 millones de ecuatorianos/as estaban habilitados/as para votar el 7 de febrero. Los observadores electorales, nacionales, regionales e internacionales, coinciden en indicar que la participación electoral fue alta, superando el 80%.

Cabe destacar que la alta participación estaba en duda semanas antes de la elección. Producto de la pandemia, el gobierno analizó la posibilidad de no cobrar, por esta vez, la multa a las personas que no sufraguen. Sin embargo, el Código de la Democracia establece una sanción económica por no ejercer el derecho al voto de 40 dólares, que el gobierno no pudo anular.

Por otro lado, atendiendo al contexto de pandemia, el Comité de Operaciones de Emergencia recomendó horarios de votación según el último número de la cédula de identidad, fijando dos turnos, aquellos con cédula par de 07:00 a 12:00 y aquellos con impar de 12:00 a 17:00. Esta recomendación buscaba evitar las aglomeraciones de personas en los centros de votación. Aunque no fue obligatoria, provocando que, en definitiva, no se cumpla y como consecuencia, pudimos observar largas filas en el día de la votación. Asimismo, muchos votantes manifestaron desconocer esa recomendación horaria. La gran afluencia de votantes hizo que se formaran en algunos establecimientos aglomeraciones, siendo dificultoso cumplir con el distanciamiento social. Sin embargo, pudo observarse entre los/las votantes un gran cumplimiento en el uso del barbijo o tapabocas.

El CNE en su Protocolo General para Prevención de la Propagación de la COVID-19 en el Proceso Electoral 2021, en un primer momento exigió que tanto los Miembros de las Juntas Receptoras del Voto como los observadores nacionales e internacionales presenten un PCR negativo. Lo cual también fue problemático ya que no todos los Miembros de las Juntas Receptoras del Voto tenían los recursos como para realizar dicho testeo, poniendo en duda la participación de dichos miembros en los comicios. Finalmente, la resolución fue anulada y el CNE junto al Ministerio de Salud llevaron adelante un programa de testeo gratuito y voluntario del 2 al 5 de febrero para aquellos miembros de las Juntas Receptoras del Voto que quisieran hacerlo. Pese a que, en algunos casos, hubo ausencia de miembros de las juntas receptoras del voto, esto no demoró sustancialmente el inicio y apertura de las mesas.

El intrincado camino a la segunda vuelta

  1. El domingo 7 de febrero a la noche se supo que en primera vuelta hubo un triunfo claro del binomio correísta Arauz – Rabascall
  2. Más de 10 puntos por detrás, se ubicaban el banquero Guillermo Lasso y Yaku Pérez, disputando el ingreso a segunda vuelta. Un poco más atrás se ubicaba Xavier Hervas, de Izquierda Democrática.
  3. De manera precipitada y contra las previsiones, el CNE informó que según sus cálculos, sería Yaku Pérez quien entraría en la segunda vuelta. Sus seguidores rodearon el Swissotel, donde se alojaban los Observadores electorales.
  4. Finalmente, el recuento ubicó a Lasso en segunda vuelta pero el CNE propició un inédito “pacto” entre Lasso y Yaku, auspiciado por la OEA, para revisar el 100% de las actas de Guayas y el 50 por ciento en 16 provincias sin la participación de los demás candidatos.
  5. En paralelo, se produjo la llegada “urgente” al Ecuador del Fiscal General de Colombia para investigar una dudosa denuncia sobre un supuesto financiamiento de la guerrilla a la campaña de Arauz.
  6. Entretanto, el gobierno de Lenin Moreno anunció la voluntad de profundizar la agenda de reformas neoliberales hasta tanto se suceda la segunda vuelta. La principal medida anunciada es la privatización del Banco Central de Ecuador
  7. Conocidos los resultados, la estrategia de Arauz ha sido apelar al “70% que votó por el progresismo, la plurinacionalidad y la social democracia”. Busca así traccionar a la base social del movimiento indígena y de Izquierda Democrática.
  8. En un giro político y ante la demora de definiciones, el 14 de febrero el candidato Guillermo Lasso se retractó en una carta pública al CNE del acuerdo con Yaku Pérez argumentando que buscaba “evitar un fraude y no fraguar uno”. Yaku Pérez respondió a su vez cuestionando al propio Lasso.
  9. Por su parte, el 15 de febrero la Misión de Observación Electoral de la OEA en Ecuador manifiestó su “preocupación sobre la falta de definiciones respecto al proceso electoral” e instó al CNE a informar de manera clara sobre los resultados.
  10. Posteriormente, autoridades del CNE anuncian que debe complirse con el calendario electoral y que “esperan poder proclamar los resultados el sábado 20 o domingo 21 de febrero”. Aclaronn que cualquier pedido de recuento deberá realizarse con posterioridad a esa proclamación.
  11. El día 19/2 el CNE rechazó un pedido de Yaku Pérez de realizar un recuento voto por voto.
  12. Ante la inminente proclamación de los resultados de la primera vuelta, el día sábado 20/2 a última hora, El contralor general del Estado, Pablo Celi, presentó una carta formal en la que solicita, al CNE, realizar una auditoría de su sistema informático, antes de que se celebre la segunda vuelta electoral. Cabe destacar que, aunque no posee competencias electorales, el rol del contralor Pablo Celi fue determinante durante el proceso de presentación de listas en la impugnación de 4 binomios, perjudicando centralmente al correísmo.
  13. En la madrugada del domingo 21/2, la Fiscalía General del Ecuador hace público un “impulso fiscal” para hacer una pericia al sistema informático del CNE para el mismo domingo 21.

Resultados

Asamblea Nacional
Se eligieron 137 miembros de la Asamblea Nacional, de ellos 15 son representantes Nacionales, 116 Provinciales y 6 delegados por los ecuatorianos/as residentes en el exterior.

La Asamblea Nacional para el período 2021-2025, con el 99,83% de las actas procesadas, quedó conformada por un bloque mayoritario compuesto por el correísmo cuya fórmula de Unión por la Esperanza (UNES) obtuvo una amplia diferencia de votos con respecto al resto de los movimiento (31,10%), en este sentido, se proyecta que la alianza UNES obtendría un total de 49 curules.

El segundo bloque de fuerza en la Asamblea será el movimiento Pachakutik (PK) que obtuvo en la votación para la asamblea un 17,92% de los votos, logrando 27 curules. Mientras que en tercer lugar se ubica la Izquierda Democrática con el 12,40%, proyectando 18 curules.

Le sigue, en cuarto lugar, el Partido Social Cristiano con 9,13 % habría obtenido 17 curules. Por último, el movimiento CREO con 9,77% que obtendría 12 curules. Las restantes 13 bancas se reparten entre partidos más pequeños y movimientos regionales.

Binomio presidencial
Las encuestas pre electorales habían señalado que de los 16 candidatos, 3 de ellos tenían más chances. En primer lugar se ubicaba el binomio Andrés Arauz y Carlos Rabascall de Unión por la Esperanza, en segundo lugar Guillermo Lasso y Alfredo Borrero de CREO, y en tercer lugar Yaku Pérez y Virna Cedeño de Pachakutik.

Aunque los pronósticos no fueron desacertados, ya que todos proyectaban una amplia ventaja de Arauz sobre el resto, nadie previó lo que sería en la noche del domingo 7 un empate técnico entre las 2 segundas fuerzas aplazando para varios días después el dictamen sobre qué binomios se enfrentarían en el balotaje del 11 de abril.

El escándalo provocado por las definiciones apresuradas del conteo rápido difundido por el propio CNE, llevó a que tanto Yaku Pérez de Pachakutik como Guillermo Lasso de CREO creyeran haber pasado a la segunda vuelta. El resultado definitivo se hizo esperar, provocando especulaciones y disputas de voto a voto por el segundo lugar para pasar a la segunda vuelta electoral.

Entre tanto, y ante los cambios numéricos, Yaku Pérez, quien en principio llevaba la ventaja sobre Lasso pero que luego fue quedando tercero, llamó a movilizar a las bases del movimiento indígena para vigilar y estar atentos a un posible fraude. Yaku Pérez fue el candidato que logró capitalizar políticamente lo que fueron las movilizaciones del 2019.

Finalmente, el miércoles 10 (a 3 días de la elección) comenzaron a conformarse los resultados definitivos de lo que sería la tendencia final e irreversible que indica que en balotaje se enfrentarán los binomios Andrés Arauz y Carlos Rabascall con Guillermo Lasso y Alfredo Borrero.

Con el 99,96% de las actas escrutadas, los resultados dan como ganador a Andrés Arauz con más de 3 millones de votos, lo que representa el 32,70%, y deberá enfrentarse en segunda vuelta con Guillermo Lasso, quien obtuvo un 19,74% de los votos. Mientras que en tercer lugar queda Yaku Pérez (19,38%) por una mínima diferencia de poco más de 33 mil votos. En cuarto lugar se ubica Xavier Hervas de Izquierda Democrática con el 15,69% de los votos.

Es llamativa la diferencia porcentual y en cantidad de votos que hay entre la primera fuerza y la segunda, algo que las encuestas preelectorales ya observaban. En los hechos estamos hablando de una diferencia de 1 millón 200 mil votos.

Segunda vuelta

La segunda vuelta presidencial se hará el próximo 11 de abril. Ese mismo día se celebran elecciones en Perú para elegir presidente, vice, congresistas y parlamentarios andinos; y en Chile para elegir convencionales constituyentes, junto con elecciones municipales y regionales.

La fecha es clave para empezar a pensar en una nueva configuración política de la región en general y de los países del pacífico en particular.

En Ecuador, vuelve a suceder, como en 2017, un balotaje entre un binomio correista y un binomio representante del neoliberalismo. Será la tercera oportunidad para Lasso, la segunda en llegar al balotaje. Mientras que para Arauz será la oportunidad de revertir el viraje de Lenin Moreno y demostrar que el correísmo sigue siendo la principal fuerza política del país.

Desde la primera presidencia de Rafael Correa, el correismo ha ganado cada elección presidencial, con Correa en 2007, en 2009 con la nueva Constitución, en 2013 y en 2017 con Lenin Moreno.

Aunque Moreno se distanció del correismo, y hasta provocó una de las persecuciones políticas más agresivas en democracia contra líderes de la Revolución Ciudadana, la primera vuelta de las elecciones presidenciales del 2021, siguen demostrando, como en años anteriores que la disputa es entre dos modelos de país -progresismo y neoliberalismo- y que el correismo, pese a los intentos de deslegitimarlo, sigue siendo el movimiento que representa a los sectores progresistas.

Al mismo tiempo, la agenda neoliberal ha marcado, con Lenin Moreno, un trágico capítulo en la historia del Ecuador. Cualquiera que asuma la presidencia se encontrará con una crisis económica y sanitaria, el aumento de la pobreza y del desempleo, y las dificultades políticas de gobernar un país con disputas entre diferentes sectores ya que la polarización política y la persecución judicial que deja Moreno no tienen precedentes.

Elecciones en Ecuador: entre Lawfare y segundas vueltas

Elecciones en Ecuador: entre Lawfare y segundas vueltas

Por Franco Metaza¹

Ecuador inauguró el calendario electoral de 2021 en Latinoamérica, después de Uganda y Portugal que tuvieron elecciones presidenciales el 14 y 24 de enero respectivamente. No fue una elección más. Estuvo precedida por la persecución política al expresidente Rafael Correa y a los dirigentes de su espacio que se mantuvieron fieles a las bases de la “Revolución Ciudadana”, el proyecto político y socioeconómico que defendió los intereses del pueblo en contra de los poderes concentrados durante los mandatos presidenciales de 2007-2017.

Esta persecución es un capítulo más del Lawfare que se desplegó por toda Latinoamérica para erosionar los procesos políticos de inclusión social y condicionar a la dirigencia. En el contexto electoral de Ecuador, se tradujo en un sinfín de maniobras judiciales y denuncias fabricadas para evitar que el correísmo pudiera participar de la contienda electoral. No lo lograron, pero sí los obligaron a recalcular su ingeniería jurídico-electoral tantas veces como pudieron de modo tal de no poder contar con un partido, un número de lista y un color en el mismo momento que los demás candidatos y así, tener que destinar energía humana y recursos a dar esas batallas, cuando lo natural en un proceso electoral es destinarlos a una buena campaña política. El summum de este modus operandi fue la proscripción de Rafael Correa, quien hubiera sido candidato a vicepresidente, pero fue prohibido.

Este bagaje catapultó la importancia de la Observación Electoral internacional, toda vez que las maniobras descriptas anteriormente no podían no tener un objetivo resultadista. Es así como distintos Parlamentos, movimientos políticos, sociales y ONGs de países de Latinoamérica y también de Europa se apersonaron en Quito para tomar parte como “observadores”, luego de trabajosas acreditaciones ante el Consejo Nacional Electoral (CNE).

El día de la elección transcurrió mayormente en normalidad salvo situaciones puntuales en donde las demoras para el ingreso a los recintos electorales generaron tumultos y malestar, un poco debido a los estrictos protocolos que impone la situación de pandemia y otro poco por impericia organizacional. De todas maneras, la participación fue de casi el 82%, un porcentaje que, si bien históricamente es superior en Ecuador, resulta razonable ante las condiciones sanitarias de excepción.

Lo que sí salió de la normalidad y causo sorpresa en la opinión pública local fue el resultado electoral.

En primer lugar, Andrés Arauz, el candidato correísta representado en la lista 1-5 Unión por la Esperanza obtuvo un porcentaje menor al esperado. Tanto las encuestas como los exit polls (bocas de urna) lo posicionaban en torno a un 36 o 37 %, pero los 3 millones de votos obtenidos le asignan un 32.70%. Este número lo convierte en el candidato más votado, y hoy (al momento en el que se escribe esta nota transcurridos 7 días desde el acto eleccionario) en el único candidato que con seguridad competirá en el ballotage.

En segundo lugar… bueno, no está claro el segundo lugar. Hubo un empate técnico las primeras horas pero que hoy con el 99.71% de las actas computadas se dirime con los siguientes resultados: Guillermo Lasso obtiene un 19.74% y Yaku Pérez un 19.38% lo que implican 33290 votos de diferencia. A pesar de las matemáticas, en las últimas horas se conoció un acuerdo espurio entre ambos candidatos, el CNE y la OEA para hacer un recuento parcializado de votos. La comunidad internacional empieza a reclamar que se conozcan los criterios que sustentan el recuento propuesto, que se haga partícipes a los 16 binomios presidenciables de cualquier decisión de revisión; y acápite aparte merecen las innumerables críticas que ha cosechado la participación de la OEA en este acuerdo. El organismo se encuentra muy desprestigiado luego de su activa participación en el golpe de estado de Bolivia de 2019, en lo que se recordará como un golpe a la democracia del continente americano.

Por último, resulta necesario reflexionar sobre el estrepitoso número de votos nulos. Con un 9.55%, ocupan el 5to lugar detrás del candidato revelación Xavier Hervas y superan a 11 candidatos presidenciales. Con más de 1 millón de votos, si en lugar de tratarse de votos nulos se tratara de un partido político, éste se alzaría con dos bancas en la Asamblea Nacional de acuerdo con el método Webster de asignación de escaños que se utiliza en Ecuador. Símbolos de una maquinaria de Lawfare y antipolítica que hace mucho daño al devenir de los pueblos y es necesario desterrar.


¹ Director de Relaciones Internacionales del Senado de la Nación Argentina. Militante de La Cámpora.

Elecciones Presidenciales en Ecuador: punto de inflexión para el proceso político

Elecciones Presidenciales en Ecuador: punto de inflexión para el proceso político

Informe pre electoral del Observatorio del Sur Global, que participa como organismo de observación electoral reconocido por el CNE desde Quito.

Introducción

El próximo domingo 7 de febrero se estarán realizando las elecciones presidenciales y legislativas que definirán el rumbo de Ecuador, en un contexto de crisis económica, social y sanitaria sin precedentes.

Hay 16 candidatos a la presidencia de los cuales 3 presentan más chances, según anticipan las encuestas. Sus propuestas se centran en revertir la crisis que atraviesa el país desde distintas perspectivas. En este sentido, las campañas se focalizaron en tres ejes principales: impuestos, empleo y pandemia, los cuales fueron puestos en discusión en el debate presidencial del 16 y 17 de enero.

Aunque en estas elecciones se aplicarán algunas particularidades de acuerdo a la modificación del Código de la Democracia del 2019, como la votación por planchas completas y no por listas, entre otras modificaciones.

Asimismo, ciertas críticas por parte de la oposición tiñeron el escenario pre electoral, como la imposibilidad de inscribir listas de determinados partidos, así como también la demora en el envío de los kits electorales para llevar a cabo el sufragio y el retraso en la impresión de las papeletas para la elección de parlamentarios andinos.

Poco más de 13 millones de ecuatorianos/as votarán este domingo entre 16 listas para elegir a la próxima fórmula que asumirá en el mes de mayo, como también miembros de la Asamblea. 

En total son 137 escaños de la Asamblea los que serán sometidos a elección: 15 Nacionales, 116 Provinciales y 6 delegados por los ecuatorianos/as residentes en el exterior. En un principio el Ministro de Defensa de Ecuador, Osvaldo Jarrín, confirmó que la elección para 5 Parlamentarios Andinos se pospondría para una segunda vuelta el 11 de abril, por el retraso en la impresión de las boletas electorales. Sin embargo, Consejo Nacional Electoral ecuatoriano (CNE) anunció el 1 de Febrero que comenzaba la impresión de estas boletas para no tener que recurrir a una fecha alternativa.

Debido a la coyuntura actual por el Covid-19 el COE (Comité de Operaciones de Emergencia) ha recomendado horarios de votación según el último número de la cédula de identidad. Las elecciones se celebrarán desde las 07:00 hasta las 17:00, votando aquellos con cédula par de 07:00 a 12:00 y aquellos con impar de 12:00 a 17:00. Esta recomendación busca evitar las aglomeraciones de personas en los centros de votación, pero no es obligatoria.

El CNE en su Protocolo General para Prevención de la Propagación de la COVID-19 en el Proceso Electoral 2021, en un primer momento exigió que tanto los Miembros de las Juntas Receptoras del Voto como los observadores nacionales e internacionales presenten un PCR negativo. Esta resolución fue luego dada de baja y sólo deberán presentar una acreditación para su función. Sin embargo, el CNE y el Ministerio de Salud llevan adelante un programa de testeo gratuito y voluntario del 2 al 5 de Febrero para aquellos miembros de las Juntas Receptoras del Voto que quieran hacerlo.

El contexto socio-económico se encuentra marcado por la caída de la actividad económica (se estima 11% del PBI), agravada por las dificultades en el manejo de la pandemia. Se estima que hay un millón de desempleados/as y 5,3 millones de trabajadores/as con condiciones laborales precarias, esto representa un 83% de los/las trabajadores/as del Ecuador que están en condiciones laborales precarias o desempleados/as. El número de personas en pobreza extrema ha aumentado se estima en el orden de los 3 millones de personas.

Asimismo, la crisis política iniciada en octubre del 2019, luego de que el presidente Lenin Moreno anunciara un recorte de los subsidios a los combustibles acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que significaba un aumento del orden del 50% -conocido como el “gasolinazo”-, está presente en el actual contexto.

Entre los observadores electorales internacionales acreditados por la CNE se encuentran miembros de la OEA (Organización de los Estados Americanos), UE (Unión Europea), COPPPAL (Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe), Parlasur, Grupo de Puebla, Foro Latinoamericano de Derechos Humanos, Observatorio del Sur Global, Internacional Progresista, Izquierda Europea e Izquierda Unida Federal. 

Estas elecciones 2021, sin embargo, tienen otra particularidad no menor: los/as votantes no podrán votar entre listas y será obligatoriamente por plancha, es decir, votar a todos/as los/as candidatos/as de un mismo partido o alianza política, según el paquete de cambios al Código de la Democracia que votó la Asamblea Nacional en 2019.

Se espera que cerca de las 20:00 hs del día domingo 7 de febrero estén los primeros resultados, según informó la CNE.

Finalmente, en estas elecciones se pone en juego el capital político del correísmo y su capacidad de reinventarse y rearticular su estructura tras la ruptura del presidente Moreno con Rafael Correa y la persecución y exilio de sus principales liderazgos.

Las elecciones definirán si hay una mayoría que convalide el intento de desarmar el engranaje institucional forjado durante la etapa de Correa, tras dos años de crisis social y la pandemia o si de la mano de Andrés Arauz se retoma el camino del correísmo y se revierte el proceso de reformas neoliberales que emprendió Moreno.

Principales candidatos

Son 16 los candidatos registrados para Presidente. Sólo una mujer, Ximena Peña, por Alianza País. Pero los candidatos con más de un 10% de intención de voto son sólo tres: Andrés Arauz, Guillermo Lasso y Yaku Pérez.

Andrés Arauz es licenciado y maestro en Economía, tiene 35 años y es el candidato por la alianza Unión por la Esperanza (UNES). Trabajó en el Banco Central del Ecuador, para luego pasar a la administración pública. Durante el gobierno de Rafael Correa fue ministro coordinador de Conocimiento y Talento Humano y ministro de Cultura. Su compañero de fórmula es Carlos Rabascall, un ingeniero comercial y periodista de 59 años de edad que fue confirmado luego de que el ex-Presidente Correa fuera inhabilitado para participar de las elecciones. Rabascall de perfil progresista definido por el propio Correa, es además un hombre vinculado con los sectores empresariales de Ecuador.

Dentro de las propuestas de gobierno de esta fórmula se destacan:

  • Implementar una reforma tributaria progresiva
  • Evitar la fuga de divisas
  • Reintegrarse a UNASUR y CELAC para promover la integración regional
  • Garantizar la gratuidad de la educación de tercer nivel
  • Otorgar mil dólares a un millón de familias para incentivar el consumo y reactivar la economía

Guilllermo Lasso tiene 64 años, es bancario, empresario y político de larga data en Ecuador. Su candidatura es promovida por la alianza entre Creando Oportunidades (CREO) y el Partido Social Cristiano (PSC). Fue gobernador de la provincia del Guayas, Superministro de economía por un mes en 1999 y embajador itinerante. También fue candidato a presidente en las elecciones de 2013 y 2017. Es uno de los principales accionistas del Banco de Guayaquil. Lo acompaña como candidato a vice-presidente Alfredo Borrero, quien es médico neurocirujano y decano de la facultad de medicina de la Universidad de las Américas (UDLA).

Para su gobierno, esta fórmula propone:

  • Modernizar el sistema de salud y frenar el reparto político de los hospitales mediante la privatización de estos servicios
  • Reformar el sistema de seguridad social agregando un sistema de ahorro privado
  • Flexibilizar los modos de contratación y facilitar el acceso al seguro de desempleo
  • Atraer la inversión local y extranjera a partir de la desrregulación del sector financiero
  • Reducir impuestos y gasto público

Yaku Pérez es abogado, doctor en jurisprudencia y tiene 51 años. Es candidato por el Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik. Fue presidente de la Confederación de Pueblos de la Nacionalidad Kichwa del Ecuador (Ecuarunari), prefecto de la provincia del Azuay y es presidente de la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas. Lideró diferentes protestas contra Lucio Gutiérrez, Rafael Correa y Lenin Moreno. Su candidata a vice-presidenta es Virna Cedeño. Ella es bióloga, con un PhD en Biotecnología Molecular y propietaria de una empresa especializada en biotecnología acuícola.

Algunas de las propuestas de este binomio son:

  • Implementar una red de intercambio y trueque de alimentos entre productores
  • Convocar a una consulta popular para declarar al Ecuador libre de explotaciones extractivas en fuentes y zonas de recarga hídrica
  • Reforma curricular de los tres sistemas de Educación con enfoque ecoproductivo e implementar la educación satelital, mediante plataformas interactivas y radios comunitarias.
  • Reformas al Código Integral Penal, para establecer las causales de incautación de bienes en casos de corrupción.
  • Reorganizar los contratos petroleros con China y todos los prestadores de servicios

Cambios en las condiciones

El Código de la Democracia es la ley que rige el proceso electoral en Ecuador. Fue modificado en 2019, estableciendo nuevas reglas para esta elección:

  • Paridad y alternabilidad de género en listas. El 50% de ellas deben ser encabezadas por una mujer y un 25% por jóvenes. A partir de 2025 las fórmulas presidenciales deben ser conformadas por un hombre y una mujer.
  • Ya no se puede votar candidatos para asambleístas de diferentes listas. El voto será por todos los asambleístas de la misma lista, de manera similar a cómo se realiza en Argentina.
  • Para la asignación de escaños se abandona el método D’Hondt y se aplica el de Webster.
  • Aquellos partidos que no logren superar el 4% en dos elecciones seguidas, deberán devolver el 50% del fondo de promoción electoral recibido.
  • Además se incorporan más regulaciones y controles a los fondos electorales.

Antecedentes: Presidenciales 2017

En las anteriores elecciones presidenciales, llevadas a cabo en febrero del 2017, ningún candidato logró el piso para ganar en primera vuelta por lo que en abril del 2017 se realizó el balotaje entre los dos candidatos más votados, Lenin Moreno de Alianza PAÍS y Guillermo Lasso de CREO.

La victoria de Moreno con el 51.16% parecía representar la continuidad del proyecto correista, de hecho había sido vicepresidente de Rafael Correa durante el período 2007-2013. Sin embargo, su gobierno se distanció de las medidas adoptadas por su antecesor produciendo un quiebre al interior de la alianza que lo llevó a la presidencia.

La ruptura entre Lenin Moreno y Rafael Correa quedó plasmada en el referéndum constitucional y consulta popular convocada por Moreno en 2018 para reformar la constitución en 7 puntos. Específicamente, la consulta sobre la inhabilitación a participar de la vida política a toda persona condenada por corrupción, alarmó a Correa sobre los procesos judiciales, englobados bajo el concepto de lawfare, que se abrían en su contra, previendo lo que sería un intento -finalmente consumado- de impedir su candidatura.

Denuncias de irregularidades

Desde junio de 2020 la Contraloría General del Estado, la Función Judicial, la Función Ejecutiva y la Función Electoral con el Consejo Nacional Electoral han venido tomando una serie de decisiones que han colocado a las elecciones del 7 de febrero en una situación de riesgo.

La oposición al gobierno de Moreno, principalmente desde el Correísmo, han denunciado varias irregularidades. Algunos ejemplos;

  • La imposibilidad de inscribir fórmulas por los siguientes partidos: Revolución Ciudadana, Movimiento MANA, Movimiento Revolución Alfarista y Fuerza Compromiso Social.
  • El establecimiento de Unión por la Esperanza (UNES) le permitió presentar la fórmula Andrés Arauz – Rafael Correa, que luego fue cambiada por Andrés Arauz – Carlos Rabascall debido a una rápida ratificación de una condena contra Rafael Correa que lo dejó inhabilitado para ocupar cargos públicos.
  • La suspensión de las publicidades del binomio Arauz-Rabascall que muestren la imagen de Rafael Correa por la delegación de Pichincha del CNE. La suspención de los derechos políticos de Correa lo inhabilita como candidato y como elector, pero no para aparecer públicamente expresando sus opiniones.
  • La impresión de 6 millones de papeletas electorales con el logo equivocado del Movimiento Amigo, las cuales todavía no han sido destruídas.
    El retraso en el envío de los kits electorales para llevar adelante el sufragio en los consulados ecuatorianos en el exterior. Esto es de gran importancia, considerando que se eligen 6 asambleístas representando a los ecuatorianos que viven en otros países.
  • El retraso en la impresión de las papeletas para la elección de parlamentarios andinos. La demora del registro de los candidatos del Movimiento Justicia Social, debido a que la justicia dejó sin efecto dos fallos del CNE, impidió la impresión en tiempo y forma. Por este motivo se considera realizar la elección de parlamentarios andinos el 11 de Abril, junto a la segunda vuelta electoral de las presidenciales. En caso de no ser necesario un ballotage, se deberá realizar la elección sólo para estos 5 cargos.

Escenarios posibles

De acuerdo a las principales encuestas, el candidato Arauz se encuentra cerca de un triunfo en primera vuelta. Para lograrlo necesita al menos un 40% de los votos y una diferencia mayor a 10 puntos porcentuales con el segundo.

La encuesta de Omar Maluk le da 39,2% a Arauz y 21,8% a Lasso y la de America Elects da un 39,5% a Arauz y un 30,8% a Lasso. La encuesta de Elector Ecuador incluso ya plasma ese escenario con un 41,4% para Arauz y un 21,7% para Lasso, al igual que la de Market con 40,5% y 27,4%.

Sin embargo, estos porcentajes son calculados sobre los votos válidos. No tienen en cuenta el porcentaje de indecisos, que podrían ser muchos. De acuerdo a Market Asociados, una encuesta de principios de Enero marcaba un 31% de electores indecisos. Esta cifra, si bien alta, es un descenso de la marca que la encuesta de Click Research de Diciembre ubicaba en 44%. Por otro lado, Cedatos sostiene que a mediados de Enero todavía hay un 47,9% de indecisos en estas elecciones.  

Siendo un número tan importante de indecisos, las cifras finales pueden variar de manera importante. Por un lado, una parte del electorado puede presentarse como indecisos ante las encuestadoras por no verse identificado con el Correísmo, en un contexto en el que esta fuerza política es ampliamente demonizada desde los medios de comunicación. Este fenómeno podría enmascarar una mayor ventaja de Arauz, lo que haría innecesaria una segunda vuelta. Por otro lado, es muy probable que aquellos electores contrarios al Correísmo que no han decidido su voto, lo hagan por Lasso como una forma de “voto util”. En este caso, la diferencia podría no ser suficiente para evitar el ballotage.

Este duelo entre Arauz y Lasso refleja el mismo clivaje entre progresismo y neoliberalismo que se da en el resto del continente. Un triunfo de Arauz confirmaría el retorno de las fuerzas progresistas al poder, no sólo en el ecuador, sino ratificando la tendencia que comenzó en Argentina con el triunfo de Fernández y continuó en Bolivia con el de Arce. El retorno de un gobierno con voluntad de integración regional al país sede de la UNASUR podría generar la revalorización de esta organización internacional y la recuperación de su estructura.

Por otro lado, un gobierno liderado por un banquero como Lasso reforzaría una salida a la crisis social y económica que atraviesa el país que fortalecería las políticas de apertura y de orientación neoliberal. En este caso, la política exterior ecuatoriana continuaría por el camino de desarticulación de los procesos de integración gestados en la primera década del siglo XXI. Sería entonces muy probable el acceso de Ecuador como miembro pleno de la Alianza del Pacífico.