Las urnas ratificaron el poder territorial del chavismo

Las urnas ratificaron el poder territorial del chavismo

por Pablo Macia

El pasado domingo 21 se celebraron elecciones regionales en Venezuela en las que se eligieron los 23 Gobernadores y 253 legisladores estatales de las entidades federales del país, sumado a los 335 alcaldes 2671 concejales. Con el 99,20 por ciento de las actas transmitidas, la participación ciudadana en los comicios aumentó a 42,26 por ciento, según lo expresó el presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, Pedro Calzadilla, en el segundo boletín oficial presentado la mañana del lunes 22.

Los resultados arrojaron que de las 23 Gobernaciones en disputa, 21 cargos son adjudicables de forma irreversible y se distribuyen en: 18 para la alianza del Gran Polo Patriótico (GPP), dos para la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y uno para Fuerza Vecinal.

Las gobernaciones ganadas por los candidatos y candidatas del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que integra al GPP, corresponden a los estados de:

Anzoátegui (46,15 %), Aragua (51,62 %), Bolívar (42.07 %), Carabobo (54.85 %) Falcón (43.24 %), Guárico (47.15 %), Lara (46.18 %), Mérida (40.64 %), Miranda (48.28 %), Monagas (46.04 %), Portuguesa (45.70 %), Sucre (47.06 %), Táchira (41.11 %), Trujillo (41.59 %), Yaracuy (46.48 %), Amazonas (40.23 %), Delta Amacuro (60.55 %) y La Guaira (50.16 %).

Por otra parte, los candidatos de la MUD obtuvieron la victoria en los estados Cojedes con José Alberto Galíndez (48.28 %) y el estratégico estado de Zulia (sede de importantes yacimientos petroleros, el más poblado del país y fronterizo con Colombia) con Manuel Rosales (56.13 %). Mientras tanto, el estado de Nueva Esparta quedó a cargo de Morel Rodríguez de Fuerza Vecinal (42.48 %).

Por otro lado, el Consejo Nacional Electoral Nacional (CNE) indicó el lunes que hay dos estados en los que el conteo rápido no da una tendencia irreversible y por ello se esperará al conteo definitivo. Se trata de la gobernación del estado de Apure en el que el representante de Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Eduardo Piñate ha obtenido 76.279 votos (44,17 %) que lo sitúa por delante del candidato opositor Luis Llipa, que ha obtenido algo menos del 42 %.

El otro estado en disputa es el de Barinas, en el que el CNE aún no ha aportado los resultados finales del recuento. El jueves, la junta regional de Barinas ya había adjudicado los cargos de alcaldes o alcaldesas de 11 de los 12 municipios del estado, faltando tan sólo el cargo de gobernador y el de alcalde o alcaldesa del municipio Arismendi, al que corresponden las actas faltantes. Las condiciones complejas de los sitios inhóspitos a las que corresponden las actas faltantes y el acercamiento del vencimiento de los tiempos legales establecidos, determinaron que se encargue a la Junta Electoral Nacional la totalización de las actas que restan contabilizar en ese distrito.

En cuanto a las 335 Alcaldías en disputa, el rector principal del CNE informó que 322 son adjudicables, de las cuales 205 corresponden al GPP, 59 a la MUD y 37 a la denominada Alianza Democrática y 21 a otras agrupaciones políticas.

Por otro lado, el viernes 26 de noviembre, se llevó a cabo la elección por la representación indígena a los consejos legislativos y concejos municipales en ocho entidades del país. Un total de 4.334 voceros y voceras de los pueblos y las comunidades indígenas de Amazonas, Anzoátegui, Apure, Bolívar, Delta Amacuro, Monagas, Sucre y Zulia, eligieron 69 concejalas y concejales, así como 8 legisladoras y legisladores a los consejos legislativos.

Según informó el Consejo Nacional Electoral, el lunes 29 de noviembre, a partir de las 9:00 am, se efectuará la Auditoría de Datos de Electoras y Electores fase II, dentro del cronograma de las Elecciones Regionales y Municipales 2021 en el que se establecerán los datos definitivos de la elección. La misma será transmitida en directo a través de CNETV, el canal del Poder Electoral en internet.

Implicancias de la elección

Las elecciones de alcaldes y gobernadores del 21 de noviembre constituyen un paso importante en la institucionalización política de Venezuela a partir de la participación de las fuerzas de oposición luego de tres años de boicot electoral. De esta manera se reafirman los acuerdos trazados el pasado 13 de agosto en el memorando de entendimiento de los representantes del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y de la Plataforma Unitaria de Venezuela.

El memorándum de entendimiento entre el Gobierno y la oposición firmado en México y con la mediación de Noruega, plantea las garantías electorales y un cronograma electoral que se viene cumpliendo regularmente, sumado al levantamiento de las sanciones y la restauración del derecho a los activos de Venezuela en el extranjero, así como también el respeto al Estado Constitucional de Derecho y la convivencia política y social en el país, entre otras cuestiones.

En cuanto a la participación en las elecciones, el analista Atilio Borón recuerda que desde 1984 el voto dejó de ser obligatorio por un acuerdo entre las dos principales fuerzas políticas de la época: Acción Democrática y la Democracia Cristiana. En este aspecto, si bien el proceso de movilización política iniciado por el Chavismo, que alcanzó niveles de participación por encima del 80% venía decreciendo (recordemos además que el país celebró 29 elecciones en 22 años), es necesario tener en cuenta el contexto de la pandemia de la Covid-19, el abstencionismo de la oposición en los últimos años y las consecuencias económicas del bloqueo. Visto de esta forma, el porcentaje de participación en la elección fue comparable con el de otros países, y la abstención de algunos sectores puede deberse al cansancio, apatía, desinterés, triunfalismo, rebeldía, desesperanza o a la grave situación económica vivida.

Las urnas ratificaron el poder territorial del chavismo, que se quedó con 20 de las 23 gobernaciones, ganándole a la oposición las de Anzoátegui, Mérida y Tachira. La atomización y las luchas entre las fuerzas opositoras, facilitó el triunfo del Gran Polo Patriotico, aunque todas juntas sacaron unos 700 mil votos más que el oficialismo. De todas formas consiguieron arrebatarle al chavismo el estratégico estado de Zulia, el más poblado del país.

Con respecto a las delegaciones internacionales de veeduría, el CNE afirmó que los representantes del Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica (CEELA), el Observatorio de Asuntos Latinoamericanos de la Cámara de Diputados de la Nación Argentina, la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina (COPPPAL), la Asociación Nacional de abogados de los Estado Unidos (National Lawyers Guild) y la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad, coincidieron en manifestar que el sistema automatizado de votación venezolano es confiable y robusto.

La Misión de Observación Internacional Electoral del Parlamento del MERCOSUR, elaboró un informe preliminar que se nutre de la información recabada desde el 16 de noviembre, día en que la Misión se instaló en el país y mantuvo reuniones con las autoridades electorales, con organizaciones internacionales y cuerpo diplomático, sociedad civil, expertos, líderes, candidatos, coaliciones y partidos políticos, siempre buscando mantener una paridad en la representación de las fuerzas políticas.

El informe destacó que 37 de las 42 Organizaciones con Fines Políticos (OFP) nacionales habilitadas para esta elección, postularon candidatas y candidatos y que en referencia a la paridad de género, el 49,44% de las postulaciones corresponden a mujeres y el 50.56% son hombres. El informe concluye que en los centros electorales visitados por la Misión del PARLASUR, en promedio, cada elector demoraba alrededor de un minuto en ejercer su votación. Por su parte, los miembros de mesa y funcionarios militares indicaron que se reportaron pocas incidencias y que la jornada transcurrió con toda normalidad.

En contraste, el informe de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (MOEUE) es un tanto más ambiguo en sus conclusiones. Por un lado, la misión reconoce avances en el proceso electoral venezolano, y plantea que esta en concordancia con los estándares internacionales, sumado a la composición más equilibrada del Comando Nacional Electoral. Pero por otro lado, realiza apreciaciones y valoraciones críticas que en la mayoría de los casos son accesorias y laterales, pero que en otros, apuntan directamente a la institucionalidad venezolana, en particular a la Junta Electoral Nacional, desconociendo las atribuciones constitucionales que tiene la misma.

Por su parte, desde el sector oficialista de Venezuela se expresó Diosdado Cabello, dirigente del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), expresando que la misión de observación electoral que la Unión Europea llegó con el informe “hecho” y que “se quedaron con las ganas porque 300 observadores más dijeron que todo fue limpio, transparente, con uno que otro incidente, que nosotros condenamos igual, pero aquí no hay trampa”.

En definitiva, la ambigüedad del informe fue utilizado por sectores de la prensa internacional para intentar minar el proceso electoral y los avances en la institucionalidad política del país. Así, el The New York Times afirmó que “Los observadores europeos dijeron que las elecciones no fueron libres ni justas” y que “fueron desvirtuadas por condiciones desiguales de participación, violencia y órdenes judiciales contra los líderes de la oposición”. Sin embargo, el mismo medio tuvo que admitir que “la misión subrayó varias mejoras en materia democrática durante las elecciones del domingo, y llegó a calificar el sistema de procesamiento electrónico de los votos como ´confiable´

Expresando críticas en una línea similar se posicionaron diversas representaciones diplomáticas Europeas frente a la elección. Así fue el caso de España donde el Gobierno “constató que los comicios no cumplieron los estándares internacionales e hizo un llamamiento a Ejecutivo venezolano y oposición”. Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Reino Unido emitió un comunicado en el que ha señalado que si bien las condiciones electorales “pueden haber mejorado” y “la participación de más partidos de la oposición fue bienvenida”, “las condiciones necesarias para unas elecciones libres y justas cayeron muy por debajo de los estándares requeridos”.

El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela respondió a estas críticas afirmando que “El pueblo venezolano, a pesar de un cruento e ilegal bloqueo, en medio de una terrible pandemia, ha protagonizado un proceso electoral con plenas garantías, dentro de los más altos estándares tecnológicos y la participación de todos los sectores políticos, lo que atestigua la existencia de una vibrante democracia en el país”. En ese aspecto exhortó a los gobiernos de España y el Reino Unido a rectificar sus posiciones injerencistas y colonialistas.

Pero más allá de algunas controversias, el camino de las elecciones consensuadas en las que participó la oposición política indican un avance en la estabilización institucional del país, y echa por tierra las estrategias de desestabilización impulsadas por Estados Unidos de la mano de Juan Guaidó, y las prácticas insurreccionales que impulsaba un sector de la oposición.

Queda ahora el desafío de resolver la dura situación económica, atravesada por el bloqueo norteamericano y las sanciones económicas de los países aliados a su estrategia. El país se encuentra en una profunda crisis de desabastecimiento de bienes que encarecen las mercancías y distorsiona todos los precios. El cumplimiento del memorando en materia electoral debería tener como contrapartida la distensión del asedio económico frente a Venezuela y la recuperación de los fondos bloqueados que el país tiene en el exterior. El desafío del gobierno en estabilizar económicamente al país sigue vigente, pero el apoyo popular en la elección es un espaldarazo para el chavismo en esa gesta.

Elecciones subnacionales reordenan el mapa político venezolano

Elecciones subnacionales reordenan el mapa político venezolano

¿Qué se elige?

Este 21 de noviembre los/las venezolanos/as acceden a las urnas para elegir 23 gobernadores/as, 335 alcaldes, 253 legisladores/as estatales y más de 2 mil concejales.

¿Quiénes se presentan?

Hay cuatro fuerzas políticas que disputan la elección y más de 70 mil candidatos/as para la totalidad de los cargos.

Por un lado, el oficialismo se presenta en el Gran Polo Patriótico que agrupa a los partidos PSUV, Somos Venezuela y Patria para Todos, con algunos otros aliados. Por otro lado, la oposición va dividida en la Plataforma Unitaria (Acción Democrática, COPEI, Primero Justicia, Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo) y la Alianza Democrática (Cambiemos, Avanzada Progresista, y sectores de Acción Democrática, COPEI y Voluntad Popular). También se presenta en esta elección la Alternativa Popular Revolucionaria, una fuerza política de izquierda chavista pero opositora al presidente Maduro y que agrupa al PCV, Patria para Todos, un sector de Tupamaro, Somos Lina, e Izquierda Unida.

¿Qué está en juego?

La elección pone en juego para el oficialismo la continuidad y vigencia del chavismo y la Revolución Bolivariana habiéndose cumplido este año el aniversario número 22 de la primera victoria de Hugo Chavez y llegada a la presidencia en 1999. Mientras que, para la oposición está en juego la posibilidad de retomar las vías democráticas de acceso a los cargos públicos.

Parte de la oposición se abstuvo de participar en los anteriores comicios como en las elecciones presidenciales del 2018 y la elección de la Asamblea Nacional en 2020, en cambio se apostó por la violencia, con las guarimbas, desabastecimientos e intentos de atentados, generando un clima de inestabilidad y hasta se ensayó auto-proclamar a un presidente en 2019.

Sin embargo, la oposición llega fragmentada a la elección, por lo que corresponde hablar de oposiciones, en plural, pero no cuentan con un programa coherente ni propuestas de cambio. Por el otro lado, el chavismo, habiendo pasado más de 25 elecciones, aún demuestra que puede movilizar a la población en torno a un proyecto que, con sus dificultades, mantiene las esperanzas de mejora económica y social. Asimismo, al interior del chavismo hay reacomodamientos de los cuales estás elecciones van a ser indicativos.

Más allá del resultado, el presidente, Nicolás Maduro, busca ganar legitimidad al convocar a unos nuevos comicios democráticos ya que, en esta oportunidad las oposiciones han aceptado las reglas del juego y prometieron mantenerse apegadas a las normas democráticas.

A pesar de que son elecciones subnacionales, el resultado será un primer reordenamiento general del mapa político.

Las revoluciones de color se desvanecen

Las revoluciones de color se desvanecen

por Patrick Armstrong para Strategic Culture

Probablemente la primera “revolución de color” trazada por Estados Unidos fue el derrocamiento del Reino de Hawai en 1893. Las islas hawaianas se habían unido a principios del siglo XIX y eran reconocidas internacionalmente como un país independiente, pero los nativos polinesios habían sido superados en número por forasteros que había adquirido una buena parte de la tierra y la había dedicado al cultivo de azúcar. Estados Unidos era el principal mercado del azúcar, pero cuando los productores nacionales de azúcar persuadieron a Washington de imponer un arancel, los productores de Hawai vieron amenazada su riqueza. El golpe derrocó a la Reina, proclamó una república y unos años más tarde Hawai se convirtió en territorio de Estados Unidos y se salvó el mercado del azúcar. Nada de esto fue declarado abiertamente como justificación, por supuesto: el golpe, como las posteriores “revoluciones de colores”, se llevó a cabo por razones más altisonantes que la mera codicia. Se “descubrió” una amenaza, “la seguridad pública está amenazada, vidas y propiedades están en peligro”, se formó un comité de seguridad, se llevaron a cabo reuniones masivas simuladas. Convenientemente un barco de la armada estadounidense estaba en el puerto y las tropas desembarcaron “para garantizar la seguridad”, etc. La presencia de la armada no fue una coincidencia porque el presidente de los EEUU y el secretario de Estado estaban de acuerdo con la conspiración. El representante diplomático, aunque fingió neutralidad, fue un participante activo. Todo se hizo rápidamente y los golpistas se autoproclamaron como el nuevo gobierno provisional. Total y obviamente falso: no había ningún desorden y el “comité de seguridad pública” estaba formado por los barones del azúcar y sus lacayos, pero se erige como un evento históricamente significativo porque fue el primer intento burdo de algo que se perfeccionará en años posteriores.

Un informe del Congreso de 1894 decidió que todo era perfectamente perfecto, pero un siglo después el Congreso estadounidense aprobó la “resolución de disculpa” por el golpe. ¿Quién puede decir que el orden internacional basado en reglas no es real después de eso? ¿Putin o Xi se han disculpado alguna vez por algo por lo que no se habían disculpado antes?

La “revolución del color” exitosa más reciente ocurrió en Ucrania en 2013-2014. Entran en escena las Organizaciones “No Gubernamentales” – la parte no gubernamental es una mentira pero ciertamente están bien organizadas; preparan el camino. Victoria Nuland, entonces subsecretaria de Estado para Asuntos Europeos y Euroasiáticos, admitió haber gastado cinco mil millones de dólares para “asegurar una Ucrania segura, próspera y democrática”: una suma enorme para un país pobre. (Aquí se aprende lo que ha cambiado desde la “revolución del color” hawaiana 120 años antes: 1) la retórica es más melosa 2) cuesta más. Ella era la John Stevens de la “revolución del color” ucraniana, enviada por el Departamento de Estado estadounidense para repartir el dinero, tomar las decisiones y dirigir la actuación. Y, como demuestra las grabaciones de teléfono, para bloquear la participación de otros, “que se joda la UE”.) Recomiendo tomarse el tiempo para escuchar algunos de los discursos de Nuland para ver cuán dulce se ha vuelto el discurso que encubre estas “revoluciones de color” – democracia, derechos humanos, libertad, reformas, Europa; la caravana de los “valores occidentales” está encadenada al monstruo de la codicia y el poder. Ninguno de estos valores antes estimables es visible en la Ucrania actual; pero los intereses de los ucranianos (o hawaianos) nunca fueron el objetivo de las “revoluciones de color”: los magnates del azúcar querían mantener su entrada en el mercado estadounidense, Washington quería causar problemas a Rusia y la armada estadounidense quería una base en Crimea.

Pero los días de la “revolución del color” parece que se están acabando. Las mecánicas se notan y se contrarrestan. Observe, por ejemplo, el momento en este video de una protesta en Sebastopol cuando el comentarista –que lo había visto antes en el Maidan– señala a las personas cuidadosamente espaciadas, vestidas de rojo para que se reconozcan, dirigiendo la supuesta protesta genuina y espontánea. Los organizadores estaban tratando de hacer de la cuestión de los tártaros de Crimea una causa de lucha. (Me pregunto, por cierto, ¿cuántos consumidores de los medios de “noticias” occidentales piensan que los tártaros son autóctonos?) Recuerdo bien este documental porque fue la primera vez que vi a las personas en el extremo receptor de una “revolución de color” adelantarse a los organizadores; hasta ese momento habían estado reaccionando, siempre mal y demasiado tarde. Pero muchas de las fuerzas de seguridad en Crimea en 2014 habían estado en el Maidan y tuvieron la oportunidad de observar cómo se organiza la “espontaneidad”.

Las autoridades y sus servicios de seguridad se están volviendo proactivos y están utilizando las redes sociales; un buen ejemplo fue la grabación de la reunión de los organizadores de las protestas de Hong Kong con un funcionario de la embajada de Estados Unidos. Y tenemos la grabación de uno de los asociados de Navalny pidiendo dinero a un funcionario de la embajada del Reino Unido; No es, aseguró al funcionario, “una gran cantidad de dinero para las personas que tienen miles de millones en juego”. A veces es fortuito y no es el resultado de la planificación de los servicios de seguridad del objetivo. Un avión civil recibe una (falsa) amenaza de bomba, aterriza según las reglas, uno de los pasajeros es un operativo de la “revolución de colores”, lo arrestan, canta. Todavía hay algo de misterio en la historia de Protasevich, pero la versión occidental ciertamente no es verdadera.

Y cuando se acabó y fracasó, Washington descartó casualmente sus herramientas. ¿Dónde está Yushchenko hoy? Una vez que fue el niño mimado de la “Revolución Naranja” en Kiev, hoy es una no-persona. Saakashvili, reutilizado y fallido nuevamente en Ucrania, se encuentra hoy en prisión en Tbilisi. No se hace ningún escándalo por él. Áñez está en la cárcel, Protasevich olvidado. Hemos visto a muchos salvadores democráticos de tendencia occidental ir y venir en Rusia: Berezovsky, Khodorkovsky y Pussy Riot están en el pasado; hoy es Navalny, pero probablemente haya superado su fecha de caducidad. Solo son accesorios en el teatro de la “revolución del color”.

Y llegamos a otro secreto para superar la “revolución del color”: aguantar. El emperador Alejandro le dijo al embajador francés que los enemigos de Napoleón se habían rendido demasiado pronto; él, por otro lado, iría a Kamchatka si fuera necesario. En cambio, fue a París. Maduro sigue sentado en la oficina presidencial en Caracas, Guaidó se reduce a mendigar; Bruselas ha dejado de fingir, pero Washington se aferra al engaño. Lukashenko permanece. Beijing lo enfrentó en Hong Kong. Por el contrario, en Georgia Shevardnadze (de la “Revolución Rosa“) no estaba dispuesto a usar la fuerza y ??en Kiev Yanukovych (de la “Revolución Naranja” y el Maidan) tampoco estaba dispuesto a usar la fuerza. No, por supuesto que no fueron culpados de todos modos por el aparato de propaganda occidental (que no se avergonzó de llamar “pacíficas” a las escenas en Kiev y Hong Kong y nunca se preguntó de dónde venían todas las tiendas de campaña naranjas). Todo diseñado, por supuesto, para incitar a una reacción violenta de las autoridades que los complacientes medios occidentales considerarían violencia contra manifestantes pacíficos. No es en absoluto lo mismo, por supuesto, en la construcción occidental del orden internacional basado en reglas de “derechos humanos”, que todo lo que está sucediendo en Melbourne, París o Londres. Hasta cierto punto, las “revoluciones de color” son juegos de espera y el gobierno, si se mantiene firme, tiene ciertas ventajas.

Pero probablemente el profiláctico más fuerte contra una “revolución de color” es evitar que comience. Y aquí es necesario expulsar a las Organizaciones “No Gubernamentales” extranjeras antes de que se establezcan. Por supuesto, habrá muchas protestas de Occidente, pero es importante que los objetivos comprendan que su cobertura de prensa en Occidente es y siempre será negativa, sin importar lo que hagan, digan o discutan. Es propaganda, no se supone que se base en hechos. Y a menudo es graciosamente repetitivo: los propagandistas occidentales son demasiado perezosos y desprecian demasiado a su audiencia como para no reciclar los pánicos de ayer. Por ejemplo: ¿recuerdas cuando Rusia pirateó la red eléctrica de Vermont en 2016? esta vez se trata deun presidente chino enojado, Xi Jinping, que cierra las plantas de energía canadienses. A veces es descuidadamente idiota: CNN nos dice que Rusia, China e Irán están pirateando el sistema electoral de Estados Unidos; luego continúa diciendo que a Rusia le gusta Trump y a China le gusta Biden; Por lo tanto, como concluiría Sherlock Holmes, CNN debe creer que Irán decidió el resultado. El objetivo no debe preocuparse por la cobertura occidental: si usted es el objetivo de hoy, toda la cobertura será negativa. Transmita la emoción contemporánea por las “violaciones del espacio aéreo de Taiwán” sin mencionar que un portaaviones británico lidera una flota que navega por aguas que reclama China al mismo tiempo. Los hechos no importan: los Papeles de Panamá eran sobre Putin, excepto que no lo mencionaron y, por lo tanto, deben haber sido de Putin. Los Pandora Papers nos dan la repetición.

Los antiguos éxitos – en los últimos tiempos Ucrania dos veces, Georgia – se están convirtiendo en fracasos: Hong Kong, Venezuela y Bielorrusia. Los objetivos han aprendido a contrarrestar los ataques. Las reglas esenciales para derrotar las “revoluciones de color” son:

  1. Vienen de afuera. Así que elimine a los forasteros y elimine las ONGs extranjeras. Este es probablemente el preventivo más importante: los operadores de la “revolución del color” no tenían obstáculos, por ejemplo, en Ucrania.
  2. Recuerde el consejo de Alexander: no se rinda demasiado pronto. Maduro y Lukashenka siguen ahí. Por no hablar de Rusia, China e Irán.
  3. No tenga miedo de que lo culpen: lo será de todos modos. La máquina de propaganda occidental no está interesada en los hechos.
  4. Sea duro. Hay un ritmo en estas cosas; si los interrumpes, les resultará difícil volver a encarrilarse.
  5. Tenga paciencia, como vimos en Hong Kong, la indignación es en su mayor parte artificial y perderá fuerza.
  6. Aprenda las técnicas de cómo se hacen, esté atento a ellas y contrarréselas.
  7. Y finalmente: el tiempo está de tu lado. Occidente no se está fortaleciendo. Lo que los neoconservadores llaman “el eje de los revisionistas” sí.
Perspectiva Latinoamericana | Argentina se retira del Grupo de Lima. ¡Una buena noticia para la región!

Perspectiva Latinoamericana | Argentina se retira del Grupo de Lima. ¡Una buena noticia para la región!

por Francisco González

El 24 de marzo es feriado en Argentina porque se conmemora otro día nacional de la memoria por la verdad y la justicia. Fue en 1976 que una junta Militar da un golpe de estado que llevó a la oscuridad del silencio, la represión, torturas, el asesinato y la desaparición forzada de personas al país. En el marco de este día la Vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, encabezó un acto en el Municipio bonaerense de las Flores donde funcionaba, durante de la dictadura, la Ex brigada de Investigaciones de las Flores, un centro clandestino de detención. En dicho acto, Cristina dijo que cuando terminó la dictadura militar, las familias económicas de poder terminaron más ricas que cuando había empezado; además dejaron a los argentinos la estatización de la deuda externa. La tortura, la cárcel y el exilio permitieron imponer un modelo económico, más allá de la fachada de la dictadura y los genocidios, como sistema político.

La política de sembrar la memoria y de no olvidar lo que realmente ocurrió con los genocidios en esa época se ha venido desarrollando con los grupos de derechos humanos en Argentina, como son las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, y son estas organizaciones sociales, precisamente, las que han venido denunciando las pretensiones del Grupo de Lima de llevar a cabo una situación similar a la que vivieron ellos en los 70s y 80s en Argentina, pero ahora en Venezuela. Esta situación llegó a su máxima expresión el 6 de octubre de 2019, en el 45° período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, cuando la representación Argentina votó a favor de una propuesta que acompañaba la resolución injerencista del Grupo de Lima, lo que promovió que la ex embajadora de Argentina en Venezuela, Alicia Castro, pusiera su nombramiento como Embajadora ante la Federación de Rusia a la orden, con una carta pública donde decía que Argentina estaba equivocada.

El retiro de Argentina del grupo de Lima se entiende en el contexto en el cual el martes 23 de marzo Argentina toma la decisión de votar a favor de una resolución del Consejo de Derechos Humanos de la ONU que se aprobó por mayoría y donde se señala que el impacto negativo de las sanciones unilaterales en el disfrute de los derechos humanos, lo que demuestra que no fueron una, sino dos las acciones a favor de Venezuela por parte de Argentina en los foros regionales. Políticamente se allana el camino para tratar de reconstruir una política integracionista en la región. En este marco, la Cancillería argentina emite un comunicado en el cual se retira formalmente del Grupo de Lima, organización armada desde los Estados Unidos junto a los gobiernos conservadores de la región, cuyo planteamiento principal ha sido acabar con el proceso revolucionario venezolano. De aquí, lo relevante para la integración regional y el proyecto bolivariano de esta decisión del gobierno de Alberto Fernández; y ha sido desde la llegada de AMLO en México, la salida de Macri del poder en Argentina a fines de 2019, la reciente vuelta de la democracia en Bolivia y la vuelta del MAS al poder con Luis Arce, Choquehuanca y Evo a la cabeza y el posible triunfo de Arauz candidato del correismo en Ecuador el próximo 11 de abril, junto a las elecciones constituyentes en Chile, el mismo día, que se puede pensar en una reconfiguración regional de las fuerzas que van desde la centro izquierda, las izquierdas o nacional populares en América Latina y el debilitamiento de los partidos y movimientos ultra conservadores que han sido promovidos desde EEUU y sus aliados europeos.

No queda sino retomar la senda de la integración y comenzar a rearmar la vuelta de Venezuela al MERCOSUR, reconstruir la UNASUR, dar más fuerza a la CELAC y el ALBA para poder hablar con más contundencia en los escenarios mundiales, como fue ocurriendo desde la llegada de líderes como Chávez, Evo, Lula, Néstor y Cristina, Lugo y Correa; e impulsar la tarea pendiente de los movimientos integracionistas bolivarianos de que todas estas instituciones, independientemente de que lleguen partidos conservadores al poder, puedan mantenerse en el tiempo y en consonancia con la comunidad organizada.

Perspectiva Latinoamericana | Venezuela renueva su Asamblea

Perspectiva Latinoamericana | Venezuela renueva su Asamblea

El domingo 6 de Diciembre se realizan las elecciones parlamentarias en Venezuela donde se renovarán todos los escaños de la Asamblea Nacional por 5 años. Federico Montero, director del Observatorio del Sur Global, estará participando como observador electoral internacional y describe el panorama general.

El clima electoral

Estas elecciones se llevan adelante en un contexto de enorme crisis económica y social en Venezuela producto del bloqueo que está sufriendo este país potenciado por las dificultades para sostener la marcha de la economía, en un contexto internacional de pandemia y donde se ha derrumbado los precios del barril del petróleo.

A pesar de ello a horas de la realización de las elecciones legislativas, en Venezuela se vive un clima electoral de calma donde se están llevando adelante los arreglos para que se pueda producir la votación. Teniendo en cuenta las dificultades sanitarias que aparecen en relación a la pandemia se ha montado un mecanismo especial, un programa nacional de bioseguridad para asegurar que la concurrencia a las elecciones no sea un factor que haga disparar el contagio.

El vencimiento del mandato de Guaidó

Desde el punto de vista político estas elecciones, donde se renovaran la totalidad de la asamblea nacional, constituye la posibilidad de normalizar a esta institución que se había declarado en rebeldía frente a los demás poderes del estado luego del triunfo de la oposición en 2015. Recordemos que Juan Guaidó, autoproclamado presidente, era el presidente de la asamblea y había recurrido a argumentaciones de la constitución venezolana para reclamarse presidente interino. Su mandato vence en estos días y por esa razón la normalización electoral también significaría el fin de todo vericueto institucional que pudiera sostener la autoproclamada presidencia de Guaidó.

La apuesta del gobierno

Finalmente también es una apuesta del gobierno a ampliar la pluralidad en la representación política, teniendo en cuenta qué hay varios partidos opositores que se presentaran en las elecciones tratando de ganar representantes para la próxima asamblea, de hecho algunos de estos partidos también han logrado tener representación en el CNE, que es la autoridad electoral, y tienen dos representantes en el directorio del CNE.

Otra modificación institucional importante fue que se incorporaron 100 asambleístas nuevos, pasando de tener anteriormente 167 a 267 parlamentarios, que se elegirán de una manera mixta, algunos por representación nominal y otros por lista cerrada con voto proporcional.

El último factor a considerar tiene que ver con la división entre las representación tradicionales y la representación de los pueblo indígenas, que se elegirán de acuerdo a un procedimiento particular que va a tener en consideración las formas propias de organización de las comunidades indígenas el día 9 de diciembre.

En algún sentido el chavismo lo que busca con estas elecciones es ganar oxigeno político, recomponer una lógica de pluralidad, resolver el problema de institucionalidad de la asamblea. Pero le queda por delante la negociación posible con el sector que no participará de las elecciones y eso va a depender en gran medida de la participación que se logre en estas elecciones del 6 de diciembre, y también de cómo se recomponga la lógica geopolítica sobre todo en relación a cuál será la estrategia del nuevo gobierno norteamericano hacia Venezuela.

Mirada Multipolar | Choque de modelos en la Asamblea virtual de Naciones Unidas

Mirada Multipolar | Choque de modelos en la Asamblea virtual de Naciones Unidas

por Sebastián Tapia

El martes 22 de Septiembre comenzó el 75° período de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas. Debido a la pandemia de COVID-19, el tradicional desfile de primeros mandatarios de todo el mundo fue reemplazado por una serie de mensajes grabados en video, dando paso a la primer sesión virtual de la Asamblea General en la historia de la organización.

Tal vez la comodidad de grabar los mensajes desde su propio país de origen, sin tener que movilizarse ni realizar trámites aduaneros o de migraciones, dejó ver una disminución en el barniz diplomático que suelen tener los discursos. Se pudieron distinguir claramente en las declaraciones dos grades modelos: el excepcionalismo, caracterizado por señalar culpables y promover sanciones, y el multipolarismo, defensor del tradicional multilateralismo de la organización y del diálogo como método de resolución de conflictos.

Dos modelos

El modelo del excepcionalismo fue marcado en el discurso del presidente estadounidense, Donald Trump. En su discurso, Estados Unidos es un país excepcional, único en el mundo, como se puede ver en frases como : “EEUU siempre será lider en derechos humanos”, “sabemos que la prosperidad estadounidense es la base de la libertad y seguridad en todo el mundo”, “tenemos un ejército más poderos que el de cualquier parte del mundo” o “atacan al excepcional comportamiento medioambiental de los Estados Unidos”. Por otro lado, presenta a un culpable de todos los males: “mientras perseguimos nuestro brillante futuro, debemos hacer responsable a la nación que desató esta plaga sobre la tierra: China”, “las Naciones Unidas debe hacer responsable a China por todas sus acciones”. Y por otro recuerda las sanciones: “Estados Unidos está completando su destino como pacificador, pero es una paz desde la fuerza” o “Nuestras armas están en un nivel avanzado como no lo estuvieron nunca (…) y sólo le rezo a Dios que no tengamos que usarlas”.

El discurso del presidente chino, Xi Jinping, no buscó confrontar las acusaciones estadounidenses. Todo lo contrario, siguiendo este modelo multipolar, buscó enfatizar la cooperación entre países y resaltar el orden mundial basado en la Organización de Naciones Unidas: “Todos los países están conectados y compartimos un futuro común. Ningún país puede ganar con las dificultades de otro o mantener su estabilidad tomando ventaja de los problemas de otro”, “Debemos vernos como miembros de una misma gran familia, buscar cooperación donde todos ganen”, “Debemos ser fieles al multilateralismo y salvaguardar al sistema internacional con las Naciones Unidas como núcleo. La gobernanza mundial debe basarse en el principio de consulta, cooperación conjunta y beneficios compartidos para asegurar a todos los países el disfrute de iguales derechos y oportunidades siguiendo las mismas reglas”.

El discurso de Vladimir Putin, presidente de Rusia, también entra en este segundo modelo: “La única manera de elaborar una solución (a la crisis del COVID-19) es trabajando juntos, lo que es la tarea más importante tanto para las Naciones Unidas como para los países del G20, como también otras organizaciones inter estatales y asociaciones de integración”, “esta misma idea de crecimiento integrativo cualitativo, la integración de integraciones, está detrás de la iniciativa rusa de crear una Gran Asociación Eurasiática involucrando a todos los países europeos y asiáticos sin excepción” o “Creemos que el prestigio de Naciones Unidas podrá reforzar y mejorar el rol del componente humano o humanitario en las relaciones multilaterales o bilaterales”

Esta diferencia, entre aquellos que ven el mundo como un conflicto donde unos están bien y el resto está mal, y deben pagar por eso, o quienes lo ven como una gran comunidad de naciones tratando de trabajar en conjunto, se vió reflejado en los discursos de los presidentes de los países de la región latinoamericana.

Enfrentamientos regionales

Ivan Duque, el presidente de Colombia, adoptó el modelo excepcionalista al momento de realizar su discurso en la Asamblea. En cuanto a lo privilegiado de su país, remarcó el accionar de Colombia en la conservación ambiental, reconoció el accionar de los líderes sociales y defensores de derechos humanos y resaltó la lucha contra la desigualdad social y el narcotráfico. Su discurso fue duramente criticado por quienes no creen que esto sea así, ni en lo ecológico, ni en lo social. Duque también identificó a un culpable de los problemas de la región: “el régimen dictatorial de Maduro se sostiene con los recursos del narcotráfico, alberga terroristas y es una amenaza constante a la paz de la región”.

Al igual que en el caso de Xi, Nicolás Maduro evitó responder las acusaciones de Duque. En su discurso, apostó por la multilateralidad y la multipolaridad:

“Hoy estamos ante un reto, o construimos un mundo multipolar donde todos existamos, seamos respetados, un mundo de equilibrio, con el respeto pleno del Sistema de Naciones Unidas y el sistema internacional, o se impone un mundo hegemónico, dominado por un solo hegemón, un mundo unipolar”

Siendo el primero un mundo que facilita la diversidad, la paz y la cooperación, mientras el segundo es el mundo del imperialismo. También sostuvo el accionar de la OMS, como organismo multilateral encargado de enfrentar la pandemia del COVID-19.

Quien aprovechó su discurso para amenazar con sanciones contra Venezuela fue el autodenominado presidente interino, Juan Guaidó. Por razones obvias su discurso no fue televisado en la sala de la Asamblea General, sino que fue transmitido sólo por Twitter, pero le sirvió de plataforma para pedir una intervención internacional a su país bajo el principio de Responsabilidad para Proteger. Ese mismo principio con el que Estados Unidos justificó los bombardeos en la ex-Yugoslavia, Irak, Libia, etc.

Otro líder regional que adoptó el modelo excepcionalista fue la presidenta de facto de Bolivia, Jeanine Áñez. En su caso, no culpó a Maduro de sus problemas, sino que denunció ante la Asamblea General “el acoso sistemático y abusivo que ejerce, desde la Argentina, el gobierno kirchnerista, contra las instituciones y contra los valores republicanos en Bolivia”.  Pero no es sólo un problema con Argentina. Según ella, si no fuera por “los proyectos del populismo caudillista y autoritario” América Latina disfrutaría de la libertad y prosperidad.

Al igual que en los casos anteriores, Alberto Fernández desoyó las acusaciones para encarar un discurso dirigido a todas las naciones, con un espíritu multipolar: “No es tiempo de globalizar la indiferencia sino de globalizar la solidaridad en múltiples dimensiones”, “(…) porque de la pandemia, al igual que de la pobreza, ‘nadie se salva solo'”, “Tenemos que ser arquitectos de una nueva ‘casa común’” y “Espero que la solidaridad, el diálogo y la cooperación entre naciones, como alguna vez supimos hacerlo, sigan siendo el camino para enfrentar los desafíos que tenemos como humanidad”

En cuanto al multilateralismo: “Necesitamos unas Naciones Unidas 4.0, con sus valores fundacionales intactos y con la lucidez para incorporar los inmensos cambios tecnológicos en marcha, para hacerlos más humanos, más democráticos y más inclusivos socialmente” e “Instamos a la comunidad internacional a continuar buscando nuevas alternativas multilaterales que faciliten la reestructuración ordenada de las deudas y asegurar la mayor disponibilidad de recursos para la aplicación de políticas públicas para enfrentar la pandemia y sostener el crecimiento inclusivo”.

Tampoco dudó en recordar los 55 años de la resolución 2065 de la Asamblea General que llama al diálogo entre al Argentina y el Reino Unido para resolver la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, el rol del Comité Especial de Descolonización y los buenos oficios del Secretario General. Es decir, confía plenamente en el ámbito de Naciones Unidas para resolver este problema central en la identidad argentina.

 

Estos dos modelos que identificamos en los discursos muestran las dos opciones con las que se enfrentan los estados en esta nueva etapa. Son los dos bloques de esta “Nueva Guerra Fría”, o los referentes de aquello que está muriendo y aquello que está por nacer.

Perspectiva Latinoamericana | Mike Pompeo en la Isla de la Guayanas

Perspectiva Latinoamericana | Mike Pompeo en la Isla de la Guayanas

por Pedro Silva Barros*

El 18 de septiembre pasado, por primera vez en la historia, un Secretario de Estado de Estados Unidos puso un pie en la Isla de las Guyanas. Se trata de Mike Pompeo. La mayor parte de la cobertura periodística y el análisis de esta visita se ha centrado en el intento del presidente Donald Trump de presentar una agenda más dura y efectiva sobre Venezuela, para la búsqueda de los votos de los republicanos en Florida. Pero hay otros factores que explican esta visita sin precedentes, anunciada sobre la hora.

El contexto de fragmentación política y de desintegración comercial en Suramérica hace de nuestro subcontinente un escenario abierto para las luchas de poder extrarregionales. La división entre Brasil y Colombia, por un lado, y Argentina, México y Chile, por otro, hizo posible, también por primera vez en la historia, que el pasado sábado 12 de septiembre un estadounidense fuera elegido para presidir el Banco Interamericano de Desarrollo. Hijo de madre cubana, Mauricio Claver-Carone fue asesor especial de Donald Trump y director ejecutivo para asuntos del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional. Su principal argumento de campaña fue la instrumentalización del banco como contrapunto a la expansión china en América Latina. El martes 15 de septiembre se anunció la visita de Pompeo.

La Isla de las Guyanas es única, pero la integración de su infraestructura es muy deficiente y nunca fue planeada en conjunto. Sus 1.700.000 de kilómetros cuadrados equivalen al territorio europeo de Alemania, Francia, España e Italia e conjunto. Situado en el norte de Suramérica es, al mismo tiempo, Atlántico, Caribe y Amazonas, teniendo como principales demarcaciones los dos principales ríos del norte de Suramérica, el Amazonas y el Orinoco, y la interconexión natural entre ellos por el canal de Casiquiare y el río Negro; su parte norte está dividida en el medio por el río Esequibo. Además de Surinam y Guyana, este territorio es compartido por Brasil – los Estados de Amapá, Roraima y el norte del Amazonas, desde todo el estado de Pará y Amazonas hasta el Río Negro – , Venezuela – los Estados de Delta Amacuro, Bolívar y Amazonas – y Francia – el territorio de ultramar de Guyana.

A principios de este año hubo elecciones generales tanto en Guyana como en Surinam. En ambos países la elección fue muy pareja y los derrotados tardaron en reconocer los resultados. La victoria de Irfaan Ali en Guyana sólo se formalizó después de cuatro meses. Por el contrario, en las elecciones de 2015, la ya abandonada y moribunda Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) había enviado misiones electorales con la participación del Brasil y los resultados fueron inmediatamente aceptados por todos los actores políticos de ambos países.

Desde el punto de vista económico, Guyana y Surinam tienen pocas relaciones con Suramerica. Solo 2% de su comercio exterior se realiza con los otros diez países de la región. En los dos últimos años ha habido un auge del petróleo en Guyana que la convierte en el único país de América que tendrá un crecimiento económico positivo en 2020. También se espera que la producción marítima de petróleo se amplíe en Surinam. Es posible que en unos pocos años la producción de petróleo de Guyana supere a la de Venezuela. Aunque tiene las mayores reservas de petróleo del mundo, Venezuela ha visto caer su producción de petróleo debido a la propia ineficiencia y al embargo de los Estados Unidos en los últimos años.

La estrategia de derrocar al gobierno venezolano con el aislamiento político y la asfixia económica, diseñada por los Estados Unidos y el Grupo de Lima en 2017, tuvo como resultados concretos el colapso de la producción petrolera, la profundización de la crisis social venezolana y el fortalecimiento político y económico interno de los militares leales a Nicolás Maduro. Viéndose distante de sus aliados tradicionales, Venezuela se convirtió en el mayor deudor chino de América Latina. Con cada paso que dan EEUU y la OTAN en el entorno ruso, Moscú refuerza sus lazos económicos, políticos y militares con Caracas.

En 2002, cuando la dirección de la empresa petrolera estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) intentó derrocar al gobierno, Hugo Chávez se dirigió a Brasil para enviar barcos para asegurar el suministro interno de gasolina. Ahora es Irán el que cumple este papel. En las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, ganadas por la oposición a Maduro, la principal misión de observación electoral externa fue de Unasur. En las elecciones parlamentarias de diciembre de 2020, con una baja participación de la oposición, Turquía debería ocupar este espacio.

No es la primera vez que Guyana y Surinam se encuentran en medio de grandes disputas geopolíticas. Guyana se independizó del Reino Unido en 1966 y heredó antiguas disputas territoriales entre los británicos y los venezolanos. Surinam se independizó de los Países Bajos solo en 1975 y fue reconocido rápidamente por Brasil. Guyana y Surinam nacieron amenazadas por las tesis de la internacionalización de la Amazonia, que iban cobrando fuerza en Europa y en diversas organizaciones internacionales, y por la sombra de la guerra fría.

En 1978, bajo la dirección de los presidentes Ernesto Geisel del Brasil y Carlos Andrés Pérez de Venezuela, se firmó el Tratado de Cooperación Amazónica con el objetivo de promover el desarrollo integral de la región y sus poblaciones y reafirmar la soberanía exclusiva de los ocho países de la región sobre la gestión de la mayor reserva de biodiversidad del mundo. Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela vetaron la posibilidad de que las potencias extrarregionales participaran en el tratado en ese momento y en el futuro.

En 1983, el gobierno de Surinam fue acusado por Estados Unidos y los países europeos de graves violaciones a los derechos humanos. Tanto la antigua metrópoli como la potencia hemisférica trataron de aislar al país política y económicamente para derrocar a su gobierno. Cuba y otros países de orientación socialista aumentaron sus actividades en Surinam. La Unión Soviética aumentó su presencia en el Caribe. Estados Unidos, gobernados por el republicano Ronald Reagan, buscaron el apoyo del Brasil de Joao Figueiredo para una intervención en Paramaribo. Brasil se negó y, alternativamente, envió una misión diplomática dirigida por el General Danilo Venturini a Surinam, que se distanció de los países socialistas, evitó la invasión americana y garantizó una relativa estabilidad al país en los últimos decenios. Meses más tarde, debido a una situación similar, los Estados Unidos invadieron la isla caribeña de Granada y mataron a su presidente Maurice Bishop.

La acción de Brasil en el norte de Suramérica fue eficaz para disuadir la presencia extrarregional, tanto si actuó mediante consultas regionales con el tratado de cooperación con la Amazonia como si lo hizo bilateralmente con la misión Venturini. Los gobiernos de Geisel y Figueiredo sabían que el mayor perdedor en un conflicto impulsado por intereses extrarregionales en Suramérica sería el propio Brasil.

La presencia de Mike Pompeo en Guyana, Surinam, Roraima y Colombia en el mismo viaje solo puede entenderse en este contexto de fragmentación de la gobernanza regional suramericana y de menor protagonismo brasileño.

* Pedro Silva Barros es economista y doctor en Integración de América Latina por la Universidad de Sao Paulo (USP). Fue Director de Asuntos Económicos de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) entre 2015 y 2018.

Perspectiva Latinoamericana | Indultos, alianzas y elecciones en Venezuela

Perspectiva Latinoamericana | Indultos, alianzas y elecciones en Venezuela

Algo parece estar moviéndose en la escena política venezolana de cara a las elecciones del próximo 6 de diciembre. Al anuncio de 110 indultos por parte del gobierno, siguió la invitación del canciller venezolano a la participación de la Unión Europea en la supervisión de las elecciones y el anuncio de Henrique Capriles de la voluntad de presentar una lista en diciembre, aunque él esté impedido de participar. Se trata de un nuevo intento del chavismo de reconstruir de cara a las elecciones una cierta pluralidad en la escena política, así como también una renovación en sus propias filas.

Tras largos años de abierto hostigamiento norteamericano, crisis política, social y económica, duras sanciones internacionales y el cambio de escenario en la región, el chavismo ha logrado sostener los resortes básicos de la institucionalidad y ahora busca un camino hacia una re legitimación interna e internacional. Precisamente en el plano internacional es donde se plantean importantes dilemas, en tanto el ala dura de los republicanos en EEUU encabezada por Marco Rubio ha señalado en reiteradas oportunidades que son necesarias señales fuertes contra Venezuela para asegurar un triunfo en el estado clave de Florida de cara a las presidenciales norteamericanas de noviembre. En la misma línea va la elección este 12 de septiembre de Clever Calone como presidente del BID.

Pero vayamos por partes.

El pasado lunes 31 de agosto en la República Bolivariana de Venezuela, el Ministro de Comunicación, Cultura y Turismo, Jorge Rodriguez comunicó en una conferencia de prensa el decreto presidencial realizado por el Jefe de Estado, Nicolás Maduro. Esta medida otorga el indulto a ciento diez opositores que se encuentran detenidos en el país, o con procesos judiciales, y busca generar un espacio para que sectores de la oposición se permitan dialogar con las fuerzas del chavismo. No sólo tiene en miras de las elecciones del próximo 6 de diciembre, sino también tiene el objetivo de obtener una reconciliación y esbozar una posible unidad nacional.

Del total de los ciudadanos favorecidos con el indulto hay veintitrés asambleístas y cuatro asambleístas suplentes. Algunos de los nombres son: Freddy Guevara, Mariella Magallanes, Freddy Superlano, Américo De Grazia, Carlos Lozano, Jorge Millán, José Guerra, Richard Blanco, Luis Stefanelli, Carlos Paparonni, Juan Andrés Mejías, Miguel Pizarro, Rafael Guzmán, Franco Casella, Juan Pablo García, José Calzadilla, Henry Ramos Allup, Edgar Zambrano , Luis Florido, Juan Pablo Guanipa, Gilber Caro, entre otros.

“Este decreto persigue la reconciliación nacional y que se reencaucen todas las acciones de todos los actores por las vías constitucionales” dijo el Ministro Rodriguez.

Hay que destacar que de esta medida no resultaron favorecidos ni el fundador del partido Voluntad Popular, Leopoldo López, quien se encuentra asilado en la Embajada de España; ni el excandidato presidencial Henrique Capriles Radonski, quien se encuentra inhabilitado administrativamente para participar en cualquier proceso electoral. Este último, sin embargo, escribió en su cuenta de Twitter que fue gracias a sus “gestiones personales” que se produjeron los indultos.

El autoproclamado Presidente Interino, Juan Guaidó, expresó que esta medida es una trampa en la cual la oposición venezolana no caerá, y acusó a Capriles de “validar el fraude electoral de Maduro“. Por su parte, el diputado Stalin Gonzalez, quien trabajó en conjunto con Guaidó, se diferenció y mencionó que está dispuesto a encontrar una solución política a la crisis.

Estos indultos funcionaron como un parteaguas en la oposición venezolana. Por un lado está Guaidó, con su ficticio gobierno paralelo, y los partidos opositores más radicales que esgrimen la estrategia de la abstención. Capriles discute el éxito del liderazgo de Guiadó, en especial el fracaso del intento de toma de La Carlota y la “Operación Gedeón”,  y busca retomar esa posición participando de las elecciones con un nuevo partido. Personalmente no puede ser candidato, pero presentó una lista bajo el nombre de “La Fuerza del Cambio” a último momento de la inscripción. Su partido tradicional, Primero Justicia, fue autorizado por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para participar de las elecciones. Pero su actual líder, Julio Borges, que fue beneficiado por los indultos, igualmente considera que el partido debe abstenerse de participar.

Además del nuevo partido de Capriles, la oposición presentará dos grandes alianzas en las elecciones. Por un lado, los partidos tradicionales que gobernaron Venezuela alternándose desde la firma del Pacto del Punto Fijo (1958) hasta el triunfo de Chávez en 1998, Acción Democrática y COPEI, irán unidas a otros partidos menores, Cambiemos, Avanzada Progresista y El Cambio, bajo el lema de Alianza Democrática. Por otro lado, la Alianza Venezuela Unida está conformada por varios líderes políticos de diferentes orígenes, muchos de ellos provenientes de Primero Justicia y Voluntad Popular. Este último es el partido de Leopoldo López y Juan Guaidó.

El chavismo, en cambio, irá unido bajo el Gran Polo Patriótico. Esta alianza está conformada por el Movimiento Electoral del Pueblo (MEP), Patria Para Todos (PPT), Tupamaro, Unidad Popular Venezolana (UPV), Organización Renovación Auténtica (ORA), Movimiento Somos Venezuela, Alianza para el Cambio, Podemos y, el más numeroso de todos, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Estas elecciones son de gran importancia, tanto para el chavismo como para la oposición. Recordemos que la Asamblea Nacional, de mayoría opositora, se encuentra en desacato del TSJ por lo que no cumple función legislativa. Es la Asamblea Constituyente quien la ha reemplazado en el dictado de leyes. Renovar los miembros de la Asamblea le permitirá recuperar esta función, además de brindar una nueva composición a la misma.

Para el chavismo, es una oportunidad de recuperar el control de la Asamblea Nacional y poder dedicar la Asamblea Constituyente a terminar su mandato original, una nueva Constitución. Para la oposición que quiere participar, es la oportunidad de tomar control de un órgano legítimo de gobierno y poder tener una influencia real en la vida del pueblo venezolano.

Quien no tiene nada para ganar es la oposición liderada por Guaidó. Su mandato como “presidente encargado” se basaba en su cargo de presidente de la Asamblea Nacional, el cual expira al comenzar la próxima Asamblea. Viéndose imposibilitado de participar en las elecciones por su situación judicial (implicado en varios levantamientos, la invasión externa de la “Operación Gedeón” y la colaboración con agentes externos para profundizar el bloqueo económico al país), sólo le queda apostar a la abstención y a la intervención extranjera. Desde Estados Unidos le dan una mano en contra del proceso electoral, anunciando sanciones económicas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro contra la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Indira Alfonso, el rector José Luis Gutiérrez, y el procurador general de la República, Reinaldo Muñoz Pedroza

Es probable que el destino del “Presidente encargado” Juan Guaidó dependa más de las elecciones de Noviembre que de las de Diciembre en Venezuela.

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La reconfiguración del tablero venezolano

La reconfiguración del tablero venezolano

Por Marco Teruggi para Telesur

El tablero venezolano ocurre en un contexto de agudización de la ofensiva restauradora en América Latina.

Volvieron las colas para la gasolina subsidiada en Caracas, y con ellas las especulaciones acerca de la posible nueva llegada de barcos iraníes, el funcionamiento o no de las refinerías, el aumento de sanciones y el fin del diésel, la hora cero tantas veces profetizada por la oposición que finalmente no llega.

Los últimos meses del 2020 llevan sobre sus espaldas el acumulado de años de un conflicto complejo, donde parece por momentos que nada se mueve en superficie hasta que emerge una acción inesperada, o casi. Esta vez quien dio el paso fue Henrique Capriles al anunciar su participación en las elecciones legislativas del 6 de diciembre. Las señales de que podía suceder tenían meses.

Con su anuncio, seguido del de Stalin González, quedó conformado el mapa opositor, siempre inestable y propenso a giros de último momento. Por un lado, un eje alineado a la política de la Casa Blanca, con Juan Guaidó -cada vez más desdibujado a su cabeza-, con la ratificación de no ir a elecciones y de realizar una “consulta”, que será, se especula, un mecanismo para afirmar que fue mandatado para mantener la “presidencia interina” pasado el 2020.

Por otro, se encuentra un sector heterogéneo que se presentará a elecciones. Una parte ya anunció la conformación de una plataforma común: la recién creada “Alianza Democrática”, integrada por los partidos de los ex candidatos presidenciales Javier Bertucci, Henry Falcón, Copei, Cambiemos, y una parte de Acción Democrática. Bertucci, en una rueda de prensa, invitó a Capriles a sumarse a ese espacio.

Finalmente, existen actores fuera de ambos sectores, como María Corina Machado, quien llama -junto a otro grupo de dirigentes- a la intervención internacional, o Rafael Ramírez, que sostiene que es necesario oponerse tanto a las elecciones legislativas como al pedido de intervención y plantea la salida vía referéndum revocatorio.

Ningún actor es nuevo, pero el escenario toma forma de posible parteaguas que podría ser no solamente nacional, sino internacional. En el primer nivel, porque un sector grande decidió desacoplarse de la estrategia diseñada por los cálculos -por momentos diferentes- de Elliot Abrams, Mike Pompeo y Marco Rubio, y su participación en la elección reconfigura el mapa político.

La hoja de ruta sobre la cual insiste Estados Unidos es, en términos locales, una renuncia a la política en cuanto a acceso a espacios institucionales. Si el puñado de dirigentes conectados a los canales de dinero internacional puede permitirse no ir a elecciones y apostar al bloqueo, muchos otros no lo pueden y se han apartado.

La confirmación de ese distanciamiento significa poder abrir otros canales de diálogo entre gobierno y oposición, y proyectar no solamente las elecciones de diciembre, sino un posible marco acordado de funcionamiento de la próxima Asamblea Nacional, y las elecciones a gobernadores y alcaldes que seguirán.

Pero los tiempos y entramados entre los nacional e internacional son profundos -indisociables, como en el caso Guaidó-, y difícilmente pueda estabilizarse el país sin un correlato de las fuerzas exteriores. Si la posibilidad de un cambio desde Washington es inexistente antes de las elecciones presidenciales, podría, en cambio, darse en el caso de la Unión Europea. El gobierno venezolano realizó una invitación a Europa y a la Organización de Naciones Unidas para el 6 de diciembre, y Capriles insiste en su necesaria presencia.

Un posible y aún incierto reconocimiento europeo de las elecciones legislativas, así como la participación como observadores, sería a su vez una señal de que la política exterior de la Unión Europea hacia Venezuela podría distanciarse de Washington, y sumar a otros gobiernos.

Aún faltan tres meses para las elecciones, tiempo en el cual pueden darse operaciones de fuerza -en mayo, por ejemplo, tuvo lugar la Operación Gedeón- por parte de quienes han ratificado que la solución al conflicto no pasa por las urnas, y en vistas que una victoria en Venezuela le serviría a Trump para sumar votos en el necesario estado Florida. En cuanto al bloqueo económico su única dirección ha sido, hasta ahora, de agudización sistemática, algo que, todo indica, se mantendrá.

El bloqueo es parte central del mapa del conflicto: es uno de los factores de la división de las fuerzas opositoras -políticas y económicas- dentro del país, una pieza vertebral a la hora de un diálogo, un elemento de desgaste sobre el conjunto de la población -a excepción de zonas de burbujas dolarizadas-, y un impedimento de recuperación económica en el marco del retroceso que lleva varios años.

El desgaste no es únicamente económico, sino también político. La falta de nuevos actores, de renovación/oxigenación de discursos, la predominancia de lógicas prolongadas y extendidas de trinchera, son algunas de las causas que, de la mano con la situación material agudizada por la pandemia, ofrecen un panorama muy complejo. ¿Cuál será la traducción electoral? Resulta difícil preverlo con certeza por la cantidad de factores en juego.

El tablero venezolano ocurre en un contexto de agudización de la ofensiva restauradora en América Latina. La inhabilitación de Rafael Correa en Ecuador, de Evo Morales en Bolivia -posterior al golpe, dos masacres y persecuciones-, las 54 masacres en Colombia en lo que va del año, la bolsonarización de la derecha argentina, son algunas de las fotografías de una época de fuertes disputas en América Latina que irán en ascenso. ¿Cómo se piensan acuerdos políticos en Venezuela viendo esas realidades? ¿Cómo se proyecta un país bajo bloqueo?

Reflexiones sobre la llegada de los barcos iraníes a Venezuela

Reflexiones sobre la llegada de los barcos iraníes a Venezuela

Así como la política no se detiene en el marco de la pandemia, la política internacional, menos. Hace unos días, se produjo un hecho singular: la llegada del primero de los varios buques petroleros iraníes al complejo de refinación “El Palito” en Carabobo, Venezuela, para abastecer a la industria venezolana.

Se hubiera tratado de una operación rutinaria de comercio internacional si no fuera por el contexto: tratándose de dos países sometidos a duras sanciones por parte de EEUU, la llegada de los barcos concentró la atención mundial tras las amenazas norteamericanas y la esperable réplica iraní y venezolana. Otro aspecto saliente del hecho es que ilumina la compleja realidad de la industria petrolera en la pandemia, que afecta en particular a Venezuela, tras varios años de crisis política, social y económica.

La injerencia por parte de los Estados Unidos en diversos espacios del mundo forma parte de la historia de la modernidad como algo casi constante. Para no perder la costumbre, desde el comienzo de la gestión de Donald Trump, los ataques a la República Bolivariana de Venezuela han crecido exponencialmente. Bloqueos económicos, financiamiento y apoyo a grupos armados, reconocimiento a Juan Guaidó, son algunas de las tantas medidas que ha tomado la Casa Blanca para con la nación latinoamericana en búsqueda de la caída del Presidente Nicolás Maduro.

Tanto Venezuela como Irán son países “sancionados” por la política norteamericana y sufren además la caída de los precios que afecta a la industria petrolera, que tuvo un pico a comienzos de año.

El Palito, situado en el estado norteño de Carabobo tiene capacidad para procesar 140.000 barriles diarios de gasolina, pero su producción se encuentra en crisis debido al colapso de la industria petrolera venezolana. Las razones de este colapso son múltiples. Tras la crisis de comienzos de marzo de 2020 entre Rusia y Arabia Saudita, la pandemia generó una abrupta caída del 30% en la demanda mundial de crudo, profundizando la debacle de precios.

Los buques “traen combustible, aditivos, repuestos, entre otros equipamientos, para levantar nuestra capacidad de refinación y producción petrolera”, anunció Tareck El Aissami. Viceministro de economía del presidente socialista Nicolás Maduro y sancionado y acusado de “narcotráfico” por Estados Unidos, El Aissami fue nombrado en ese cargo el 27 de abril con la misión de reestructurar la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).

En un escenario de crisis de la industria petrolera y fuertes sanciones norteamericanas, el gobierno venezolano decidió profundizar en la construcción de vínculos con países no alineados a los Estados Unidos. Así es que se llega a una alianza comercial entre la República Islámica de Irán y Venezuela que generó en la última semana el envío de cinco buques petroleros cargados con 1,5 millones de barriles de combustible.

Escribe TeleSur: Ambas naciones han fortalecido sus relaciones políticas y comerciales, en medio de un ilegal bloqueo económico, financiero y comercial que padecen por parte de la administración Trump. https://www.telesurtv.net/news/conoce-buques-iranies-llegaran-venezuela-20200522-0045.html

Infografía Telesur

Destaquemos que si bien Venezuela es el país con más reservas de petróleo en su territorio, el bloqueo económico le impide obtener ciertos recursos para la extracción del mismo y su proceso de producción. 

Es así que desde el 26 de mayo durante algunos días arribaron los cinco buques petroleros. Partiendo desde Irán tuvieron que llegar hasta Venezuela, en el marco de fuertes presiones y pirotecnia verbal del gobierno estadounidense, que fue respondida por Teherán.

Twitter de Juan Manuel Karg

¿Qué significado tiene el episodio desde la perspectiva internacional?

El rol que supo construir los Estados Unidos como ordenador del mundo luego de la caída del Muro de Berlín está en un proceso de desgaste y transformación. Todavía es pronto para definir si este proceso generará una nueva bipolaridad donde la disputa sea con China o si nos estamos moviendo hacia un proceso multipolar, pero la situación marca un nuevo peldaño en la erosión del liderazgo norteamericano en el marco de la pandemia del Covid-19.

Es así que, ante todas estas problemáticas que atraviesa, las decisiones que toma ponen a los Estados Unidos cada vez más en evidencia ante otras naciones soberanas; mientras algunas de éstas priorizan la construcción de un orden de cooperación internacional como es el caso mencionado entre Irán y Venezuela pero también como lo es China y la ayuda humanitaria ante la pandemia del Covid-19. Se abre así una perspectiva diferente para un consenso “post pandemia“.
Con una política sanitaria errática que lo llevó a ser el país más golpeado por la pandemia, EEUU vive en estos días una ola de protestas tras la muerte de ciudadano George Floyd a manos de la policía que tiene pocos antecedentes. A esto se suma la revelación del intento de Trump de comprar una investigación avanzada que le permitiera cumplir la promesa de ser el primer país que lograra la vacuna del COVID19.