Perspectiva Latinoamericana | Indultos, alianzas y elecciones en Venezuela

Algo parece estar moviéndose en la escena política venezolana de cara a las elecciones del próximo 6 de diciembre. Al anuncio de 110 indultos por parte del gobierno, siguió la invitación del canciller venezolano a la participación de la Unión Europea en la supervisión de las elecciones y el anuncio de Henrique Capriles de la voluntad de presentar una lista en diciembre, aunque él esté impedido de participar. Se trata de un nuevo intento del chavismo de reconstruir de cara a las elecciones una cierta pluralidad en la escena política, así como también una renovación en sus propias filas.

Tras largos años de abierto hostigamiento norteamericano, crisis política, social y económica, duras sanciones internacionales y el cambio de escenario en la región, el chavismo ha logrado sostener los resortes básicos de la institucionalidad y ahora busca un camino hacia una re legitimación interna e internacional. Precisamente en el plano internacional es donde se plantean importantes dilemas, en tanto el ala dura de los republicanos en EEUU encabezada por Marco Rubio ha señalado en reiteradas oportunidades que son necesarias señales fuertes contra Venezuela para asegurar un triunfo en el estado clave de Florida de cara a las presidenciales norteamericanas de noviembre. En la misma línea va la elección este 12 de septiembre de Clever Calone como presidente del BID.

Pero vayamos por partes.

El pasado lunes 31 de agosto en la República Bolivariana de Venezuela, el Ministro de Comunicación, Cultura y Turismo, Jorge Rodriguez comunicó en una conferencia de prensa el decreto presidencial realizado por el Jefe de Estado, Nicolás Maduro. Esta medida otorga el indulto a ciento diez opositores que se encuentran detenidos en el país, o con procesos judiciales, y busca generar un espacio para que sectores de la oposición se permitan dialogar con las fuerzas del chavismo. No sólo tiene en miras de las elecciones del próximo 6 de diciembre, sino también tiene el objetivo de obtener una reconciliación y esbozar una posible unidad nacional.

Del total de los ciudadanos favorecidos con el indulto hay veintitrés asambleístas y cuatro asambleístas suplentes. Algunos de los nombres son: Freddy Guevara, Mariella Magallanes, Freddy Superlano, Américo De Grazia, Carlos Lozano, Jorge Millán, José Guerra, Richard Blanco, Luis Stefanelli, Carlos Paparonni, Juan Andrés Mejías, Miguel Pizarro, Rafael Guzmán, Franco Casella, Juan Pablo García, José Calzadilla, Henry Ramos Allup, Edgar Zambrano , Luis Florido, Juan Pablo Guanipa, Gilber Caro, entre otros.

“Este decreto persigue la reconciliación nacional y que se reencaucen todas las acciones de todos los actores por las vías constitucionales” dijo el Ministro Rodriguez.

Hay que destacar que de esta medida no resultaron favorecidos ni el fundador del partido Voluntad Popular, Leopoldo López, quien se encuentra asilado en la Embajada de España; ni el excandidato presidencial Henrique Capriles Radonski, quien se encuentra inhabilitado administrativamente para participar en cualquier proceso electoral. Este último, sin embargo, escribió en su cuenta de Twitter que fue gracias a sus “gestiones personales” que se produjeron los indultos.

El autoproclamado Presidente Interino, Juan Guaidó, expresó que esta medida es una trampa en la cual la oposición venezolana no caerá, y acusó a Capriles de “validar el fraude electoral de Maduro“. Por su parte, el diputado Stalin Gonzalez, quien trabajó en conjunto con Guaidó, se diferenció y mencionó que está dispuesto a encontrar una solución política a la crisis.

Estos indultos funcionaron como un parteaguas en la oposición venezolana. Por un lado está Guaidó, con su ficticio gobierno paralelo, y los partidos opositores más radicales que esgrimen la estrategia de la abstención. Capriles discute el éxito del liderazgo de Guiadó, en especial el fracaso del intento de toma de La Carlota y la “Operación Gedeón”,  y busca retomar esa posición participando de las elecciones con un nuevo partido. Personalmente no puede ser candidato, pero presentó una lista bajo el nombre de “La Fuerza del Cambio” a último momento de la inscripción. Su partido tradicional, Primero Justicia, fue autorizado por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para participar de las elecciones. Pero su actual líder, Julio Borges, que fue beneficiado por los indultos, igualmente considera que el partido debe abstenerse de participar.

Además del nuevo partido de Capriles, la oposición presentará dos grandes alianzas en las elecciones. Por un lado, los partidos tradicionales que gobernaron Venezuela alternándose desde la firma del Pacto del Punto Fijo (1958) hasta el triunfo de Chávez en 1998, Acción Democrática y COPEI, irán unidas a otros partidos menores, Cambiemos, Avanzada Progresista y El Cambio, bajo el lema de Alianza Democrática. Por otro lado, la Alianza Venezuela Unida está conformada por varios líderes políticos de diferentes orígenes, muchos de ellos provenientes de Primero Justicia y Voluntad Popular. Este último es el partido de Leopoldo López y Juan Guaidó.

El chavismo, en cambio, irá unido bajo el Gran Polo Patriótico. Esta alianza está conformada por el Movimiento Electoral del Pueblo (MEP), Patria Para Todos (PPT), Tupamaro, Unidad Popular Venezolana (UPV), Organización Renovación Auténtica (ORA), Movimiento Somos Venezuela, Alianza para el Cambio, Podemos y, el más numeroso de todos, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Estas elecciones son de gran importancia, tanto para el chavismo como para la oposición. Recordemos que la Asamblea Nacional, de mayoría opositora, se encuentra en desacato del TSJ por lo que no cumple función legislativa. Es la Asamblea Constituyente quien la ha reemplazado en el dictado de leyes. Renovar los miembros de la Asamblea le permitirá recuperar esta función, además de brindar una nueva composición a la misma.

Para el chavismo, es una oportunidad de recuperar el control de la Asamblea Nacional y poder dedicar la Asamblea Constituyente a terminar su mandato original, una nueva Constitución. Para la oposición que quiere participar, es la oportunidad de tomar control de un órgano legítimo de gobierno y poder tener una influencia real en la vida del pueblo venezolano.

Quien no tiene nada para ganar es la oposición liderada por Guaidó. Su mandato como “presidente encargado” se basaba en su cargo de presidente de la Asamblea Nacional, el cual expira al comenzar la próxima Asamblea. Viéndose imposibilitado de participar en las elecciones por su situación judicial (implicado en varios levantamientos, la invasión externa de la “Operación Gedeón” y la colaboración con agentes externos para profundizar el bloqueo económico al país), sólo le queda apostar a la abstención y a la intervención extranjera. Desde Estados Unidos le dan una mano en contra del proceso electoral, anunciando sanciones económicas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro contra la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Indira Alfonso, el rector José Luis Gutiérrez, y el procurador general de la República, Reinaldo Muñoz Pedroza

Es probable que el destino del “Presidente encargado” Juan Guaidó dependa más de las elecciones de Noviembre que de las de Diciembre en Venezuela.

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