Mirada Multipolar | El mundo del G7 ya no existe

por Sebastián Tapia

El presidente estadounidense, Joe Biden, recorrió Europa para lograr unificar a sus principales aliados en una doble estrategia: contener a Rusia regionalmente y contrarrestar a China a nivel global. Para ello se celebraron cumbres de las principales instituciones europeas junto a Estados Unidos: G7, OTAN y Unión Europea. Pero el mundo actual no es el mismo de cuando esas instituciones fueron creadas, o incluso de cuando fueron relevantes. En cambio, las reacciones de Rusia y China a estos encuentros son acordes a esta nueva realidad.

El G7

El Grupo de los 7 fue creado a mediados de los años 70’s, como un grupo de consulta y coordinación entre las principales economías mundiales: Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Japón y Canadá. Dos tercios del producto bruto mundial era concentrado en estas economías, por lo que sus decisiones eran de principal importancia para el resto del mundo.

Hoy en día, de acuerdo a los datos del FMI del PBI por poder adquisitivo, el G7 suma 44 billones de dólares. Esto es, el 31% del PBI mundial. En cambio, los BRICS (Brasil, Rusia, India y China) suman 45 billones – un 32%. Si a estos países le sumamos otras grandes economías del Sur Global, como Indonesia, Turquía o México, el porcentaje asciende a un 38%. Es decir, este ya no es un mundo donde el G7 maneje la economía, sino que es un grupo de influencia similar a otros.

En la reciente cumbre de Cornwall, Reino Unido, que tuvo lugar entre el 11 y 13 de Junio, el grupo identificó a un enemigo principal y concentró su estrategia en él – China. Las principales propuestas de la cumbre buscan rivalizar en conjunto con las políticas globales emanadas de China. Principalmente, competir en la distribución de vacunas y en la reconstrucción global post pandemia.

Vacunas

El comunicado del G7 renueva el compromiso de distribuir 1.000 millones de vacunas en un año. De las cuales se entregarían 500 millones antes que termine el 2021 al programa COVAX de Naciones Unidas. El G7 se enorgullece de haber exportado 700 millones de vacunas este año, las cuales sólo la mitad fueron para países fuera del G7. En comparación, China ya administró dentro de su territorio más de 1.000 millones de dosis – el 40% de las dosis a nivel mundial – y ha exportado 758 millones de dosis.

Reconstrucción

La propuesta estadounidense “Build Back Better for the World” (B3W), aceptada por el G7, para la reconstrucción de la economía global tras la pandemia, busca competir con la ya establecida Iniciativa de la Franja y la Ruta de China.

Según el comunicado:

Esta asociación orientará las herramientas de financiación del desarrollo hacia la variedad de desafíos que enfrentan los países en desarrollo, incluida la infraestructura y las tecnologías resilientes para abordar los impactos del cambio climático; sistemas de salud y seguridad; desarrollo de soluciones digitales; y promover la igualdad de género y la educación.

Sostiene que la propuesta tendrá una “visión de enfocada en valores” comunes de Occidente, que será “dirigida por el Mercado” y estará en manos de las instituciones multilaterales de financiamiento. No queda claro el monto dedicado a este proyecto, pero en varias partes del comunicado se habla de reunir 100 mil millones de dólares para que el FMI otorgue créditos a países africanos y ayude a reducir la contaminación. En fin, no parece ser más que un cambio cosmético sobre el ya conocido sistema de cooperación internacional vigente en el mundo. El mismo que ofrece créditos a tasas altas y poco ayuda al desarrollo.

En cambio, la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China está en funcionamiento desde 2013, ya sumó a más de 70 países y tiene proyectado un financiamiento entre 4 y 8 billones de dólares. La ventaja principal es que la iniciativa china no está asociada a “valores” ni imposiciones políticas de ningún tipo.

Otras críticas

El G7 también criticó directamente a China en sus asuntos internos. En el comunicado dice:

Al mismo tiempo y al hacerlo, promoveremos nuestros valores, incluso pidiendo a China que respete los derechos humanos y las libertades fundamentales, especialmente en relación con Xinjiang y aquellos derechos, libertades y alto grado de autonomía para Hong Kong consagrados en la Declaración Conjunta Sino-Británica y en la Ley Fundamental.

Con respecto a Taiwan, el G7 dice:

“Subrayamos la importancia de la paz y la estabilidad a través del Estrecho de Taiwán y alentamos la resolución pacífica de los problemas a través del Estrecho. Seguimos profundamente preocupados por la situación en los mares de China Oriental y Meridional y nos oponemos firmemente a cualquier intento unilateral de cambiar el statu quo y aumentar las tensiones.”

También se entrometieron en la política interna de Rusia:

Hacemos un llamado a Rusia para que investigue con urgencia y explique de manera creíble el uso de un arma química en su suelo, que ponga fin a su represión sistemática contra la sociedad civil y los medios independientes, y que identifique, interrumpa y haga rendir cuentas a quienes dentro de sus fronteras realizan ataques de ransomware, abusan de la moneda virtual para lavar rescates y otros delitos cibernéticos.

Además de acusar al país de comportamiento desestabilizador y actividades malignas, incluida la interferencia en los sistemas democráticos de otros países”.

Estas mismas críticas fueron renovadas en la Cumbre de la OTAN y en la cumbre Unión Europea – Estados Unidos.

Para la OTAN:

“Las acciones agresivas de Rusia constituyen una amenaza para la seguridad euroatlántica; (…) La creciente influencia de China y sus políticas internacionales pueden presentar desafíos que debemos abordar juntos como una Alianza. Involucraremos a China con el fin de defender los intereses de seguridad de la Alianza.”

Lo que lleva a sentenciar su relación con Rusia de la siguiente manera:

“Hasta que Rusia demuestre el cumplimiento del derecho internacional y sus obligaciones y responsabilidades internacionales, no se podrá volver a ‘seguir todo como de costumbre'”.

Y en el caso de la UE:

“Nos preocupa gravemente la situación en los mares de la China oriental y meridional, y nos oponemos con firmeza a cualquier intento unilateral de cambiar el statu quo y de exacerbar las tensiones. Subrayamos la importancia de la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán y exhortamos a la resolución pacífica de las cuestiones que afectan a la relación entre ambos lados del estrecho.”

Y en cuanto a Rusia:

“Nos mantenemos unidos en nuestro enfoque de principios hacia Rusia y estamos dispuestos a responder de manera decisiva a su patrón repetitivo de comportamiento negativo y actividades dañinas, que Rusia debe abordar para evitar un mayor deterioro de las relaciones, incluso en la lista de los llamados estados hostiles. Coordinar nuestras políticas y acciones que planeamos para establecer un diálogo de alto nivel UE-EE. UU. sobre Rusia. Condenamos las continuas acciones de Rusia para socavar la soberanía de Ucrania y Georgia, su independencia e integridad territorial. Pedimos a Rusia que garantice que las misiones diplomáticas extranjeras en Rusia puedan operar de manera segura y productiva. Instamos a Rusia a que detenga su continua represión contra la sociedad civil, la oposición y los medios independientes y libere a todos los presos políticos.”

La respuesta

Una y otra vez, Occidente critica y reclama lo mismo. Sin lugar para el diálogo, sin escuchar al otro. Pero ya no es el mismo mundo de antes, China se encuentra en posición de poder alzar la voz cuestionar el orden que el G7 intenta mantener – un orden planteado a imagen y semejanza de esos 7 países, donde los ricos hablan y los pobres obedecen.

El portador de la embajada china en Londres respondió a las críticas del G7:

“El comunicado emitió contenido que distorsionaba los hechos sobre Xinjiang, Hong Kong, Taiwán y otros asuntos, confundiendo el bien y el mal. Esta difamación desenfrenada de China y la injerencia descarada en sus asuntos internos viola flagrantemente las normas básicas de las relaciones internacionales y expone aún más el motivo oculto de un puñado de países, incluido Estados Unidos.”

Criticó abiertamente el accionar del G7, remarcando que no es útil para el resto del mundo:

“Sin embargo, lo que el mundo ve en la cumbre es un juego de ‘círculo pequeño’, política de grupo y política de poder, y creación intencional de confrontación y división. Esto va en contra de la tendencia de nuestro tiempo y contradice la voluntad de las personas de todo el mundo. No ayuda a ningún esfuerzo internacional conjunto para abordar los problemas y desafíos actuales.”

Y dejó en claro que China ya no está dispuesta a ser humillada por Occidente como sucedió en el siglo XIX y mitad del XX:

“China es un país amante de la paz que aboga por la cooperación. Estamos comprometidos a ampliar la cooperación amistosa con otros países y a abordar conjuntamente los desafíos globales sobre la base de los Cinco Principios de Convivencia Pacífica. Mientras tanto, China es un país que defiende sus principios y tiene sus resultados. Nunca toleraremos la injerencia en los asuntos internos de China, la difamación del nombre de China o la violación de los intereses de China. Siempre seremos firmes para salvaguardar la soberanía nacional, la seguridad y los intereses de desarrollo de China, y lucharemos resueltamente contra cualquier injusticia y transgresión impuesta a China.

Instamos a Estados Unidos y a otros miembros del G7 a respetar los hechos, ver la situación actual en perspectiva, dejar de difamar a China, dejar de interferir en nuestros asuntos internos, dejar de infringir nuestros intereses y hacer más para promover la cooperación internacional en lugar de crear confrontación y fricción.”

Y en esto Rusia acompaña a China, marcando la importancia de la asociación estratégica entre ambos países, más allá de las presiones o promesas de terceros.

A pesar de las acusaciones generadas desde el G7, la OTAN y la UE, Vladimir Putin igualmente se reunió con Joe Biden en Suiza. El encuentro dió paso a una mejora en la relación bilateral, como el acuerdo para que los embajadores de cada país vuelvan a la actividad, o un comunicado sobre el interés de ambos países en mantener la seguridad estratégica nuclear. También acordaron el trabajo conjunto para combatir los crímenes relacionados con la ciber-seguridad.

Una de las posibles estrategias estadounidenses para esta reunión era mejorar la relación con Moscú para poder incentivar un quiebre entre Rusia y China. Una reedición del quiebre sino-soviético que Henry Kissinger supo aprovechar en los 70’s. Pero el mundo ya no es el mismo y Rusia tiene más para ganar junto a China que lo que Occidente le puede ofrecer.

En una entrevista con la NBC anterior al encuentro con Biden, Putin dejó en claro que la relación estratégica con China no va a ser quebrada:

“Sabes, somos países vecinos. No se elige a los vecinos. Estamos satisfechos con el nivel, como dije, – un nivel sin precedentes de nuestra relación a medida que ha evolucionado en las últimas décadas, y lo apreciamos, tal como lo aprecian nuestros amigos chinos, lo cual podemos ver. ¿Por qué está tratando de arrastrarnos a algún tipo de asunto que evalúa como lo considera adecuado para construir su relación con China? Yo … te lo diré completamente … ¿puedo … puedo hablar? ¿puedo ser completamente honesto? Podemos ver intentos de destruir la relación entre Rusia y China. Podemos ver que esos intentos se están realizando en políticas prácticas. Y sus preguntas también tienen que ver con eso.

Occidente no sólo ha perdido la preeminencia material en la escena internacional. Tampoco puede proponer una alternativa viable, más interesante para los países del Sur Global, que lo que hoy China, Rusia y otros países proponen. Estas cumbres buscan ayudar a Estados Unidos a fijar una posición unívoca en Occidente, que le ayude a enfrentar su competencia estratégica en lo económico con China y en lo político-militar con Rusia.

Pero ya queda claro que el mundo pasó la página. La Alianza de las 8 naciones pudo invadir y dominar a China a comienzos del siglo XX. Esas mismas naciones constituyen el G7 hoy en día, salvo el Imperio Austrohúngaro, que fue reemplazado por Canadá, y Rusia que ahora juega junto a China. El gran dragón asiático no volverá a dormirse pronto y sí está dispuesto a retomar su posición principal en la economía mundial. Es hora que Europa y Estados Unidos acepten esta nueva realidad.

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