Conexión Brasil | La desesperación de la derecha neoliberal por una “tercera vía” para enfrentar a Lula

Por Rogério Tomaz Jr.¹

Un año. Este es el tiempo que dispone la derecha tradicional en Brasil, liderada por el PSDB de Fernando Henrique Cardoso (FHC), para construir un nombre viable para postularse en las elecciones presidenciales de octubre de 2022. En julio, los candidatos serán registrados oficialmente.

El plazo es corto y la desesperación es enorme. Ahora se ve que apoyar la elección de Bolsonaro en 2018 le ha costado caro a la derecha neoliberal. La extrema derecha, que nunca ha organizado un proyecto político orgánico en Brasil, finalmente ha encontrado a su líder en Jair Bolsonaro y ya no tiene que votar con vergüenza por el Partido de la Socialdemocracia Brasileña. Y la mancha de corrupción que cayó sobre Aécio Neves, uno de los principales líderes del golpe de 2016 contra Dilma Rousseff, ha provocado que el electorado del PSDB y sus aliados haya disminuido mucho desde 2014

Los tucanes, símbolo del PSDB, continúan gobernando estados importantes, como San Pablo y Rio Grande del Sur, pero cada vez tienen menos influencia en la disputa nacional. Perdieron espacio ante los Demócratas (DEM) de ACM Neto y Rodrigo Maia (este último, expulsado del partido en junio) y ante el Partido Social Democrático (PSD) de Gilberto Kassab, un tipo pragmático en las alianzas y discreto en el debate público, que prefiere las articulaciones entre bastidores.

Frente a la polarización entre Bolsonaro y Lula, que consolida cada vez más un liderazgo que haría posible la victoria en la 1ª vuelta, el PSDB, el DEM y otros partidos menores avanzan hacia un doble movimiento. Por un lado, intentan avanzar con la propuesta de juicio político de Bolsonaro. Por otro lado, están tratando de encontrar un nombre que pueda romper la disputa entre el presidente y el petista.

Nombres

Sérgio Moro sigue siendo recordado, pero con cada nueva encuesta cae un poco más. También fue el favorito de Rede Globo, que incluso premió al ex juez como Personalidad del Año en 2015, pero las últimas decisiones del Tribunal Supremo Federal, que lo consideró “parcial” en los juicios contra Lula, entierran definitivamente su imagen de una persona seria y honesta.

Luciano Huck, conductor de Globo que hizo campaña por Bolsonaro en 2018, pero que desde entonces ha tratado de presentarse como alguien “progresista”, dejó de lado el proyecto presidencial en nombre del nuevo salario que tendrá en la televisión a partir de 2022: R$ 3,5 millones por mes (700 mil dólares), para hacerse cargo del horario de las tardes de los domingos, en lugar del exitoso “Domingão do Faustão”, comandado por Fausto Silva durante 32 años.

Los gobernadores de San Pablo y Rio Grande del Sur, João Dória y Eduardo Leite, están en guerra por ser el nombre del PSDB. Ambos creen que el juicio político o el creciente desgaste de Bolsonaro pueden sacarlo del balotaje y abrir espacio a la “tercera vía”, estrategia que también adoptó Ciro Gomes, quien sigue apareciendo con el 6% de las intenciones de voto – en 2018, alcanzó el 12% y solo quedó por detrás de Bolsonaro y Fernando Haddad, del PT.

Eduardo Leite fue abrazado por Globo en las últimas semanas. Además de darle mucho espacio en los noticieros, la TV de la familia Marinho montó con Leite la confesión pública de que el gobernador de Rio Grande del Sur es gay. La revelación, realizada en un talk show de Globo dirigido al público de clase media, tuvo fuerte repercusión en la prensa y las redes sociales.

Sin embargo, Eduardo Leite también fue expuesto por la comunidad LGBT como alguien que hizo campaña por Bolsonaro en el balotaje de 2018 contra Fernando Haddad, quien recibió premios internacionales cuando era alcalde de San Pablo por sus políticas para promover el respeto a la diversidad sexual en la ciudad más grande de Brasil. “A este tipo no se le preguntó en ningún momento por qué apoyaba explícita y alegremente a un racista homofóbico”, escribió el ex diputado Jean Wyllys en Twitter, en una secuencia que obtuvo más de 6,4 mil likes.

Dória apareció en la última encuesta de Datafolha con un 5%. En el escenario donde el candidato del PSDB es Eduardo Leite, tiene el 3% de las intenciones de voto.

Otro nombre que la derecha se está probando es el de Luiz Henrique Mandetta, un exministro de salud que fue despedido y comenzó a disparar contra el gobierno de Bolsonaro debido al negacionismo del presidente frente las medidas para combatir la pandemia de coronavirus. Mandetta tenía el 4% en la última encuesta de Datafolha y, de hecho, deberá postularse para gobernador de su estado, Mato Grosso do Sul.

La broma es que cada semana hay un nuevo candidato para convertirse en el candidato de la “tercera vía”. En este contexto, el presidente del Senado, Rodrigo Pacheco, debe dejar el DEM e ir al PSD de Kassab para postularse para presidente en 2022.

Y el chiste malo del momento vino de la periodista Eliane Cantanhêde, históricamente vinculada al PSDB, para quien su marido trabaja desde hace más de 20 años. La columnista de Estadão y comentarista de Globo News propuso que Lula dé “un golpe maestro espectacular, de enorme magnitud, entregando la cabeza de la fórmula y tomando el lugar de vicepresidente en una fórmula de unidad y pacificación nacional”.

También según Cantanhêde, quien nunca se destacó por señalar las virtudes de Lula o del PT, este sería un “gesto para la historia que es digno de su biografía y del gran líder que es”. La respuesta de Lula fue divertida y directa: “Podría dar un golpe maestro y dejar de escribir tonterías”, dijo Lula en su Twitter.


No hay dudas de que gran parte de la derecha tradicional desea con ansias la muerte de Bolsonaro, quien fue hospitalizado esta semana por complicaciones intestinales. Para los neoliberales, sería una “medida” menos traumática que un largo y tenso proceso de impeachment y más eficaz que los ataques llevados a cabo por Globo hasta ahora. Pronto veremos.


¹ Periodista brasileño, residente en Argentina, cursando la Maestría en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza. Trabajó durante 11 años en la Cámara de Diputados de Brasil.

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