Conexión Brasil | Recapitulación de lo que sucedió en Brasil desde 2015: Parte 1 de 3

Conexión Brasil | Recapitulación de lo que sucedió en Brasil desde 2015: Parte 1 de 3

Por Rogério Tomaz Jr.*

Octubre de 2014. El último domingo de ese mes, la primera mujer elegida presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, volvió a ganar las elecciones y logró la renovación de su mandato por otros cuatro años. El ciclo del PT gobernando Brasil cumpliría 16 años consecutivos en 2018. Todas las apuestas indicaban que Lula volvería a ser candidato, lo que le garantizaría otros cuatro u ocho años del partido en el Palacio del Planalto.

Los líderes del proyecto neoliberal brasileño, en el sistema político, en la economía y en los medios, vislumbraron este escenario e hicieron un pacto: lucharían para impedir la conclusión del mandato de Dilma y evitar una nueva candidatura de Lula, costara lo que costase.

El operativo para desestabilizar el gobierno y la democracia comenzó al día siguiente de la segunda vuelta de las elecciones de 2014. Derrotado por una diferencia de solo 3.3% (51,6% x 48,3%), Aécio Neves reunió la dirigencia del PSDB y determinó que el partido cuestionaría formalmente el resultado electoral y pediría un recuento de votos, algo que nunca había sucedido en Brasil – en una elección presidencial – desde el fin de la dictadura militar, en 1985.

El jueves 30 de octubre, el PSDB interpeló formalmente al Tribunal Superior Electoral (TSE) para realizar una auditoría del escrutinio. El argumento era que existía el “sentimiento” de que se había producido un fraude electoral. El cinismo de los perdedores fue tan grande que dijeron que la solicitud al TSE “no tiene nada que ver con una solicitud de recuento de votos ni cuestionamos el resultado”. El objetivo de la acción, según los voceros del PSDB, era evitar que el “sentimiento” siguiera “alimentándose en las redes sociales”.

Breve paréntesis: un año después de la elección de Brasil, el peronista Daniel Scioli perdió las elecciones presidenciales en Argentina ante el neoliberal Maurício Macri por el 2,68% de los votos. No hubo pedido de recuento. En 2019, en Uruguay, la diferencia a favor del candidato de la coalición de derecha, Lacalle Pou, sobre Daniel Martínez, del Frente Amplio, fue solo del 1,58% y tampoco hubo solicitud de recuento.

De regreso a Brasil, el día antes de que el PSDB solicitara una auditoría en el proceso electoral, ocurrió un hecho en la Cámara de Diputados que tendría un gran impacto en el futuro. El miércoles (29) el PMDB ratificó la continuidad de Eduardo Cunha como líder del partido, equivalente a presidente de bloque. Sin embargo, el encuentro terminó con el tono de lanzamiento de candidatura a la presidencia de la Cámara. Hablo con conocimiento. Yo caminaba por el pasillo donde se estaba llevando a cabo la reunión del PMDB cuando los diputados salieron de la sala gritando el nombre de Cunha y prácticamente comenzando su campaña para presidir la casa legislativa.

Unos meses después se confirmaron las sospechas. El 1 de febrero, Cunha se postuló para la presidencia de la Cámara y derrotó con gran ventaja a un diputado del PT, Arlindo Chinaglia. Años más tarde, se supo que la campaña de Cunha había recibido R$ 30 millones (US$ 11,4 millones en la época) en coimas de JBS, el gran exportador de proteína animal en Brasil, para “convencer” a sus pares de que votaran por él.

Cuando tomó el control de la Cámara, Cunha dejó en claro que no sería un aliado del gobierno de Dilma. Por el contrario, todas sus medidas estaban encaminadas a debilitar al presidente: instaló comisiones de investigación contra el gobierno; puso adversarios del PT para presidir las comisiones más importantes; llevó a votación (y aprobó) proyectos, sin apoyo del gobierno, que incrementaron el gasto del Estado y agravaron la situación fiscal del país; estimuló la rebelión de los diputados de los partidos de la coalición oficialista que aún eran aliados de Dilma y hacia halagos a las diversas solicitudes de juicio político contra Dilma que se le presentaron.

En julio de 2015, Cunha anunció formalmente su ruptura con el gobierno y se declaró opositor, a pesar de que el vicepresidente de la República, Michel Temer, era de su partido y muy cercano a él.

Política

Mientras tanto, Rousseff estaba cometiendo varios errores políticos y dejando al descubierto la debilidad del gobierno. Incluso antes de asumir el nuevo mandato, ella anunció a Joaquim Levy como ministro de Economía, economista neoliberal y amigo de varios políticos del PSDB. El objetivo era complacer al mercado, pero la derecha entendió el gesto como un signo de fragilidad. Y la izquierda, incluidos sectores del propio PT, criticó duramente el giro conservador.

Parlamentarios de la base oficial se quejaron de que no eran recibidos por la presidenta y los grandes medios de comunicación reflejaron en cada detalle – incluso sumando a la convocatoria – los actos callejeros contra el gobierno, que comenzaron en marzo y fueron ganando fuerza rápidamente.

Impeachment

En marzo, Cunha tuvo que declarar ante la Comisión Parlamentar de Inevestigación (CPI) de Petrobras – creada por él mismo para atacar al gobierno – sobre la acusación, hecha por el Ministerio Público, de que tendría cuentas en el exterior que no fueron declaradas y utilizadas para actos de corrupción. Cunha dijo a los miembros de la CPI que no tenía cuentas distintas a las que figuran en su impuesto de ganancias. Días después aparecieron en la prensa documentos que confirmaban la existencia de las cuentas y Cunha fue denunciado ante el Consejo de Ética de la Cámara por haber mentido en una CPI, lo que equivale al delito de perjurio.

El 2 de diciembre, el Consejo decidió avanzar el caso contra Cunha. Los representantes del PT en el Consejo votaron a favor del proceso y, en venganza, Cunha autorizó la apertura del juicio político contra Dilma.

Entre los varios pedidos de acusación disponibles, se eligió el que simbólicamente resultó más interesante desde el punto de vista para la prensa: precisamente el que estaba firmado por un fundador del PT, el jurista Hélio Bicudo. La acusación fue ordenada por el PSDB. Una de las autoras de la petición, la abogada Janaína Paschoal, confesó que recibió R$ 45 mil del partido. La acusación: el gobierno de Dilma había cometido maniobras contables prohibidas por la ley, que se conocieron como “pedaleos fiscales”.

La suerte estaba echada.

Continúa la semana que viene.

*Periodista brasileño, residente en Argentina, cursando la Maestría en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza. Trabajó durante 11 años en la Cámara de Diputados de Brasil. Twitter: @rogeriotomazjr

Conexión Brasil | Bolsonaro, de vuelta en el “Centrão”, vive su peor momento … Lula, en Europa, en su mejor

Conexión Brasil | Bolsonaro, de vuelta en el “Centrão”, vive su peor momento … Lula, en Europa, en su mejor

por Rogério Tomaz Jr.¹

Una semana llena de encuestas mostró que Bolsonaro vive su peor momento en la valoración del público y, para empeorar las cosas para el presidente, Lula alcanzó sus mejores números en la carrera de las elecciones presidenciales de 2022.

El miércoles (10) se publicaron los resultados de Genial/Quaest. En los dos escenarios evaluados, Lula ya ganaría en la primera vuelta con una gran ventaja. En el primero escenario, el líder del PT suma el 48% de las intenciones de voto, mientras que todos los demás candidatos juntos alcanzan solo el 38%. En votos válidos, esto sería el 55,8% contra el 44,2% de los opositores. El segundo escenario es bastante similar y pone Lula con un 47% frente al 38% de los demás contrincantes. En ambos escenarios, Bolsonaro tiene solo el 21%, su peor resultado hasta la fecha.

El jueves (11), el portal Poder 360 publicó una encuesta de su instituto (PoderData) sobre la evaluación de Bolsonaro y las cifras son muy malas para el militar. Además de la persistente desaprobación del gobierno en un nivel muy alto (61%), la encuesta reveló que un tercio de las personas que votaron por Bolsonaro en 2018 lo califican de “malo” o “muy malo”. Más: uno de cada cuatro de sus votantes defiende su destitución mediante un juicio político.

El viernes (12), la encuesta de la revista económica Exame, realizada por la consultora Ideia, confirmó el favoritismo de Lula para volver a la presidencia. Aunque Lula no gana en esta encuesta en la primera vuelta (pero estaría muy cerca de eso), en la segunda vuelta aumenta la diferencia con respecto a Bolsonaro: 48 x 31, diecisiete puntos porcentuales de ventaja.

De vuelta a casa

A menos de un año de las elecciones, Bolsonaro finalmente ha elegido el partido por el que debe postularse para la reelección. La opción fue el Partido Liberal (PL), cuyo “dueño” es uno de los mayores símbolos de la corrupción en la política brasileña, Valdemar Costa Neto, quien ya ha sido criticado – en un pasado no muy lejano – por Bolsonaro y sus hijos en las redes sociales.

La estructura del PL debe haber influido en la decisión: son 41 diputados federales (tercera bancada más grande de la Cámara), 4 senadores, 345 municipalidades, 55 diputados en los estados y más de 3400 concejales. Es un partido organizado en todo Brasil y bastante fuerte en la región Sudeste, la más poblada del país.

Además, el PL es el partido más grande del llamado “Centrão”, bloque que domina la Cámara de Diputados en los años recientes. Durante la campaña de 2018, Bolsonaro rechazó cualquier posibilidad de “negociación de cargos” con cualquier partido para la composición de su gobierno.

Esta semana, sin embargo, el tono fue de resignación y un poco de vergüenza. “Estuve con PP durante 20 años, entonces fue del Centrão. Esta es la política brasileña. Si se saca el Centrão, tiene la izquierda. ¿A dónde voy?”, preguntó, visiblemente incómodo con las críticas.

Lula ensayando su regreso a la escena global

Pocos días después de la cumbre del G-20 en la que Bolsonaro se destacó por no mantener una sola reunión con ningún jefe de Estado, Lula inició una gira por Europa para hablar con líderes de la izquierda en el Viejo Mundo. La primera parada fue Alemania, que dio lugar a un encuentro del brasileño con el futuro canciller, Olaf Scholz. El alemán dijo estar “encantado” con Lula y espera mantener un diálogo con el petista.

La cita, sin embargo, reveló que los criterios periodísticos de los grandes medios en Brasil son diferentes cuando el expresidente está involucrado. Absolutamente ningún medio masivo informó sobre la conversación entre los dos. Un acto de censura explícita, que no debe ser suficiente para evitar la victoria de Lula en 2022, afortunadamente.


¹ Periodista brasileño, residente en Argentina, cursando la Maestría en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza. Trabajó durante 11 años en la Cámara de Diputados de Brasil. 

Conexión Brasil | Moro deja la vida fácil en Estados Unidos y regresa a Brasil para anunciar su candidatura

Conexión Brasil | Moro deja la vida fácil en Estados Unidos y regresa a Brasil para anunciar su candidatura

Por Rogério Tomaz Jr.¹

Cuando Lava Jato estaba en el apogeo de su popularidad, tras la destitución de la presidenta Dilma Rousseff, el entonces juez Sérgio Moro concedió su primera entrevista dos años y medio después de iniciada la operación. El titular de la nota de Estadão, publicada exactamente el 5 de noviembre de 2016, es simbólico: “Nunca entraría en política”, dice Sérgio Moro. El juez repitió esto en al menos otras seis ocasiones.

El tiempo – y la serie de reportajes “Vaza Jato”, de The Intercept Brasil – trató de exponer la hipocresía y los crímenes del tipo que se presentaba públicamente como campeón de la ética y ícono de la lucha contra la corrupción, mientras detrás de escena cometía crímenes y actuaba como jefe de una especie de mafia dentro del Estado.

Finalmente, la máscara se cayó. El próximo miércoles (10), las cámaras de los grandes medios estarán todas centrados en el acto de afiliación de Moro a Podemos, un pequeño partido de la derecha neoliberal. Será otro intento de construir una candidatura de “tercera vía”, nombre fantasía que la burguesía eligió para buscar espacio en una disputa que se polariza cada día más entre Lula y Bolsonaro.

¿Agente de los Estados Unidos?

Mucha gente seria en Brasil considera a Sérgio Moro un agente cooptado por alguna agencia de la red de espionaje e intervención extranjera de Estados Unidos. Si esto es cierto o no, probablemente estamos lejos de saberlo. Sin embargo, su regreso a Brasil, tras un paso de aproximadamente 10 meses viviendo en Washington, y el anuncio de su afiliación a un partido político para postularse a la presidencia en 2022 levanta nuevas sospechas sobre lo que está en la trastienda.

Es de conocimiento público que, ya en 2009, Moro participó en un proyecto de “capacitación y cooperación” financiado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos para empleados del Poder Judicial, el Ministerio Público y la policía en Brasil. Un cable confidencial de la Embajada de los Estados Unidos en Brasilia, que describe en detalle el proyecto “Bridges” (“Puentes”), se encuentra en los archivos de Wikileaks.

Cuando estuvo en el gobierno de Jair Bolsonaro, Moro “abrió las puertas” del Ministerio de Justicia para el FBI, reveló la Agencia Pública en una nota muy bien documentada. También llama la atención la cantidad de viajes que Moro ha realizado a Estados Unidos, desde que inició la Lava Jato, pero también mientras fue ministro de Bolsonaro. Desde 2014, al menos dos veces al año – en algunos años, más que eso – Moro ha pisado suelo estadounidense, de vacaciones, de negocios, para “estudiar” o sin razones que no se hayan explicado públicamente.

La gran duda de quienes siguen la política brasileña es lo que llevó a Moro, odiado tanto por los bolsonaristas como por la izquierda en general, a dejar su vida pacífica y bien pagada en Washington para aventurarse en una campaña presidencial con dos nombres ya consolidados en la carrera.

¿El objetivo sería crear una base electoral para 2026? ¿Anunciar la candidatura presidencial, pero en realidad competir por un escaño en el Senado o en la Cámara, para obtener un foro y evitar la cárcel por los delitos que cometió como juez? ¿O recibió la promesa de que Lula volvería a ser sacado de las elecciones por algún hecho inesperado? ¿O, por otro lado, la esperanza de que Bolsonaro siga derritiéndose en la carrera y Moro asuma la disputa contra Lula en una eventual segunda vuelta?

En las encuestas, Moro ya aparece en tercer lugar, pero con cifras modestas, que oscilan entre el 8 y el 10%, lejos de Bolsonaro, que está firmemente en segundo lugar. Lula sigue liderando y sigue con posibilidades de ganar en la primera vuelta, pero este escenario debe volverse cada vez más difícil.

Dallagnol sigue el mismo camino

El fiscal jefe de Lava Jato, Deltan Dallagnol, quien también tiene estrechos vínculos con Estados Unidos, anunció la semana pasada que dejará el Ministerio Público para presentarse a diputado.

Lo que olvidó el fiscal fue que tiene procesos administrativos que aún no han sido juzgados en su contra, motivados por las ilegalidades y delitos cometidos durante la Lava Jato. Esto, de acuerdo con la ley brasileña, lo deja inelegible durante 8 años. En otras palabras, su plan podría verse frustrado por el mismo “veneno” que usaron contra Lula en 2018: la “Lei da Ficha Limpa”, algo como “Ley del Registro Limpio”.

Como dice Intercept, “Sergio Moro y el Partido Lava Jato son la novedad más antigua de 2022”. Para la publicación, el “exministro de Bolsonaro y su colega Deltan Dallagnol abrazan la política en un intento por escapar del basurero de la historia”.

En su Twitter, Gilmar Mendes, juez de la Corte Suprema, atacó a Moro y Dallagnol, sin mencionarlos: “Hace unos años que advierto para politización de la persecución penal. La selectividad, los métodos de investigación y las filtraciones: todo convergió hacia un propósito claro – y político, como se revela hoy. Demonizaron el poder para apoderarse de él. La receta estaba lista”.


¹ Periodista brasileño, residente en Argentina, cursando la Maestría en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza. Trabajó durante 11 años en la Cámara de Diputados de Brasil.

Conexión Brasil | Bolsonaro, el patito feo del G-20

Conexión Brasil | Bolsonaro, el patito feo del G-20

Por Rogério Tomaz Jr.¹

Entre todos los jefes de Estado que participan en la reunión del G-20 este fin de semana en Roma, Jair Bolsonaro es el único que no ha sido vacunado contra el Covid-19. El “negacionismo” del presidente brasileño, sin embargo, se convirtió en hipocresía cuando, en su primer discurso en el evento, elogió la vacunación en Brasil, que ya superó a la mitad de la población completamente inmunizada.

La negativa a vacunarse es una acción militante de Bolsonaro para difundir la agenda de la extrema derecha mundial. Los propios hijos del presidente ya recibieron la vacuna y publicaron fotos y videos en las redes sociales. Algunos incluso creen que Bolsonaro ya ha sido vacunado, pero él oculta el hecho por lealtad a las teorías de la conspiración difundidas por los grupos negacionistas a los que está vinculado.

Desprecio generalizado

En Italia, a pesar de declarar la guerra al Papa Francisco y sus posiciones progresistas desde el inicio del gobierno, Bolsonaro intentó visitar el Vaticano y ser recibido por el Sumo Pontífice, pero no se le concedió la autorización para el encuentro.

El contraste con su principal oponente electoral es marcado. En febrero de 2020, poco después de ser liberado de sus 580 días de prisión en Curitiba, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva fue recibido por el líder de la Iglesia Católica, en un encuentro articulado por Alberto Fernández, y la simpatía mutua fue clara. Lula y Bergoglio parecían viejos amigos y el brasileño pudo agradecer el Rosario que recibió del argentino en prisión, llevado por el referente político Juan Grabois, en junio de 2018.

Bolsonaro también sintió lo que era ser despreciado por la población cuando lo abuchearon y lo calificaron de “genocida” en las calles de la Ciudad Eterna. El “patito feo” del G-20, sin embargo, no se convertirá en cisne.

A 460 km de la capital italiana, un grupo de activistas protestó contra el título de ciudadano honorario que la municipalidad de Anguillara Veneta otorgará al presidente brasileño. La intendencia fue pintada con la inscripción “Fuera Bolsonaro” y manchada con tinta roja. Los manifestantes también arrojaron estiércol a la entrada del edificio.

Agenda neoliberal y mentiras

En una de las raras conversaciones que mantuvo Bolsonaro con un jefe de estado, se lo vio persiguiendo a su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, para entablar una conversación. Mientras Bolsonaro alternaba frases inconexas y risas extrañas, Erdogan lo miraba con indiferencia, como si observara un animal exótico.

 

Aprovechando que se encontraba en el exterior, Bolsonaro se sintió más cómodo para hablar con sinceridad de Petrobras desde su perspectiva neoliberal y se refirió a la petrolera estatal como “un problema”, término que nunca hablaría públicamente en territorio nacional.

El comentario llega en un momento en que aumentan las presiones del mercado para privatizar lo que resta de Petrobras – gran parte de la empresa ya ha sido entregada a capital privado, como BR Distribuidora, que fue privatizada en 2020 y ahora tiene como principal accionista a un ex tesorero del PSDB, Ronaldo César Coelho.

Hijo del célebre árbitro de fútbol Arnaldo César Coelho, que arbitró la final del Mundial de 1982, Ronaldo es conocido en el mundo político por haber confesado, en 2017, que recibió fondos de Odebrecht de cuentas en el exterior para la campaña presidencial de José Serra en 2010, quien fue derrotado por Dilma Rousseff en la segunda ronda. La práctica es ilegal según la ley brasileña.

En la rápida conversación con Erdogan, Bolsonaro también dijo algunas mentiras. Llamó la atención la que trató de su aprobación por la población. “Estoy bien, tengo un apoyo popular muy grande”, dijo Bolsonaro, pretendiendo ignorar que tiene un 58% de desaprobación en la última encuesta y que pierde ante Lula, FHC y Dilma en la evaluación de los mil días de Gobierno.

Senador vitalicio

Mientras Bolsonaro viaja, se ha filtrado la noticia de que el “Centrão”, el bloque de derecha que dirige el Congreso Nacional, está planeando una protección especial para evitar que Jair Bolsonaro sea arrestado después de dejar la presidencia. La idea es crear el cargo de senador vitalicio para ex presidentes. El puesto sería meramente honorario y no tendría remuneración, garantizando solo el derecho a hacer discursos, pero sin el poder de voto. No sería una propuesta nueva. Proyectos para esto se presentaron dos veces, en 2002 y 2015, y fueron derrotados en ambas ocasiones.

Fin del “Bolsa Família”

Después de 18 años, el “Bolsa Família”, programa icónico de los gobiernos de Lula y Dilma, llegará a su fin. Mirando las elecciones, Bolsonaro va a crear un nuevo programa, llamado “Auxilio Brasil”. Bolsa Família ha sido replicado y estudiado en más de 100 países y le ha garantizado al presidente Lula una serie de honores internacionales. Entre 2003 y 2015, más de 40 millones de personas salieron de la pobreza en Brasil gracias al Bolsa Família y otros programas de los gobiernos del PT.


¹ Periodista brasileño, residente en Argentina, cursando la Maestría en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza. Trabajó durante 11 años en la Cámara de Diputados de Brasil.

Mirada Multipolar | Propuestas para el orden mundial post-COVID19 ¿Y si nos organizamos?

Mirada Multipolar | Propuestas para el orden mundial post-COVID19 ¿Y si nos organizamos?

por Sebastián Tapia

La pandemia de COVID-19 parece estar disminuyendo en la región, lo que ayuda a comenzar a pensar el papel que jugará latinoamérica en el escenario global. Un mundo que ya no será igual, con un Estados Unidos más débil a nivel global, pero lo suficientemente fuerte para imponerse en la región, una China más decidida a reclamar el liderazgo en el concierto internacional, una Rusia mirando al Este y una Europa con crisis de identidad. Algunas ideas comienzan a surgir, centrándose principalmente en la integración regional.

La propuesta de Amorim

Esta semana el ex-ministro de relaciones exteriores y de defensa de Brasil durante el gobierno de Lula, Celso Amorim, estuvo participando de la reunión anual del Club de Discusión Valdai. Este think tank ruso hace años que viene discutiendo los cambios que se ven a nivel global en el siglos XXI. Amorim expuso mediante videoconferencia en una mesa llamada “¿Sustituto de una guerra mundial o preludio de ella?”, en referencia a la pandemia de COVID-19.

Celso comenzó por plantear que hay que cambiar la manera en que las naciones del mundo enfrentan las grandes cuestiones globales como la pandemia, el cambio climático, la dislocación causada por la globalización y, especialmente, la desigualdad.

“Para abordar estas cuestiones, primero tenemos que favorecer un mundo multipolar. Y creo que eso es lo que Brasil intentó hacer junto con Rusia, China, Sudáfrica e India al crear BRICS. Por ejemplo. Es un ejemplo de cómo hacer un esfuerzo por tener un mundo más multipolar. Pero la otra cosa, muy, muy importante, es cambiar la organización institucional del mundo. No podemos tener un mundo en el que hayamos discutido algo como la pandemia o el cambio climático en el consejo de seguridad, sujeto al veto de algún país. Eso es algo que está totalmente fuera de lugar “.

La frase podría ser considerada como un pedido de eliminación del poder de veto que mantienen los 5 miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Rusia, China, Estados Unidos, Francia y el Reino Unido), algo que al día siguiente el presidente de Rusia, Vladimir Putin se opuso en el mismo foro. “Si destruimos el derecho de veto de los miembros permanentes, Naciones Unidas morirá ese mismo día. Se convertiría en una liga de naciones”, dijo. Pero Amorim no se refería a los temas de seguridad, sino a estos grandes temas globales que deberían ser resueltos por consenso. Para esto, propone que el G20 tome un rol más decisivo, pero que a la vez este foro sea más representativo de la comunidad global.

“Creo que lo más cercano que combina cierto grado de legitimidad o representatividad con cierto grado de efectividad es el G20. Creo que tendríamos que cambiar un poco el G20 para hacerlo un poco más africano, un poco más oscuro de alguna manera, un poco menos europeo, tal vez. Pero también para otorgar autoridad al G20 sobre organizaciones concretas, muy concretas, muy específicas: como el Banco Mundial, el FMI y la Organización Mundial del Comercio. Es inútil decidir algo en el G20 y luego hacer algo completamente diferente de acuerdo a los tecnócratas del banco mundial, que obedecen a un país más que a otro.”

Pero este modelo no puede ser impuesto. Para adoptar estos cambios, Amorim propone una gran conferencia mundial, como se ha realizado en otros tiempos:

“Necesitamos un replanteamiento global del orden mundial. Y un replanteamiento global del orden mundial, que trata no solo del poder sino también de las instituciones, requiere una conferencia como la de San Francisco, Dumbarton Oaks o Bretton Woods.”

En la mesa expusieron otros invitados, entre los cuales uno propuso volver al principio de la escuela realista de esferas de influencia entre los grandes poderes. Amorim defendió la posición de los que él llamó “una región olvidada”:

“Creo que debemos tener mucho cuidado con su idea de esferas de influencia. Ciertamente, a Brasil y la mayor parte de América Latina no les gustaría ser tratados como el patio trasero de Estados Unidos. Hasta cierto punto es inevitable, pero podemos intentar equilibrar eso con la influencia de otras potencias: Europa, China, Rusia y también nuestras propias iniciativas. La regionalización de alguna manera es muy importante en términos de integración para América del Sur y América Latina, y hemos trabajado mucho en eso, pero también es importante combinar eso con alguna acción multilateral. O múltiples, digamos, acciones globales que de alguna manera lo ayudarían a crecer en un mejor equilibrio. No solo porque buscamos justicia en términos de equidad, sino también porque ustedes buscan un mundo en el que la guerra sea, digamos, menos probable. Y la dominación también sea menos probable.”

La propuesta de AMLO

Y en este punto, la integración latinoamericana como una manera de evitar la influencia de potencias extrarregionales, la única propuesta en pie en este momento proviene del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador. En su discurso en la última reunión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), el pasado 18 de Septiembre, AMLO propuso intensificar la institucionalidad de la CELAC para transformarlo en un organismo supranacional:

“La CELAC, en estos tiempos, puede convertirse en el principal instrumento para consolidar las relaciones entre nuestros países de América Latina y el Caribe, y alcanzar el ideal de una integración económica con Estados Unidos y Canadá en un marco de respeto a nuestras soberanías; es decir, construir en el continente americano algo parecido a lo que fue la Comunidad Económica que dio origen a la actual Unión Europea.”

En su propuesta, hay dos dimensiones clave. La política, en la cual predominan los principios de “no intervención” y de “autodeterminación de los pueblos”, y la económica, basada en la cooperación para el desarrollo y la ayuda mutua.

Las diferencias políticas deben ser resueltas entre los países latinoamericanos, con el sistema de Naciones Unidas como último árbitro. En sus palabras:

“Que las controversias sobre democracia y derechos humanos se diriman a petición de las partes en instancias verdaderamente neutrales creadas por los países de América y que la última palabra la tengan las agencias especializadas de la Organización de las Naciones Unidas.”

En cuanto a lo económico, su idea es fomentar el comercio intrarregional pero que el crecimiento sea repartido entre los países con criterios de justicia social:

“La propuesta es sencilla: se trata de reactivar pronto la economía en nuestro continente para producir en América lo que consumimos.
Las ventajas son muchas; entre otras, contamos con fuerza de trabajo joven y creativa; hay buen desarrollo tecnológico; somos un continente rico en recursos naturales, con una amplia diversidad cultural; las distancias entre nuestros países nos permiten ahorrar en fletes y, reitero, existe suficiente demanda de mercancías en nuestros mercados.
Solo se requiere hacer una planeación conjunta con la participación de organismos como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otros, y pedir a estas instituciones la elaboración de un plan con el objetivo superior de promover la comunidad económica, financiera y comercial de los países de América.
Por último, esta integración productiva con dimensión social debe contar con el componente de inversión para el bienestar de todos los pueblos de América, bajo el criterio de que el progreso sin justicia es retroceso. Se trata de ir hacia la modernidad, pero forjada desde abajo y para todos.”

 

Ambas propuestas son complementarias. La profundización de un proceso de integración latinoamericano, que fue destruido en la última oleada de gobiernos neoliberales, puede otorgarle a la región un peso mayor en el plano internacional. Las viejas palabras del Martín Fierro sobre la desunión de los hermanos que invita a la amenaza externa, es una lección que la región no ha sabido aprender en 200 años de independencia. La reorganización mundial tras la pandemia del COVID 19 es una oportunidad a aprovechar para integrarnos como región y así competir en el mundo.

Conexión Brasil | Brasil: La trampa llamada Paulo Guedes

Conexión Brasil | Brasil: La trampa llamada Paulo Guedes

Por Rogério Tomaz Jr.¹

Egresado de la Universidad de Chicago – con financiamiento del Estado brasileño, a través de una beca del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq en portugués) – y profesor de la Universidad de Chile durante la dictadura de Pinochet, quien intervino con mano dura de esta Universidad, Paulo Guedes apareció en el escenario político cuando fue presentado como asesor económico de Jair Bolsonaro poco antes de las elecciones de 2018.

Antes de asumir el cargo de ministro, ya había demostrado su completo desconocimiento de la administración pública. Tras la victoria de Bolsonaro, en reunión con técnicos del Instituto de Investigaciones Económicas Aplicadas (IPEA, en portugués), Guedes interrumpió la conversación para preguntar qué era la “LOA” (Ley de Presupuesto Anual). Días después, tuvo encuentro con senadores y terminó revelando que no sabía que el presupuesto del gobierno es aprobado por el Congreso Nacional en el año previo a su ejecución.

Al igual que Maurício Macri y su conocida frase “lo peor ya pasó”, Guedes renueva cada seis meses las promesas de optimismo para el futuro mientras trata de explicar qué salió mal y por qué fracasó el gobierno y la economía se hundió en el período anterior.

Bajo la conducción de Guedes, las cifras de la economía brasileña son terribles y remontan a los niveles de la década de 1980. La inflación de septiembre alcanzó un récord desde el Plan Real (1994). El desempleo también alcanzó un récord negativo histórico y llegó al 14,7% en junio. La reforma laboral de Michel Temer y la reforma previsional de Bolsonaro no cumplieron la promesa de millones de empleos que la nueva legislación iba a generar, impulsada por la confianza de las empresas para invertir más.

En el primer año de Bolsonaro, antes de la pandemia, la fuga de dólares de Brasil fue la mayor en 38 años, alcanzando los 44.700 millones. En 2020, salieron otros 20 mil millones. En diciembre de 2019, Guedes había prometido “una avalancha de inversiones”, que hasta ahora no se ha visto.

Cuando Bolsonaro asumió el cargo en enero de 2019, el dólar valía 3,70 reales. Hoy, la moneda estadounidense se cotiza en 5,65 y puede subir aún más en los próximos días, debido al anuncio de que el gobierno romperá el techo de gasto – dispositivo creado después del golpe de 2016 para limitar las inversiones en áreas sociales – para que el gobierno pueda lanzar un proyecto que pretende reemplazar Bolsa Família y así aumentar las posibilidades de reelección de Bolsonaro en 2022.

Este aumento del dólar, estimulado y justificado públicamente por Paulo Guedes en varias ocasiones [ver video abajo], garantizó una ganancia de 16 millones de reales para el ministro en sus cuentas en paraísos fiscales, lo cual fue revelado por los reportajes de Pandora Papers.

Paulo Guedes defiende el dólar más alto:

Este viernes (22), varios miembros del equipo de Guedes renunciaron a sus puestos por no estar de acuerdo con romper el techo de gasto. Según el diario Correio Braziliense, el propio ministro pidió su dimisión, pero Bolsonaro intentó convencerlo de que permaneciera en el gobierno. Para ello, montaron una rueda de prensa improvisada, sin ningún banner o imagen del gobierno en el fondo, en la que Guedes volvió a proyectar un escenario optimista, citó cifras falsas y trató de justificar el mal desempeño económico y la evidente incompetencia del gobierno para cumplir sus promesas.

 

En resumen: Paulo Guedes es una trampa que vino con Bolsonaro. Si permanece en el gobierno, el desastre empeora. Si se va, el “mercado” debe tocar las trompetas del apocalipsis y la situación también se agravará.

Las escenas de personas rodeando camiones de basura en busca de restos de comida se multiplican en las grandes ciudades brasileñas. Y al presidente solo le preocupa reducir la diferencia para Lula en las encuestas, que siguen apuntando la posibilidad de la victoria del PT en la primera vuelta (que en Brasil ocurre cuando un candidato supera el 50% de los votos válidos).

Bolsonaro se encuentra en una encrucijada sin salida. Y está arrastrando a 210 millones de personas al fondo del pozo, aunque ese pozo parece no tener fondo.


¹ Periodista brasileño, residente en Argentina, cursando la Maestría en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza. Trabajó durante 11 años en la Cámara de Diputados de Brasil. 

Conexión Brasil | La estrategia de Ciro Gomes es tratar al PT y a Lula como enemigos. ¿Tendrá éxito?

Conexión Brasil | La estrategia de Ciro Gomes es tratar al PT y a Lula como enemigos. ¿Tendrá éxito?

por Rogério Tomaz Jr. ¹

Militando en el séptimo partido en su extensa y tortuosa trayectoria de casi 40 años en la vida pública, Ciro Gomes es uno de los políticos más conocidos de Brasil – tiene mucho “recall”, en la jerga de los expertos en marketing. Aunque sea conocido por su carácter difícil e impredecible, sorprende su opción de atacar a Lula y al PT de forma sistemática y sin margen para diálogo. Sin embargo, antes de detallar su estrategia y la hipótesis que la orienta, vale la pena repasar su historial, para quienes no lo conozcan bien.Hoja de vida

Hoja de vida

Procedente de una familia oligárquica, el bisabuelo de Ciro, José Ferreira Gomes, fue el primer intendente de Sobral, en 1892. El hermano de Ciro, Ivo Ferreira Gomes, es el actual alcalde de la ciudad, base electoral de la familia. Sobral también fue comandada por otro hermano, Cid Ferreira Gomes (que fue gobernador de Ceará y llegó a ser, durante unos meses, ministro de Educación en el segundo mandato de Dilma Rousseff), por su padre, José Euclides Ferreira Gomes Júnior, por un tío abuelo, Vicente Antenor Ferreira Gomes, y por un tío bisabuelo, Vicente Cesário Ferreira Gomes.

Ciro fue diputado de estado en Ceará (1983-1986), diputado federal (2007-2010), alcalde de Fortaleza (1989-1990), gobernador del estado (1991-1994), ministro de gobierno de Itamar Franco (1994) y también del primero mandato del gobierno Lula (2003-2006).

Inició su militancia en uno de los partidos que apoyaban la dictadura, el Partido Democrático Social (PDS), heredero de la Alianza Renovadora Nacional (Arena). Luego pasó por el PMDB, el PSDB de Fernando Henrique Cardoso y Tasso Jereirssati, su amigo y padrino político desde los años 1980, por el ex PPS (ahora Ciudadanía), por el PSB y por el PROS, antes de incorporarse al PDT del caudillo gaúcho Leonel Brizola, en 2015.

En 1998 se postuló por primera vez al máximo cargo del país, por el PPS, ocupando el tercer lugar, con el 10,97% de los votos, teniendo el comunista arrepentido Roberto Freire como su compañero de fórmula. En 2002 volvió a postularse, esta vez por el PSB, ocupando el cuarto puesto y alcanzando el 11,97% de los votos.

En 2018 volvió a competir por la presidencia, llegando nuevamente en tercer lugar y logrando su mejor resultado: 12,47%. Sin embargo, lo que marcó su participación en esa elección fue el viaje que hizo a Europa justo al comienzo de la campaña para la segunda vuelta. Hasta el día de hoy, sigue siendo criticado por haber “viajado a París” en lugar de participar en la campaña de Fernando Haddad contra Jair Bolsonaro.

En campaña activa desde 2019, Ciro inauguró, a mediados de 2020, la estrategia de atacar al PT y a Lula, acusando al partido y al expresidente de traidores al pueblo, de corruptos y responsables por la victoria de Bolsonaro, ya que él cree que es el único candidato que podría haber derrotado al militar en el balotaje.

Hipótesis

Ciro y sus seguidores están muy convencidos de que es posible sacar a Bolsonaro de la segunda vuelta el próximo año. Así, la disputa sería entre él y Lula. De ahí la táctica de demarcar el espacio frente al PT y su candidato lo antes posible. El objetivo es mostrarse como un auténtico anti-PT, para así heredar los votos de la derecha para la batalla contra Lula.

El resultado hasta ahora es un rotundo fracaso. Ciro aparece en las encuestas con menos votos de los que tuvo en las tres elecciones a las que se presentó. El máximo que ha alcanzado hasta ahora es del 10%, pero en general aparece entre el 6 y el 8%. El creciente rechazo a Bolsonaro como presidente y como candidato no se ha convertido en apoyo al político del PDT. Al revés, varios partidarios de Ciro han expresado públicamente su repudio a la estrategia de surfear la ola de odio hacia el PT.

A medida que pasa el tiempo, Ciro Gomes se vuelve más desesperado y dedicado a seguir la estrategia al pie de la letra. El último blanco de las diatribas de Ciro fue la ex presidenta Dilma², quien respondió con dureza a los ataques del pedetista.

¿Tendrá éxito la estrategia? Es improbable. Incluso en la hipótesis cada vez más remota de la destitución de Bolsonaro del cargo de presidente y, por lo tanto, de la elección de 2022, Ciro Gomes parece no estar calificado para recibir un voto de confianza de la élite empresarial, y mucho menos del público más orgánicamente comprometido con la lucha contra el regreso de Lula y el PT al gobierno.

Varios simpatizantes y líderes del PDT criticaron la estrategia y algunos incluso indicaron que están dispuestos a apoyar a Lula y se han distanciado de la guerra creada por Ciro y su jefe de marketing, João Santana, quien trabajó en las campañas de Dilma Rousseff en 2010 y 2014.


¹ Periodista brasileño, residente en Argentina, cursando la Maestría en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza. Trabajó durante 11 años en la Cámara de Diputados de Brasil. Twitter: @rogeriotomazjr

² Ciro dijo que Lula conspiró a favor del impeachment de Dilma: https://www.poder360.com.br/brasil/lula-conspirou-pelo-impeachment-de-dilma-diz-ciro-gomes

Conexión Brasil | Brasil vuelve a las calles para protestar contra Bolsonaro y principal reclamo es la economía

Conexión Brasil | Brasil vuelve a las calles para protestar contra Bolsonaro y principal reclamo es la economía

Por Rogério Tomaz Jr.¹

Más de doscientas ciudades de Brasil realizaron actos contra Bolsonaro este sábado (2) y, aunque las manifestaciones reunieron a menos personas que las anteriores, cabe destacar un dato importante: el principal reclamo esta vez fue el colapso de la economía.

Se vieron en gran cantidad carteles de “genocida” y “miliciano”, pero lo que dominó fueron las críticas sintetizadas en “BolsoCaro”, señalando que, con el gobierno del militar, todo está más caro en el país. Incluso empresarios e inversores se han sumado a las protestas contra la mala gestión de la economía.

De hecho, el gobierno de Bolsonaro no tiene una política económica para el país. Paulo Guedes, tratado como un “genio” en la campaña, resultó ser una farsa y lanzó a Brasil a un abismo del que parece no haber salida.

El superministro que controla la mayor economía de América Latina no tiene la menor idea de los conceptos básicos de la administración pública. En la práctica, su gestión consiste básicamente en intentar apagar incendios cuando están a punto de destruir el edificio en llamas.

Gracias a la omisión de Guedes, muy conveniente para sus amigos y socios en el mercado financiero internacional, la inflación de dos dígitos, que parecía ser un problema del pasado lejano, ha vuelto a la realidad.

El desempleo alcanza récords negativos a cada nueva encuesta. La informalidad y la situación de desaliento – personas que han dejado de buscar trabajo – continúan a un ritmo creciente.

El resultado macabro es visible en los supermercados: huesos y pieles de carne vacuna o de pollo se han convertido en alimentos que se ofrecen en todos los estantes.

Lo mismo ocurre con el arroz, alimento fundamental en Brasil, que se convirtió en un commodity de exportación preferencial durante el gobierno de Bolsonaro, dejando para el consumo interno las opciones con inflación en la estratosfera – 65% de aumento en 2020 – o el salvado de arroz, que es básicamente la cáscara del cereal, con muy baja calidad nutricional.

 

A todo esto se suma el aumento desenfrenado de los combustibles. Tan pronto como Michel Temer asumió el gobierno, con el golpe de 2016, Petrobras comenzó a indexar sus reajustes en función del precio del petróleo en el mercado internacional, con cotización y variación en dólares.

En el último mes de Dilma Rousseff como presidenta, mayo de 2016, el precio promedio de un litro de gasolina fue de R$ 3,64. En septiembre de 2021, cuesta R$ 6,07 y en algunas regiones ya se vende por R$ 7,20.

Bolsonaro no tuvo coraje de cambiar esta política de precios, que solo favorece a los accionistas de Petrobras. El mandatario decidió inventar mentiras para culpar a los gobernadores por los sucesivos aumentos. La estrategia no funcionó. Toda la población sabe ahora que el gobierno federal y Petrobras priorizan las ganancias de los accionistas y desprecian tanto los intereses de la sociedad en su conjunto como el impacto negativo que esta política tiene en la economía del país.

Es decir, además del desastre que llevó a la lucha contra la pandemia del coronavirus, Bolsonaro es ahora directamente responsable del caos económico, que se agravará aún más en 2022 por la crisis energética, que ya se siente en varias regiones – por falta de planificación e inversión en fuentes alternativas para mitigar los efectos de una sequía prolongada, otra omisión deliberada de Paulo Guedes, que debilitó el sistema Eletrobras para favorecer su privatización, aprobado por el Congreso Nacional en junio pasado. La vieja receta neoliberal…

La tragedia social que vive Brasil se expresa en el hambre endémica – más de 20 millones de personas no saben si podrán alimentarse al día siguiente – y en noticias cada vez más comunes sobre personas que se quemaron porque cocinaban con alcohol común, porque no podían comprar una garrafa de gas para cocinar, insumo que ha triplicado su precio desde la partida de Dilma Rousseff*.

El caso más reciente de este tipo de “accidentes” se registró el pasado lunes (27), fecha en la que Bolsonaro cumplió mil días en el poder. Ese día, Geisa Sfanini, de 32 años, madre de una niña de 8 meses, murió luego de estar hospitalizada durante 25 días. Causa de la muerte: Geisa tuvo el 90% de su cuerpo quemado mientras cocinaba usando alcohol.

Víctima directa de Bolsonaro y Paulo Guedes, el caso conmovió al país y fue recordado por varios legisladores en discursos en la Cámara de Diputados y en las redes sociales.

*En 2019, Paulo Guedes prometió que la garrafa de gas de cocina bajaría a la mitad del precio, pero sucedió exactamente lo contrario: el precio se duplicó y el producto acumula un aumento del 30% solo en 2021.


¹ Periodista brasileño, residente en Argentina, cursando la Maestría en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza. Trabajó durante 11 años en la Cámara de Diputados de Brasil.

Conexión Brasil | Fracaso de Bolsonaro en la ONU y espectros del nazismo en la medicina privada

Conexión Brasil | Fracaso de Bolsonaro en la ONU y espectros del nazismo en la medicina privada

Por Rogério Tomaz Jr.¹

El principal chiste que circuló en las redes sociales de Brasil la semana pasada hace una comparación entre Jair Bolsonaro y una rata: come en la calle, entra por la puerta trasera y transmite enfermedades. A partir de esta broma, uno puede hacerse una idea de lo mala que fue la semana del presidente brasileño, quien pronunció un predecible discurso en la Asamblea General de la ONU, sin nada nuevo más allá de la cartilla tradicional de extrema derecha: mentiras y teorías de conspiración para alimentar la base fanática.

Bolsonaro usó la tribuna de Naciones Unidas para reproducir una mentira que provocó la muerte de miles de personas en Brasil y podría llevarlo a la Corte de La Haya: medicamentos como la hidroxicloroquina y otros son efectivos en el tratamiento de pacientes infectados por Covid-19.

La repercusión fue vergonzosa y atesta el fracaso de Bolsonaro al intentar recuperar su imagen con un evento de visibilidad internacional.

Espectros del nazismo en la medicina privada

Hablando de La Haya y crímenes contra la humanidad, la comisión parlamentaria de investigación sobre el Covid del Senado expuso un caso que fue comparado en las redes sociales y en la prensa con los experimentos nazis con seres humanos durante la Guerra. Más: el ex director de Prevent Senior que declaró ante la CPI usaba el lema de las SS nazis para motivar a los empleados.

Prevent Senior, empresa de medicina privada dirigida a personas mayores, fue denunciada por una docena de médicos que trabajaban para ella y se vieron obligados a prescribir el “kit Covid”, con cloroquina, ivermectina, azitromicina y otros fármacos, a todos los pacientes que buscaran la empresa con cualquier síntoma parecido al coronavirus.

La empresa, cuyo dueño es partidario del gobierno de Bolsonaro y muy cercano al diputado Eduardo Bolsonaro, hijo del presidente, prescribió y envió el “kit Covid” a sus clientes incluso antes de recibir test positivo para la enfermedad. En muchos casos, los pacientes que ingresaron en la UCI recibieron la medicación sin saberlo.

Los médicos que denunciaron a la compañía dijeron que el protocolo impuesto por Prevent Senior era en realidad un experimento que la compañía tenía con pacientes, a menudo sin el conocimiento o consentimiento de ellos o de sus familias.

Incluso al inicio de la pandemia, el senador Flávio, otro hijo de Jair, defendió enfáticamente la “investigación” de Prevent Senior en su Twitter. Flávio eliminó la publicación en cuanto el caso fue revelado por la prensa y analizado por el CPI.

A partir de la revelación de la experiencia de Prevent Senior, se están investigando otras empresas de medicina privada, como Unimed, gigante del sector en el país.

Además de las vivencias, Prevent Senior fue denunciado por haber defraudado el certificado de defunción de varios pacientes, para ocultar el coronavirus como causa de la muerte. Anthony Wong, médico y profesor de la Universidad de São Paulo (USP), y Regina Hang, madre de Luciano Hang, el más fiel partidario de Bolsonaro entre los grandes empresarios brasileños, son dos casos notorios de este crimen.

Luciano Hang es la prueba viviente de que los capitalistas pueden vender incluso a la madre para proteger sus intereses.

Bolsonaro sincero

En una sincera entrevista con la revista Veja, Jair Bolsonaro decepcionó a su audiencia al confesar que “la posibilidad de un golpe de Estado es nula”.

La sinceridad de Bolsonaro, sin embargo, es opuesta a la que expresó Cristina Fernández de Kirchner en su carta pública tras la derrota en las primarias del 12 de septiembre: mientras la vicepresidenta argentina demuestra el coraje de hacer pública la autocrítica y cobrar un “relanzamiento” del gobierno, la del presidente brasileño revela toda su cobardía, apoyada en mentiras para engañar especialmente a su público más fanático.

En la precisa definición del periodista Moisés Mendes, “Bolsonaro aplicó un golpe al bolsonarismo”. En el análisis de Mendes, Bolsonaro “habla del golpe porque sabe que no hay forma de aplicar el golpe. El golpe es una disimulación enterrada por las reacciones del Supremo e incluso de la derecha (Congreso y empresarios)”.

También según el periodista, la estrategia de Bolsonaro es “hacer creer a la gente que aún puede aplicar el golpe”, pero no puede. “Bolsonaro sobrevive de su papel de fanfarrón. El hombre que había sido cobarde desde la carta pidiendo tregua a Alexandre de Moraes no aguantaría un golpe durante una semana”.


¹ Periodista brasileño, residente en Argentina, cursando la Maestría en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza. Trabajó durante 11 años en la Cámara de Diputados de Brasil.

Conexión Brasil | Bolsonaro sufre vergonzosa derrota en el Senado y rompe récords negativos de popularidad

Conexión Brasil | Bolsonaro sufre vergonzosa derrota en el Senado y rompe récords negativos de popularidad

Por Rogério Tomaz Jr.¹

Tras sufrir derrotas políticas en la semana de la Independencia, con los actos frustrados del 7 de septiembre y el fallido movimiento de camioneros, Jair Bolsonaro en los últimos días ha visto su popularidad llegar al punto más bajo desde que asumió el cargo, mientras vio al Senado rechazar la medida del gobierno que pretendía evitar que las redes sociales excluyeran las publicaciones consideradas como “fake news”.

El martes (14), el presidente del Senado, Rodrigo Pacheco (DEM), rechazó el proyecto enviada por el gobierno de Bolsonaro para dificultar la eliminación de contenidos en redes sociales que difundan información falsa. Pacheco afirmó que la propuesta presentada por el gobierno es inconstitucional y generaría inseguridad jurídica.

El objetivo de Bolsonaro era evitar que Facebook, Youtube, Instagram, Twitter y otras plataformas eliminen publicaciones en las que él, sus hijos y aliados difunden mentiras sobre la pandemia de coronavirus, así como sobre opositores políticos y otros temas.

Una simple búsqueda en Google en portugués (publicaciones de Bolsonaro apagadas) muestra rápidamente que el mandatario brasileño viola con frecuencia las reglas de las redes sociales y, como resultado, tiene las publicaciones eliminadas. El proyecto fue rechazado por el Senado, en una derrota vergonzosa para el gobierno, y ciertamente no se presentará de otra manera.

Datafolha

El jueves (16) Datafolha publicó una nueva encuesta y los datos son terribles para Bolsonaro. Algunos de ellos:

– El 53% de las personas entrevistadas considera que el gobierno es “malo” o “muy malo”, un récord negativo para Bolsonaro;

– Solo el 22% considera a Bolsonaro “bueno” o “muy bueno”, también un récord negativo;

– El 56% defiende ya el juicio político de Bolsonaro;

– El 76% cree que Bolsonaro merece un juicio político si no cumple con las decisiones del STF;

– Entre los evangélicos, solo el 29% aprueba el gobierno;

– Entre los jóvenes de 16 a 24 años, el rechazo a Bolsonaro es del 59%;

– Entre las personas que se declaran negras, el rechazo a Bolsonaro también llega al 59%;

– El 57% de las personas entrevistadas dijeron que nunca confían en las declaraciones del presidente.

El tradicional instituto también confirmó una vez más el liderazgo aislado de Lula y la posibilidad de victoria en la primera vuelta de las elecciones de 2022.

En el principal escenario de la encuesta, el expresidente aparece con 44%, mientras que Bolsonaro (26%), Ciro Gomes (9%), João Dória (4%) y Luiz Henrique Mandetta (3%) suman solo 42%. El rechazo electoral a Bolsonaro también es altísimo: el 59% de los encuestados dice que hoy no votaría por él.

En simulaciones de balotaje, Lula también ganaría fácilmente a todos los oponentes: 56×31 contra Bolsonaro; 51×29 contra Ciro Gomes y 55×23 contra João Dória, que en noviembre competirá en las primarias internas del PSDB contra Eduardo Leite, gobernador de Rio Grande do Sul.

La posibilidad de la reelección de Bolsonaro es cada vez más improbable, pero parece que seguirá con más del 20% del electorado, al menos en el corto plazo.


¹ Periodista brasileño, residente en Argentina, cursando la Maestría en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza. Trabajó durante 11 años en la Cámara de Diputados de Brasil.