Conexión Brasil | Bolsonaro, el patito feo del G-20

Por Rogério Tomaz Jr.¹

Entre todos los jefes de Estado que participan en la reunión del G-20 este fin de semana en Roma, Jair Bolsonaro es el único que no ha sido vacunado contra el Covid-19. El “negacionismo” del presidente brasileño, sin embargo, se convirtió en hipocresía cuando, en su primer discurso en el evento, elogió la vacunación en Brasil, que ya superó a la mitad de la población completamente inmunizada.

La negativa a vacunarse es una acción militante de Bolsonaro para difundir la agenda de la extrema derecha mundial. Los propios hijos del presidente ya recibieron la vacuna y publicaron fotos y videos en las redes sociales. Algunos incluso creen que Bolsonaro ya ha sido vacunado, pero él oculta el hecho por lealtad a las teorías de la conspiración difundidas por los grupos negacionistas a los que está vinculado.

Desprecio generalizado

En Italia, a pesar de declarar la guerra al Papa Francisco y sus posiciones progresistas desde el inicio del gobierno, Bolsonaro intentó visitar el Vaticano y ser recibido por el Sumo Pontífice, pero no se le concedió la autorización para el encuentro.

El contraste con su principal oponente electoral es marcado. En febrero de 2020, poco después de ser liberado de sus 580 días de prisión en Curitiba, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva fue recibido por el líder de la Iglesia Católica, en un encuentro articulado por Alberto Fernández, y la simpatía mutua fue clara. Lula y Bergoglio parecían viejos amigos y el brasileño pudo agradecer el Rosario que recibió del argentino en prisión, llevado por el referente político Juan Grabois, en junio de 2018.

Bolsonaro también sintió lo que era ser despreciado por la población cuando lo abuchearon y lo calificaron de “genocida” en las calles de la Ciudad Eterna. El “patito feo” del G-20, sin embargo, no se convertirá en cisne.

A 460 km de la capital italiana, un grupo de activistas protestó contra el título de ciudadano honorario que la municipalidad de Anguillara Veneta otorgará al presidente brasileño. La intendencia fue pintada con la inscripción “Fuera Bolsonaro” y manchada con tinta roja. Los manifestantes también arrojaron estiércol a la entrada del edificio.

Agenda neoliberal y mentiras

En una de las raras conversaciones que mantuvo Bolsonaro con un jefe de estado, se lo vio persiguiendo a su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, para entablar una conversación. Mientras Bolsonaro alternaba frases inconexas y risas extrañas, Erdogan lo miraba con indiferencia, como si observara un animal exótico.

 

Aprovechando que se encontraba en el exterior, Bolsonaro se sintió más cómodo para hablar con sinceridad de Petrobras desde su perspectiva neoliberal y se refirió a la petrolera estatal como “un problema”, término que nunca hablaría públicamente en territorio nacional.

El comentario llega en un momento en que aumentan las presiones del mercado para privatizar lo que resta de Petrobras – gran parte de la empresa ya ha sido entregada a capital privado, como BR Distribuidora, que fue privatizada en 2020 y ahora tiene como principal accionista a un ex tesorero del PSDB, Ronaldo César Coelho.

Hijo del célebre árbitro de fútbol Arnaldo César Coelho, que arbitró la final del Mundial de 1982, Ronaldo es conocido en el mundo político por haber confesado, en 2017, que recibió fondos de Odebrecht de cuentas en el exterior para la campaña presidencial de José Serra en 2010, quien fue derrotado por Dilma Rousseff en la segunda ronda. La práctica es ilegal según la ley brasileña.

En la rápida conversación con Erdogan, Bolsonaro también dijo algunas mentiras. Llamó la atención la que trató de su aprobación por la población. “Estoy bien, tengo un apoyo popular muy grande”, dijo Bolsonaro, pretendiendo ignorar que tiene un 58% de desaprobación en la última encuesta y que pierde ante Lula, FHC y Dilma en la evaluación de los mil días de Gobierno.

Senador vitalicio

Mientras Bolsonaro viaja, se ha filtrado la noticia de que el “Centrão”, el bloque de derecha que dirige el Congreso Nacional, está planeando una protección especial para evitar que Jair Bolsonaro sea arrestado después de dejar la presidencia. La idea es crear el cargo de senador vitalicio para ex presidentes. El puesto sería meramente honorario y no tendría remuneración, garantizando solo el derecho a hacer discursos, pero sin el poder de voto. No sería una propuesta nueva. Proyectos para esto se presentaron dos veces, en 2002 y 2015, y fueron derrotados en ambas ocasiones.

Fin del “Bolsa Família”

Después de 18 años, el “Bolsa Família”, programa icónico de los gobiernos de Lula y Dilma, llegará a su fin. Mirando las elecciones, Bolsonaro va a crear un nuevo programa, llamado “Auxilio Brasil”. Bolsa Família ha sido replicado y estudiado en más de 100 países y le ha garantizado al presidente Lula una serie de honores internacionales. Entre 2003 y 2015, más de 40 millones de personas salieron de la pobreza en Brasil gracias al Bolsa Família y otros programas de los gobiernos del PT.


¹ Periodista brasileño, residente en Argentina, cursando la Maestría en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza. Trabajó durante 11 años en la Cámara de Diputados de Brasil.

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