Por Federico Montero*. Es politólogo y profesor de Política Latinoamericana de la Universidad de Buenos Aires. Actualmente es director del Observatorio del Sur Global.
En el trasfondo de unas negociaciones interminables entre Irán y Estados Unidos, de la visita de Vladimir Putin a China inmediatamente después del viaje de Donald Trump, y de un mapa geopolítico que se redefine semana a semana, América Latina enfrenta el próximo domingo una de las elecciones más relevantes del año: las presidenciales en Colombia.
La importancia del proceso colombiano excede largamente sus fronteras nacionales. Lo que estará en juego es si el ciclo político abierto por Gustavo Petro en 2022 logra prolongarse o si asistiremos a una restauración de la histórica hegemonía conservadora colombiana —una hegemonía que, conviene recordarlo, fue una de las más duraderas y estables del continente—.
*Publicada originalmente en Contraeditorial
