Perspectiva Latinoamericana | Proscripción a los movimientos populares: un capítulo más

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América Latina está atravesando una etapa donde la democracia como valor fundamental para la construcción de sociedades se pone en jaque por ciertos sectores que se vieron fuera de los gobiernos en las primeras dos décadas del siglo XXI. El ataque mediático y el lawfare parecen ser las herramientas que mejor han servido a estos intereses. Si bien cada país tiene sus características que lo vuelven específicos, hay problemáticas que son iguales a todas las sociedades latinoamericanas. Así es que la agenda judicial a través de la persecución se cuela en la disputa política.

Al caso de Argentina, con el hostigamiento judicial y mediático a la Vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, al de Brasil, con 500 días de prisión ilegal para Lula Da Silva cuando era el candidato con más intención de voto para permitir la llegada de Bolsonaro al gobierno, y al de Ecuador, con la persecución del Correísmo tras las protestas de octubre pasado,  ahora se le suma Bolivia.

Es así que el recorrido de las persecuciones políticas en América Latina parece estar hecho por el mismo manual: cuando la competencia política sumada al hostigamiento mediático no alcanza, se transforma en persecución judicial a través de lo que se conoce internacionalmente como el Lawfare ; Si esta no es suficiente para desprestigiar a un gobierno popular, para que pierda en un proceso electoral, se utiliza el uso de la fuerza en un golpe de Estado a la vieja usanza, como en el caso de Bolivia en 2019. 

Qué pasa en Ecuador

Lenin Moreno fue electo en el 2016 por la fuerza de Alianza País que en su momento era conducida bajo el liderazgo de Rafael Correa. De público conocimiento es la traición que se dio en ese frente político, donde el Presidente Lenin decidió abandonar la plataforma de gobierno de corte popular que Alianza País venía construyendo desde el 2006. Con esta ruptura se dio inicio a un nuevo capítulo en la región de persecución a una fuerza política. La prisión del Vicepresidente Jorge Glas, la prisión de la Prefecta de Pichincha Paola Pabón y la inhabilitación política para Correa sumado a los ocho años de prisión que se le declararon recientemente son algunos de los hechos de esta persecución.

El pasado domingo 19 el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Ecuador decidió eliminar del registro de formaciones para las elecciones al Partido Fuerza Compromiso Social de Rafael Correa. A fines de junio, la Contraloría General del Estado presentó un informe recomendando al CNE dejar sin efecto la inscripción ya autorizada de cuatro partidos políticos, y multar a los conejeros que autorizaron estas inscripciones, por encontrar irregularidades en las firmas recolectadas que debían presentar. Esta medida se produce en un contexto de persecución política por parte del Gobierno de Lenin Moreno para con la fuerza representada por el ex-Presidente Correa.

Además de la proscripción política a la Lista Fuerza Compromiso Social, el lunes 21 de julio el tribunal de apelación del Consejo Nacional de la Judicatura ratificó la sentencia a ocho años de prisión contra Rafael Correa y otros veinte exfuncionarios por el caso de presuntas irregularidades en contrataciones, sentencia que había establecido en 2019 el Tribunal Nacional de Justicia.

Esto declaró el Grupo de Puebla respecto a la proscripción: “Este acto de parcialización política pone en entredicho la legitimidad de las elecciones del próximo 7 de febrero de 2021 en Ecuador y sienta un grave precedente regional al permitir que, a través de la proscripción electoral de la oposición se altere, de forma anticipada, la legítima expresión de la voluntad popular, esencia de la democracia.”

La proscripción de estos partidos políticos no sería necesaria si el Correísmo no fuera todavía una amenaza a los grandes capitales financieros que gobiernan Ecuador. La última encuesta disponible sobre intención de voto para las elecciones presidenciales del próximo Febrero, el Click Report, muestra que el favorito es Jaime Nebot del Partido Social Cristiano, con 16,41% seguido de cerca por “cualquier candidato designado por Rafael Correa” con un 15,78%. Siendo una encuesta con un margen de error del 3%, es un empate técnico. Y muestra la fuerza del Correísmo al competir sin candidato definido, más teniendo en cuenta que Jaime Nebot ya ha desistido de participar.

 

Qué pasa en Bolivia

En los últimos días el gobierno de facto de Jeanine Añez busca que el Tribunal Supremo Electoral de Bolivia prohíba la candidatura de Luis Arce, quien es el candidato a presidente por el Movimiento al Socialismo (MAS). Así lo comunicó el Tribunal Supremo Electoral de Bolivia:

“La Sala Plena del Tribunal Supremo Electoral, tomó conocimiento de la denuncia formulada por José Antonio Chávez Ayala y Carmelo Lens Frederiksen, representantes de la Alianza Política “CREEMOS”, en contra de la organización política MAS-IPSP por haber difundido datos de una encuesta de un estudio de opinión en materia electoral; por lo que determinó poner en conocimiento del partido político MAS — IPSP la citada denuncia, para que en el plazo de 48 horas de su legal notificación, responda al contenido de la misma”.

Frente a esto el Movimiento al Socialismo emitió un comunicado desmintiendo esta medida acusándola de un nuevo intento de proscripción. También, el candidato presidencial Luis Arce respondió:

“Cómo es de conocimiento público el día de ayer (30 de junio) el Gobierno ‘de facto’ realizó otra denuncia penal contra mi persona. Nosotros queremos denunciar ante la opinión pública la intencionalidad que tiene el gobierno de proscribir al Movimiento al Socialismo para que no participe en estas elecciones, de proscribir al candidato del MAS-IPSP. Han intentado amedrentarme, perseguirme desde mi llegada al país.”

Si esta denuncia se concretara significaría que el partido sería penalizado perdiendo su nombre y siendo suspendido para la participación en las elecciones.

Esta presión que claramente busca que tanto Arce como el MAS no puedan presentarse en las elecciones que estaban establecidas para el 6 de septiembre de este año. Una encuesta realizada por CELAG reveló la ventaja que tiene el candidato del MAS frente a los de la derecha boliviana.

Elecciones en pandemia

En esta situación es que el gobierno de Añez decidió por segunda vez postergar las elecciones programadas del 6 de septiembre para el 18 de octubre, alegando razones de salud pública. Así se refirió Evo Morales al respecto:

“La postergación de la fecha de elecciones solo provocará un mayor sufrimiento al pueblo boliviano porque prolonga la agonía del gobierno en un mar de incapacidades y ambiciones que le impidió, en ocho meses, tomar medidas para manejar la catástrofe humana y económica actual.”

En el caso de Ecuador, el Consejo Consultivo de Organizaciones Políticas pidió una prórroga de la fecha de elecciones debido a la pandemia, pero el CNE se negó para evitar violar los plazos establecidos en el Código de la Democracia, que regula el calendario electoral.

La diferencia entre ambos casos con respecto a postergar a o no las elecciones no debe buscarse en una situación sanitaria, ambos gobiernos tienen su sistema de salud desbordado por la cantidad de casos y en algunas ciudades ha desbordado su sistema mortuorio, sino en cómo cada gobierno lee su situación política.

Como hemos visto más arriba, ambos gobiernos están de acuerdo en que no pueden permitir que sus antecesores regresen al poder. Recurrir a la persecución y la proscripción les es necesario para evitar el retorno del Masismo y el Correísmo. Pero Áñez es candidata en las próximas elecciones y Moreno no.

Jeanine Áñez necesita más tiempo a cargo del ejecutivo como única forma de mantenerse en la carrera presidencial. Dejando fuera a Arce, podría contar con un escenario de ballotage junto a Carlos Mesa. Todavía no cree que todo esté perdido, por eso gana tiempo de campaña y cuenta con los recursos del Estado Boliviano.

Lenin Moreno, en cambio, no tiene esperanzas en estas elecciones. Su trabajo ya está completo: removió al Correísmo de cualqueir espacio de poder, endeudó al país con el FMI y el año pasado realizó el ajuste necesario pare reinstaurar la matriz neoliberal en el Ecuador. El partido con el que se quedó pero perdió las bases, Alianza País, todavía no fijó candidato para las elecciones y no aparece en ninguna encuesta en intención de voto. Aún si el Correísmo sea eliminado de la contienda electoral, la competencia recaería entre Guillermo Lasso y quien tome el lugar de Nebot en el PSC.

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