Perspectiva Latinoamericana | Perú entre la pandemia y la disputa política

por Florencia Tursi Colombo

El actual escenario del Perú presenta situaciones en paralelo, mientras la pandemia hace estragos en la población, la clase política revive una confrontación entre el ejecutivo y el legislativo que llevaba ya un tiempo, pero cuyo eje no pasa por la dramática situación económica y sanitaria sino por disputas por el poder de cara a las próximas elecciones presidenciales en abril del 2021.

La presentación, en el pleno del Congreso, de unos audios entre el presidente Vizcarra, sus secretarias y el cantante Richard “Swing”, desató un nuevo escándalo por la sospechosa contratación del cantante. Las bancadas de oposición acusan a Vizcarra de corrupción y piden su vacancia. Sin embargo, sin ingenuidad, dichos audios fueron presentados en la sesión en la cual debían discutirse una serie de puntos de reforma política para las próximas elecciones, entre ellos, la regulación del financiamiento a los partidos políticos y un proyecto que prohibía la presentación de candidatos investigados por corrupción en primera instancia.

Así anunciaba Vizcarra el envío del proyecto el pasado 5 de julio:

Los partidos de oposición, centralmente el bloque fujimorista, se negaban a tratar la reforma, ya que la líder de Fuerza Popular, Keiko Fujimori tiene una causa por corrupción y se ha financiado en anteriores campañas con fondos viciosos, por ejemplo, los aportes de Odebrecht para la campaña presidencial de Keiko en 2011.

En el mensaje del jueves por la noche Vizcarra dejó en claro que no va a renunciar. Aunque asume que los audios son reales, niega que la contratación de “Swing” haya sido ilegal. A la oposición en el Congreso le dijo: “Si quieren vacarme aquí estoy, con la frente en alto y la conciencia tranquila. No voy a renunciar, yo no me corro”. Se puede ver el mensaje completo de Vizcarra aquí:

Finalmente, el viernes por la mañana se aprobó la reforma constitucional que incorpora el impedimento de condenados en primera instancia a presentarse en cargos públicos. El mismo día por la tarde inició la votación por la vacancia, resultando aprobada la moción por 65 afirmativos, 32 negativos y 24 abstenciones. En los próximos días Vizcarra será convocado al Congreso para su defensa y luego se someterá a votación su vacancia.

En un artículo publicado a fines del año pasado señalamos en detalle que esa disputa entre el ejecutivo y el legislativo, expresa la tensión entre dos fracciones de la derecha peruana.

Al mismo tiempo, la situación que está generando la pandemia de Covid-19 en Perú, ha puesto en escena la relación entre el Estado, el mercado y la salud. La situación es dramática, ante el colapso de la salud pública, los grupos económicos hacen fortunas vendiendo salud y el Estado, aunque pide a los hospitales privados a que mantengan tarifas razonables, se mantiene al margen del sufrimiento de su propia gente. En junio, Vizcarra daba un ultimátum a las clínicas privadas para que bajen sus tarifas y para que atiendan a los pacientes con Covid, sin embargo los resultados fueron insuficientes.

Se repiten imágenes de dolor en donde la economía parece haber ganado sobre la vida. Quienes pagan gozan de buena salud y de seguro de vida, mientras el resto carece hasta de lo más elemental para vivir.

Se ha impuesto la lógica económica sobre la vida y eso implica que todo tenga un precio, que la vida tenga un precio monetario. Se estima que, en promedio, un paciente con Covid-19 internado en un hospital privado de Perú paga alrededor de 15 mil dólares por 20 días de internación, lo que significa 750 dólares diarios. Mientras que el sueldo mínimo se mantiene en 930 soles, un poco más de 250 dólares por mes. Hablamos de la vida ¿Quién no pagaría para curar a un familiar si tuviera la plata al alcance? Sin embargo, gran parte de la población trabaja en la economía informal. Esto implica que no reciben ni esos 900 soles mensuales.

El dinero ha ocupado un lugar del poder, puede decidir entre la vida y la muerte, ni el ejecutivo ni el legislativo han cuestionado eso. Por el contrario, a los grupos de poder económico se les ha beneficiado durante la pandemia permitiéndoles los despidos masivos y la precarización laboral.

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