Perú decide su futuro: Castillo o Fujimori

Por Florencia Tursi Colombo

¿Qué se elige?

Este domingo 6 de junio los/as peruanos/as acceden nuevamente a las urnas para elegir en segunda vuelta al próximo/a presidente/a para el quinquenio 2021-2026.

La primera vuelta

El domingo 11 de abril se llevaron a cabo las elecciones en Perú para elegir presidente/a, 2 vicepresidentes/as, 130 congresistas y 5 parlamentarios/as andinos.

En la elección para presidente/a ninguna lista logró superar el piso para ganar en primera vuelta. Lejos de eso, el candidato Pedro Castillo de Perú Libre fue el candidato más votado con tan solo el 19,06% de los votos, mientras que el segundo lugar fue para la candidata Keiko Fujimori de Fuerza Popular con el 13,37% de los votos. Juntos, Castillo y Fujimori, sumaron poco más del 32% de los votos, el restante 68% se repartió entre 16 candidatos/as.

Castillo ganó en 16 departamentos (Cajamarca, Amazonas, San Martín, Áncash, Arequipa, Moquegua, Ayacucho, Tacna, Puno, Cusco, Apurímac, Huancavelica, Junín, Pasco, Huánuco y Madre de Dios), mientras que Keiko ganó en 7 (Callao, Ica, Lambayeque, Loreto, Piura, Tumbes y Ucayali). Por su parte, De Soto se impuso en Lima y Cesar Acuña en La Libertad. Aquellas regiones en donde Castillo obtuvo un mayor porcentaje, sobre todo el sur y la sierra central, son aquellas que, en 2016, habían votado por Verónika Mendoza (en esa elección quedó en tercer lugar con el 18,74%) y en 2011 por Ollanta Humala, se da allí con más fuerza un voto anti-neoliberal y anti-Fujimori.

El Congreso

La elección de abril configuró un Congreso fragmentado entre 10 fuerzas políticas. Sin embargo, ningún partido obtuvo mayoría. Perú Libre consiguió 37 curules, Fuerza Popular 24 curules, Acción Popular 16, Alianza Para el Progreso 15, Renovación Popular 13, Avanza País 7, Podemos Perú 5, Somos Perú 5, Juntos por el Perú 4 y el Partido Morado 4 curules.

La elección para el Congreso puso de manifiesto la debilidad de los partidos políticos peruanos y la desaparición de ciertos partidos tradicionales como el APRA. Quien gane la segunda vuelta no tendrá mayoría en el Congreso y deberá aliarse con otros partidos.

Respecto a los/as congresistas, el 42% de los/as electos/as se presentaron por primera vez a un cargo y un 78% consiguieron ser electos por primera vez en un cargo. De hecho, solo el 12% de los/as congresistas electos/as registran más de 10 años de trayectoria política en sus respectivos partidos.

Sin embargo, pese a esa renovación en los/as integrantes del Congreso, la paridad de género no estará presente en la conformación del próximo parlamento. Integrarán el Congreso, para el período 2021-2026, 81 varones y 49 mujeres.

 

Los candidatos

Nombre: Pedro Castillo
Edad: 51
Partido: Perú Libre
Primera vicepresidenta: Dina Boluarte
Segundo vicepresidente: Vladimir Cerrón (aunque su candidatura fue anulada por el JNE ya que fue sentenciado por caso de corrupción)
Biografía: Magíster en psicología educativa. Se desempeña como docente rural desde 1995. Fue miembro del comité de Cajamarca del partido político Perú Posible (PP), desde el 2005 hasta el 2017. En 2017 lideró la Conare-Sutep en lo que fue una de las huelgas docentes más importantes.
Nombre: Keiko Fujimori
Edad: 45
Partido: Fuerza Popular
Primer vicepresidente: Luis Galarreta
Segunda vicepresidenta: Patricia Juárez
Biografía: Licenciada en administradora de empresas por la Boston University y magíster en administración de empresas por la Columbia University. Fue congresista de la República durante el periodo 2006-2011. Fue candidata a la presidencia en 2011 y en 2016, llegando en ambos casos a la segunda vuelta. Desde el 2018 es investigada por el Ministerio Público a causa de los aportes irregulares de campaña en medio del caso Lava Jato.

La campaña

La campaña electoral del balotaje tendió a la polarización. Claro está que Keiko y Castillo representan proyectos opuestos. Sin embargo, la complejidad del panorama dificulta pensar la disputa por la segunda vuelta solamente como una disputa entre izquierda y derecha.

La campaña estuvo marcada, sobre todo, por la crisis política, la crisis de representación, la falta de liderazgos y el desencanto de la población con la clase política tradicional y con las instituciones. También hay que sumar la situación de la pandemia. La pandemia visibilizó las desigualdades y profundizó la crisis, más de 2 millones de peruanos/as perdieron su empleo en el 2020.

Mientras que Keiko Fujimori hizo campaña con la estabilidad, es decir, mantener la constitución del 93 y volver al crecimiento económico de años previos -que, pese a que fue un gran crecimiento, no redistribuyó esa prosperidad-, por el otro lado, Pedro Castillo hizo campaña con los ronderos rurales, buscando consensos para una Asamblea Constituyente y una nueva Constitución.

El lema “democracia o comunismo” fue movilizado por el fujimorismo para generar preocupación en los/as votantes. Así, aparecieron en escena los términos terruqueo y perruqueo, que hacen referencia al uso de la imagen de la guerra interna de los años 80 y 90 con el objetivo de catalogar a alguien como terrorista. Esa campaña del miedo llevada a cabo tanto por adeptos al fujimorismo como por los medios de comunicación consistió en señalar la posible ‘amenaza’ que representaría el gobierno de Castillo.

Asimismo, durante la campaña, se registró gran cantidad de fake news y escándalos que buscaron desprestigiar a Castillo. La más llamativa fue la masacre ocurrida en el Vraem a dos semanas de la segunda vuelta, el hecho fue apresuradamente atribuido a Sendero Luminoso. Las mismas fuerzas de seguridad del Perú atribuyeron la matanza a dicho grupo armado con la hipótesis de que era un “mensaje electoral” de algo que podría llegar a ser frecuente en la presidencia de Castillo. Sin embargo, Sendero Luminoso no tiene presencia en el lugar, por el contrario la zona suele ser espacio de tránsito de grupos narcoterroristas.

Los debates

Se realizaron dos debates presidenciales en la campaña por la segunda vuelta electoral y un debate entre los equipos técnicos. El primer debate presidencial fue convocado por los propios candidatos el 1 de mayo en la Plaza de Armas de Chota y el segundo organizado por el ente oficial, el JNE, el 30 de mayo en la Universidad Nacional San Agustín en Arequipa.

En ambos debates presidenciales hubo cruces, centralmente el tópico sobre la corrupción provocó los ataques más fuertes. Por un lado, Keiko Fujimori denunció la corrupción de Vladimir Cerrón, fundador de Perú Libre y candidato a la segunda vicepresidencia de Castillo hasta que el JNE anuló su candidatura. Según Fujimori, Cerrón es quien manda sobre Castillo y quien realmente gobernaría. También lo acusó de incitar a la violencia, luego de que una gran movilización rechazara la llegada de Keiko a Arequipa para el segundo debate, por eso, Keiko, asistió al debate con una piedra la cual mostró en cámara dando cuenta de las piedras que los manifestantes le habían arrojado a ella y a sus seguidores y responsabilizó a Castillo como el “tira piedras”. Por el otro lado, Castillo, a diferencia de las especulaciones de Keiko, expuso los verdaderos casos de corrupción de Keiko y de la familia Fujimori. Con claridad Castillo expresó en el debate convocado por el JNE: “¿No les suena a ustedes que hablar de corrupción es hablar del fujimorismo?”.

Sin embargo, las propuestas de ambos candidatos fueron escasas y poco claras.

El debate oficial fue dividido en 6 bloques: 1) el Perú del bicentenario; 2) salud y manejo de la pandemia; 3) economía y promoción del empleo; 4) educación, ciencia e innovación; 5) lucha contra la corrupción e integridad pública; 6) derechos Humanos, políticas sociales y atención a poblaciones en situación de vulnerabilidad.

Keiko Fujimori realizó promesas de todo tipo: ofreció bonos, exención de impuestos a pequeños y medianos empresarios, y créditos para empresas y pymes. También propuso un bono oxígeno para familias que hayan atravesado la covid y una canasta tecnológica con computadoras con internet para los/as niños/as en las escuelas. Un estimativo de todas las promesas y bonos ofrecidos por la candidata en el debate arroja un equivalente al 3% del PBI.

En cambio, Pedro Castillo habló en otro registro, no ofreció bonos ni planes, por el contrario, buscó sensibilizar al electorado con una fuerte crítica a la política y la economía expresada en un tono sincero: “no más pobres en un país rico” y “vamos a pensar en combatir el hambre de los de abajo y no en los bolsillos de los de arriba”. También agregó, respecto del sistema de salud: “¿Antes de la pandemia los hospitales no estaban colapsados? ¿Antes de la pandemia no había grandes problemas de salud? Esta pandemia ha desnudado el precario sistema de Salud”. Y sus propuestas respecto de educación, ciencia e innovación fueron concretas: educación desde el seno de la comunidad, libre acceso a las universidades, capacitación pedagógica para docentes, y creación del Ministerio de Ciencia, tecnología e investigación.

Las encuestas

Luego de la primera vuelta, Pedro Castillo mantenía, según las encuestas, una amplia ventaja por sobre Keiko Fujimori. Sin embargo, la diferencia se fue reduciendo según plasman las últimas encuestas presentadas el 30 de mayo, al punto tal que las últimas 3 encuestas señalan un empate técnico entre los candidatos.

Según último sondeo de IPSOS, Pedro Castillo mantiene una intención de voto del 51,1% y Keiko Fujimori del 48,9%. Mientras que la encuesta del IEP le otorga un 40,3% a Castillo y un 38,3% a Fujimori. La encuestadora Datum indica para Castillo un 42,6% y para Fujimori un 41,7%. El voto en blanco y nulo es del 11,8%, 13%, y 15,9% respectivamente para cada encuesta, motivo por el cual, y sumado al margen de error, es posible hablar de un empate técnico.

Sin dudas, el resultado está abierto ya que la diferencia entre ambos candidatos, según las encuestas, es mínima.

Asimismo, cabe destacar que, para la primera vuelta electoral, ninguna encuesta previó el resultado. Las encuestas en la primera vuelta ubicaban a Castillo con una intención de voto por debajo del cuarto puesto. Sólo una encuesta lo puso en segundo lugar, justo antes de la veda electoral.

¿Qué esperar?

El escenario es complejo. Perú llega a su bicentenario con una crisis sanitaria producto de la mala administración de la pandemia, una crisis económica producto del agotamiento del modelo neoliberal y una crisis política cuyo hecho más preocupante es la desafección de la población con la política.

Por un lado, Keiko Fujimori se encuentra en su tercer balotaje. En las dos ocasiones anteriores pesó más su imagen negativa. La consigna “Fujimori nunca más”, fue suficiente para agrupar a gran parte del espectro político a votar en su contra. En 2011 Humala ganó en segunda vuelta con el 51,45%, mientras que Keiko obtuvo el 48,55%, y en 2016 Kuczynski obtuvo 50,12% y Keiko 49,88%. En esta tercera oportunidad, las movilizaciones bajo la consigna “Fujimori nunca más” y “Keiko no va” convocaron a gran parte de la ciudadanía en el país y en el extranjero. Sin embargo, Keiko Fujimori consiguió el apoyo de sectores que antes la vapuleaban, es el caso de Mario Vargas Llosa, ante quien se comprometió a preservar la democracia.

Por el otro lado, Pedro Castillo llega como la sorpresa de la elección. A través de un discurso claro y veraz supo encauzar y dar significado a la crisis política y la desigualdad económica. Sus propuestas de una nueva constitución, una nueva reforma agraria y la nacionalización de los recursos despertó tanto el entusiasmo de algunos/as como el rechazo de otros/as. Durante la campaña pudo ir definiendo su equipo de gobierno y sus proyectos, en ese sentido, fue importante el acuerdo firmado con Veronika Mendoza con el objetivo de fijar un pacto social que implique el compromiso de un gobierno democrático, constituyente y de bienestar.

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