Mirada Multipolar | Mar de la China Meridional: Soberanía, Comercio y Control

por Sebastián Tapia

Si consideramos que nos encontramos en una Nueva Guerra Fría, esta vez entre un bloque Occidental/Atlántico, liderado por Estados Unidos y Gran Bretaña por un lado, y un bloque Oriental/Eurasiático, encabezado por Rusia y China por el otro, hay algunas zonas que pueden ser considerados puntos calientes. En estos lugares chocan los intereses y las acciones de ambos bloques: Ucrania/Crimea, Venezuela, Siria, Corea, por ejemplo. En estos días, el punto más caliente se encuentra en alta mar, en el “patio trasero” de China. El mar de la China Meridional, o mar del Sur de la China, es tan estratégico para la República Popular como el Caribe lo es para los Estados Unidos ¿Pero por qué se está calentando esta zona?

Aumenta la tensión

Del 23 al 29 de Agosto la Armada del Ejército Popular de Liberación de China realizó ejercicios marítimos en las costas norte, este y sur, como respuesta a los ejercicios realizados la semana anterior por el portaaviones estadounidense USS Reagan en el mar de la China Meridional.

Los ejercicios defensivos de la Armada fueron interrumpidos el 25 de Agosto, cuando un avión de reconocimiento estadounidense U2 sobrevoló una zona al norte del país donde se realizaban prácticas militares de tiro con munición real, violando las normas de seguridad y pudiendo provocar alguna reacción accidental hacia él.

Al día siguiente, como respuesta y advertencia, China disparó dos misiles balísticos hacia el mar de la China Meridional, los cuales cayeron dentro de la zona cerrada por los ejercicios militares. Estos misiles fueron un Dongfeng-21 (DF-21D) y un Dongfeng-26 (DF-26B), ambos capaces de alcanzar objetivos marítimos por lo que llevan el apodo de “caza portaaviones”.

El 27 de Agosto, Estados Unidos respondió con el envío del destructor USS Mustin a las proximidades de las islas Paracelso en el mar del Sur de la China. El mismo fue interceptado por la flota china y fue obligado a abandonar la zona. Finalmente, el Pentágono declaró en un comunicado al día siguiente que “llevar a cabo ejercicios militares en el territorio disputado en el mar de China Meridional es contraproducente para aliviar las tensiones y mantener la estabilidad”, como si sus propios ejercicios de la semana anterior no hubieran existido.

Reclamo soberano

China reclama como propio la casi totalidad del mar de la China Meridional. Esto está en disputa por sus vecinos, que tienen reclamos similares sobre algunas de las islas, islotes y rocas en ese mar. Filipinas, Vietnam, Brunéi, Malasia e Indonesia sostienen que el mar debe dividirse de acuerdo a la Convención de Naciones Unidas sobre la Ley del Mar (UNCLOS), por lo que reclaman la posesión de algunas islas y de la riqueza que yace en el subsuelo marítimo.

El reclamo chino tiene como base la llamada “línea de 9 guiones“, que surge a partir de los territorios que la República de China controló tras la Segunda Guerra Mundial, al retirarse los invasores japoneses. Por este motivo, tanto la República Popular China, que se reconoce heredera legal de la República China fundada en 1911, como la República de China (Taiwán), que también se reconoce como heredera,  reclaman los mismos territorios basándose en la misma línea.

La discusión territorial pasó prácticamente inadvertida durante la mitad del siglo XX, pero con el resurgir económico, político y militar de Beijing se hizo más evidente. A partir de 2013, la República Popular de China comenzó una política de ocupación de las islas e islotes que reclama. Comenzó a construir bases navales y aéreas desde la cual ejercer control sobre todo el mar de la China Meridional.  La prospección de petróleo en la zona es el principal problema a discutir con Vietnam, pero en general la discusión sobre el uso de los recursos y la navegación se enmarca en un Código de Conducta negociado entre China y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), más allá del reclamo territorial definitivo.

Libertad de navegación

Quien se opone a los reclamos marítimos de China, sin tener ningún tipo de reclamo soberano sobre esas aguas, son los Estados Unidos. Desde 1983, Estados Unidos lleva adelante lo que llama “Operaciones de Libertad de Navegación“, que consiste en navegar con sus fuerzas navales por zonas que considera que son “reclamadas en exceso” de lo que le corresponde a otro país de acuerdo a la UNCLOS.

Las Operaciones de Libertad de Navegación en el Mar de la China Meridional comenzaron en 2015, en desafío a las bases construidas por China y sus reclamos en la zona. Curiosamente, EEUU reclama los beneficios que otorga la UNCLOS (mar territorial de 12 millas, Zona Económica Exclusiva de 200 millas) y sostiene su aplicación en todo caso posible, por eso realiza estas operaciones navales, pero no es parte de la Convención. La misma no fue firmada ni ratificada por el gobierno estadounidense.

No ser parte de la Convención le está comenzando a salir caro a Estados Unidos. El pasado 25 de Agosto, China logró que su candidato al Tribunal Internacional de la Ley del Mar (ITLOS) sea aceptado como uno de los 21 jueces que lo componen. Al no ser parte de la Convención, no pudo presentar candidato propio y sólo pudo presionar desde afuera de la organización. No tuvo mucho éxito, ya que el candidato chino obtuvo 149 votos a favor y 17 abstenciones – ningún voto en contra. Este tribunal es en el que recae la aplicación de la UNCLOS, pero es poco probable que tener sólo un juez le permita volcar la balanza de la justicia a su favor. Sin embargo, es un triunfo en cuanto al prestigio de China y señala que la disputa sobre el mar de la China Meridional no le impide participar en las organizaciones que tratan el tema.

El problema de fondo

Más allá de las discusiones jurídicas sobre la aplicación de la UNCLOS, de los diferentes reclamos territoriales o de la riqueza del subsuelo marino en la región, lo que está en juego en el mar de la China Meridional es el control de la principal línea de abastecimiento marítimo.

Por el mar del Sur de la China circula la producción china que tiene por destino Europa, África y el sur y oeste de Asia. A la vez, es el paso obligado del petróleo que llega de Medio Oriente hasta China. En el proyecto chino de la Franja y la Ruta (o Nueva Ruta de la Seda) los puertos chinos del sur son el origen de esta Ruta Marítima hacia Europa.

China no puede permitirse ser alejada del control de la zona. En este momento, es tan vital para ella como lo fue el Caribe para los Estados Unidos a fines del siglo XIX. Por otro lado, Estados Unidos sabe que la presencia de su flota en la zona es necesaria para evitar ser excluido totalmente de la región ante la pérdida de influencia. Su aliado en la zona, Australia, se niega a participar de esas operaciones de libertad de navegación. Filipinas, quien fuera colonia estadounidense y luego su aliado en la Guerra Fría, ahora anula su acuerdo militar con EEUU y busca resolver pacíficamente la disputa de soberanía en el mar de la China Meridional.

Ante el crecimiento económico y político de China en el Pacífico, a Estados Unidos sólo le queda su flota y sus amenazas. Esperemos que la calma del mar logre enfriar la situación y evitar que la guerra, comercial y militar, entre estas potencias se torne caliente.

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