Observatorio del Sur Global

El mundo frente a la suba de precios por la guerra en Irán

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Por Pablo Macía

Pasadas tres semanas del inicio de la guerra iniciada por Israel y los Estados Unidos en Irán no hay perspectivas claras de un desenlace. La incertidumbre aumenta los riesgos de una crisis energética global sin precedentes. Con el cierre virtual del estrecho de Ormuz por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo y gas natural del mundo, se ha desatado una suba de precios en la oferta de la energía, presionando hacia una escalada inflacionaria en todos los demás sectores como producto de los aumentos en la logística. Frente a la incertidumbre sobre el fin de los conflictos y sus consecuencias, los gobiernos se han visto obligados a activar planes de contingencia para contener la inflación y gestionar la escasez de suministros. A continuación, se presenta un análisis comparado de las políticas implementadas por las principales regiones y economías afectadas.

Asia: Racionamiento, uso de reservas y priorización del consumo doméstico

La región asiática es la más dependiente del combustible importado del Golfo, recibiendo el 89,2% de los flujos de crudo y condensados del estrecho de Ormuz. Dentro del continente, la República popular China concentra el 37,7% de las exportaciones que circulan por allí, seguido de la India con un 14,7%, Corea del Sur con 12 % y Japón con un 10,9 %. El resto de los países del continente se llevan el 13,9% del flujo petrolífero de la zona afectada por la guerra. En este marco, las políticas de respuesta a la crisis varían según la capacidad económica y la estructura productiva de cada país.

En primer lugar, China ha implementado una estrategia multidimensional para mitigar el impacto de la inflación y asegurar el funcionamiento de su aparato industrial. Debido a que Beijing importa aproximadamente el 71% de su consumo interno de crudo y depende en un 90% del Estrecho de Ormuz para sus suministros energéticos, las respuestas se centran en la diversificación de proveedores aumentando sus importaciones de Rusia a la par de sostener la oferta de Irán. En efecto, los navíos de bandera china se encuentran entre las pocas excepciones que aún intentan atravesar el estrecho bajo condiciones de guerra para mantener el flujo físico de barriles. Beijing también cuenta con un número importante de reservas de petróleo que le dan un colchón de cobertura. En términos de política financiera y monetaria, China apuesta a la desdolarización gradual del comercio a través de un sistema alternativo de pagos al SWFT y el atesoramiento de reservas en oro, para ir desprendiéndose de la moneda y los bonos estadounidenses como reservas de valor. Por otro lado, se ha garantizado la provisión de insumos críticos como el metanol para la industria y fertilizantes para la agricultura. En cuanto a la industria, promueve la innovación tecnológica para superar la dependencia de occidente, y las potenciales sanciones y estrategias de desacople. Por último, a partir de su XV plan quinquenal ha definido orientar la producción hacia el mercado interno, como forma de sostener la demanda en un escenario internacional inestable y para mejorar el bienestar de la población, en especial la de las zonas rurales.

Por otro lado, los países del Sudeste Asiático han aplicado una política de racionamiento y ajuste de la demanda. Países como Filipinas, Tailandia y Vietnam han optado por iniciativas administrativas para reducir el consumo energético con medidas como semanas laborales de cuatro días y restricciones en el uso de aire acondicionado (Filipinas) o la promoción del teletrabajo (Vietnam). Por su parte, Tailandia detuvo las exportaciones de combustible para proteger sus reservas, lo que generó desabastecimiento en países vecinos como Camboya.

En cuanto a países desarrollados como Japón y Corea del Sur, impulsaron medidas como la liberación de reservas estratégicas. Estas economías cuentan con grandes reservas estratégicas de petróleo y comenzaron a liberar suministros para evitar el colapso de sus industrias automotriz y siderúrgica. Corea del Sur anunció la mayor liberación coordinada de reservas en la historia de la AIE. Sin embargo, los analistas advierten que esta medida es un “parche” de corto plazo que no resuelve la escasez estructural si el conflicto se prolonga.

Por su parte, India, el país más poblado del mundo, ha priorizado el suministro de gas licuado para los hogares pobres, absorbiendo más de la mitad del aumento de costos mediante subsidios federales. No obstante, la medida ha llevado a la escasez en restaurantes y hoteles. Indonesia enfrenta un dilema similar: mantener los subsidios para contener la inflación social o ajustarse a los límites presupuestarios, lo que podría derivar en un aumento de precios en el corto plazo.

Europa: Ajuste monetario y aceleración de la transición energética

La Unión Europea enfrenta un panorama de “estanflación” (inflación alta con crecimiento bajo), lo que ha complicado la respuesta de política económica. A diferencia de otras regiones que recurren al subsidio, el Banco Central Europeo (BCE) ha priorizado el combate a la inflación vía tasas de interés y una política monetaria restrictiva. Christine Lagarde advirtió que la guerra podría elevar la inflación hasta el 4.4% en 2026 si persisten los problemas de suministro. En su reunión de marzo, el BCE mantuvo los tipos de interés sin cambios, pero los analistas ya contemplan la posibilidad de nuevas subidas de tasas si los efectos de segunda ronda (presiones salariales) se materializan, descartando prácticamente los recortes previstos anteriormente. Paralelamente, la Comisión Europea está redoblando su estrategia de energía limpia para recortar el consumo y reducir la dependencia de los combustibles fósiles importados, buscando medidas inmediatas para proteger a los hogares vulnerables del alza de las facturas energéticas.

Estados Unidos: Dilema entre aranceles, tasas de interés y conflicto geopolítico

Estados Unidos enfrenta un escenario paradójico. Aunque es menos dependiente del petróleo de Oriente Medio gracias a su producción interna, el conflicto ha desbaratado los planes económicos del gobierno. La guerra con Irán ha complicado los planes de la Reserva Federal de reducir las tasas de interés. Los precios del petróleo superaron los $90 dólares por barril, lo que amenaza con elevar la inflación general. Funcionarios de la Fed, como Neel Kashkari, han señalado que la incertidumbre geopolítica les obliga a ser cautelosos, posponiendo cualquier recorte de tasas al menos hasta finales de año. El aumento de los precios energéticos se suma a los efectos inflacionarios de los aranceles impuestos por la administración Trump. Mientras que antes los bajos costos energéticos amortiguaban el alza de los bienes importados, ahora ambos factores empujan los precios al alza, creando un “panorama confuso” para los responsables de la política monetaria.

América Latina: Efectos indirectos y vulnerabilidad fiscal

Aunque no es el epicentro del conflicto, América Latina sufre los efectos colaterales a través del encarecimiento de insumos clave y la volatilidad financiera. El conflicto en el estrecho de Ormuz ha disparado los precios de los fertilizantes (como la urea), afectando directamente a países agrícolas como Brasil y Argentina. La suspensión de exportaciones desde Qatar y la interrupción de suministros desde China presagian una presión al alza en los costos de producción de alimentos para la región. La producción de alimentos está en riesgo debido a la escasez de fertilizantes nitrogenados. Un 25% de las importaciones de fertilizantes de EE.UU. se realizan entre marzo y abril, y los precios ya se han disparado un 30% en el puerto de Nueva Orleans. Esto anticipa un encarecimiento en los alimentos en un plazo de 1 a 3 meses. Por su parte, los países importadores como Chile, Perú y los centroamericanos sufren el aumento global de precios. Los ataques en Dubái han interrumpido las operaciones del principal hub logístico para medicamentos genéricos (producidos en India) y productos que requieren cadena de frío, amenazando la disponibilidad y el precio de fármacos a nivel mundial.

Cuadro Comparativo: Políticas frente a la Crisis de Suministro (Guerra en Irán)

Región / PaísGestión EnergéticaPolítica MonetariaProtección Social y SubsidiosSeguridad AlimentariaEstrategia Industrial
China      Diversificación de proveedores como Rusia, aseguramiento de las vías de provisión con Irán y liberación regulada de reservas.Independencia financiera. Desdolarización comercial, desprendimiento de bonos de EEUU y reservas en oro.Protección social a trabajadores y sector rural para fortalecer el mercado interno.Reaseguro de fertilizantes y materias primas alimentarias.Reaseguro de minerales críticos, innovación tecnológica para superar la dependencia.
Sudeste Asiático
(Filipinas, Tailandia, Vietnam)
Racionamiento administrativo. Semanas laborales de 4 días, teletrabajo. Prohibición de exportaciones de combustible.Pasiva / Ajuste fiscal. Mantenimiento de la tasa de referencia, priorizando la estabilidad cambiaria para evitar el encarecimiento de importaciones.Limitada. Enfocada en trabajadores formales. Falta de capacidad fiscal para subsidios universales.Prioridad al arroz. Activación de reservas estratégicas de arroz para contener el precio del principal básico.Desaceleración. Suspensión de turnos en industrias manufactureras de alta demanda energética (textil, electrónica).
Japón y Corea del SurLiberación masiva de reservas estratégicas. Liberaciones coordinadas con la AIE. Mantenimiento de acuerdos de suministro bilateral con productores alternativos (Australia, EE.UU.).Endurecimiento cauteloso. Tasas bajas para no frenar la industria, con intervención en mercados de divisas para no encarecer suministros importados.Subsidios focalizados a PYMES. Ayudas directas a pequeñas y medianas industrias manufactureras.Diversificación de importaciones. Aceleración de compras de granos (trigo, maíz) desde América del Norte para suplir cualquier interrupción desde el Golfo.Protección de sectores estratégicos. Prioridad de suministro eléctrico para automotriz, siderurgia y semiconductores.
IndiaPriorización de suministro. El gobierno redirige el gas licuado hacia los hogares, generando escasez en el sector comercial y de servicios.Neutral / Intervencionista. Mantenimiento de tasas para controlar la inflación, con política fiscal anticíclica de subsidios.Alta. Absorción fiscal de más del 50% del aumento del costo energético para proteger a los hogares pobres.Control de existencias. Limitación a las exportaciones de azúcar, trigo y cebolla para asegurar el abasto interno.Reasignación de energía. Reducción de suministro a industrias intensivas en energía (cemento, acero) para garantizar el consumo doméstico.
Unión EuropeaAceleración de la transición energética. Reducción del consumo de gas vía normativas; impulso a renovables y compras conjuntas de gas.Restrictiva. El BCE mantiene tipos de interés altos (4.5%). Prioriza evitar la estanflación.Compensaciones focalizadas. Bonos por ingresos bajos para pagar facturas energéticas. Evitan subsidios generalizados.Autonomía estratégica. Relajación temporal de normas ambientales para aumentar producción agrícola local. Compra coordinada de fertilizantes.Reconversión. Estímulos a la electrificación industrial. Cierre temporal de fábricas de acero y aluminio de alta intensidad energética.
Estados UnidosLiberación de reservas y estímulo a producción local. Aumento de permisos de extracción en reservas estratégicas. Uso de la AIE para coordinación internacional.En pausa.  Mantenimiento de tasas en 5.25%-5.50% mientras evalúa el impacto inflacionario del conflicto.Limitada a programas existentes. No se implementan nuevos subsidios energéticos masivos. El enfoque está en contener la inflación general vía tasas de interés.Autosuficiencia relativa. Escasa afectación directa. Preocupación por fertilizantes: se activan monitoreos de precios (urea) para proteger al sector agrícola del Medio Oeste.Proteccionismo industrial. Mantenimiento de aranceles a importaciones que, sumados al alza energética, generan un doble impacto inflacionario en bienes de consumo.
América Latina
(Brasil, Argentina, México)
Exposición heterogénea. Países productores (Brasil, Argentina) buscan capturar la coyuntura exportadora, pero enfrentan presión interna. Países importadores (Chile, Centroamérica) sufren encarecimiento directo.Divergente. Brasil mantiene tasas altas; Argentina aplica ajuste fiscal severo para contener la inercia inflacionaria; México sigue la pauta de la Fed, en espera. Todos vulnerables a la volatilidad cambiaria.Alta presión fiscal. Argentina absorbe costo con ajuste fiscal; Brasil reedita subsidios a combustibles para camioneros; México mantiene subsidios a gasolinas (estímulo fiscal). El margen fiscal es limitado.Alerta en fertilizantes. Dependencia crítica de urea importada. Suspensión de exportaciones de granos en algunos países para asegurar abasto interno ante la previsión de menor cosecha.Ajuste. Recortes de producción industrial en sectores intensivos en energía (automotriz en Argentina, metalmecánica en Brasil) ante la incertidumbre sobre costos futuros.

En este contexto, las reacciones de los diversos países y regiones se han desplegado a partir de los propios recursos e intereses y los cambios geopolíticos que trae la guerra y el conflicto en Medio Oriente. La duración del conflicto en Irán y el control del estrecho de Ormuz son la variable clave. Si la interrupción persiste más allá de seis meses, las reservas estratégicas de los países desarrollados comenzarán a agotarse, y las economías en desarrollo, sin acceso a financiamiento externo para sostener subsidios, enfrentarán escenarios de hiperinflación o desabastecimiento generalizado. Las regiones con mayor capacidad de almacenamiento y reservas (Japón, Corea, EE.UU.) están utilizando medidas de corto plazo mientras diseñan estrategias de mediano plazo (transición energética, diversificación de proveedores). Las regiones con menor margen de maniobra (Sudeste Asiático, América Latina) están recurriendo al racionamiento y a medidas fiscales que tensionan sus frágiles equilibrios macroeconómicos. La respuesta fragmentada, con países asiáticos prohibiendo exportaciones de combustible y otros acaparando granos, anticipa un escenario de mayor proteccionismo y tensiones comercialesen los próximos meses, lo que podría profundizar la inflación global.

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