El Partido Bulgaria Progresista de Rumen Radev ganó las elecciones de este domingo 19 de abril con el 44,7% de los votos consiguiendo mayoría propia en el parlamento para ser el nuevo primer ministro del país. Los resultados le confieren alrededor de 130 escaños de los 240 del parlamento búlgaro, lo que habilita a formar un gobierno de mayoría luego de años de inestabilidad con 8 elecciones desde el 2021. El segundo lugar se lo están disputando el ex primer ministro Boiko Borisov del partido conservador Ciudadanos para el Desarrollo Europeo de Bulgaria (GERB) y la coalición europeísta de corte liberal Continuemos el Cambio- Bulgaria Democrática (PP-DB), ambos con alrededor de un 12% y 36 diputados cada uno. En cuarto lugar se encuentra el Movimiento por Derechos y Libertades con un 6,8% y 20 bancas, mientras que en el quinto quedó el partido nacionalista y pro ruso Renacimiento, con 4,2% y 12 diputados.

Radev pone así fin a 5 años de inestabilidad política y fragmentación, con gobiernos de coalición en minorías aleatorias que no podían estabilizarse frente a una situación económica deteriorada y en el medio de escándales de corrupción que implicaban a funcionarios y grandes empresarios. El flamante primer ministro había sido presidente de Bulgaria desde 2017 hasta enero del 2026, momento en el que renunció para presentarse a estas elecciones. El programa electoral que presentó Radev desde la fuerza que creó denominada Bulgaria Progresista consta de una política de corte nacionalista de izquierda, que combina la defensa de los intereses del país por sobre las determinaciones de la Unión Europea con propuestas de desarrollo económico con justicia social. En cuanto al primer aspecto, el nuevo primer ministro es crítico frente a la política europea en la guerra en Ucrania, afirmando que las sanciones a rusia terminan perjudicando a Europa con el encarecimiento de la energía, los alimentos y otras materias primas. Radev considera que la salida de la guerra esta basada en la negociación ya que Kiev no tiene chances de ganar la contienda y la prolongación de la misma sólo empeora las condiciones de las partes. Esta posición le ha valido fuertes críticas desde Bruselas, considerándolo como un nacionalista euroescéptico al que hay que confrontar mediante denuncias de manipulación e injerencia rusa en la elección. Así Bruselas se ha inclinado hacia el apoyo a otros candidatos como el ex premier Boiko Borisov, quien de todas formas estaba desprestigiado por la ciudadanía frente a flagrantes escándalos de corrupción. El giro que pueda pegar Bulgaria es importante ya que Sofía tiene 4 bases militares de la OTAN y un acuerdo de cooperación con Ucrania que podría ponerse en discusión.
Pero la principal fortaleza de Bulgaria Progresista ha sido su programa de gobierno, que se presenta como orientada hacia un cambio real por la paz, la justicia y la prosperidad del pueblo. El programa se propone fortalecer la identidad búlgara para garantizar ingresos dignos y perspectivas de desarrollo para los ciudadanos. Para ello se propone desmantelar el modelo oligárquico imperante, donde los políticos, jueces, empresarios contratistas del estado y grupos mediáticos concentrados se conformaban en una elite frente a una población cada vez más empobrecida. Por ello se propone como eje central el de la lucha contra las desigualdades.

Desde el estado promueve el control del gasto público con auditorías para eliminar los esquemas de corrupción, poner valores de referencia para la contratación de obras públicas e investigar a los empresarios que han evadido o se han enriquecido de forma ilegal, confiscando en ese caso sus bienes y propiedades. Para todo ello también impulsa una justicia eficaz e independiente, impulsando la construcción de una mayoría parlamentaria de dos tercios para cambiar la composición del Consejo Supremo Judicial y elegir un nuevo Fiscal General legítimo. El programa electoral también ha apuntado a mejorar el entorno mediático, clarificar plenamente la propiedad de los medios de comunicación y garantizar la independencia financiera de los medios de servicio público.
En suma, Rumen Radev ha sido refrendado en el gobierno con un programa de transformaciones estructurales que deberá poner en marcha para recuperar la confianza del pueblo búlgaro y para relegitimar las instituciones estatales confiriéndoles un carácter de servicio público orientado a las necesidades y aspiraciones de la ciudadanía. Queda ver hasta donde podrá llegar en un escenario europeo donde no es visto como alguien amigable.
