Argentina busca una salida para el canje de deuda

Argentina busca una salida para el canje de deuda

GPS Internacional para Sputnik

Entrevista al director del Observatorio del Sur Global, Federico Montero, por Fabián Cardozo en el programa GPS Internacional de Radio Sputnik.

GPS Internacional: El Presidente Argentino Alberto Fernández dio su discurso en las últimas horas en la Cumbre climática de Naciones Unidas. El foco estuvo puesto en el necesario financiamiento climático para la implementación de políticas sustentables y el canje de deuda por acción climática. Además Fernández pidió la creación de un comité técnico y político integrado por países ricos y en desarrollo para construir la arquitectura financiera necesaria para movilizar el financiamiento. Además se aprovechó la oportunidad para hablar de las negociaciones con el fondo monetario internacional compartió un panel con John Biden, donde dijo que la Argentina necesita mayor flexibilidad para honrar la deuda en plazos y tasas. Esto es parte de la agenda internacional distinguida, calificada, que viene teniendo el presidente Alberto Fernández en el marco de esta COP26, antes del G20, y también en lo que intenta hacer negociaciones con el fondo monetario internacional.

Vamos a recibir a Federico Montero, Director del Observatorio para el Sur Global desde Argentina para analizar estos puntos de la agenda del Presidente. Federico ¿qué es lo que busca Alberto Fernández con esta gira?, y ¿qué resultados se han podido tener hasta ahora?

Federico Montero: Bueno, el presidente Alberto Fernández está teniendo un lugar destacado en la agenda internacional en relación a dos cuestiones que vos has mencionado, que se intentan articular en una estrategia común. Por un lado, la oportunidad que aparece en el marco de la discusión instalada, sobre todo por los países del capitalismo occidental y motorizada por la nueva administración norteamericana, que tiene que ver con este paradigma de la energía verde, de la reconversión energética, como paradigma o como puntapié de una reconversión productiva más general de la matriz que organizó el capitalismo en el siglo 20 y la distinción que se le pretende instalar hacia el siglo XXI. Esa discusión es una agenda promovida, como te decía, sobretodo por el capitalismo occidental, que no es inocente. Por un lado tiene que ver con una realidad que es el cambio climático, las dificultades crecientes, la conciencia cada vez mayor que existe entre los lideres occidental respecto de las consecuencias que ha tenido el desarrollo industrial para el medio ambiente, pero también, y no hay que ser ingenuos, tiene que ver con un posicionamiento geopolítico a partir del cual se espera que, en la disputa con fundamentalmente con China, esta agenda de reconversión productiva hacia formas más amigables con el medio ambiente, le permita a Estados Unidos volverse a posicionar liderando esa agenda.

En este contexto, para la Argentina esto representa una oportunidad y el Presidente lo ha visto esta manera para poder posicionarse con propuestas, con iniciativas y con algunas inversiones importantes. Como la que se anunciado en el día de ayer, de una inversión importante de una empresa Australiana para la producción en Argentina del denominado “hidrógeno verde”. O sea, la Argentina pretende con esto posicionar un discurso que intenta articular este nuevo paradigma de la producción amigable con el medio ambiente con un criterio de Justicia social y de contemplar las asimetrías existentes en el escenario financiero internacional. Lo que nos lleva al segundo punto de la agenda, que es la negociación de Argentina con el Fondo Monetario Internacional en relación a la herencia de deuda que dejó la administración del gobierno de Macri. El modo en que estas dos cosas se vinculan, tiene que ver con la propuesta del canje de deuda por la reconversión industrial amistosa, por decirlo así, con el medio ambiente. Lo que pretende Alberto Fernández es como una diagonal que interpele a la agenda verde a partir de las desigualdades y asimetrías financieras del orden económico internacional. De manera tal de que los países que más dificultades y qué más postergados están en las lógicas del capitalismo financiero, encuentren en la agenda verde una oportunidad para ir nivelando esas desigualdades. A grandes rasgos este es el mapa conceptual que nos permite entender el desempeño de Alberto Fernández en estos días.

GPS Internacional: Claro, se informa además de que en el texto del G20, Argentina hizo dos planteos que finalmente quedaron en la declaración: una es una recomendación al Fondo Monetario para que revisen la política de sobrecargos y la otra, la creación de un nuevo fondo de resiliencia para financiación a largo plazo de los países de ingresos medianos y bajos. De alguna manera, con esto marca Fernández también su impronta en la agenda internacional.

Federico Montero: Efectivamente, esto nos lleva al segundo punto de la agenda, que es específicamente ya la negociación de Argentina con el Fondo Monetario Internacional. Para que la audiencia recuerde, porque quizás no está en el día a día de la situación financiera de la Argentina, el gobierno argentino heredó de la gestión de Mauricio Macri dos enormes problemas de deuda externa. Por un lado, la deuda con acreedores privados, que fue resuelta con un canje a comienzo de la gestión de Alberto Fernández, y por otro lado, la deuda con el Fondo Monetario Internacional, qué es astronómica. Supera los 45 mil millones de dólares, a lo que sumándole los intereses está en el orden de los 60 mil millones de dólares. Un préstamo sin precedentes para la historia del Fondo Monetario Internacional que, reconocido incluso por el propio tesoro Norteamericano, tuvo un objetivo político que fue garantizar o intentar garantizar la continuidad en el gobierno de Mauricio Macri en el escenario electoral del 2019; y que ahora el gobierno de Alberto Fernandez tiene que ver cómo se encarga de renegociar esa deuda. En concreto, lo que la Argentina está pidiendo es ateniéndose a que el préstamo fue otorgado de manera excepcional, e incumpliendo gran parte de la normativa misma del Fondo Monetario Internacional. Es decir, fue un préstamo de carácter político. La renegociación no puede darse en los términos de las renegociaciones usuales y estándares del Fondo Monetario Internacional, sino que el Fondo tiene que reconocer que acá hubo un criterio especial, por decirlo de alguna manera, en la asignación de este préstamo. Entonces tiene que haber también un criterio especial en la renegociación. Y ese escritorio especial de la renegociación remite cláusulas. Otros dos aspectos, que vos mencionas, que la Argentina pudo colocar en la agenda y en la declaración final del G20, tienen que ver con los plazos. Es decir, en cuánto tiempo la Argentina puede devolver esta cantidad de dinero. Para que la audiencia sepa: si no hubiera ningún cambio de Argentina, el año que viene debería pagar 19.000 millones de dólares. Lo cual es totalmente imposible de realizar por la Argentina en la condición en que se encuentra. Es decir, por un lado el tema de los plazos y por el tema de las tasas, porque el Fondo Monetario Internacional tiene en su reglamento el concepto de sobre tasas, que son tasas extras de intereses que se le cobran a los países en el momento que deben refinanciar su deuda. Estos dos aspectos son la línea de base con la cual Argentina se está moviendo para intentar plasmar su negociación con el Fondo Monetario Internacional. Y como el Fondo Monetario Internacional no es un banco, sino que es una institución internacional administrada por los estados, mayoritariamente los estados del Fondo Monetario Internacional están representados en el G20, que el G20 haya aceptado esta propuesta Argentina es un indicio político. Que luego en el directorio del Fondo Monetario Internacional podría haber chances de que estos criterios se terminen imponiendo en la renegociación que busca la Argentina.

GPS Internacional: Federico, de alguna manera, bueno, es el retorno de una agenda de primera línea del presidente argentino, en el marco también de lo que es una agenda local intensa. Porque estamos a pocos días del clima de lo que va hacer la consolidación, el fin de de una larga campaña electoral luego de las PASO, con lo que es la elección de medio término, la elección parlamentaria. ¿Cuál es el clima político rumbo a esa elección?

Federico Montero: Bueno, el clima político es de una relativa incertidumbre. Las primarias manifestaron un resultado que lo que mostró fue un cierto distanciamiento del electorado del Frente de Todos respecto a sus candidaturas. Se termina imponiendo, si uno ve los números, que termina imponiendo en casi todo el país la oposición de derecha, Juntos por el Cambio. Pero cuando uno desmenuza esos votos, no es que hubo votantes que emigraron del Frente de Todos a la oposición de derecha, Juntos por el Cambio. Sino que hay un sector muy importante del electorado del Frente de Todos, alrededor de 2.000.000 de votos, que directamente no se presentaron a votar en la elección. Y esto es leído en términos de que la gestión del actual gobierno de Alberto Fernández, atravesada por la pandemia, no pudo realizar gran parte del programa político por la cual había sido electo. Esto le sucede a la mayoría de los oficialismos en el mundo, como resultado de la situación de pandemia. El desafío que tiene el gobierno, digamos la fuerza política del Frente de Todos en la Argentina, es mostrar señales hacia su propio electorado que permitan volverlo enamorar de este rumbo político y convencerlo para que vaya a votar y se posicione activamente de cara a lo que van a hacer las legislativas del próximo 14 de noviembre. Todo está sucediendo en una situación económica que, producto de la doble herencia, digamos de la doble pandemia: por un lado la crisis económica, a la que nos referíamos antes resultado de la gestión macrista, y además la pandemia. Que ha marcado índices socioeconomicos, fundamentalmente  desigualdad, muy grande para la Argentina, qué es un país que en los gobierno de Néstor y Cristina Kirchner había logrado revertir en lo que había sido las consecuencias del crecimiento de las igualdad, la pobreza y el desempleo, lo que había sido en la época de los 90. Había tenido 12 años que, no exento de conflicto, no exento de dificultades, habían mostrado un sendero de crecimiento económico que se esperaba volviera a recuperarse de la mano de Alberto Fernandez. Hay, hoy por hoy, algunas señales de recuperación económica, pero la Argentina vive una situación complicada producto de la deuda contraída que está obligada a renegociar. Lo cual le cercena posibilidad de financiamiento internacional. Y luego también situaciones socioeconómicas muy difíciles, a lo que se le suma una situación de estanflación, donde hay un estancamiento con Inflación. La estanflación, sabemos, rompió todos los manuales clásicos del Keynesianismo en el siglo XX sobre cómo resolverla y lo que se terminó imponiendo en todo el mundo a partir de los 80 y los 90 frente a la inflación fueron las viejas recetas monetaristas de ajustes, que es lo que hoy volvió a aparecer en la agenda de la mano de Juntos por el Cambio. Entonces, el gobierno de Alberto Fernandez tiene una especie de tormenta perfecta, donde tiene que lidiar por un lado con el frente externo, la renegociación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional, por el otro lado, con el frente interno con la dificultad socioeconómica, con el desencanto de una parte de su electorado y por otro lado, con la resolución de una situación de estanflación, de muy difícil tránsito. Bueno, todos esos factores se van a ir ordenando a partir de lo que suceda el 14 de noviembre, con algunos cambios de gabinete que el gobierno hizo después de las primarias y donde hay un signo de pregunta respecto del cuál va a ser la continuidad y la orientación sobre todo la política después del 14.

GPS Internacional: Además se da como siempre en una agenda de ofensiva mediática muy fuerte, de confrontación, donde también los medios de comunicación juegan un papel. Más allá de eso el gobierno ha logrado imponer una agenda.

Federico Montero: Bueno, el gobierno ha cambiado un poquito su dinámica de comunicación pública. Eso también ha sido objeto de un gran debate. Hubo cambios institucionales, se creó una especie de Ministerio que es la vocería oficial del poder ejecutivo. Se designó a la exdiputada Gabriela Cerruti, hoy a cargo de esa nueva institución, que lleva adelante un poco el mensaje presidencial, asumiendo un balance respecto de las dificultades en el campo mediático de las redes sociales. Tal cómo está planteada la complicación política en la Argentina, es una cancha muy inclinada, donde, a su vez, no es solamente un problema estrictamente comunicacional, sino también de cómo ciertas ideas propias de un discurso liberal, autoritario, que va cobrando fuerza también en la Argentina, como parte también de lo que sucede en la región. Se apoya en la crisis socioeconómica que atraviesa la Argentina para potenciar estos discursos y desnaturalizar las medidas que el gobierno está llevando adelante. Entonces, por eso el gobierno ha intentado responder, por un lado, mejorando su comunicación, por otro lado, siendo más fuerte con alguno de los factores del poder económico alrededor de, por ejemplo, el control de precios, etcétera. Y por otro lado, volviendo a convocar a la movilización de sus bases políticas a través de actos y acciones que intentan romper un poco con el circuito de la comunicación política mediatizada, y vuelvan a establecer un canal de comunicación directa a través de los actos y las movilizaciones del Frente de Todos y sus dirigentes con su aceptación.

GPS Internacional: Federico Montero desde Buenos Aires, Director del Observatorio del Sur Global.

Mirada Multipolar | G20: Energía, finanzas y pandemia

Mirada Multipolar | G20: Energía, finanzas y pandemia

por Sebastián Tapia

El G20 vuelve a reunirse presencialmente tras la pandemia de COVID-19. La cita en Roma plantea cómo reorganizar las relaciones entre las grandes potencias mundiales en el escenario de pos-pandemia y favorece el contacto bilateral entre los asistentes. Energía, pandemia, finanzas e impuestos son los principales temas de la cumbre.

Todos los caminos conducen a Roma

Joseph Biden llegó a Roma unos días antes del comienzo de la reunión del G20, para poder encontrarse con el primer ministro de Italia y mantener un encuentro con el Papa Francisco. Biden es el segundo presidente católico de los Estados Unidos y se encuentra enfrentado con la Conferencia Episcopal estadounidense por su posición en favor del derecho al aborto. Más allá de resolver cuestiones religiosas personales, Biden trae a la mesa del G20 cuatro grandes temas: la provisión de energía a nivel mundial, la restauración de las cadenas de suministros globales, la relación con sus aliados europeos y el apoyo a la propuesta de un impuesto mundial a las grandes empresas.

En el primer día de reunión del G20, Joe Biden instó  a los principales países productores de energía del G20 con capacidad sobrante (Arabia Saudita en petróleo y Rusia en gas natural)  a aumentar la producción para garantizar una recuperación económica mundial. La presión sobre estos países se da en un momento en que el precio del gas europeo llega a un punto máximo – en medio de tensiones en el este de Ucrania, la falta de habilitación del gasoducto Nordstream II y la negativa de países europeos a negociar contratos a largo plazo – y mientras se negocia con la OPEP un aumento de la producción para lograr una baja del precio del petróleo.

En el segundo día, la propuesta de debate por parte de Estados Unidos es identificar y mejorar los puntos débiles de las cadenas de suministros globales, que fueron afectadas seriamente por la pandemia de COVID-19. Los problemas logísticos creados a partir de las cuarentenas y la falta de trabajadores en logística han creado cuellos de botella en los suministros de materias primas y de bienes de consumo. Lo cual se vuelve más serio ante el aumento de la demanda estacional por la época de fiestas navideñas y de fin de año.

En cuanto a mejorar la relación con los aliados estadounidenses, Biden recurrió a una serie de reuniones bilaterales. En su encuentro con el presidente francés, Emmanuel Macron, el presidente estadounidense se disculpó por la manera en la que se llevó adelante la negociación del AUKUS pero no dió un paso atrás con respecto a la construcción de submarinos para Australia:

“Lo que hicimos fue torpe. No se hizo con mucha gracia. Tenía la impresión de que habían sucedido cosas que no habían sucedido, pero quiero dejar claro que Francia es un socio extremadamente, extremadamente valorado. Extremadamente, es una potencia en sí misma”

La respuesta de Macron muestra que ambos países siguen manteniendo muchos intereses en común, más allá de lo que ellos definieron como una “puñalada en la espalda”:

“Para mí, lo importante es que en las últimas semanas hemos construido acciones muy concretas para reforzar la asociación en el Sahel. Se ha aclarado lo que significa la defensa europea y su total compatibilidad con la OTAN, pero también lo que significa la soberanía europea y su importancia para su seguridad global, y ésta es una aclaración extremadamente importante”.

Otro miembro de la OTAN con quien se había deteriorado la relación bilateral es Turquía. Biden se reunió con Erdogan para intentar recomponer la relación. Por un lado, Estados Unidos le pide un mayor respeto a los derechos humanos, cuestión que la semana pasada casi termina con la expulsión del embajador estadounidense y otros 9 embajadores occidentales. Por otro lado, Turquía requiere la compra de nuevos aviones F-16 con el excedente de la inversión que hizo en el programa F-35, del cual fue expulsada por haber comprado misiles antiaéreos a Rusia. Ambos temas fueron tratados en la reunión y quedaron en continuar la negociación.

En otra reunión al margen del G20, se emitió un comunicado entre Estados Unidos, Francia, Alemania y el Reino Unido, en el cual Biden se compromete a volver a la mesa de negociación del Acuerdo Nuclear con Irán. El nuevo compromiso estadounidense sería que no se retirarán del acuerdo, a menos que Teherán viole el pacto. Esto sucede dos días después que el principal negociador iraní anuncia que Irán estaría dispuesto a volver a negociar hacia finales de Noviembre.

Un impuesto global

Uno de los logros de la diplomacia estadounidense en este G20 fue lograr el apoyo de las otras naciones para el establecimiento de un impuesto mínimo global a las grandes empresas del 15%. La medida fue aprobada al finalizar el primer día del G20, pero entrará en vigencia lentamente hasta ser efectiva en 2023.

Si bien es un paso adelante para evitar la competencia desleal que las guaridas fiscales realizan contra los otros estados, el proyecto tiene algunas desventajas que ya hemos comentado antes. El porcentaje del 15% es muy cercano al que cobran estas guaridas fiscales y lejano de la mayoría de los estados, la recaudación de este impuesto favorece principalmente a las economías más grandes, entre otras.

La posición rusa

El presidente ruso, Vladimir Putin, no asistió personalmente al encuentro. En su lugar participó el canciller, Sergei Lavrov, quien mantuvo las reuniones bilaterales con otros estados. Sin embargo, Putin participó del plenario mediante videoconferencia.

En su mensaje, Putin realizó un análisis de la situación económica mundial, haciendo incapié en el aumento de los déficit presupuestarios durante la pandemia:

“Mientras que en 2017-2019, el déficit presupuestario promedio fue de alrededor del 3.8 por ciento del PIB, creció al 11.2 por ciento en 2020 en medio de la pandemia. Este año, aunque ligeramente más bajo, el déficit presupuestario sigue siendo bastante alto, con un 8,7 por ciento. Me gustaría señalar que Estados Unidos representará el 40 por ciento de los déficits presupuestarios de los países del G20 combinados en 2020-2021. Digo esto porque todos entendemos muy bien que el estado de la economía estadounidense es lo que determina el estado de la economía global.”

Putin identifica en estos déficits desorbitados, principalmente el estadounidense, la causa de la inflación que sufrimos a nivel mundial y el peor escollo para la reactivación post-pandemia:

“El estímulo excesivo se ha traducido en una falta generalizada de estabilidad, precios crecientes de bienes y activos financieros en ciertos mercados como energía, alimentos, etc. Una vez más, los importantes déficits presupuestarios de las economías desarrolladas son la principal causa de estos desarrollos. Con la persistencia de estos déficits, existe el riesgo de una alta inflación global en el mediano plazo, lo que no solo aumenta el riesgo de menor actividad empresarial sino que refuerza y ??exacerba la desigualdad que también se mencionó hoy.”

Como solución al problema del déficit no propuso austeridad, sino:

“normalizar las políticas presupuestarias y monetarias, mejorar la calidad de la gestión de la demanda en la economía y actualizar las prioridades económicas, y priorizar principalmente la superación de la desigualdad y el impulso del bienestar público.”

En cuanto a la pandemia, sostuvo que hay proteccionismo y una competencia deshonesta que impide que todo el mundo pueda acceder a las vacunas. Para mejorar la circulación y favorecer el restablecimiento de lazos comerciales y turísiticos propuso “instruir a los ministerios de salud del G20 para que aborden la cuestión del reconocimiento mutuo de los certificados nacionales de vacunación en el plazo más breve posible.”

En respuesta a la presión estadounidense y europea para aumentar el suministro de gas, Putin respondió que el mercado energético es un juego de a dos:

“Suministrar energía asequible a los consumidores es extremadamente importante y nuestros colegas acaban de hablar de ello. Me gustaría añadir que la estabilidad de los mercados energéticos mundiales depende directamente de la conducta responsable de todos los participantes del mercado, tanto los productores de energía como los consumidores de energía, teniendo debidamente en cuenta los intereses a largo plazo de cada una de las partes.”

Argentina: la deuda y la transición ecológica

El presidente argentino, Alberto Fernández, también participó personalmente de la reunión del G20 en Roma. Viajó acompañado por el ministro de Relaciones Exteriores, Santiago Cafiero,  y el de Economía, Martín Guzmán. Entre los tres llevaron adelante una serie de encuentros bilaterales con el objetivo de mejorar la posición de negociación argentina con el FMI, en cuanto a la deuda contraída por el gobierno anterior.

Fernández se reunió con la canciller alemana Angela Merkel, con el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, con el presidente francés, Emmanuel Macron, con el presidente del Gobierno español Pedro Sánchez, con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen y mantuvo un encuentro virtual con Vladimir Putin, el presidente de Rusia. La estrategia es reunir la mayor cantidad de apoyo posible de los países europeos, que cuentan con una participación importante en el FMI. Sin embargo, no pudo realizar una bilateral con Joseph Biden, siendo que Estados Unidos es el principal accionista del FMI. Pero pudo lograr un encuentro casual donde expresaron su voluntad de una pronta reunión.

Con respecto al FMI, Fernández sostuvo una bilalteral con la Directora Gerenta del FMI, Kristalina Georgieva en la embajada argentina en Roma. La reunión fue considerada buena y continuará el diálogo el lunes Martín Guzmán, cuando se reuna con Julie Kozack, la vicedirectora para el Hemisferio Occidental del FMI.

El discurso de Alberto Fernández el primer día del G20 se enfocó en la deuda y de cómo debe mejorarse el sistema financiero internacional:

“La deuda externa que mi gobierno heredó con el Fondo Monetario Internacional y que hoy estamos afrontando es un claro ejemplo de lo que está mal: única en la historia por su monto y por sus condiciones de repago, aprobada para favorecer a un gobierno en la coyuntura, acaba condenando a generaciones que miran impávidas el destino que les ha sido impuesto”

En este caso, considera que la deuda también es un juego de a dos. No sólo es responsabilidad de quién pide el préstamo, sino también del organismo que lo autoriza e impone las condiciones de pago:

“son tan responsables los que se endeudaron sin atender las ruinosas consecuencias sobrevinientes, como los que dieron esos recursos para financiar la fuga de divisas en una economía desquiciada”

En el segundo día, Fernandez vinculó el tema del financiamiento internacional con el de la acción para evitar el cambio climático, una antesala a la reunión COP 26 a la que asistirá en Glasgow a partir del lunes.

“La justicia ambiental requiere justicia financiera global. Sin financiamiento sostenible no habrá desarrollo sostenible. Los recursos para la implementación del Acuerdo de París siguen siendo insuficientes, especialmente para los países más desfavorecidos.”

También resaltó la desigualdad con la que los países afrontan la transición a una economía más verde, marcando la diferencia entre los más desarrollados y los que están en desarrollo.

“Son los países desarrollados quienes más se beneficiaron del uso intensivo de los recursos ambientales del planeta durante los últimos siglos. Por eso es esencial el concepto de responsabilidades comunes pero diferenciadas. Los países que produjeron la mayor huella ambiental son los mismos que dominan las tecnologías que pueden reducir el impacto de la producción sobre el medio ambiente. Esta transición tendrá sobre ellos un efecto positivo, no solo en materia ambiental, sino sobre la producción y el empleo.”

Y destacó que los países de ingresos medios, como la Argentina, son quienes más tienen para perder en esta transición:

“Para nosotros el impacto de esta transición puede ser negativo en términos de cohesión social. Al mismo tiempo y dada la primarización de nuestras exportaciones, es imprescindible que las nuevas reglas ambientales estén respaldadas en evidencia científica para que no constituyan una barrera injustificada al comercio. El deterioro de la casa común reclama revisar sus cimientos. No es suficiente con una renovación cosmética.”

No parece haber un resultado claro de esta reunión del G20. El impuesto global mínimo a las grandes empresas es un acuerdo palpable, aunque de dudosa eficacia. Lo que deja en claro esta reunión en Roma es que todos los países, desarrollados o no, coinciden en identificar las amenazas globales. Pero el abordaje de estos problemas sigue siendo difícil a escala global si no se tiene en cuenta las asimetrías entre los distintos actores.

Mirada Multipolar | EEUU vuelve a la región hablando suavemente

Mirada Multipolar | EEUU vuelve a la región hablando suavemente

por Sebastián Tapia

El gobierno de Joseph Biden está enfocando plenamente su política exterior en la competencia estratégica con China y Rusia. Poco ha cambiado con respecto a su antecesor, Donald Trump, a excepción de la utilización de un discurso más amigable hacia los propios aliados. Recordemos la gira del presidente por Europa, junto al G7, la UE y la OTAN, y la de la vice-presidenta por Centroamérica. El objetivo es cerrar filas con sus aliados para cerrarle mercados y disminuir la influencia de China y Rusia en ambas regiones.

Garrotes y zanahorias

En 1901, el entonces vice-presidente de los Estados Unidos, Theodore Roosevelt, citó a un proverbio de África Occidental en un discurso en la feria del Estado de Minnessota. La cita decía: “Habla suavemente y lleva un gran garrote; llegarás lejos”. Dos semanas más tarde, tras el asesinato del presidente William McKinley, Roosevelt ser haría cargo del ejecutivo estadounidense e implementaría lo que se conoce como la “política del gran garrote” hacia latinoamérica.

Esta semana, el asesor en Seguridad Nacional del gobierno de Biden, Jake Sullivan, vino a Sudamérica para “hablar suavemente”. Su visita constó de dos paradas, en Brasil y en Argentina. En cada lugar discutió temas comunes a las agendas bilaterales y a problemas globales, pero con propuestas diferentes.

Argentina

En el caso argentino, la visita no parece haber traído grandes propuestas. Se abordaron distintos temas de interés bilateral como el cuidado del medio ambiente y el cambio climático, la revisión de las instituciones financieras y la lucha contra la pandemia. El presidente Alberto Fernández le entregó al funcionario norteamericano una carta dirigida al presidente Biden, en la que le agradeció la donación recibida de los Estados Unidos de 3,5 millones de dosis de la vacuna Moderna. No trascendieron grandes negociaciones. Con los ministros argentinos, Sullivan trató la agenda productiva, tecnológica y comercial, la agenda de financiamiento en temas de medio ambiente, la agenda de economía del conocimiento y acuerdos de cooperación en materia de defensa.

Este último punto es interesante, debido a que Argentina se encuentra en negociaciones para comprar nuevos aviones cazas supersónicos. Hasta ahora, las ofertas más importantes y seguras son por parte de Rusia, el MiG-35, y por China, el JF-17. Estados Unidos sólo había ofertados unos viejos F-16 en desuso, muy por debajo en capacidades y estado de mantenimiento que las ofertas rusa y china.

Pero esta semana, el 3 de agosto, la teniente general Laura J. Richardson, candidata a Jefe del Comando Sur de los EE.UU. (SOUTHCOM), como parte de su audiencia para el puesto frente al Comité de Servicios Armados del Senado estadounidense, anunció que se comprometerá a entablar un nuevo enfoque en sus relaciones con Argentina a fin de ayudar al país a adquirir un nuevo caza de procedencia occidental.

Es probable que Sullivan, en combinación con Richardson, vengan a ofrecer algo mejor que unos viejos F-16s polvorientos, para evitar perder a la Argentina como cliente en la cadena de armamento de la fuerza aérea. Los únicos cazas en funcionamiento en Argentina son los A4-AR Fightinghawk, coproducidos entre EEUU y Argentina a mediados de los ‘90, que pronto también deberán ser reemplazados.

Brasil

El día anterior al encuentro con Fernández, Jake Sullivan, se reunió con el presidente brasileño Jair Bolsonaro, para abordar temas de seguridad, entre los que se encuentra la expansión de la red 5G en el país suramericano.

No es casual que al Asesor de Seguridad Nacional lo hayan acompañado el director del Consejo de Seguridad Nacional para el hemisferio occidental, Juan González, el director de Tecnología y Seguridad Nacional, Tarun Chhabra; el director de Cibernética, Amit Mital, y el director de la Oficina para el hemisferio occidental del Departamento de Estado, Ricardo Zúñiga. El ciberespacio es un tema de alto nivel para el gobierno de Biden y donde se juega una fuerte competencia con China y Rusia.

Con respecto a las telecomunicaciones el objetivo de las conversaciones es que las autoridades brasileñas veten la participación de la empresa china Huawei en el futuro mercado del 5G, por lo que Brasil obtendría a cambio el apoyo de EE.UU. para que ingrese como socio global a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Esta es quizás una zanahoria más que apetecible para las fuerzas armadas brasileñas.

La delegación estadounidense también discutió con tres gobernadores estatales planes y estrategias frente al cambio climático y la deforestación. Sabiendo que no es tema para hablar con el ejecutivo nacional, Sullivan se dirigió directamente a los gobernadores e incluso ofreció financiamiento y tecnología para el desarrollo económico sostenible en la Amazonia.

Socio global

La posibilidad de ser un Socio Global de la OTAN para Brasil puede redundar en facilidades en la compra de equipamiento militar, aumento de la cooperación en ejercicios militares o en compartir inteligencia militar. Pero es poco más que eso. Colombia ingresó con ese estatus en 2017 a la organización y hay otros 8 socios globales.

Ser un socio global permite la participación en las operaciones que realiza la OTAN. El problema con estas operaciones es su dudosa legalidad: por ejemplo, el bombardeo de Yugoslavia o la invasión a Afganistán.

Es difícil creer que un país con un ejército nacionalista como el brasilero podría aceptar ingresar a una organización internacional como vagón de cola, fuera del ámbito decisorio, y dispuesto a poner el cuerpo en caso de un conflicto militar no relacionado con el país.

Los otros socios globales son Australia y Nueva Zelanda, ambos miembros de los Cinco Ojos e históricamente cercanos al mundo anglosajón, Mongolia, que cuenta con una situación geopolítica especial entre Rusia y China, y seis países militarmente ocupados por Estados Unidos: Afganistán, Colombia, Japón, Corea del Sur, Pakistán e Irak.

Pero el ingreso de Brasil a la OTAN si brinda un beneficio importantísimo para la política exterior estadounidense. No sólo pondría bajo su mando al mayor ejército de la región, sino que además permitiría cerrar el cerco sobre Venezuela. La OTAN rodearía al país bolivariano por el oeste con Colombia, al norte con las islas neerlandesas de Aruba y Curazao y al sur con Brasil.

Para el gobierno de Bolsonaro, cualquier oferta que mantenga contento al ejército es buena, ya que a medida que pasa el tiempo es la única base de poder real que todavía continúa sosteniéndolo.

Otras regiones

Todavía no es posible ver si este “hablar despacio” por parte de los Estados Unidos funcionará en Sudamérica. La misma política también se está llevando adelante en otras regiones, por ejemplo en el sudeste asiático donde la vicepresidenta Harris estará visitando Singapur y Vietnam el mes siguiente, después que esos lugares recibieron al Secretario de Defensa, Lloyd Austin.

Lo que sí parece ser creíble es que el “garrote” no es tan grande cuando se trata de enfrentarse a Rusia y a China. Por un lado, la prueba estadounidense de su misil hipersónico volvió a fallar, dejando a este país por detrás en una tecnología que tanto Rusia como China ya dominan. Por otro, la amenaza colectiva de defender la “libertad de navegación” en el mar meridional de China tampoco fue un éxito. El portaaviones británico HMS Queen Elizabeth, enviado para desafiar el control chino sobre las islas en ese mar, evitó disputar la soberanía china sobre las aguas cercanas a las islas, sino que mantuvo un perfil bajo en la zona.

En cuanto a la región sudamericana, por ahora nos hablan despacio. Pero hay que tener en cuenta que ese garrote sigue siendo grande para nosotros.

Mirada Multipolar | El orden post-pandemia se discute en San Petersburgo

Mirada Multipolar | El orden post-pandemia se discute en San Petersburgo

por Sebastián Tapia

El Foro Económico Internacional de San Petersburgo dejó unas cuantas novedades sobre el futuro de la política exterior y la economía rusa. Las decisiones anunciadas allí marcan la posición tomada por Rusia con respecto a qué mundo se busca organizar tras la pandemia, un par de semanas antes del encuentro entre Biden y Putin. Además, en esta edición, la Argentina fue invitada especial en dos ocasiones, en la sesión plenaria y en un panel entre inversores y productores de la vacuna Sputnik. El foro sirvió para mostrar el avance en la alianza estratégica integral firmada entre ambos países en 2015.

El foro de San Petersburgo

Todos los veranos rusos, desde 1997, se realiza el Foro Económico Internacional en la ciudad de San Petersburgo. Sirve como vitrina de los avances tecnológicos y productivos rusos, así como un punto de encuentro para los inversores interesados en su economía. Con el paso del tiempo se convirtió en una reunión obligada para discutir hacia dónde va la economía de los países emergentes, especialmente los euroasiáticos. Fue creado originalmente por privados, pero en 2006 pasó a estar auspiciado por la Presidencia de la Federación Rusa. Desde entonces, la visita y discurso presidencial es una constante.

El éxito del foro sirvió de ejemplo para la creación de otro similar, pero enfocado en el desarrollo del Lejano Oriente. El Foro Económico Oriental se creó en 2015 por decreto presidencial y se realiza en Septiembre en la ciudad de Vladivostok, del otro lado de Rusia. Ambos foros forman parte de una misma política de promoción de la inversión y desarrollo regional, como el águila bicéfala que mira al Este y al Oeste al mismo tiempo.

Anuncios importantes

En las reuniones paralelas al foro principal, se dieron importantes anuncios sobre la economía rusa. Una declaración interesante llegó en una reunión entre los movimientos juveniles y el primer vice-primer ministro, Andrei Belousov quien comentó:

“La deuda externa nacional es menos de $ 80 mil millones ahora, que es alrededor del 5% del PBI y eso es muy pequeño. Por lo general, nos dicen que pidamos prestado más. No lo haremos. Sin embargo, la deuda corporativa totaliza alrededor de $ 380 mil millones”

Lo que es un buen indicador de la sanidad de la economía pública rusa, no tan así de la privada. De todas maneras, es una relación de deuda/PBI bastante bajo.

Por otro lado, un anuncio económico que refleja el estado de las relaciones exteriores de Rusia llegó por parte del ministro de finanzas, Anton Siluanov, con respecto al Fondo Nacional de Bienestar. Este fondo sirve para complementar el presupuesto de la seguridad social de Rusia y ayuda a financiar tanto el sistema público de pensiones como el de ahorro voluntario de pensiones privado. El ministro se refirió a la nueva composición del fondo:

“Nosotros, al igual que el Banco Central, hemos decidido reducir los fondos del FNB invertidos en activos en dólares. La estructura actual tiene alrededor del 35% de los fondos del FNB invertidos en dólares. Hemos decidido retirarnos completamente de los activos en dólares, reemplazando las inversiones en dólares por un aumento en el euro, en oro, (…) [Las inversiones] en dólares equivaldrán al 0%; en euros llegarán al 40%; en yuanes ascenderán al 30%; en oro al 20%; y en libras y yenes  5% cada uno. Hemos sustituido dólares con un aumento del 5% en euros, oro y yuanes “

Era de esperar este tipo de desinversión en dólares por parte de Rusia. Ya hace un par de años que viene desechando sus inversiones en dólares por parte del Banco Central y la posibilidad de sufrir nuevas sanciones que dificulten el ingreso de dólares, o incluso de ser suspendida del sistema SWIFT, es continuamente contemplada por las autoridades.

Sobre la relación con Estados Unidos, Putin la describió de manera sincera:

“Rusia no tiene ningún desacuerdo con EE.UU. Ellos sí tienen uno: quieren frenar nuestro desarrollo, y lo dicen públicamente. Todo lo demás deriva de esta posición, tanto las restricciones económicas como los intentos de injerir en los procesos políticos internos de nuestro país (…) las relaciones entre los dos países se han convertido en gran medida en rehenes de la política interna de EE.UU. Esperemos que esto llegue a su fin en algún momento”

Sin embargo, se mostró optimista en cuanto al futuro encuentro con Biden:

“Espero un resultado positivo. Espero que se establezcan las condiciones para dar los siguientes pasos para normalizar las relaciones ruso-estadounidenses y resolver tales cuestiones que afrontan nuestros países”

Al día siguiente, Biden publicó una nota de opinión en el Washington Post donde muestra su posición ideológica irreductible con respecto a la relación bilateral:

“Estamos unidos para abordar los desafíos de Rusia a la seguridad europea, comenzando por su agresión en Ucrania, y no habrá dudas sobre la determinación de los Estados Unidos de defender nuestros valores democráticos, que no podemos separar de nuestros intereses (…) Estados Unidos no busca el conflicto. Queremos una relación estable y predecible en la que podamos trabajar con Rusia en cuestiones como la estabilidad estratégica y el control de armamentos. (…) Al mismo tiempo, también he impuesto consecuencias significativas por comportamientos que violan la soberanía de Estados Unidos, incluida la interferencia en nuestras elecciones democráticas.”

Tal vez tras leer esta nota de opinión, el canciller chino, Wang Yi, se comunicó telefónicamente con el canciller ruso, Sergei Lavrov y le dejó una recomendación para la reunión con Biden. Según el comunicado de la cancillería china:

“Wang Yi dijo que Estados Unidos se ha buscado una camarilla bajo el disfraz de la democracia, se ha entrometido en los asuntos internos de otros países con el pretexto de los derechos humanos y ha seguido un camino de unilateralismo en nombre del multilateralismo. Como países importantes responsables y miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU), China y Rusia deben trabajar juntos para exponer y oponerse a estas prácticas perversas.”

Reflexiones económicas sobre la pandemia

En esta ocasión el evento principal del Foro Económico Internacional de San Petersburgo, la sesión plenaria, contó con el discurso del presidente Vladimir Putin y con cuatro mandatarios invitados: el presidente de Austria, Sebastian Kurz, y el Emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, asistieron personalmente, mientras que los presidentes Jair Bolsonaro, de Brasil, y Alberto Fernández, de Argentina, enviaron su participación mediante un video pregrabado.

En su discurso, Vladimir Putin se mostró optimista en cuanto a la recuperación económica mundial tras la pandemia, gracias a la implementación de políticas económicas heterodoxas:

“También estamos presenciando las mismas tendencias económicas globales positivas. A pesar de la caída total de 2020 que, según los expertos, fue la mayor desde la Segunda Guerra Mundial, ya se puede decir con seguridad que la economía global está volviendo a la normalidad. Se espera que el PIB mundial registre tasas de crecimiento inusualmente altas este año, el mayor aumento desde la década de 1970. Como saben, los expertos hablan de un crecimiento del seis por ciento.

Por cierto, la práctica mostró que las medidas tradicionales de política monetaria no serían suficientes para superar la crisis actual. La política presupuestaria que fue apoyada activamente por los bancos centrales de los países en desarrollo por primera vez ha jugado un papel clave en la rápida recuperación económica.

En 2020, los déficits presupuestarios de los países industriales aumentaron en un promedio del diez por ciento de su PIB, mientras que en los países en desarrollo, el crecimiento fue de alrededor del cinco por ciento. Y sabemos que estos déficits presupuestarios financian en gran medida medidas anticrisis.”

Como motor de este desarrollo económico post-pandemia, Putin promovió los proyectos que se implementarán en Rusia: promoción de la inversión en diferentes regiones del país, créditos para la construcción y el desarrollo de infraestructura, la transición hacia tecnologías que reduzcan el impacto ecológico y el desarrollo de proyectos de infraestructura multinacionales.

Destacó principalmente la función de estos últimos al anunciar que se terminó de colocar el primero de las dos líneas que conforman el gasoducto Nordstream 2, proyecto que fue resistido ampliamente por Estados Unidos, Polonia y Ucrania, pero que conecta directamente a Rusia con Alemania.

Los proyectos multilaterales son principalmente capaces de reactivar y desarrollar la economía global y estamos agradecidos a nuestros socios por la cooperación que continúa durante la epidemia y a pesar de la difícil situación en las relaciones internacionales.

Me gustaría decirles a este respecto que el tendido de la primera línea del gasoducto Nord Stream 2 se completó hoy, hace dos horas y media. Continúa el trabajo en su segunda línea.

Estamos dispuestos a implementar proyectos similares de alta tecnología con nuestros socios europeos y otros en el futuro, y esperamos que la lógica del beneficio mutuo y el beneficio mutuo prevalezca inevitablemente sobre todo tipo de barreras artificiales en el entorno político actual.”

También destacó a la cooperación internacional en la lucha contra la pandemia y la construcción del orden internacional tras ella:

“Como dije anteriormente, la cooperación internacional debe ser fundamental para superar las consecuencias socioeconómicas de la pandemia. Es de suma importancia para nosotros aunar nuestros esfuerzos frente a desafíos comunes, sistémicos y de largo plazo que no dependen de la situación del mercado o de las disputas y configuraciones políticas, sino que determinan el futuro de sociedades enteras de manera decisiva.”

Aquí se puede ver una plena coincidencia con el discurso de Alberto Fernández en esa misma sesión plenaria:

“Yo diría que ya tenemos respuestas: el mundo se había organizado sobre bases, definitivamente débiles, tan débiles, que un ser imperceptible a la vista humana como es el virus del COVID-19, fue capaz, no solamente de arrastrar vidas y la salud de millones de habitantes del mundo, sino también a las economías centrales del mundo. (…) En la pandemia hemos aprendido que nadie se salva solo, que todos necesitamos del otro y que si juntos encaramos el esfuerzo de un mejor futuro es más fácil y más posible alcanzarlo. (…) Es hora de entender que el capitalismo, tal como lo conocimos hasta la pandemia, no ha dado buenos resultados: ha generado desigualdad e injusticia. Y que si vamos a construir otro capitalismo, tiene que ser un capitalismo que no olvide el concepto de solidaridad.”

Putin también remarcó que el Estado es el principal precursor de la recuperación económica en la crisis, y que esa es su función natural:

“La participación del Estado está creciendo en todo el mundo, en todos los países, durante una época de crisis. Sucede en todas partes, solo mira y observa. Tan pronto como la situación se estabiliza, crece el número de empresas privadas, tanto el número de empresas como su facturación. Aquí no hay nada nuevo para Rusia.”

La diplomacia de las vacunas

Un apartado especial tuvo el esfuerzo que está llevando Rusia adelante para facilitar el acceso a las vacunas desarrolladas en su país al resto del mundo. El Foro tuvo una mesa de discusión en la cual se reunieron inversores de 16 países con la red de 14 países que acordaron la producción local de la vacuna Sputnik V. Dentro de estos países que fabricarán la vacuna rusa se encuentra Brasil, que esa misma tarde la agencia reguladora nacional (ANVISA) autorizaría la utilización y producción local, a pesar de haberla negado hace un mes.

Dos presidentes, además de Vladimir Putin, fueron invitados a participar de la mesa: Aleksandar Vucic, de Serbia y Alberto Fernández, de Argentina. Estos países ya contaban con la autorización para el uso de la vacuna  y los centros de producción ya fueron revisados y aprobados por el Instituto Gamaleya, quien desarrolló originariamente la vacuna.

En el discurso, Vladimir Putin llamó a aunar esfuerzos internacionales en la lucha contra la COVID-19, evitando las interferencias políticas en el proceso:

“Lo que quiero resaltar aquí es que los desacuerdos políticos y de otro tipo deben dejarse de lado cuando se trata de preservar la salud y la vida de las personas. Es por eso que las acciones de algunos de nuestros socios parecen extrañas y contraproducentes, por decirlo suavemente, ya que están tratando abiertamente de todas las formas posibles de prevenir y restringir el uso de la vacuna rusa. Permítanme reiterar, la experiencia ha demostrado que su eficacia del 97,6 por ciento se encuentra entre las mejores del mundo.

Todos debemos darnos cuenta de que una respuesta eficaz al coronavirus solo es posible mediante esfuerzos globales conjuntos. Este es el enfoque de principios de Rusia y estamos abiertos a la cooperación en seguridad epidemiológica con todas las naciones.”

Como parte de aumentar ese esfuerzo internacional, en el discurso de la sesión plenaria, Putin ordenó a su gobierno para que trabaje en permitir la vacunación de los trabajadores migrantes y de los turistas que visiten Rusia y así lo quieran hacer.

Por su parte, Alberto Fernández destacó la oportunidad que brindó la pandemia para el avance de la relación estratégica bilateral:

“Argentina y Rusia tienen una historia común, que ya cuenta con 136 años de amistad, pero hace 6 años Rusia y Argentina tienen un vínculo estratégico para poder desarrollarse mejor y combinar el esfuerzo de ambos países en la búsqueda del desarrollo de nuestros pueblos. Y en eso – la verdad – la pandemia nos ha dado una gran oportunidad para que ese encuentro de la comunidad rusa y de la comunidad argentina, del Gobierno ruso y del Gobierno argentino se profundice y se afiance mejor que nunca.”

También remarcó cómo se sintió la ayuda rusa para conseguir las vacunas, en un momento en que Estados Unidos se cerró en sí mismo para salvarse antes que colaborar con el resto, o que la Unión Europea colaborara con las vacunas que no deseaba:

“Decimos, en la Argentina, que los amigos se conocen en los momentos difíciles y cuando pasamos un momento difícil, el Gobierno de Rusia, el Fondo Soberano de Rusia, y el Instituto Gamaleya estuvo al lado de los argentinos ayudándonos a conseguir las vacunas, que el mundo no nos estaba dando.”

Alberto también señaló el rol fundamental que cumple la Argentina como parte de la relación entre Rusia y América Latina. No sólo somos un socio importante, sino que funcionamos como enlace con el resto de los países de la región:

“El día domingo – si Dios quiere – un avión estará partiendo de Moscú, trayendo el principio activo para que empiece, de inmediato, la producción, en la Argentina, principio activo que el Instituto Gamaleya nos proveerá, y junto con ese principio activo vendrán vacunas para Argentina y también traeremos vacunas para el Paraguay, del mismo modo, que – en su momento – trajimos vacunas para Bolivia, y del mismo modo que tratamos de acercar a México y a Rusia para que encuentren un acuerdo para que la vacuna de Gamaleya, la vacuna Sputnik V termine llegando también al pueblo mexicano.”

Esta edición del Foro Económico Internacional de San Petersburgo se ha presentado como un momento en el cual comienza a discutirse el orden mundial post-pandemia. La Argentina está decidida a jugar una parte fundamental en la recuperación, a través de una función de puente entre Rusia y América Latina. Pero este orden post-pandémico no se define sólo en la en esa ciudad, sino que habrá que estar pendiente de las próximas reuniones del G7, la OTAN y la reunión entre Biden y Putin en Ginebra.

Fernández consigue apoyo europeo frente al FMI

Fernández consigue apoyo europeo frente al FMI

por Manuel Lozano

El domingo 9 de mayo el Presidente de la República Argentina, Alberto Fernández, inició una gira por diversos países de Europa, que implica visitas a Portugal, España, Francia, Italia y el Vaticano. En la misma busca apoyo en la renegociación de la deuda que el país tiene con el Fondo Monetario Internacional y a donde también espera generar consensos respectos a la liberación de las patentes de la vacuna contra el COVID-19.

Portugal

La comitiva conformada por el Ministro de Economía, Martín Guzman, el Canciller, Felipe Solá, entre otros, arribó el lunes 10 a su primer destino: Lisboa, capital de Portugal. Allí, Fernández mantuvo una reunión bilateral con el Presidente Marcelo Rebelo de Sousa y al día siguiente, el lunes fue recibido por el Primer Ministro Antonio Costa.

El tema central fue la cuestión del FMI, con especial énfasis en los sobrecargos que el organismo establece para la tasa de interés en los países que han superado su cuota de endeudamiento. El Presidente Fernández destacó el apoyo de Portugal en esta discusión que Argentina tiene con el organismo acreedor, con el objetivo de obtener una mejor situación para su país pero también buscando modificar algunas reglas del sistema financiero internacional, ante esta situación de sobretasas. Problemática que Portugal ha atravesado y que hoy la Argentina debe enfrentar con el pago de 952 millones de dólares para este año.

Otro de los temas abordados fue la relación entre el Mercosur y la Unión Europea, destacando la necesidad de avanzar en temas donde no haya contradicciones, como por ejemplo el cambio climático.

España

Luego la comitiva presidencial se trasladó a España. En Madrid, Fernández se reunió con su par Pedro Sanchez así como también con el Rey Felipe VI. Allí se buscó profundizar el apoyo en la renegociación de Argentina con el FMI y se oficializó la futura visita del presidente español para el 8 y 9 de junio próximo. Visita que tiene como objetivo la consolidación de un acuerdo estratégico entre ambos países, buscando la obtención de inversiones españolas en Argentina que se enmarcan dentro de un plan para América Latina que busca invertir más de 4.500 millones de euros.

Francia

Más tarde, se trasladaron a Francia, donde el Presidente se reunió con su par Emmanuel Macron. Obtuvo un fuerte apoyo por parte del mandatario francés respecto a la situación con el FMI pero fundamentalmente con el Club de París, al cual Argentina debe afrontar un vencimiento el próximo 30 de mayo de 2.900 millones de dólares. Así lo destacó Macron:

“Francia está a su lado, y queremos que Argentina hable de manera constructiva con el Club de París, lo que será muy importante para el conjunto de la población.”

En la sede de la Embajada Argentina en Francia, Fernández se reunió con un grupo de empresarios franceses que tienen inversiones en Argentina. Entre ellos se encontraron Arnaud Breuillac (Total), Laurent Dassault (Dassault), Eric Scotto (Akuo Energy), Christel Bories (Eramet), David Corchia (Total Eren), Raphael Latz (Louis Dreyfus Company), Jean-Louis Girodolle (Lazard) y Facundo Etchebehere (Danone).

Vaticano

Finalizado su paso por Francia, el Presidente Fernández se trasladó hacia Italia. Primero mantuvo una cálida reunión en la Ciudad del Vaticano con el Papa Francisco.

El encuentro con el sumo pontífice duró menos de media hora y el comunicado de la Santa Sede destacó:

“nos centramos en la situación del país, con especial referencia a algunos problemas como la gestión de la emergencia pandémica, la crisis económico-financiera y la lucha contra la pobreza, destacando, en este contexto, el importante aporte que la Iglesia Católica ofrecido y sigue asegurando”.

Luego Fernández se reunió con Pietro Parolin, un hombre de mucho peso en el Vaticano y lo acompañaron el canciller Felipe Solá y el secretario de Culto Guillermo Olivieri. También estuvo presente el Monseñor Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede.

Italia

El jueves 13, el Presidente se reunió con su par de Italia, Sergio Mattarella, y por el premier, Mario Draghi. Allí, los mandatarios analizaron la situación global y la evolución epidemiológica de ambos países, en el marco de la pandemia del COVID-19, y a su vez destacaron la importancia de fortalecer la relación bilateral.

Las reuniones anteriores dieron su fruto el viernes, cuando Fernández se encontró con la titular del FMI, Kristalina Georgieva,en el hotel Sofitel, ubicado en Vila Borghese, Roma. Esta reunión fue positiva, exploratoria y continuará con el trabajo de los equipos técnicos. En palabras de Georgieva:

“Nos comprometimos a continuar trabajando juntos en un programa respaldado por el FMI que puede ayudar a Argentina y a su gente a superar estos desafíos, fortaleciendo la estabilidad económica, protegiendo a los más vulnerables y sentando las bases para un crecimiento más sostenible e inclusivo” (…) Tomé nota de la solicitud del presidente Fernández de reformar la política de sobrecargos del FMI y consultaré con nuestros miembros sobre este tema”

De esta manera, en una gira de cinco días, el Presidente Fernandez sumó apoyos significativos para lo que significa una difícil negociación por la problemática que afecta a los argentinos que es la deuda externa contraída por la gestión de Mauricio Macri y también se permitió conversar con líderes europeos sobre la situación epidemiológica y la posibilidad de distribuir más equitativamente a nivel global las vacunas contra el COVID-19.

Principales ejes de Política Internacional en el discurso de Alberto Fernandez

Principales ejes de Política Internacional en el discurso de Alberto Fernandez

por Manuel Lozano

El pasado 1ro de marzo el Presidente de la República Argentina, Alberto Fernández, dio inicio al periodo legislativo en el cual pronunció un discurso donde hizo un repaso de las principales acciones en su primer año de gobierno y expresó definiciones respecto al rumbo que tomará a futuro. Respecto a la política internacional de la Nación, Fernández profundizó en temas como el golpe de Estado en el Estado Plurinacional de Bolivia, la relación con México, la integración con la CELAC, el desafío de la vacunación y la reafirmación de la soberanía por las Islas Malvinas.

Vacunas

En primer lugar Fernández habló sobre las vacunas contra el COVID-19. Destacó el rol que tuvo el gobierno argentino para dialogar con diferentes empresas y países que producen vacunas. Por ejemplo, la relación con México que entre ambos países permite la producción de la vacuna de Oxford-AstraZéneca que tiene como destino la totalidad del continente latinoamericano.

“Somos un país solidario. Con México dimos impulso a la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe, la CELAC, que será el marco para la distribución de vacunas a precio accesible. Nuestro presente y nuestro futuro es con la Patria Grande. Queremos una América Latina unida.”

También destacó la participación en el fondo de COVAX que es promovido por la Organización Mundial de la Salud y proveerá de manera organizada y solidaria las vacunas. Argentina está recibiendo desde diciembre las vacunas SPUTNIK-V,  sobre las que Fernández mencionó que la provisión de las mismas está siendo a un ritmo menor de lo establecido contractualmente. Y en febrero comenzaron a recibir las vacunas Sinopharm, provenientes de la República Popular China.

Más allá de mencionar los diversos acuerdos de las vacunas que Argentina negoció y acordó, el Presidente realizó una crítica al principal problema que surge respecto a este tema: el 10% de los países concentra el 90% de la disponibilidad de dosis existentes. Marcando así el problema existente de la falta de cooperación entre las naciones y la profunda inequidad que afecta al mundo.

“Dos veces propuse en las cumbres del G-20 un Pacto de Solidaridad Global y un Fondo Humanitario para hacer frente al impacto del coronavirus. Cuando nuestro gobierno reclama más multilateralismo, piensa en nuestro pueblo y en los otros pueblos. Un mundo con vacunas para pocos será un mundo más injusto y más violento.”

Deuda

En segundo lugar, Fernández destacó que Argentina logró una exitosa renegociación con los tenedores de deuda externa privada que le permitió al país ahorrar U$S 34.800 millones de dólares entre el período 2020-2030. A su vez agradeció el apoyo internacional en esta difícil situación:

“Quiero agradecer muy especialmente el apoyo que recibí de líderes y lideresas del mundo para lograr ese objetivo. Y el apoyo que continúan dando para resolver otros desafíos pendientes.”

Sin embargo, también hizo énfasis en el préstamo que adquirió la República Argentina en la gestión del ex-Presidente Mauricio Macri por un total de U$S44.000 millones de dólares y que se utilizaron exclusivamente como facilitador para la fuga de capitales del mercado financiero argentino permitido por las autoridades de la gestión de Macri. En una crítica clara el FMI sintetizó:

“por boca del mismísimo presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, que en sus días de director del Fondo Monetario Internacional en representación de la administración Trump, impulsó el otorgamiento de semejante préstamo para favorecer al entonces presidente Macri en la búsqueda de su reelección.”

Por ello decidió solicitar el inicio de una querella criminal que determine quiénes fueron los autores de tal fraudulenta administración y que todo aquello que sea objeto de denuncia en la Argentina sea puesto en conocimiento ante la Oficina de Evaluación Independiente del FMI.

“Nuestras negociaciones con el Fondo Monetario Internacional seguirán adelante, en un marco de respeto y tratando de arribar a buen puerto. El diálogo ha sido hasta aquí muy constructivo. Hemos recibido muestras de apoyo tanto de la comunidad internacional como de los miembros del G-20.”

Soberanía

Otro de los temas que fueron parte del discurso de Fernández fue la cuestión Antártida. Argentina es el país que mayor presencia ininterrumpida tiene en el continente antártico y a su vez es el que más bases posee. Enfatizó que el gobierno argentino tiene como prioridad reivindicar la recuperación del ejercicio de la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes y de los recursos naturales en el Atlántico Sur.

En la gestión de Fernández se aprobó un proyecto de ley que tiene como objetivo el avance en la defensa de la soberanía. Este significó la ampliación de la Plataforma Continental que permite identificar con claridad los límites del territorio nacional y combatir la exfoliación de recursos por parte de otros países como es la pesca ilegal.

“Nuestra estrategia de desarrollo concibe una Argentina bicontinental que va de La Quiaca al Polo Sur. Una Argentina que está dispuesta, de la mano de América Latina y de la gran mayoría de los países del mundo que en el 2020 han vuelto a apoyar nuestra posición en todos los organismos multilaterales, a mantener nuestro firme reclamo al Reino Unido para la reapertura del diálogo bilateral por la soberanía en los términos que plantean las Naciones Unidas.”

Bolivia

Los derechos humanos también fueron parte del discurso. El Presidente se refirió al orgullo que siente respecto a la política de fraternidad con el Estado Plurinacional de Bolivia, desconociendo el régimen de facto que derrocó a Evo Morales y ayudando a darle asilo tanto a él como a otros tantos ciudadanos bolivianos que durante los días del golpe sus vidas corrieron peligro. Recordemos el rol que tuvo la República Argentina en el acompañamiento para que Bolivia pueda reincorporarse a la senda democrática.

Mercosur

Por último realizó una mención al treinta aniversario del Mercosur que se cumplirá este 26 de marzo y donde Argentina ejerce la presidencia pro-tempore hasta mediados de año. Profundizar las relaciones económicas y políticas en la región es uno de los grandes desafíos de Fernández en su agenda internacional.

“Festejaremos los 30 años del Tratado de Asunción, que fue la piedra basal para nuestra integración, la que permite una convivencia cordial y productiva con los vecinos y permite que, juntos, podamos negociar mejor en el mundo.”

De esta manera, pudimos ver a un Presidente que apuesta por la agenda bilateral pero también por los espacios de cooperación y de multilateralismo, por ejemplo, ejerciendo sus críticas para con el Fondo Monetario Internacional pero generando espacios de respeto y trabajo conjunto. Así como también la necesidad de avanzar en la integración regional.

Mirada Multipolar | Choque de modelos en la Asamblea virtual de Naciones Unidas

Mirada Multipolar | Choque de modelos en la Asamblea virtual de Naciones Unidas

por Sebastián Tapia

El martes 22 de Septiembre comenzó el 75° período de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas. Debido a la pandemia de COVID-19, el tradicional desfile de primeros mandatarios de todo el mundo fue reemplazado por una serie de mensajes grabados en video, dando paso a la primer sesión virtual de la Asamblea General en la historia de la organización.

Tal vez la comodidad de grabar los mensajes desde su propio país de origen, sin tener que movilizarse ni realizar trámites aduaneros o de migraciones, dejó ver una disminución en el barniz diplomático que suelen tener los discursos. Se pudieron distinguir claramente en las declaraciones dos grades modelos: el excepcionalismo, caracterizado por señalar culpables y promover sanciones, y el multipolarismo, defensor del tradicional multilateralismo de la organización y del diálogo como método de resolución de conflictos.

Dos modelos

El modelo del excepcionalismo fue marcado en el discurso del presidente estadounidense, Donald Trump. En su discurso, Estados Unidos es un país excepcional, único en el mundo, como se puede ver en frases como : “EEUU siempre será lider en derechos humanos”, “sabemos que la prosperidad estadounidense es la base de la libertad y seguridad en todo el mundo”, “tenemos un ejército más poderos que el de cualquier parte del mundo” o “atacan al excepcional comportamiento medioambiental de los Estados Unidos”. Por otro lado, presenta a un culpable de todos los males: “mientras perseguimos nuestro brillante futuro, debemos hacer responsable a la nación que desató esta plaga sobre la tierra: China”, “las Naciones Unidas debe hacer responsable a China por todas sus acciones”. Y por otro recuerda las sanciones: “Estados Unidos está completando su destino como pacificador, pero es una paz desde la fuerza” o “Nuestras armas están en un nivel avanzado como no lo estuvieron nunca (…) y sólo le rezo a Dios que no tengamos que usarlas”.

El discurso del presidente chino, Xi Jinping, no buscó confrontar las acusaciones estadounidenses. Todo lo contrario, siguiendo este modelo multipolar, buscó enfatizar la cooperación entre países y resaltar el orden mundial basado en la Organización de Naciones Unidas: “Todos los países están conectados y compartimos un futuro común. Ningún país puede ganar con las dificultades de otro o mantener su estabilidad tomando ventaja de los problemas de otro”, “Debemos vernos como miembros de una misma gran familia, buscar cooperación donde todos ganen”, “Debemos ser fieles al multilateralismo y salvaguardar al sistema internacional con las Naciones Unidas como núcleo. La gobernanza mundial debe basarse en el principio de consulta, cooperación conjunta y beneficios compartidos para asegurar a todos los países el disfrute de iguales derechos y oportunidades siguiendo las mismas reglas”.

El discurso de Vladimir Putin, presidente de Rusia, también entra en este segundo modelo: “La única manera de elaborar una solución (a la crisis del COVID-19) es trabajando juntos, lo que es la tarea más importante tanto para las Naciones Unidas como para los países del G20, como también otras organizaciones inter estatales y asociaciones de integración”, “esta misma idea de crecimiento integrativo cualitativo, la integración de integraciones, está detrás de la iniciativa rusa de crear una Gran Asociación Eurasiática involucrando a todos los países europeos y asiáticos sin excepción” o “Creemos que el prestigio de Naciones Unidas podrá reforzar y mejorar el rol del componente humano o humanitario en las relaciones multilaterales o bilaterales”

Esta diferencia, entre aquellos que ven el mundo como un conflicto donde unos están bien y el resto está mal, y deben pagar por eso, o quienes lo ven como una gran comunidad de naciones tratando de trabajar en conjunto, se vió reflejado en los discursos de los presidentes de los países de la región latinoamericana.

Enfrentamientos regionales

Ivan Duque, el presidente de Colombia, adoptó el modelo excepcionalista al momento de realizar su discurso en la Asamblea. En cuanto a lo privilegiado de su país, remarcó el accionar de Colombia en la conservación ambiental, reconoció el accionar de los líderes sociales y defensores de derechos humanos y resaltó la lucha contra la desigualdad social y el narcotráfico. Su discurso fue duramente criticado por quienes no creen que esto sea así, ni en lo ecológico, ni en lo social. Duque también identificó a un culpable de los problemas de la región: “el régimen dictatorial de Maduro se sostiene con los recursos del narcotráfico, alberga terroristas y es una amenaza constante a la paz de la región”.

Al igual que en el caso de Xi, Nicolás Maduro evitó responder las acusaciones de Duque. En su discurso, apostó por la multilateralidad y la multipolaridad:

“Hoy estamos ante un reto, o construimos un mundo multipolar donde todos existamos, seamos respetados, un mundo de equilibrio, con el respeto pleno del Sistema de Naciones Unidas y el sistema internacional, o se impone un mundo hegemónico, dominado por un solo hegemón, un mundo unipolar”

Siendo el primero un mundo que facilita la diversidad, la paz y la cooperación, mientras el segundo es el mundo del imperialismo. También sostuvo el accionar de la OMS, como organismo multilateral encargado de enfrentar la pandemia del COVID-19.

Quien aprovechó su discurso para amenazar con sanciones contra Venezuela fue el autodenominado presidente interino, Juan Guaidó. Por razones obvias su discurso no fue televisado en la sala de la Asamblea General, sino que fue transmitido sólo por Twitter, pero le sirvió de plataforma para pedir una intervención internacional a su país bajo el principio de Responsabilidad para Proteger. Ese mismo principio con el que Estados Unidos justificó los bombardeos en la ex-Yugoslavia, Irak, Libia, etc.

Otro líder regional que adoptó el modelo excepcionalista fue la presidenta de facto de Bolivia, Jeanine Áñez. En su caso, no culpó a Maduro de sus problemas, sino que denunció ante la Asamblea General “el acoso sistemático y abusivo que ejerce, desde la Argentina, el gobierno kirchnerista, contra las instituciones y contra los valores republicanos en Bolivia”.  Pero no es sólo un problema con Argentina. Según ella, si no fuera por “los proyectos del populismo caudillista y autoritario” América Latina disfrutaría de la libertad y prosperidad.

Al igual que en los casos anteriores, Alberto Fernández desoyó las acusaciones para encarar un discurso dirigido a todas las naciones, con un espíritu multipolar: “No es tiempo de globalizar la indiferencia sino de globalizar la solidaridad en múltiples dimensiones”, “(…) porque de la pandemia, al igual que de la pobreza, ‘nadie se salva solo'”, “Tenemos que ser arquitectos de una nueva ‘casa común’” y “Espero que la solidaridad, el diálogo y la cooperación entre naciones, como alguna vez supimos hacerlo, sigan siendo el camino para enfrentar los desafíos que tenemos como humanidad”

En cuanto al multilateralismo: “Necesitamos unas Naciones Unidas 4.0, con sus valores fundacionales intactos y con la lucidez para incorporar los inmensos cambios tecnológicos en marcha, para hacerlos más humanos, más democráticos y más inclusivos socialmente” e “Instamos a la comunidad internacional a continuar buscando nuevas alternativas multilaterales que faciliten la reestructuración ordenada de las deudas y asegurar la mayor disponibilidad de recursos para la aplicación de políticas públicas para enfrentar la pandemia y sostener el crecimiento inclusivo”.

Tampoco dudó en recordar los 55 años de la resolución 2065 de la Asamblea General que llama al diálogo entre al Argentina y el Reino Unido para resolver la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas, el rol del Comité Especial de Descolonización y los buenos oficios del Secretario General. Es decir, confía plenamente en el ámbito de Naciones Unidas para resolver este problema central en la identidad argentina.

 

Estos dos modelos que identificamos en los discursos muestran las dos opciones con las que se enfrentan los estados en esta nueva etapa. Son los dos bloques de esta “Nueva Guerra Fría”, o los referentes de aquello que está muriendo y aquello que está por nacer.

MERCOSUR… Cumbre y después…

MERCOSUR… Cumbre y después…

“Sur.. paredón y después…
Ya nunca alumbrará con las estrellas
Nuestra marcha sin querellas”

Homero Manzi

Escribe: Mariana Vázquez

El pasado jueves se realizó la 56 Cumbre de Jefes de Estado del MERCOSUR, el proceso de integración más importante del Cono Sur de América, que el año próximo cumplirá treinta años.

Esta Cumbre, en la cual la República del Paraguay entregó la presidencia pro tempore del bloque a la República Oriental del Uruguay, puso en evidencia desacuerdos profundos. Estos desacuerdos, que tiñeron el semestre, se centraron en dos cuestiones que son estructurantes a la hora de pensar en el presente y el futuro de nuestra región. En primer lugar, la economía política de la integración, que en gran parte se proyecta en el tipo de relaciones comerciales del bloque con terceros. Esto es, cuál es el proyecto económico  del MERCOSUR, qué tipo de integración económica se busca. Y, en segundo lugar, nada menos que la democracia y el Estado de derecho. La tensión con respecto a esta última cuestión tuvo su punto más alto, probablemente, cuando el presidente Alberto Fernandez decidió retirarse de la reunión al momento de hablar la presidenta de facto del Estado Plurinacional de Bolivia, Jeanine Añez. Pero veamos un poco más en detalle estas cuestiones.

¿Tercera posición?

El presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, precisó en esta Cumbre su particular visión geopolítica sobre el momento de transición que está experimentando el mundo. No es preciso elegir entre EEUU y China, precisó ¿Cuál sería entonces su versión de esta especie de tercera posición? Que el bloque firme de acuerdos de libre comercio con ambos. Esta posición no es nueva en el país vecino, más allá del cambio de gobierno, pero sí lo es su intensidad y su amplitud. Lo que sin dudas es novedoso, probablemente inédito en la historia de la integración bilateral desde la última restauración democrática, es la profundidad de las diferencias que separan a los dos países más grandes del bloque, Argentina y Brasil.

A la distancia política, se suma un desacuerdo profundo con respecto a la economía política de la integración, que es directamente proporcional al compromiso de una parte del gobierno de Bolsonaro con un nivel de apertura comercial sin precedentes en la historia del país vecino. En la mesa del MERCOSUR, esto se refleja en la propuesta de Brasil, reiterada por el propio jefe de Estado en la Cumbre, de bajar sustancialmente el arancel externo común del bloque, y de una agenda sumamente ambiciosa y exigente de negociaciones de acuerdos comerciales, en su mayoría profundamente asimétricos. La negativa de Argentina a acompañar esta agenda ha producido una gran tensión al interior del MERCOSUR en abril del 2020, y en forma incremental desde diciembre pasado.

En la pesada herencia del macrismo debe agregarse, a la carga del endeudamiento externo, la clausura de lo sustancial de la negociación de sendos acuerdos de libre comercio con la Unión Europea y con la Asociación Europea de libre comercio, hoy en proceso de revisión legal. Así como la aceptación, por parte de su gobierno, de aquella agenda externa del bloque, que incluye negociaciones con países como Corea, Singapur, Canadá, El Líbano, la India, etc. En caso de entrar en vigor cualquiera de aquellos acuerdos, o de concretarse las negociaciones en curso en los términos planteados, el daño sobre la industria, el empleo, el poder regulatorio del Estado, y las posibilidades de desarrollo del país, sería muy grande.

Triste Europa

Triste Europa, titulaban los analistas brasileños Deisy Ventura y Ricardo Seitenfus  a su nota en la que daban cuenta, allá por el 2008, del retroceso en términos de derechos de los migrantes que implicaba la aprobación, en el marco europeo, de la que muchos llamaron “Directiva de la Vergüenza”, y estos autores “una tenebrosa concepción jurídica de la inmigración a los Estados Miembros de la Unión Europea”.

Llamó la atención, a quien conoce la historia de las cumbres del MERCOSUR, la inédita presencia de Josep Borrell, Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores.

Apenas escasas horas pasaron de culminada la reunión de los Jefes de Estado del MERCOSUR para que la Unión Europea hiciera circular una propuesta de división del acuerdo negociado que, de manera también inédita en la historia de estos acuerdos, separaría el capítulo comercial de lo acordado en cuanto a diálogo político y cooperación. La Comisión Europea busca, de esta manera, un atajo al que se anticipa como difícil debate en el Consejo Europeo, que podría poner en riesgo el acuerdo. La política comercial, ya hace mucho tiempo comunitarizada, es su competencia y por ende insensible al veto de los Estados. De aprobarse esta propuesta, la entrada en vigor en el territorio europeo de este acuerdo sería, por ende, más fácil y rápida. Más allá de las reflexiones que sin duda sobrevendrán sobre el respeto o no del mandato negociador original de los Estados a la Comisión, u otras cuestiones que puedan surgir, está claro que el documento circulado no respeta lo acordado, ni la propia historia del proceso negociador que, más allá de que suele olvidarse, se montó sobre una supuesta historia de valores comunes que en algún momento llevaron a la Unión Europea a presentarse como una región diferente a su rival comercial, EEUU, que encabezaba por aquellos tiempos la propuesta del ALCA.

Triste Europa, decimos, si renunciando en este acuerdo a establecer un gran paraguas que teja lazos que  trasciendan lo meramente comercial, sólo deviene, una vez más, una potencia que busca un acuerdo asimétrico que, como señalamos arriba, de ninguna manera parecería contribuir con los objetivos del desarrollo y el bienestar levantados como bandera en otros foros por la misma Unión Europea.

Según cuentan los pasillos del MERCOSUR, y no es difícil deducirlo de  sus posicionamientos públicos, los gobiernos de Brasil, Paraguay y Uruguay no ven con malos ojos la propuesta europea. Ver más allá del libre comercio, y del corto plazo, no parece ser una virtud de las derechas de estos tiempos. Esperemos que el gobierno de la República Argentina, nuevamente, pueda parar la pelota y plantear una posición diferente en esta mesa.

Democracia, Estado de derecho y ciudadanía. Quo Vadis?

Por último, pero no por ello menos importante, no podemos dejar de recordar que el sendero que desde junio de 2012 fue tomando fuerza en el MERCOSUR, no abonado hoy por el actual gobierno argentino, es hijo de un importante retroceso democrático en Sudamérica. El golpe de Estado en Paraguay (2012), el golpe de Estado en Brasil (2016) y la  posterior inhabilitación de la candidatura de Lula da Silva, montada sobre el law fare, el golpe de Estado en Bolivia (2019), muestran que ciertos supuestos consensos sobre el destino de esta geografía no han sido construidos con legitimidad popular. En ese sentido, ningún esfuerzo es vano por la reconstrucción de un proyecto de región con anclaje popular que pueda darle a esta parte del mundo un lugar de nuevo polo de poder, profundamente democrático, en el escenario internacional.