Reino Unido y Chile en elecciones y masivo apoyo a CFK frente a atentado

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Liz Truss se impuso en la elección del partido conservador y será Primera Ministra en el Reino Unido. Con la inminente llegada del otoño, en Europa se agudizan las tensiones por la energía, la inflación, y un eventual desastre nuclear en Zaporiyia. En Chile se manifestó el rechazo a la nueva constitución en el plebiscito obligatorio. En Argentina se redobló la movilización popular frente al intento de magnicidio de Cristina Fernández de Kirchner.

Por Federico Montero y Pablo Macia

Actualizado 5/9/22

El partido conservador eligió a Liz Truss para la primera magistratura en el Reino Unido.

Este lunes se conocieron los resultados de la elección interna del partido conservador en la que Liz Truss venció con 81.326 votos frente a los 60.399 de Rishi Sunak, con una participación del 82,6% de los miembros del partido. De esta manera, la Ministra de Relaciones Exteriores se convertirá en la Primera Ministra desde mañana cuando se reúna con la reina Isabel II, para suceder a Boris Johnson, luego de que el 7 de julio anunciara su retiro a causa de los escándalos en Downing Street en los que se vio envuelto junto a su entorno.

Liz Truss ha prometido realizar “un presupuesto de emergencia” para enfrentar la crisis económica que vive el país frente a la inflación y una recesión inminente. En principio Truss planea aplicar una reducción de impuestos con el fin de aumentar la productividad en vez de enfocarse en la ayuda social a los sectores más necesitados por la crisis energética. De esta manera, la candidata a la primera magistratura promueve una salida más liberal y pro mercado para encarar los problemas urgentes causados por el aumento del costo de vida debido a la inflación y la crisis energética,

La primera ministra deberá atravesar una situación crítica en el país, caracterizada por la prensa como “el verano del descontento” en referencia al invierno del descontento de 1979 en el que la alta inflación determinó la caída del gobierno laborista y la llegada de Margaret Thatcher. En este caso, comenzaron a sucederse huelgas sindicales de varias ramas de actividad en busca de amentos salariales que compensen el elevado costo de vida. Entre ellas se han hecho sentir las del sector ferroviario, y de los estibadores, pero además se encuentran en conflicto los funcionarios del sector público, los judiciales, el profesorado y la enfermería junto con los trabajadores de las telecomunicaciones y el servicio postal, entre otros. Es que en el país con una tradicional escasa inflación no son habituales las paritarias por aumento salarial y cada punto de inflación impacta directamente en el bolsillo de las y los trabajadores. En ese marco, el Congreso de Sindicatos Británicos, Trades Union Congres) impulsa elevar el salario mínimo de 9,50 libras por hora a 15 libras (17,7 US$). Pero estas reivindicaciones están lejos de acercarse a las propuestas de ambos contendientes por el gobierno británico, con lo que el conflicto parece mantenerse abierto.

En términos más globales, la crisis en el Reino Unido tiene 3 elementos que se han incubado durante los últimos años: 1 la pandemia del covid, 2 la inflación y 3 la escasez de productos y trabajadores.

En cuanto al primer aspecto, la mala gestión inicial de Johnson con su teoría del rebaño produjo una gran cantidad de muertes y un confinamiento posterior que debilitó la economía británica. Si bien todos los gobiernos sufrieron el desgaste del confinamiento y la situación económica desatada por la pandemia, en este caso también se sumaron las fiestas y actividades sociales del primer ministro y su entorno que quebrantaron las medidas impuestas por el propio gobierno.

En segundo lugar, se encuentra la inflación más alta de los últimos 40 años, generada por la emisión monetaria para confrontar a la pandemia y por los impactos de la guerra en Ucrania. A partir de las sanciones a Rusia se han disparado los precios de la energía, los alimentos y se han distorsionado las cadenas de valor global, generando fuertes impactos inflacionarios. Así, por ejemplo, el precio del petróleo y del gas se ha triplicado desde inicios del 2021, impactando en todos los sectores de la economía. De esta manera la inflación alcanzó el 10,1% interanual en julio, lo que supone cinco veces el objetivo de estabilidad de precios marcado por el Banco de Inglaterra. Pero además, la previsión del organismo es que supere el 13% en los próximos meses, mientras que otros organismos privados estiman que la inflación podría llegar al 18,3%.

Por último, las consecuencias del Brexit han generado grandes dificultades en la provisión de algunos productos y en el mercado de trabajo en algunas áreas. Así, por ejemplo, las mayores restricciones a la residencia en Inglaterra, ha generado la escasez de trabajadores en áreas de escasa calificación como choferes, hostelería, construcción, comercio y otras actividades. El brexit perjudica además la provisión de alimentos cosechados por trabajadores que en la actualidad tienen prohibida la entrada al país. Estos empleos no encuentran reemplazo entre los trabajadores británicos debido al mal pago y a otras oportunidades como el teletrabajo, por lo que en algunas áreas comienzan a ofrecer mejores pagas para la contratación. Sin embargo, dichos aumentos salariales son trasladados al precio final de bienes y servicios con lo que se retroalimenta el proceso inflacionario. Todos estos elementos pueden desencadenar un “nuevo invierno del descontento” teniendo en cuenta el impacto de la energía en los hogares y en toda la economía en general durante los meses más fríos.

Tensión en Europa por la energía, la inflación, y un eventual desastre nuclear en Zaporiyia.

Las consecuencias de la guerra en Ucrania continúan haciéndose sentir en Europa y el resto del mundo, generando tensiones entre las potencias occidentales y países emergentes como Rusia y China. Este escenario provoca serios desafíos para la eurozona, como región más cercana al conflicto, amenazada por la escasez energética, la inflación y los peligros de la radiación nuclear en Zaporiyia.

Así, durante la semana se conocieron los índices de inflación elaborados por el Instituto de Estadística Europeo (Eurostat), alcanzando un nuevo record de 9,1% interanual para la eurozona en agosto. De esta manera se intensificó la tendencia al alza en 19 países cuyos más afectados son los bálticos como Estonia (25,2%) Lituania (21,1%) y Letonia (20,8%). También se encuentran en un alto índice Países Bajos (13,6%) y Eslovaquia 13,3%) mientras que en las principales economías lidera España con 10,3%, Italia con 9%, Alemania con 8,8% y Francia con 6,5%. El principal factor que describe este comportamiento está dado por el crecimiento de la energía de un 38,3% interanual, y está asociado a las sanciones a Rusia por la guerra de Ucrania. De la misma manera, los alimentos alcanzaron un 10,6% por los efectos de la escasez y el aumento de granos y fertilizantes provenientes de Rusia y Ucrania, entre otras cuestiones. La estimación del instituto es que quitando el peso de la energía y de los alimentos, la inflación núcleo sería de 4,3%, marcando la importancia de esos factores en la medición total. La situación se irá complicando dado el inminente inicio del otoño, que requerirá de un mayor consumo hogareño de energía para la calefacción.

Mientras tanto, Rusia suspendió por tres días el suministro de gas a Europa a través del gasoducto Nord Stream argumentando obras “rutinarias de mantenimiento” técnico. Las sanciones cruzadas han provocado el creciente encarecimiento de la energía y su escasez. Como ejemplo, esta semana, Gazprom cortó su provisión a la empresa francesa Engie por falta de pago, mientras incrementó sus envíos a Hungría. La provisión de gas ruso a Europa disminuyó en un 80% desde el inicio de la guerra. Desde Moscú están reemplazando la provisión energética que intercambiaba con Europa hacia China, recibiendo un 60% más de gas desde el comienzo de este año a través del gasoducto Fuerza de Siberia. Pero la posición neutralista de China en el conflicto en Ucrania, le viene trayendo una respuesta por parte de Estados Unidos que tensiona la región de Asia-pacifico, desplegada en el acercamiento de Washington con Taiwán. Así se han desplegado una mayor numero de ejercicios militares de China y Estados Unidos por la región, y cada vez se amenaza más la ruptura del status quo en la zona. Esta última semana, Washington aprobó una importante venta de armamento a Taiwán y también un acuerdo con Taipei para la fabricación de “chips democráticos” en EEUU.  

Retomando el escenario en Europa, a la inflación y la escasez energética se le suma la relativa cercanía del escenario del conflicto bélico en Ucrania, que presenta la potencial catástrofe de una fuga radiactiva en la central nuclear más grande del continente en Zaporiyia. Es que tanto Kiev como Moscú se acusan mutuamente de bombardear zonas sensibles de la central controlada por las tropas rusas desde marzo. Finalmente, luego de varias semanas de negociaciones, arribó la misión del  Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), encabezada por el argentino Rafael Grossi, para supervisar el estado de la central nuclear de Zaporiyia. Durante la semana se apagó el quinto reactor nuclear a causa de un nuevo ataque, quedando sólo uno en operaciones. La inspección de la OIEA permitió recabar la información necesaria para elaborar un informe con sus conclusiones que se publicará la semana próxima. Los puntos principales a evaluar serán la integridad física de las instalaciones, la provisión de energía externa para enfriar los reactores y la situación del personal que administra la planta.

Mientras tanto en Rusia se desarrollaron las exequias al último líder de la Unión Soviética y Premio Nobel de la Paz, Mijail Gorbachov. El  presidente ruso Vladimir Putin manifestó sus condolencias y reivindicó el gran impacto que tuvo en la historia del mundo. Gorbachov impulsó un movimiento reformador que tuvo como ejes la “glasnost” (transparencia) y la “perestroika” (reestructuración). La primera consistía en reformar el sistema político fuertemente controlado por el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) para adecuarlo a las instituciones liberales y la apertura a los medios de comunicación. Con la Perestroika intento modernizar la economía al estilo de China, descentralizando algunas funciones y actividades economicas. Sin embargo, estas políticas lejos de generar una mayor legitimidad en su gobierno, sirvieron como ariete para las críticas cada vez más severas, que propiciaron la disolución de la URSS. El desmembramiento de las repúblicas soviéticas y la pérdida de poder de Rusia en el escenario internacional significaron el final de la guerra fría y el comienzo del unipolarismo con Estados Unidos y con la globalización neoliberal como modelo hegemónico durante varios años. El declive relativo de Estados Unidos, el ascenso de China y las actuales tensiones mundiales entre Rusia y occidente parecen retomar un escenario en bloques alternativos más proclives al multipolarismo que permita una mayor autonomía para los países emergentes.

Chile se manifestó por el rechazo en el plebiscito por la nueva constitución.

Este domingo 4 de septiembre se desarrolló el plebiscito en Chile en el que se impuso el rechazo a la nueva Constitución con 61,90% de los votos contra 38,10% favorable a la aprobación, cuando se había completado 98,43% del escrutinio oficial. El resultado causó decepción en el movimiento que se inició con las movilizaciones populares de octubre de 2019 en rechazo al aumento del subte con la consigna “no son 30 pesos son 30 años” en referencia al legado pinochetista que quedó vigente en la democracia chilena desde su salida del poder. Al referéndum para una nueva constitución en 2020 que fue aprobado por el 78% de la población se le sumó la elección de convencionales constituyentes en 2021 que consagró a un número importante de candidatos independientes. Pero desde su redacción final, la nueva propuesta sufrió una sistemática campaña negativa que incluyó noticias falsas por parte de la derecha política del país. Ese sector político careció de representantes constituyentes para incorporar sus ejes en el nuevo texto y decidió boicotear la iniciativa impulsando el descontento y la apatía. De esta manera, la efervescencia de la primera etapa que prometía cambios radicales en cuanto a derechos sociales y el reconocimiento de derechos como la paridad de género o el reconocimiento de los pueblos originarios y otras reformas institucionales se fue diluyendo frente a la influencia de un sentido común conservador construido durante años en el país.

Se redobla la movilización popular frente al intento de magnicidio de Cristina Fernández de Kirchner.

La noche del jueves 1° de septiembre conmocionó a la población argentina a medida que se evidenciaba el intento de magnicidio de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, propiciado por un infiltrado en el marco de la habitual muestra de afecto popular que la ciudadanía le viene brindando en su casa. El intento de asesinato de CFK se inscribe en una espiral de violencia que surge de la mano de la guerra judicial y mediática hacia los líderes populares, y que tuvo su manifestación más macabra en Argentina con el fallido atentado a su figura.

Las constantes campañas mediáticas de desprestigio promueven el odio y la deshumanización del adversario político, para intentar “legitimar” la persecución judicial sin las garantías del debido proceso. De esta manera operaron el Poder judicial y los medios en Brasil, encarcelando a Luis Ignacio “Lula” Da Silva sin ningún tipo de pruebas. De la misma forma hicieron en Ecuador con Rafael Correa y Jorge Glass, y de la misma manera se impulsó mediáticamente el golpe de estado de 2019 en Bolivia hacia Evo Morales, en donde estuvo en peligro su propia vida. Esta campaña de persecución política fue respondida por la población argentina con la movilización popular que de forma pacífica manifestó el apoyo a la vicepresidenta frente a las convocatorias de odio hacia su figura. Así, desde hace dos semanas se vienen realizando concentraciones de afecto en su vivienda y el pueblo ha sorteado las provocaciones del gobierno de la ciudad de Buenos Aires con sus vallados, su dispositivo represivo y  los volquetes de piedras dispuestos deliberadamente para incentivar la violencia. Este clima, sumado a la pasividad frente a medios y manifestantes agresivos que se expresan con bolsas mortuorias, horcas o guillotinas hacia CFK, el kirchnerismo y el peronismo en general, es el que genera el caldo de cultivo para el atentado fallido de esta semana. La solidaridad hacia la vicepresidenta y la condena al clima de violencia fueron impulsados por amplios sectores de la política y de las centrales sindicales, movimientos de derechos humanos y organizaciones sociales. Pero incluso luego del atentado, los medios de comunicación hegemónicos continuaron poniéndolo en duda durante horas, o haciendo responsable a CFK por la violencia engendrada. De la misma manera se manifestaron algunos referentes de la oposición política del PRO, que vacilaron en condenar el atentado y continuaron criticando a CFK y al presidente Alberto Fernández por el llamado de atención a los medios y sectores políticos frente a la violencia y la determinación de decretar un feriado para que la ciudadanía se manifieste en favor de la democracia.

La masiva movilización del viernes 2 de septiembre a Plaza de Mayo fue una vez más la respuesta popular de la ciudadanía y de los sectores políticos, sindicales, sociales, empresariales y de derechos humanos que emitieron un documento destacando que “la paz social es una responsabilidad colectiva”.

En la escena internacional, un gran número de líderes mundiales se expresaron en solidaridad con la vicepresidenta argentina y condenando el atentado. Es que este clima de odio se emparenta con situaciones que vienen aconteciendo en otros lugares. A los casos de Lawfare ya mencionados se le puede agregar la violencia política vivida en las campañas electorales en Colombia y en Brasil, donde han asesinado a dirigentes populares y amenazaron de muerte a figuras como Gustavo Petro, Francia Márquez y el propio Lula Da Silva.

La  ciudadanía argentina y la comunidad internacional han manifestado un rotundo y masivo repudio a la violencia política pero continuará el estado de alerta y de movilización en defensa de la democracia, de la líder política más importante del país y del movimiento nacional y popular frente a los discursos y las prácticas de odio que pretenden eliminar al adversario y a la política como herramienta de transformación popular. 

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