30 años del Mercosur | Países + Integrados = Personas + Protegidas

por Nahuel Oddone¹

El contexto de confusión global causado por la pandemia COVID-19 no puede empañar los festejos por los 30 años del MERCOSUR. Estos 30 años sintetizan una historia de acercamientos que comenzó con el regreso de la democracia y el derribo de las hipótesis de conflicto entre los países de la región. Los avances han sido tales que hoy el MERCOSUR, a pesar de las posibles diferencias políticas entre sus miembros, es un punto de no retorno en las políticas exteriores, comerciales y de integración de cada uno de sus Estados Parte. En el Cono Sur, nos pensamos en y desde el MERCOSUR.

La pandemia COVID-19 ha puesto de relieve el impacto de la interconectividad global, la relevancia de la desigualdad económica y los grandes desafíos que enfrentan los sistemas de protección social en el mundo y la región. En este contexto, la Declaración de los Presidentes del MERCOSUR sobre coordinación regional para la contención y mitigación del Coronavirus y su impacto fue oportuna en el contexto de emergencia de la pandemia, pero la recuperación socio-económica necesitará de más integración para que esta sea justa y resiliente.

Desde la firma del Tratado de Asunción en 1991, los Estados nacionales han acordado avanzar en la integración regional a través de decisiones autónomas que han fortalecido la titularidad de derechos de su población. A modo de ejemplo, podemos recordar el Acuerdo de Residencia para Nacionales de los Estados Parte del MERCOSUR, el Acuerdo Multilateral de Seguridad Social, la Declaración Sociolaboral del MERCOSUR, el Plan de Acción del Estatuto de la Ciudadanía o el Plan Estratégico de Acción Social, entre otros. En síntesis, la integración regional es también un mecanismo clave para contribuir a la plena realización de los derechos de las personas que habitan el territorio integrado.

El presidente Lacalle Pou declaró la necesidad de repensar la integración regional desde la lucha contra COVID-19 y proyectar el escenario post pandémico. Este ejercicio reclama, sin lugar a dudas, de liderazgos públicos que respeten la diversidad y logren construir consensos. Los liderazgos públicos no son sólo políticos, son multiactor y multidireccionales, bajo un pensamiento dialéctico -como nos propone ILPES/CEPAL- que respete y potencie las diferentes capacidades y valores. Los 30 años del MERCOSUR son una oportunidad para repensarnos juntos, revalorizar la cooperación intra-bloque, y avanzar hacia una reconversión productiva sostenible con mejoras sustantivas en los sistemas de protección social. Tal como sostuviera el presidente Fernández: “(…) más y mejor MERCOSUR con una recuperación económica sostenible e inclusiva”.

En este contexto, la campaña “Países + integrados = Personas + protegidas” lanzada por el Instituto Social del MERCOSUR (ISM), así como los programas de la Escuela de Gobierno en Políticas Sociales, el Diálogo de Asunción para la Agenda Social y la Agenda 2030 (DAAS) y de Fronteras en el MERCOSUR, refuerzan las prioridades de las presidencias pro tempore que han tenido que atravesar la pandemia. El impacto de COVID-19 sobre las dinámicas de frontera, ante las medidas nacionales que buscaron prevenir la transmisión y el contagio del virus, ha sido un foco de atención transversal dentro de las actividades del ISM en sus programas, proyectos, capacitaciones y publicaciones. A modo de ejemplo, el cuarto número de la Revista MERCOSUR de Políticas Sociales se titula: “Fronteras y políticas de salud: Una aproximación en tiempos de pandemia”.

Haciendo hincapié en el impacto de COVID-19 en las fronteras del MERCOSUR, durante 2020, el ISM en el marco de su Escuela diseñó y dictó el Diplomado en “Integración ciudadana, fronteras y MERCOSUR”,en alianza con tres Universidades de la región, con el objetivo de colaborar en la superación de las asimetrías y fortalecer la cooperación horizontal y la transferencia de buenas prácticas para el diseño de políticas públicas sociales de carácter regional fronterizo. De igual forma, ante los desafíos de la recuperación, se comenzará en breve con el dictado del Diplomado en “Innovación y Tecnología Social”, en alianza con universidades y organismos internacionales, con la finalidad de contribuir a dar respuesta a los retos sociales actuales que requieren soluciones que integren al menos tres elementos: propuestas innovadoras, acciones colectivas y las ventajas que las nuevas tecnologías ofrecen para hacerlas más accesibles, eficientes y escalables. Y, para lograr la integración de estos tres elementos, es necesario el desarrollo de nuevas competencias en funcionarios y funcionarias públicos, la Academia y los líderes y lideresas del sector social y privado. Las fuerzas sociales del presente son clave en la recuperación, una recuperación que finalmente logre incluir -sobre todo- a los sectores que estaban de por sí excluidos antes de la pandemia.

“No hay integración regional exitosa con una integración social fracasada, ni economía robusta con economías internas desnutridas. Es hora de superar la globalización de la indiferencia y construir la universalización de la solidaridad”, sostuvo al asumir la presidencia pro tempore del MERCOSUR el presidente Alberto Fernández. De igual, forma como reclamara uno de los padres de este MERCOSUR: “insistimos en que puede haber otra versio?n de la globalizacio?n por la que vamos a trabajar”, particularmente, “si se le incorpora la idea de la solidaridad. Y si el esfuerzo fuera fundamentalmente ético, (…) desechando las ideas y la lo?gica de la marginacio?n, las desigualdades, la exclusio?n social y el desarrollo no sustentable (…) sin falsas competencias, fortaleceríamos el establecimiento de bases políticas sólidas de integración” (Raúl Alfonsín, Conferencia, II Jornadas Nacionales de la Integracio?n, 2000).

Por último, mientras algunos académicos señalan que se observarán cambios sustanciales en el mundo post COVID-19, y otros observan que no es más que un proceso de fast-forward de la historia, el MERCOSUR sigue siendo -tal como sostuviera Juan Miguel González Bibolini- la experiencia más consolidada de convivencia regional democrática en el Sur Global.


¹ Jefe de Promoción e Intercambio de Políticas Sociales del Instituto Social del MERCOSUR (ISM). Las opiniones aquí expresadas son de estricto carácter personal y pueden no reflejar las de su institución de pertenencia.

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