La X Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), celebrada el 21 de marzo de 2026 en Bogotá, marcó un punto de inflexión para el organismo, caracterizado por un ambicioso intento de proyectarse hacia el continente africano mientras lidia con una creciente fragmentación interna. El encuentro se realizó con motivo del traspaso de la presidencia pro tempore de Colombia a Uruguay y para la realización de la primera reunión de alto nivel con representantes de la Unión Africana.
El propósito central de la cumbre fue fortalecer la cooperación Sur-Sur, especialmente a través de una nueva agenda política, económica y cultural con África. Entre los objetivos estratégicos que dejó la Cumbre en su declaración final se destacó la seguridad alimentaria y la transición energética como las prioridades reafirmadas por la nueva presidencia uruguaya en el contexto de incertidumbre por la guerra en medio oriente. También se retomaron los temas de las reparaciones históricas frente a las desigualdades étnico-racial y la justicia climática que impulsó Colombia dentro de su presidencia pro témpore. La lucha contra el crimen organizado fue otro eje que confirmó la necesidad de profundizar una acción regional coordinada contra la delincuencia transnacional por fuera de los intentos de Estados Unidos de entrometerse en la soberanía de los países de la región. Por último, también se destacó la necesidad de fortalecer el multilateralismo en la ONU para que efectivamente sirva como entramado institucional que frene los conflictos bélicos como en Ucrania, Gaza, Irán, Líbano y otras regiones. En ese marco reclamaron que la próxima persona a cargo de la Secretaría General de la ONU sea de origen latinoamericano o caribeño, entre las que se encuentran como candidatas la ex presidenta de Chile y comisionada de Derechos Humanos, Michelle Bachelet.
Como anfitrión de la reunión, el presidente colombiano, Gustavo Petro, defendió a la región como una “zona de paz” y envió un mensaje directo al secretario de estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, recordándole sus raíces latinas para exigir respeto a la soberanía regional (en referencia al asedio a Venezuela, Cuba y otras regiones del continente). Petro criticó duramente las acciones militares de la administración de Donald Trump y calificó como un “contrasentido” no fortalecer a las Naciones Unidas frente a la crisis climática.

Por su parte, el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi al asumir la presidencia del bloque, se comprometió a fortalecer el diálogo y la cooperación regional para alcanzar “resultados concretos” en áreas como la interconexión regional, la educación superior y la gestión de desastres. Además, ratificó que el acercamiento con África será una prioridad absoluta durante su mandato de 12 meses.
Otro lugar destacado lo tuvo Luiz Inácio Lula da Silva, quien denunció la pasividad del Consejo de Seguridad de la ONU ante conflictos en Gaza, Ucrania e Irán, y cuestionó que se gasten 2.7 billones de dólares en armas mientras millones padecen hambre. También fustigó las acciones estadounidenses en Venezuela y Cuba, afirmando que la región ya no está compuesta por “países colonizados”. Con un tono crítico, Lula advirtió que “la Celac prácticamente está dejando de existir” debido al avance de la extrema derecha.
En efecto, la baja participación de presidentes en la reunión se vincula con un giro hacia la derecha en la región, con líderes como José Antonio Kast (Chile), Rodrigo Paz (Bolivia) y Nasry Asfura (Honduras), quienes se suman a posturas ya críticas de Javier Milei (Argentina), Daniel Noboa (Ecuador) y Nayib Bukele (El Salvador). Muchos de estos países integran la iniciativa “Escudo de las Américas”, alineada con los intereses de Estados Unidos, lo que impidió un consenso sobre la situación de Cuba y el bloqueo económico. Además, las presiones de Washington y las confrontaciones bilaterales (como entre Colombia y Ecuador) han debilitado la capacidad de la CELAC para actuar como un bloque unido frente al intervencionismo. Esas contradicciones entre el bloque impidieron mantener una posición común con respecto al asedio de Estados Unidos frente a Cuba, quien ha visto potenciar el bloqueo económico y financiero luego del ataque a la soberanía venezolana y el secuestro del presidente Nicolás Maduro. Las presiones de Washington por cortar el suministro de petróleo hacia la isla es otra muestra de la brutal intromisión en los asuntos internos de los países de la región, que en el caso de Cuba ya lleva más de 60 años con el bloqueo.
Por contraste, el dato alentador de la cumbre fue la realización del primer Foro de Alto Nivel CELAC-África. Gustavo Petro expresó su deseo de elevar el nivel de estos encuentros mediante la realización de una cumbre de jefes de Estado entre África y América Latina durante la presidencia pro tempore de Uruguay. Yamandú Orsi, ratificó que el acercamiento y el fomento de la cooperación con África serán una prioridad absoluta en su agenda para los próximos 12 meses.

Por lo pronto, los acuerdos y puntos principales de esta agenda se centraron en los siguientes ejes:
- Cooperación Birregional y Desarrollo: Se acordó impulsar una articulación política, económica y cultural orientada a la cooperación para el desarrollo, el comercio y la inversión entre América Latina, el Caribe y el continente africano.
- Justicia Ético-Racial y Reparación: Uno de los pilares fundamentales fue la reparación histórica y la justicia étnico-racial, reconociendo la herencia africana compartida y la necesidad de un enfoque decolonial.
- Alianza Estratégica de Mujeres: Se definió una alianza con cinco ejes estratégicos para abordar los conflictos que enfrentan las mujeres en ambas regiones:
- Liderazgo político y participación en la toma de decisiones.
- Justicia racial, memoria histórica y reparaciones.
- Autonomía económica, incluyendo acceso a financiamiento y mercados.
- Cultura y preservación de identidades.
- Construcción de alianzas globales para el desarrollo sostenible y la dignidad de los pueblos.
De esta manera culminó la Cumbre plagada de contradicciones internas y claroscuros en un organismo que deberá superar las diferencias político-ideológicas o continuar atravesando un marco de amesetamiento.
